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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versión On-line ISSN 0718-4883

RLA v.46 n.1 Concepción  2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832008000100004 

 

RLA, Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 46 (1), I Sem. 2008, pp. 55-79

 

ARTICULOS / ARTICLES

 

LA ALTERNANCIA CAUSATIVA Y SU INTERACCIÓN CON ARGUMENTOS DATIVOS

THE CAUSATIVE ALTERNATION AND ITS INTERACTION WITH DATIVE ARGUMENTS

 

MARIA CRISTINA CUERVO
University of Toronto. Canadá. E-mail: mc.cuervo@utoronto.ca


RESUMEN

Este trabajo investiga la alternancia causativa y su compatibilidad con diversos tipos de argumentos dativos. Se desarrolla un análisis constructivista de la alternancia según el cual tanto la construcción transitiva causativa (Pablo rompióla radió) como la intransitiva incoativa (Se rompió la radió) son construcciones igualmente complejas, bi-eventivas, que comparten el estado resultante (la radio rota) y se diferencian por el tipo de evento superior. Se propone que existen dos tipos de predicados transitivos (causativos y simples -no causativos) y dos tipos de predicados inacusativos (incoativos y simples) que participan en construcciones sintácticas distintas y, por derivación, diferenciadas semánticamente. La propuesta ilumina el análisis de los argumentos dativos y permite dar cuenta de contrastes sistemáticos en las propiedades sintácticas y semánticas de argumentos dativos con verbos transitivos e inacusativos simples, por un lado, y causativos e incoativos, por el otro. Se muestra cómo la interacción entre los dos análisis ilumina la relación entre sintaxis y semántica.

Palabras clave: Causativos, incoativos, transitividad, dativos, aplicativos, alternancia, estructura argumental, español.


ABSTRACT

This paper focuses on the causative alternation and its compatibility with various types of dative arguments. I develop a novel constructivist analysis of the alternation, by which both the transitive causative and the unaccusative inchoative variants (Pablo broke the radio; The radio broke) are equally complex bi-eventive constructions. The resulting state (the broken radió) is shared by the two configurations while the higher sub-event distinguishes between the two. I argue that there exist two kinds of transitive predicates (causative and simple -non-causative) and two kinds of unaccusatives (inchoative and simple) which take part in distinct syntactic structures and, therefore, have different semantics. The proposal is able to account for systematic syntactic and semantic differences among dative arguments in simple transitive and unaccusative constructions, on the one hand, and causative and inchoative, on the other. The interaction between these two proposals sheds light on the relationship between syntax and semantics.

Keywords: Causatives, inchoatives, transitivity, dative, applicative, argument structure, Spanish.


 

1.  INTRODUCCIÓN: DOS PROPUESTAS Y SU INTERACCIÓN

PARTIENDO de la idea intuitiva de que el significado de una oración depende del significado de las partes y del modo en que se combinan, una de las preocupaciones centrales en lingüística consiste en determinar cuáles son las piezas relevantes que participan en procesos de combinación responsables del significado. Dentro del marco del proyecto de Hale & Keyser (1993, 2002), la tarea de una teoría de la estructura argumental consiste en investigar hasta qué punto la estructura (es decir, la sintaxis) determina el significado posible de verbos y argumentos. Este trabajo lleva esta cuestión al ámbito de la alternancia causativa y su interacción con el licénciamiento de los argumentos dativos.

El trabajo está organizado del siguiente modo. Presento primero un análisis detallado de las configuraciones causativas y de las incoativas, y la relación entre ellas. En la sección 3 se discuten las propiedades morfosintácticas y semánticas de dos tipos de argumentos dativos en español, que corresponden a los dos tipos de aplicativos, bajos y altos, definidos por Pylkkánen (2002). En la sección 4 se presentan las predicciones que surgen de la combinación del análisis de la alternancia causativa y los aplicativos bajos. En particular, propongo que los aplicativos bajos son estructuralmente incompatibles con configuraciones causativas e incoativas, y demuestro que los dativos que aparecen en español en estas configuraciones tienen propiedades sintácticas y semánticas que los distinguen como un nuevo tipo de aplicativo, que llamo 'aplicativo afectado'. En la sección 5 se presenta un caso relacionado de alternancia, la alternancia incoativa, que brinda evidencia adicional al análisis desarrollado aquí. Finalmente, la sección 6 presenta las conclusiones.

2.  LA ALTERNANCIA CAUSATIVA

La alternancia causativa, ilustrada en (1), ha sido extensamente estudiada1. Como toda alternancia en el tipo y cantidad de argumentos que puede tomar un verbo, la alternancia causativa genera preguntas fundamentales respecto de regularidades en el licénciamiento de argumentos y los significados verbales, y la relación entre la sintaxis y la semántica.

(1)   
a. Pablo rompió la radio
b. La radio se rompió

Existe un consenso generalizado, al menos dentro del marco de la gramática generativa, de que las oraciones expresan eventos, definidos generalmente por el verbo, y los argumentos expresan participantes en el evento2. El estudio de alternancias en la estructura argumental debe proponer un análisis de las dos alternativas y la relación entre ellas. Existen dos corrientes principales de análisis de la alternancia causativa. La corriente lexicalista ubica las diferencias en el componente léxico; la corriente constructivista arguye que las diferencias se basan en el componente sintáctico. Aquí voy a proponer un análisis constructivista de la alternancia inspirado principalmente en los trabajos de Levin & Rappaport-Hovav (1995), Levin (1999) y Nash(2002).

Levin (1999) distingue entre dos tipos de verbos transitivos: los transitivos centrales (VTC) y los transitivos no-centrales (VTNC). La diferencia crucial reside en el modo de licénciamiento del objeto, que depende de la estructura eventiva asociada a los verbos en el lexicón. Los VTNC se asocian a una estructura simple, de un solo evento; se trata de los verbos transitivos simples (actividades como barrer, lavar, etc.). Los VTC están asociados a una estructura eventiva compleja, que corresponde a la estructura causativa.

(2)  Estructuras eventivas de verbos transitivos (Levin & Rappaport-Hovav, 1995).

El objeto de verbos transitivos simples no está licenciado como argumento de la estructura eventiva sino que sólo está licenciado semánticamente por el "significado idiosincrásico del verbo"; el objeto es, en principio, optativo {Ayer barrí el patio; Ayer barrí toda la tarde). El objeto de verbos causativos, en cambio, está licenciado también en la estructura eventiva, como la variable/, argumento de <STATE>. El objeto de un VTC es obligatorio {Ayer rompidos Horeros;* Ayer rompí durante toda la tarde).

Según Levin & Rappaport-Hovav (1995), la versión inacusativa del verbo deriva de la versión causativa mediante un proceso de ligamiento léxico del argumento x del predicado de evento ACT <MANNER>- La estructura asociada a verbos incoativos también contiene un predicado de causa, aunque es más simple que la de verbos causativos3:

En esta propuesta, los predicados que componen las estructuras eventivas no corresponden directamente a piezas de la estructura sintáctica. Así, las regularidades entre las estructuras eventivas y las configuraciones sintácticas sólo pueden ser captadas, en el mejor de los casos, mediante reglas especiales de correspondencia (linking rules).

2.1. El análisis

El análisis que presento a continuación da cuenta de la diferencia entre verbos transitivos simples y causativos como una diferencia en los núcleos sintácticos que conforman las distintas estructuras arguméntales en que pueden participar los verbos. En particular, la diferencia radica en la cantidad y tipo de núcleos v, encargados de introducir eventos en la estructura sintáctica. Propongo que existen tres tipos de núcleos v, que corresponden uno a uno con tres tipos de eventos4: vDO (predicado de eventos dinámicos de actividad); vGO (predicados de eventos dinámicos de cambio, movimiento o suceder); vBE (forma predicados estativos, incluyendo existenciales). Estos núcleos forman estructuras simples mono-eventivas (4a), o se combinan para formar estructuras complejas bi-eventivas (4b):

La estructura (5a) da cuenta de la presencia obligatoria del objeto de verbos causativos al proponer que se trata de un argumento licenciado como el sujeto (en posición de especificador) del estado resultante expresado por el núcleo v inferior5. Dado que este argumento participa, además, como objeto del evento superior, su interpretación es siempre de paciente; al igual que en Levin (1999), el licenciamiento del objeto de los causativos determina su interpretación como significado estructural. El licénciamiento del único argumento obligatorio de los incoativos es paralelo y su significado es también estructural (5b). Esto contrasta con el licenciamiento del objeto de verbos transitivos no-causativos y de inacusativos simples, que se combina como complemento de la raíz verbal (6). El licénciamiento y la interpretación de este argumento no son estructurales sino que dependen del significado idiosincrásico de la raíz verbal.

Este análisis difiere de un modo fundamental respecto de propuestas previas en cuanto a la formación de las estructuras causativas e incoativas en la sintaxis y a la relación entre ellas. Por un lado, según esta propuesta, los significados bi-eventivos, tanto causativos como incoativos, son un subproducto de la configuración sintáctica, formada por dos Sv. La causación es un significado configuracional; la propuesta no supone la existencia de un predicado atómico o núcleo CAUSE, ni sintáctico ni semántico. El significado causativo DO-BE puede parafrasearse como "hacer estar", donde la raíz verbal se une al núcleo verbal BE para definir el (nuevo) estado, mientras la manera de hacer queda inespecificada. En forma paralela, el significado incoativo se forma mediante la combinación de un predicado de cambio GO inespecificado en manera y un predicado de estado formado, a su vez, por la combinación de un predicado de estado BE y una raíz verbal que lo especifica. En otras palabras, el predicado CAUSE que se ha propuesto para los causativos se descompone en dos predicados de eventos DO-BE; del análisis CAUSE-BECOME propuesto para los incoativos, sostengo que no hay CAUSE y que el predicado BECOME se descompone en GO-BE (que no es otra cosa que 'COME to BE').

Por otro lado, las dos configuraciones son igualmente bi-eventivas y complejas: ninguna de las dos es más compleja que la otra, ni es el caso de que la estructura incoativa sea una fracción o derivación de la estructura causativa. Las dos estructuras se asemejan porque tienen en común el Sv estativo inferior. Esto da cuenta de la interpretación de causativos e incoativos como predicados que conllevan un estado resultante. La diferencia consiste en el tipo de Sv superior: aunque en ambos casos se trata de un evento dinámico, el evento superior de los causativos es un sintagma de i/DO (un evento agentivo que, a través del núcleo Voz, licencia un argumento externo)6, mientras que en los incoativos este sintagma tiene un núcleo vGO, que expresa un cambio no agentivo. Estas estructuras se forman en la sintaxis, a partir de predicados de eventos que son núcleos sintácticos (con contenido semántico), y no están asociadas a verbos en el léxico. La participación o no de un verbo en una cierta configuración depende de los tipos de evento que puede expresar la raíz verbal (v.g., una manera de cambio, un estado, una manera de actuar). De esto se desprende que ninguna de las dos 'versiones' de un verbo sea básica y la otra derivada. Esta propuesta implica que existen dos tipos de verbos transitivos (simples y causativos) y dos tipos de verbos inacusativos (simples e incoativos). Además, agrupa estructuralmente transitivos e inacusativos simples, por un lado, y causativos e incoativos, por el otro. La propuesta es capaz de predecir y dar cuenta de contrastes entre estos dos tipos de configuraciones. Vemos a continuación datos que avalan el análisis.

2.2. Los baches en la alternancia causativa

Hay casos en que una cierta entidad (SD) puede ser el objeto de la construcción causativa pero no el sujeto de la versión intransitiva incoativa, ejemplificado con datos del español y del inglés en (7). Paralelamente, hay casos de entidades que pueden aparecer en la versión incoativa pero no en la causativa (8).

A una teoría que postula una relación derivacional —ya sea en el léxico o en la sintaxis— entre la configuración causativa y la incoativa le resulta difícil dar cuenta de estos 'baches' en la alternancia causativa. Levin & Rappaport-Hovav (1995), por ejemplo, sostienen que la estructura incoativa es idéntica a la estructura causativa, salvo que el sujeto (la variable x argumento de ACT en (2)) sufre un proceso de ligamiento léxico y no puede aparecer en la sintaxis. En otras palabras, sostienen que hay causación también en la configuración incoativa (se causa que algo devenga en un estado), por eso resulta inesperado que un cierto objeto pueda aparecer en la versión transitiva pero no en la inacusativa, o viceversa.

Por el contrario, el análisis aquí presentado no genera falsas expectativas respecto de que toda configuración causativa tenga su correspondiente incoativa y viceversa. Si bien la estructura del S v inferior es compartida, en las causativas hay causación de un estado pero no hay predicado de cambio, mientras que en las configuraciones incoativas el evento superior expresa un cambio, pero es un devenir sin causación. Respecto de casos como los de (7) basta decir que a una promesa, o al silencio, se la puede 'hacer estar rota' —DO to BE, pero no puede 'devenir rota'-GO to BE. Hay entidades sobre las cuales se puede forzar un cierto estado, pero que no pueden ser argumentos del cambio (no llegarían a cierto estado naturalmente por sí mismas o por accidente). Del sujeto interno de una configuración incoativa se espera que pueda sufrir un cierto cambio, además de estar en cierto estado. Si la estructura causativa fuera realmente "causar devenir en cierto estado" (DO to GO to BE en nuestro sistema), no se entendería porqué un cierto individuo puede aparecer como argumento de GO to BE en el caso de la configuración causativa pero no en la incoativa (ni se entendería por qué * Emilio hizo romperse a la promesa tampoco es aceptable).

Por otro lado, el verbo marchitar puede participar tanto en una configuración incoativa como causativa; pero, lo que es crucial, no puede expresar una actividad agentiva. Así, (8a) no es aceptable porque se entiende que una persona no puede hacer que una flor esté marchita (DO to BE); si alguna entidad puede producir el estado, la configuración causativa debe ser aceptable, como en el caso del sol o el viento: El viento marchitó todas las flores7.

A fin de que un verbo participe en la alternancia causativa no basta con que tenga una 'versión' transitiva y una inacusativa. Para participar, un verbo debe, fundamentalmente, ser causativo cuando es transitivo (no actividad) y expresar un cambio de estado (no puro cambio) cuando es intransitivo. Por ejemplo, la alternancia en transitividad del verbo grow en inglés (9a-b) no es una instancia de la alternancia causativa.

Los datos de (9) se siguen naturalmente del hecho de que grow es una actividad no causativa, 'cultivar', cuando es transitivo, y en su versión intransitiva, 'crecer', es inacusativo simple (expresa sólo cambio), no incoativo.

2.3. Distribución de sintagmas nominales desnudos

Como ha sido ampliamente discutido, en español los sujetos no pueden ser sintagmas nominales desnudos. Esta noción de 'sujeto' incluye el argumento externo (en posición pre- y postverbal) (lOa-c) y los sujetos derivados de la pasiva y de verbos inacusativos simples en posición preverbal (1 la-b). El objeto de verbos transitivos y el sujeto postverbal de inacusativos simples sí pueden ser SN desnudos (12a-b). Suñer (1982) presenta una generalización de la restricción de sintagmas nominales desnudos en español, en (13).

Esta generalización, sin embargo, no llega a cubrir dos casos que han sido observados en la literatura. El sujeto de cláusulas mínimas no puede ser un SN desnudo, aun si aparece a la derecha del predicado (14a). Por otro lado, Masullo (1992) observa que el argumento nominativo de ciertos verbos inacusativos —los 'ergativos' en su clasificación— tampoco puede ser un SN desnudo, aun en posición postverbal (14b).

(14) 
a..* Tu amiga consideraba interesantes películas
b. *Se derritió manteca8

Los verbos inacusativos que no permiten un SN desnudo nominativo caen en la clase de verbos inacusativos incoativos: expresan el cambio de un individuo y un estado resultante, cuyo argumento es licenciado no como complemento del verbo sino como especificador (véase (5b)). La propuesta de que existen dos tipos estructuralmente diferentes de verbos inacusativos da cuenta del contraste en la distribución de SN desnudos. La restricción debe generalizarse a fin de abarcar los argumentos licenciados como especificadores de un predicado, aunque no aparezcan en posición preverbal ni como sujetos de la oración.

Ahora bien, esta generalización, junto con el análisis de la estructura de los verbos causativos presentada en (5a), predice que un SN desnudo tampoco puede aparecer como objeto de un verbo causativo, ya que este objeto es licenciado como especificador. Esta sorprendente predicción se satisface, como muestra (15), donde un sujeto inanimado fuerza la lectura causativa y, en consecuencia, el objeto directo no puede ser un SN desnudo9.

(15) 
a. * El sol derritió manteca
b. * El ruido rompió vidrios

Es importante notar que el objeto de causativos no es sujeto bajo ningún diagnóstico estándar (no aparece en caso nominativo, no genera concordancia con el verbo, no es la entidad sobre la que habla la oración). A fin de captar este contraste en la distribución de SN desnudos en objetos directos (y argumentos de incoativos), es necesario contar con una teoría que distinga su licénciamiento en la sintaxis. La propuesta aquí presentada cumple este requisito y permite generalizar la restricción propuesta por Suñer de un modo simple.

(16)
La restricción de los sintagmas nominales desnudos revisada
"El sujeto de un predicado no puede ser un sustantivo común sin modificación bajo condiciones normales de acentuación y entonación"

Así, la restricción abarca los argumentos internos de configuraciones causativas e incoativas, ya que en ambas estos argumentos son licenciados como sujetos (internos) del predicado inferior10.

2.4. Ambigüedad de alcance de expresiones adverbiales

Si las configuraciones causativas e incoativas están compuestas por dos eventos, deberían existir, en principio, casos en que un modificador adverbial tenga alcance sobre cualquiera de los dos, generando ambigüedad de alcance. Este es el caso del modificador casi. En una configuración causativa, casi puede modificar el evento superior j/DO, en cuyo caso se entiende que por poco se realiza un evento que produciría un nuevo estado en un objeto (17a). Si casi modifica el evento inferior vBE, se entiende que se produjo algún evento que hizo que un objeto por poco alcance un cierto estado (17b).

En forma paralela, si casi modifica el evento superior vGO de una configuración incoativa, se entiende que por poco se produce un cambio (18a), mientras que si caí/tiene alcance sobre el evento inferior vBE se entiende que se produjo un cambio que, como en el caso de los causativos, hizo que un objeto por poco alcance un cierto estado (18b).

La propuesta predice que el alcance de adverbios como casi en configuraciones transitivas e inacusativas simples, en cambio, no debería ser ambiguo ya que hay un solo evento al que puede modificar. Los siguientes ejemplos muestran que esta predicción es correcta.

Las estructuras propuestas para cada una de las configuraciones de la alternancia causativa y el contraste estructural respecto de las configuraciones transitivas e inacusativas simples reciben apoyo adicional cuando se las pone en interacción con el licénciamiento e interpretación de argumentos dativos. Antes de presentar esta evidencia, desarrollamos a continuación un análisis de los argumentos dativos en español.

3. ARGUMENTOS DATIVOS

Los argumentos dativos en español pueden aparecer con toda clase de verbos y pueden recibir diversas interpretaciones. Los ejemplos de (20) presentan casos de sintagmas dativos con verbos transitivos e inacusativos, tanto dinámicos como estativos. En distintos casos, el sintagma dativo a Juan se interpreta como recibidor, fuente, poseedor, beneficiario, experimentante o dativo ético. Ante esta diversidad cabe preguntarse si es posible presentar un análisis unificado del licénciamiento e interpretación de los sintagmas dativos en español o si, por el contrario, la morfología que los une como clase es un accidente y no se correlaciona sistemáticamente con clase sintáctica ni semántica11.

(20)

 

 

 

 

a. Le entregué una carta a Juan
b.  Le saqué las medias a Juan
c.  Le lavé el pelo a Juan
d.  A Juan le salió un granito
e.  A Juan le falta un tornillo
f Le rompí la computadora a Juan
g. A Juan se le rompieron tres vasos
h. A Juan le gustó la película
i. A Juan le quedan bien los zapatos
j. A Juan, la hija ya le camina

Voy a argüir que un análisis unificador es posible, y que este análisis es capaz de dar cuenta tanto de las similitudes como de las diferencias en las propiedades morfosintácticas y semánticas de los sintagmas dativos del español. La propuesta se basa en la idea de que los argumentos dativos no son argumentos del verbo sino argumentos "extra" licenciados por un núcleo aplicativo. Este núcleo aplicativo (Apl) es responsable de proyectar un sintagma de determinante (SD) en su especificador y relacionarlo con la estructura que el núcleo toma como complemento.

Pylkkánen (2002) arguye que existen dos tipos de aplicativos, que denomina bajos y altos. Define un aplicativo bajo como un sintagma aplicativo que se combina como complemento de un verbo y toma, a su vez, un SD como complemento. Este tipo de aplicativo es licenciado 'bajo el verbo' y establece una relación de transferencia de posesión entre dos individuos, el SD aplicativo y el SD tema. Esta es la estructura de las construcciones de doble objeto. Por otro lado, un aplicativo alto es licenciado 'más alto' que el verbo y toma un sintagma verbal como complemento. Así, un aplicativo alto relaciona el SD que licencia en su especificador no con un individuo sino con el evento expresado por el sintagma verbal. Este tipo de aplicativo se interpreta como beneficiario o 'poseedor' del evento.

Cuervo (2003a) arguye que las construcciones bitransitivas del español dobladas por clítico dativo son construcciones de doble objeto que corresponden a aplicativos bajos12. Además de los dos sub-tipos de aplicativos bajos definidos según la direccionalidad de la transferencia de la posesión, recibidor y fuente (21), reconocidos por Pylkkánen (2002), existe en español un tercer sub-tipo. Se trata de una relación posesiva estática y no dinámica: el SD dativo se interpreta como el poseedor del objeto/entidad expresado por el SD tema, sea el verbo transitivo o inacusativo, (22)13.

(21) 
  a.  Le envié/regalé/hice/puse un sweater a Gabi
b.  Le saqué/robé/pedí un sweater a Gabi
(22)
a.  Le lavé/miré/envidio las manos a Gabi
b.  A Gabi le falta/sobra/queda café

Los aplicativos altos se integran a la estructura oracional por encima del verbo y, por consiguiente, se relacionan con un evento, no con un individuo. En español, los aplicativos altos aparecen con predicados estativos, formando predicados psicológicos del tipo gustar. En estos casos, el SD dativo es externo al S^estativo, y se interpreta como un 'poseedor' (o experimentante) del estado expresado por el Sv.

Los esquemas (23) y (24) representan las propiedades de los aplicativos bajos y altos en español. Los detalles de esta propuesta van más allá de este trabajo, pero lo importante es que puede dar cuenta de las semejanzas y diferencias entre los diversos tipos de argumentos dativos posibles en español.

En resumen, el español hace uso de los dos tipos de aplicativos propuestos por Pylkkánen (2002). Las semejanzas morfosintácticas y semánticas de los dativos están determinadas por las propiedades del núcleo que los licencia (el núcleo Api), no por el verbo. Así, el sintagma aplicativo de ambos tipos aparece en caso dativo y es doblado por un clítico, expresión morfológica del núcleo. Es decir, la clase morfológica de los dativos no es un accidente, sino que corresponde a una clase estructural definida según el modo en que son licenciados los dativos. Las diferencias morfosintácticas y semánticas están determinadas por la posición dentro de la estructura de la oración en que puede aparecer un núcleo Api. Veremos a continuación las predicciones que surgen al relacionar la propuesta acerca de la alternancia causativa con la propuesta de que los argumentos dativos son aplicativos.

4. INTERACCIÓN ENTRE LA ALTERNANCIA CAUSATIVA Y LOS ARGUMENTOS DATIVOS

4.1. Restricción de los aplicativos bajos

Según la definición de Pylkkánen (2002), un aplicativo bajo (es decir, la construcción de doble objeto, CDO) establece una relación entre dos individuos por debajo del verbo. Esta relación puede darse, por lo tanto, sólo con verbos que toman un objeto directo:

Restricción de transitividad sobre aplicativos bajos (CDO) (Pylkkánen, 2002)
Only high applicative heads should be able to combine with unergatives. Since a low applicative head denotes a relation between the direct and indirect object, it cannot appear in a structure that lacks a direct object.

Esta restricción afirma que si un sintagma aplicativo aparece con verbos inergativos, ese aplicativo no puede ser un aplicativo bajo sino alto, es decir, el núcleo Api toma un sintagma verbal como complemento, no un SD14. La restricción no establece con claridad, sin embargo, cuál es la noción relevante de objeto directo. Se plantea que un Api bajo requiere un objeto directo, pero es necesario preguntarse si el argumento de verbos inacusativos (licenciado como complemento del verbo) cuenta como tal. Si un Api bajo es compatible con verbos inacusativos, el requisito debe entenderse como la necesidad de un complemento del verbo, no de que el verbo sea transitivo.

Hemos visto ejemplos de argumentos dativos interpretados como recibidores, fuentes o poseedores (i.e., aplicativos bajos) con verbos transitivos. El mismo tipo de interpretación la reciben dativos que aparecen con verbos inacusativos, tanto dinámicos como estativos:

(25)

a. A Gabi le llegaron dos regalos
b.  A Gabi le salieron granitos
c.  A Gabi le falta/sobra/queda café

Dado el paralelismo semántico de estos dativos con los dativos en CDO y el paralelismo sintáctico respecto del licénciamiento de un SD complemento, es razonable proponer que las oraciones (25) tienen la estructura de un doble objeto, representada en (26). En (25), el dativo es un aplicativo bajo. La diferencia respecto de las CDO con verbos transitivos reside en que mientras en la configuración transitiva la raíz se combina con un i/DO agentivo, acá la raíz se combina con un vGO inacusativo que no licencia argumento externo.

En conclusión, existen en español aplicativos bajos tanto con verbos transitivos como con intransitivos inacusativos15. Esto implica que la noción relevante de 'objeto directo' requerido por un aplicativo bajo es la de complemento del verbo (un objeto profundo), y abarca tanto el complemento de verbos transitivos como el de verbos inacusativos.

Restricción estructural de los aplicativos bajos (CDO)

Un aplicativo bajo toma un SD como complemento y requiere, por lo tanto, la presencia de un objeto directo. "Objeto directo" debe entenderse como complemento de la raíz verbal, ya sea el verbo transitivo o inacusativo.

Así definida, esta restricción predice que los aplicativos bajos son estructuralmente incompatibles con los predicados causativos, dado que el SD que aparece en superficie como objeto directo de estos verbos es en realidad licenciado como sujeto interno (especificador del Sv). En un idioma que sólo acepte aplicativos bajos, como el inglés, se predice que los dativos (las CDO) son incompatibles con verbos causativos como quemar, romper, derretir, abrir, etc. Esta predicción es confirmada por los datos:

4.2. Aplicativos afectados

En español, sin embargo, un argumento dativo puede aparecer en una configuración causativa, como lo demuestran la traducción de (27) y los ejemplos (28).

(28)

a. Carolina le rompió la radio a Juan
b.  Le perdí las llaves a mi hermana
c.  Le abrí la puerta a Laura

Lejos de ser contraejemplos para la restricción de aplicativos bajos o refutar el análisis de las configuraciones causativas, estos dativos conforman un tercer tipo de dativos que se diferencia estructural y semánticamente de los aplicativos bajos y altos y que, en realidad, sirve de evidencia a favor de las propuestas aquí desarrolladas. La estructura de base correspondiente a (28a) aparece a continuación:

(En (29) el núcleo Api no toma al SD la radio como complemento sino al Sv inferior y es externo a él. A su vez, el sintagma aplicativo es el complemento del núcleo vsuperior. Estructuralmente, este aplicativo es a la vez alto y bajo. Es alto porque toma un sintagma verbal como complemento; es bajo porque es el complemento de un núcleo v.

Dada esta configuración, la interpretación del dativo debe ser distinta a la interpretación de los aplicativos bajos o CDO. Las CDO expresan una relación de posesión entre dos individuos: el (individuo representado como) dativo obtiene, pierde o tiene el objeto expresado como sintagma acusativo (el objeto directo) (30). Según (29), por otro lado, el aplicativo a Juan se relaciona con el estado expresado por el Sv inferior: la configuración no expresa una relación de posesión entre dos individuos, sino entre el dativo y el nuevo estado de la radio. Así lo confirman las paráfrasis posibles en (31).

(30)

 Le regalé/robé/cuidé el gato a Gabi
=> Gabi obtuvo /perdió/ tiene un gato

   
(31)   

Carolina le rompió la radio a Juan
*=> Juan obtuvo /perdió/ tiene una radio
=> Juan obtuvo [una radio rota] (gracias a las acciones de Carolina)
=> Juan tiene [ [la radio] [rota] ], Juan tiene rota la radio

Por otra parte, al ser el SD aplicativo el complemento del núcleo verbal superior, se interpreta que lo que hizo Carolina incluye al aplicativo como participante; así, se entiende que lo que hizo el sujeto Carolina es causar que Juan tenga la radio rota. El SD dativo participa en el evento superior como afectado, por lo que denomino a este tipo de aplicativos 'aplicativos afectados'. La interpretación del dativo como argumento afectado se lee directamente de la estructura: es un significado estructural que deriva de su participación en dos eventos16. El núcleo Api licencia el SD dativo como participante afectado mediante la regla de Identificación de Eventos que, al igual que en el caso de los aplicativos altos, permite agregar condiciones (v.g., un participante) a un evento sin añadir un predicado de evento (Kratzer, 1996).

Aunque en muchos casos se entiende que un dativo en construcciones causativas es el poseedor del SD objeto, esta interpretación no es estructural sino una inferencia. Varios aspectos de los datos confirman que la afectación del SD dativo es independiente de que sea el poseedor del SD objeto. Primero, es posible tener un dativo con un causativo aun si se explicita en la oración, mediante la inclusión de un sintagma posesivo, que el dativo no es el poseedor del objeto (33a); esta inclusión con un aplicativo bajo genera anomalía semántica (33b). Segundo, un posesivo explícito en el SD objeto es posible (34). Finalmente, es posible que un dativo afectado no involucre para nada la posesión del objeto (35).

(33) 
a. Carolina le rompió la radio de la vecina a Juan
b. # Carolina le cuidó el gato de la vecina a Juan
   
(34)
 Le destruimos su propuesta a Juan
   
(35)

Carolina le abrió la puerta a Juan
*=> Juan tiene (recibe/pierde) una puerta

Hemos visto hasta aquí que existen contrastes sistemáticos en el comportamiento de verbos causativos y de verbos transitivos simples. La propuesta de que la causación es un significado configuracional que emerge de una estructura bi-eventiva representada mediante dos sintagmas verbales nos ha permitido dar cuenta de diferencias sintácticas y semánticas que incluyen el licénciamiento de argumentos dativos. Se ha presentado un nuevo tipo de aplicativo, el aplicativo afectado, que manifiesta propiedades que lo distinguen tanto de aplicativos altos como de los aplicativos bajos.

Resumen del contraste entre predicados transitivos: actividades vs. causativos

4.3. Predicciones para predicados inacusativos

El análisis de la alternancia causativa y, en particular, la idea de que existen dos tipos estructuralmente distintos de predicados inacusativos que se diferencian de un modo paralelo a los dos tipos de verbos transitivos predicen que el contraste estructural y semántico en el tipo de argumentos aplicativos posibles debe reproducirse entre los dos tipos de inacusativos. Así como los inacusativos simples son la versión intransitiva de los transitivos simples, los incoativos son la versión intransitiva de los causativos (aunque no derivan unos de otros). En los inacusativos simples, el argumento nominativo es licenciado como complemento del verbo (la raíz verbal), mientras que en los incoativos es licenciado como sujeto interno, en posición de especificador del sintagma verbal inferior.

Este contraste predice las siguientes interacciones con el licénciamiento de SD dativos:

a)  los aplicativos bajos son compatibles con predicados inacusativos simples
b) los aplicativos bajos son incompatibles con predicados incoativos
c)  los incoativos son compatibles con los aplicativos afectados
d) la compatibilidad o incompatibilidad de aplicativos con incoativos debe ser igual, dentro de una misma lengua, a lo que sucede con construcciones causativas.

Respecto de la predicción a), al comienzo de esta sección hemos visto que la construcción de doble objeto puede aparecer en español con inacusativos simples, dinámicos y estativos, como llegar, crecer, salir, sobrar, quedar, etc., es decir, la predicción se cumple. A fin de testear las predicciones b) y c) podemos comparar idiomas que no tengan aplicativos afectados (como el inglés) con la posibilidad e interpretación de dativos en español.

En inglés, un aplicativo es totalmente incompatible con predicados incoativos, no importa el orden lineal del aplicativo y el SD nominativo (37). En español, si bien un aplicativo es compatible con incoativos, la interpretación es la de un aplicativo afectado, no la de un aplicativo bajo: en las oraciones (38), el argumento dativo no se interpreta como recibidor, fuente ni poseedor sino como el individuo afectado por el cambio de estado del SD nominativo17. Estos aplicativos reciben la misma interpretación que los aplicativos con predicados causativos respecto de afectación, posesión y relación con oraciones con tener.

(39) 

a. A Carolina se le murió el helécho de Juan
b.  A Carolina se le abrió la puerta
c.  A la mesa se le rompió una pata
....=> La mesa tiene [ [una pata] [rota]]); la tiene rota

Las predicciones a, b y c son confirmadas por los datos. La correlación entre la (in)compatibilidad de aplicativos con causativos e incoativos (predicción d) también se confirma, como los muestran los datos del inglés (incompatible en ambos casos, (40)) y del español (compatible en ambos casos con interpretación de afectados, (41)).

(40) 

a. * Daniel burned Stephanie the toast (=27)
b. * The toast burned Stephanie I*Stephanie burned the toast (=37)

   
(41)
 a. Juan le rompió la radio a Carolina
b. A Carolina se le rompió la radio

Todas estas predicciones derivan en forma natural de la siguiente estructura de los aplicativos en configuraciones incoativas como la de (4Ib):

En resumen, el análisis de la alternancia causativa y la distinción entre configuraciones transitivas e inacusativas simples, por un lado, y causativas e incoativas, por el otro, nos fuerza a predecir que los dativos que aparecen en configuraciones bi-eventivas causativas e incoativas no pueden ser del mismo tipo que los que aparecen en configuraciones simples. Distintos aspectos de esta predicción fueron confirmados con datos del español y del inglés.

Vemos a continuación, brevemente, cómo este análisis puede extenderse para cubrir otro fenómeno relacionado: la existencia de verbos que alternan entre una versión pronominal (con se) y otra sin se, ambas inacusativas.

5. ALTERNANCIA ENTRE PREDICADOS INACUSATIVOS

Hemos visto verbos inacusativos incoativos que tienen una versión transitiva causativa. Estos son los verbos que participan en la alternancia causativa y en los que se han basado estudios anteriores de la alternancia. Existen, sin embargo, otros verbos que participan de un modo especial pero sistemático en este tipo de alternancia. Se trata de verbos que tienen una variante incoativa con se, pero cuando aparecen sin seno son transitivos sino inacusativos simples. Algunos de ellos son caer-caerse, sallr-sallrse, morír-morírse. En la versión con se se trata de un cambio de estado (43a), mientras que la versión no pronominal expresa simplemente un cambio (43b).

(43)
a. Ayer se salieron dos clavos
b. Ayer salieron yuyos

Esta alternancia no ha sido, por lo general, analizada como tal, aunque muchos han propuesto que se tiene un rol aspectual o de modificador de la valencia verbal (Fernández Lagunilla & de Miguel, 1999, Masullo, 1992, Nishida, 1994, Vera Lujan, 1996, etc.). Sin embargo, la distribución de sintagmas nominales desnudos y la de dativos afectados confirman que el contraste entre las dos versiones corresponde al contraste estructural entre inacusativos simples e incoativos (contraste que se necesita en forma independiente). Los verbos incoativos con se no toman sintagmas nominales desnudos, mientras que la variante sin se sí los acepta (44). Los dativos afectados sólo pueden aparecer con la versión incoativa con se, como lo muestran los ejemplos de (45).

(44)
a. * Ayer se salieron clavos
b. Anoche cayeron piedras

........................................................(Masullo 1992)
   
(45)
 a. A Carolina *(se) le salieron dos clavos
b. A Carolina * (se) le murió el helécho

Esta alternancia es posible dada la capacidad de una raíz de expresar un cambio o movimiento (de ahí la versión inacusativa simple) y poder también expresar un estado producido por un cambio (la versión incoativa). La existencia de esta alternancia muestra que el se incoativo (o ergativo) no es una marca de cambio de valencia o intransitivización.

6. CONCLUSIONES

En este trabajo se ha presentado un análisis constructivista de la alternancia causativa capaz de dar cuenta de las propiedades semánticas y sintácticas de las configuraciones causativas e incoativas. Las nociones de causación y de cambio de estado no surgen de predicados específicos (como CAUSE y BECOME) sino que son el significado configuracional formado por la combinación de dos predicados de evento, uno dinámico y otro estativo. Al dilucidar el modo en que se construyen estas configuraciones, la propuesta permite derivar los baches en la alternancia, generalizar la restricción en la distribución de los sintagmas nominales desnudos en español y dar cuenta de la ambigüedad en la modificación adverbial.

Se ha propuesto que existen dos clases estructurales de verbos transitivos y dos clases estructurales de verbos inacusativos que se distinguen por sus propiedades sintácticas y tienen consecuencias semánticas sistemáticas. El modo de licenciamiento del argumento interno, que aparece con propiedades 'superficiales' de objeto en los transitivos y de sujeto en los inacusativos, es paralelo en causativos e incoativos y se diferencia del licénciamiento en transitivos e inacusativos simples. Este agrupamiento estructural se correlaciona en forma sistemática con la compatibilidad o incompatibilidad de sintagmas nominales desnudos, la interpretación del argumento interno, y con la posibilidad de licénciamiento y la interpretación de argumentos dativos. La existencia de una clase de verbos que participa en la alternancia incoativa en dos variantes inacusativas (i.e., alternancia en la estructura argumental que no modifica la valencia del predicado) da apoyo adicional a la propuesta de que la alternancia causativa-incoativa no se basa en la valencia o transitividad de los verbos y que, en general, la transitividad es una propiedad de superficie que no necesariamente implica la presencia de un complemento del verbo en la estructura inicial de la oración.

Respecto de los argumentos dativos del español, hemos visto que forman una clase sintáctica y semántica coherente, además de una clase morfológica. Los dativos que aparecen en construcciones bi-eventivas no pueden analizarse como construcciones de doble objeto, o aplicativos bajos. Hemos demostrado que un sintagma dativo que puede combinarse con causativos e incoativos es un tipo especial de dativo, aplicativo afectado, que es licenciado en una posición intermedia entre los dos predicados de evento. Su semántica se sigue directamente de la posición sintáctica dentro de una estructura compleja.

En general, hemos mostrado cómo se puede dar cuenta del significado de una oración a partir de proponer piezas sintácticas con contenido semántico y la manera en que estas piezas se combinan. Dado que la proyección de argumentos en la sintaxis hace referencia a la estructura eventiva, resulta preferible que la estructura eventiva sea producto de la combinación sintáctica, en lugar de un nivel de representación separado asociado a ítemes léxicos. Se evita así la necesidad de postular reglas de proyección como herramienta para dar cuenta de las regularidades entre la posición sintáctica y la interpretación de un argumento, y reglas y restricciones de transformación para dar cuenta de las alternancias de estructura argumental. En cuanto y en tanto este análisis resulta productivo para expresar, predecir y explicar los fenómenos en discusión, avala la idea de que lo que es regular en los significados verbales (v.g., estructura argumental) está determinado por la sintaxis, en términos de núcleos, relaciones y operaciones sintácticos.

NOTAS

1 Aranda (1990) presenta los usos transitivo e intransitivo de verbos como dormir, despertar, resucitar, como casos de alternancia causativa. Dejando de lado la cuestión de si hay allí efectivamente un significado causativo, en este trabajo me centro en el estudio de los causativos como "causar un estado". Así, tampoco considero los causativos analíticos con hacer y dejar.

2Con el término 'evento' hago referencia a la noción de 'eventuality' o 'event' en un sentido amplio, que incluye eventos dinámicos agentivos y no agentivos así también como estados, noción utilizada en teorías neo-davidsonianas y teorías de estructura argumental.

3 Mendikoetxea (1999) aplica este análisis al español y sostiene que el argumento nominativo de los incoativos es a la vez tema y causa (estativa) del evento. Masullo (1992) analiza la alternancia en español como incorporación del argumento externo, representado por se.

4 Estos tres tipos de núcleos vse basan en ideas desarrolladas por varios autores, incluyendo Hale & Keyser (1993, 2002), Folli & Harley (2002), Jackendoff (1983, 1990), entre muchos otros.

5 La estructura causativa (5a) es una reinterpretación sintáctica de Levin (1999), y desarrolla la propuesta de Nash (2002) respecto del licénciamiento sintáctico diferente del objeto en verbos causativos y no-causativos.

6 Asumo la propuesta de Kratzer (1996) respecto de que el argumento externo es licenciado por un núcleo funcional, Voz, y que este núcleo se diferencia de v. De todos modos, la idea central se mantiene aunque se considere que es lOO que licencia el argumento externo directamente en su especificador.

7 No hay ninguna interpretación de marchitar como un tipo de acción. Una persona, sin embargo, podría 'causar que una flor se marchite', es decir, DO to GO to BE. En español esta idea podría expresarse sólo mediante un causativo analítico {Emilio hizo/dejó que las ñores se marchitaran (al dejarlas sin agua)).

8 Este ejemplo es gramatical como íP-impersonal, pero esta lectura no es relevante aquí. Lo importante es el contraste entre la agramaticalidad de (14b) y la gramaticalidad de Anoche cayeron piedras (Masullo, 1992).

9  La idea es que una oración con sujeto potencialmente agente como Emilio derritió manteca es aceptable bajo una lectura de actividad (no causativa), donde la raíz se combina como manera de ICO.

10 Del mismo modo, la restricción (16) también da cuenta de la agramaticalidad de los SN desnudos como argumento nominativo de predicados psicológicos (véase (24) más adelante).

11 Masullo (1992), Demonte (1995), Fernández Soriano (1999), entre otros, proponen unificaciones parciales de ciertas clases de sintagmas dativos del español.

12 Cuervo (2003b) argumenta en favor de la idea, presentada en Masullo (1992) y Demonte (1995), de que las construcciones bitransitivas sin clítico no son construcciones con un SD dativo sino un SP cuyo núcleo es la preposición a. Así, el doblado de un SD dativo es siempre obligatorio (si no hay clítico, no hay dativo).

13 Se trata de los casos analizados por Masullo (1992), Demonte (1995), Landau (1999), entre otros, como casos de subida del poseedor ("possessor raising").

14 Aunque no esté directamente expresado, la restricción presupone el hecho de que un SD sujeto no es un posible complemento de un núcleo Api. Puede consultarse Pylkkánen (2002) y Cuervo (2003b) para ver datos y argumentos de esta incompatibilidad estructural.

15 Esto contradice directamente la propuesta de Baker (1996) respecto de que no existirían CDO con verbos inacusativos. Como veremos más adelante, la restricción únicamente se aplica, por razones estructurales, a un sub-tipo de verbos inacusativos: los incoativos.

16 Esta noción de argumento afectado es paralela a la definición estructural propuesta por Alsina (1992).

17 El aplicativo dativo con incoativos puede, alternativamente, ser interpretado como responsable accidental del cambio de estado, lectura que no está disponible en la configuración causativa. Cuervo (2003b) da cuenta de estos casos como aplicativos altos (que toman el Sv dinámico superior como complemento).

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Recibido: 10-12-2007. Aceptado: 14-03-2008.