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Idesia (Arica)

versão On-line ISSN 0718-3429

Idesia vol.35 no.2 Arica jun. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34292017000200001 

EDITORIAL

Las universidades y la transferencia tecnológica

Universities and technology transfer


Mg. Carmen Araneda Guirriman

Escuela de Ingeniería Industrial, Informática y de Sistemas
Universidad de Tarapacá
Arica, Chile
.


Dra. Liliana Pedraja Rejas


Escuela de Ingeniería Industrial, Informática y de Sistemas
Universidad de Tarapacá
Arica, Chile
.

La colaboración entre las universidades y el sector industrial ha cobrado relevancia durante el último tiempo, sobre todo cuando se aborda el tema de la innovación. La transferencia tecnológica de las universidades es un recurso muy importante, tanto para el desarrollo económico regional como para los ingresos de las universidades que generan conexiones entre la academia, la industria y el desarrollo económico regional.

Junto con las empresas y las instituciones de investigación, las universidades, juegan un papel de vital importancia al interior del sistema nacional de innovación, puesto que son las encargadas de realizar una parte sustancial de la I+D+i como ocurre en gran parte de los países de la OCDE. Este rol de las universidades es fundamental en la sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos, más aún si se considera a la innovación como un factor clave dentro del crecimiento, desarrollo económico y bienestar social de una nación o de un territorio determinado.

El conocimiento ha sido el motor del crecimiento económico y del aumento gradual de la calidad de vida y bienestar en la sociedad contemporánea. Los recursos de la ciencia pueden convertirse en la fuerza conductora de la relación entre las organizaciones científicas, desde donde se contribuye a la construcción de una nueva economía. Dichas funciones, propias de un sistema de innovación, impactan en la previsión de la tercera misión de las universidades y su contribución en I+D+i.

En este contexto, para naciones como Chile, resulta vital identificar las buenas prácticas llevadas a cabo en otros países, como es el caso de Estados Unidos, particularmente en el Estado de California, el que se caracteriza por tener startups científicos, y ser competitivos a nivel nacional en esta área, concentrando además algunas de las mejores universidades a nivel mundial. De igual modo, la Universidad de California ha resultado clave en este sentido, pues destaca su experiencia en la relación universidad-empresa en investigación. Un claro ejemplo de ello, es lo ocurrido en la década de los años 60, donde la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) dio inicio al estudio de un Programa Nacional Frutícola, con el fin de lograr la expansión en esta área. Se destaca el rol de las universidades en este ámbito, estableciéndose un convenio entre la Universidad de California y las universidades chilenas, cuya duración fue de 10 años. Este programa consistió en el envío de personas de las universidades chilenas a realizar postgrados a California con la idea de que dichos profesionales, llamados "UC Davis Boys", al retornar se hicieran responsables de dictar cátedras de fruticultura en las universidades nacionales. También se recibieron investigadores de California, generándose una importante transferencia tecnológica desde Estados Unidos a Chile. Este convenio, promovió el intercambio científico y tecnológico en agricultura y recursos hídricos, donde los "UC Davis boys", tuvieron un rol importante en la transformación de la economía agraria chilena y del crecimiento del área frutícola.

De este modo, entre Chile y California se ha debido a que un historial de colaboración en el ámbito de la innovación y la transferencia tecnológica donde se destaca la implementación en Chile del Centro de Innovación en Ciencias de la Vida por parte de la Universidad de California, Davis, lo que es resultante de una invitación del gobierno chileno, canaliza por medio de CORFO, para el desarrollo de áreas vinculadas a la industria agrícola. De esta iniciativa participan además instituciones de educación superior chilenas, como lo son la Universidad de Tarapacá, Universidad de Talca y Universidad Andrés Bello.

En un nivel de política, y vinculado ciertamente con lo anterior, resalta la política de atracción de Centros Internacionales de Excelencia I+D+i impulsada por el Gobierno de Chile mediante CORFO, desde la segunda mitad de la década pasada, destacándose en la línea de los alimentos al Fraunhofer Chile Research Foundation, la Universidad de California Davis y el Wageningen UR Chile. Luego de una evaluación interna CORFO decide cortar el financiamiento a Wageningen UR, abandonando esta iniciativa y dejando de recibir financiamiento. Debido a esta experiencia, resulta necesario a futuro en el desarrollo de este tipo de políticas, tener claridad desde el inicio, respecto al financiamiento, la naturaleza de la colaboración y las formas de trabajo, porque estos Centros de Excelencia, suelen requerir apoyo financiero de largo plazo, o más extenso del pensado inicialmente por parte de quienes definieron el programa, pudiendo generarse malentendidos y situaciones incómodas, que conllevarían a un término de la colaboración o a un cese temprano de financiamiento, como sucedió con el Centro de Excelencia de Innovación Wageningen UR y su participación en dicha experiencia.

Las iniciativas para fortalecer la innovación en Chile han estado notoriamente vinculadas al ámbito agrícola, lo que es sumamente importante, puesto que hoy en día la innovación tiene un rol relevante al interior de la industria alimentaria, tanto en el desarrollo de los alimentos funcionales como en la ejecución de buenas prácticas agrícolas. En este punto, la innovación tecnológica y los conocimientos en esta esfera generan una oportunidad de mejora del medio ambiente, debido a la reducción de la pérdida de recursos en la producción de alimentos de calidad, ejemplo de ello son los alimentos verdes, los que son procesados en un ambiente sustentable, con estándares técnicos y control de calidad, contribuyendo a la calidad de la alimentación y, por ende, a la calidad de vida de los individuos que los consumen.

Ciertamente, en el desarrollo de la industria alimentaria y frutícola en Chile, solo por mencionar algunas, resulta relevante considerar los impactos positivos que ha tenido la generación de alianzas entre organismos públicos y privados, que demuestran el resultado trabajo mancomunado, y donde se destaca como buena práctica los mecanismos de vinculación entre universidad y empresa, que han traspasado las fronteras nacionales en lo que a formación, investigación y desarrollo respecta, generando una interesante experiencia de formación de capital humano y transferencia tecnológica que ha conllevado a la generación de innovaciones y a la instalación de capacidades dentro del país. Ello, sin duda, requiere de una relación bidireccional donde los recursos y capacidades de ambos mundos se alineen para mantener el interés en los temas a trabajar en conjunto y a su vez apalancando los recursos, tanto públicos como privados en este esfuerzo, incrementando así los resultados adicionales.

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