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Revista chilena de cirugía

versión On-line ISSN 0718-4026

Rev Chil Cir v.58 n.2 Santiago abr. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-40262006000200014 

Rev. Chilena de Cirugía. Vol 58 - Nº 2, Abril 2006; págs. 155-158

MAESTROS DE LA CIRUGíA CHILENA

 

Homenaje al Maestro de la Cirugía Chilena Prof. Dr. José Amat Vidal

 

Señor Presidente de la Sociedad de Cirujanos de Chile Dr. Federico Hernández, Maestros de la Cirugía aquí presentes, Señores Médicos Directores de la Sociedad de Cirujanos de Chile, Señores Médicos Socios de la Sociedad de Cirujanos de Chile, Señora Nury Pomés de Amat e integrantes de la distinguida familia Amat Pomés, Señoras y Señores.

He sido designado por el Directorio de la Sociedad de Cirujanos de Chile para hacer esta noche la presentación oficial del Profesor Doctor José Amat Vidal quien ha sido nombrado como Maestro de la Cirugía Chilena.

Esta misión encomendada es para quien les habla un honor y la cumpliré con gusto tratando de mostrar quien es el nuevo Maestro de la Cirugía.

Recuerdo la primera vez que asistí a una ceremonia similar en Viña del Mar en 1984, cuando el Dr. Jorge Tocornal presentaba al Profesor Néstor Flores Williams quien era el nuevo Maestro de la Cirugía. Quisiera poder trasmitir sobre todo a los más jóvenes lo significativo y emocionante que es para mí participar en esta ocasión en la que se repite la historia en la persona del Profesor José Amat Vidal.

Como todas las actividades humanas, en nuestra sociedad existen períodos de mayor encantamiento que producen en las personas el deseo de pertenecer ingresando a participar plenamente. En mi opinión esta ceremonia de nombramiento nos permite mirar en perspectiva la actividad permanente al interior de la Sociedad de Cirujanos de Chile.

Esta distinción otorgada por nuestra sociedad se confiere cuando uno de los suyos ha hecho méritos suficientes durante su vida de cirujano para ser reconocido como Maestro. Por lo que no es condición necesaria tener títulos previos ni tampoco figuración en otros ámbitos de la vida nacional.

Se llega a ser Maestro de la Cirugía como consecuencia de una vida completa dedicada al arte de curar con el bisturí, junto a la vocación permanente de formar nuevos cirujanos entregando no solo aquello que alguna vez se aprendió de otros, sino que dándose por entero en la labor formativa. Por eso que no puede haber un Maestro sin Discípulos, que lo reconocerán como a un verdadero padre en lo profesional, existiendo una deuda de gratitud permanente hacia su persona.

Las condiciones antes dichas junto a características personales fueron debidamente aquilatadas por el Comité Consultivo y por el Directorio de la Sociedad de Cirujanos de Chile para otorgar al Profesor José Amat el título de Maestro de la Cirugía.

Es necesario agregar que este reconocimiento por el hecho de haber sido otorgado por sus pares es el de mayor valor intrínseco al que se puede aspirar como cirujano.

¿Quién es nuestro personaje?

José Salvador Alejandro Amat Vidal nació en Santiago de Chile a fines del verano, en el mes de marzo de 1934. Fue el primero, y el único hombre, de tres hermanos. Su padre Don José Amat Triadú, catalán oriundo de Barcelona, había llegado a nuestra patria en 1928 y casó con doña Lucía Vidal Ros, formando una hermosa familia de profundas raíces católicas .

En esta familia creció Pepito, en el barrio de Ñuñoa. Y llegado el tiempo de verano se trasladaban a Llolleo donde su abuelo Don José Vidal tenía una casa; fue en uno de esos veranos en que conoció a quien posteriormente iba a ser su esposa, la Sra. Nury Pomés.

Cuando llegó a la edad escolar inició sus estudios en el Instituto Luis Campino de Alameda siendo un alumno destacado en biología.

Sus grandes amigos, con quienes se reúne hasta hoy, vienen de entonces y son, naturalmente otros hijos de españoles de la familias Mir y Bas

Diría que su infancia y adolescencia fueron las de un muchacho normal.

Tempranamente decidió que su vocación estaba ligada a la Medicina y después de dar Bachillerato entró a estudiar a la Universidad Católica (solo cambió la puerta de entrada, ya que el Luis Campino quedaba en la esquina de la Alameda con Lira) cursando en esa Casa de Estudios hasta 3° Año. En ese momento, y como consecuencia de buscar mejores horizontes quirúrgicos decidió cambiarse a la Universidad de Chile, lo que consiguió sin problemas después de una entrevista con el Director de la Escuela de Medicina de la época el Dr. Benjamín Viel. Alguien le había contado que las posibilidades quirúrgicas en la Católica, al lado del Profesor Rencoret, eran muy limitadas ya que los posibles cupos estaban ya asignados.

Recibió su título de Médico Cirujano el 27 de Abril de 1959 en la Universidad de Chile, con distinción máxima sabiendo ya que seguiría por los senderos de la cirugía.

Para eso ingresó como becado de cirugía a la cátedra del Profesor Ruperto Vargas Molinare (en realidad fue el segundo becado después del Dr. Víctor Grossling) donde trabajó desde 1959 hasta 1968, año en que la Reforma Universitaria hace desaparecer las cátedras y las reemplaza por los departamentos respectivos. En ese entonces hizo dupla con el Dr. Rubén Soumastre, con quien formaban algo así como un dúo dinámico o una pareja dispareja.

Como correspondía en esa época, fue subiendo mediante concursos con exámenes orales los distintos escalones en la carrera académica.

Pero no todo era trabajo y progreso quirúrgico.

Se casa con la Sra Nury Pomés el 12 de marzo de 1960, con quien tiene cinco hijos José Ignacio, Jorge, Juan Pablo, Javier y Cristián.

Su interés se centraba en las enfermedades del aparato digestivo, especialmente en la patología esofagogástrica y de la vía biliar y páncreas.

Acompañando a su profesor y maestro, el Dr. Ruperto Vargas Molinare, viaja a Estados Unidos para visitar y conocer la realidad de la cirugía en la Clínica Mayo de Rochester, Minesota.

El cambio en la vida universitaria (los agitados años de los sesenta, con reforma universitaria, Vietnam, y revolución de las flores) lo encuentra ya en una etapa de consolidación como cirujano y trabaja desarrollándose además en la cirugía endocrinológica.

Pero posteriormente vuelve a la cirugía digestiva alta como miembro del equipo que dirigía el Dr. Patricio Pérez, con quien lo liga una gran amistad que significa trabajar juntos tanto en el hospital como en los pacientes que operaban en forma privada. Además planificaron y ejecutaron exitosos cursos de postgrado de cirugía.

Durante los años de trabajo en el Departamento de Cirugía del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, fue estrecho colaborador de sus sucesivos directores, Profesores Drs. Pedro Castillo Yáñez, Néstor Flores Williams, Alejandro Larach Nazrala, Patricio Pérez Acevedo, Mauricio Parada Barrios y Attila Csendes Juhaz.

Ha presentado numerosos trabajos tanto en congresos nacionales como internacionales, en Chile y en el extranjero, con publicaciones de ellos. Ha dado conferencias sobre temas de cirugía digestiva.

El año 1975 culmina su carrera cuando es nombrado Profesor Titular de Cirugía de la Universidad de Chile.

Entre los cirujanos que trabajaron a su lado recibiendo sus enseñanzas y consejos debo mencionar a los Drs. Ricardo Rossi, Juan Pomes, Gonzalo Cardemil, Guillermo de la Paz, Manfred Zinck, Domingo Todorovic, José Luis Peña, José Ignacio Amat, Abelardo Medina, Patricio Gac y quien les habla.

En su equipo el trabajo diario se hacía con gran respeto por los pacientes en un ambiente de camaradería. Las visitas docentes incluían a todos los integrantes del grupo, desde alumnos de Medicina, hasta Profesores que acudían a participar en ellas. Pudimos conocer entonces al Profesor Vargas Molinare y participar en operaciones con el Profesor Néstor Flores. Existían oportunidades de desarrollo para todos los integrantes y el Dr. Amat ayudaba permanentemente a los más jóvenes. De él aprendimos una forma de operar tranquila, rigurosa, limpia, y sobre todo segura. Entendimos con su ejemplo que se trataba de disminuir al máximo las posibilidades de complicaciones.

Así nos llevó de la mano por operaciones complejas, que en épocas anteriores estaban reservadas para unos pocos, y aprendimos a hacer gastrectomías de todo tipo, con o sin vagotomías, la cirugía de la úlcera péptica y del cáncer del estómago, toda la cirugía biliar, llegando a las resecciones duodenopancreáticas y esofágicas. No había egoísmo en su actuar, sino que una gran generosidad, pero al mismo tiempo una cariñosa exigencia.

Un ejemplo de ello que viene a mi memoria se refiere a los nudos de ligadura. Todos los más jóvenes tratábamos de hacer los nudos más rápidos y sofisticados en nuestras operaciones. Cuando el Dr. Amat nos veía siempre decía que el prefería el nudo de zapatero y no "andar haciendo frivolité"

Debo decir que sentíamos su respaldo y cercanía, sobre todo cuando las cosas se complicaban. Alguna vez, en que le había pedido su ayuda en un paciente que suponía difícil, y al llevar fácilmente más de una hora sin lograr despejar y liberar todas las adherencias, me mira y dice "Oye Christian, ¿cuándo me convidas a operar de nuevo?".

En su equipo era común escuchar citas o conversaciones en inglés. Al respecto una anécdota : "Un interno absolutamente chileno en su origen y costumbres, mostraba su sorpresa o más bien asombro frente a las visitas en inglés. Nos decía que no entendía nada y era evidente que trataba de pasar lo más inadvertido posible. Hasta que le tocó participar en una operación en un paciente con un cáncer gástrico. Al hacer la laparotomía se comprobó que la enfermedad estaba diseminada ya que habían metástasis hepáticas y peritoneales. En ese momento el Dr. Amat le pregunta "Dígame Gallardo ¿qué le parece? Y el interno sin titubear le contesta "nothing to do, open and close"

En 1982 es comisionado para trabajar en el Hospital San José como una manera de que la universidad tuviera presencia y colaborara en el desarrollo de la cirugía en ese centro asistencial.

En el verano de 1984 sufre un accidente en su casa que lo mantiene gravemente enfermo, siendo atendido y operado por su amigo el Dr. Emilio Morales. El postoperatorio se caracterizó por varios días antes de que recuperara la conciencia. Posteriormente, ese mismo año asume como Director Médico de la Clínica Dávila, cargo que ocupó por dos años.

Es elegido Presidente de la Sociedad de Cirujanos de Chile el año 1989 y también ocupa el mismo cargo en el Capítulo Chileno del ACS . Con el título de "Nuevos Horizontes en la Cirugía" se desarrolló el congreso de ese año.

Por esa época es nombrado Jefe del Servicio de Urgencia del Hospital de la Universidad de Chile "Dr. José Joaquín Aguirre" cargo que sirve entre los años 1986 a 1990

En la Universidad de Chile es el creador del Departamento de Medicina de Urgencia, dirigiéndolo con gran éxito hasta hoy.

Es designado Gobernador para Chile del ACS el año 2002.

Hasta hoy ha continuado trabajando y progresando tanto en el hospital como en la Clínica Las Condes. No ha dudado en acometer los desafíos de la cirugía laparoscópica, llegando a efectuar suprarrenalectomías por esa vía,

Siempre dijo que su ideal de equipo de trabajo era con becados y médicos jóvenes, lo que refleja su pensamiento sobre el desarrollo de esta ciencia-arte.

Así es el Dr. José Amat Vidal. Gentil, elegante, educado, de trato fino. Preocupado de sus pacientes, cada vez que opera a un joven, en el momento que comienzan los procedimientos anestésicos, comenta que a él lo pone nervioso operar a un niño o a un adolescente, mucho más que a un adulto porque ese paciente tiene toda su vida por venir, lo que representa una gran responsabilidad.

Otra anécdota que demuestra su preocupación, y que yo creo que realmente sucedió se relaciona con un paciente operado de hernia inguinal (supongo que con técnica de Madden) Durante la fase de recuperación de la anestesia general, al ser extubado, el enfermo hizo mucha fuerza, moviéndose y tosiendo. El Doctor Amat, al lado de su paciente, miraba y escuchaba atentamente. En un momento ordena que se vuelva a anestesiar al paciente. Todo el mundo puso cara de interrogación. Reabierta la incisión y los planos superficiales, se llegó al plano de reparación aponeurótico donde efectivamente había un punto de sutura que se había cortado. Resuelto el problema, se pudo finalizar la operación.

No recuerdo haberle escuchado malos tratos o que siquiera elevara la voz para llamarle la atención a alguien. Nunca emite juicios apresurados ni juzga o critica el accionar de otros cirujanos. En realidad lo más que se puede esperar es que guarde silencio cuando no está de acuerdo con algún suceso y que después, en privado lo comente con el involucrado.

De él recibí el mejor consejo que jamás escuché: conversando me dijo. "Los enfermos y sus parientes te podrán perdonar cualquier cosa, cansancio, mal humor, no saber la última palabra de algún tratamiento, pero lo que nunca te perdonarán es abandonarlos. Eso es algo que no debe suceder, y aunque no quede nada más por hacer, siempre hay que estar al lado del paciente".

Su vida ha pasado dedicado a su familia y a su vocación de médico.

En la ribera del lago Riñihue tiene un refugio para él y los suyos.

Este es un boceto hecho con grandes trazos, estimados amigos del Dr José Amat Vidal. Un gran señor de la Cirugía, médico de muchos médicos, y hoy maestro entre sus iguales.

Para los que hemos tenido el privilegio de compartir su camino, nos produce gran alegría este, el más preciado de los galardones que haya recibido en su vida.

Dr. CRISTHIAN JENSEN BENÍTEZ

 

Pucón, Noviembre de 2005
Conferencia Dr. José Amat Vidal

Nombramiento Maestro de la Cirugía.

Sr. Presidente de la Sociedad de Cirujanos de Chile Dr. Federico Hernández F.
Sr. Vicepresidente Dr. Fernando Ibañez
Sr. Secretario General Dr. Guillermo Bannura
Miembros del Directorio
Cirujanos, amigas y amigos

Cuando el Prof. Dr. Julio Yarmuch me comunico hace algunos meses mi nominación como Maestro de la Cirugía Chilena 2005, mi primera impresión fue de orgullo y agradecimiento a mis pares por este honor; también de sorpresa, pues reconozco a tantos cirujanos que son mas merecedores que yo a este nombramiento.

Agradezco al Dr. Christian Jensen sus emotivas palabras. Lo conozco desde hace muchos años primero como estudiante de medicina, luego como cirujano formándose a mi lado durante varios años y ahora como amigo y compañero de trabajo en el departamento de cirugía.

"Maestro" es aquella persona que además de enseñar a quien comienza el largo y fascinante aprendizaje de la cirugía, le transmite valores éticos esenciales y amor por lo que se hace, de manera que el paciente sea siempre el comienzo y el fin de nuestro que hacer, jamás discriminado por motivos sociales, religiosos o económicos.

La formación del nuevo cirujano se podría comparar a algo tan simple como un niño que recién comienza a dar sus primeros pasos. Al comienzo se le toma y se le ayuda a caminar de sus dos manos, por lo inseguro que se le ve, luego a medida que se afirma mejor le damos solo una, para terminar dejándolo solo cuando lo vemos seguro y en condiciones de emprender su propio camino, pero dispuestos a ayudarlo si es necesario.

A través de estos largos años de ejercicio de la cirugía, he tenido la satisfacción de formar a muchos cirujanos y la magnifica oportunidad que me dio la vida de poder también hacerlo con mi hijo médico José Ignacio, cirujano ya formado, que además de enseñarle a caminar le pude traspasar la totalidad de mis conocimientos quirúrgicos.

La vida de un cirujano no tiene nada de fácil, ya que a lo demandante de la profesión, no se puede dejar de lado los otros roles de la vida de un hombre, como son los de hijo, esposo, padre de familia, jefe de todo un clan. Al respecto, permítanme contarles algo bastante privado ya que estamos dentro de un grupo de amigos. Recuerdo lo impactante que fue para mi un dibujo hecho en el colegio por uno de mis hijos a los 5 años. La profesora le pidió dibujar a su familia y este lo hizo de la siguiente manera: dibujó una casa y todos los miembros de la familia en el jardín, incluso la nana. Luego una reja alta y afuera en la calle un señor bajito. Al preguntarle quien era? Dijo: "el papa". Este hecho fue para mi una luz de alerta para corregir de inmediato y reintegrarme con toda mi fuerza a mi familia, aumentando la calidad del tiempo dedicado, a pesar que la cantidad siguió siendo similar.

Como uds. saben desde el año 1996 hasta este momento a raíz de la muerte de mi querido amigo Alfredo Gac Merino, el director de nuestro departamento Prof. Dr. Attila Csendes, me pidió hacerme cargo del equipo de cirugía general y endocrinología del departamento de cirugía del Hospital Clínico de la Universidad de Chile donde he trabajado toda mi vida, no dudé en aceptar, ya que este tipo de cirugía fue siempre un atractivo para mi, que me apasionó por lo elegante, delicada, y a veces excluyente.

En este equipo he tenido el honor de verme rodeado de discípulos jóvenes y de elite a los cuales les sigo entregando todo mi saber, con la confianza absoluta que serán ellos los que me reemplacen cuando me retire. He recibido de ellos todo el entusiasmo, amistad y ayuda desinteresada y los mas importante lealtad. Vaya para ellos todo mi agradecimiento.

Llegar a recibir este honor en el día de hoy me obliga a recordar a aquellas personas que han sido y siguen siendo importantes en mi vida.

En primer lugar a mis padres que con mucho sacrificio me dieron las primeras herramientas para ser lo que soy, su ejemplo me ha guiado siempre en los momentos mas difíciles.

A mi esposa Nuri, la mujer de mi vida, a mis hijos José Ignacio, Jorge, Juan Pablo, Javier y Cristián, a mis nueras y nietos.

Agradecimientos sinceros a los que me formaron como cirujano: Profesor Dr. R. Vargas Molinare, Profesor Dr. Néstor Flores Williams, Prof. Dr. Patricio Pérez Acevedo (gran amigo), por nombrar algunos.

Todos uds. saben lo difícil que ha sido para mi y los míos este año 2005. Les agradezco doblemente, este nombramiento y que al mirar esta sala desde aquí solo vea caras amigas de muchos años que me han acompañado, que me han hecho sentirme querido, apreciado, respetado y ahora valorado.

Muchas gracias a todos.

Prof. Dr. JOSÉ AMAT VIDAL