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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versión On-line ISSN 0718-4883

RLA v.46 n.1 Concepción  2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832008000100002 

 

RLA, Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 46 (1), I Sem. 2008, pp. 11-28

 

ARTICULOS / ARTICLES

 

LA IMAGEN Y LOS ECOS DEL LINGUISTA PROFESIONAL: LA CORRESPONDENCIA DE RODOLFO LENZ

THE IMAGE AND THE ECHOES OF THE PROFESSIONAL LINGUIST: THE CORRESPONDENCE OF RODOLFO LENZ

 

BARRY L. VELLEMAN
Marquette University. EE.UU. E-mail: barry.velleman@marquette.edu


RESUMEN

Este estudio tiene el propósito de proporcionar una idea de la amplitud de intereses manifestados en la correspondencia del gran lingüista alemán en Chile, Rodolfo Lenz (1863-1938), prestando atención especial a tres áreas: 1) sus corresponsales de afiliación académica e institucional norteamericana; 2) su participación en la Asociación Fonética Internacional; y 3) sus diálogos con Amado Alonso y Aurelio Espinosa, dos figuras cumbres de la dialectología hispanoamericana. Al final del estudio se reproduce el texto de las cuatro cartas de Espinosa a Lenz. El estudio de las cartas de Lenz documenta tanto la profesionalización del lingüista durante el período como el desarrollo de ese campo en sentido más amplio.

Palabras clave: Rodolfo Lenz, epistolario, método directo, Amado Alonso, Aurelio M. Espinosa, dialectología hispanoamericana.


ABSTRACT

This study proposes to document the wide range of interests found in the correspondence of the great German linguist in Chile, Rodolfo Lenz (1863-1939), with special attention to three areas: 1) his correspondents with academic affiliations and scholarly organizations in the United States; 2) his participation in the International Phonetic Association; and 3) his dialogues with Amado Alonso and Aurelio Espinosa, two major figures in the field of Spanish-American dialectology. At the end of the study is found the text of Espinosa’s four letters to Lenz. The study of Lenz’ letters documents, not only the professionalization of the linguist of his time, but also the development of the field in a broader sense.

Keywords: Rodolfo Lenz, epistolary, direct method, Amado Alonso, Aurelio M. Espinosa, Spanish-American dialectology.


 

1. INTRODUCCION

AS PALABRAS "imagen" y "eco" se le aplican de una manera convincente al gran lingüista alemán en Chile Rodolfo Lenz (1863-1938)1. En el sentido literal, la imagen del eco se ve reflejada en el palatalograma, una representación gráfica, sobre el papel, de la posición de la lengua durante la articulación de las consonantes, "un procedimiento de su invención", según Amado Alonso (Alonso y Lida, 1940:272). Pero, después de consultar y analizar una parte de su extensa correspondencia personal, podemos sugerir otro sentido en el que la vida de Lenz da evidencia de la confluencia de estos conceptos: la manera en que una figura aislada, viviendo en un país ubicado sumamente lejos de los centros del desarrollo de su campo, buscaba el reconocimiento y las conexiones que posibilitaran su crecimiento y que establecieran su reputación como lingüista profesional.

En mayo del año 2005 tuve la oportunidad de examinar el Archivo Rodolfo Lenz, una colección de unos dos mil documentos (cartas, manuscritos, libros, reseñas, diplomas, recortes periodísticos, fotografías) depositados en la Facultad de Historia, Geografía y Letras de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Ñuñoa, Santiago de Chile. La correspondencia recibida y enviada por Lenz representa gran parte de la colección. Los centenares de cartas, escritas en español, inglés, francés, alemán, portugués y papiamento, algunas en transcripción fonética, dan evidencia de una inmensa variedad de campos de interés (lingüística descriptiva e histórica, dialectología, antropología, folklore, metodología de la enseñanza de lenguas, etc.). Esta correspondencia también documenta la profesionalización del lingüista mediante su actuación en importantes publicaciones y organizaciones internacionales. El presente estudio tiene el propósito de proporcionar una idea de la amplitud de intereses manifestados en la correspondencia de Lenz, prestando atención especial a tres áreas: 1) sus corresponsales de afiliación académica e institucional norteamericana; 2) su participación en la Asociación Fonética Internacional; y 3) sus diálogos con Amado Alonso y Aurelio Espinosa, dos figuras cumbres de la dialectología hispanoamericana2. En la sección 7 del presente estudio se reproduce el texto de cuatro cartas de Espinosa a Lenz.

2. LENZ Y LA LINGÜISTICA PEDAGOGICA DESCRIPTIVA

Los estudios hechos por Lenz en Alemania, antes de su llegada a Chile en 1890, se concentraban en las áreas de la fonética histórica y fisiológica, por un lado, y por otro la metodología de enseñar idiomas (Escudero, 1963:445-449). Lenz introdujo el ‘método directo’ en Chile, publicando una serie de artículos y textos de clase que utilizaban ese enfoque, notablemente en la enseñanza del francés y del inglés. Entre las cartas de Lenz se encuentran muchas escritas por instructores de idiomas vivos, haciendo consultas sobre puntos particulares, enviando libros sobre el tema o alabando al lingüista por la utilidad de sus escritos3. Otros corresponsales eran profesores e investigadores de la fonética articulatoria y acústica, entre ellos George Oscar Russell (1890-1962) de la Universidad del Estado de Ohio, quien en 1929 le mandó a Lenz un ejemplar de su libro The Vowel. Numerosos lingüistas y profesores norteamericanos, hispanos y alemanes mantuvieron con Lenz una correspondencia nutrida sobre cuestiones de morfología y sintaxis. Charles Grandgent de Harvard (1862-1939) le escribió a Lenz en 1893 para informarle que compartía sus principios fonéticos. Con Henry Lang (1853-1934), profesor de filología románica de Yale, mantuvo Lenz una correspondencia sobre sus respectivas obras. Leavitt Wright (1891-1980), profesor de lenguas románicas en la Universidad de Oregon, le escribió a Lenz dos cartas fechadas en 1926, pidiendo datos sobre la variación -ra/-se en las formas del pasado de subjuntivo utilizadas en el habla popular de Chile. Dos años después de esta consulta, Wright terminó su tesis doctoral sobre la historia de la forma -ra en español (Universidad de California-Berkeley, 1928), publicando después otros estudios sobre ese tema. Lenz consideraba la función de pluscuamperfecto de la forma -ra como arcaísmo continuado desde los tiempos remotos del castellano, a diferencia de Bello (1981:437), para quien esa función era una restauración; los estudios de Wright (1929:276) corroboran la opinión de Bello. Lenz recomendó que Wright en sus investigaciones no confiara en los documentos escritos sino en el habla viva de informantes (Wright, 1926:201). Entre 1928 y 1929 Lenz intercambió cartas con el profesor bohemio en los Estados Unidos, A. R. Nykl (1885-1958) sobre, entre otros temas, el origen de la lengua humana, la sociolingüística, la posibilidad de una lengua universal y el libro El papiamento de Lenz, obra reseñada por Nykl (1928).

Entre los corresponsales de Lenz se contaban no solamente lingüistas sino también antropólogos interesados en las investigaciones hechas por Lenz sobre los indígenas araucanos y en especial en relación a la creación de la Sociedad de Folklore Chileno en 1909, de la que era presidente. Entre estos corresponsales se encuentran el profesor Alexander Chamberlain de la Universidad Clark (1865-1914: véase Chamberlain, 1910); Franz Boas de la Universidad de Columbia (1857-1942); el etnólogo americano Horatio Hale (1817-1896); el curioso profesor, banquero, aficionado a las culturas americanas, folklorista y presidente la Universidad de Tejas A y M, John Garland James (1844-1930), quien le envió a Lenz libros y bibliografía sobre las lenguas indígenas de México y varios nombres de contacto para la posible reseña de sus escritos en revistas norteamericanas; Frederick Christian (1867-1934), especialista en las lenguas del Pacífico del Oeste; John D. Prince (1868-1945), profesor de la Universidad de Columbia y estudioso de las lenguas indias y europeas; y Frederick Davenport Starr (1853-1933), profesor de antropología en la Universidad de Chicago y especialista en las lenguas indígenas mexicanas y africanas. Otra serie interesante de cartas son las que intercambiaron Lenz y Carlos Sadleir (1860-1935), misionero canadiense en Chile entre 1895 y 1917 y fuente de mucha información sobre los araucanos (Escudero, 1963:457). Las cartas de Sadleir cubren el período 1896-1912. A raíz de la formación de la Sociedad de Folklore Chileno, Lenz recibió numerosas cartas que buscaban datos sobre los indígenas chilenos, incluso una de Hart McKinlay (5/X/1911), quien en nombre de John Barrett (1866-1938), director de la Unión Panamericana, le pidió fotografías de deportes araucanos. Lenz mantuvo un contacto frecuente con varias asociaciones e instituciones antropológicas norteamericanas, como se manifiesta en sus cartas recibidas de y enviadas al Instituto Smithsoniano, la Asociación Antropológica Americana y otras.

Motivo de unas cartas fue la intervención de Lenz en el Primer Congreso Científico Panamericano, celebrado en Santiago en diciembre de 1908 y enero de 1909 (véase Holmes, 1909). En esa ocasión Lenz habló de la "Necesidad de celebrar una conferencia fonética internacional para la adopción de un alfabeto fonético universal" (Lenz, 1911). Este es el tema de unas cartas que le había escrito el alemán Robert Stein (1857-1917), explorador y empleado del Geological Survey de los Estados Unidos (véase Stein, 1905; Smith, 1985). Estableció el contacto entre Lenz y Stein el profesor Leo S. Rowe (1871-1946) de la Universidad de Pennsylvania, presidente de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales y jefe de la delegación norteamericana en el Congreso Científico Panamericano4.

 

Se encuentran también en la colección numerosas cartas de otros profesores de literatura y lengua, tales como Frederick B. Luquiens (1875-1940) de la Universidad de Yale, y Benjamin Ide Wheeler (1854-1927), profesor de filología comparativa en la Universidad de California-Berkeley, quien en una carta del 12 de diciembre de 1919 le agradeció a Lenz el envío del artículo de éste sobre el estudio de las lenguas (probablemente Lenz, 1918). Lenz mantuvo una correspondencia nutrida con Elijah Clarence Hills (1867-1932) de la Universidad de California-Berkeley, de quien hay siete cartas, fechadas entre 1913 y 1929. Las primeras cartas versan sobre la fecha y el origen del poema Ollantay, sobre el que escribió Hills un importante artículo que cita a Lenz en apoyo de una fecha tardía con origen criollo (Hills, 1914). Las cartas más tardías tratan temas más ligeros, como el origen y uso de algunos neologismos ingleses basados en palabras españolas, tales como la palabra ‘cafetería’ (Hills, 1923, 1925, 1926). En septiembre de 1923, cuando un enorme incendio destruyó gran parte de la ciudad de Berkeley, California, el profesor Hills le escribió a Lenz para decirle que había perdido su extensa biblioteca particular, la que incluía una colección de diccionarios antiguos de gran valor.

3. LA CORRESPONDENCIA DE LENZ CON INSTITUCIONES ESTADOUNIDENSES Y CON LA ASOCIACION FONETICA INTERNACIONAL

Lenz tenía la costumbre de enviar sus libros y separatas, no sólo a individuos, sino también a instituciones y bibliotecas, por lo cual se encuentran cartas de agradecimiento de Constance Ashenden (1876-1959), bibliotecaria de la Biblioteca del Museo Peabody de Arqueología en Boston; William H. Holmes (1846-1933) del Smithsoniano; William John McGee (1853-1912) de la Oficina de Etnología Americana, a donde mandó Lenz en 1905 la primera parte de su Diccionario etimológico de las voces chilenas derivadas de lenguas indígenas americanas; y Winfred R. Martin (m. 1915), bibliotecario de la Hispanic Society of America. Lenz fue nombrado miembro corresponsal de esa organización a fines de 1914. El cartógrafo E. L. Stevenson (1859-1944), director de dicha Sociedad, le informó a Lenz el 27 de abril de 1915 que se le mandarían la medalla y el certificado oficiales.

Hay también una correspondencia abundante de unas 27 cartas, 22 de ellas en transcripción fonética, entre Lenz y el fonetista francés Paul Passy (1859-1940), fundador de la Asociación Fonética Internacional (AFI), de la que era socio Lenz casi desde su formación, pasando a ser miembro honorario en 1903. Las cartas de Passy fueron escritas entre 1892 y 1928. En la primera, fechada el 7 de marzo de 1892, Passy da noticia del nombramiento de Lenz como socio de la organización, el primero de Chile y el primero de la América Latina. En esa primera carta, el francés invita a Lenz a publicar una versión castellana del libro elemental que Passy había escrito con Franz Beyer y que aparecería al año siguiente (Beyer y Passy, 1893). En 1898 Lenz fue elegido al Directorio de la AFI por el período de dos años: la lista de directores resulta sumamente impresionante: Clédat, el mismo Passy, Lloyd, Viëtor, Jean Passy, Araujo, Cloos, Jespersen, Cameron y Lenz (19/I/ 1898). Passy también consultó a Lenz sobre la inclusión de nuevos símbolos fonéticos utilizables en el análisis de unas lenguas africanas y asiáticas. Sin embargo, Lenz les informó a Passy y a Daniel Jones (1881-1967), conocido fonetista inglés, estudiante de Passy y también miembro de la AFI, que no podría participar ni en la evaluación de transcripciones fonéticas ni en los asuntos administrativos de la AFI. Gracias al influjo de Lenz, la AFI contaba con unos 55 miembros chilenos para fines de 1900: en el resto de la América Latina había en ese año solamente tres miembros, todos de Costa Rica. Lenz insertó en la revista oficial de la Asociación, Maître phonétique, varias notas sobre la reforma pedagógica en Chile y las dificultades tipográficas causadas por la transcripción fonética. Paul Passy reseñó varias obras de Lenz en la misma revista, y en noviembre de 1893 J. Saroïhandy (1867-1932) escribió una reseña favorable del folleto de Lenz, La fonética (Lenz, 1892; Saroïhandy, 1893). En 1911 Jones le mandó a Lenz un ejemplar de un nuevo libro de William Thalbitzer (1873-1958) sobre un idioma esquimal para que lo reseñara en Maître phonétique. Jones le expresa a Lenz su deseo de que "la fonética siga floreciendo en Chile" (23/X/1911), y le felicita por su trabajo para la Asociación (8/VIII/ 1915). Los escritos de Passy tendrían una importante influencia en la enseñanza de las lenguas en Chile. Un ensayo de Passy, "Del método directo en la enseñanza de las lenguas vivas", originalmente publicado como suplemento de Maître phonétique en mayo de 1899, fue traducido por Antonio Díez, colaborador con Lenz en unas obras pedagógicas, y publicado en los Anales de la Universidad de Chile (Passy, 1899). Lenz pidió ingreso a la Sociedad Lingüística de América en 1925, cuando también le mandó al presidente de la Sociedad, George Melville Bolling (1871-1963), un ejemplar de su libro La oración y sus partes, pidiendo que se reseñara en la revista Language. El 29 de mayo de 1925, Lenz le mandó al tesorero de la Sociedad, Roland Kent (1877-1952), su cuota de $5 y también $9 por dos libros del lingüista danés Otto Jespersen (1860-1943), Language y The Philosophy of Grammar. Lenz se refirió a la obra de Jespersen al volver a confirmar su teoría de que la gramática más sencilla es la mejor, según creía ejemplificada en el papiamento.

4. EL PAPIAMENTO Y UNAS FUENTES DE SU ESTUDIO

Varias cartas documentan la relación entre Lenz y unos informantes que hablaban el papiamento, lengua criolla de Curazao, de cuya existencia se enteró el alemán en 1921 durante su viaje a Madrid, y lengua sobre la cual Lenz publicaría un excelente estudio en los Anales de la Universidad de Chile en 1926 y 1927 (saldría como libro en 1928). Su informante nativo principal, ya en el buque rumbo a España, el cocinero segundo Natividad Sillie (n. 1881), le escribió seis cartas en papiamento entre 1921 y 1928. Hay dos cartas de John de Pool (1873-1947), cuyo libro Del Curaçao que se va se publicó en Santiago de Chile en 1935, sin que Lenz tuviera noticia de él hasta la primera carta recibida en el mismo año de su publicación. En uno de los pocos comentarios personales encontrados en esta investigación, Lenz le informó a de Pool que a fines de 1934 había tenido que mudarse a los Guindos de Ñuñoa porque su esposa ya no podía subir la escalera y que no le era posible añadir cuartos a la planta baja de su casa (24/X/1935).

Las cartas más interesantes relacionadas con el papiamento son las nueve de William M. Hoyer (1862-1953), residente de la isla, gramático y lexicógrafo del idioma criollo. Durante su escala en Curaçao, rumbo a España, Lenz había comprado unas obras de Hoyer: el Almanaque de Curaçao para el año bisiesto de 1920 (1919), el Woordenlijst en samenspraak Hollandsch-Papiamentsch-Spaansch (1918) y el Papiamentoe i su manera di skirbié (1918). Desde Madrid, el 6 de octubre de 1921, Lenz le escribió una carta a Hoyer pidiendo más datos sobre la situación lingüística de la isla. El 25 de noviembre de 1921, Hoyer mandó una contestación detallada en la que enumeró las lenguas habladas en Curaçao y el papel social de cada una (el holandés, el español, el inglés y el papiamento). Hoyer le avisó a Lenz que estaba coleccionando manuscritos y diarios escritos en papiamento, prometiendo conseguirle unas de estas obras. Poco después de haber hecho esta consulta, el 11 de febrero de 1922, Lenz pronunció un discurso sobre el papiamento en el Centro de Estudios Históricos de Madrid (Labarías y Cárdenas, 2000:35), editora de su libro La oración y sus partes (Lenz, 1920). A fines de 1927 Lenz le mandó la primera parte del estudio El papiamento, pidiéndole permiso para publicar una novelita, "Lealtad", la que Hoyer le había enviado en manuscrito. A mediados de 1928 Lenz le envió su estudio del papiamento en forma de libro, pidiéndole que escribiera reseñas del libro para las revistas o periódicos de la isla, o los holandeses. Hoyer le contestó el 9 de mayo de 1928 que no podría publicar una reseña allí porque a los periódicos locales les gustaban los anuncios, no la "literatura". Otro problema era que "los autores cultos no aceptan la fonética – castellanizando todo". Hoyer insertó anuncios para el libro de Lenz en los periódicos La Unión y El Boletín comercial (9/V/1928). La correspondencia entre Lenz y Hoyer documenta claramente la gestación de uno de los análisis más importantes de aquél, continuando así la investigación de lenguas populares vivas que ya había llevado a cabo con el araucano y aprovechándose de la cooperación de informantes nativos.

5. AMADO ALONSO, LENZ Y LA DIALECTOLOGIA HISPANOAMERICANA

En mayo y junio de 1928, el insigne lingüista español Amado Alonso (1897-1952), en aquel entonces director del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires, les escribió sendas cartas a Lenz (22/VI) y a Aurelio M. Espinosa (2/V: véase Guitarte, 1996), pidiendo su colaboración en una serie de publicaciones que aparecerían, a partir de 1930, con el título general Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana (BDH). En su carta dirigida a Lenz, Alonso expresó la opinión, compartida por el alemán, de que los estudios hechos en ese ramo hasta el momento habían sido insuficientes, productos de "aficionados poco seguramente orientados", que versaban principalmente sobre la lexicografía (Guitarte, 1996:80). Este deseo de "formar como un corpus de todos los trabajos sobre Dialectología hispánica extrapeninsular hasta hoy conocidos" dio frutos en 1930 con la publicación de la primera parte de los Estudios sobre el español de Nuevo Méjico de Espinosa, aunque tardó la segunda parte en publicarse hasta 1946. El "Propósito" de la serie, escrito por Alonso como prólogo al primer tomo de Espinosa, se refiere inmediatamente a lo difícil que era localizar las publicaciones de Lenz (Espinosa, 1930:[5]). Este Prólogo también explica por qué Lenz publicó sus primeros estudios en alemán: "porque por entonces [los] lectores castellanos no habrían querido comprender que se pudiera hacer de las formas vulgares de hablar un tema de estudio científico" (Alonso, 1930:7; la falta de tipografía adecuada era otro factor: Lenz a Alonso, 9/VII/28; Lenz en Alonso y Lida, 1940: 81). Lenz se había dado cuenta de este problema ya al principio de su residencia en Chile: en una carta a Rufino José Cuervo de 1896 ya decía que "no alcanzan a media docena los filólogos que se ocupan intensamente en el estudio del castellano", por lo cual "queda casi todo por hacer, especialmente con respecto a lenguaje vulgar de los países americanos" (Fabo, 1912:163). En Chile no había lectores, aunque sí había profesores "cuyo conocimiento de castellano se limita a corregir un par de ‘vicios de lenguaje’" (carta a Cuervo de 28/VII/1901: Fabo, 1912:168; cf. Lenz en Alonso y Lida, 1940:17). A Lenz le parecía que

la gente culta, sobre todo los profesores de castellano, no tenían ningún interés por el estudio de la ‘jeringoza corrompida de la plebe’, que simplemente despreciaban porque no comprendían que el estudio de los dialectos vulgares da los materiales más interesantes para comprender la evolución histórica del lenguaje humano (citado en Alonso y Lida, 1940:27).

Pero tampoco en Europa se sabía mucho de la dialectología hispánica de América, y uno de los propósitos de Alonso y de Lenz era el de llenar este vacío: "En una palabra, obligamos a los romanistas a contar con América" (Alonso a Lenz, 22/VI/ 1928). Y la América Latina de 1930 ya había cambiado: "Hoy el nivel general de nuestra cultura es muy otro, y hasta fuera del campo profesional es cosa sabida que la Lingüística General debe sus últimas y mejores conquistas a los estudios de las formas de hablar no fijadas por las lenguas literarias" (Alonso, 1930:7). La contestación de Lenz a Alonso (9-10/VII/1928) acoge con entusiasmo el concepto de una publicación periódica, aunque Lenz informa que por razones de salud no podrá aceptar él mismo el trabajo de actualizar y traducir sus obras alemanas Chilenische Studien (1891-92) y Beiträge zur Kenntnis des Amerikanospanischen (1893), estudios que se han llamado "la primera descripción fonética satisfactoria de un dialecto hispánico" (Knauer, 1993:144)5. En esta carta Lenz insiste en su atribución a la influencia araucana la asibilación del grupo tr y la s ‘débil’, diciendo que se encontrarían también en el Perú si hubiesen originado en Andalucía, puesto que Chile se colonizó desde el Perú. Aunque había rechazado la "teoría indigenista" de Lenz ya cuando Lenz vivía (Alonso, 1925), después de la muerte del lingüista alemán Alonso publicó una refutación más detallada y mucho más fuerte, citando la nota marginal de éste en contestación a una pregunta de Alonso sobre un punto debatible: "¡Suprímalo! Yo sabía muy poco de los dialectos españoles en aquel tiempo" (Alonso, [1939]1967:316; cf. Alonso y Lida, 1940:279-289).

6. LENZ Y AURELIO ESPINOSA, PADRE

Si Lenz y Espinosa compartían el honor de verse publicados en la prestigiosa BDH, su relación data de varias décadas antes. El Archivo Lenz contiene cuatro cartas de Espinosa a Lenz, escritas entre el 20 de abril de 1910 y el 20 de julio de 1911 (véase la sección 6 del presente estudio). La comunicación entre ellos tuvo lugar durante un período sumamente importante para la historia profesional de los corresponsales y para la de la dialectología del español en América. Lenz había publicado en 1910 su Diccionario etimológico de las voces chilenas derivadas de las lenguas indígenas americanas, y durante esos años se establecía la Sociedad de Folklore Chileno. Por su parte, Espinosa, quien iba a mudarse de la Universidad de Arizona a la de Stanford, estaba publicando en forma serial en la Revue de dialectologie romane su tesis sobre el español de Nuevo México (1909-1914; en parte traducida en Espinosa, 1930 y 1946), un monógrafo importante sobre el español en Nuevo México y el sur de Colorado (1911) y unos artículos sobre los cuentos populares de Nuevo México en la Journal of American Folklore entre 1910 y 19166. Espinosa fue nombrado socio correspondiente de la Sociedad de Folklore Chileno y reseñó varias obras de Lenz en revistas estadounidenses. La primera carta de Espinosa a Lenz, de 20/IV/1910, contesta unas preguntas expresadas por el alemán en una carta del mes anterior. Por ese tiempo Lenz le mandó la primera parte de su Diccionario etimológico, obra que Espinosa reseñaría en la Revue de dialectologie romane (Espinosa, 1910). Espinosa dice que se siente "orgulloso de ver que los verdaderos filólogos (los alemanes) se interesan en [sus] humildes estudios", porque "pocos españoles de América son capaces de entrar en estos estudios con base científica". Las cuatro cartas de Espinosa documentan sus investigaciones sobre el español nuevo-mexicano, sobre el que produjo una obra admirable y minuciosa. Además de dar evidencia sobre varios puntos dialectales y el estado del español en el contexto lingüístico predominantemente inglés, las cartas demuestran que el papel de Espinosa y el de Lenz eran principalmente paralelos en lo tocante a la investigación lingüística y folkórica: "Yo tengo aquí una tarea semejante a la suya". Si en Chile Lenz tiene que luchar con los "eruditos" para quienes el lenguaje popular es, por su barbarismo, indigno de estudio, Espinosa lamenta la falta de interés en esta materia. Después de trasladarse de Nuevo México a Stanford en 1910, escribe: "Yo me hallo ahora en otro país español (que fué), donde lo mismo que en N. Méjico existe un rico caudal de Folklore tradicional . . . Lástima es que en México no se interesen en estas materias" (carta de 2/VII/1911). Espinosa también se refiere a la discriminación anti-alemana que experimentó Lenz en Chile: "Y en México falta un Lenz también, y estoy temiendo, aunque como español, no espero encontrar allí, la estúpida antipatía que Ud. parece haber encontrado con algunas ignorantes gentes de por allá ... Estoy preparando una reseña concienzuda de su trabajo [el Diccionario etimológico] que espero le servirá de ‘tapabocas’ a los rústicos" (carta de 7/IX/ 1910). Este último comentario se dirige indudablemente a los prescriptivistas que habían criticado la perspectiva descriptivista de Lenz, especialmente el sacerdote conservador Manuel Antonio Román (1858-1920), autor de un Diccionario de chilenismos y de otras voces y locuciones viciosas (1901-1918). La última palabra del título de Román ya sugiere la base de la polémica.

7. CUATRO CARTAS DE ESPINOSA A LENZ

En esta sección se ofrece el texto de las cuatro cartas dirigidas de Espinosa a Lenz, ampliado por unas notaciones que procuran identificar las referencias personales y bibliográficas.

[Carta primera]

University of New Mexico
Albuquerque, New Mexico
20 de abril de 1910
Señor Doctor Rudolf Lenz
Santiago de Chile

Mi estimado señor y colega:

He recibido su grata del mes pasado7 y mucho le agradezco por su amable atención y me siento orgulloso de ver que los verdaderos filólogos (los alemanes) se interesan en mis humildes estudios. Muchas gracias, también, por sus envíos, en particular, el Dic. etimológ8, que al recibo de la segunda parte estudiaré, para escribir una crítica para la Revue de D. Re.9 Observo una omisión importante en la bibliografía mejicana, á saber: Marden (The Phonology of the Spanish Dialect of Mex. City). Deseo que me envíe la nueva edición de su "Poesía popular"de 1893, y le ruego que me manden la Revista de F-L. Chileno, y me informe del precio de la misma. Recibí el artículo de Laval sobre "El latín en el folklore chileno", y ¡con qué gusto lo leí!10 ¡Cuánto debemos felicitarnos al ver que los trabajos folklóricos de la América Española, principian con base científica! Como dice en su Dic. etim., la ciencia debe ir derecho á la verdad y todos los amantes de la ciencia concuerdan con Ud. Yo tengo aquí una tarea semejante á la suya. Ud sabe que pocos españoles de América son capaces de entrar en estos estudios con base científica.

Antes de responder á sus preguntas, debo anunciarle que el verano parto de Albuquerque para Palo Alto, California. He dimitido mi cátedra aquí, para aceptar la de español en la Universidad Leland Stanford Jr., dónde podré publicar mis materiales lingüísticos con mayor facilidad, pues ganaré más dinero y tendré menos deberes universitarios. Mis estudios N- Mejicanos seguirán y después tengo la intención de entrar al fértil terreno Mejicano y Californeño. Para el 1ro de Agosto estaré con mi familia en Leland Stanford, mi dirección será Leland Stanford University, California.

El profesor Franz Boas (Columbia University, New York) es a quien debe dirijirse para obtener cambio de revistas11. La American Folklore Society publica lo hispanoamericano, aunque hasta ahora poco han conseguido. Yo he prometido ayudarles en el futuro, con mi folklore de Nuevo Méjico. Lo puramente lingüístico (filológico) lo reservaré para la Revue de D. Re. Creo que el libro de Robelo lo puede conseguir de Vda. de Ch. Bouret, Avenida Cinco de mayo, Méjico, D. F. No es obra científica y sólo vale como vocabulario temporario12.

El carácter nasal de las vocales seguidas de consonante nasal es muy débil en N. M. como observo [en] Studies, §20 note 1. Quese < que es de, significa, ¿donde es, está, son, están? in N. M.13 El cuento de la y sonora castellana lo obtuve de Pidal.

Con respecto a §118 importante é interesante es la cuestión. ¿Por qué se dice en Argentina jecho y en Chile y N. M. no? Aquí se dice jeder, ¿por qué no en Chile? En Filipinas y Cuba dicen jalar, y en N. M. no, pero dicen jallar. Es cuestión interesante de veras14.

xaxal (_a_al) = raro (de la ropa), delgado, pobre
xoxo = tonto
xocoque = podrido (de las comidas)15

Con respecto á la mezcla de inglés y castellano en Nuevo Méjico no le digo mucho por razón de que sobre eso estoy ahora preparando un artículo largo. Hablaré de la mezcla, influjo del inglés en el castellano y vice versa, del inglés en el folklore, del estado de cultura etc. en que se halla el castellano aquí, etc. Las razas se mezclan, pero los idiomas se mantienen distintos, aunque cada uno pierde terreno todos los días, y Ud verá en mi capítulo sobre los cambios fonéticos de las palabras que vienen del inglés que los Nuevo-Mejicanos usan unas 300 voces de origen inglés. Yo mismo nací en Colorado y en el seno de mi familia hablo ambos idiomas y mis niños prefieren el inglés que aprenden con mayor facilidad en la escuela donde el español sufre, pues la ley del estado requiere que el idioma oficial sea el inglés. Este estudio lo publicará la "New Mexico Historical Society", y tendré cuidado de mandarle un ejemplar, cuando vea la luz16.

¿Qué opina sobre mi estudio de mismo coming from [sic] meísmo? Los materiales completos para el estudio de la etimología de mismo los publicaré dentro de poco17. Ahora me ocupo también con los romances, y he hallado 30 versiones de unos 10 romances adicionales, en N. Méjico, y debo publicarlos algún día18. Cerraré mi carta, dándole de nuevo las gracias por sus atenciones y rogándole de nuevo que me envíen todo lo que publiquen sobre el lenguaje y folklore chilenos, pues yo haré otro tanto con lo que se relaciona con Nuevo Méjico etc.

Soy de Ud. S. S. S. q. b. s. m.
Aurelio M. Espinosa

[Carta segunda]

Stanford University, California
sept. 7. 1910
Mi distinguido colega:

Acabo de recibir los libros que tuvo la amabilidad de enviarme. De corazón le agradezco á Ud. y á su Sociedad por el honor de haberme hecho m[iembro] c[orrespondiente], honor que no merezco. No recibí la 2a Ent. de la Revista. Lo que opino de su Dic. Etim. del cual recibí hoy la 2da parte Ud verá en la Revue de Dial. Romane. Ahora me ocupo de la reseña y la mandaré al doctor Schädel, dentro de dos semanas, á más tardar19. Ahora sólo deseo decirle que sus trabajos se consideran como obras de un maestro, en las escuelas y universidades Europeas y Americanas y nada debe importarle de las importunidades é insolencias de los ignorantes. Ud ha hecho en Stgo. de Chile una carrera digna de toda alabanza y parece mentira que suceda en ese "bendito país", lo que le pasó con el Señor Román20. Yo sé lo que es pues lo mismo me pasaba a mí en Nuevo Méjico, pero oportuna y afortunadamente me llegó oferta de esta grande instituciones [sic] donde el trabajo científico se aprecia. Y en México falta un Lenz también, y estoy temiendo, aunque como español, no espero encontrar allí, la estúpida antipatía que Ud. parece haber encontrado con algunas ignorantes gentes de por allá.

Pero de esto no hablemos. Ud. nada tiene que temer. Estoy preparando una reseña concienzuda de su trabajo que espero le servirá de "tapabocas" a los rústicos. La reseña la escribiré en Castellano aunque no hago alardes de escribirlo como un Perez Galdós.

Dentro de unos dos meses le mandaré mi artículo de la Sociedad Histórica de St Fé, donde he respondido en detalle á las preguntas que Ud. me hizo por carta á Nuevo Méjico, con respecto a la mezcla de idiomas en N. Méj. etc.21 En California he encontrado también suelo virgen para estudios folklóricos y lingüísticos. En Nuevo Méj. junté 8 romances tradicionales, y un caudal de cuentos, adivinanzas, proverbios, etc. Veo que el Señor Laval entra en el terreno del folklore como un veterano. Hágame el favor de felicitarlo por mi parte, y que siga con sus trabajos. ¡Con qué placer he leído su última publicación, puesto que yo tengo materiales muy parecidos recojidos en N. Mej.!

Dándole de nuevo las gracias por sus amables atenciones, quedo de Ud. como S. S. S. y amistoso colega,
Aurelio M. Espinosa

P. S . Stanford es una universidad excelentísima y el Señor Doctor Matzke, mi superior, es hombre docto, amable y trabajador (es alemán)22. La biblioteca es excelente. El parte el 10 para Méjico, delegado nuestro a la inauguración de la Universidad Nacional de Méjico y centenario de la independencia Méj... A. M. E.

[Carta tercera]

Stanford University, California
sep. 22, 1910

Estimado colega Doctor Lenz:

Con el alma adolorida le anuncio por la Señora esposa viuda, la inesperada y lamentable muerte de nuestro distinguido y amado profesor, nuestra cabeza de "Department", el doctor John E. Matzke, que ocurrió en Méjico el 19 de este a causa de una hemorragia cerebral. Ya le indiqué antes el propósito del doctor Matzke en Méjico. Es una pérdida irreparable, su muerte, y nos hallamos inconsolables. Deja una amable esposa y dos niños (ocho y diez años), que lamentan su nunca olvidable desgracia. El cuerpo se espera aquí el 29 del presente, y entre tanto nuestro pesar se agranda. ¡Contaba el doctor Matzke sólo 48 años de edad y salió de aquí el 10 del presente más robusto que yo que sólo cuento treinta! ¿Quién sabe los juicios del Creador?

Ya la reseña la mandé al Señor Schädel y creo que saldrá en el próximo número del Bulletin.

Sírvase decirme dónde puedo obtener los Refranes chilenos de Cannobio [sic]23. Suyo como siempre con alto respeto, Aurelio M. Espinosa

[Carta cuarta]

Leland Stanford Junior
University Department of Romanic Languages
Stanford University, California
á 20 de julio ‘11

Señor doctor Rodolfo Lenz, Santiago de Chile
Mi inolvidable amigo y colega:

Acuso recibo de las últimas entregas de la Sociedad de Folklore Chileno. Me faltan las entregas 2 y 5 del año 1910, las cuales espero me pueda mandar. Hace un mes que le mandé una publicación mía y recientemente le he mandado dos más, todas de importancia pues todas son de mis mejores trabajitos. Hágame el favor de decirme si las recibe.

Yo también he hecho mención de su Sociedad y de Ud. en particular en dos de mis recientes publicaciones. Hacen Uds. en Chile un trabajo que merece cuantos elogios un amante de la literatura popular y saber popular en general puede imaginar. Cada entrega he leído absorto y ya he aprovechado algo en mis propios trabajo [sic] esp. el trabajo de Laval sobre las oraciones etc., y el de Cifuentes sobre Los Mitos, etc.24 Supongo que ya habrá visto el excelentísimo artículo del Journal de American Folklore sobre su Sociedad25.

Nada me ha escrito de mi reseña de su Diccionario. Fue impresa. Temería medir mis conocimientos tan imperfectos con obra tan grande, pero la intención fué buena y espero que le haya hecho algún provecho.

Yo me hallo ahora en otro país español (que fué), donde lo mismo que en N. Méjico existe un rico caudal de Folklore tradicional. Espero entrar en este terreno y colejir materiales como hice que Nuevo Méjico. Lástima es que en México no se interesen en estas materias. No cabe duda que el gran país conquistado por el gran Cortez es un rico tesoro del lenguaje y folklore para el especialista. Quiensabe [sic] si al fin lleve yo a ese rumbo mis investigaciones.

Voy a hacerles una sugestión. ¿Por qué no hacen á don Ramón Menéndez Pidal M[iembro] C[orrespondiente] en el extranjero? Pidal es el jefe en España en materias de Filología Española y merece todos los honores posibles. Como Ud. sabrá, él se ocupa también del romancero tradicional español RTE y en esa obra sin duda pueden Uds. colaborar, pues romances habrá en Chile aún más de los que ya se han coleccionado por V. Cifuentes y otros ya publicados por Pidal26.

Hace tiempo que deseo Echeverría y Reyes, "Voces etc." y no he podido conseguirlo27. ¿Me podrá Ud. conseguir uno? Si lo puede, no deje de hacerlo y dígame el precio. S. S. S. y amigo y colega, Aurelio M. Espinosa

8. CONCLUSION

La correspondencia de Lenz, cuyo contenido merece y todavía espera un estudio detallado, nos presenta una idea clara del prestigio del lingüista y de su papel como informante sobre temas tan variados como la literatura antigua, los métodos de enseñar idiomas, el análisis fonético, la civilización y cultura araucanas y la lengua castellana que hizo suya. También sirve para documentar el desarrollo de los numerosos campos que le interesaban y a los que contribuyó como una de las figuras más importantes de la historia de los estudios americanos.

NOTAS

1 El autor quisiera agradecerles a estas personas e instituciones: la decana Carmen Balart Carmona, la profesora María Teresa Labarías y el profesor Héctor Ortiz-Lira de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Ñuñoa, Santiago de Chile; Andrea B. Goldstein de la Biblioteca de la Universidad de Harvard; el Center for Latin American and Caribbean Studies de la University de Wisconsin-Milwaukee; la Escuela Graduada, Gettel Research Fund y la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Marquette. Partes de este trabajo fueron presentadas en el simposio anual de la Association of Teachers of Spanish and Portuguese, San Diego, California, agosto de 2007.

2 Para esta investigación resultó muy útil el Catálogo del Archivo Lenz (Labarías y Cárdenas, 2000).

3 Entre otros, William Henry Fraser (1853-1916), profesor de francés de la Universidad de Toronto; Enrique Drot de Gourville (1876-1965), profesor de inglés en Buenos Aires; E. Grilliet, instructor de francés en Estados Unidos; John Opie (m. 1939), profesor de inglés de la Universidad de Coimbra, Portugal.

4 Este curioso discurso de Lenz, presentado el 31 de diciembre de 1908, se refiere al trabajo de Stein y del profesor James Geddes, hijo (1858-1948) de la Universidad de Boston, a favor de reunir fondos para celebrar una conferencia para establecer un alfabeto universal. Stein había pensado que el alto número de chilenos socios de la AFI facilitaría el apoyo económico en ese país, esperanza que no compartía Lenz. Por consiguiente, lo único que pudieron hacer en el Congreso fue aceptar una moción que expresaba "el deseo de que cuanto antes se convo[cara] una Conferencia Fonética Internacional" (Lenz, 1911:511).

5 En 1894 Lenz publicó en los Anales de la Universidad de Chile una refundición de los "Beiträge", en una forma que su autor llamaría en 1937 "extracto y glosa a la vez de mis publicaciones alemanas, descargadas de la parte más técnica para el público chileno" (Alonso y Lida, 1940:82). En su carta a Alonso Lenz hace referencia a un proyecto de publicar una traducción y refundición de los Chilenische Studien en el año 1928, plan que nunca se realizó (Guitarte, 1996:71; véase Oroz, 1933).

6 Aurelio Macedonio Espinosa, padre (1880-1958) nació en Carnero, Colorado. Se doctoró en la Universidad de Chicago. Después de enseñar unos años en Nuevo México se mudó a Stanford, donde enseño y publicó copiosamente. Fue el primer editor de la revista Hispania (1918-1926). Sobre su contribución a los estudios lingüísticos y culturales, véase Espinosa, 1978.

7 Espinosa se refiere a una carta que le habría escrito Lenz en marzo. Esta carta no consta en el Archivo Lenz.

8 El Diccionario etimológico de Lenz, publicado en dos partes (1905, 1910).

9 La Revue de dialectologie romane. Véase Espinosa 1910.

10 El estudio de Ramón A. Laval (1862-1929), "Del latín en el Folklore chileno", fue publicado en la Revista de Folklore Chileno en 1910.

11 El antropólogo alemán Boas (1858-1942) era el director de la Journal of American Folklore.

12 Presumiblemente la obra en cuestión es Cecilio A. Robelo, Diccionario de aztequismos (México:Ediciones Fuente Cultural, 1906).

13 Véase Espinosa, 1930:139.

14 Véase Espinosa, 1930:269: la aspiración de la h antigua en unas palabras y no en otras es "cosa para mí inexplicable".

15 Estas palabras de origen náhuatl se tratan en Espinosa, 1911b:12-13 y 1930:205-206.

16 The Spanish Language in New Mexico and Southern Colorado. Santa Fe, N. M.: New Mexican Printing Company, 1911. Historical Society of New Mexico, No 16. En la pág. 17, después de una breve discusión del papel de los dos idiomas en las escuelas, Espinosa se refiere a Lenz en una nota de pie: "I have attempted to answer in §§ 9, 10 many questions touching the problems of speech mixture in New Mexico propounded to me in a recent letter by Professor Rudolf Lenz of Santiago de Chili" ["He intentado contestar en los párrafos 9, 10 muchas preguntas sobre la mezcla de hablas de Nuevo México que me fueron hechas por el profesor Rudolf Lenz de Santiago de Chile en una carta reciente".]

17 Véase Espinosa, 1911a.

18 Véase Espinosa, 1915.

19 Bernhard Schädel (1878-1926), dialectólogo alemán y uno de los fundadores de la Société Internationale de Dialectologie Romane. La reseña de Espinosa se publicó en la Revue de Dialectologie Romane II (1910), 420-424.

20 Miguel Antonio Román (1858-1920), sacerdote conservador y autor de un Diccionario de chilenismos y de otras voces y locuciones viciosas (1901-1918), había criticado el enfoque descriptivista de Lenz.

21 Espinosa, 1911b.

22 John Ernst Matzke (1862-1910) moriría repentinamente en México el 18 de septiembre.

23 Espinosa se refiere al libro de Agustín Cannobbio, Refranes chilenos (Santiago, 1901). Cannobbio (1879-1958) fue discípulo de Lenz. Sirvió como tesorero de la Sociedad de Folklore Chileno. Sus Refranes eran "la primera tentativa de ordenación metódica de los refranes corrientes en Chile" (Rojas Carrasco, 1940:260).

24 Laval presentó un estudio sobre las oraciones chilenas en la reunión del 20 de marzo de 1910 de la Sociedad de Folklore Chileno. Su artículo "Oraciones, ensalmos y conjuros chilenos comparados con los que se dicen en España" fue publicado en la Revista de Folklore Chileno en las entregas 3 y 4 de 1910. En el mismo año Julio Vicuña Cifuentes (1865-1936) publicó su libro Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral. Primera serie: Mitos.

25 Alexander F. Chamberlain, "The Chilian Folklore Society and Recent Publications on Chilian Folklore, etc.", The Journal of American Folklore, Vol. 23, No 89. (Jul.-Sep., 1910), pp. 383-391.

26 Mendéndez Pidal había publicado en 1906, en la revista Cultura española, su artículo "Los romances tradicionales en América" (Menéndez Pidal, 1958:13-45). Este artículo incluye el texto de varios romances chilenos recogidos a raíz de su viaje a América en 1905, y menciona por nombre a Vicuña Cifuentes, Cannobbio y Lenz.

27 Es posible que se refiera Espinosa a Voces usadas en Chile (Santiago: Imp. Elzeviriana, 1900) por Aníbal Echeverría y Reyes (1864-1931).

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Recibido: 15-10-2007. Aceptado: 07-03-2008.