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Idesia (Arica)

versión On-line ISSN 0718-3429

Idesia vol.30 no.2 Arica ago. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34292012000200001 

Volumen 30, Nº 2 Páginas 3-10 IDESIA (Chile)

Editorial

Sistemas productivos agropecuarios en la macrorregión desértica de Chile

Vitelio Goykovic

Decano Facultad de Ciencias Agronómicas, Universidad de Tarapacá, Arica-Chile. E-mail: vgoykovic@uta.cl

El desarrollo de la agricultura en países emergentes constituye un importante medio para reducir la pobreza y activar sus economías, considerando que el comercio de productos agropecuarios es una fuente de generación de riquezas especialmente el asociado a mercados internacionales. No obstante, la pequeña y mediana agricultura tambiénjuegan un rol importante en las economías locales; a pesar de no generar divisas, contribuyen a la seguridad alimentaria de la población pues son las responsables de satisfacer sus demandas diarias de alimentos, como también contribuyen al crecimiento de otros sectores de la economía por la demanda de servicios e insumos que requieren para su funcionamiento.

En nuestro país la mayoría de las explotaciones agropecuarias corresponde a pequeños predios; así de los 278.660 registrados en el último censo agropecuario, 165.813 posee menos de 10 ha, mientras que las explotaciones de más de 500 ha (1,63%) concentran casi el 80% de la superficie total de explotaciones con tierra. Desde el punto de vista de la capacidad de gestión de estas explotaciones aproximadamente 30.000 se pueden tipificar como empresas modernas y tradicionales, de modo que cerca de 250.000 corresponden a pequeños productores y minifundistas que tienen serios problemas de tierra, capital y educación.

En Chile al igual que en la mayoría de los países latinoamericanos las diferencias de algunos índices de desarrollo humano entre el medio urbano y el rural son significativas, en desmedro de este último, especialmente en lo referido a educación, salud, nivel de ingresos, esperanza de vida, entre otros. De modo que la necesidad de desarrollar en mayor grado el mundo agropecuario rural es una cuestión de equidad social. Una mayor comprensión de los sistemas productivos agropecuarios facilita la definición de políticas, objetivos estratégicos y líneas de acción de las agencias o instituciones gubernamentales como privadas, vinculadas al agro, para superar sus problemáticas y por tanto avanzar en las desigualdades precedentes.

En el extremo norte del territorio nacional, influenciado por el desierto de Atacama, se expresa una diversidad de sistemas productivos con características particulares producto de las diferencias de algunos elementos abióticos tales como niveles de precipitación, temperatura, radiación solar, humedad, nivel altitudinal, topografía, suelos y calidad del recurso hídrico, entre otros factores. El funcionamiento interno de estos sistemas no solo depende de las relaciones estructurales internas de sus componentes, sino también de sus interacciones con los mercados de productos, insumos, financiero, de asistencia técnica; de las políticas gubernamentales, ordenanzas de los gobiernos regionales, redes viales, redes eléctricas y comunicacionales, entre otros elementos. Clasificar estos sistemas por sus elementos y/o limitaciones comunes facilita el análisis para inferir sobre sus requerimientos para su desarrollo.

De acuerdo a las fuentes de variación precedentes una aproximación de tipificación de los sistemas de producción del extremo norte del país desde la costa a la precordillera sería:

Sistemas de producción agropecuarios costeros con agua de riego salino-bóricas

Estos sistemas productivos se encuentran en la parte media y baja de la cuenca del río Lluta. Se irrigan con aguas que presentan una CEw entre 2,2 y 5,3 dS/m y concentraciones de boro entre 16 a 27 mg L-1, dependiendo de la época del año y del punto a lo largo del río en que se determinen. También presentan problemas de drenaje pues el río que aporta el recurso hídrico a la vez opera como dren de manera que aguas abajo la salinidad y concentración de boro en el agua se incrementan. La presencia de niveles freáticos altos en algunos sectores de este valle también favorece el aumento de la salinidad a nivel del suelo cultivado. Están sujetos a un clima benigno que les permitiría cultivar sin restricciones una amplia gama de hortalizas, frutales tropicales y subtropicales, no obstante la calidad del agua superficial como subterránea lo impide.

Se caracterizan por encontrarse a distancias relativamente cerca de mercados urbanos en los cuales la mayoría de los agricultores comercializa sus cosechas. Otros agricultores también optan por vender sus productos a intermediarios transportistas a nivel predial tengan o no acuerdos comerciales previos con ellos, por adelanto de recursos económicos para financiar el cultivo. También por su ubicación a estos productores se les facilita vincularse a los mercados financieros, de asistencia técnica y mano de obra, entre otros.

En estos sistemas los agricultores pueden cultivar sin inconvenientes durante todo el año la alfalfa, betarraga, cebolla, ajo, maíz lluteño, espárrago, algunas especies florales con algo de daño en los bordes y/o ápices de sus hojas como claveles, alhelí y limonium. Otras especies que cultivadas con riego por goteo también se producen a pesar de presentar una disminución en sus rendimientos como tomate, pimentón, ajíes, brócoli, coliflor. Por su mayor sensibilidad a las sales y boro hay algunas hortalizas que no pueden cultivar como porotos verdes, pepino de ensalada, zanahoria, lechuga, melón y sandías, entre otras. Respecto a frutales la única especie que se desarrolla en estos sistemas productivos sin inconvenientes es la palma datilera, sin embargo no existen huertos comerciales de ésta.

Estos sistemas tienen potencial para un mayor crecimiento agrícola, el cual estaría supeditado a inversiones en la separación de las aguas de riego de las de drenaje, lo cual favorecería también el control de insectos hematófagos que afectan a las personas y la crianza de animales, al manejo más eficiente de la fertirrigación, el manejo del boro a través del uso de enmiendas orgánicas y el cultivo bajo malla antivectores o sencillamente el desboratado del agua de riego mediante el empleo de resinas, y la incorporación de buenas prácticas agrícolas, de manera de enfrentar con más eficiencia la competencia de otras regiones que apuestan también a la producción de hortalizas en los más fríos del año.

Sistemas de producción costeros basados en cultivos hortofrutícolas

Corresponden a sistemas que se encuentran en las cuencas del río San José y del río Codpa. La calidad del agua que irriga estos sistemas es superior a la del río Lluta pues la salinidad disminuye a 1 dS/m y el boro se encuentra a concentraciones próximas a 0.9 mgL-1 en el caso de la cuenca del río San José. El clima a que están sujetos permite el cultivo de hortalizas durante todo el año, siendo las principales el tomate, poroto verde, maíz, pimiento morrón, pepino de ensalada, lechugas, entre otras. Y frutales como olivos, paltos, cítricos, mango, y guayaba, entre otros.

Son sistemas productivos dinámicos, especialmente los ubicados en el valle de Azapa perteneciente a la cuenca del río San José, en los cuales los agricultores planifican sus cultivos hortícolas en función de la demanda de los mercados de la zona centro sur del país en los meses más fríos del año, de manera que el calendario agrícola comienza temprano a inicios de otoño. El principal cultivo de interés es el tomate, de forma que cuando los agricultores implementan alguna rotación de cultivos, éstos quedan supeditados a las distancias definidas para el tomate. Tal como el clima es benigno para los cultivos lo es también para el desarrollo de plagas, situación que los agricultores están superando mediante el uso de estructuras dotadas con mallas antivectores, que les ayudan a reducir problemas de virosis, minimizar la aplicación de pesticidas y por tanto generar frutos más inocuos, como también subir algunos grados la temperatura, factor importante en los sistemas situados en los sectores más altos del valle.

Seguramente por lo interesante que resulta el cultivo del tomate para maximizar las utilidades, algunos agricultores, especialmente aquellos en que su predio colinda con las laderas del valle, están expandiendo sus fronteras prediales hacia estas tierras, se estima que actualmente son 356 ha las ocupadas por cultivos, de un total de 412 ha que se encuentran en acto administrativo en Bienes Nacionales. Otros, aumentan sus fronteras hacia el lecho del río, rellenando el área con tierra y nivelándola; con seguridad esta última expansión territorial de alguna forma también contribuye a mitigar la biodiversidad tanto de flora como fauna silvestre. Dado lo intensivo que es este cultivo respecto a la mano de obra, cada vez más escasa, gran parte de los agricultores trabajan sus cultivos mediante medierías. Igualmente, este hecho ha incrementado la fuerza de trabajo extranjera, especialmente peruana y boliviana, la cual ante su demanda está respondiendo en forma más organizada.

En los últimos años en el valle de Azapa se están generando cambios importantes a nivel del medio explotado y fuerza de trabajo por la llegada de empresas transnacionales dedicadas a la producción de semillas e interesadas en extender sus actividades durante todo el año. Estas empresas por la naturaleza de las actividades que realizan requieren mucha mano de obra, situación que está contribuyendo a disminuir el desempleo tanto a nivel rural como urbano. También por el hecho de que las especies de su interés son determinados cultivos principalmente maíz y soja están contribuyendo a cambiar el paisaje rural, al talar los olivos u otras especies frutales (aproximadamente 80 ha) de los predios que adquieren o arriendan. Se estima que el territorio bajo cultivo de estas empresas es de aproximadamente 300 ha. Paralelamente han contribuido al aumento del valor de la tierra ($ 80x106/ha) como al de las acciones de agua ($ 18x106/acción), hecho que ha gatillado el interés de algunos agricultores a vender sus predios o arrendarlos, situación que ha derivado en la migración de medieros y de los propios agricultores a otros valles.

Por ser Azapa, actualmente, un valle direccionado a satisfacer la demanda de hortalizas en los meses invernales de la zona centro sur del país, al igual que otras localidades en la V Región, el potencial de crecimiento de los sistemas productivos del norte del país debe estar enfocado: a la incorporación de más tecnología en sus explotaciones relacionadas con el cultivo bajo ambientes más controlados, la fertirrigación, el cultivo sin suelo, incorporación de buenas prácticas agrícolas y buenas prácticas laborales, de manera que apunten a obtener un producto de calidad competitivo en los mercados. De alguna forma también para lograr estos propósitos los agricultores requieren capacitarse en el ámbito técnico, organizacional y de gestión predial dado por ejemplo que pocos agricultores tienen incorporado un sistema contable que les facilite la toma de decisiones, una mayor fortalecimiento en estos aspectos también puede contribuir a que los agricultores empiecen a considerar mercados externos. A pesar de que estos valles costeros sin grandes problemas de salinidad y boro, y sujetos a un clima que permite el cultivo de especies frutales subtropicales y algunas tropicales, estos rubros no se han potenciado a excepción del olivo.

Sistemas de producción altoandinos en tierras escarpadas

Corresponde a sistemas situados entre los 3.000 a 3.500 msnm, en lomajes y laderas de cerros, las cuales el hombre ha intervenido confeccionando terrazas de manera de facilitar el riego y disminuir la erosión, por lo escarpado de los terrenos la mayoría de estas terrazas son angostas. Los sistemas se encuentran bajo la tipología climática de Desierto Marginal de Altura, donde las precipitaciones varían entre los 50 y 200 mm, concentrándose en los meses estivales, de manera que no hay posibilidades de cultivos de secano.

El principal cultivo generador de ingresos, de la mayoría de las localidades ubicadas en estas altitudes, es el orégano. En menor grado se encuentran otros cultivos como la papa, el maíz, la haba, entre otros, que también tienen por objetivos el autoconsumo familiar. Estos dos últimos productos tienen la ventaja que pueden preservarse mediante desecación por un tiempo prolongado, la papa en cambio también es conservada a través de la desecación (papa chuño), pero su proceso considera una exposición natural a las bajas temperaturas nocturnas y a una alta insolación, de manera que para los agricultores son de vital importancia, dado que son parte importante de su dieta alimenticia. Otro cultivo que corrientemente está presente en los sistemas de cultivos es la alfalfa, que sustenta la crianza de ovinos, caprinos y algo de ganado vacuno. También existen algunos frutales como el tumbo, la tuna, manzanos pero a nivel de huerta familiar

Las tierras dedicadas a los cultivos hortícolas mayoritariamente corresponden a terrazas, mientras que la alfalfa la cultivan principalmente en terrenos que presentan lomajes suaves. En algunos casos las terrazas no son suficientemente planas, lo que sumado al riego por tendido que practican, lentamente erosionan el suelo y por tanto ponen en juego la productividad actual y las oportunidades de generaciones venideras de seguir explotando el recurso, es de señalar, que en determinados predios el cuello de la planta de orégano dista 30 cm de la superficie del suelo. Por lo angosto de las terrazas o su ubicación en terrenos escarpados o sencillamente la falta de recursos económicos, la incorporación de maquinaria agrícola para intervenir el suelo es prácticamente nula, de manera que aún los agricultores continúan trabajándolo con herramientas manuales, situación que gravita fuertemente en los costos de producción de sus cosechas, haciéndolos menos competitivos.

Otro elemento que limita el crecimiento productivo de estos sistemas es el recurso hídrico. La gran mayoría de los agricultores tienen incorporado el riego gravitacional por tendido, que sumado a las pendientes algo pronunciadas de las terrazas desemboca en su deficiente uso. Periodicamente los productores concuerdan el orden de los turnos y la frecuencia de riego, que usualmente comienza con ocho días y finaliza con doce o más días dependiendo de la abundancia del recurso. En ocasiones cuando la frecuencia de riego considera muchos días, los agricultores practican un entresaque, con menos caudal, para los cultivos destinados al autoconsumo. El cultivo menos privilegiado con el riego es la alfalfa, así en las temporadas con mayor déficit hídrico, algunos agricultores tienen sólo la posibilidad de realizar dos riegos, hecho que explica la baja densidad de esta leguminosa en las praderas.

Gran parte de los agricultores maneja más de un predio, ya sea propio, arrendado, cedido en préstamo,o mediería, también accesa a tierras comunitarias. No siempre los predios se encuentran ubicados en un mismo sector, hecho que tiene algunas ventajas, como la de reducir riesgos por heladas, y desventajas como la de arrear diariamente el piño de animales desde los corrales que se encuentran en el pueblo hasta los predios, hecho que implica una pérdida de energía del ganado, también para algunos, aquellos que no cuentan con burros, genera dificultades para trasladar el guano de los corrales hacia los sectores de cultivo, llegando al extremo en ocasiones de quemar el estiércol del corral.

Mayoritariamente la comercialización de las cosechas los productores las realizan a nivel predial, son muy pocos aquellos que venden sus productos en el terminal agrícola, y considerando que son pocos los intermediarios compradores que intervienen en esta etapa de la cadena alimentaria, las relaciones económicas son un tanto asimétricas. Ante esta situación normalmente aquellos agricultores productores de orégano, que no se encuentran apremiados de venderlo lo almacenan a la espera de mejores precios, situación que es favorecida por la baja humedad ambiental existente en la precordillera.

Para mantener la reproducción de sus sistemas agropecuarios algunos agricultores, principalmente los más jóvenes, mejoran sus ingresos ofertando su mano de obra en actividades extraprediales como jornales en obras de pavimentación de caminos, construcción y reparación de acequias, reparación de obras de arte, jornales en empresas mineras o de servicios entre otras actividades. Sin duda estas acciones producen una sobrecarga de trabajo en las mujeres al tener que asumir más responsabilidades en la explotación, aparte de las labores de hogar y de apoyo a la educación de los hijos. En ocasiones ante las dificultades de poder reproducir los elementos estructurales de sus sistemas y la inexistencia de una oferta educacional de enseñanza media para los hijos, los agricultores simplemente emigran hacia los centros urbanos.

El escaso a nulo empleo de agroquímicos, la muy buena calidad del agua de riego en algunos sectores, la reducida presión de plagas y enfermedades, la alta radiación y la existencia de cultivares de maíz y papas con atributos culinarios particulares, como también el mayor aroma que desarrolla el orégano en esas altitudes pueden constituir una ventaja para que los agricultores puedan generar nichos de productos orgánicos.