SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.58 número3Hemangioma cavernoso hepático índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Revista chilena de cirugía

versión On-line ISSN 0718-4026

Rev Chil Cir v.58 n.3 Santiago jun. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-40262006000300001 

 

Rev. Chilena de Cirugía. Vol 58 - Nº 3, Junio 2006; págs. 171-172

EDITORIAL

 

Oportunidades para los cirujanos jóvenes: algunas reflexiones

Young surgeons opportunities: some reflections


Como ha sido evidente en la historia de la humanidad, las oportunidades y las perspectivas futuras del ser y hacer están en las manos de los jóvenes. Esto también es válido para aquellos médicos recién titulados que quieran optar por el camino de la cirugía. Sin embargo cabe meditar como van cambiando los obstáculos para lograrlo y cuales son las oportunidades existentes.

En primer lugar, se ha hecho evidente en las últimas décadas un cambio en el equilibrio de género (como se señala hoy en día) de los egresados de escuela de medicina. Hace 35 años sólo un 10% de los egresados de medicina eran mujeres, hoy superan el 50%. Actualmente en nuestra Sociedad de Cirujanos de Chile hay 729 socios, sólo 26 de ellos son mujeres (3,6%). Hay suficientes ejemplos y evidencias actuales en el mundo y también en el país, que muestran lo bien que puede desempeñarse una mujer en el campo de la cirugía, sin dejar de cumplir su rol social femenino. Sin embargo pareciera ser que nuestra organización laboral en los servicios quirúrgicos no facilita el trabajo para la mujer y que las entidades formadoras de cirujanos no se han adecuado para acogerlas. Si observamos lo que ocurre en el hemisferio norte y apreciamos las actividades quirúrgicas que realizan allá las mujeres, las facilidades y protección con que cuentan para cumplir con su actividad profesional y su rol biológico, se explica que cerca del 27% de los cirujanos en USA sean mujeres. En este ámbito debemos preocuparnos de generar las condiciones para que en nuestro medio no se pierdan los talentos quirúrgicos de las médicos egresadas y que encuentren un espacio para aportar en la cirugía.

En segundo lugar, el número actual de egresados de las escuelas de medicina del país ha alcanzado los 1000 médicos por año. El número de cupos disponibles para especialización de postgrado no alcanza al 20% de ellos y las condiciones en que se realiza esta especialización se han deteriorado con el tiempo. Los exitosos programas de postgrado de los años 50 y 60 en Chile permitieron dar un gran paso en la calidad de la medicina a lo largo del país. Posteriormente los requerimientos de autofinanciamiento, insuficiencias de centros formadores, programas que no aseguran la calidad de la formación y otras falencias, han deteriorado la formación de postgrado. CONACEM registra alrededor de 8.500 especialistas certificados y el 38% de ellos lo ha hecho por adiestramiento en práctica. Recientemente la Academia de Medicina del Instituto de Chile ha dado a conocer un interesante y completo análisis de la crisis que vive nuestro país en la educación de postgrado.

Las escuelas de postgrado de las universidades públicas y privadas ofrecen menos de 30 cupos al año para formar Cirujanos Generales. Ello es absolutamente insuficiente para las necesidades del país. La gran mayoría de los "becados" de Cirugía General deben autofinanciarse y dedican parte de su jornada diaria a trabajar en otro campo para obtener los recursos económicos necesarios. Los programas de Cirugía General, salvo en una universidad privada, duran 3 años que se hacen insuficientes para que el cirujano dedicado parcialmente a su educación logre una adecuada formación moral y de hábitos, junto con la necesaria capacitación técnica y práctica. En los últimos años se han publicado evaluaciones de las actividades quirúrgicas de los cirujanos chilenos en su periodo de formación, entregando preocupantes cifras del bajo número y escasa variedad de intervenciones realizadas durante su entrenamiento.

En este sentido un programa conducente a formar a un Cirujano General, para que pueda desempeñarse adecuadamente a lo largo del país, debe considerar un período de entrenamiento de a lo menos 4 años (en el hemisferio norte son 5 ó 6 años), con dedicación intensiva y exclusiva a su formación, con financiamiento que le permita sustentarse sin distraerse en su objetivo, en un centro acreditado que cuente con los recursos docentes necesarios. La situación para alcanzar una subespecialidad es tanto o más compleja que la especialidad primaria.

Finalmente, una vez completado con éxito el programa de formación en Cirugía General, el cirujano joven se encuentra con serias dificultades para acceder a cargos en los hospitales para ejercer su especialidad, los cuales, especialmente en Santiago y algunas de las grandes ciudades de regiones, se encuentran copados. Sin embargo existen plazas en centros menos complejos en regiones que no tienen adecuada cobertura quirúrgica. Aquí nuestra desgraciada cultura centralista y la falta de incentivos inhiben la migración de buenos profesionales a lo largo del país.

La práctica del ejercicio privado quirúrgico se ha concentrado en centros y clínicas privadas, que son difíciles de alcanzar para cirujanos jóvenes que no hayan madurado una experiencia y prestigio profesional. Así los cirujanos mas jóvenes suelen quedar atrapados en sistemas de atención primaria o secundaria, obligados a trabajar en base a volumen y expuestos a las viscisitudes de los problemas médico legales.

Se hace necesario que nuestra Sociedad de Cirujanos tome un compromiso activo en estos temas, nos preocupemos de las oportunidades de acceso a una adecuada educación de postgrado, que exista un número adecuado de cupos para la formación de cirujanos generales, se aproveche la infraestructura docente pública y privada sin dogmatismos y velemos por un adecuado ejercicio de la cirugía.

Dr. JUAN HEPP K.
Cirujano General.
Clínica Alemana Santiago
Universidad del Desarrollo