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Terapia psicológica

versión On-line ISSN 0718-4808

Ter Psicol v.26 n.1 Santiago jul. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48082008000100002 

 

TERAPIA PSICOLÓGICA 2008, Vol. 26, N° 1,15-25

ARTÍCULOS ORIGINALES

 

Celos: Test de Definición y una Hipótesis sobre la Diferencia de Género bajo la Óptica del Análisis de la Conducta

Jealousy: Testing a Definition and a Hypothesis about Sex Differences from a Behavior Analysis Perspective

 

Nazaré Costa1* , Romariz da Silva Barros2

1 Universidad Federal de Maranhão, Brasil
2 Universidad Federal de Para, Brasil


Resumen

El artículo describe resultados de una investigación que intentó probar una definición de los celos, así como una hipótesis para la diferencia del género con relación a los eventos que desencadenan los celos en hombres y mujeres, teniendo como fundamento teórico el Análisis de la Conducta. Doscientos un participantes respondieron dos cuestionarios cerrados: uno sobre aspectos importantes en una relación amorosa (Cl) y otro sobre situaciones provocadoras de los celos (C2). En ambos cuestionarios, la mitad de las afirmaciones enfocaba aspectos emocionales y la otra mitad, aspectos sexuales. Entre los principales resultados se destacan las correlaciones encontradas entre respuestas al Cl y respuestas al C2, sugiriendo que definir los celos como conducta controlada por situaciones de competición por reforzadores parece promisorio y fuertes correlaciones entre cuestiones emocionales y sexuales en el C2, llevando a cuestionar si de hecho hombres y mujeres difieren en las situaciones que producen celos.

Palabras clave: Celos, análisis de la conducta, diferencia del género, definición operacional.

Abstract

This paper describes a research with the purpose of testing a definition of j ealousy and a hypothesis about sex differences concerning the events that evoke jealousy in men and women, under the theoretical perspective of Behavior Analysis. Two hundred and one participants answered two multiple-choice questionnaires: one about important aspects of a romantic relationship (Cl), and another about situations that cause jealousy (C2). In both questionnaires, half of the statements concerned emotional aspects, and the other half, csexual aspects. Among the main results, we emphasize (1) the correlation between answers to C1 and answers to C2, suggesting that the definition of jealousy as a behavior controlled by situations of competition for reinforcers is promising, and (2) the strong correlation between emotional and sexual questions in C2, raise the question of whether men and women are different concerning the situations that provoke jealousy.

Key words: Jealousy, behavior analysis, sex differences, operational definition.


Introducción

Contextualización, Definición de Celos e Hipótesis sobre la Diferencia de Género

Los celos parecen ser tan antiguos como la propia historia de la humanidad, siendo identificados, inclusive, en diferentes pasajes bíblicos. Siendo que el fenómeno es relacionado al amor de Dios, lo cual exige exclusividad (Ferreira-Santos, 2003; Ramos, 1998). Sin embargo, de acuerdo con Ramos (1998), la Psicología sólo empezó a interesarse por el estudio de los celos en la década del 70.

El atraso de la Psicología en iniciar investigaciones sobre los celos, probablemente explica las controversias entorno al tema y la consecuente necesidad de estudios (Bryson, 1991; Ramos, 1998). Como afirmó Ramos (1998):

En el momento actual, lo que se observa es que los conocimientos producidos por las investigaciones sobre los celos románticos realizados en el campo de la Psicología están aún en práctica primitiva. Los datos obtenidos por medidas diversas de los celos tienen como resultados un enmarañado de informaciones casi siempre inconsistentes, donde se destacan conclusiones contradictorias sobre los mismos fenómenos (p. 274).

El autor concluye diciendo que no existe una teoría específica sobre celos románticos.

Después que pasaron casi diez años, la situación se mantuvo prácticamente inalterada, a pesar del crecimiento de los estudios empíricos, sobre todo, en los Estados Unidos. Aún hoy se puede decir que, en realidad, no hay una definición específica y consistente de los celos.

Buscando contribuir con el desarrollo de las investigaciones empíricas en Brasil y, sobre todo, con el avance en la comprensión del fenómeno, este artículo pretende describir un estudio que probó una definición de los celos formulada a partir del Análisis de la Conducta, así como una hipótesis sobre la diferencia del género en relación a los eventos que producen celos, principal foco de atención y controversia en la literatura.

La definición probada separa componentes provocados de operantes, proponiendo que los celos pueden ser divididos en la emoción (componente provocado) y la respuesta celosa (componente operante). Tanto la emoción como la respuesta emocional celosa son antecedidas por el mismo evento ambiental: competición por reforzadores. La respuesta celosa, con frecuencia, se mantiene por refuerzo negativo (eliminación del rival o atenuación de la competición), sin embargo también puede se reforzada positivamente con atención social (Sheets, Fredendall & Claypool, 1997).

En un episodio de celos también pueden estar presentes otros fenómenos emocionales (emoción y respuesta emocional), así como la cólera, tristeza, miedo, entre otros. Estos, en un análisis conductual de los celos, son considerados subproductos de las contingencias involucradas en la situación.

Al tratarse de los celos, se debe esclarecer la posibilidad de dos comportamientos: dar celos y ponerse celoso (Botóme, comunicación personal, 30 de mayo del 2007). Cada uno tiene variables controladoras y patrones de respuestas distintas. La definición, así como toda la investigación que viene siendo realizada por la primera autora, tiene como foco el ponerse celoso.

La propuesta de definición se fundamenta en la articulación de tres referencias principales: a) Skinner (1965) al usar la expresión respuesta emocional; b) Donahoe y Palmer (1994) cuando proponen que las relaciones provocadas y operantes sean concebidas como relaciones de una misma continuidad, y c) Teixeira Jr. y Souza (2006) al argumentar que la emoción involucra más respuestas respondientes o provocadas. Todos los fundamentos de esta comprensión de los celos puede ser encontrada en Costa y Barros (en prensa).

Cabe todavía distinguir la competición por reforzadores desencadenadora de celos/respuesta celosa de situaciones en las cuales la competición también puede hacerse presente, como por ejemplo, la competición que hay en juegos y deportes de manera general. En la situación de celos, son dos las especificidades: (1) Existe un par (el individuo que siente los celos y el objeto de los celos) del cual se aproxima un rival que, por definición, está fuera de la relación, y (2) la naturaleza del refuerzo por la cual se compite en la situación de los celos es idiosincrásica, a medida que el reforzador consiste en aspectos sutiles de la interacción del celoso con el objeto de los celos, lo que produce una especificidad del objeto como fuente de reforzadores.

La respuesta celosa es reforzada por la eliminación o el alejamiento del rival, dando al celoso acceso privilegiado a esos reforzadores idiosincrásicos y específicos de la relación celoso-objeto; estos reforzadores que sólo el otro elemento del par (objeto de celos) puede proveer en aquel momento.

Partiendo de la definición elaborada, se supone que la tendencia de separar infidelidad sexual (IS), como la más perturbadora para los hombres, de infidelidad emocional (IE), como la más perturbadora para las mujeres, como muestran los datos de las investigaciones realizadas por evolucionistas (Buss, 2000; Buss, Larsen, Westen & Sem-melroth, 1992; Shackelford, Voraceck, Schmitt, Buss, Weekes-Shackelford & Michalsk, 2004) puede ser explicada por una hipótesis que tiene apoyo en datos ontogenéticos. La elección de IS o IE puede no ser necesariamente determinada por el género, pero sí por la función o papel que los diferentes aspectos de la relación tienen para el individuo. De esta manera, para aquellos que consideran el sexo como el componente más importante de la relación, la perspectiva de IS puede ser más perturbadora que la perspectiva de IE. Correspondientemente, para aquellos cuyo aspecto de la relación más relevante es el envolucramiento emocional, el compañerismo, el compromiso, los planos en común, entonces la perspectiva de IE puede ser más perturbadora.

Entonces, la aparente diferencia del género con relación a los celos, puede ser en verdad un reflejo de las diferencias en los aspectos que cada individuo considera relevante en una relación romántica. Así, en vez de correlacionarse preocupación con IS e IE respectivamente con género masculino y femenino, como lo han hecho los investigadores evolucionistas, se correlacionó preocupación con IS e IE con valoración de reforzadores sexuales y afectivos en la relación respectivamente. Si ese tipo de correlación fuera encontrada, entonces personas (independiente de ser género masculino o femenino) que señalan los componentes sexuales como aspectos más relevantes de la relación, tenderían a ser más afectadas por situaciones de competición por reforzadores sexuales y por lo tanto mostrarían más preocupación con IS. Correspondientemente, personas (independiente de ser del género masculino o femenino) que señalan los componentes emocionales/afectivos como aspectos más relevantes de la relación, tenderían a ser más afectadas por situaciones de competición por reforzadores afectivos y, por lo tanto, mostrarían más preocupación con IE.

Considerando entonces la definición de celos y la hipótesis formulada para la diferencia del género, la investigación tuvo como objetivo general probar la definición de los celos según la cual este fenómeno puede ser entendido como una respuesta emocional y/o respuesta celosa controlada por la competición por reforzadores. Los objetivos específicos fueron: 1) identificar cuáles de las emociones son más frecuentemente citadas en situaciones de celos; 2) verificar si hombres y mujeres difieren con relación a los aspectos que se valorizan dentro de una relación de compromiso entre parejas y en las situaciones que desencadenan celos, y 3) verificar si los datos variarían, de acuerdo con el tipo de instrumento utilizado (formato A y B), la edad, nivel de instrucción, nivel socio económico, tiempo de relación, situación afectiva actual e histórica con traición.

Método

Participantes

Participaron de esta investigación 201 personas de ambos sexo de diferentes clases económicas y escolaridad, y de dos franjas etarias distintas, 101 adultos a partir de 20 años y 100 personas de edad avanzada (60 años).

Ambiente

Los cuestionarios con los participantes adultos fueron aplicados en una universidad pública, en sus más diferentes espacios: biblioteca, kioscos de libros, kioscos de dulces, cafeterías, restaurantes, copias, salón de clase y corredores.

Ya con los de edad avanzada la aplicación de los cuestionarios fue realizada en dos contextos diferentes: una institución que brinda servicios de salud a los de edad avanzada (Casa del Anciano1) y un programa de actualización cultural para los de edad avanzada ofrecidos por la misma universidad pública donde fueron recolectados los datos con los adultos. Fueron abordados los participantes actuales como ex participantes del programa que aún se encontraban en la institución.

Instrumentos y Materiales

Además de los términos de Consentimiento Libre y Esclarecido, fueron utilizados dos cuestionarios. El Cl era compuesto por 8 preguntas demográficas (sexo, edad, instrucción, ocupación, renta familiar, situación afectiva actual, tiempo de relación y experiencia de traición) y de la pregunta "Lo que es importante en una relación de compromiso es:", seguida de 20 afirmaciones. El C2 fue constituido por 2 preguntas de celos (si ya sintió celos por lo menos una vez y emociones presentes en las situaciones cuando sintió celos) y de la pregunta "¿En qué situaciones siente celos?", seguida de 14 situaciones. La mitad de las afirmaciones, en los dos cuestionarios, enfocaba aspectos emocionales y la otra mitad a aspectos sexuales.

Procedimiento de Recolección y Análisis de Datos

Después de que consintieron la participación en la investigación, a través de un Término de Consentimiento, cada participante llenó los dos cuestionarios en un mismo formato. En cada franja etaria, la mitad de los participantes respondió los cuestionarios en el Formato Ay la otra mitad en el Formato B. Aun se tuvo cuidado de que en cada grupo etario la mitad fuera del sexo masculino y la otra mitad del sexo femenino.

En el Formato A los participantes, ante las afirmaciones, deberían marcar apenas aquellas afirmaciones que concordasen, dejando en blanco aquellas que no concordasen. En el Formato B, deberían marcar todas las afirmaciones a partir de una escala de 1 a 5 puntos (no concuerdo o concuerdo totalmente).

Para el análisis del los datos fue utilizado el Programa Statistical Package for Social ciences (SPSS), versión 11,5.

Al principio fue verificado el alfa de Cronbach (confiabilidad o consistencia interna de las preguntas), de los instrumentos en conjunto, considerando cuatro factores (cuestiones emocionales y sexuales del Cl y cuestiones emocionales y sexuales del C2) y separadamente (C1 - cuestiones emocionales y sexuales y C2 - cuestiones emocionales y sexuales). Posteriormente fueron hechas correlaciones bivariate de Spearman, incluyendo todas las variantes entre sí.

Una decisión metodológica que merece ser mencionada con relación a las respuestas de todos los respondientes es que hayan sido incluidas en el SPSS de la misma manera y sólo posteriormente hayan sido analizadas apenas las respuestas dadas en el Formato B (escala). Eso significa que, a excepción del momento en que el análisis separado fue indicado, en todos los demás, los análisis de los 201 respondieron fueron hechos considerándose la sumatoria de cuestiones emocionales y sexuales marcadas en los dos cuestionarios.

Resultados

El análisis de confiabilidad (alfa de Cronbach) de los cuestionarios en conjunto fue de 0.71 y separadamente fue de 0.67 en el Cuestionario 1 (Cl) y de 0.82 en el Cuestionario 2 (C2). Luego, la consistencia interna de los ítems de los cuestionarios fue alta, considerando el valor de la comparación de 0,5. Esto quiere decir que, de hecho, los cuestionarios evaluaron dos factores distintos: factor sexual y factor emocional.

Los datos descritos serán precedidos de las preguntas, las cuales pautaron la realización de esta investigación.

Para la primera pregunta (¿habrá relación entre elección en C1 y elección en C2?), se identificó que cuando los participantes escogían más aspectos emocionales en Cl, ellos también escogían más situaciones emocionales en C2 (correlación de 0,26) así como cuando escogían más aspectos sexuales en Cl, ellos también escogían más situaciones sexuales en C2 (0,26). Entretanto, los datos mostraron correlación más fuerte dentro de los cuestionarios y no entre ellos, principalmente en C2 (0,64).

Además de las correlaciones entre C1 Emo y C2 Emo (elección de aspectos emocionales en C1 y aspectos emocionales en C2) y C1 Sex C2 sex (elección de aspectos sexuales en C1 y aspectos sexuales en C2), también fue encontrada correlación entre: 1) C1 Emo y C1 Sex de 0,36; 2) C1 Emo y C2 Sex de 0,25; 3) C1 Sex y C2 Emo de 0,26 y 4) C2Emo y C2 Sex de 0,64.

Las respuestas en el formato B son semejantes a las encontradas en la muestra general, aunque dos correlaciones no aparecieron en las respuestas a este formato. Las correlaciones evidenciadas fueron entre C1 Emo y C1 Sex de 0,27, C1 Emo y C2 Emo de 0,22, C1 Emo y C2 Sex de 0,26 y C2 Emo y C2 Sex de 0,63.

La figura 1 muestra las correlaciones descritas, resaltando que todas fueron significativas teniendo como parámetro el valor de 1,0.


Estos datos, en conjunto, evidencian correlaciones más fuertes entre las preguntas de cuestiones emocionales y sexuales en ambos cuestionarios, sobre todo en C2. Cuanto más el individuo escogía un aspecto como relevante o como desencadenador de los celos, él también escogía el otro, en los dos cuestionarios. Entretanto, como la correlación más fuerte fue identificada entre las respuestas del C2, se puede decir que mientras la muestra estudiada (sin separación en las categorías como edad, sexo, escolaridad, etc.) varió con relación a los aspectos que valorizan en una relación amorosa (sexual y emocional), cuando se trata de los celos los datos sugieren que quien "es celoso" presenta celos tanto en las situaciones emocionales como en las sexuales. Lo que al principio sugiere es la diferencia comparándose con los resultados descritos por investigadores evolucionistas.

Tales datos aun llevan a considerar las hipótesis levantadas en este estudio y, consecuentemente, la definición propuesta, como pertinentes. Por tanto, es necesario entender por qué las correlaciones más fuertes ocurrieron dentro del mismo cuestionario y no entre ambos y, sobre todo, en C2. Tal vez el aspecto que cada individuo considera importante en una relación amorosa no sea la variable más relevante en la elección de la situación que desencadena los celos.

Para el segundo cuestionamiento (¿habrá diferencia de género en las respuestas a los cuestionarios?), fueron evidenciadas las siguientes correlaciones: C1 Emo y C2 Emo de 0,39 y C1 Emo y C2 Sex de 0,37 para mujeres; C1 Sex y C2 Sex de 0,32 para hombres; C1 Emo y Cl Sex de 0,37 para hombres y 0,35 para mujeres; C2 Emo y C2 Sex de 0,63 para hombres y 0,68 para mujeres y C1 Sex y C2 Emo de 0,27 para hombres y mujeres. Todas las correlaciones fueron significativas.

Estos datos sugieren diferencia de género entre Cl y C2, ya que sólo fueron evidenciadas correlaciones para los aspectos emocionales en el caso de las mujeres y sexuales para los hombres. Sin embargo, considerando que también fueron encontradas correlaciones entre C1 Emo y C1 Sex, C1 Sex y C2 Emo, C2 Emo y C2 Sex (hombres y mujeres) y Cl Emo y C2 Sex (mujeres), aunque parezca que hay diferencia entre los sexos, hombres y mujeres no escogen aspectos sexuales y emocionales como factores dicotomizados, cuando el foco es el que consideran importante en una relación o cuando son situaciones desencadenadoras de los celos. Tal dato ofrece soporte a la argumentación de Wiederman y Allgier (1993), con base en la cultura americana, según la cual existen fuertes asociaciones entre el sexo, amor y casamiento. A esto se agrega el hecho de que la correlación más fuerte haya sido evidenciada en C2, en ambos sexos, del mismo modo que se verificó en la muestra general.

Las respuestas en el formato B fueron semejantes a las encontradas en la muestra general. Las siguientes correlaciones fueron evidenciadas: C1 Emo y C1 Sex de 0,35 para los hombres; C1 Emo y C2 Emo y C1 Emo y C2 Sex de 0,40 para las mujeres y también C2 Emo y C2 Sex de 0,69 para los hombres y 0,62 para las mujeres. Con excepción de la correlación entre C1 Emo y C1 Sex cuyo valor de comparación fue 0,5, las demás fueron significativas usando 1,0.

Los datos de los hombres y de las mujeres se muestran compatibles con la proposición de los cognitivistas. En especial cuando Harris y Christenfeld (1996) afirman que la mujer tiende a presentar más celos ante la IE, una vez que ella implica IS, mientras que el inverso no es verdadero. Entretanto, mientras los cognitivistas explican la elección de la IE por parte de la mujer en función de las creencias desarrolladas a lo largo de la historia de la vida, el Análisis del Conducta prescinde de las creencias como un evento mediador y recorre "apenas" la historia individual como el factor que explica ontogenéticamente esta elección. Cabe cuestionar, con todo, si el hecho de que los hombres escojan más IS puede estar asociado a la mayor reactividad de los mismos a eventos sexuales, de forma generalizada como propusieron Grice y Seely (2000) y Harris (2000).

Aplicando la prueba T, el análisis no evidencia diferencias de género, tanto en la muestra general como en las respuestas al Formato B. La Tabla 1 muestra los valores de significancia encontrados en la prueba T y las figuras 2 y 3 ilustran la ausencia de diferencia de género explicitando las medias.



En síntesis, los datos descritos hasta aquí evidencian poca diferencia de género en los dos cuestionarios. Con respecto a las situaciones desencadenadoras de los celos, los datos corroboran la proposición de los cognitivistas en lo que se refiere a que ambos sexos reaccionan ante los dos tipos de infidelidad.

En respuesta a la tercera cuestión (¿cuales son la emociones presentes en situaciones de celos?), se observó que todas las emociones fueron escogidas de forma significativa por los participantes: tristeza con la situación (Triste S) = 88 respondientes (43,8%); rabia de la situación (Rabia S) y del compañero (Rabia C) = 81 respondientes (40,3%); miedo de perder al compañero (Miedo PC) = 75 respondientes (37,3%); tristeza con el compañero (Triste C) = 61 respondientes (30,3%); rabia del rival (Rabia R) = 59 respondientes (29,4%) y miedo de quedarse solo (Miedo QS) = 49 respondientes (24,4%).


En cuanto a la existencia o no de diferencia de género en relación a las emociones citadas, los datos no muestran diferencias, especialmente comparándose las medidas.

Al observar las frecuencias, se identifica que hombres y mujeres marcaron más tristeza con la situación, seguido de cólera. Sin embargo, mientras los hombres escogieron más frecuentemente cólera de la situación, las mujeres escogían más cólera del compañero. Estos datos son de extrema relevancia, ya que la literatura ha definido frecuentemente los celos como el miedo de la pérdida (Buss, 2000; DeSteno, Bartlett, Braverman & Salover, 2002; Ferreira Santos, 2003; Harris, 2002; Volling, McElwain & Miller, 2002).

Análisis correlaciónales con las emociones muestran algunos datos relevantes que exceden a los objetivos delimitados para esta investigación. Entre estos se destacan las correlaciones estadísticamente significativas (usando el valor de 1,0) entre: tiempo de relacionamiento y cólera de la situación de 0,41; la experiencia de los celos y del miedo de perder al compañero de 0,29; y la experiencia de traición y miedo de perder al compañero de 0,22; la experiencia de traición y tristeza con la situación de 0,26 y la experiencia de traición y tristeza con el compañero de 0,23.


Los datos acerca de las emociones evidencian que los participantes de hecho describen otras emociones en situaciones de celos. Así, se puede decir que, como las situaciones de celos son individuales, es más adecuado hablar que otros eventos emocionales pueden estar presentes (como subproductos) en situaciones de celos y no que los celos sean compuestos de estos otros eventos. Tal argumentación se muestra consistente tanto con la definición de los celos sustentada en este artículo, como con datos recolectados por Hyun-Jeong y Hupka (2002).

Sobre los análisis correlaciónales destacados anteriormente, llevan a una consideración general, compatible con la proposición según la cual eventos específicos desencadenan emociones diferentes en situaciones de celos (Bringle, 1991; Ramos, 1998; Volling, McElwain & Miller, 2002). Los datos sugieren que a pesar de que las situaciones de celos desencadenen un conjunto de eventos emocionales distintos, algunas variables como tiempo de relacionamiento y experiencia de traición parecen tener relación con el tipo de emoción a que se hará presente. Luego, factores de la propia relación y de la historia de cada individuo son importantes.

Se cuestionó todavía en esta investigación si las respuestas variarían de acuerdo con: formato del instrumento (Formato A y B), edad, nivel de instrucción, nivel socioeconómico, situación afectiva actual, tiempo de relación e histórico de traición. Las correlaciones para todas estas variables serán descritas usando las tablas.

En todas las tablas, dos asteriscos significan correlación significativa con el valor 1,0; un asterisco, correlación significativa con el valor 0,5; ausencia de asterisco, correlación débil y ausencia de valor, correlación estadísticamente no significativa. En algunas tablas, fueron excluidas algunas sub categorías en función del N ser muy bajo, como por ejemplo, en la 7, novio, cuyo N fue 4.

Los datos muestran que las respuestas de los participantes fueron diferentes considerando el formato del instrumento, una vez que se observan correlaciones ausentes, dependiendo del formato. A esto se añade el hecho de que, independientemente del formato, la elección de aspectos emocionales corresponde a la elección de aspectos sexuales en ambos cuestionarios. La diferencia en las respuestas usando elección forzada y mensuración continua era esperada, dados los resultados de diversas investigaciones (Carvalho, 2006; DeSteno & Salovey, 1996; DeSteno et al., 2002; Harris 2002; Harris & Christenfeld, 1996; Souza, Verderane, Taira & Otta, 2006). Sin embargo, los dos formatos usados en este estudio posibilitaban a los participantes la elección de aspectos emocionales y sexuales. De este modo, lo que las respuestas permiten decir a estos instrumentos es que cuando los individuos pueden escoger los aspectos emocional y sexual, y no uno ni el otro, como en el instrumento de elección forzada, ambos aspectos tienden a ser escogidos.

Luego, los datos ofrecen respaldo a las argumentaciones de DeSteno et al. (2002) respecto del instrumento de elección forzada que puede ser considerado un artefacto de medida y también que la dicotomía entre IE y IS sea falsa para muchos individuos (DeSteno & Salovey, 1996). Entretanto, no está claro el motivo por el cual, aunque teniendo la posibilidad de escoger aspectos emocionales y sexuales en los dos cuestionarios, para aquellos que respondieron el Formato A no fueron evidenciadas correlaciones entre Cl Emo y C2 Emo y Cl Emo y C2 Sex y para los que respondieron el Formato B no se identifican correlaciones entre Cl Sex y C2 Emo y Cl Sex y C2 Sex.

Para la variable edad, como muestra la Tabla 4, mientras que para los adultos son evidenciadas cinco pares de correlaciones, para los de edad avanzada se evidencian tres.


Estos datos sugieren que, para los de edad avanzada, los aspectos emocionales no poseen la misma relevancia, tratándose del que se valoriza en una relación afectiva y situaciones desencadenadoras de celos, pareciendo ser un aspecto más relevante para la relación. Este dato es compatible con los datos encontrados por Shackelford et al. (2004), en donde las mujeres de más edad fueron menos probables de escoger situaciones de IE. Por otro lado, como para los adultos y los de edad avanzada, aspectos emocionales y sexuales fueron escogidos en los cuestionarios, se puede decir que ellos se diferencian un poco cuando se trata del que es valorizado en una relación amorosa y también en cuanto a las situaciones que desencadenan celos. Este dato es contrario en parte a la crítica señalada por la literatura, en especial a la de Sabini y Green (2004) que sustentan en lo que se refiere a los eventos que provocan celos, los resultados pueden variar dependiendo de la etapa de la vida y de las estrategias reproductivas de los individuos. Se dice en parte porque se cree que de hecho es posible encontrar diferencias cuando se compara adolecentes o adultos jóvenes con los de edad avanzada, que es lo que más parece que la literatura señala.

En el caso nivel de instrucción, fueron identificadas correlaciones en todos los niveles de instrucción para casi todas las posibilidades de correlaciones, a pesar que no todas hayan sido significativas, como muestra la Tabla 5.


Los datos encontrados nos llevan a suponer que la variable de nivel de instrucción es importante en la discusión de aspectos emocionales y sexuales en relaciones amorosas y situaciones desencadenadoras de celos, dada las diferencias en las correlaciones, y también que, para los individuos con enseñanza primaria, aspectos emocionales y sexuales son aspectos que se muestran íntimamente relacionados. Esto tal vez se explique por la dificultad de discriminar las diferencias entre ellos. Aun se añade el dato que evidencia que independiente del nivel de instrucción, la correlación entre C2 Emo y C2 Sex siempre es fuerte.

En la Tabla 6 se encuentran las correlaciones para la clase socio-económica.


Se observa una alta variación en las respuestas por clase. En la clase A, las correlaciones sólo fueron significativas para C1 Sex y C2 Emo, C1 Sex y C2 Sex y C2 Emo y C2 Sex; en la clase B para C1 Emo y C1 Sex, C1 Emo y C2 Emo y C2 Emo y C2 Sex; en la C para C1 Emo y Cl Sex, C1 Emo y C2 Emo, C1 Emo y C2 Sex y C2 Emo y C2 Sex y, en la D, para C1 Emo y C1 Sex, C1 Emo y C2 Sex y C2 Emo y C2 Sex. Esto parece sugerir que: 1) el aspecto sexual es un factor importante en una relación amorosa para la clase A; 2) el aspecto sexual y el emocional son importantes en una relación amorosa para las clases B, C y D; 3) sobre todo para las clases B y C el aspecto emocional es tan relevante en la relación afectiva como en la situación de celos; 3) para las clases C y D, mientras el aspecto emocional es relevante en la relación afectiva, en situaciones de celos lo sexual prevalece y 5) independiente de la clase, los aspectos emocionales y sexuales son aspectos que desencadenan celos en los individuos.

La Tabla 7 muestra las correlaciones encontradas para la variable situación afectiva.


De forma semejante a las correlaciones con la variable clase socio-económica, aquí también se observa alta variabilidad en las respuestas. Los datos señalan que. para viudos(as) y para aquellos que tienen una relación de menos compromiso (coquetear y enamorar), los aspectos emocionales y sexuales son independientes cuando se trata de lo que se considera importante en una relación afectiva, así como lo que se escoge en un cuestionario poca relación tiene con lo que se escoge en el otro. Además de eso, independiente de la situación afectiva, los aspectos emocionales y sexuales son aspectos que desencadenan celos en los individuos.

Merecen destacarse las correlaciones negativas, aunque débil es, en el caso de viudos para C1 Sex y C2 Emo y C1 Sex y C2 Sex. Quiere decir, para los viudos, cuanto más escogían el aspecto sexual en C1, menos escogían lo emocional y lo sexual en C2. Este dato ratifica en parte la afirmación de la poca influencia de la respuesta al C1 sobre el C2 y también señala la importancia del aspecto sexual en las relaciones afectivas de los de avanzada edad, diferentemente de lo que se podría esperar considerando que la sociedad aún tiende a desconsiderar este aspecto como relevante en esta fase de la vida.

Correlaciones para tiempo de relación son destacadas en la Tabla 8.


La variabilidad en las respuestas también es evidenciada con esta variable. Los datos sugieren: 1) para los individuos con menos de un año de relación, que la elección de un aspecto poco se relaciona con la elección del otro, en los dos cuestionarios; 2) páralos individuos con tiempo de relación entre uno y cinco años, los aspectos sexual y emocional son importantes en una relación amorosa e independiente de lo que escojan, aspecto sexual o emocional en C1, ellos escogían el aspecto emocional en C2; 3) para los individuos con tiempo de relación entre cinco y diez años, la elección del aspecto emocional les llevó a escoger lo sexual en los dos cuestionarios; 4) para los individuos con tiempo de relación superior a diez años, la elección del aspecto sexual en C1 estuvo relacionada con la elección de ambos aspectos en C2 y 5) para todos los grupos, los aspectos emocional y sexual son desencadenadores de los celos.

Por fin, se verifican en la Tabla 9 las correlaciones para experiencia de traición.


Resultados de estudios realizados por investigadores como Berman y Frazier (2005) y Haris (2002; 2003) ya evidenciaron que personas con histórica de traición responden de manera semejante ante la IS y ante la IE. Con base en los datos de esta investigación, se puede suponer que, para individuos con historia de traición, los factores sexuales y emocionales están íntimamente relacionados, no habiendo diferencia entre elección el uno del otro, tanto en relación de lo que se valoriza en la relación afectiva, como en situaciones que provocan celos.

Para concluir, se debe destacar dos correlaciones que fueron consistentes para todas las variables: -las correlaciones entre C1 Emo y C1 Sexy C2 Emo y C2 Sex, siendo la última la que casi siempre (a excepción de la variable tiempo de relación, sub categoría entre 5 y 10 años) era evidenciada como la correlación más fuerte entre todas las correlaciones. Estos datos fortalecen y permiten complementar dos afirmaciones hechas al principio de esta sección, a saber: "correlaciones más fuertes entre las elecciones de cuestiones emocionales y sexuales en ambos cuestionarios, sobre todo en el C2", sugieren mayor variación o diferencia con relación a los aspectos valorizados en una relación amorosa (sexual y emocional) y menor variación o diferencia en lo que se refiere a los factores que desencadenan celos, y aunque el aspecto que cada individuo considera importante en una relación amorosa sea una variable importante en la elección de eventos que desencadenan celos, otras variables también son importantes.

En resumen, respondiendo al cuestionamiento "Las respuestas de los individuos, ya sean en relación a lo que se valoriza en una compañía amorosa, ya sea en lo que se refiere a eventos desencadenadores de celos, ¿difieren considerando las variables "formato del instrumento", "edad", "nivel de instrucción", "nivel socio-económico", "situación afectiva actual", "tiempo de relacionamiento" e "histórico de traición"?" ¡Los datos dicen que sí!

Discusión

Con la finalidad de responder, de manera más clara y ob-jetiva, si los objetivos de la investigación fueron alcanzados y aún señalan problemas identificados y ajustes necesarios en investigaciones futuras, esta sección será desarrollada considerando estos tres puntos, de forma interconectada.

Se cree que todos los objetivos propuestos para la investigación fueron alcanzados a medida en que:

0001)  Los datos sugieren correspondencia entre aspectos considerados importantes en una relación amorosa y situaciones de celos. Asimismo se puede decir, partiendo de la definición puesta a prueba, que en situaciones de celos la competición por reforzadores en la relación es una característica definidora. Por otro lado, es necesario señalar que los instrumentos elaborados fueron específicos para relaciones amorosas, aunque la definición se proponga incluir a todos los tipos de celos, y aún esta investigación no se propuso probar la definición de manera completa, especialmente con respecto a la existencia de un componente elicitado y un componente operante en un episodio de celos.

0002) De hecho que los individuos describen otros eventos emocionales en situaciones de celos y entre los más frecuentes fueron encontrados: tristeza con la situación y la cólera de la situación y del compañero.

0003) Se verificó que los hombres y mujeres difieren poco como en los aspectos que se valorizan en una relación de compromiso y, sobre todo, como en las situaciones que desencadenan celos. Ese dato es consistente en todos los análisis estadísticos hechos, llegando a explicar de manera alternativa los resultados del grupo de evolucionistas acerca de los celos de hombres y mujeres a ser desencadenados por eventos sexuales y emocionales, respectivamente.

0004) Fue identificado que las respuestas de los participantes difirieron de acuerdo con las variables formato del instrumento, edad, nivel de instrucción, nivel socio-económico, tiempo de relación, situación afectiva actual e histórico de traición. Cabe recordar que aunque algunas de estas sean señaladas por la literatura como relevantes en estudios sobre diferencia de género, en ningún estudio a lo cuale se tuvo acceso, fueron incluidas todas estas variables.

A pesar que se mostraron promisores los resultados de esta investigación, cuatro aspectos metodológicos merecen comentarios. El primero se refiere a los instrumentos utilizados. Fue observado durante la aplicación que el ítem orientación sexual debería haber sido incluido, pues a pesar que las cuestiones hayan sido direccionadas para relaciones heterosexuales, como no fue especificado, algunos homosexuales pueden haber respondido los instrumentos.

Otro problema con el instrumento fue la generalidad de los comandos de las dos cuestiones principales. En función a eso, al responder cada uno de los ítems, en los dos cuestionarios, las personas pueden haber usado como parámetro relaciones diferentes. El tercer problema consistió en la elaboración de algunas preguntas de los cuestionarios que no fueron de fácil comprensión para todos los participantes, en especial para los de primaria y/o para los de edad avanzada. Por fin, un número considerable de participantes presentó verbalizaciones como: "¡Aún hay más!", "¡Todo eso!", sugiriendo que responder a los dos cuestionarios era una tarea demorada. Todas estas necesidades señalan la necesidad del perfeccionamiento de los instrumentos.

El otro aspecto metodológico se refiere a la forma de aplicación de los instrumentos. Como la colecta fue realizada en locales, muchas veces, con ruido y con interrupciones de terceros, tales variables pueden haber, de alguna manera, interferido en las respuestas de los participantes. De este modo, aunque sea necesario disminuir el número de cuestionarios aplicados, minimizarlos efectos de variables como las citadas se muestra un cuidado importante.

Así, se propone que la aplicación ocurra en una sala de estudios. Otra modificación: durante la aplicación de los cuestionarios se puede incluir una cuestión antecediendo a la marcación de cada afirmación: "Escriba lo que pensó antes de responder a esta afirmación". Esto porque algunos participantes verbalizan frases como "¡Ah! Pero eso mi esposa nunca lo hizo", " Si ella habla de relaciones pasadas es porque hay alguna cosa", "Eso nunca hubo en mi relación".

Considerando que los datos de esta investigación fueron recaudados a través de auto-relatos y también las situaciones de celos eran situaciones en las cuales los participantes deberían imaginar, en caso pasaran por ellas, se debe tener cuidado con las generalizaciones, una vez que la autenticidad de las respuestas siempre puede ser cuestionable.

Ante lo expuesto, estudios que vengan a esclarecer los datos de este estudio serán útiles para llegar a conclusiones más precisas respecto de las cuestiones aquí levantadas. De cualquier modo, se cree que este estudio ya se constituyó en un avance en el área de la investigación sobre los celos, en la medida en que examinó una definición parsimoniosa del fenómeno, trajo una nueva manera de abordar la diferencia entre los sexos y todavía utilizó instrumentos perfeccionados con base en las críticas y problemas identificados en la literatura.

Finalmente, se espera que la investigación pueda contribuir para que estudios empíricos sobre los celos, en el Brasil, se puedan tornar más frecuentes, ampliando la comprensión del fenómeno más allá de las observaciones clínicas y del censo común.

 

Notas

1 Citado a solicitud del propio director de la Institución.

 

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(Rec: 30 noviembre 2007 - Acep: 20 febrero 2008)

Correspondencia a: Nazaré Costa: naza.pc(g)gmail.com