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Idesia (Arica)

On-line version ISSN 0718-3429

Idesia vol.25 no.1 Arica Apr. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34292007000100001 

IDESIA (Chile) Vol. 25, Nº 1; 5-6, 2007

 

EDITORIAL

Sr. Emilio Rodríguez Ponce
Presidente
Comisión Nacional de Acreditación

 

Sr. Manuel Donoso Muñoz
Vicerrector Administración y Finanzas
Universidad de Tarapacá

FE PÚBLICA Y CALIDAD

En Chile, cerca del 37% de los jóvenes entre 18 y 24 años acceden a la educación superior. En el año 1990 este sistema bordeaba los 245.000 estudiantes, mientras que hoy estudian más de 640 mil alumnos, generándose un aumento de cobertura altamente significativo. Complementariamente, mientras en ese mismo año sólo un 4,5% de los alumnos de más escasos recursos accedía a la educación superior, hoy lo logran más del 14,5%, reflejando un impacto notorio sobre la equidad. Así en la actualidad el número de titulados en las instituciones universitarias supera anualmente los 20 mil profesionales, mientras que en 1995 esa cifra bordeaba los 9.000 profesionales al año. Estas cifras muestran un crecimiento sobresaliente en las últimas décadas y, de cara al Bicentenario de la independencia de nuestro país, denotan una proyección de incremento cuantitativo significativo tanto en cobertura como en equidad.

El equilibrio entre cobertura, calidad y equidad es una tarea estratégica mayor. Si pretendemos proyectarnos como una nación con creciente competitividad y éxito en los mercados internacionales, entonces avanzar en cobertura y equidad, en un marco de calidad, es un desafío insoslayable para la educación superior y para el país.

La formación de capital humano avanzado tiene incidencia sobre la productividad individual y, por ende, sobre el crecimiento de la economía. Similarmente, la creación de conocimiento, específicamente a través de la investigación y desarrollo, tiene una alta rentabilidad social y económica y, por lo tanto, el sistema de educación superior es un factor crítico del éxito estratégico de los países en la sociedad del conocimiento.

En efecto, la tradicional división entre capital y trabajo pierde parte de su esencia y se diluye, ya que esta dicotomía no permite relevar la importancia vital que tiene el conocimiento y el capital humano en nuestros tiempos.

Por su parte, para las personas la educación superior es una fuente de movilidad social. La educación superior en Chile presenta una rentabilidad privada cercana al 20%, constituyéndose en una de las inversiones más atractivas del sistema global. Para quienes estudian en la educación superior las oportunidades laborales y las remuneraciones percibidas son ampliamente mejores en comparación con quienes no logran esa posición.

Sin embargo, la educación superior es mucho más que esto, puesto que tras la búsqueda de una profesión hay esperanzas de vida, hay un despliegue de talentos, y anhelos de un futuro mejor. No sólo de los individuos que realizan los estudios, sino que en la formación profesional de los jóvenes se comprometen y se involucran los sueños de miles de familias.

Garantizar la calidad de la educación superior es un imperativo para nuestra sociedad. El acceso a la educación superior es muy importante, también lo es que dicha educación sea idónea en la generación de competencias para el trabajo, en la formación integral de profesionales que contribuyan a la sociedad, en la realización de procesos de formación en tiempos razonables, que conduzcan a niveles significativos de éxito académico y, posteriormente, profesional.

En un mercado imperfecto como lo es la educación superior, se debe garantizar la fe pública, debe existir un sistema de información relevante que ayude a los estudiantes y usuarios del sistema a tomar las mejores decisiones. Se debe también verificar los niveles de calidad del sistema, los mecanismos de autorregulación y de mejora continua que muestran las instituciones.

Estos son algunos de los desafíos más vitales que tiene por delante la Comisión Nacional de Acreditación. Desafíos que deben emprenderse con vitalidad para contribuir a una educación superior cada vez más comprometida con la calidad, con los resultados de sus procesos, y que apoye de manera creciente al desarrollo del país.