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Revista de geografía Norte Grande

versión On-line ISSN 0718-3402

Rev. geogr. Norte Gd.  n.41 Santiago dic. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022008000300005 

 

Revista de Geografía Norte Grande, 41: 81-102 (2008)

ARTÍCULOS
Otros temas

Dinámica sociodemográfica metropolitana y segregación residencial: ¿qué aporta la CASEN 2006?1

 

Jorge Rodríguez Vignoli2

2 CELADE-División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas (Chile). E-mail: Jorge.RODRIGUEZ@cepal.org


RESUMEN

Usando microdatos de la encuesta CASEN 2006 se encuentra que: a) la Región Metropolitana de Santiago mantiene su condición de emigración neta, al igual que el Área Metropolitana del Gran Santiago (AMGS); b) esto último no corresponde a un proceso de “desconcentración concentrada” (como se le define en la literatura especializada), sino a uno de desconcentración genuina; c) la expansión física y demográfica del AMGS se concentra en tres comunas periféricas, que crecen básicamente por flujos provenientes de otras comunas del AMGS; d) el centro del AMGS, en particular la comuna de Santiago, aún no logra una recuperación demográfica en línea con su visible dinamismo inmobiliario; e) la migración intrametropolitana no contribuye a atenuar la acentuada segregación residencial del AMGS. Estos resultados, entre otros, tienen variadas implicaciones de política y sugieren que la CASEN puede convertirse en un instrumento para capturar tendencias migratorias en
período intercensales.

Palabras clave: Segregación residencial, encuesta CASEN, Área Metropolitana de Santiago.


ABSTRACT

By processing microdata from the CASEN 2006 survey, the following findings arise: a) the Metropolitan Region of Santiago and the Greater Santiago Metropolitan Area (GSMA) continue to experience net outmigration; b) this condition is not driven by a process of “concentrated deconcentration” (as it is defined in the technical literature), but rather by a process of actual deconcentration; c) the territorial and demographic expansion of the GSMA is concentrated in three peripheral municipalities, where growth is driven by massive in-migration from other municipalities of the GSMA; d) in spite of its strong housing growth, the population residing in the municipality of Santiago is still decreasing; e) intrametropolitan migration does not help to narrow the deep residential segregation of the GSMA. These results, among others, have several policy implications andsuggest that the CASEN survey could become a powerful source for migration analysis during intercensal periods.

Key words: Residential Segregation, CASEN survey, Metropolitan Area of Santiago.


 

La Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), realizada por MIDEPLAN, es una encuesta de hogares representativa a nivel nacional, regional, urbano y rural y comunal, para una cierta cantidad de ellas, en su última versión correspondiente al año 2006, lo fue para más de 330 comunas, de un total de 346 en el país.

La Encuesta CASEN se ha aplicado desde el año 1985 con una periodicidad bianual, excepto la del año 89, realizada en 1990 y 2003. La consulta se desarrolla con los objetivos de conocer periódicamente la situación de los hogares y de la población, especialmente de aquella en situación de pobreza y de aquellos grupos definidos como prioritarios por la política social, con relación a aspectos demográficos, de educación, salud, vivienda, ocupación e ingresos; evaluar la cobertura y la distribución del gasto fiscal de los principales programas sociales de alcance nacional entre los hogares según su nivel de ingreso, así como el impacto de este gasto en el ingreso de los hogares y en la distribución del mismo; medir la magnitud e incidencia de la pobreza en los hogares y en la población, permitiendo además la caracterización de los hogares y población en situación de pobreza utilizando otras dimensiones incluidas en la encuesta en sus distintos módulos; evaluar los programas sociales en curso, determinar las líneas de acción a seguir y las correcciones y ajustes a implementar para lograr que el gasto social llegue a los segmentos poblacionales identificados como focos prioritarios de las políticas sociales y de cada uno de los programas; y caracterizar a la población por nivel de ingreso de los hogares, según sus condiciones habitacionales, educacionales, inserción al mercado del trabajo, composición de los ingresos familiares y otras variables relevantes (MIDEPLAN, 2008).

La encuesta CASEN 2006 incluyó, por vez primera, un módulo sobre migración. Se trata de una batería de consultas idéntica a la del censo (Figura Nº 1). Si bien simple, debe considerarse una experiencia piloto muy valiosa. En caso de ser exitosa, permitiría tener una fuente novedosa de información en materia de migración interna en Chile. Esto haría posible complementar y profundizar los análisis migratorios, que hasta la fecha se han basado en los censos de población (en el último tiempo, en el procesamiento de sus microdatos).

El propósito de este documento es usar este módulo para dar seguimiento a algunos de los hallazgos –y las discusiones conceptuales y de políticas asociadas– en materia de tendencias de la migración del AMGS derivados del procesamiento de microdatos censales (De Mattos e Hidalgo, 2007; Rodríguez, 2007b y 2007c; Herrera y Valenzuela, 2003; Ortiz y Morales, 2002).

En particular se examinarán: a) la migración neta de la Región Metropolitana de Santiago, que de acuerdo al censo de 2002, por primera vez en la historia estadística del país fue negativa en el período 1997-2002; b) la migración neta del Gran Santiago3, segmentada según su componente cercano y lejano, para evaluar la hipótesis de la “desconcentración concentrada” (Rodríguez, 2008; Pinto da Cunha, 2002); c) la migración intrametropolitana y su relación con la expansión física de la ciudad; d) las tendencias migratorias del mero centro de la ciudad (comuna de Santiago); y e) la relación entre migración intrametropolitana y segregación residencial, aplicando el procedimiento estándar desarrollado por Rodríguez (2004 y 2007c).

Concentración demográfica y migración neta de la Región Metropolitana de Santiago

El debate sobre la concentración de la población, así como de otros factores productivos, en la RM ha sido intenso en las últimas décadas (Rodríguez, 2007b; De Mattos, 1999; Hurtado, 1966). Los datos del censo de 2002 fueron decisivos para elaborar una posición más fundamentada y precisa. Estos datos mostraron que el factor clave de la centralidad demográfica de la región a largo plazo, a saber, su atractivo migratorio, estaba en terreno negativo por primera vez en su historia. Tales resultados y conclusiones despertaron controversia, sea porque no eran compatibles con otros indicadores de concentración demográfica4, o simplemente porque no se ajustaban con la imagen del sentido común. (Rodríguez, 2007b).

La encuesta CASEN 2006 ratifica la condición expulsora de la Región Metropolitana de Santiago detectada en el censo de 2002 (Cuadro Nº 1). Si se considera la migración reciente –5 ó 4,5 años previos al censo o a la encuesta, respectivamente–, que es la relevante para análisis contemporáneos5, las cifras muestran una emigración neta negativa y creciente. No se trata de saldos abultados – casi 17 mil personas en un lapso de cuatro años y medio: abril de 2002 a noviembre de 2006, contra algo más de 12 mil en el censo de 2002 (en un lapso de 5 años)–, lo importante es su signo negativo y su tendencia de continuación luego de la inflexión mostrada por el censo de 2002. En suma, el siglo XXI parte tomando distancia del siglo XX, ya que este último fue el de la consolidación del predominio de la Región Metropolitana de Santiago (Rodríguez, 2002 y 2008; Rojas et al., 2005; Pinto da Cunha, 2002; Dureau et al., 2002; Villa y Rodríguez, 1997).

La migración neta del Gran Santiago según proximidad

El Cuadro Nº 2 repite datos presentados en Rodríguez (2004), a los que se les agrega una columna final proveniente del procesamiento de la encuesta CASEN 2006. Las cifras de esta última ratifican la inflexión experimentada por el Área Metropolitana del Gran Santiago (AMGS), desde la enorme atracción durante casi todo el siglo XX, al rechazo en las postrimerías de este siglo y en los albores del siglo XXI. Además de ello, confirman que esta pérdida de atractivo no atañe exclusivamente a la relación entre la ciudad y su entorno inmediato, sino a la relación entre la ciudad y el resto del país. Esto último es importante porque una emigración neta en el caso de la primera relación podría corresponder a procesos de suburbanización o configuración de la denominada “ciudad difusa” (Dureau et al., 2002; De Mattos, 2001; Ingram, 1997), lo que en vez de significar una pérdida de población del AMGS, podría interpretarse como una ampliación de su escala territorial de funcionamiento. Así, el hecho de que la migración neta lejana también sea negativa para el AMGS sí revela una condición de expulsora real de población de esta.

Ahora bien, estas cifras también son elocuentes respecto del proceso de suburbanización de Santiago, el que es ratificado por el atractivo migratorio de comunas aledañas al AMGS, algunas de ellas aún con un componente rural no menor (Rodríguez, 2007a). Lo anterior es resultado de una conjunción de factores. Algunos de ellos radican en el mercado de suelo, por los menores precios de los terrenos en estas comunas, lo que influye tanto en las decisiones familiares como públicas, ya que en la localización de las viviendas sociales el precio del suelo ha sido decisivo (Brain y Sabatini, 2006). Otros factores tienen que ver con cambios socioeconómicos, en particular el aumento de los ingresos familiares promedio, y los problemas urbanos del AMGS (contaminación, congestión, inseguridad, etc.). Tal combinación incentiva a familias de clase media y alta, sobre todo aquellas en fase de crianza de niños, a trasladarse a suburbios cómodos, seguros y bien servidos, sin dejar de disfrutar de las ventajas de estar cerca del AMGS, hacia donde viajan diaria o regularmente para trabajar. Por último, la expansión de la conectividad en virtud de la construcción o mejoramiento de carreteras interurbanas también alienta la migración hacia estas comunas. Con todo, la CASEN 2006 revela la persistencia de límites a la expansión suburbana del AMGS. El caso más notable es el de la comuna de Melipilla, a unos 60 kilómetros del centro de Santiago. No obstante el marcado aumento de su conectividad en los últimos 10 años6, Melipillla aún no logra convertirse en una comuna de alto atractivo migratorio, pues el saldo neto de su intercambio con el resto del país llegó solo a 80 personas en el período 2002-20067. Habrá que esperar hasta el censo de la ronda de 2010 para averiguar si este indiscutible aumento de la conectividad comienza a expresarse en un atractivo migratorio mayor. En el mismo sentido, estudios especiales serían necesarios para verificar si esta inversión en infraestructura y conectividad ha logrado atraer empresas que buscan suelos baratos, cercanía a Santiago y mano de obra también cercana.

La migración intrametropolitana y la expansión física del AMGS

La superficie del AMGS se expande más que su población (Galetovic, 2006; Ducci, 1998) y la causa demográfica de esto es el marcado e ingente efecto centrífugo de la migración intrametropolitana. El Cuadro Nº 2 revela que la migración entre comunas del AMGS (migración intrametropolitana) es mucho más cuantiosa que aquella que se registra entre el AMGS y el resto del país8. Por otra parte, el censo de 2002 y la encuesta CASEN 2006 permiten identificar el atractivo migratorio de cada comuna del AMGS. En los mapas de las Figuras Nº 2a y 2b se presentan las 34 comunas del AMGS según su condición migratoria: a) atractiva, es decir tasa de migración neta positiva; y b) expulsora, es decir tasa de migración neta negativa.

Claramente emerge un patrón: la expulsión de las comunas centrales es la contracara de la atracción de las comunas periféricas. Por cierto, esto responde a un proceso de evolución de las ciudades relativamente estándar (Dureau et al. , 2002; Ingram, 1997).

Ahora bien, si se combinan el criterio de atracción migratoria con los de localización y composición socioeconómica, es posible efectuar una tipología ad hoc más refinada de las comunas del AMGS, tal como se expone en el Cuadro Nº 3 y el mapa de la Figura Nº 3. Los criterios teóricos y de política de esta tipología ad hoc son: a) dar un trato diferenciado a la comuna central del AMGS, por las políticas especiales de las que ha sido objeto y también sus paradojas habitacionales- demográficas (auge-declinación, al mismo tiempo); b) diferenciar dos categorías de comunas periféricas, ya que no todas tienen un atractivo migratorio permanente en los últimos 10 años; c) separar a las comunas del Oriente de la capital, por su peculiar condición de nicho de la elite; y d) agrupar a las comunas pericentrales, porque su alicaída dinámica demográfica y habitacional constituye un desafío crucial para la ciudad en su conjunto (López, 2005). Solo con propósito ilustrativos, en el Cuadro Nº 4 se exhiben las tasas de migración neta, obtenidas procesando la CASEN 2006 de comunas seleccionadas dentro de las cinco categorías de esta tipología ad hoc. Y para contar con un cuadro más fino de su condición migratoria, estas tasas se desagregan en sus componentes territoriales: entre comunas del AMGS (intrametropolitana), con otras comunas de la Región Metropolitana de Santiago (cercana) y con el resto de comunas del país (lejana)9.

La periferia expansiva

La primera agrupación es la periferia expansiva, compuesta por comunas periféricas que concentran los flujos de inmigración y, sobre todo, exhiben la mayor migración neta. Puente Alto es la comuna por la cual la ciudad se expande hacia el Sur (junto con San Bernardo). Su atractivo migratorio ha sido tal que actualmente es la segunda comuna más populosa de la ciudad y del país, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El grueso de este crecimiento se ha debido a la localización de grandes conjuntos de vivienda social, hacia los cuales se han desplazado familias populares de otras comunas de la ciudad, luego de recibir su subsidio habitacional. Es el típico caso en que la oferta habitacional determina la localización, aun cuando la demanda no es irrelevante. En efecto, son las constructoras privadas las que edifican allí para abaratar costos –se trata de suelos que están entre los más baratos de la ciudad, por su localización periférica y el perfil de la población residente– y poder así satisfacer su demanda específica (sectores populares que reciben subsidio público). Maipú10 y Quilicura, por su parte, también basan su atractivo en la gran oferta de suelo y su menor precio relativo, pero a diferencia de Puente Alto, reciben un flujo más mixto en términos socioeconómico (Figura Nº 4). En este grupo también se inscribe Pudahuel, que sin embargo registra emigración neta según la encuesta CASEN 2006, lo que la deja en una condición ambigua, a dilucidar con el censo de la ronda de 2010.

Respecto del pericentro

La CASEN 2006 tiende a ratificar su condición expulsiva, de ya larga data. Esto último es importante porque estudios recientes
sugieren que el problema urbano prioritario de Santiago es la recuperación del anillo pericentral, donde hay altos niveles de precariedad,
barrios más homogéneamente pobres, un envejecimiento más avanzado y estancamiento inmobiliario y económico (De Mattos e Hidalgo, 2007; Galetovic, 2006; López, 2005). La selectividad emigratoria (de ellos se van, en su mayoría a la periferia expansiva, los jóvenes y los “ganadores”) así como sus limitaciones para atraer actividad productiva (ni fábricas, ni oficinas, ni centros comerciales) y habitacional –en alguna medida por el escaso y aún costoso suelo en comparación con la periferia– son claves para su deteriorada situación (López, 2005). Con todo, la CASEN 2006 ofrece un panorama algo más optimista que el censo de 2002, toda vez que algunas comunas pericentrales aparecen con migración neta positiva: se trata de Conchalí, Lo Espejo y Lo Prado, lo que pudiera estar captando procesos de renovación urbana en ellas. Por cierto, análisis adicionales sobre las características de los migrantes que estas comunas han recibido, así como de su dinamismo inmobiliario, son necesarios para un juicio más definitivo.

El cono oriente

La CASEN 2006 sugiere que todas sus comunas, con la excepción de La Reina, han tenido migración neta positiva (Figura Nº 2). Estas cifras positivas son novedosas, porque no había precedentes en los censos previos para el conjunto del cono, aunque sí para algunas de sus comunas. También son inesperadas, ya que teóricamente no son fáciles de explicar. Esto último porque: a) se trata de los suelos más caros de la ciudad, lo que constituye un potente desincentivo para los traslados; b) son los ámbitos más formalizados y donde las regulaciones tienen mayor eficacia y cumplimiento (Pendall, Puentes y Martin, 2006; Rojas et al., 2005), lo que también suele ser una factor disuasivo para la llegada de nuevos habitantes; c) su geomorfología pareciera tener límites muy marcados y ya casi alcanzados en materia de poblamiento. De confirmarse esta tendencia (por ejemplo, en el censo de la ronda de 2010), entonces habría que repensar la discusión teórica sobre la expansión urbana de Santiago y la segregación residencial a escala agregada (entre el sector Oriente y el resto de la ciudad). Asimismo, cabría poner de relieve el papel de las intervenciones públicas y, sobre todo, las locales, pues varios de los gobiernos municipales de las comunas del sector Oriente de Santiago han promovido la densificación, mediante construcción en altura, entre otras cosas porque esto repercute positivamente en sus arcas, al aumentar la recaudación de impuestos territoriales. Por cierto, a lo anterior cabe añadir la existencia de demanda, dada por el aumento de los ingresos medios, las capas “ganadoras” de las clases medias y el nuevo perfil demográfico de las familias (más pequeñas y, por ende, más afín a los departamentos).

La periferia no atractiva

Sobresalen casos bien distintos entre sí. Por una parte está La Pintana, que luego de una explosión de crecimiento en las década de 1980 y parte de la de 1990 se estancó e incluso pasó a ser de emigración neta, condición que mantiene según la CASEN 2006. La combinación de limitaciones físicas para la expansión con estigmatización y problemas socioeconómicos objetivos parece ser la explicación para esto. En La Florida la situación es diferente, y se explica porque su explosión de crecimiento tuvo un efecto de segunda ronda –los nuevos hogares formados por los hijos de los inmigrantes– que no pudo ser satisfecho en la comuna, producto de la elevación del precio de su suelo, por lo que esta generación joven tendió a desplazarse hacia Puente Alto. Y luego están Huechuraba y Peñalolén, donde la llegada de población de altos ingresos ha sido contrarrestada por la persistente salida de población pobre11.

La zona centro

Finalmente está el caso del mero centro, es decir, la comuna de Santiago, que por su relevancia y particularidades metodológicas y de política será analizado en el siguiente acápite.

Antes de pasar al próximo apartado, cabe hacer un examen comparativo entre el Cuadro Nº 4 y la Figura Nº 5. La comparación sugiere que el precio promedio del suelo, aunque importante, no es el único determinante significativo para el atractivo de las comunas (como lo revela el caso del cono Oriente), y ni siquiera lo es para las periféricas (como se colige del caso de La Pintana). Con todo, es evidente que el precio del suelo importa. De las cifras obtenidas al año 2004 se desprende que la futura expansión del AMGS debería dirigirse sobre todo a San Bernardo y Pudahuel –la primera atractiva y la segunda expulsora, según la CASEN 2006–, cuyo suelo disponible es abundante y barato. Estas comunas también han atraído empleos recientemente (lo que permitiría vivir y trabajar en la misma comuna), y además en el último tiempo han aumentado de manera significativa su conectividad por medio de autopistas concesionadas. No obstante lo anterior, todas estas ventajas pueden chocar con regulaciones metropolitanas y municipales, eventualmente muy justificadas, que hacen ingenuo el ejercicio de proyectar el crecimiento de la ciudad sin considerarlas.

El persistente despoblamiento del centro

En un trabajo reciente (Rodríguez, 2007b) se efectuó un examen detallado de las tendencias demográficas –en particular de las migratorias– y habitacionales de la comuna de Santiago, usando para ello los tres últimos censos de población (1982, 1992, y 2002). El módulo de migración de la CASEN 2006 permite actualizar ese análisis, aunque esta vez sin entrar en el habitacional, porque las diferencias entre censo y encuesta en esta esfera limitan su comparabilidad. Básicamente, la CASEN 2006 muestra:

a) La pertinaz pérdida de población de Santiago, pero a un ritmo mucho mayor que el registrado por los censos (Figura Nº 6). Por cierto, este significativo decrecimiento no solo choca contra los programas oficiales de repoblamiento y el evidente auge inmobiliario de la comuna, sino que resulta a todas luces demasiado intenso como para ser creíble. En rigor, la CASEN 2006, como todas las encuestas, no está diseñada para estimar autónomamente universos, ya que en general esto es el resultado de la aplicación del factor de expansión, que ha sido obtenido previamente con base en las proyecciones de población vigentes (y en el procedimiento de muestreo usado). Por tanto, este resultado se debe en gran medida a que las proyecciones oficiales de población por comuna suponen que se mantendrá la tendencia al despoblamiento de la comuna encontrada en los censos. Ahora bien, esto último explica el signo de la tasa de crecimiento, mas no su valor absoluto, que ciertamente es mucho más alto que el implícito en las proyecciones oficiales de población por comuna.

b) Una sorpresiva caída en el número de hogares, que llega a 60.566, contra los algo más de 72 mil contabilizados en 2002 y los casi 65 mil en 1992 (Rodríguez, 2007b). Esta cifra se vuelve como boomerang contra la CASEN 2006, porque sugiere una inflexión totalmente imprevista y no compatible con ninguna de las fuentes que ofrecen señales sobre la dinámica demográfica en el período intercensal. De ser efectivo este hallazgo–lo que el autor duda–, obligaría a un análisis detenido de las modalidades de ocupación de la multitud de edificios de departamentos levantados en los últimos años en la comuna.

c) La reiteración de la sobreestimación de su emigración –en torno a 85 mil personas, que como se aprecia en la Figura Nº 7, se debe casi exclusivamente al saldo migratorio con comunas de otras regiones del país–, por la contaminación por sinonimia que parece afectar a una fracción importante de los emigrantes del AMGS, y que en el censo y la encuesta CASEN 2006 son clasificados, erróneamente, como salidos de la comuna de Santiago.

d) En la verificación que se genera del análisis a escala intrametropolitana –el único que evita el problema de sobreestimación por sinonimia y, además, el único directamente relevante para evaluar eléxito de las intervenciones tendientes a reforzar el atractivo de la comuna de Santiago– esta comuna mantiene una condición de expulsora, pero con un saldo muy bajo, casi en equilibrio. En cualquier caso, la comuna sigue presentando un cierto carácter de enigma, por cuanto se esperaría que su evidente dinamismo inmobiliario se reflejara en un claro atractivo migratorio. Lo anterior reitera la necesidad de indagar más profundamente sobre las modalidades de ocupación de las nuevas residencias en la comuna de Santiago.

Migración intrametropolitana y segregación residencial socioeconómica

La segregación residencial socioeconómica (SRS) es una prioridad en materia de investigación y de política, y aparece además con frecuencia creciente en el imaginario colectivo y los debates ciudadanos. Hay consenso en que Santiago es una ciudad segregada, según algunos cálculos la más segregada de América Latina (Arriagada y Rodríguez, 2004). También hay acuerdo en que la suburbanización periférica en curso ha implicado una diversificación de la composición social en el anillo exterior de la ciudad. Esto tanto por el traslado de familias de la elite a sectores relativamente bien delimitados de comunas periféricas históricamente pobres como Huechuraba y Peñalolén, como por el traslado masivo de familias de clase media hacia las comunas periféricas de expansión, en particular Maipú y Quilicura. En cambio, hay debate respecto de: a) el nivel y la sostenibilidad de la baja de los índices de la SRS (Rodríguez, 2007c y Cáceres y Sabatini, 2004; Sabatini et al., 2001); b) la reducción de la importancia del cono Oriente como hábitat de la elite (De Mattos e Hidalgo, 2007; Cáceres y Sabatini, 2004; Sabatini et al., 2001); y c) la relación entre nivel y homogeneidad socioeconómica de la comuna (Rodríguez, 2007c). Junto a estos debates, otros tres asoman con creciente visibilidad: la expulsión, envejecimiento y pauperización del anillo pericentral (que puede originar una nueva modalidad de segregación, más parecida a la clásica del “inner city” de las metrópolis de Estados Unidos) (López, 2005), el papel de la migración intrametropolitana en la evolución de la SRS (Rodríguez, 2007c), y el encapsulamiento de la elite por la concentración de sus traslados diarios dentro de su hábitat (Rodríguez, 2007b). En este documento no se abordarán todos estos temas, porque la CASEN 2006 no lo permite. En efecto, la medición rigurosa y detallada de la segregación residencial requiere datos muy desagregados territorialmente, que solo el censo ofrece. En el mismo sentido, la CASEN 2006 no incluyó consultas sobre movilidad diaria (como sí lo hizo el censo de 2002), lo que impide usarla para examinar este relevante asunto. Con todo, la encuesta sí permite examinar el impacto de la migración intrametropolitana sobre la segregación residencial a escala comunal, y usar en este análisis una variable que no capta el censo: los ingresos del hogar. Asimismo, la CASEN 2006 hace posible indagar en la diversidad socioeconómica de las comunas, usando para ello variables como el nivel de educación
y el ingreso.

En las Figuras Nº 8 y 9 se presenta una primera aproximación al impacto de la migración intrametropolitana sobre la segregación residencial. Se trata de una comparación del perfil de inmigrantes y emigrantes intrametropolitanos. El procedimiento es sencillo e intuitivo, pero impreciso y poco robusto por el incumplimiento de un supuesto importante, como se explicará más adelante. Con todo, al efectuarse con la variable “quintil de ingreso” que provee la CASEN 2006, sus resultados son novedosos respecto de los que se han obtenido con el censo (Rodríguez, 2007c). En términos generales este cotejo arroja varios hallazgos:

El primero es la marcada selectividad socioeconómica de los flujos, que está vinculada con la condición socioespacial de las comunas antes clasificada y descrita. En efecto, los traslados hacia el cono Oriente corresponden en una abultada mayoría a personas del quintil superior (por ejemplo, en Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura, un 85% o más), lo que se debe a los costos del suelo generalizadamente altos, a lo que se suma la ausencia de construcción de viviendas sociales en ellas. En contrapartida –y esto es crucial para el efecto de la migración intrametropolitana sobre la selectividad–, el perfil socioeconómico de los emigrantes del cono Oriente tiende a ser más diversificado: por ejemplo, en Las Condes un 12,6% es del quintil inferior, lo que contrasta con la nula llegada de personas de este quintil a la misma comuna; en Vitacura es el 20,4%, contra un 4,8% entre los inmigrantes12.

El segundo es la aparición de algunas comunas centrales y pericentrales cuyo flujo de llegada está marcado por una fuerte presencia del quintil superior (entre 48% y 60%); se trata de Santiago, San Miguel, La Florida y La Cisterna. Las tres primeras no sorprenden, porque son comunas que han experimentado procesos de densificación y renovación “gentrificadora”. La anterior conclusión se refuerza al verificar que su flujo de salida tiene un perfil socioeconómico inferior, en particular en el caso de La Florida, que se concentra en el segundo quintil y que se desplaza mayoritariamente a Puente Alto (según la CASEN 2006 este flujo está constituido por algo más de 22 mil personas). En San Miguel la estructura socioeconómica entre inmigrantes y emigrantes intrametropolitanos es más balanceada. La sorpresa que ofrece La Cisterna se debe a que su flujo de salida está fuertemente concentrado en el tercer quintil. Ahora bien, de estas comparaciones no puede deducirse si la comuna aumenta o reduce su nivel socioeconómico como resultado de la migración intrametropolitana. Esto porque tal cotejo no captura la migración neta de la comuna, ni considera la situación de los no migrantes. De esta manera, un perfil de los inmigrantes muy concentrado en el estrato alto puede tener un efecto marginal si los inmigrantes son pocos. Más aún, en la condición anterior, un flujo de emigrantes con una composición socioeconómica inferior a la de los inmigrantes puede resultar en un efecto neto de la migración desfavorable para la comuna si los emigrantes son muchos más que los inmigrantes y además su nivel socioeconómico es superior al de los no migrantes. Justamente para evitar este problema es que se ha desarrollado un procedimiento que se usará más adelante en este documento, para estimar el impacto neto y exclusivo de la migración sobre cada territorio (Rodríguez, 2004 y 2007c).

El tercero es la reiteración de una combinación compleja para la mayor parte de las comunas pericentrales que pierden población: en general, sus emigrantes tienen una composición socioeconómica superior que la de los inmigrantes (y también que la de los nativos), lo que genera un cuadro de deterioro y abandono que aún no ha logrado ser revertido con intervenciones como la ampliación del subsidio de renovación urbana.
Se escapan a esta situación, según los datos de la CASEN 2006, las comunas de El Bosque, Estación Central y Renca, aunque como ya se indicó, lo anterior no significa que la migración intrametropolitana contribuya a elevar el nivel socioeconómico de sus habitantes.

El cuarto hallazgo es la verificación de un flujo socioeconómicamente diverso de las comunas periféricas de expansión, en particular Maipú y Quilicura. Sin embargo, las cuatro comunas que forman este grupo (las dos mencionadas más Puente Alto y San Bernardo –se excluyó Pudahuel porque la CASEN 2006 registra una emigración intrametropolitana neta para esta comuna–) comparten una distribución socioeconómica de sus inmigrantes inferior que la de sus emigrantes–en particular entre estos últimos el quintil más alto está netamente sobrerrepresentado (sobre todo en Quilicura) –. Pero al igual que en el caso anterior, esto no es prueba de que la migración haya erosionado la presencia de la elite en ellas, ya que en todas estas comunas la inmigración es muy superior a la emigración, y por ende la diferencia en estructura es sobrecompensada, en números absolutos, por la cuantía del flujo de llegada.

Finalmente, la CASEN 2006 muestra un contrapunto muy marcado para las dos comunas emblema del fenómeno de relocalización de familias de la elite. Por un lado, en Peñalolén se verifica un diferencial muy marcado entre una composición socioeconómica elevada del flujo de entrada y una más bien pobre del flujo de salida, lo que fortalece la noción de un proceso de gentrificación en esta comuna. En Huechuraba, en cambio, se advierte un panorama opuesto, con muy pocos inmigrantes del quintil superior y un flujo de salida con una alta concentración de personas de este nivel socioeconómico. Una exploración más detallada del caso de Huechuraba –de acuerdo a las celdas de la matriz (y ya no los marginales)– muestra que esta comuna prácticamente no habría recibido inmigrantes desde el cono Oriente (solo unos pocos de Ñuñoa y Providencia), y en cambio un grupo no menor de sus emigrantes se habría dirigido hacia allí. Por cierto, estos resultados sugieren una reversión del proceso de traslado de familias de la elite a esta comuna, lo que no está avalado por ningún estudio reciente ni tampoco por alguna señal o dato proveniente de fuentes alternativas (en particular la construcción de condominios cerrados, que siguió siendo intensa entre 2002 y 2006). Y esto levanta dudas sobre la información capturada por la CASEN 2006. Además de los riesgos de representatividad asociados a toda encuesta, especialmente para indicadores comunales desagregados en varias categorías, en el caso de Huechuraba se suman dos problemas adicionales: a) el marco muestral usado, que podría omitir las condominios cerrados construidos en el período 2002-2006; b) las conocidas dificultades que tienen los encuestadores para entrevistar hogares de condominios cerrados.

Por las dificultades antes comentadas para obtener una visión sintética sobre el efecto de la migración intrametropolitana en la composición social de las comunas usando comparaciones entre emigrantes e inmigrantes, en las Figuras Nº 10 y 11 se presenta la aplicación de un procedimiento que sí lo permite. La Figura Nº 10 muestra resultados ya difundidos y que usan el censo de 2002 para mostrar que, en promedio, la migración intrametropolitana no contribuye a la reducción de las desigualdades educativas entre comunas del AMGS, y por ende difícilmente puede contribuir a la reducción de la segregación residencial. El principal hallazgo que se deduce de este gráfico es que la migración no abona a la reducción de la escala de la segregación porque, en promedio, tiende a elevar la educación de las comunas con mayor nivel educativo. Ese gráfico mostró que efectivamente la migración de familias de la elite hacia comunas como Huechuraba y Peñalolén contribuía a aumentar el bajo nivel educativo de esas comunas, pero que este efecto reductor de la segregación era sobrecompensado por la pérdida de nivel educativo que la migración intrametropolitana generaba en las comunas pobres pericentrales (Rodríguez, 2007c).

La encuesta CASEN 2006 ratifica este hallazgo, que se expresa en una pendiente positiva de la relación entre nivel educativo y efecto de la migración sobre la educación. Con todo, esta correlación positiva baja de 0,47 a 0,17, con lo que deja de ser estadísticamente significativa. Considerando que esta vez está más equilibrada la distribución entre comunas que ganan y pierden escolaridad media por migración, en particular entre las comunas pobres, la pendiente positiva se explica por la ganancia educativa que esta migración implica para la mayoría de las comunas del cono Oriente, sobre todo Las Condes, Ñuñoa y Vitacura. Más allá de este cambio, cuya robustez deberá ser evaluada con los datos del próximo censo, al menos tres novedades asoman de la comparación de las Figuras Nº 9 y 10.

La primera es un aumento importante de las comunas pobres pericentrales que registran un efecto positivo de la migración sobre su escolaridad media. Varias de estas son pericentrales, lo que contrasta con la situación que arrojó el censo de 2002, según el cual las comunas beneficiadas solo eran aquellas que experimentaron el “derrame de la elite”. La segunda es que precisamente las dos comunas emblemáticas de este “derrame” no solo no repiten los números del censo, sino que se invierte el signo del cambio; en particular en Huechuraba, donde alcanza a un 3% de pérdida de la escolaridad media por migración intrametropolitana. Y la tercera es que, pese a la diversificación del flujo hacia la periferia expansiva, solo en dos de las cuatro comunas que la componen la migración eleva la educación media, lo que tiende a cuestionar las visiones más optimistas sobre la heterogeneidad y ascenso social de la periferia.

Un último asunto relativo a la segregación residencial, sobre el cual la CASEN 2006 ofrece información actualizada y datos nuevos, es el relativo a la heterogeneidad/ homogeneidad social de las comunas. Dos indicadores se usaron para evaluar la relación entre nivel y homogeneidad socioeconómica de las comunas, asunto sobre el cual se debate en la literatura, con algunos autores planteando una mayor heterogeneidad
en las comunas ricas y otros lo contrario (Rodríguez, 2001). Se trata del promedio educativo y del ingreso del hogar. Para ambos se obtuvo su coeficiente de variación a escala de comuna, lo que es indicativo de su grado de homogeneidad interna. En las Figuras 12 y 13 las comunas se ordenan según su promedio en la variables seleccionadas, y se grafica en el eje contrario su coeficiente de variación.

Los resultados tienden a favorecer, aunque de manera parcial, la hipótesis de homogeneidad creciente con el nivel socioeconómico. Esto es claro para la variable “nivel educativo de los jefes de hogar”, cuyo coeficiente de variación tiende a aumentar de manera bastante regularcon el descenso del nivel de escolaridad de la comuna: en efecto, mientras alcanza un modesto 15,8% en Vitacura, bordea el 50% en La Pintana. Por cierto, las comunas más heterogéneas no son las más pobres, sino aquellas de “derrame de la elite” (en Peñalolén el CV llega al 55%), y la peculiar comuna de Lo Barnechea, donde coexisten los dos extremos de la pirámide socioeconómica. Sin embargo –y por eso la referencia a un apoyo parcial–, el gráfico no presenta el mismo comportamiento cuando se usa la variable “ingreso del hogar”. De hecho, su comportamiento es más errático y más cercano a una relación positiva, es decir, a menor ingreso medio, menor CV (o sea, mayor homogeneidad). Hay varias potenciales razones que podrían hacer espurio este hallazgo (por ejemplo el efecto de las transferencias y subsidios, que tiende a emparejar la situación entre las familias pobres, o el uso de un indicador que no es per cápita). Con todo, el punto que quiere establecerse en este texto es que finalmente la evidencia proporciona apoyo parcial a la hipótesis según la cual la homogeneidad social tiende a ser mayor en los barrios ricos, producto de las barreras de entrada a ellos (en particular, los elevados precios inmobiliarios).

Consideraciones finales

La innovación efectuada por la encuesta CASEN 2006 al incorporar un módulo sobre migración no ha sido suficientemente explotada aún. Este trabajo procura verificar la idoneidad y la calidad de la información recogida, así como sus alcances y potencialidades. El balance es, en general, alentador, pues los patrones migratorios, incluso hasta escalas desagregadas como la comuna (comunas populosas como las del AMGS, eso sí), resultan sin problemas evidentes de calidad, consistentes con patrones estilizados de la migración por edades y sexo, y compatibles con la evidencia acumulada y las expectativas de los especialistas.

Lo anterior abre la posibilidad de convertir a la CASEN en un instrumento para el seguimiento intercensal de los flujos migratorios. Por cierto, en su formato actual el módulo de migración ofrece información muy limitada sobre los desplazamientos, pues es idéntico al del enso. Considerando las posibilidades de profundizar en los temas que brindan las encuestas, cabría pensar en un módulo más amplio, que permitiera una indagación más pormenorizada de los flujos y una investigación más profunda de sus determinantes y consecuencias a escala territorial e individual.

*Una versión preliminar de este documento fue presentada en la mesa 68“Cambios Demográficos y Espacios en Transformación: Movilidad y Ciudad” del Congreso Ciencias, tecnologías y culturas. Diálogo entre las disciplinas del conocimiento. Mirando al futuro de América Latina
y el Caribe, que se desarrolló entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre de 2008 en la Universidad de Santiago de Chile-USACH.

Notas

3 Aglomerado constituido por las 32 comunas de la Provincia de Santiago, más las comunas de San Bernardo y Puente Alto.

4 Algunos de los indicadores más usados no apoyan esta conclusión, por ejemplo, porque el peso demográfico de la Región Metropolitana de Santiago en el total nacional sigue aumentando.

5 La otra modalidad de migración que captan el censo y la CASEN 2006 es la denominada “migración de toda la vida” o‘“absoluta”, que se captura cotejando región de residencia habitual con la región de nacimiento. Y, por cierto, esta ofrece un panorama diferente al de la migración reciente, porque contiene la trayectoria histórica de la migración y no la contemporánea. De hecho, ambas fuentes capturan lo que es sabido de la trayectoria histórica de la migración de la Región Metropolitana de Santiago: el atractivo que ejerció durante todo el siglo pasado y que se expresa en un saldo migratorio acumulado positivo muy abultado, aunque decreciente. Ambas fuentes ratifican, además, que pese a la importancia de la migración interna para la expansión de Santiago durante el siglo XX, el crecimiento vegetativo de su población ha sido el motor de esta expansión. En efecto, en torno a un 30% de los habitante de la Región Metropolitana de Santiago nació fuera de ella (1,4 millones según el censo de 2002 y 1,3 millones según la CASEN 2006), con lo cual el 70% o más corresponde a nativos de Santiago, a lo que habría que agregar a quienes nacieron en ella y luego emigraron hacia otra región o el exterior.

6 Principalmente por la construcción de la primera autopista concesionada del país (“La autopista del Sol”, inaugurada a mediados de la década de 1990), que redujo significativamente los tiempos de viaje entre Melipilla y Santiago.

7 Cálculos del autor a partir de procesamientos de los microdatos de la encuesta CASEN 2006.

8 Lo anterior, pese a que la cantidad de migrantes intrametropolitanos declinó desde el censo de 1992. Cabe destacar que la tendencia entre el censo de 1992 y el de 2002 puede deberse a sesgos metodológicos (Rodríguez, 2007b), y que la baja abrupta que sugiere la CASEN 2006 puede originarse en problemas de comparabilidad entre censo y encuesta, así como en diferencias en el período de referencia del censo (5 años) y la CASEN 2006 (4 años y medio de período de referencia).

9 Por derivarse de los marginales de la matriz, estas cifras debieran ser representativas del parámetro comunal, con el margen de error y el nivel de confianza previstos en la CASEN 2006 (MIDEPLAN, 2007) para los indicadores comunales.

10 La comuna más populosa del AMGS y del país según las proyecciones oficiales del INE (www.ine.cl). Cabe destacar, sin embargo, que la
CASEN 2006 entrega información novedosa sobre la migración intrametropolitana que no es compatible con las tasas implícitas en estas proyecciones (en particular, porque Puente Alto registra tasas de migración neta positiva bastante más elevadas que Maipú).

11 En parte como reacción a esta invasión inmobiliaria que compra terrenos (provoca la salida directamente) y sube el valor del suelo (expulsando indirectamente).

12 Ahora bien, esta comparación deja en evidencia el supuesto que no cumple este procedimiento, cual es el de la constancia temporal. En efecto, solo sabemos el quintil socioeconómico del hogar donde reside la persona al momento del censo, no el quintil al que pertenecía cuando migró. Por tanto, la composición actual de ambos flujos (entrada y salida) no es forzosamente la relevante (que en rigor corresponde a la situación socioeconómica al momento de migrar). Además, esta composición puede estar afectada por la migración, o al menos ser interactiva con ella (salieron de Las Condes hogares en proceso de movilidad social descendente, por ejemplo). A lo anterior se suma que la variable usada es medida a escala de hogar, por lo que la situación individual puede no estar bien representada por ella. Por último está el factor muestral, que implica que algunos de los valores usados en la comparación pueden provenir de uno o unos pocos casos, lo que reduce la representatividad
de la cifra. Más adelante se presentará un procedimiento que trabaja con otra variable (escolaridad), y que soluciona casi todos estos problemas y ofrece una estimación específica y sintética del impacto de la migración intrametropolitana en la situación socioeconómica (socioeducativa, en rigor) de las comunas.

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1 Artículo recibido el 29 de julio de 2008 y aceptado el 26 de septiembre de 2008.