SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.69 número1Terapia génica como herramienta molecular para regenerar células ciliadasUso de microdebridador para el tratamiento del edema de Reinke índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello

versión On-line ISSN 0718-4816

Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello v.69 n.1 Santiago abr. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48162009000100012 

Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello 2009; 69: 61-70

ARTÍCULO DE REVISIÓN

Trompa patulosa

Patulous auditory tube

 

Cristián Aedo B1, Daniel Muñoz S2, Carolina Der M1.

1 Médico Servicio de Otorrinolaringología, Hospital Clínico Universidad de Chile.
2 Médico Cirujano Universidad de Chile.

Dirección para correspondencia


RESUMEN

La trompa patulosa es aquella trompa de Eustaquio que permanece permanentemente abierta y se asocia a ciertas condiciones como baja de peso y embarazo, entre otras, que tienen como denominador común la pérdida de tejido en la porción cartilaginosa de la tuba auditiva (trompa de Eustaquio). Tiene manifestaciones clínicas diversas, siendo la autofonía la principal de ellas. El diagnóstico se basa en la historia clínica, examen físico y un alto grado de sospecha por parte del examinador. Para esto, es indispensable el examen clínico mediante otoscopía e idealmente endoscopía nasal, eventualmente se requiere de otras técnicas, cuya utilidad está aún en investigación. Desde su reconocimiento como entidad clínica se han intentado diversos tratamientos médico-quirúrgicos, con resultados también diversos. Por este motivo, se requiere una evaluación de cada paciente en particular para definir su manejo específico. Esperamos con este artículo, presentar una revisión actualizada de la literatura acerca de una patología de importancia creciente, con énfasis en las alternativas de tratamiento que han demostrado mayor efectividad.

Palabras clave. Tuba auditiva, trompa patulosa, autofonía, disfunción tubaria.


ABSTRACT

A patulous auditory tube is a condition in which the Eustachian tube remains constantly open, and it is associated to certain conditions such as weight loss and pregnancy, among others, which have in common tissue loss in the cartilaginous portion of the Eustachian tube. Its clinical manifestations are varied, the main one being autophony Diagnosis is based on clinical history and physical examination. For the health professional to suspect the condition, an otoscopyand ideally a nasal endoscopy are necessary. Eventually, other diagnosing techniques may be required, but their usefulness is still under discussion. Since its acceptance as a clinical entity, several surgical and medical treatments have been tried, with varied results. For this reason, each patient should be individually evaluated in order to decide a specific management. We present an updated literature review of a pathology of increasing importance, emphasizing the treatment alternatives that have demonstrated to be more effective.

Key words: Eustachian tube, patulous auditory tube, autophony, auditory tube dysfunction.


 

 

INTRODUCCIÓN

La trompa patulosa (TP) se define como aquella tuba auditiva (TA) que permanece permanentemente abierta1. Esta entidad clínica fue descrita por primera vez por Schwartze en 1864, cuando observó un tímpano atróflco y fibroso moviéndose sincrónicamente con la respiración. Posteriormente en 1867 Jago2 la describió ampliamente, ya que padecía la enfermedad.

Tiene una Incidencia de 0,3%-6,6% en la población general según algunos autores y entre 10%-20% de las personas que la poseen tendrían síntomas persistentes. Es más frecuente en mujeres y usualmente afecta a adolescentes, adultos y rara vez se ha descrito en niños34.

La TP es causada por una pérdida de tejido circundante en la porción cartilaginosa de la TA5. Esta condición ha sido comúnmente asociada a baja de peso, especialmente en enfermedades crónicas6. Se asocia también con el embarazo (síntomas que desaparecen con el parto), uso de anticonceptivos orales y estrogenoterapla7. Otras condiciones probablemente relacionadas son aquellas que provocan atrofia o flbrosls de la nasofarlnge y la musculatura, Incluyendo radioterapia, poliomielitis, esclerosis múltiple, accidentes cerebrovasculares, disfunción témporo-mandlbular, trauma ¡atrogénlco, anomalías craneofa-clales y mloclonías palatinas89. Además, se han reportado síntomas de TP luego de cuadros como otitis media prolongada, especialmente en pacientes que han desarrollado un hábito excesivo de realizar presión con nariz cerrada o maniobras de Valsalva, como es el caso de los trompetlstas10. Enfermedades reumatológlcas, alérgicas y reflujo gastroesofáglco pueden también producir atrofia de los tejidos perltubarlos y provocar una falla en la válvula de la TA11. Existe un reporte de la presencia de síntomas sugerentes deTP en un paciente con anorexia nerviosa, el cual había consultado por autofonía y una disminución de peso corporal del 29,6% en 12 meses12. El proceso clcatrlclal posadenoldectomía puede también resultar en una tracción de laTA hacia una posición permanente13.

A pesar de la variedad de cuadros que se han asociado a esta condición (Tabla 1), se estima que más de un tercio de los pacientes portadores de una TP no poseen una causa Identifiable14, por este motivo, hablamos de factores de riesgo para desarrollar la enfermedad en vez de causas propiamente tales.


Dentro de la literatura se destaca la similitud entre TP y el síndrome de dehiscencia del canal semicircular superior, pues comparten síntomas como autofonía, sensación de oído tapado15.

ANATOMÍA

La TA es un conducto que une la pared anterior de la caja timpánica con la pared lateral de la rlnofarln-ge y tiene una longitud aproximada de 40 mm. Consta de una porción cartilaginosa (dos tercios mediales) y una porción ósea, el tercio cercano a la caja timpánica. El tercio óseo se encuentra siempre abierto, mientras que los dos tercios flbrocartllagl-nosos se abren durante la deglución, bostezo y maniobras de Valsalva. Ambas porciones se unen en la porción más estrecha del conducto, llamado Istmo tubario (Figura 1).


El lumen de la TA se encuentra cubierto por una mucosa constituida por un epitelio cilindrico ciliado de tipo respiratorio y glándulas seromucosas (muy similar al de la rinofaringe). En el punto de apertura a la nasofarlnge se encuentra tejido linfático, el que forma la amígdala tubarla. El orificio nasofaríngeo se encuentra en la pared lateral de la nasofarlnge, aproximadamente a 1 cm posterior a la concha nasal inferior. Tiene forma de un triángulo de base inferior y tiene 2 bordes, uno anterior y otro posterior (más prominente). En el piso del orificio faríngeo se encuentra el músculo elevador del velo del paladar (Figura 2).


La función de la TA es, fundamentalmente, de ventilación de la caja timpánica, lo que se consigue gracias a la acción automática de los músculos que la abren, que son: tensor y elevador del velo del paladar. El cierre de ella es una acción pasiva dada por la elasticidad de los tejidos fibrocartilaginosos. El músculo salpingofaríngeo no juega un rol importante en la función tubaria.

PATOGENIA

Bajo condiciones normales de reposo, la TA está cerrada y sólo se abre con la deglución o con maniobras de Valsalva28. En individuos sanos, el cierre de la TA es mantenido por factores luminales y extraluminales, los que incluyen la elasticidad intrínseca de la trompa, tensión superficial de la superficie luminal húmeda y la presión del tejido extraluminal11,14,16.

La baja de peso brusca produce una apertura anormal causada por una disminución de la presión de los tejidos y pérdida de depósitos grasos en la región tubaria6. El embarazo altera las presiones de apertura de la TA debido al cambio en la tensión superficial, dado por la acción de los estrógenos sobre la prostaglandlna E, afectando la producción de surfactante7,9,13.

Se ha visto que la neumatlzaclón de la cavidad mastoídea sería un Importante factor en la severidad de los síntomas de la TP, pues aquellos pacientes con pobre desarrollo de la mastoldes tienen síntomas más severos que aquellos con una neumatlzaclón adecuada a Igual grado de apertura tubarla17,18.

Yoshlda y cois19, examinaron el hueso temporal mediante tomografía computada en pacientes con TP y los compararon con un grupo control. El lumen tubarlo en los pacientes con TP se encontraba abierto en la porción cartilaginosa y el tejido blando circundante, que corresponde a la grasa de Ostmann, era más pequeño en las Imágenes de pacientes con TP.

El plexo venoso pterlgoídeo es un factor Importante en el mecanismo de cierre de la TA bajo condiciones que produzcan un aumento en la presión venosa en la cabeza, como durante una compresión del cuello o cambios posturales hacia una posición horizontal20. También se ha visto, que pacientes sometidos a hemodlállsls pueden presentar síntomas sugerentes de TP, especialmente con posterioridad al procedimiento de diálisis. En una unidad de hemodlállsls se encontraron hallazgos de TP en el 8,8% de los pacientes, hecho relacionado a la disminución del flujo circulante posterior al procedimiento21.

Según las serles de Poe22, la disfunción tubarla crónica con una larga historia de otitis media fue el factor de riesgo más frecuente, seguido de enfermedades reumatológlcas o autolnmunes, reflujo farlngolaríngeo y rinitis alérgica. La baja de peso y embarazo fueron factores de riesgo menores en esta serle.

CLÍNICA

Los síntomas más Importantes de la TP Incluyen autofonía (el más frecuente), sensación de plenitud sonora, tinnitus sincronizado con la respiración nasal, sensación de oído tapado, percepción anormal de la propia respiración, masticación y cualquier sonido vocal2,3,8,14,16,22,23.

La TP a menudo es subdlagnostlcada debido a que sus síntomas Imitan aquellos de la otitis media con efusión. Estos síntomas pueden relacionarse con cambios cíclicos que ocurren en la mucosa de la TA3'10'16. Algunos pacientes encuentran alivio de la congestión mucosa asociada, adoptando la posición horizontal o colocando la cabeza entre las rodillas, debido al aumento del retorno venoso que produce la gravedad o los cambios de posición debido a que la compresión de las venas yugulares produce congestión venosa perltuburla y puede aliviar los síntomas14,16.

La mayoría de las veces, el diagnóstico se basa sólo en la historia clínica ya que la otoscopía es habltualmente normal22. La membrana timpánica puede estar atróflca secundarlo al constante movimiento de la respiración10. El movimiento sincrónico de la membrana timpánica con la respiración se ve exagerado con la respiración forzada o con el paciente Inspirando y espirando por la nariz y con un orificio nasal tapado; la membrana timpánica se mueve medlalmente en Inspiración y lateralmente en espiración2,16,19,20.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de TP es eminentemente clínico, sin perjuicio del uso eventual de otros métodos de apoyo, siendo el principal el examen endoscóplco (Figura 2), que permite ver una trompa permanentemente abierta22,24,31,32. Algunos estudios con tomografía computada han mostrado que el examen endoscóplco nasal es mejor en alcanzar aquellas áreas difíciles de visualizar en la tomografía computarlzada25,26. Es por esto, que actualmente se consideran procedimientos complementarlos. Del mismo modo, la resonancia magnética ha contribuido de forma Importante a comprender la compleja función de esta reglón y localizar el proceso patológico33,34.

La ¡mpedanclometría puede mostrar fluctuaciones de la curva en sincronía con la respiración y normalización cuando ésta se contiene. Las curvas tienden a ser de tipo Ad, debido a la escasa ¡mpedancla que ofrece la caja timpánica. La timpa-nometría puede también mostrar presión negativa en el oído medio o hlpermovllldad de la membrana timpánica. Los sonidos distorsionados de la respiración nasal y vocales pueden ser detectados con un micrófono Instalado en el meato externo27. También se ha evaluado el uso de sonotubometría, que consiste en producir un sonido en el vestíbulo nasal y registrarlo mediante un micrófono instalado en el CAE, cuyo registro de sonido no se ve Interrumpido10,28.

La audlometría con enmascaramiento nasal es una técnica Innovadora que ha resultado efectiva para identificar una TP. El sonido de enmascaramiento nasal se desarrolló para evaluar la función de transferencia acústica desde la cavidad nasofaríngea al oído medio a través de una TA abierta. Dicho ruido de enmascaramiento causa elevación del umbral para el tono presentado en el canal auditivo externo. Esta elevación del umbral es significativamente mayor, particularmente en las frecuencias bajas en oídos con TP y tiende a normalizarse luego de obstruir la trompa anómala29,30.

TRATAMIENTO

Desde su descripción Inicial como entidad clínica, se han probado una gran variedad de métodos para tratar esta enfermedad, con resultados diversos. El objetivo del tratamiento es restablecer la función valvular del segmento cartilaginoso de la tE mediante el abultamlento o tumefacción de la mucosa del orificio faríngeo de la TA utilizando distintas formas. Es de gran Importancia también, darse el tiempo suficiente para informar y tranquilizar a estos pacientes.

Su manejo puede ser conservador o intervencional de acuerdo a la Intensidad de los síntomas o la posibilidad de revertir el factor causal identificado (Tabla 2).


Manejo conservador

Estas terapias están Indicadas en el manejo de pacientes con síntomas leves y que no generan gran impacto en la calidad de vida, así como también en aquellas pacientes embarazadas donde sabemos que sus síntomas desaparecerán completamente posterior al parto.

En muchos casos estos síntomas pueden ser controlados aconsejando al paciente con algunos simples consejos en sus actividades diarias tales como: incrementar el consumo de líquidos principalmente durante el verano o después de realizar actividad física, evitar el consumo de diuréticos, incrementar o evitar pérdidas de peso (según el caso) y descontinuar el uso de descongestionantes y esferoides nasales en caso de estar usándolos.

Cuando los síntomas aparecen, se les aconseja reclinar la cabeza, Idealmente entre las piernas, de esta forma el flujo venoso aumenta produciendo congestión a nivel de la mucosa del orificio nasofaríngeo de la TA desapareciendo los síntomas.

En este grupo se encuentran también el uso de distintos tipo de agentes que mediante su aplicación tanto tópica como por Instilación logran edematlzar o generar abultamlento a nivel del orificio faríngeo de la TA. Existen reportes con el uso de ácido bórico, ácido acetllsallcíllco y diversas soluciones en base a sustancias que producen reacción de tipo edematosa e Inflamatoria a nivel local, sin embargo, tienden a perder efectividad y requerir repetirse en varias ocasiones2236. El uso de estrógenos ¡ntranasales o la administración oral de solución de yoduro de potasio saturada, también han sido empleados con el mismo objetivo35. La medicación nasal con ácido clorhídrico, clorobutanol y bencllalcohol ha demostrado ser efectiva en algunos pacientes, siendo bien tolerados y sin efectos adversos14.

Manejo intervencional

Estos métodos son utilizados en pacientes con síntomas moderados a severos, con Impacto en la calidad de vida, o en aquellos pacientes con síntomas persistentes a pesar de un manejo conservador o la falla en el uso de alguna de las distintas alternativas ¡ntervenclonales.

Se pueden realizar Intervenciones de tipo quirúrgicas como no quirúrgicas.

a) Métodos no-quirúrgicos

Dentro de estas encontramos el uso de distintos tipos de agentes aplicados mediante Inyecciones, Infiltraciones o acción tópica en los tejidos circundantes a nivel tubarlo, con tasas de éxito variables, entre ellas tenemos:

- Inyección de polltetrafluoroetlleno (Teflon®). Usado en la porción anterior del orificio de la TA para crear un efecto de masa, reportando buenas tasas de éxito. En la actualidad está en desuso debido a reportes de severas complicaciones asociadas a la Inyección accidental en la arteria carótida Interna2,39 o aparición de granulomas del espacio parafaríngeo40. Esta ¡dea fue originalmente propuesta por Zóllner en 1937, pero usando Infiltración de parafina.

- Electrocauterlzaclón obliterante del orificio nasofaríngeo. La aplicación de nitrato de plata, ácido nítrico o fenol, provocando flbrosls local y cierre de la trompa, sin embargo, estos procedimientos recurren en un número Importante de casos35. Robinson y cois47, Intentaron obliterar la TA mediante cauterización con radiofrecuencia, con éxito en la mitad de los casos y sin complicaciones.

- Toxina botulínlca. Olthoff y cois38, trataron un caso de TP con esta técnica, asumiendo que es causada por una actividad contráctil anormal de los músculos paratubarlos (tensor y elevador del velo del paladar y salplngofaríngeo), sus resultados fueron satisfactorios y según los autores el tratamiento con toxina botulínlca provee una nueva teoría de mecanismo patogénico y opción terapéutica en el manejo de esta patología.

- Infusión de esponja de gelatina absorblble. Procedimiento aplicado en el orificio de la trompa de Eustaquio, con un éxito del 100% reportado en una serle de 22 oídos, sin embargo, se vio una tasa de recurrence del 27% a un mes del tratamiento, Incluso después de una segunda Infusión41.

b) Métodos quirúrgicos (Tabla 3)

- Miringotomía con Instalación de tubo de ventilación. Es el método ¡nlclalmente más usado, lo que produce alivio de los síntomas en 70% de los casos37.

- Injerto autólogo de grasa. Doherty y cois45, lo reportaron en 2 pacientes con TP refractarla, para cerrar el orificio nasofaríngeo de la TA. Esta técnica Incluye además mlrlngotomía e Instalación de tubo de ventilación. El seguimiento a 2 años de estos pacientes mostró el alivio completo de síntomas de TP. Su aplicación y éxito en grupos más numerosos de pacientes es aún Incierto.

- Ligadura orificio tubarlo faríngeo. Takano y cois46, lo reportaron en 10 pacientes mediante cirugía endoscóplca nasal. Después de 2 años de seguimiento, el alivio sintomático fue completo. No hubo complicaciones serlas y sólo se reportó un caso de otitis media con efusión secundarla a la ligadura.


Alterar la función muscular de la trompa con o sin hamulotomía pterlgoídea. Stroud y cois43, realizaron transposición del músculo tensor del velo del paladar en 10 pacientes y reportaron una mejoría en el 90% de los casos a 6 meses de seguimiento. Se ha Intentado también la fractura y/o escisión del hamulus pterigoideo, con una respuesta satisfactoria reportada del 70%. Se ha visto, sin embargo, que Incluso en pacientes con resección bilateral del hamulus no hubo mejoría sintomática44. Incisión y remoción del cartílago de la TA. Técnica usada en disfunción tubarla, que fue utilizada por Pulec y cois42 en pacientes con TP, no demostrando utilidad. Tuboplastía endoscópica. Poe22 ha desarrollado un abordaje endoscóplco para reconstrucción de la trompa con Implante submucoso de material de Injerto para convertir el defecto cóncavo en un solevantamlento convexo normal. Esta técnica repone la aposición mucosa, lo que alivia los síntomas de trompa patulosa y preserva la función tubarla en el 92% de los casos (Figura 3).


CONCLUSIONES

La trompa patulosa es una patología Interesante que debe considerarse sobre todo en pacientes que refieren autofonía y que posean factores de riesgo. Los otorrlnolarlngólogos debieran familiarizarse con la evaluación endonasal del extremo nasofaríngeo de la TA, que es una de las formas más simples y directas de observar el defecto.

Dado que la mayor parte de los pacientes se presentan con síntomas leves es razonable Intentar primariamente un manejo conservador. En aquellos con slntomatología moderada a severa o refractarlos a tratamiento con afectación de la calidad de vida, son recomendables los tratamientos ¡ntervenclonales. Entre éstos, los no quirúrgicos no han demostrado utilidad, pero sí los quirúrgicos que buscan reparan el defecto anatómico, tales como la tuboplastía endoscópica o Injerto de grasa, que han mostrado tasas de éxito por sobre el 90% y sin complicaciones. Sin embargo, dado que la mayoría de los reportes corresponde a serles de casos de tipo retrospectivo y mientras no existan estudios mayores y metodológicamente adecuados, la técnica a escoger dependerá de la evaluación de cada paciente en particular.

BIBLIOGRAFÍA

1. Kawase T, Kano S, Otsuka T, Hamanishi S, Koike T, Kabayashi T et al. Autophony In patients with patulous eustachlan tube: experimental Investigation using an artificial middle ear. Otol Neurotol 2006; 27(5): 600-3.        [ Links ]

2. Jago J. Function of the tympanum. British and Foreign Medico Chirurgical. Review. 1867; 39: 196-520.        [ Links ]

3. Cairns W. The patulous Eustachlan tube syndrome. Palliat Med 1998; 12(1): 59-60.         [ Links ]

4. Van Heerbeek N, Ingels KJ, Rijkers KT, Zielhuis GA. Therapeutic Improvement of Eustachlan tube function: a review. Clin Otolaryngol 2002; 27,50-6.        [ Links ]

5. Wong LL, Samman N, Ng IH, Huí Y. Patulous eustachlan tube after Le Fort I osteotomy In a cleft palate patient. J Oral Maxillo fac Surg 2005; 63(9): 1374-6.        [ Links ]

6. Takasaki K, Sando I, Balaban C, Haginomori SI, Ishijima K, Kitagawa M. Hlstopathologlcal Changes of the Eustachlan Tube Cartilage and the Tensor Veil Palatlnl Muscle With Aging. Laryngoscope 1999; 109(10): 1679-83.        [ Links ]

7. Nir D, Weissman A, Drugan A, Zimmer EZ, Dañino J, Shenhav R et al. Effect of estrogen on eustachlan tube performance. Am J Otol 1991; 12(2): 119-21.        [ Links ]

8. Sakakihara J, Honjo I, Fujita A, Kurata K, Takahashi H. Compliance of the patulous eustachlan tube. Ann Otol Rhinol Laryngol 1993 Feb; 102(2): 110-2.        [ Links ]

9. Hazell JWP Tinnitus II: surgical management of conditions associated with tinnitus and somatosounds. J Otolarygol 1990; 19: 6-10.        [ Links ]

10. Iino Y Kakizaki K, Saruya S, Katano H, Komiya T, Kodera K et al. Eustachlan tube function In patients with eoslnophlllc otitis media associated with bronchial asthma evaluated by sonotubometry. Arch Otolaryngol Head Neck Surg 2006; 132(10): 1109-14.        [ Links ]

11. Kaneko A, Hosoda Y, Doi T, Tada N, Iwano T, Yamashita T. Tubal compliance—changes with age and In tubal malfunction. Auris Nasus Larynx 2001, 28(2): 121-4.        [ Links ]

12. Karwautz A, Hafferl A, Ungar D, Sailer H. Patulous eustachlan tube In a case of adolescent anorexia nervosa. Int J Eat Disord 1999; 25(3): 353-5.        [ Links ]

13. Sehhati-Chafai-Leuwer S, Wenzel S, Bschorer R, Seedorf H, Kucinski T, Maier H et al. Pathophyslology of the Eustachlan tube— relevant new aspects for the head and neck surgeon. J Craniomaxillofac Surg 2006; 34(6): 351-4.        [ Links ]

14. Seibert JW, Danner CJ. Eustachlan tube function and the middle ear. Otolaryngol Clin North Am 2006; 39(6): 1221-35.        [ Links ]

15. Zhou G, Gopen Q, Poe DS. Clinical and diagnostic characterization of canal dehlscence syndrome: a great otologlc mlmlcker. Otol Neurotol 2007; 28(7): 920-6.        [ Links ]

16. Fujita J, Sakakihara H, Takahashi. Pathophyslology of the patulous Eustachlan tube. Pathophyslology, Volume 1, Supplement 1, November 1994, Page 279.        [ Links ]

17. Kawase T, Hori Y Kikuchi T, Oshima T, Kabayashi T. The effects of mastold aeration on autophony In patients with patulous eustachlan tube. Eur Arch Otorhinolaryngol 2008 Jan 5 .        [ Links ]

18.Tsuji T, Yamaguchi N, Aoki K, Mitani Y, Moriyama H. Mastold pneumatlzatlon of the patulous eustachlan tube. Ann Otol Rhinol Laryngol 2000; 109(11): 1028-32.        [ Links ]

19. Yoshida H, Kobayashi T, Takasaki K, Takahashi H, Ishimaru H, Morikawa M et al. Imaging of the patulous Eustachlan tube: high-resolution CT evaluation with multlplanar reconstruction technique. Acta Otolaryngol 2004;124(8): 918-23.        [ Links ]

20. Oshima T, Ogura M, Kikuchi T, Hori Y, Mugikura S, Higano S et al. Involvement of pterygoid venous plexus In patulous eustachlan tube symptoms. Acta Otolaryngol 2007; 127(7): 693-9.        [ Links ]

21. Kawase T, Hori Y, Kikuchi T, Sato T, Oshima T, Takahashi H et al. Patulous Eustachlan tube associated with hemodlalysls. Eur Arch Otorhinolaryngol 2007; 264(6): 601-5.        [ Links ]

22. Poe DS. Diagnosis and management of the patulous eustachlan tube. Otol Neurotol 2007; 28(5): 668-77.        [ Links ]

23. Hori Y, Kawase T, Oshima T, Sakamoto S, Kobayashi T. Objective assessment of autophony In patients with patulous Eustachlan tube. Eur Arch Otorhinolaryngol 2007; 264(12): 1387-91.        [ Links ]

24. Kikuchi T, Oshima T, Ogura M, Hori Y, Kawase T, Kobayashi T. Three-dimensional computed tomography Imaging In the sitting position for the diagnosis of patulous eustachlan tube. Otol Neurotol 2007; 28(2): 199-203.        [ Links ]

25. Yoshida H, Kabayashi T, Morikawa M, Hayashi K, Tsujii H, Sasaki Y. CT Imaging of the patulous eustachlan tube—comparison between sitting and recumbent positions. Auris Nasus Larynx 2003; 30(2): 135-40.        [ Links ]

26. Takasaki K, Takahashi H, Miyamoto I, Yoshida H, Yamamoto-FukudaT, Enatsu K et al. Measurement of Angle and Length of the Eustachlan Tube on Computed Tomography Using the Multlplanar Reconstruction Technique. Laryngoscope 2007; 117(7): 1251-4.        [ Links ]

27. Henry DF, Dibartolomeo JR. Patulous eustachlan tube Identification using tympanometry. J Am Acad Audol 1993; 4(1): 53-7.        [ Links ]

28. Tideholm B, Carlborg B, Brattmo M. Continuous long-term measurements of the middle ear pressure In subjects with symptoms of patulous eustachlan tube. Acta Otolarynol 1999; 119(7): 809-15.        [ Links ]

29. Hori Y, Kawase T, Hasegawa J, Sato T, Yoshida N, Oshima T et al. Audlometry with nasally presented masking noise: novel diagnostic method for patulous eustachlan tube. Otol Neurotol 2006; 27(5): 596-9.        [ Links ]

30. Kano S, Kawase T, Baba Y, Sato T, Kobayashi T. Possible new assessment of patulous Eustachlan tube function: audlometry for tones presented In the nasal cavity. Acta Otolaryngol 2004; 124(4): 431-5.        [ Links ]

31. Mathew GA, Kuruvilla G, Job A. Dynamic slow motion video endoscopy In eustachlan tube assessment. Am J Otolaryngol 2007; 28(2): 91-7.        [ Links ]

32. Poe DS, Abou-Halawa A, Abdel-Razek O. Analysis of the dysfunctional eustachlan tube by video endoscopy. Otol Neurotol 2001; 22(5): 590-5.        [ Links ]

33. Orlandi RR, Shelton C. Endoscopic closure of the eustachlan tube. Am J Rhinol 2004; 18(6): 363-5.        [ Links ]

34. Tolley NS, Phelps P. Patulous eustachian tube: a radiological perspective. J Laryngol Otol 1990; 104(4): 291-3.        [ Links ]

35. Dyer RK JR, McElveen JT JR. The patulous eustachian tube: management options. Otolaryngol Head Neck Surgmv, 105(6): 832-5.        [ Links ]

36. Di Bartolomeo JR, Henry DF. A new medication to control patulous eustachian tube disorders. Am J Otol 1992; 13(4): 323-7.        [ Links ]

37. Chen DA, Luxford WM. Myrlngotomy and tube for relief of patulous eustachian tube symptoms. Am J Otol 1990; 11 (4): 272-3.        [ Links ]

38. Olthoff A, Laskawi R, Kruse E. Successful treatment of autophonla with botullnum toxin: case report. Ann Otol Rhinol Laryngol 2007; 116(8): 594-8.        [ Links ]

39. O'Connor AF, Shea JJ. Autophony and the patulous eustachian tube. Laryngoscope 1981; 91(9 Pt 1): 1427-35.        [ Links ]

40. Kirsch CF, Suh JD, Lufkin RB, Canalis RF False-positive positron-emission tomography-CT of a Teflon granuloma In the parapharyngeal space occurring after treatment for a patulous eustachian tube. AJNR Am J Neuroradiol 2007; 28(7): 1371-2.        [ Links ]

41. Sato T, Kawase T, Yano H, Suetake M, Kobayashi T. Trans-tympanic slllcone plug Insertion for chronic patulous Eustachian tube. Acta Otolaryngol 2005; 125(11): 1158-63.        [ Links ]

42. Pulec JL. Abnormally patent eustachian tubes: treatment with Injection of polytetrafluoroethy-lene (Teflon) paste. Laryngoscope 1967; 77(8): 1543-54.        [ Links ]

43. Stroud MH, Spector GJ, Maisel RH. Patulous eustachian tube syndrome. Preliminary report of the use of the tensor veil palatini transposition procedure. Arch Otolaryngol 1974; 99(6): 419-21.        [ Links ]

44. Virtanen H, Palva T. Surgical treatment of patulous eustachian tube. Arch Otolaryngol 1982; 108(11): 735-9.        [ Links ]

45. Doherty JK, Slattery WH. Autologous fat grafting for the refractory patulous eustachian tube. Otolaryngol Head Neck Surg 2003; 128(1): 88-91.        [ Links ]

46.Takano A, Takahashi H, Hatachi K, Yoshida H, Kaieda S, Adachi T, Takasaki K et al. Llgatlon of eustachian tube for Intractable patulous eustachian tube: a preliminary report. Eur Arch Otorhinolaryngol 2007; 264(4): 353-7.        [ Links ]

47. Robinson PJ, Hazell JW. Patulous eustachian tube syndrome: the relationship with sensorlneural hearing loss. Treatment by eustachian tube diathermy. J Laryngol Otol 1989; 103(8): 739-42.        [ Links ]

Dirección: Dr. Cristian Aedo B.
Santos Dumont 999 - Independencia, Santiago, Chile. E mail: caedob@gmail.com