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Revista de filosofía

versión On-line ISSN 0718-4360

Rev. filos. v.63  Santiago  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-43602007000100001 

 

Revista de Filosofía Volumen 63, (2007) 5-7

A la profesora Ivés Benzi Zenteno


 

La Revista de Filosofía dedica este número a la memoria de quien nos ha dejado hace algunos meses, suscitando en nosotros un agudo sentimiento de desolación y dolor: la profesora Ivés Benzi Zenteno.

Conocí a Ivés siendo ayudante de la cátedra de Filosofía Contemporánea del profesor Francisco Soler Grima. Fue una de las estudiantes más destacadas de su curso. Era un agrado dialogar con ella y leer sus excelentes trabajos. Ya en ese momento se podía avizorar su promisorio futuro universitario.

En esa época visitó nuestra Facultad un profesor francés que produjo un fuerte impacto en la formación de muchos estudiantes de filosofía: Jean Renucci. Creo que una de las alumnas de los cursos avanzados en quien dejó una impronta imborrable fue Ivés. Aunque nunca lo conversamos, pienso que él fue clave en la dedicación de Ivés al pensamiento de Kant y en su particular modo de abordarlo. Muchas de las conversaciones importantes, como habría sido ésa, se dejan para más adelante -siempre andamos apurados y con poco tiempo-, y a veces el destino quiere que nunca ocurran.

Su interés por la ética habría sido suscitado por la honda influencia que en ella ej erció el magisterio del profesor Castor Narvarte -maestro común de ambos-, quien le abrió el camino hacia las posturas éticas de Aristóteles, Kant y Scheler.

Ivés mantuvo vivo el interés por Kant durante toda su carrera académica. Recordamos que este filósofo es un hito insoslayable en la historia de la filosofía. Recordemos también que es sumamente difícil acceder a su pensamiento. Con un gran talento didáctico, permitió a muchos estudiantes el ingreso tanto a las Críticas de Kant, como a sus otras obras. Esos alumnos, además, recibieron de ella esa cordialidad que solemos hallar en los docentes descollantes, la cual, con frecuencia, se transformaba en amistad. La amistad con sus estudiantes de que Ivés hacía gala fue un factor muy significativo para que ellos perseveraran en el ejercicio del pensamiento filosófico y lo hicieran con un fundamento que no solo era intelectual sino que también cordial, afectivo.

Uno de sus logros que salta a la vista es la colección de Publicaciones Especiales del Departamento de Filosofía, que creó siendo Directora del Departamento, y dirigió durante más de 25 años. En esta colección, formada ahora por más de cien títulos, tuve el agrado de secundarla integrando su Comité Editorial. Un gran número de las publicaciones son de su autoría. La mayor parte de ellas, acerca del pensamiento de Kant. El primer número lleva su firma, y se intitula El sentido común y la comunicabilidad universal en Kant, 1981.

La postrera publicación de Ivés es de 2006 y apareció en la Revista de Filosofía de nuestro Departamento: "La teoría kantiana de la actividad mental: algunos problemas desde la ciencia cognitiva". El coautor es su discípulo y amigo Cristian Soto Herrera. Esta última publicación muestra a las claras su generosidad para compartir su saber con filósofos más jóvenes, así como su capacidad para emprender tareas teóricas con ellos.

La cordialidad de Ivés hacia su contorno humano se manifestó también con sus colegas. Recuerdo que cuando se desempeñaba como Secretaria Académica del Departamento acogía a todos sus compañeros de trabajo en su oficina, lugar en el cual podían conocerse, intercambiar opiniones y desarrollar una convivencia armónica.

No escatimaba tiempo ni energías para atender las demandas de sus alumnos, de profesores, del personal de apoyo a las tareas académicas: secretarias, bibliotecarias, auxiliares de servicio. Las numerosas tesis dirigidas por ella son prueba fehaciente de lo que digo. Y una breve anécdota:

En enero de este año, preparándose para su retiro de la Universidad, me propuso al profesor Guido Vallejos como su sucesor en la dirección de las Publicaciones Especiales. Manifestando su proverbial buen humor, Guido, que estaba presente, le dijo en un tono de broma: "¡Usted siempre preocupándose de resolver los problemas de las vidas de los demás!"; frente a lo cual, ella se limitó a encogerse de hombros y a sonreír socarronamente.

La última carta que escribió como directora de esas publicaciones -en enero de este año-, estaba dedicada a fundamentar minuciosamente por qué había pedido unos fondos para un miembro de nuestro Departamento que se había dedicado a empastar algunos cientos de volúmenes de las Publicaciones Especiales. ¡Hasta el último momento preocupada de sus prójimos!

Destaco su eficiente labor como Subdirectora del Departamento, cargo en el que me acompañó durante un prolongado lapso, en el cual tomó sobre sí arduas tareas, desplegando un valioso esfuerzo, hasta que su estado de salud le impidió seguir ejerciéndolo, y tuvo que ser subrogada, sin ser reemplazada en su titularidad como Subdirectora. Muchas tareas de administración académica llegaron a buen término debido a su abnegada y eficaz entrega al cargo que ocupó. Recuerdo una: los concursos de becas de colaboración académica, que han tenido impacto en decenas de nuestros estudiantes. Sin ella, difícilmente esos concursos se habrían desarrollado de la manera expedita en que se realizaron. Cuando estaba siendo subrogada, de todos modos teníamos que recurrir a ella. A pesar de su delicado estado, concurría a la reunión correspondiente y con una admirable buena voluntad ofrecía su imprescindible ayuda.

Cuando en marzo de este año le dije al profesor Humberto Giannini que algo lamentable le había sucedido a Ivés, me replicó, con toda razón, que las cosas eran al revés: algo lamentable y penoso nos había pasado a nosotros, los que nos quedábamos sin ella, sin su presencia, echándola de menos.

Espero que este humilde homenaje postumo mitigue en parte el dolor de cuantos la conocieron, de sus amigos, de sus discípulos y alumnos, de sus colegas, de sus familiares, y nuestro propio dolor. Su persona y su obra se extienden y gravitan sobre nosotros en el momento actual, y continuarán haciéndolo en el futuro. ¡ Que el agradecimiento, el recuerdo y la esperanza vayan reemplazando a la pena y al dolor! Confío en que el ser de Ivés, albergado ahora en la dimensión del misterio, advenga en suaves y benéficos efluvios en el lado de acá.

Debo decir, para terminar estas palabras -más emotivas que conceptuales, más afectivas que formales-, que el Consejo del Departamento de Filosofía solicitó al señor Decano de la Facultad que la Sala de Conferencias del Decanato lleve el nombre de la profesora Ivés Benzi Zenteno. El Consejo de la Facultad aprobó nuestra solicitud. Esa Sala de Conferencias tendrá, pues, un retrato con su efigie.

Jorge Acevedo Guerra
Director
Departamento de Filosofía
Universidad de Chile