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Revista de filosofía

versión On-line ISSN 0718-4360

Rev. filos. v.62  Santiago  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-43602006000100011 

 

Revista de Filosofía Volumen 62, (2006) 163-166

RESEÑAS

 

Cristóbal Holzapfel, A la búsqueda del sentido. Editorial Sudamericana, Santiago de Chile, 2005. 247 páginas.

 

Se trata de una obra estrictamente filosófica, en la que el autor pone en juego los procedimientos y el estilo de la filosofía. Sin embargo, es un libro que nos atañe a todos _nos dediquemos a la filosofía o no_, siendo accesible a un público amplio de lectores _de ningún modo, pues, restringido a especialistas.

El autor nos advierte que la palabra sentido puede tener, al menos, tres acepciones principales: "1. El sentido en tanto significado de una palabra, pero también de una cosa, un suceso, una acción. 2. El sentido en cuanto justificación. Aquí, más que como el mero significado de algo, usamos la palabra sentido para referirnos a la justificación de un hecho, una acción, un suceso […]. 3. El sentido en tanto orientación. Salta a la vista que el sentido nos orienta, incluso, asociado con esto, esta palabra significa también `dirección'. Y se trata de considerar que puede tratarse tanto de la dirección que atañe a cierta decisión o acción, como del sentido supuestamente último de nuestra existencia individual, la de quienes nos rodean o de la Humanidad toda"1.

Si nos preguntamos cuál de estas acepciones privilegia Holzapfel en el tratamiento filosófico del sentido que lleva a cabo, creo que deberíamos responder que, ante todo, la última. Es decir, en la obra se trataría de abordar lo que habitualmente se llama el sentido de la vida, el sentido de la propia existencia. Todo lo demás, me parece, se hace en vistas de ese objetivo primordial. Si mi hipótesis fuera cierta, el libro sería, recordando el título de una obra de Maimónides, una Guía para perplejos2. Nos daría claves para que en momentos en que nos sentimos desorientados o deprimidos, o estamos anonadados, o poseídos por el tedio, o en que sentimos que la vida carece de suficiente sentido, recurramos a las fuentes dispensadoras de sentido, y nos reafirmemos en el suelo de los generadores de sentido, o nos volvamos al trasfondo del sentido _trasfondo de carácter más metafísico que existencial, nos advierte Holzapfel3.

Al leer el libro, se nos vienen a la mente diversas obras que versan sobre el tema. Ser y tiempo, de Heidegger, que pregunta por el sentido de ser (Sinn von Sein). El mito de Sísifo, de Albert Camus, donde se nos sugiere que la pregunta por el sentido es el más serio de los problemas filosóficos. "Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía"4, dice el filósofo y escritor francés. El Prólogo para alemanes, de Ortega, donde el autor vincula verdad y sentido en los siguientes términos: "La vida sin verdad no es vivible. De tal modo, pues, la verdad existe, que es algo recíproco con el hombre. Sin hombre no hay verdad, pero, viceversa, sin verdad no hay hombre. Éste puede definirse como el ser que necesita absolutamente la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional. Todas las demás, incluso comer, son necesarias bajo la condición de que haya verdad, esto es, de que tenga sentido vivir"5. Los escritos de Víctor Frankl, en los que se plantea que el vacío existencial _esto es, la falta de suficiente buen sentido en la vida_, "puede con buena razón considerarse como la neurosis colectiva de nuestra época"6. El existencialismo es un humanismo, de Sartre, texto en el que se nos advierte que "la vida, a priori, no tiene sentido. Antes de que ustedes vivan, la vida no es nada; les corresponde a ustedes darle un sentido"7. En fin, La voluntad de poder, de Nietzsche, donde se define el nihilismo así: "Nihilismo: falta la finalidad; falta la respuesta al «¿para qué?» [«Warum?»]"8, postulándose, tácitamente, la búsqueda de un sentido último.

Las anteriores referencias nos muestran con nitidez que el tema tratado por Holzapfel es de primer orden.

Vínculo, cobijo, atadura, reiteración y sostén son términos técnicos clave dentro de esta teoría del sentido. El concepto de sostén es, en última instancia, el decisivo. Holzapfel lo entiende en el sentido de Karl Jaspers. "Lo decisivo respecto del sentido es el sostén, de cómo nos sostenemos en la existencia. Pero este sostén puede ser tanto con apego en las fuentes dispensadoras de sentido, como también en el trasfondo, enfrentando la posibilidad del sin-sentido".

Lo expuesto con anterioridad nos conduce a otro gran tema del libro: el trasfondo del sentido. En su obra "El Dios de los filósofos. Fundamentación de una teología filosófica en la era del nihilismo" _muy considerada por Holzapfel_, Wilhelm Weischedel pone de manifiesto la complejidad de la estructura de sentido al plantear "la capacidad del sentido de enlazarse, encadenarse con otros sentidos. El sentido se presenta siempre en cadena (Sinnkette, cadena de sentido)"9. Pues bien, "toda cadena de sentido conduce al trasfondo, donde todo podría tener sentido, como no tenerlo. Weischedel llama a ese lugar simplemente «desde dónde» (Vonwoher)"10.

"El trasfondo _añade Holzapfel_ por de pronto es el `lugar' en el que siempre nos encontramos, en el que se debaten nuestras existencias y, por otra parte, es eminentemente activo, amenazando en todo momento con desbaratar las cadenas de sentido que nos determinan, como el apoyo que tenemos y buscamos en fuentes dispensadoras de sentido"11.

Habitualmente, y por graves y poderosas razones, no se atiende el trasfondo, se le pasa por alto. Sin embargo, "él nos determina permanentemente con la pregunta por el sentido que le acompaña"12. El trasfondo está ahí, dice Holzapfel, como fondo trasero, manifestándose y ocultándose "en cada reunión con los amigos, en nuestro estar tendidos en la playa bajo el sol veraniego, en la hora nocturna del amor y de la unión de los cuerpos, en el banquete de celebración por ciertos logros, alrededor del pino de Navidad, acompañándonos mientras contemplamos el atardecer sentados sobre un promontorio erguido frente al mar"13.

El trasfondo, que está en la base de todas las fuentes dispensadoras de sentido, ha sido llamado de diversos modos: ser (en parte de la tradición filosófica, hasta culminar en Heidegger), desde-dónde (Weischedel), continuum o flujo (Bataille), acontecer (Deleuze), lo envolvente (Jaspers)14. El trasfondo es abordado "explícitamente" por poetas y pensadores, aunque no solo por ellos. "El talento de poetas y pensadores _señala Holzapfel_, está precisamente en ese contacto, ese ingreso permanente o al menos recurrente al trasfondo, el cual parece que aflorara en todas sus palabras y sus actos"15.

La segunda parte del libro se refiere a las teorías del sentido de dos autores alemanes y de dos franceses. Los primeros: Wilhelm Weischedel, de quien, como dijimos, se considera la obra El Dios de los filósofos; Eugen Fink, cuya obra Fenómenos fundamentales de la existencia humana es especialmente tomada en cuenta. Los segundos son Gilles Deleuze y Jean Baudrillard, con sus obras Lógica del sentido, De la seducción, Las estrategias fatales y La transparencia del mal.

Ambas partes se complementan y aclaran mutuamente. La primera, a la que nos hemos referido con cierto detalle, se titula El trasfondo y las fuentes del sentido; la segunda, Cuatro concepciones del sentido a partir del trasfondo y las fuentes (Weischedel, Deleuze, Baudrillard, Fink).

Relata Ortega que "entre las pocas notas privadas que Descartes a su muerte dejó, se halla una de su juventud en que ha copiado un viejo verso de Ausonio que, a su vez, traduce una vetusta sentencia pitagórica y que dice: Quod vitae sectabor iter, ¿qué camino, qué vía tomaré para mi vida?"16. Creo que A la búsqueda del sentido es un libro desde el que se puede comenzar a responder interrogantes como ésa. Felicitemos a su autor por el espléndido escrito que ha puesto a nuestra disposición.

 

Jorge Acevedo Guerra
Universidad de Chile Santiago, Chile
jorgeacevedo@adsl.tie.cl

 

NOTAS

1 Cristóbal Holzapfel, A la búsqueda del sentido. Santiago de Chile: Editorial Sudamericana, 2005, pp. 18s.

2 Véase, al respecto, de Ortega, El hombre y la gente, Cap. II. Obras Completas, Vol. VII. Madrid: Editorial Revista de Occidente, p. 104.

3 A la búsqueda del sentido, p. 71.

4 Buenos Aires: Editorial Losada, 1963, p. 13. Trad. de Luis Echávarri.

5 Obras Completas, Vol. VIII, ed. cit., p. 40.

6 Psicoanálisis y existencialismo. México: Editorial Fondo de Cultura Económica, 1978, p. 330. Trad. de Carlos Silva y José Mendoza.

7 L'existentialisme est un humanisme. Paris: Nagel, 1967, p. 89 (El existencialismo es un humanismo. Buenos Aires: Ed. Sur, 1960, p. 41. Trad. de Victoria Prati de Fernández).

8 Fragmentos Póstumos. Bogotá: Ed. Norma, 1992; p. 45. Trad. de Germán Meléndez Acuña (Puede verse, también: La Voluntad de Poder; en Obras Completas, Tomo IV; Buenos Aires: Ed. Aguilar, 1962, p. 19. Trad. de Eduardo Ovejero y Maury. Además, En torno a la voluntad de poder. Barcelona: Ediciones Península,1973, p. 16. Trad. de Manuel Carbonell) [Nachgelassene Fragmente 1885-1887, p. 350; en Kritische Studienausgabe, Tomo 12, Deutscher Taschenbuch Verlag, München/Walter de Gruyter, Berlin/New York, 21988. Edición de Giorgio Colli y Mazzino Montinari. Nihilism: es fehlt das Ziel; es fehlt die Antwort auf das "Warum?", was bedeutet Nihilism? - daß die obersten Werthe sich entwerthen].

9 Ibíd., p. 58.

10 Ibíd., p. 61.

11 Ibíd.

12 Ibíd., p. 71.

13 Ibíd.

14 Ibíd., p. 72.

15 Ibíd., p. 64.

16 El hombre y la gente, Cap. II. Obras Completas, Vol. VII, ed. cit., p. 103.

 

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