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Revista de geografía Norte Grande

versión On-line ISSN 0718-3402

Rev. geogr. Norte Gd.  no.50 Santiago dic. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022011000300006 

Revista de Geografía Norte Grande, 50: 87-104 (2011)

TEMA CENTRAL: DESIERTO

La voz de los pobres del Norte Grande de Chile: estudio sobre la pobreza con participación de los afectados1

 

Sandra Leiva Gómez2 y Michel Parra Calderón3

 

2 Instituto de Estudios Internacionales, Universidad Arturo Prat (Chile). E-mail: sandra.leiva@unap.cl

3 Programa de Máster en Estudios Sociales de Ciencia y Tecnología, Universidad de Salamanca (España). E-mail: miparra@alumnos.unap.cl


RESUMEN

Se revisan los principales enfoques de medición de la pobreza utilizados en América Latina y se constata la necesidad de complementar los estudios cuantitativos con los cualitativos. Dentro de estos últimos se destacan las evaluaciones con la participación de los propios afectados, cuya metodología es empleada por un estudio pionero en Chile encargado por la Fundación Superación de la Pobreza. Se muestran aquí los resultados de este estudio en el Norte Grande de Chile, que rescata las voces de hombres y mujeres pobres sobre la pobreza. Con ayuda del software cualitativo MAXqda, se analizan dimensiones tales como la definición de la pobreza y sus causas, estrategias para superarla, así como alternativas de cambio. Los principales resultados muestran una conceptualización multidimensional del fenómeno por parte de los propios afectados, quienes atribuyen las principales causas de la pobreza al individuo, a la familia, así como al contexto social.

Palabras clave: Pobreza, estudios participatorios, Chile.


ABSTRACT

We review the approaches to poverty measurement used in Latin America and show the need to complement quantitative and qualitative studies. Among the latter stand out evaluations with the participation of those affected, whose methodology is used by a pioneering study in Chile commissioned by the Foundation for Overcoming Poverty. Results of this study in northern Chile are shown, which rescues the voices of poor men and women on poverty. Using the qualitative software MAXqda, dimensions such as the definition of poverty and its causes, strategies to overcome it, and options for change are analyzed. Main results show a multidimensional conceptualization of the phenomenon by those affected, who attributed the main causes of poverty at individual, family and social context.

Key words: Poverty, stakeholder participation, Chile.


 

Se han realizado bastantes estudios cuantitativos por parte de los Estados, organismos internacionales e investigadores acerca de la pobreza, sin embargo, hay una gran carencia de estudios cualitativos. Se sabe cuántos son los pobres, dónde están distribuidos, qué sexo y edades tienen, cuál es su nivel de escolaridad, entre otros. No obstante, no ha sido suficientemente investigado cómo definen los propios afectados la pobreza o qué creen ellos que los ayudaría a salir de ella. Generalmente la pobreza ha sido estudiada en términos de su medición, y de acuerdo a ella, han sido denominados los enfoques que con mayor frecuencia se han utilizado. Es así como los más conocidos y estudiados en esta materia corresponden al enfoque absoluto y al relativo (Beccaría, Feres y Sáinz, 1997; Feres y Mancero, 2001). El primero revela una condición de pobreza en cualquier contexto, al no satisfacer determinadas necesidades básicas, en tanto que el segundo hace alusión a una situación de pobreza relativa, en la medida que la satisfacción de necesidades es evaluada en relación a las necesidades de los demás. En América Latina y en Chile han sido utilizados generalmente cinco enfoques para medir la pobreza: el enfoque neoliberal, el enfoque de los organismos internacionales, el enfoque crítico, el enfoque de las estrategias de sobrevivencia (Frohmann, 1993) y el enfoque de desarrollo humano, que consideran formas distintas de medir y entender la pobreza. Estos enfoques han sido aplicados en diversos momentos y de acuerdo a sus resultados las personas pobres pueden ser contabi -lizadas y ubicadas geográficamente.

El Banco Mundial llegó a la convicción de que los estudios cuantitativos sobre la pobreza son insuficientes, pues por sus metodologías no pueden acceder a información vital para elaborar políticas tendientes a reducir la pobreza. De esta forma, elaboró un estudio utilizando metodologías cualitativas, que le permitieran conocer lo que los propios afectados piensan sobre su condición de pobreza y los elementos que ellos consideran adecuados para salir de esta condición. Así, fueron llevados a cabo durante la década de los 90 estudios de pobreza con participación de los afectados en más de 80 países.

En Chile la pobreza ha sido investigada, al igual que en otros países, mayoritariamente en términos cuantitativos. De esta manera se sabe cuántas personas pobres existen, se conocen sus características sociodemográficas, cuáles son sus ocupaciones y sus necesidades básicas insatisfechas más urgentes. Sin embargo, una carencia de datos cualitativos no permite conocer cómo definen la pobreza los propios afectados, cuáles son las causas de su condición, o qué elementos les permitirían salir del círculo de la pobreza. Para llenar este vacío, la Fundación Superación de la Pobreza encargó a distintas unidades la realización del estudio "Las voces de la pobreza" en todo el territorio chileno, haciendo un símil del estudio "La voz de los pobres", que realizara el Banco Mundial. Los autores de este artículo llevaron a cabo este estudio durante el año 2008 en el Norte Grande de Chile, el que comprende las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.

La investigación comprende la consulta a los propios afectados de cuatro dimensiones básicas para entender la pobreza: cuáles son las manifestaciones de la pobreza, cuáles son sus causas, qué soluciones existen para salir de esta condición, y por último, qué expectativas futuras se tienen. El diseño muestral fue proporcionado por la Fundación Superación de la Pobreza, el que comprendió en el caso del Norte Grande cinco focus groups y tres entrevistas en profundidad. Los análisis de las dimensiones y categorías fueron realizados utilizando el software de análisis cualitativo MAXqda.

En la primera sección de este artículo se hace una breve referencia a los principales enfoques para la medición de la pobreza. En seguida se analizan las ventajas de los métodos cualitativos participatorios como metodología complementaria a los datos cuantitativos, haciendo referencia específicamente a los estudios realizados por el Banco Mundial durante los 90. A continuación se presenta el estudio de la Fundación Superación de la Pobreza, llevado a cabo en todo el territorio nacional y que utiliza una metodología con participación de los afectados. Posteriormente se presentan los principales resultados de aquella zona geográfica del estudio llevada a cabo en el Norte Grande de Chile. Por último, se entregan las conclusiones de este artículo.

Principales enfoques para la medición de la pobreza en América Latina

La pobreza se define usualmente como carencia de ciertas necesidades básicas que posibilitan un mínimo bienestar de las personas. Existen diversos enfoques para medir la pobreza, existiendo consenso en que los principales son el enfoque absoluto y el enfoque relativo4 (Beccaría, Feres y Sáinz, 1997; Feres y Mancero, 2001). El enfoque absoluto realiza una medición de acuerdo a un conjunto básico de necesidades que develan una situación de carencia en cualquier contexto (Beccaría, Feres y Sáinz, 1997). Desde la perspectiva del enfoque absoluto, los cánones de satisfacción de las necesidades básicas son independientes de la riqueza de los demás, si estas necesidades no son satisfechas, se supone una condición de pobreza. Según el enfoque absoluto, aquellas personas cuyo consumo está por debajo del mínimo razonable, son consideradas pobres. Asociado a este enfoque existen diversos métodos para medir la pobreza. Algunos de ellos son el método de la canasta básica, el método de las necesidades básicas insatisfechas, el método integrado y el método de la paridad del poder adquisitivo, entre otros.

El enfoque relativo plantea que las necesidades se definen en una comparación con los demás, y la condición de pobreza depende entonces del nivel general de riqueza (Feres y Mancero, 2001). Las personas tienden a percibir su bienestar en función del bienestar de los demás, esto implica que una persona puede sentirse pobre al compararse con las demás, aun cuando tenga sus necesidades básicas satisfechas. Por el contrario, si todo el entorno tiene recursos limitados, como ella, entonces puede no sentirse pobre, aun cuando sus necesidades básicas no estén cubiertas (Feres y Mancero, 2001). En el caso del enfoque relativo, la medición se realiza en base a la participación en la distribución de ingresos y oportunidades. Desde esta perspectiva, los umbrales de satisfacción de las necesidades se establecen comparando entre los distintos segmentos socioeconómicos. La noción de pobreza depende del nivel general de riqueza, haciendo referencia a una situación de desigualdad en el acceso y distribución de las recompensas materiales y simbólicas de una sociedad. Es un enfoque adoptado fundamentalmente en sociedades desarrolladas5.

Además de los enfoques mencionados, es posible distinguir otros cinco más: enfoque neoliberal, enfoque de los organismos internacionales, enfoque crítico, enfoque de las estrategias de sobrevivencia y, por último, enfoque de las capacidades. Estos enfoques se diferencian por el concepto de pobreza que emplean y por las metodologías que se utilizan para medir la misma. Los límites entre un enfoque de investigación y otro no son absolutos, sirven más que nada para organizar esquemáticamente los estudios que se han realizado en este campo (Frohmann, 1993).

El enfoque neoliberal surge de las metodologías y conceptos propuestos por el Banco Mundial a principios de los setenta y que fueron seguidos por la Oficina de Planificación Nacional (ODEPLAN) en el régimen militar. En este enfoque podemos apreciar un parentesco más cercano con el instrumental teórico y metodológico del Banco Mundial bajo la presidencia de McNamara en donde el tema de la pobreza constituyó un asunto prioritario. Dentro de este enfoque, el concepto y la medición de la pobreza se definen de la siguiente manera: se entiende la pobreza en un sentido absoluto, como insatisfacción de necesidades básicas según un patrón mínimo. El indicador principal para la medición de la pobreza lo constituyen las condiciones de la vivienda, lo cual incluye el tipo de vivienda, la eliminación de excretas, el grado de hacinamiento y el equipamiento del hogar. La autora señala que la obra que recoge con mayor precisión este tipo de medición es el "Mapa de la extrema pobreza", en sus sucesivas versiones de 1974 y 1985. Según este enfoque los factores que originan o contribuyen a la agudización de la pobreza surgen de desequilibrios que tienden a ser eliminados con un crecimiento económico más acelerado. Las propuestas para erradicar la pobreza insisten en acelerar el crecimiento económico y utilizar la focalización del gasto social como el principal instrumento de apoyo a los sectores de menos ingresos que aún no alcanzan a ser favorecidos por los beneficios del crecimiento. Desde esta perspectiva nacen los umbrales de satisfacción de las necesidades básicas que son independientes de la riqueza de los demás. Comprenden un grupo de necesidades irreductibles y por lo tanto son pobres todos aquellos individuos cuyo consumo está por debajo del mínimo razonable. Es un enfoque aplicado fundamentalmente en sociedades en vías de desarrollo y se consideran dentro de este enfoque, entre otros, el método integrado y el método de la paridad del poder adquisitivo (Frohmann, 1993).

El Banco Mundial ha utilizado bastante el método dólar paridad del poder adquisitivo. Este método mide consumo potencial y en él se consideran extremadamente pobres a personas u hogares que cuentan diariamente con menos de un dólar paridad de poder adquisitivo. El valor se establece de acuerdo a equivalencias en el poder adquisitivo, tomando como referencia el índice de precios de Estados Unidos de 1985, actualizado en el año 1993. Una de sus ventajas consiste en que permite una medición estandarizada a nivel internacional, lo que además hace posible comparar los resultados. Sin embargo, tiene serias limitantes, dentro de las que se cuentan no tener correspondencia con alguna canasta básica, además de que sus valores son muy reducidos para los países desarrollados y países emergentes (Frohmann, 1993).

U n segun do en foq ue l o con stitu ye el enfoque de los organismos internacionales desarrollado principalmente por las agencias de Naciones Unidas-Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Organización Internacional del Trabajo (OIT),

Programa Regional para América Latina y el Caribe (PREALC) y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este enfoque no es privativo solo de Chile, sino que está basado en una interpretación de la realidad latinoamericana en algunos casos, y en la del mundo en desarrollo, en otros (Frohmann, 1993). Chile ha sido particularmente sensible a este enfoque ya que es sede de varios de los organismos internacionales mencionados. Esto explica la fuerte presencia de este enfoque en el medio chileno, mucho mayor de la que tiene en otros países latinoamericanos equivalentes. Es el enfoque que mayor protagonismo ha tenido sobre los demás y los trabajos realizados bajo esta perspectiva de investigación son utilizados y citados en casi todos los estudios realizados con otros enfoques. Goza de una legitimidad especial y posee un aura de objetividad de la que carecen los demás, por eso algunos de sus conceptos y herramientas metodológicas son utilizados ampliamente.

En el enfoque de los organismos internacionales se define la pobreza como la insatisfacción de necesidades básicas, medidas según indicadores de ingreso en relación al costo de una canasta básica de alimentos que cubre los requerimientos nutricionales mínimos recomendados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se distingue la indigencia -ingresos insuficientes para adquirir una canasta básica de alimentos- de la categoría más amplia de pobreza, que incluye a todos aquellos con ingresos menores del doble de la canasta básica de alimentos. De esta manera, se construyen líneas de indigencia y líneas de pobreza para los países latinoamericanos, adecuándolas a los sistemas estadísticos internacionales. Según este enfoque, los factores que originan o contribuyen a la agudización de la pobreza tienen sus raíces en el funcionamiento y en la estructura de la economía. Ya Raúl Prebisch señalaba que existe una contradicción básica entre el considerable potencial de acumulación, producto del ingreso técnico, y la apropiación de los incrementos de la productividad por los estratos superiores de la sociedad, las empresas transnacionales y el Estado. Este enfoque propone como forma de erradicar la pobreza un nuevo modelo de desarrollo, que ofrezca simultáneamente crecimiento económico y una redistribución del ingreso, en el cual la creación de empleo ocupe un rol prioritario. La CEPAL (1990) realizó una propuesta contenida en el documento "Transformación productiva con equidad", en el cual plantea que la imprescindible modernización de las economías latinoamericanas, para ser efectiva, debe ir acompañada del logro de crecientes niveles de equidad en el ámbito social. Para poder concretarse, los objetivos de equidad necesitan ser incorporados al diseño mismo del crecimiento económico y de transformación productiva.

Una referencia especial merece la línea de la pobreza perteneciente a este enfoque, ya que en Chile es el instrumento más difundido a nivel estatal para discriminar entre personas pobres y no pobres. En efecto, la información entregada a los medios de comunicación por el Gobierno sobre la disminución de la pobreza está basada en mediciones que toman la línea de la pobreza como base. Normalmente la práctica más común para determinar la línea de pobreza es el establecimiento de requerimientos nutricionales predeterminados para una buena salud y una vida activa. La línea de pobreza se define entonces como el valor monetario para alcanzar el bienestar económico individual, tales como los gastos en todos los bienes y servicios necesarios para lograr tales requerimientos. Se considera a las personas pobres si, y solo si, su indicador de bienestar se encuentra bajo esa línea. Sin embargo, se debe reconocer una subjetividad y especificidad social en cualquier definición de necesidades básicas, incluyendo los requerimientos nutricionales (Pradhan y Ravallion, 2000).

Durante los noventa existió una gran variedad de estudios basados en la línea de pobreza (Olavarría-Gambi, 2009; Larraín, 2008; Larrañaga y Herrera, 2008; Neilson et al., 2008; Contreras, Cooper y Neilson, 2007), de los cuales algunos realizan críticas a esta perspectiva absoluta y cuantitativa. Olavarría-Gambi (2009) realiza una caracterización de la pobreza en el período 1987-2006 y analiza el acceso de los pobres a los programas sociales. Por su parte, Larraín (2008) realiza un estudio crítico sobre la utilización de la canasta familiar para determinar la línea de pobreza, con miras a hacer una reformulación a la canasta para actualizar la línea de pobreza. Larrañaga y Herrera (2008) analizan los cambios en la desigualdad y la pobreza en Chile, utilizando los datos de la Encuesta CASEN 2006, demostrando que se ha producido una disminución de la desigualdad entre los años 2000 y 2006, contribuyendo a una reducción de la pobreza. Neilson et al. (2008) estudian la pobreza crónica y la pobreza transitoria entre los años 1996 y 2001, utilizando los datos de la Encuesta Panel CASEN. Contreras, Cooper y Neilson (2007) evalúan si el crecimiento de Chile en la década de los 90 ha sido un crecimiento económico que beneficia a los pobres, llegando a la conclusión de que efectivamente el crecimiento ha influido significativamente en la reducción de la pobreza dentro de ese período.

Un tercer enfoque, el enfoque crítico, es considerado un enfoque bastante ecléctico que se nutre teóricamente de distintas vertientes. En el concepto y la medición de pobreza suscritos por este enfoque, la pobreza se percibe como una insatisfacción de necesidades básicas, resultante de una distribución del ingreso inequitativa (derivada a su vez de una serie de variables) y, también, como marginación y exclusión de los beneficios del desarrollo. En este enfoque también se construyen líneas de pobreza, las cuales se siguen como indicadores para medir la pobreza que, por lo general, toman a las familias como unidad de análisis y consideran el ingreso familiar per cápita. Los productores de la investigación social que adhieren a este enfoque fueron generalmente muy críticos respecto de las estadísticas oficiales publicadas durante el régimen militar y construyeron una batería completa de indicadores y mediciones alternativos que fueron ganando más y más legitimidad y que, de hecho, se convirtieron en la base de los programas sociales de los gobiernos democráticos en Chile a partir de los años noventa. Los datos publicados coinciden con las mediciones realizadas posteriormente por la CEPAL y también con los de las encuestas CASEN del propio gobierno militar que no fueron publicitados oficialmente en su momento (Frohmann, 1993).

Respecto de los factores que originan o contribuyen a la agudización de la pobreza, este enfoque destaca principalmente el desempleo y el subempleo, considerando que en los ochenta se consolidó un desempleo estructural por encim a del 15 por ciento en forma permanente, y que fue parte del m odelo económico imperante. Se señala, asimismo, que a partir de 1973 se alteró la estru ctura de la producción y cambiaron drásticamente los patrones de distribución del ingreso, desencadenándose un proceso de concentración de la riqueza, del ingreso y del poder social. Asimismo, este enfoque destaca que la reducción y la redistribución regresiva del gasto social del Estado contribuyeron a este proceso de concentración, desmitificando los supuestos éxitos de la política de focalización publicitado por los funcionarios del gobierno militar. Aquí el incremento de la pobreza también se percibe como un problema estructural, derivado del modelo económico imperante. Se propone, además, un modelo de desarrollo económico alternativo que combine crecimiento con equidad. A su vez el combate contra la pobreza se inserta en el marco de un proceso redemocratizador tanto de la sociedad como de la economía, y su conducción exitosa se considera una condición de la estabilidad de la democracia. Otro elemento distintivo es que de la evaluación de las políticas y los programas sociales del pasado o presente surgen propuestas para políticas alternativas. Cabe señalar que son varios los productores de investigación social adscritos al enfoque crítico, que plantean la relevancia de las organizaciones populares en el establecimiento de un vínculo eficaz entre la sociedad civil y el Estado para la formulación de las políticas sociales (Frohmann, 1993).

Un cuarto enfoque se suele denominar el enfoque de las estrategias de sobrevivencia, que corresponde al sector más radicalizado dentro del campo de estudios de la pobreza. Fue sustentado durante los ochenta por aquellos que estaban más a la izquierda del espectro político, siendo alentado por algunas organizaciones de base, por un sector de la Iglesia Católica que apoyaba la "opción preferencial por los pobres" y también por aquellas agencias de cooperación internacional que postulaban una orientación directa hacia las comunidades de base. En este enfoque, el concepto y medición de la pobreza empleado define a la pobreza como exclusión económica, política, social y espacial. El foco de atención principal son las condiciones de vida de los sectores populares y las estrategias que estos han desarrollado para enfrentar la pobreza. El grueso de los trabajos que se ubican dentro de este enfoque, fueron reali -zados en centros académicos independientes como el Programa de Economía del Trabajo (PET), la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y la Corporación de Estudios Sociales y Educación (SUR), aunque también hubo aportes sign ificativos de la Corporación de Estudios para América Latina (CIEPLAN), el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE) y otros. Este enfoque, más que definir a los pobres como objeto de investigación, se orienta al estudio del sujeto popular, en tanto actor político y social. Según este enfoque, los factores que originan o contribuyen a la agudización de la pobreza derivan del hecho de que el modelo de desarrollo económico implementado durante el periodo autoritario se basó en la marginación y la exclusión de un sector de la población, ya que apartó de los beneficios del desarrollo a sectores que antes habían participado. Los estudios que se enmarcan dentro de este enfoque analizan tal proceso de exclusión, las condiciones de vida deri -vadas de él y, sobre todo, las estrategias de sobrevivencia desarrolladas por el mundo popular para enfrentarlas. El nexo pobreza-exclusión-modelo económico-dictadura mili -tar es siempre muy explícito dentro de estos análisis y de ahí surge la importancia que adquieren las distintas formas de organización de los sectores populares, tanto a nivel social y económico, como también en el plano político. En estos estudios predominan propuestas y recomendaciones para la erradicación de la pobreza, predominan también concepciones que implican la proyección futura, en un contexto democrático, de estas nuevas organizaciones en tanto expresión de los nuevos contenidos democráticos y populares que pueden tener las relaciones económicas y sociales. En el desarrollo de las políticas sociales, la participación de estas organizaciones, en estrecha colaboración con el Estado, juega un papel importante, por un lado incorporando a las políticas la experiencia y el aprendizaje acumulados y, por el otro, asegurando el carácter democrático de estas (Frohmann, 1993).

Por último, se destaca el enfoque de capacidades, desarrol lado teóricamente por Amartya Sen (1985; 2005) y utilizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo desde la década de los noventa hasta hoy. Esta agencia de las Naciones Unidas mide el Desarrollo Humano a través del Indice de Desarrollo Humano, entendiendo por tal "el proceso mediante el cual se aumentan las capacidades y opciones de las personas. Ello apunta a reconocer a todos los individuos como sujetos sociales capaces de perseguir la realización del tipo de vida que les parezca favorable" (PNUD-MIDEPLAN, 2006: 10). Si el desarrollo se define en términos de ampliar las opciones de las personas, la pobreza significa que las opciones para lograr el desarrollo son negadas (PNUD, 1997). Según la perspectiva de la capacidad, la pobreza se define por la ausencia de ciertas capacidades para funcionar, y una persona pobre sería por tanto alguien que "carece de la oportunidad para lograr algunos niveles mínimamente aceptables de esos funcionamientos" (PNUD, 1997: 18). De acuerdo al concepto de capacidad, la pobreza "se basa no solo en la situación empobrecida en que la persona vive efectivamente, sino también en la carencia de oportunidad real determinada por limitaciones sociales y por circunstancias personales, para vivir una vida valiosa y valorada" (PNUD, 1997: 20). Estando consciente

de que la pobreza humana incluye muchos aspectos que no son susceptibles de medición, el PNUD elaboró un Indice de Pobreza Humana (IPH) considerando aquellos aspectos más factibles de medir. El IPH se refiere a la privación de tres elementos esenciales para las personas: la longevidad, los conocimientos y un nivel de vida decente6 (PNUD, 1997). Estas tres di mensiones consideran diversos indicadores para su medición: la supervivencia se mide a través del porcentaje de personas que morirá antes de los 40 años, el conocimiento se mide por el porcentaje de adultos analfabetos, y el nivel de vida decente se mide a través del acceso a servicios de salud y de agua potable y al porcentaje de niños desnutridos menores de cinco años (PNUD, 1997). Recientemente el PNUD ajustó los indicadores por desigualdad, elaborando el Indice de Pobreza Multidimensional, el que agrega nuevos indicadores a las dimensiones ya indicadas (PNUD, 2010). Cabe destacar que desde el año 1996 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo viene editando Informes sobre Desarrollo Humano en Chile, en los que se observan diferentes aspectos del desarrollo humano en el país7.

Estos enfoques han permitido cuantificar a los pobres, ubicarlos geográficamente, y conocer sus principales variables sociodemo-gráficas, datos que constituyen un punto de partida para la elaboración de políticas públicas tendientes a la reducción de la pobreza. No obstante, es necesario complementar tales estudios con perspectivas cualitativas, que entreguen una visión más completa sobre las condiciones de pobreza que afectan a las personas. Dentro de las metodologías cualitativas, una de ellas se refiere a la consideración de las opiniones de los propios afectados en la superación de la condición de la pobreza, opiniones que pueden ser de gran importancia en la promoción de políticas eficaces en su superación. A continuación se revisarán brevemente los estudios que utili -zan metodologías participativas y cualitativas en esta materia.

Estudios de pobreza con metodologías participativas y cualitativas

Los estudios basados en metodologías cuantitativas pueden brindar un panorama incompleto de la pobreza, puesto que se valen, en la mayoría de los casos, de preguntas que admiten una o varias respuestas ya dadas y además pueden perderse muchos elementos importantes sencillamente porque no son de conocimiento de los investigadores. Dentro de estos elem entos encontramos factores culturales, sociales, políticos, institucionales e incluso restricciones ambientales. Los datos cuantitativos no pueden captar completamente la causalidad debido a su incapacidad para proveer información contextual . Métodos cualitativos como observación participante o estudios llevados a cabo en la comunidad con entrevistas a informantes claves ayudan a obtener luces sobre el contexto económico, sociocultural y político de los procesos en estudio (Clert et al., 2001). La investigación cualitativa provee un mejor entendimiento de la percepción de los afectados y de sus prioridades.

En el caso específico de investigación de política pública en pobreza, desigualdad y vulnerabilidad, Coudouel et al. (2002) afirman que los métodos cualitativos cumplen tres objetivos: ayudan a diseñar encuestas de hogares apropiadas, evalúan la validez de los resultados de las encuestas a nivel local y evalúan cuándo los resultados de las políticas públicas deberían tener en cuenta la heterogeneidad de las condiciones locales, y por último, recolectan información que las encuestas de hogares no son capaces de captar, o pueden captar de manera parcial.

Las investigaciones cualitativas ayudan a captar la información que las encuestas aplicadas a unidades familiares no logran recoger o recogen solo de manera parcial. Además, la información cualitativa puede contribuir a mejorar el diseño de las encuestas que se aplican a las familias. Por último, estas herramientas son útiles para evaluar la validez de los resultados de las encuestas locales, así como evaluar la medida en que el diseño de una política debe tener en cuenta la heterogeneidad de las condiciones locales (Coudouel et al., 2002).

En el Cuadro N° 1 pueden apreciarse una serie de métodos de recogida de datos para investigaciones participativas (Coudouel et al. , 2002). Estos métodos se han utilizado para lograr variados objetivos: para analizar la participación de las familias en las redes informales, el consumo de las familias, el comportamiento en las variaciones estacionales, las estrategias de las familias para reducir su vulnerabilidad a las fluctuaciones de los ingresos, entre otros. Estos involucran desde las evaluaciones participativas hasta los estudios de casos etnográficos y sociológicos y también los estudios políticos institucionales.

Cuadro N° 1

Métodos de recogida de datos para evaluaciones cualitativas y participativas

Fuente: Coudouel et al., 2002: 69.

En el primer quinquenio de 1990 el Banco Mundial vio la necesidad de complementar la investigación estadística incluyendo las opiniones de los propios afectados -antes los estudios para analizar la pobreza se basaban en las encuestas de hogares-, de tal forma que en esa década se aplicaron los primeros análisis con participación de los pobres (Narayan et al., 2000a; Narayan et al., 2000b).

Estas investigaciones comprendieron cerca de 80 estudios cualitativos en 50 países de todo el mundo. Uno de los objetivos establecidos fue saber qué piensan los mismos afectados sobre su situación de pobreza, con la convicción de que escuchar estas voces permite el lineamiento de políticas públicas que sean realmente eficaces en la superación de la pobreza. En los estudios realizados es posible distinguir pautas comunes en la pobreza, lo que permite diseñar estrategias de reducción de la pobreza. Estas estrategias están basadas por lo tanto en pautas comunes en relación a la pobreza experimentada por hombres y mujeres de varios países del mundo, por lo que es posible pensar que tales estrategias serán eficaces para ayudar a los pobres a salir del círculo de la pobreza.

Las evaluaciones con participación de los propios afectados (EPPA), como se les ha denominado, son procesos iterativos y participa-torios de investigación, que procuran entender la pobreza desde el punto de vista de una gama de afectados y hacer participar a estos directamente en la planificación de las medidas de seguimiento (Narayan et al., 2000a; Narayan et al., 2000b). La participación de los afectados hace posible captar ci ertos aspectos que no son registrados con los métodos de encuestas de hogares. Tales aspectos adicionales pueden ser captados en primer lugar porque a diferencia de las encuestas, las preguntas de las EPPA no están predeterminadas, lo que permite ver aspectos que son desconocidos para los investigadores. En segundo lugar, las EPPA tienen en cuenta las asimetrías de poder, tanto dentro de los hogares como en las comunidades. A pesar de las bondades de esta metodología, debe tenerse en cuenta que los métodos de evaluación de la pobreza con la participación de los afectados no reemplazan a las encuestas, sino que entregan información complementaria.

De esta manera, el informe del Banco Mundial (2000) sobre la pobreza recomienda estudiar esta desde una perspectiva multidimensional, incluyendo las desventajas sociales, las vulnerabilidades y la falta de acceso a instituciones con capacidad de decisión. Para cumplir con este mandato, el Banco Mundial ha enriquecido su tradicional análisis cuantitativo de la pobreza con investigaciones cualitativas participatorias (Gacitúa-Marió & Wodon, 2001). En América Latina la necesidad de un entendimiento más completo de la pobreza a través de la combinación entre métodos cuantitativos y cualitativos tiene una particular resonancia. Las técnicas cualitativas son especialmente apropiadas para comprender los significados subjetivos de la pobreza, las barreras percibidas para superarla, los factores políticos, sociales y culturales que la determinan, así como las dinámicas que se dan en los hogares pobres (Clert et al., 2001).

El estudio con participación de los afectados de la Fundación Superación de la Pobreza

La Fundación Superación de la Pobreza tomó el desafío de llevar a cabo un estudio cualitativo en todo el territorio chileno, a semejanza del estudio "La voz de los pobres", realizado por el Banco Mundial a fines de los 90. El enfoque cualitativo utilizado en esta investigación tuvo como objetivo rescatar principalmente percepciones, representaciones y valoraciones que sobre el fenómeno de la pobreza tienen personas que se encuentran en estas circunstancias, explorando cuáles son sus manifestaciones características, los factores y actores que intervienen en su generación y persistencia, así como también sus posibles caminos de superación. De esta manera, en la investigación se distinguen cuatro dimensiones básicas de análisis: las manifestaciones de la pobreza, sus causas, sus posibles soluciones y, por último, las expectativas de cambio social.

En el estudio se siguió una metodología cualitativa para el levantamiento de la información. Las técnicas de recolección de datos utilizadas fueron los grupos focales, y de manera complementaria, las entrevistas en profundidad. La elección de estas técnicas se fundamenta principalmente en la complementariedad que se produce entre ellas en cuanto a la profundización de ciertos temas de relevancia. El universo de casos corresponde a las personas que están en el "circuito de la pobreza8", que se ubica desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de Magallanes, que habitan zonas tanto rurales como urbanas, y cuyas edades fluctúan entre los 8 y 75 años. Complementariamente, se consideró la aplicación de grupos focales a personas no pobres (personas que se encuentran por sobre el cuarto decil de ingresos según la Encuesta CASEN 2006). Para la selección de participantes se consideraron los criterios de representación porcentual aproximada de la distribución de personas según sexo, edad, zona rural o urbana a nivel nacional. Para la realización del estudio el país fue dividido en 8 unidades geográficas, al interior de las cuales se seleccionaron las comunas con los porcentajes más altos de pobreza e indigencia. Adicionalmente, para la aplicación de las entrevistas en profundidad a informantes calificados, se elaboró una tipología de grupos según rasgos geográficos, culturales, productivos y por tipo de organizaciones a las que representan los informantes. Por ejemplo, se consideraron tipos como pescadores artesanales, temporeras, dirigentes de comités de allegados, entre otros. En todo el territorio nacional se realizaron aproximadamente 50 focus groups y 25 entrevistas en profundidad.

Se utilizó la representación social como forma de acercarse al fenómeno, entendiendo esta a partir de los postulados de Moscovici (1979), quien la describe como una producción mental que tiene un origen social y que corresponde a un corpus organizado de conocimientos y actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios y liberan los poderes de su imaginación. Las representaciones sociales se pueden analizar a través de la teoría fundada empíricamente de modo de explicar y al mismo tiempo de describir, lo que hace de esta metodología una alternativa indicada para el análisis de las representaciones sociales, ya que permite tanto el estudio de sus contenidos (aspecto descriptivo) como de su estructura interna (aspecto explicativo-relacional). El método comparativo constante (MCC) -forma en que se conoce el procedimiento de la Grounded Theory- constituye un método privilegiado para realizar el anterior proceso, justamente porque busca construir modelos teóricos acerca de las interrelaciones de los diferentes aspectos del fenómeno de la pobreza.

La voz de los pobres en el Norte Grande de Chile

En este apartado se proporciona una breve caracterización socioterritorial del Norte Grande y de las tres regiones que la componen: Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. En seguida se realiza una sucinta caracterización de la pobreza en esta zona, utilizando datos de la Encuesta CASEN 2006. Posteriormente se analizan los principales resultados del estudio.

Caracterización socioterritorial de las regiones del Norte Grande

El Norte Grande de Chile comprende las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, regiones XV, I y II respectivamente. Se trata de una región desértica que, con 1.086.617 habitantes (INE, 2011), agrupa a un 7% de la población chilena9. La región tiene una superficie de 185.148,2 km2, equivalente al 9,2% del territorio nacional10.

La Región de Arica y Parinacota presenta una superficie de 16.873,3 km2, equivalente al 0,8% de la superficie total del país. Su población es de 183.190 habitantes, lo que representa el 1,2% de la población nacional. La Región de Tarapacá tiene una superficie de 42.225,8 km2, representando el 2,1% de la superficie del país. La población regional según INE proyección 2011 es de 321.726 habitantes, equivalente al 2,1% de la población nacional. Por último, la Región de Antofagasta, con una superficie de 126.049,1 km2, equivalente al 6,3% del total nacional, es una de las más extensas del país (INE, 2007). Su población es de 58.170 habitantes, representando un 3,7% del total (INE, 2007).

Caracterización de la pobreza en el Norte Grande

Según datos de la Encuesta CASEN 2009, el país presenta un porcentaje de pobreza de un 15,1%. Mientras que la Región de Tarapacá muestra un porcentaje de población pobre superior al promedio nacional, un 15,7%; las otras dos regiones estudiadas presentan un porcentaje de población pobre inferior al promedio nacional: la Región de Arica y Parinacota muestra un 12,8%, en tanto que la Región de Antofagasta exhibe un 8% (MIDEPLAN, 2009).

Si bien la pobreza había ido evolucionando de manera favorable en el país en los últimos decenios, la última medición refleja una leve alza. En 1990 la pobreza representaba un 38,6% de la población, porcentaje que había mostrado una constante tendencia a la disminución, llegando en el año 2006 a representar el 13,7% de la población. La última medición de la pobreza, realizada en 2009, refleja que un 15,1% de la población se encuentra en condición de pobreza (MIDEPLAN, 2009).

Ahora bien, al estudiar la evolución de la pobreza en el Norte Grande en los últimos tres años, se observa que en las regiones de Tarapacá y de Antofagasta la pobreza aumentó, mientras que en la Región de Arica y Parinacota disminuyó: en la Región de Tarapacá aumentó de un 11,8% a un 15,7%, en la región de Antofagasta se incrementó de un 7,3% a un 8% y en la Región de Arica y Parinacota se redujo de un 18,6% a un 12,8% (MIDEPLAN, 2009).

Análisis de resultados

A continuación se exponen los principales resultados de este estudio realizado en las tres regiones del Norte Grande: Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. En esta zona se realizaron cinco focus groups y tres entrevistas en profundidad. Los focus groups se aplicaron en las localidades de Arica, Iquique, Alto Hospicio, Antofagasta y San Pedro de Atacama. De estos focus, cuatro se realizaron a personas pobres y uno a personas no pobres. En los focus realizados a personas pobres participaron mujeres, en tanto que en el focus a no pobres participaron hombres. Se consideraron diversos grupos etarios, además de comunas urbanas y rurales. Las tres entrevistas en profundidad fueron aplicadas a líderes de alguna organización, siendo seleccionados según ciertos arquetipos de personas pobres que es posible encontrar en todo el país. Los arquetipos en el Norte Grande, definidos en conjunto entre la Fundación Superación de la Pobreza y la Universidad Arturo Prat, corresponden a un dirigente de alguna etnia, un dirigente de una organización de inmigrantes y un dirigente de una agrupación cultural juvenil.

De acuerdo a los objetivos del estudio, se indagó en cuatro dimensiones de análisis: en primer lugar las manifestaciones de la pobreza, en segundo lugar sus causas, posteriormente sus soluciones y, por último, las expectativas a futuro. A continuación se exponen los principales resultados del estudio, siguiendo cada una de estas categorías analíticas. Cabe precisar que los resultados se exponen para las categorías de género, localidad y condición de pobreza de manera conjunta, salvo cuando expresamente se señala una distinción específica en el texto.

En relación a la dimensión de las manifestaciones de la pobreza, los entrevistados definen la pobreza normalmente como la falta de lo necesario para asegurar el bienestar material, en particular alimentos, pero también vivienda, tierras y otros activos. La pobreza entraña una carencia de muchos recursos, que da lugar al hambre y a privaciones físicas. Sus definiciones difieren mucho de una persona a otra. Cuando se indagaba más profundamente sobre ello, la gente empezaba a compararse y a reflejarse con otras personas. A medida que se generaba más confianza, reclamaban el bienestar como un derecho que debe ser conquistado. Como era de esperarse, se encontraron diversas manifestaciones de la pobreza, ya que cuando se pide a las personas que definan en una palabra lo que es pobreza, los resultados dan cuenta de la multidimensionalidad del fenómeno. Así, puede observarse que más allá de los aspectos económicos, para los entrevistados la pobreza tiene una estrecha interrelación con otras esferas del desarrollo, lo que alerta en las dificultades de generar procesos sustentables de reducción de pobreza si no se consideran estrategias que apunten a la integración y a la equidad. Es interesante notar la correspondencia que existe entre las opiniones de las personas en condición de pobreza y el concepto de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En efecto, según este enfoque el desarrollo humano es mucho más que la satisfacción de las necesidades básicas, incluye también aspectos como el respeto a sí mismo y la capacidad de interactuar con otras personas sin sentirse avergonzado de mostrarse en público (PNUD, 1990; PNUD, 2010). Nótese por ejemplo las declaraciones de dos mujeres en condición de pobreza, una refiriéndose a la pobreza como tristeza, y la otra, acentuando las burlas de los pares:

"Yo dije tristeza porque cuando uno no tiene y de repente va donde un familiar pa que le ayuden. O de repente si uno no tiene pa comer y va, entonces como que le ponen la cara, entonces a veces como que da pena así... porque cuando uno, yo tengo así, yo soy manos abiertas con las personas poh, si yo tengo compro pancito y cualquier cosa y de repente cuando uno va con las manos pelá como se dice me dicen ah... como que se molestan, me da pena, yo me pongo a llorar así".

"Porque los niños sufren, o sea cuando la gente es pobre se sufre, siempre porque a veces tienen qué comer, muchos niños burlescos también, se burlan porque los niños tienen los zapatos rotos, cualquier cosa, entonces es todo un sufrimiento".

Por otra parte, en torno al concepto de bienestar o no pobreza, el resultado fue una variedad de definiciones conceptuales muy interesantes. El hecho de tener trabajo se muestra como el elemento más importante, pero lo que más resalta es que, además, este debe ser de calidad, lo que se resume en "tener un buen trabajo". Frases como "estar bien con la familia" o "tener más tiempo para dedicarle a los hijos" son muy frecuentes en los discursos que quieren dar cuenta de lo que es la no pobreza, principalmente en mujeres. Otro tema que está presente a la hora de definir el bienestar son los derechos, el de acceso a la salud por ejemplo, o el derecho a tener una vivienda de calidad, que se resume en la frase "no dormir apretados". Se observa también la importancia que se le da a la familia al definir un estado de bienestar o no pobreza, junto con la convicción de que el haber tenido la posibilidad de estudiar se hubiese traducido en un estado de no pobreza. El elemento vivienda sigue estando presente en los relatos como indicador de no pobreza. Algunas personas relacionaban la no pobreza con el derecho a tener una vida digna y respetable, tal como otros la tienen.

La segunda dimensión analítica investigada corresponde a las causas de la pobreza. Dentro de estas, se distinguen causas de la pobreza referidas al individuo, a la familia y al contexto social. La cantidad de causas atribuidas al aspecto individual para explicar la pobreza es muy variada. La insuficiencia en el capital humano mostró ser la más importante, sin embargo, en esta categoría fue difícil poder realizar tipologías que pudiesen separar los aspectos individuales del contexto social. Al parecer las personas tienen una concepción compleja sobre la problemática. Entre los argumentos se menciona que el tener hijos dificulta la inserción en el ámbito del trabajo, además de una falta de preocupación por el presente y el futuro. Otros argumentos mencionados aluden a que muchas veces la gente desaprovecha la ayuda que se le entrega y asimismo esta se acostumbra a que "le den", lo que se condice con el argumento fuerza a la hora de indagar en las causas individuales de la pobreza. Parece ser que la gente, cuando se refiere a las causas de la pobreza, prefiere hablar de los factores más "estructurales", "externos" y "macros"; en cambio cuando se refiere a los impactos, menciona lo más cercano, cotidiano y personal.

"... Nosotros mismos somos responsables. Si no luchamos no vamos a salir nunca de donde estamos".

"... Entonces depende de uno mismo. Ahora si uno es pobre y se queda ahí, nos quedamos sentá, no nos van a traer las cosas, nos vamos a quedar acá nomás y nos vamos a ir hundiendo más cada vez. Depende de uno mismo nomás".

Entre las causas de la pobreza atribuidas al contexto familiar se presenta una gran variedad de elementos, sin embargo, el alcoholismo al interior de la familia está entre las causas más citadas. Este está estrechamente vinculado con el consumo de drogas y existiría una clara interrelación entre el alcoholismo, el abandono y la violencia intrafamiliar. Estas problemáticas familiares inciden asimismo en una percepción de desunión en la familia o una falta de valoración de ella, lo que también se atribuye a una causal de pobreza.

"... porque no si mi mamá fue pobre y yo tuve necesidades, yo voy a seguir siendo pobre y le voy a dar las mismas necesidades a mis hijos po".

Las causas de la pobreza atribuidas al contexto social revelan que para los afectados el Estado ha resultado ser ineficaz en el tratamiento de la pobreza en general. Especialmente en los sectores rurales, las personas consideran que este tiene una función bastante limitada, por lo cual los pobres deben acceder a sus redes informales para ayudarse. Aquí cobra relevancia el concepto de espacialidad de la vida social (Lindón, 2007), en el sentido de que vivir en un espacio eminentemente rural determina las experiencias de vida. En efecto, esta zona rural vivida como un espacio (Frémont, 1999) en el cual el Estado es más bien ausente en el tratamiento de la pobreza, configura opciones personales en la superación de la pobreza, en este caso a través sus propias redes sociales.

La tercera dimensión de análisis corresponde a las soluciones para salir de la pobreza. El estudio revela que las condiciones necesarias que permitirían superar la pobreza se encuentran similarmente repartidas en discursos que consideran que las condiciones deben estar a nivel individual, familiar y en el contexto social. En este sentido, un contexto social que genere posibilidades de trabajo de mayores ingresos y posibilidades de mejor educación para la familia, además de la fuerza y la iniciativa individual, son la combinación que con mayor frecuencia aparece como posible solución para superar la pobreza casi en todos los participantes del estudio de la zona norte.

Las personas se dan cuenta de que la forma de salir de una situación de pobreza es una mezcla de factores individuales y colectivos, internos y externos, privados y públicos. Están conscientes de que hay una dialéctica de oportunidades y limitaciones. Cuando se pregunta a las personas sobre las condiciones individuales que aportarían a dar solución a la pobreza, dentro de estas condiciones la que más aparece es el esfuerzo individual, resumido en la frase "capacidad de lucha". Sin embargo, de modo general, para la mayoría de las personas las soluciones derivan de combinaciones de factores internos y externos, ya que si bien hacen alusión al trabajo para salir de la pobreza, están conscientes de que el tenerlo no depende solo de ellos. En lo que respecta a otras líneas argumentativas, está la necesidad de apoyo comunitario, que los programas sociales intenten tener una visión más acabada de la realidad, así como también que el Estado se haga presente por medio de programas y capacitaciones. Finalmente, se presenta como condición la necesidad de mayores oportunidades.

En cuanto a las condiciones necesarias que deben estar presentes en las familias que viven en pobreza para superar esta situación, las que más respondieron fueron las mujeres. Entre las argumentaciones que con mayor frecuencia se dan está el contar con cooperación económica familiar, es decir, toda la familia opera en pro de un objetivo. Ahora bien, el acento está puesto en la inculcación desde la casa, de que el futuro se proyecta a través de la educación, así como también está el acento en guiar a los hijos desde el hogar y enseñar con el ejemplo, a través de acciones.

Resulta interesante exponer los argumentos esgrimidos por los hombres (no pobres) para superar la pobreza, quienes se refieren a la lucha como condición central para salir de la pobreza. Lo que se destaca también son las referencias que hacen a la fe y al pensamiento positivo, también al emprendimiento y a la inteligencia.

"... No sé, yo creo que va más por la fe, yo creo que si uno quiere darle, seguir adelante, bueno, el pobre uno tiene que pensar positivo siempre, en realidad uno siempre se basa por el pensamiento yo creo o no, porque si uno quiere seguir adelante y seguir, subsistir en sí mismo, ganar su propia plata no sé, yo creo que le da y tiene que seguir así...".

Por último, la cuarta dimensión analítica está referida a las expectativas de cambio. Se destacan aquí las apreciaciones que entregan las personas pobres que viven en una zona rural. En las tres regiones del Norte Grande, la única comuna elegida en el ámbito rural fue la localidad de San Pedro de Atacama. Las integrantes del focus fueron mujeres adul -tas en situación de pobreza, y en general tienen una visión más bien pesimista del futuro. Ellas consideran que vivir en un área rural es un impedimento para el logro de movilidad social y económica, ya que cada vez más sienten que el no aprendizaje y utilización de artefactos tecnológicos les impedirá acceder a futuros trabajos.

"Realmente no puedo pensar por ellos porque, lo que pasa es de que ahora todo es cómo se llama. computación, el mundo va cambiando y. las cosas, cuánto se llama, todo es en computadoras y menos posibilidades de trabajo para las personas po. entonces la posibilidades de trabajo para las personas se están agotando y es más difícil po".

Debe destacarse que vivir en un espacio rural determina las expectativas en cuanto al futuro, lo que en el caso de San Pedro de Atacama cobra aún más relevancia. Esta es una localidad rural de características muy especiales, pues siendo una zona altamente turística, no solo nacional sino sobre todo internacional, se da una estrecha convivencia entre turistas y personas en condición de pobreza. La condición de ruralidad, como un espacio habitado (Santos, 1996) en el que no se proporcionan en la debida medida a sus habitantes elementos que la bullente industria del turismo necesita, llevan a las personas en situación de pobreza a una percepción pesimista del futuro. En efecto, ellos están conscientes de que los idiomas, la alta tecnología, así como el manejo cultural asociado a ese turismo internacional, son elementos de los que carecen, y piensan que estas carencias los mantendrán en la pobreza. San Pedro de Atacama, en tanto espacio social (Di Méo, 1991) rural, no les entrega las herramientas necesarias para salir de la pobreza en el futuro.

Resulta interesante notar que la tecnología es vista por los propios afectados como un instrumento para superar la condición de pobreza, lo que puede cotejarse con el Informe sobre Desarrollo Humano en Chile del año 2006, referido a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. En este informe se resalta el uso de las nuevas tecnologías como un aumento de las capacidades que posibilitarán un mejor desarrollo humano (PNUD, 2006). Las mujeres en condición de pobreza de San Pedro de Atacama tienen plena conciencia de que no manejar estas tecnologías va en desmedro de su desarrollo.

Por otra parte, en los grupos de mujeres adultas en situación de pobreza pertenecientes a zonas urbanas existe una visión más optimista del futuro. Ellas sienten que la pobreza dura que les tocó vivir va a cambiar en la generación de sus hijos, ya que estos están accediendo a una mayor educación. Reconocen que la pobreza como contexto social siempre va a existir, pero tienen altas expectativas de que en su situación particular esta va a cambiar para mejor.

"... yo creo que vamos a estar mejor, porque hay más oportunidades, o sea, tiempo atrás las personas como que vivían más por ejemplo en Arica, en el interior vivían de la agricultura de la ganadería. porque en la ciudad no había mucho desarrollo económico, estaban mejor viviendo en el interior -en Azapa- y ahora como que hay más posibilidades, más ayuda económica, hay más en educación, médica...".

Al analizar las percepciones de la forma de entender la pobreza en el pasado y en el presente, aun cuando estas varían de un sitio a otro, no parece haber demasiada discrepancia entre los grupos. De un modo general, la gente percibe más incertidumbre ahora que en el pasado. Habría más riesgos, aunque también, de cierta manera, más oportunidades. Al parecer esta es una tendencia que se irá profundizando, por lo que la gente manifiesta una mezcla contradictoria de esperanza y temor de cara al futuro.

"... Yo creo que va de mal en peor. va a ser más difícil el futuro para buscar un trabajo o lo otro sería con suerte nomás po. porque así como van las cosas difícil".

Para finalizar este apartado, se quiere recalcar que los estudios cualitativos de pobreza, que utilizan específicamente la metodología de evaluación con participación de los afectados, proporcionan información valiosa para entender los fenómenos asociados a la pobreza y pueden servir para elaborar políticas públicas para superar la condición de pobreza que tengan un mayor grado de eficacia que aquellas en que no se considera la participación de los afectados. Aun cuando por las limitaciones del estudio sus resultados no puedan generalizarse, resulta de vital importancia considerar las opiniones contenidas en este. De esta forma, el diseño de políticas públicas para la superación de la pobreza debería tener en cuenta las diferencias entre las percepciones, opiniones y valoraciones entre los diversos grupos consultados, considerando esencialmente las diferencias de género, así como las dadas por las personas ubicadas en zonas rurales o urbanas.

Consideraciones finales

En este texto se presentaron los resultados de una investigación cualitativa sobre pobreza en el Norte Grande de Chile, realizada por la Universidad Arturo Prat por encargo de la Fundación para la Superación de la Pobreza. Para contextualizar el aporte de una perspectiva cualitativa, se pasó revisión a algunos enfoques para medir la pobreza. En primer lugar, se hizo referencia al enfoque absoluto y al enfoque relativo, en que el primero se refiere a una condición de pobreza en cualquier contexto, mientras que el segundo apunta a una definición de pobreza en comparación a la satisfacción de necesidades de las otras personas. En seguida se pasó revisión a cinco enfoques para entender la pobreza, considerados desde una perspectiva histórica fundamentalmente en América Latina. De esta forma, se distinguieron el enfoque neoliberal, el enfoque de los organismos internacionales, el enfoque crítico, el enfoque de las estrategias de sobrevivencia y el enfoque de desarrollo humano.

Los estudios cuantitativos de pobreza permiten cuantificar a las personas pobres, así como entregar datos sobre sus principales características sociodemográficas. No obstante, tales informaciones pueden resultar insuficientes para elaborar políticas públicas tendientes a superar la pobreza, que sean realmente eficaces. El Banco Mundial, que tradicionalmente había utilizado encuestas de hogares en sus análisis de pobreza, inició a partir de los 90 una serie de estudios cualitativos con participación de los afectados en más de 80 países. De esta manera, la Fundación para la Superación de la Pobreza llevó a cabo un estudio en todo el territorio nacional, haciendo un símil de los estudios realizados por el Banco Mundial, en función de la carencia de datos cualitativos sobre pobreza en Chile.

Es importante complementar las actuales metodologías para medir la pobreza con estudios más amplios que tomen en cuenta los factores sociales y el punto de vista de las personas pobres en la formulación de políticas en la materia. Los actores que se ocupan del desarrollo y los responsables de las políticas públicas deben interiorizarse cada vez más en enfoques sociológicos con participación de los afectados, de modo de ir complementando las encuestas convencionales de hogares que se centran en las unidades familiares como unidades de análisis. Las evaluaciones de la pobreza con la participación de los afectados, al utilizar técnicas cualitativas de investigación, como lo revela esta experiencia, tienen la posibilidad de iluminar a la dinámica de poder entre hombres y mujeres, y entre la elite y los pobres. Si bien este tipo de investigación presenta ciertas limitaciones, es necesario poner de relieve que las técnicas utilizadas permitieron una gran riqueza de datos cualitativos, lo que brindó la posibilidad de encontrar en los datos experiencias que pueden ser más inusuales o poco comunes de lo que se habría supuesto. El estudio con participación de los afectados no reemplaza a las encuestas de hogares ni a los análisis macroeconómicos tradicionales, sino que proporciona importante información complementaria para una mejor comprensión del fenómeno de la pobreza, lo que sienta las bases de un diseño de políticas públicas tendiente a la superación de la pobreza, que sea más eficaz en la consecución de sus objetivos.

En el país se han realizado varios estudios cuantitativos de pobreza, los que permiten visualizar las características sociodemográficas de las personas en condición de pobreza. Sin embargo, para elaborar políticas públicas que sean más eficaces en su superación, se hace necesario escuchar la opinión de los propios afectados. En el presente estudio se conocieron las percepciones de personas en condición de pobreza en cuatro dimensiones analíticas fundamentales: manifestaciones de la pobreza, sus posibles causas, sus soluciones y las expectativas de cambio.

Dentro de los resultados principales, resalta el significado distinto que tiene la pobreza para hombres y mujeres. Por otro lado, se reconocen diversos elementos que dan origen a esta condición, según se trate de causas asociadas a circunstancias personales, familiares o sociales. En su superación intervienen elementos tanto sociales como personales: un contexto social que genere mejores condiciones de trabajo, unido a la capacidad de lucha, constituye la combinación óptima para salir de la pobreza. Por último, las expectativas futuras de cambio se muestran pesimistas entre los habitantes de zonas rurales, contrastando con visiones más optimistas reflejadas por las personas pobres de las zonas urbanas. En este sentido, cabe destacar que el espacio habitado en zona rural es percibido como una evidente desventaja para superar la pobreza por las personas que se encuentran en esta condición.

Los resultados de esta investigación se condicen con los que arrojaron otros estudios regionales sobre pobreza realizados por encargo de la Fundación Superación de la Pobreza, publicados unos meses atrás (Fundación Superación de la Pobreza, 2010). En ellos se destaca, entre otros elementos, la importancia que le asignan las personas en condición de pobreza a la dimensión psicológica. Para muchas personas consultadas la pobreza se define en términos psicológicos: maltrato, humillación, tristeza. La pobreza no solamente considera carencias básicas insatisfechas, las personas en situación de pobreza quieren formar parte de la sociedad y participar de sus beneficios (Fundación Superación de la Pobreza, 2010a; Fundación Superación de la Pobreza, 2010b; Leiva y Parra, 2011).

NOTAS

4 Para un detalle más acabado de los distintos enfoques, conceptos y métodos para medir la pobreza ver, Feres y Mancero (2001).

5 En las sociedades desarrolladas se utiliza en ocasiones el enfoque subjetivo. Este enfoque realiza una medición fundada en lo que la gente declara como básico. Desde esta perspectiva, las necesidades básicas surgen a partir del juicio que las mismas personas tienen de aquello que es considerado mínimo para subsistir. La pobreza hace referencia a una situación de menor bienestar al mínimo establecido por las personas, a través de sus opiniones individuales. La pobreza se define mediante las percepciones sobre lo básico. Tiene una gran cuota experiencial y puede ser distorsionado por las expectativas de las personas.

6 Para los países en desarrollo se consideran estas tres dimensiones (IPH1), en tanto que para los países industrializados se agrega la dimensión de exclusión social (IPH2).

7 El programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha editado en Chile diversos informes cada uno a tres años. De esta forma, en 1996 editó el primer "Informe sobre Desarrollo Humano en Chile". Los años siguientes se editaron Informes centrados en analizar una determinada temática, así en 1998 se publicó "Las paradojas de la Modernización"; en 2000 "Más Sociedad Para Gobernar el Futuro"; en 2002 "Nosotros Los Chilenos: Un Desafío Cultural"; en 2004 "El poder: ¿para qué y para quién?"; en 2006 "Las Nuevas Tecnologías, ¿un salto al futuro?"; en 2008 "Seis Millones por Nuevos Caminos"; en 2009 "La Manera de Hacer las Cosas" y por último en 2010 "Género: Los Desafíos de la Igualdad".

8 Las personas que se encuentran dentro del "circuito de la pobreza" son aquellas que en los últimos 10 años han vivido al menos un episodio de pobreza (estar bajo la línea de pobreza medida por ingresos del hogar), lo que correspondería a un 29,8% de acuerdo a la Encuesta Panel CASEN 1996-2001-2006.

9 La población total del país, según estimaciones del INE para el año 2011, corresponde a 15.571.679.

10 La superficie del país, considerando el territorio nacional antártico, es de 2.006.096,3 km2. Debe tenerse presente que el territorio antártico chileno registra una superficie de 1.250.257,6 km2, equivalente al 62% del total del territorio nacional.

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1 Este artículo presenta algunos resultados del estudio "Las voces de la pobreza" realizado durante el año 2008 por la Universidad Arturo Prat para la zona norte de Chile por encargo de la Fundación Superación de la Pobreza, de acuerdo a un convenio de colaboración suscrito entre ambas instituciones. Artículo recibido el 13 de junio de 2010, aceptado el 23 de junio de 2011 y corregido el 31 de julio de 2011.