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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versión On-line ISSN 0718-4883

RLA v.46 n.1 Concepción  2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832008000100003 

 

RLA, Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 46 (1), I Sem. 2008, pp. 29-53

 

ARTICULOS / ARTICLES

 

LA NUCLEARIDAD Y LAS CONSTRUCCIONES DE GRADO ADJETIVAS

HEADNESS AND ADJETIVAL DEGREE CONSTRUCTIONS

 

ALBERTO PASTOR
Department of Foreign Languages and Literatures
Southern Methodist University. EE.UU. E-mail: apastor@smu.edu


RESUMEN

En este artículo pasamos revista a distintos criterios de nuclearidad con objeto de decidir si es el grado o el adjetivo el núcleo de la secuencia [G+A]. Nos encontramos en una situación en la que ambos, el grado y el adjetivo, se comportan como núcleos dependiendo de cuál sea el criterio que se considere. Así, por un lado, teniendo en cuenta una noción de nuclearidad según la cual el núcleo de una frase es el miembro de dicha frase que determina las propiedades del conjunto y selecciona su complemento, el adjetivo será el miembro de la construcción que determina fundamentalmente las propiedades de la secuencia [G+A], mientras que el grado, por su parte, será el responsable de la selección semántica y categorial dentro de la frase. Por otro lado, hay una serie de argumentos sintácticos o formales que muestran bien a las claras que el grado es el núcleo sintáctico de la construcción y toma como complemento al adjetivo graduable. Concluiremos, en fin, que la estructura de la secuencia [G+A] está encabezada por el grado y usaremos la noción de proyección extendida para dar cuenta de que tanto el grado como el adjetivo son responsables de ciertas propiedades del conjunto.

Palabras clave: Grado, adjetivos graduables, nuclearidad, selección semántica, selección categorial, proyección extendida.


ABSTRACT

In this article different criteria will be used in order to identify the head of sequences formed by a degree term and a gradable adjective. We will see how both, degree terms and adjectives, act as heads depending on the criterion being considered. Thus, based on a notion of headness according to which the head is the member of a phrase that determines the properties of the phrase and selects the complement, the adjective will be responsible for the properties of the sequence [Deg+A], while degree terms will be responsible for semantic and categorial selection inside this sequence. On the other hand, a series of formal arguments will show that degree terms take the adjective as their complement. We will conclude that structure of the sequence [Deg+A] is headed by Deg and we will use the notion of “extended projection” to account for the fact that both degree terms and adjectives are responsible for certain properties of this sequence.

Keywords: Degree, gradable adjectives, headness, semantic selection, categorial selection, extended projection.


 

1. INTRODUCCION

EXISTEN en la bibliografía dos propuestas de análisis básicas de la secuencias formadas por términos de grado (muy, bastante, demasiado, más, menos, etc.) y adjetivos graduables1. En la primera, representada en (1), se considera que el núcleo de la construcción es el adjetivo y que el grado encabeza una Frase de Grado que ocupa la posición de especificador de FA (Bresnan, 1973; Jackendoff, 1977)2.

 

(1)

Una propuesta alternativa más reciente consiste en afirmar que la secuencia [G+A] está encabezada por el grado, que toma como complemento a la FA (Abney, 1987; Corver, 1991; Zwarts, 1992), como se puede ver en (2)3:

(2)

En este artículo pasaremos revista a distintos criterios de nuclearidad (el argumento semántico, el argumento distribucional, la selección semántica y la selección categorial) que nos permitirán decidir si es G o A el núcleo de la secuencia [G+A], una tarea que no se ha abordado de manera sistemática, por lo que se nos alcanza en la bibliografía sobre las construcciones de grado. Como tendremos ocasión de ver en el apartado 2, nos encontraremos en una situación en la que ambos, el grado y el adjetivo, se comportan como núcleos dependiendo de cuál sea el criterio que se considere. Así, por un lado, teniendo en cuenta una noción de nuclearidad según la cual el núcleo de una frase es el miembro de dicha frase que determina las propiedades del conjunto y selecciona su complemento (véase el apartado 1), el adjetivo será el miembro de la construcción que determina fundamentalmente las propiedades del conjunto, mientras que el grado, por su parte, será el responsable de la selección semántica y categorial dentro de la frase. Por otro lado, veremos en el apartado 3 una serie de argumentos sintácticos o formales que muestran bien a las claras que el grado es el núcleo de la construcción y toma como complemento al adjetivo graduable. Concluiremos, en el apartado 4, que la estructura de la secuencia [G+A] es la representada en (2) y haremos uso de la noción de proyección extendida (Grimshaw, 1991) para dar cuenta de que tanto el grado como el adjetivo son responsables de ciertas propiedades del conjunto.

2. LA NOCION DE NUCLEO DE FRASE

Consideramos que el núcleo de una frase es el miembro de la frase que determina las propiedades semánticas y distribucionales del conjunto y selecciona su complemento4. Ilustremos a continuación con un ejemplo esta noción de nuclearidad que acabamos de presentar:

(3)
a. El león [cazó la gacela].
b.
[[cazó]ACCIÓN [la gacela]ENTIDAD]ACCIÓN
c.
El león cazó /*El león la gacela.

La secuencia [cazó la gacela] de (3a) está formada por una expresión que denota una acción (cazó) y una expresión que denota una entidad (la gacela). El núcleo de dicha frase, según la definición de nuclearidad que ya conocemos, será el verbo cazó porque determina el tipo semántico básico del conjunto y su distribución. Obsérvese en este sentido que la frase [cazó la gacela] denota una acción al igual que el verbo cazó, como se refleja en (3b), y que la secuencia [cazó la gacela] en (3a) y el verbo cazó en (3c) se combinan con una expresión nominal que denota un agente (el león) a diferencia de la expresión nominal la gacela, que no puede hacerlo.

Recuérdese, además, que según la noción de nuclearidad que hemos presentado al comienzo de este apartado, el núcleo de una secuencia [X Y] es el miembro de dicha secuencia que selecciona su complemento. La selección es un tipo de relación asimétrica en la que X exige la presencia de Y, pero Y no requiere la presencia de X. Como es sabido, hay dos tipos de selección, la “selección semántica” y la “selección categorial” (Chomsky, 1986). Veamos en primer lugar en qué consiste la selección semántica. Un núcleo X selecciona semánticamente un complemento Y cuando X necesita a Y para que su semántica esté completa pero no viceversa5. Volvamos a nuestro ejemplo con objeto de ilustrar este concepto:

(4)
a. El león cazó [la gacela]TEMA
b. *El león cazó.
c. La gacela huye rápidamente.

El núcleo de la frase [cazó la gacela] es el verbo cazó porque su semántica exige la presencia de una expresión que denote un tema, en este caso la expresión nominal la gacela, como se demuestra en (4b) por la agramaticalidad que causa la ausencia de dicho complemento. En cambio, según se observa en (4c), la expresión nominal la gacela no exige ser necesariamente el tema de un verbo del tipo de cazar, sino que puede, además, desempeñar otras funciones, como por ejemplo, la función de agente.

En cuanto a la selección categorial, se considera que un núcleo X selecciona categorialmente un complemento Y cuando X escoge la categoría de Y. De esta forma, en la frase [cazó la gacela] el verbo cazó requiere que su complemento pertenezca a la categoría Frase Determinante (FD), como ilustramos en (5), donde la agramaticalidad de (5b) se debe a que el verbo mencionado no puede seleccionar categorialmente una expresión que pertenezca a la categoría Frase Complementante (FComp).

(5)

a. El león cazó [FD la gacela].
b. *El león cazó [FComp que la comiera].

Nos gustaría llamar la atención en este punto sobre el hecho de que la selección semántica y la selección categorial son interdependientes y se podrían reducir a un solo tipo de selección. Nótese, por ejemplo, que en la oración El león cazó la gacela el verbo selecciona semánticamente un tema y sintácticamente una FD, como acabamos de ver. Pues bien, resulta que, canónicamente, los temas se manifiestan sintácticamente como FFDD, por lo que se puede afirmar que la selección semántica de un tema implica la selección categorial de una FD. Utilizando la expresión de Chomsky (1986: 87), la FD es la “realización estructural canónica” (“canonical structural realization”) de los temas. En este sentido, la selección categorial sería en última instancia una manifestación de la selección semántica del complemento por parte del verbo6.

En este apartado hemos presentado una noción de nuclearidad que se basa en tres criterios, a los que haremos referencia en lo que sigue como “el argumento semántico” (el núcleo determina el tipo semántico básico de la frase), “el argumento distribucional” (el núcleo determina la distribución del conjunto) y la selección (el núcleo requiere la presencia del complemento). En el siguiente apartado aplicaremos estos criterios a la secuencia [G+A] con objeto de establecer cuál es el núcleo de dicha construcción.

3. LA NOCION DE NUCLEO DE FRASE Y LA FRASE DE GRADO

En este apartado veremos que tanto el grado como el adjetivo se comportan como el núcleo de la secuencia [G+A], dependiendo de cuál sea el criterio de nuclearidad que estemos utilizando en cada caso.

3.1. El argumento semántico

Recuérdese que, desde un punto de vista semántico, el núcleo de una frase es el miembro de la frase que determina el tipo semántico básico del conjunto. Si repasamos los diferentes análisis semánticos existentes sobre el grado7, observaremos que se desprende de todos ellos que la denotación de la secuencia [G+A] pertenece al mismo tipo semántico que la de los adjetivos, es decir, dicha secuencia denota propiedades que se predican de un individuo. Por lo tanto, parece ser, según el argumento semántico, que el adjetivo encabeza la construcción, aunque conviene hacer algunas precisiones. En el análisis escalar tradicional (Cresswell, 1976; Bierwisch, 1989) se incluye el grado en la ontología de los adjetivos graduables de tal forma que éstos no sólo predican de un individuo que éste posee una propiedad (como en el análisis de predicados vagos; Kamp, 1975; Klein, 1980 y 1982), sino que, además, posee una propiedad en un grado determinado en una escala orientada pragmáticamente. En el análisis escalar revisado de Kennedy (1997), las construcciones de grado denotan una propiedad compleja que se aplica a un individuo y su semántica está determinada por la relación que introduce el término de grado. En este análisis, por tanto, la semántica de los términos de grado determina en gran medida la semántica de toda la construcción, aunque ééésta sigue perteneciendo al tipo semántico de las propiedades. Queremos destacar, en suma, que en el análisis escalar tradicional y en el análisis escalar revisado se da igual importancia a que las construcciones de grado denotan propiedades ya que éstas pertenecen a un tipo especial, el de las propiedades graduadas, como se ilustra en (6).

(6)

Por medio de la representación de (6) expresamos que cuando predicamos de un individuo la propiedad denotada por un adjetivo graduable como, por ejemplo, en la oración Juan es bastante alto, no sólo predicamos del individuo Juan la propiedad ser alto, sino también la propiedad de ser alto en un cierto grado. La denotación del conjunto será, por lo tanto, una propiedad graduada, como queda demostrado por el hecho de que los adjetivos graduables puedan aparecer con complementos de proporción (7a)8, los cuales están vinculados con la denotación de grado:

(7)
a. Juan es bastante alto [para su edad].
b. *Juan es bastante croata [para su edad].

En conclusión, a tenor del argumento semántico, el adjetivo es el núcleo de la construcción formada por un término de grado y un adjetivo graduable dado que la secuencia [G+A] denota, como los adjetivos, una propiedad que se predica de un individuo. No obstante, el grado contribuye también a la denotación final del conjunto: la denotación de dicha construcción es la de una propiedad graduada. En el siguiente apartado veremos cómo el ser una propiedad graduada afectará también a la distribución de las construcciones de grado, ya que la presencia del grado impide que los adjetivos graduables aparezcan en ciertos contextos.

3.2. El argumento distribucional

Retomando la definición de nuclearidad que hemos presentado en el apartado 1, el núcleo de una construcción es también el miembro de la misma que determina la distribución del conjunto. En el caso que nos ocupa, la distribución de la secuencia [G+A] se corresponde básicamente con la del adjetivo graduable. Pero hay, además, algunos contextos en los que la presencia del grado impide que pueda aparecer dicho adjetivo. En otras palabras, existen ciertos contextos que son incompatibles con el grado. Por ello, no es descabellado afirmar que la presencia del grado afecta en cierta medida a la distribución del conjunto en las construcciones formadas por un término de grado y un adjetivo graduable. En primer lugar describiremos los patrones básicos de la distribución de la secuencia [G+A] y a continuación presentaremos los contextos que son incompatibles con el grado. Para comenzar, obsérvese los siguientes ejemplos:

(8)
a. Juan es (bastante) alto.
b. Un chico (bastante) alto.
c. Una (bastante) meditada decisión.
d. Juan, (bastante) deprimido, comenzó a llorar.
e. Juan llegó a clase (bastante) borracho.
f. Lo considero (bastante) inteligente.

En estos ejemplos vemos cómo la secuencia [G+A] presenta la distribución canónica de los adjetivos: puede aparecer como atributo en (8a), como modificador postnominal en (8b), como modificador prenominal en (8c), como modificador incidental en (8d) y puede ser, además, parte de una predicación secundaria en (8e) y una cláusula reducida en (8f).

Por otro lado, como ya hemos avanzado al comienzo de este apartado, existe una serie de contextos en los que la presencia del grado incide negativamente en la distribución del adjetivo. Dicha incompatibilidad está vinculada con el hecho de que la secuencia [G+A] denote una propiedad graduada. Nótese, en este sentido, que en estos mismos contextos, como veremos a continuación, los adjetivos graduables son perfectamente gramaticales cuando no hay un elemento de grado. Veamos de qué contextos se trata. En primer lugar, los adjetivos graduados son incompatibles con el artículo definido con lectura específica (Leonetti, 1999)9.

(9)

a. He leído el libro [interesante] de Cela.
b. *He leído el libro [muy interesante] de Cela.

En los ejemplos de (9) el adjetivo graduable interesante resulta anómalo cuando está graduado en el interior de una FD encabezado por el artículo definido como puede verse en (9b); si se prescinde del término de grado, como en (9a), el resultado es, en cambio, gramatical10.

En segundo lugar, los adjetivos graduados fuerzan la lectura específica de los determinantes indefinidos. En consecuencia, la FD de la que forman parte queda siempre fuera del alcance de un operador (Bosque, 1996a, 2001).

(10)

a. Todos mis alumnos tienen que leer un libro [interesante] de Cela.
b.Todos mis alumnos tienen que leer un libro [muy interesante] de Cela
.

 

(11)
a. Los lunes a las siete ponen en TV un programa [interesante].
b. Los lunes a las siete ponen en TV un programa [muy interesante].

En las oraciones de (10b) y (11b), al estar graduado el adjetivo interesante, únicamente se obtiene una lectura específica (o existencial) del indefinido y no cabe, por tanto, una lectura distributiva en la que para cada uno de mis alumnos haya un libro muy interesante cualquiera de Cela que tenga que leer o en la que cada lunes por la tarde emitan un programa muy interesante cualquiera por TV. Por esta misma razón, los adjetivos graduados están excluidos de contextos necesariamente inespecíficos como los de (12) y (13).

(12)
a. He leído demasiados libros [interesantes] de Cela.
b. *He leído demasiados libros [muy interesantes] de Cela.

 

(13)
a. He leído más libros [interesantes] de Cela que tú.
b. *He leído más libros [muy interesantes] de Cela que tú.

Las oraciones de (12b) y (13b) son agramaticales porque el adjetivo graduado se encuentra dentro de una FD cuyo núcleo es un indefinido intrínsecamente inespecífico.

En tercer y último lugar, un adjetivo graduado no puede aparecer en el interior de una estructura superlativa (Bosque y Brucart, 1991; Bosque, 1996a y 2001), como se puede ver en los siguientes ejemplos:

(14)

a. Escogí el cachorro [pequeño] más tranquilo de la camada.
b. *Escogí el cachorro [muy pequeño] más tranquilo de la camada.

Llegados a este punto, queremos poner énfasis sobre el hecho de que a tenor de los dos criterios de nuclearidad que hemos considerado hasta ahora (el argumento semántico y el argumento distribucional), todo parece indicar que el adjetivo es el núcleo de la secuencia [G+A], pero con ciertas matizaciones, porque, como acabamos de ver, aunque el tipo semántico de dicha secuencia sea una propiedad, esta ha de ser una propiedad graduada, y a pesar de que la distribución sea fundamentalmente la de las propiedades, el ser una propiedad graduada afecta a la distribución del conjunto en algunos contextos. En los siguientes subapartados, prestaremos atención a la selección entre el grado y el adjetivo graduable.

3.3. La selección semántica

Tomando como criterio de nuclearidad de frase la selección semántica, se establece que, cuando dos elementos a y b se combinan en una secuencia [a b], el núcleo será aquel miembro de dicha secuencia que requiera semánticamente al otro. Por lo que respecta a la construcción que estamos tratando en este artículo (la secuencia [G+A]), no es evidente a primera vista qué elemento de la misma, el grado o el adjetivo, selecciona semánticamente al otro. Esta situación se debe a que, por un lado, haciendo uso de la semántica de Zwarts (1992), el adjetivo graduable parece ser el que selecciona semánticamente al grado en tanto que la aparición del término de grado se vincula con la presencia de un argumento referencial de grado en la red temática del adjetivo, de tal forma que el adjetivo necesitaría la presencia de un elemento de grado que descargue dicho argumento11. En cambio, por otro lado, el término de grado requiere necesariamente una pieza léxica que denote una dimensión12 (un adjetivo graduable, por ejemplo) para que su semántica esté completa. En este último caso, sería el término de grado el que seleccionaría el adjetivo. La idea de que es el grado el que selecciona al adjetivo se ve avalada por datos como los de (9), (12) y (14). Estos datos muestran que puede haber adjetivos graduables sin que haya grado; de lo contrario no se podría dar cuenta del contraste de gramaticalidad entre las oraciones de los ejemplos de (9), (12) y (14). Recuérdese que es la presencia del grado lo que impide que la secuencia [G+A] pueda aparecer en dichos contextos, por lo que sostenemos que puede perfectamente darse el caso de que haya adjetivos graduables sin que haya grado, o dicho de otro modo, un adjetivo graduable incluiría un grado G en su red temática de manera opcional. Sobre la base de estos datos, consideraremos que el grado selecciona semánticamente el adjetivo graduable, como se representa en (15).

(15)

En (15), el grado siempre selecciona semánticamente un adjetivo graduable en tanto que requiere la presencia de una dimensión para que su semántica esté completa. El adjetivo graduable, por su parte, tiene en su red temática un argumento externo y opcionalmente un argumento de grado que está ligado temáticamente por un operador de grado.

3.4. La selección categorial

En el subapartado anterior hemos concluido que el grado selecciona semánticamente al adjetivo. Se esperaría, por tanto, que el grado también lo seleccionara categorialmente, ya que la selección semántica y la selección categorial son interdependientes, como ya sabemos. Veamos si se cumple esta predicción. Partiremos de los siguientes ejemplos:

(16)
a. Aquel presupuesto resultó ser [demasiado alto] para nuestras posibilidades.
b. No hay [suficiente nieve] en las pistas para comenzar la temporada.
c. No pudieron comprar las entradas porque llegaron [bastante tarde].
d. Pedro es [muy del Atlético de Madrid].
e. Al morir su dueño, el perrillo murió de pena porque lo [quería demasiado].

A primera vista, parecería que los términos de grado se combinan con distintas categorías gramaticales, propiedad típica de los modificadores. Efectivamente, vemos que el grado aparece con un adjetivo en (16a), un nombre en (16b), un adverbio en (16c), una preposición en (16d) y un verbo en (16e). La capacidad de poderse combinar con varias categorías exhibida por los términos de grado es, en principio, un argumento en contra de la nuclearidad del grado. Recuérdese que, tomando la selección categorial como criterio de nuclearidad, se establece que el núcleo de una frase escoge la categoría de su complemento. Más adelante argumentaremos, en cambio, que esta sincategorematicidad es sólo aparente y que se puede reducir la selección categorial del grado al rasgo [+N]. Como paso previo para llegar a dicha conclusión, describiremos en primer lugar a grandes rasgos la combinatoria del grado con las diferentes categorías ilustradas en (16), pero no sin antes resaltar que existe una propiedad semántica que está presente en todos los tipos de palabras con los que se combinan los términos de grado y que, precisamente, permite dicha combinatoria. Nos referimos a su interpretación como dimensiones, es decir, como propiedades que se pueden graduar (Bierwisch, 1989). En los ejemplos de (16) se observa que la noción de dimensión se realiza sintácticamente por medio de varias categorías, de tal forma que se interpretan como dimensiones determinadas propiedades (demasiado alto, muy del Atlético de Madrid), los nombres continuos (suficiente nieve), las extensiones temporales (bastante tarde) y la intensidad de un verbo (querer demasiado), por ejemplo. A continuación, veremos con más detalle cómo se combinan los términos de grado con las categorías adjetivo, nombre, adverbio, preposición y verbo, si bien no pretendemos describir de manera exhaustiva todas las posibles combinatorias de los términos de grado con estas categorías, objetivo que queda fuera del alcance de este artículo.

Comencemos por el grado con adjetivos. La mayor parte de los adjetivos calificativos denotan dimensiones y por consiguiente admiten el grado. Sin embargo, hay otros que no pueden hacerlo, como tampoco lo hacen los adjetivos intencionales o los vinculados a la referencia:

(17)

a. *Un traje [demasiado azul].
b. *Un coche [bastante negro].

(18)
a. *Un cuerpo [un poco muerto].
b. *Una parcela [algo rectangular].
   
(19)
a. *Un tren [demasiado eléctrico].
b. *Una actuación [muy policial].
   
(20)
a. *Un [muy verdadero] amigo.
b. *Un [muy puro] invento.
   
(21)
a. *El [bastante mismo] hombre.
b. *El [muy otro] estudiante.

En todos estos ejemplos los adjetivos rechazan el grado porque no se pueden interpretar como dimensiones. Serán, por tanto, adjetivos no graduables (a no ser que, en algunos casos, se recategoricen) los adjetivos de color (17), los adjetivos con límites definidos (18), los adjetivos relacionales (19) y los adjetivos adverbiales marcadores de la intensión (20) o la referencia (21)13.

Hay otros casos en los que los adjetivos son incompatibles con la gradación sintáctica:

(22)
a. *Muy altísimo. b. *Muy {enorme/espléndido/maravilloso/magnífico}.
   
(23)
a. *Muy requetebueno.
b. *Muy superlisto.

Los adjetivos de (22), altísimo, enorme, espléndido, maravilloso y magnífico, pertenecen al tipo de los adjetivos elativos, los cuales están ya léxicamente graduados en grado extremo y, por ello, no admiten una gradación adicional (Bosque, 1999b; Demonte, 1999b). De manera similar se explica la agramaticalidad de los ejemplos de (23), en los que encontramos otras formas de gradación, vinculadas ahora a la intensificación morfológica.

Los nombres continuos (concretos o abstractos) también pueden ser graduados14. Este hecho se debe a que los nombres continuos se interpretan como dimensiones, denotan, en concreto, magnitudes o propiedades físicas (o abstractas) que se pueden medir como, por ejemplo, la temperatura, el peso, el volumen, etc. Así, en la oración Los caballos bebieron {suficiente/3 litros de} agua, por ejemplo, entendemos que los caballos bebieron agua en un determinado grado de una escala de volumen ordenada según un criterio subjetivo (suficiente agua) o según un criterio objetivo (tres litros de agua). Es decir, la porción de agua que beben los caballos se proyecta sobre una escala de volumen cuyo parámetro de dimensión es el volumen de agua y cuya ordenación puede ser subjetiva u objetiva (unidades de medida) en una situación dada.

Se puede considerar también que la pluralidad es una manifestación de la continuidad (Bosque, 1999a). De ahí que los nombres discontinuos en plural puedan ser graduados:

(24)
a. Juan ha leído [muchos libros].
b. Pedro tiene [demasiados admiradores].

De hecho, los nombres discontinuos en plural se comportan a efectos semánticos como los continuos en singular, lo que sugiere, en palabras de Bosque (1999a: 13), que “la gramática asimila en alguna medida la estructura interna de las porciones o las partículas que componen los nombres de materia a las series de entidades delimitadas y pluralizables que constituyen las clases denotadas por los nombres contables”15.

A no ser que se recategoricen como propiedades graduables (25c), no pueden graduarse los nombres propios (25a), ni los nombres contables en singular (25b).

(25)
a. *Muy Pedro.
b. *Bastante vaso.
c. Soy más {Martínez/hombre} que tú.

La razón de que los nombres propios y los nombres contables en singular no se puedan graduar es que no denotan dimensiones, sino individuos y clases de individuos, respectivamente.

Nos ocuparemos ahora brevemente del grado con adverbios. Por lo general, los adverbios en mente que se forman a partir de adjetivos graduables (26) se pueden también graduar (Kovacci, 1999). Lo mismo ocurre con los llamados “adverbios adjetivales” (27).

(26)
a. Ambos equipos jugaron [muy limpiamente].
b. Esta propuesta se trató [bastante independientemente de la anterior].
   
(27)
a. Juan corre [muy rápido].
b. Pedro habla [bastante alto].

En cuanto a los llamados adverbios “nominales” y “pronominales”, podrán ser graduables o no serlo en virtud de su interpretación como continuos semánticos, de manera similar a lo que ocurre, como ya sabemos, con los nombres16:

(28)
a. Encontraron el arma [muy cerca] de la mesa.
b.Cuando acabe la liga el Atlético de Madrid estará [más arriba] en la clasificación.
c. Este semestre enseño [más tarde] que el semestre pasado.
   
(29)

a. *El gato se subió [muy encima] del árbol.
b. *Prefiero que lo pongas [más aquí].
c. *Si el tiempo es bueno, iré a pescar [muy mañana].
d. *Te digo que lo hagas [más ahora].

Adverbios como cerca, arriba y tarde denotan una extensión espacial o temporal que puede estar graduada. En cambio, adverbios como encima, aquí, mañana y ahora denotan un punto en concreto dentro de una extensión espacial o temporal, por lo que no pueden graduarse.

A continuación haremos un breve comentario sobre algunos de los casos en que encontramos términos de grado con preposiciones. Aunque típicamente las preposiciones no admiten la gradación (30), hay, no obstante, ciertas frases preposicionales (31) que manifiestan un cierto grado de lexicalización y que equivalen a adjetivos17 o adverbios graduables, en virtud de lo cual se interpretan como dimensiones y se pueden graduar:

(30)
a. *Le cortó la cabeza [muy con el cuchillo].
b. *Nos hemos comprado una casita [bastante en la playa].
   
(31)
a. Pedro es [más del Atlético de Madrid que yo].
b.
Miguel es [bastante de ciudad] y nunca quiere ir a la montaña.
c. Los cazadores se reúnen [muy de {mañana/madrugada}].

La FP de (30a) denota un instrumento y la de (30b), una locación. Ninguna de las dos se pueden interpretar como dimensiones, lo que provoca que sean incompatibles con el grado. En cambio, en la oración de (31a) la FP del Atlético de Madrid equivale al adjetivo calificativo graduable atlético y, por ello, admite el término de grado muy. Lo mismo puede decirse de las FFPP de (31b) y (31c), que se interpretan como el adjetivo urbanita y el adverbio temporal temprano, respectivamente, y en consecuencia pueden graduarse.

En esta misma línea, Bosque y Masullo (1998) dividen las preposiciones de lugar en continuas, si expresan una extensión locativa, y discontinuas, si hacen referencia a un punto concreto de la misma:

(32)
a. [Bastante a la derecha] del cuadro.
b. *[Bastante en la derecha] del cuadro.
   
(33)
a. [Muy a la orilla] del río.
b. *[Muy en la orilla] del río.
   
(34)
a. [Muy en el fondo] del cajón.
b. *[Muy en el cajón].
   
(35)
a. [Bien en el borde de] la mesa.
b. *[Bien en la mesa].

Solo las frases preposicionales de los ejemplos de (32a), (33a), (34a) y (35a) pueden graduarse porque se analizan como dimensiones en cuanto que denotan una extensión de lugar (un continuo semántico), es decir, una distancia desde un punto que se puede proyectar sobre una escala.

Hablaremos, por último, de la combinatoria de los términos de grado con verbos. Veamos para comenzar algunos ejemplos:

(36)
a. Ir poco en tren.
b.Lo miró mucho.
c. Comer demasiado.
d. Ensució bastante el traje.

Es importante dejar claro desde el principio que, como indican Bosque y Masullo (1998), el grado no parece tener incidencia sobre la acción denotada por el verbo en sí misma (es decir, que no es el verbo el que se gradúa), sino que la presencia del grado en contextos verbales está relacionada con otras nociones asociadas con la denotación del verbo que se pueden interpretar, en nuestros términos, como “dimensiones”, como, por ejemplo, la frecuencia (36a), la duración (36b), la cantidad (36c) y las propiedades graduables (36d). De esta forma, interpretamos en el ejemplo de (36a) que la frecuencia con que se va en tren es poca; en el de (36b), que la cantidad de tiempo que dura la acción de mirar es mucha; en el de (36c), que lo que se come es demasiado y, por último, en el de (36d) que el traje quedó bastante sucio. En conclusión, el término de grado no modifica al verbo sino que satura la posición abierta de un nombre continuo implícito o de un adjetivo incluido en la estructura léxi-corelacional subléxica del predicado18.

Resumiremos en este punto lo visto hasta ahora acerca de la selección categorial como criterio de nuclearidad en lo que a los términos de grado respecta. Como hemos dicho, el grado presenta una compleja combinatoria con diferentes categorías que parece ir en contra de la consideración de éste como núcleo de frase: en tanto que núcleo, se esperaría que el grado escogiese la categoría de su complemento, pero los datos parecen indicar, por el contrario, que se puede combinar con distintas categorías léxicas. Es esta una situación paradójica: por un lado, el grado seleccionaría semánticamente dimensiones, pero, por otro, no seleccionaría ninguna categoría en particular, lo cual contradice la idea de que, en última instancia, la selección categorial se reduce a la selección semántica de su complemento por parte de un núcleo. Resolveremos esta situación proponiendo que la sincategorematicidad de los términos de grado es sólo aparente.

Como hemos apuntado, los términos de grado se combinan claramente con nombres y adjetivos. Cuando se combinan con frases preposicionales y adverbiales, dichas frases poseen también propiedades nominales o adjetivales. La frase preposicional, por ejemplo, del Atlético de Madrid de (31a) tiene rasgos adjetivales como indica el hecho de que sea equivalente a un adjetivo (atlético). Los adverbios que admiten grado pertenecen, por su parte, al tipo de los adverbios nominales, pronominales y adjetivales (o de base adjetival). En el caso de la gradación con verbos, los términos de grado se asocian con un nombre continuo o un adjetivo graduable.

Nuestra hipótesis será, por tanto, que se puede reducir la selección categorial del grado a las categorías adjetivo y nombre. En otras palabras, teniendo en cuenta que las categorías son conjuntos de rasgos, el grado selecciona categorialmente los rasgos [+A] y [+N]. Pero podemos ir más lejos y reducir aún más la selección categorial del grado basándonos en el sistema de rasgos propuesto por Chomsky (1981), según el cual A y N pertenecen a la misma clase [+N], como se ilustra en la tabla de (37).

(37)

Llegamos, por tanto, a la conclusión de que el grado selecciona semánticamente una dimensión y selecciona categorialmente el rasgo [+N]. Tomando la selección como criterio de nuclearidad, propondremos, en consecuencia, que los términos de grado son el núcleo de la secuencia [G+A]. El grado selecciona semánticamente el adjetivo graduable en tanto que éste denota una dimensión y lo selecciona categorialmente en la medida en que tiene el rasgo [+N].

En resumen, en este apartado nos hemos planteado la cuestión de si el núcleo de la secuencia [G+A] es el grado o el adjetivo. Hemos partido de una definición de nuclearidad que establece que una frase está encabezada por el miembro de la frase que determina las propiedades semánticas y distribucionales del conjunto y selecciona su complemento. Basándonos en esta noción de núcleo de frase, hemos analizado la secuencia [G+A] aplicando cuatro criterios de nuclearidad que de ella se desprenden: el argumento semántico, el argumento distribucional, la selección semántica y la selección categorial. El resultado es que todo parece indicar que ambos (G y A) se comportan como núcleos dependiendo del criterio de nuclearidad en cuestión. Si tomamos en consideración el argumento semántico y el argumento distribucional, el núcleo sería el adjetivo dado que es el que determina fundamentalmente el tipo semántico y la distribución de las construcciones formadas por términos de grado y adjetivos graduables: estas construcciones denotan propiedades y tienen la distribución de los adjetivos. Conviene tener en cuenta, no obstante, que el grado también contribuye en cierta medida a la determinación de las propiedades del conjunto, puesto que la denotación de la secuencia [G+A] no es simplemente una propiedad, sino una propiedad graduada y existen ciertos contextos en los que el ser una propiedad graduada incide negativamente en la distribución de los adjetivos. Si tenemos en cuenta, en cambio, la relación de selección entre el grado y el adjetivo graduable, parece ser el grado el núcleo de la secuencia [G+A], al ser el grado el que selecciona semántica y categorialmente al adjetivo graduable en tanto que éste denota una dimensión y pertenece a la clase [+N]. En el siguiente apartado presentaremos una serie de argumentos formales a favor de una estructura jerárquica en la que G claramente toma como complemento a la FA.

4. ARGUMENTOS FORMALES A FAVOR DE LA FRASE DE GRADO

En la introducción de este artículo adelantamos ya los dos análisis básicos que se han propuesto en la bibliografía para dar cuenta de la estructura jerárquica de la secuencia [G+A]. En el análisis de (1), al que denominaremos “tradicional” siguiendo a Corver (1991), se considera que el núcleo de la construcción es el adjetivo y el grado encabeza una Frase de Grado que ocupa la posición de especificador de FA (Jackendoff, 1977). En (2) encontrábamos una propuesta alternativa más reciente que consiste en afirmar que la secuencia [G+A] está encabezada por el grado, que toma como complemento a la FA (Abney, 1987). En este apartado aplicaremos pruebas relacionadas con la pronominalización, la conservación de la estructura y las extracciones como criterio para escoger un análisis de la secuencia [G+A] como el de (2), en el que el término de grado toma como complemento al adjetivo19.

Nótese, en primer lugar, que en español el pronominal lo (referencial o atributivo) sustituye frases máximas, tal como se ilustra en (38):

(38)

a. Pedro [nos ignora siempre que nos ve]i ,y Juan también loi hace.
b. Juan estaba [muy [enamorado de María]i] pero ahora loi está mucho más.

El pronominal lo sustituye la FV nos ignora siempre que nos ve en (38a) y la FA enamorado de María en (38b). Basándonos en este hecho, sólo se puede dar cuenta adecuadamente de la estructura jerárquica de la secuencia muy enamorado de María por medio del análisis de (2), en el que el término de grado muy toma como complemento la FA enamorado de María. El análisis de (1), por el contrario, no puede explicar la gramaticalidad de la oración de (38b) al ser la secuencia [enamorado de María] un nivel intermedio en dicho análisis, lo cual predice que no pueda ser pronominalizado por lo, contrariamente a lo que indican los datos.

En segundo lugar, obsérvese en los siguientes ejemplos cómo en las oraciones exclamativas formadas por términos de grado como muy, lo y que existe la posibilidad de que la frase entera que contiene al grado y al adjetivo se desplace a [Espec, FComp], pero no que sólo lo haga el término de grado:

(39)

a. ¡[Muy avispado]i es hi este niño!
b. *¡Muy i es [hi avispado] este niño!

   
(40)
a. ¡[Lo avispado]i que es hi este niño!
b. *¡Lo i que es [hi avispado] este niño!
   
(41)
a. ¡[Qué avispado]i es hi este niño!
b. *¡Quéi es [hi avispado]este niño!

Estos datos del español parecen avalar una estructura como la de (2), en la que muy, lo y que encabezarían la frase de grado que toma a FA como complemento, frente al análisis tradicional de (1). Si optáramos por la estructura de (1), se esperaría que la FG encabezada por los términos de grado muy, lo y qué se pudiera desplazar en solitario a la posición de [Espec, FComp], por lo que no podríamos explicar la agramaticalidad de los ejemplos de (39b), (40b) y (41b). Debe preferirse, por tanto, el análisis de (2) dado que predice correctamente que únicamente se pueda desplazar a [Espec, FComp] la totalidad de la FG en la que FA es el complemento de G, como sucede en los ejemplos de (39a), (40a) y (41a)20.

Prestemos atención, por último, al siguiente paradigma de datos sobre extracciones:

(42)
a. ¿[Cuántos cms. más alto que Pedro]i es hi Juan?
b. ¿[Cuántos cms.]i es Juan [ hi más alto que Pedro]?
c. ¿[*Cuántos cms. más]i es Juan [hi alto que Pedro]?

El análisis tradicional de (1) predice erróneamente que la oración de (42c) sea gramatical dado que en esta estructura la secuencia “Cuántos cms. más” forma un constituyente y, por tanto, se podría mover desde la posición [Espec, FG]. En cambio, en una estructura en la que la FG toma como complemento a la FA, como la de (2), se da cuenta de estos datos porque se estaría desplazando una secuencia (Cuántos cms. más) que no forma un constituyente21, lo que provocaría la agramaticalidad observada en los ejemplos mencionados.

Existen, además, otros datos de extracciones en español que, en esta misma línea, favorecen un análisis en el que la FG toma como complemento la FA. Nos referimos, en concreto, a tematizaciones como las que ejemplificamos en (43):

(43)
a. [Fácil de leer]i , este artículo es mucho más hi que aquél.
b. [Aficionado al Barcelona]i , mi Padre es bastante más hi que tú.
   
(44)
a. *[Mucho más]i, es este artículo hi fácil de leer que aquél.
b. *[Bastante más]i, es mi Padre hi aficionado al Barcelona que tú.

En estos ejemplos, se observa, por un lado, que el adjetivo y su complemento fácil de leer de (43a) y aficionado al Barcelona de (43b) pueden tematizarse en solitario y, por otro lado, que los términos de grado complejos mucho más de (44a) y bastante más de (44b) no pueden hacerlo. Veamos qué implicaciones tienen estos datos para escoger entre un análisis tradicional como el de (1) y un análisis en el que FG toma como complemento a FA, como el de (2). En el análisis de (1) no se puede dar cuenta de los casos bien formados de (43) porque estaríamos moviendo un nivel intermedio A’. Sin embargo, en la representación de (2) se predice acertadamente que se pueden mover las secuencias fácil de leer y aficionado al Barcelona (43) dado que son frases máximas y que no puedan hacerlo las secuencias mucho más y bastante más (44) debido a que no son constituyentes.

Llegados a este punto, la conclusión que se extrae de los argumentos formales tratados en este apartado es que el grado se comporta sintácticamente como el núcleo de la secuencia [G+A]. Antes de terminar, nos gustaría recordar que esta conclusión forma parte de una discusión más amplia acerca de la nuclearidad de las construcciones formadas por términos de grado y adjetivos graduables en la que, por el momento, no está del todo claro si el núcleo es el grado o el adjetivo, ya que ambos parecen comportarse como tales según cuál sea el criterio de nuclearidad que se adopte. En el siguiente apartado resolveremos esta aparente contradicción haciendo uso de la noción de ‘proyección extendida’.

5. CONCLUSION

De lo visto hasta ahora en este artículo se deduce que estamos ante una situación en la que el grado y el adjetivo encabezan la secuencia [G+A] dependiendo de cuál sea el criterio de nuclearidad que consideremos. Recuérdese que el núcleo de una frase es el miembro de la frase que determina las propiedades semánticas y distribucionales del conjunto y selecciona su complemento. Pues bien, por un lado, el tipo semántico de la secuencia [G+A] se corresponde esencialmente con el del adjetivo, es decir, es una propiedad, aunque se debe tener en cuenta que el grado también contribuye en cierta medida a la semántica de la secuencia, dado que la denotación del conjunto no consiste únicamente en una propiedad, sino que se trata de una “propiedad graduada”. Por otro lado, la distribución de dicha secuencia coincide con la de los adjetivos, si bien en algunos casos el ser una propiedad graduada incide en la distribución del conjunto. En cuanto a la selección, en cambio, es el grado el que se comporta como el núcleo de la secuencia [G+A]: el grado selecciona semánticamente al adjetivo en tanto que necesita una dimensión para que su semántica esté completa (recuérdese, en este sentido, que puede haber adjetivos graduables sin grado, pero no viceversa) y lo selecciona también categorialmente (los adjetivos tienen el rasgo [+N] seleccionado por G). Existen, por último, pruebas de naturaleza formal que indican que, sintácticamente, el grado toma como complemento a la FA. En conclusión, la secuencia [G+A] forma una unidad lingüística superior cuyas propiedades están determinadas tanto por el grado como por el adjetivo. A continuación resolveremos esta aparente contradicción haciendo uso de la noción de ‘proyección extendida”22.

En este artículo sostendremos que la FG forma parte de la proyección extendida del adjetivo graduable23. En la secuencia [G+A], las propiedades del conjunto quedan determinadas por ambos núcleos, el funcional (G) y el léxico (A). El adjetivo aporta el contenido léxico (una dimensión) y la distribución y la semántica básica del conjunto (una propiedad). G, por su parte, proporciona el contenido funcional (un grado) y sintácticamente toma como complemento a la FA. Por lo que respecta a la selección semántica y categorial, G selecciona a A en tanto que éste denota una dimensión y tiene el rasgo categorial [+N]. Además, G incide también en la distribución y en la semántica de toda la frase, dado que hay contextos en los que un adjetivo graduable no puede aparecer si está graduado y semánticamente no estamos simplemente ante una propiedad sino ante una propiedad graduada. Se han aportado, por último, pruebas de naturaleza formal o sintáctica que demuestran sin dejar lugar a dudas que el análisis de (2) es la estructura jerárquica de la secuencia [G+A].

Antes de terminar, nótese que el análisis de la secuencia [G+A] como proyección extendida de A predice que G ha de ser necesariamente una pieza léxica funcional, algo que no se deriva necesariamente si G ocupara la posición de especificador, como en el análisis tradicional: la razón es que una proyección extendida consiste, por definición, en una combinación de las proyecciones de (al menos) una categoría funcional y una categoría léxica, mientras que la posición de especificador de un núcleo no tiene que estar ocupada necesariamente por una categoría funcional. Revisaremos a continuación una serie de criterios que se han sugerido en la bibliografía para distinguir entre las categorías léxicas y las categorías funcionales con objeto de comprobar que, efectivamente, G se comporta como el núcleo de una proyección funcional. Corver y Van Riemsdijk (2001) señalan, entre otros, los siguientes24: el contenido semántico, la diferencia entre clases abiertas y clases cerradas, la dependencia morfológica y fonológica, las propiedades de selección, el marcado temático y los movimientos. Las palabras léxicas tienen un contenido semántico específico o detallado y se refieren a objetos, eventos, propiedades, direcciones, lugares, etc.; las palabras funcionales, en cambio, cumplen una función esencialmente gramatical y tienen un significado menos conceptual, denotan conceptos como tiempo, modalidad, definitud, número, interrogación, etc. Las palabras léxicas pertenecen, además, a clases abiertas, a las que se puede añadir libremente nuevos elementos, mientras que las palabras funcionales constituyen clases cerradas, formadas por un número fijo de elementos. Por lo que respecta a la dependencia morfológica y fonológica, las palabras funcionales, a diferencia de las léxicas, son generalmente dependientes morfológica y fonológicamente; nótese, en este sentido, que las palabras funcionales suelen ser átonas y pueden ser clíticos, afijos e incluso elementos nulos. Desde el punto de vista de la selección, las palabras funcionales se combinan con una clase categorial específica, como por ejemplo, Det con FN, Flex con FV y Comp con FFlex. Sin embargo, las palabras léxicas toman como complemento unidades que se corresponden con diferentes categorías. Se puede distinguir también las palabras léxicas de las palabras funcionales por medio del marcado temático: las primeras seleccionan un argumento al que asignan papel temático, mientras que las segundas, como el determinante el o el complementante que, por ejemplo, no asignan papel temático alguno. Por último, tomando como criterio el movimiento, se observa que los elementos funcionales no pueden separarse de sus complementos (*Esasi he visitado [FD hi ciudades])25.

Si aplicamos a los términos de grado los criterios de distinción entre las palabras léxicas y las palabras funcionales que acabamos de mencionar, observamos que: a)el contenido semántico de G (identificar un grado en una escala) está más cerca del aportado por las unidades funcionales (tiempo, modalidad, definitud, número, etc.) que del aportado por el adjetivo (que denota una propiedad); b) los elementos de grado forman una clase cerrada26; c) el grado puede ser un elemento nulo (Juan es [v alto para su edad]); d) el grado impone restricciones de selección categorial a sus complementos (selecciona, en concreto, el rasgo [+N]). e) G no asigna papel temático, sino que selecciona semánticamente dimensiones; y f) G no puede separarse de la FA (*Bastantei es Juan [hi alto]). A la luz de estos resultados podemos concluir que los términos de grado son palabras funcionales, tal y como predice el hecho de que formen parte de la proyección extendida de A.

NOTAS

1 Sobre las unidades léxicas que expresan sintácticamente el grado en español véase Sánchez (2006) y las referencias allí citadas.

2 Bresnan (1973) no habla de la existencia de una FG, sino que considera que los términos de grado son elementos similares a determinantes.

3 Los trabajos de Doetjes, Neeleman y Van de Koot (1998) y Rijkhoek (1998) presentan un análisis mixto. Para estos lingüistas, existen dos clases de términos de grado: los que encabezan la secuencia [G+A] y los que se sitúan en la posición de adjunto de FA.

4 Esta definición se encuentra en Eguren y Fernández Soriano (2004) y recoge algunas de las ideas sobre la noción de núcleo de frase expuestas en Zwicky (1985), Hudson (1987) y Eguren (1993), pero no coincide exactamente con lo dicho en ninguno de estos trabajos.

5 Chomsky (1998) hace uso recientemente de la noción de selección semántica como criterio de nuclearidad en el contexto de una discusión sobre la manera de eliminar notacionalmente las etiquetas (“labels”) de los nudos no terminales en las estructuras de frase escuetas (“bare phrase structures”).

6 Véase en Bosque (1989: 76-83) una reflexión sobre las semejanzas y las diferencias entre la selección semántica y la selección categorial.

7 Kennedy (1997) ofrece una discusión sobre los diferentes modelos de análisis semántico del grado.

8 El complemento de proporción indica el parámetro respecto del cual se mide la cualidad denotada por el adjetivo (Sánchez, 1995).

9 Obsérvese que el adjetivo graduable adiestrado es incompatible en (ib) con la lectura específica del determinante cuando está graduado, pero admite una lectura genérica (Demonte, 1999a).
(i) a. El perro adiestrado suele obedecer a su amo. (gen/esp)
.....b. El perro muy adiestrado suele obedecer a su amo. (gen/*esp)

10 Una oración como la de (9b) sería aceptable en un contexto en el que ese libro en particular de Cela se hubiera definido anteriormente como muy interesante por oposición a otras obras de este mismo autor.

11 La descarga del argumento referencial tiene lugar por medio de la operación “ligamiento temático” (Higginbotham, 1985) en una configuración núcleocomplemento.

12 Adoptando la terminología de Bierwisch (1989) una dimensión se corresponde con una propiedad que se puede graduar.

13 Sobre los distintos tipos de adjetivos en español véase Demonte (1999b).

14Véase Bosque (1999a) para un análisis detallado de la diferencia entre nombres continuos y nombres discontinuos.

15Según Bello (1981: § 123), los nombres continuos denotan “cosas que pueden dividirse hasta el infinito conservando su naturaleza y su nombre, como agua, vino, oro, plata”, mientras que los nombres discontinuos designan cosas que “no pueden dividirse sin dejar de ser lo que son, como árbol o mesa”. Es decir, un poco de agua también será agua. De la misma forma, unos pocos chicos siguen siendo chicos. En cambio, a diferencia de los nombres continuos y los nombres en plural, una parte de una silla, que es un nombre discontinuo, no es una silla.

16 Sobre estas clases de adverbios véase, entre otros, Eguren (1999) y Pavón Lucero (1999).

17 Bosque (1996b) comenta con respecto a ejemplos del tipo de (31) que la preposición forma con el nombre una unidad “cuasiadjetival”.

18 En una oración como, por ejemplo, Llenó bastante el balde, el término de grado bastante cuantifica sobre el argumento de grado de un adjetivo graduable (lleno) presente en la estructura subléxica del verbo llenar y se interpreta como que ‘alguien causó que el balde estuviera bastante lleno’. En la oración Sangra mucho el verbo sangrar contiene el nombre continuo sangre en su estructura subléxica, de manera que el término de grado mucho se refiere a la cantidad de sangre o, lo que es lo mismo, dicha oración equivale a echa mucha sangre. Nótese que es una condición indispensable que este tipo de predicados que están dentro de la estructura léxico-relacional del verbo denote una dimensión (esto es, un predicado graduable). Sobre la estructura léxico-relacional de los predicados véase Hale y Keyser (1993).

19 Nos basamos en una serie de argumentos sintácticos o formales aportados por Corver (1991) sobre la base del inglés, que permiten afirmar que una construcción formada por un término de grado y un adjetivo graduable está encabezada “sintácticamente” por el grado.

20 El término interrogativo cómo tiene un comportamiento particular:
(i) a. ¿Cómoi es [hi de alto] Juan?
b. ¿[Cómo de alto]i es hi Juan?

Estos ejemplos muestran que el interrogativo cómo puede desplazarse en solitario (ia) o arrastrar a toda la FG en su ascenso a [Espec, FComp] (ib). Si optamos finalmente por un análisis en el que el grado encabeza una FG que toma como complemento a la FA, estos datos sugieren que el interrogativo cómo ocupa la posición de [Espec, FG], porque, de lo contrario, en (ia) estaríamos moviendo un núcleo a la posición de [Espec, FComp]. En este caso, de encabezaría la FG como en las oraciones exclamativa Juan es de alto… y consecutiva Esa doctora era de guapa que curaba sólo con mirarla.

21 Según este análisis, la frase cuantitativa de medida cuantos centímetros se genera en el especificador de una frase de grado encabezada por el operador de grado comparativo más.

22 Por medio de la noción de proyección extendida se quiere dar cuenta de que, en las secuencias en las que encontramos un elemento correspondiente a una categoría léxica como complemento de un elemento que se corresponde con una categoría funcional, el conjunto forma una categoría sintagmática de nivel superior cuyas propiedades están determinadas conjuntamente por el núcleo léxico y el núcleo funcional. Entre las diferentes propuestas que se han presentado para tratar de caracterizar las proyecciones extendidas cabe mencionar las de Abney (1987), Riemsdijk (1990), Grimshaw (1991), Zwarts (1992 ) y Vos (1999).

23 Otros autores con anterioridad (Abney, 1987; Grimshaw, 1991; Zwarts, 1992; Kennedy, 1997) han afirmado que la FG forma parte de la proyección extendida del adjetivo graduable. No obstante, como ya hemos indicado en la introducción de este artículo, no existe en la bibliografía sobre el grado, por lo que se nos alcanza una revisión profunda y sistemática de los diferentes criterios de nuclearidad aplicados a la secuencia [G+A] como el que se lleva a cabo en este trabajo.

24 Véase también Fukui y Speas (1986).

25 Otro criterio es el que hace referencia a la motivación de los desplazamientos (Chomsky, 1993, 1995): el sistema de rasgos de las categorías funcionales es responsable del desplazamiento de constituyentes; los rasgos de las categorías léxicas, en cambio, no lo son.

26 Esto es cierto en el caso de los “operadores de grado” (muy, bastante, algo, demasiado...), pero no de las “expresiones nominales” relacionadas con el grado (mogollón, la tira, un montón...).

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Recibido: 30-10-2007. Aceptado: 03-03-2008.