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Revista de geografía Norte Grande

versión On-line ISSN 0718-3402

Rev. geogr. Norte Gd.  n.39 Santiago mayo 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022008000100008 

 

Revista de Geografía Norte Grande, 39: 95-96 (2008)

RESEÑAS

 

Saskia Sassen. Los espectros de la globalización
Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2004, Reeditado, 2007, 276 p.

Daniela González Espinoza1

1 Geógrafa de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Investigadora en AméricaEconomía Intelligence (Chile).
E-mail: dgonzalez@americaeconomia.com


La globalización, en especial la globalización económica, ha sido objeto de múltiples y variados análisis; no obstante, sus resonancias espaciales aún no están completamente identificadas ni definidas, sobre todo las que suceden en el ámbito de las ciudades, siendo estas últimas, probablemente, el espejo que mejor refleja las contradicciones que se pueden suscitar como consecuencia de este fenómeno. Saskia Sassen, en su obra “Los espectros de la globalización”, se hace cargo de analizar cómo las expresiones asociadas a la globalización económica repercuten en la ciudad, especialmente en aquellas definidas como “globales”.

Las ciudades globales se reconocen como centros de internacionalización del capital y sus circuitos superiores, en particular, el de las finanzas. Dentro de las más reconocidas se encuentran Londres, Nueva York, Tokio, Frankfurt y Hong Kong; incorporándose recientemente ciudades como São Paulo, Bangkok, Bombay, Ciudad de México, por citar algunas. Este conjunto de ciudades está configurando una nueva geografía de la centralidad, donde no solo se convierten en comandos de la economía global, sino que también traen consigo una serie de manifestaciones, como la atracción de la inmigración, la incorporación de las minorías en el circuito económico informal, nuevos regímenes de empleo y la creación de un espacio electrónico que ha generado una digitalización y virtualización que ciertamente ha influido en los gobiernos nacionales. Sobre estos temas, la autora explora las nuevas representaciones que son posibles de observar actualmente en las ciudades globales.

Tradicionalmente, la inmigración en los países de destino ha sido considerada como un “problema”, principalmente por las poblaciones locales, que ponen sus ojos en las políticas inmigratorias a desarrollar por los Estados. Los Estados nacionales se han visto en la encrucijada de estar atentos a sus fronteras, a la mirada de la comunidad y los organismos internacionales de derechos humanos. Estas organizaciones supranacionales velan por la seguridad y el respeto de los individuos, dejando atrás el concepto de ciudadano, confiriéndole cierta legitimidad al inmigrante.

A pesar de la histórica connotación negativa de la inmigración, las nuevas demandas de las ciudades globales y de los estilos de vida de los grupos de mayores ingresos, hacen necesario un flujo migratorio, dado que gran parte de la población nativa no se encuentra dispuesta a desarrollar ciertos tipos de trabajos; así como el aumento en el empleo informal solo puede ser satisfecho a través de mano de obra inmigrante.

La mujer ha sido un principal agente de inmigración, ya que presenta cualidades específicas para desarrollar trabajos de precisión que son demandados en el rubro tecnológico. Más allá de estas condiciones femeninas, la incorporación de la mujer inmigrante en el trabajo informal presenta una serie de características que no se habían visto con antelación. Dentro de ellas, la experiencia demuestra que las mujeres presentan una mayor vinculación con el nuevo territorio, participando en redes y asociaciones. Asimismo, la localización de la mano de obra femenina informal presenta un alto grado de localización específica en algunos estados, y dentro de ellos, en sus ciudades más importantes.

Esta localización específica guarda relación con los nuevos patrones que está adquiriendo el trabajo informal, y que tiene dos determinantes principales. La primera de ellas tiene que ver con una desvalorización de este mercado, lo que origina una precarización de este, producto de la polarización y el offshoring. Esto ha generado un progresivo aumento en la oferta de empleos de tiempo parcial, los que, a su vez, se encuentran concentrados en el sector de servicios. Las empresas de servicios suelen ser subcontratadas por las grandes empresas multinacionales, generándose una serie de fallas y faltas en el sistema de empleos, sin que se logre identificar un marco regulatorio. Una de sus faltas se evidencia en el hecho de que los inmigrantes suelen llevar a sus lugares de trabajo nuevos inmigrantes en busca de empleo, siendo los introductores los encargados de sociabilizar con el resto de los compañeros, así como la ayuda en la introducción del idioma y nuevas técnicas. De este modo, el reclutamiento y la instrucción son procesos que se desligan de la empresa, dejando de ser su responsabilidad.

La segunda determinante corresponde a una marcada desigualdad entre los ingresos de los empleos peor remunerados y los cargos de altos salarios. Del mismo modo, se ha evidenciado una separación más marcada entre una clase media alta y una clase media baja. Los grupos de altos ingresos y una nueva clase media más acomodada componen una serie de demandas en servicios del tipo informal, como lo son el cuidado de niños, el arreglo de jardines y casas, etc., que no son cubiertos por la población local.

Una gran ancla para las ciudades globales ha sido la gran y rápida expansión de Internet, que es vista como una plataforma abierta, integradora, democrática, entre otras virtudes, que han apalancado su rápida difusión. Si bien en los primeros años de su masificación su furor llegó incluso a predecir un fin de lo territorial en pos de lo espacial, la autora afirma que “Es precisamente a causa de la dispersión territorial facilitada por los avances en las telecomunicaciones que la aglomeración de las actividades centralizadas se ha expandido inmensamente”, tomando nuevamente un rol central en la era de las TIC´s. Ante esto, las empresas líderes en competitividad e innovación no han escatimado en esfuerzos ni en costos para localizarse en los más importantes centros de negocios, dado el beneficio que les otorga el estar allí, producto de la orientación mundial que tienen los servicios que prestan.

Según lo anterior, son estas grandes multinacionales los únicos entes que están mayormente preparados para entrar en una era completamente digital, ya que existe un gran retraso en las organizaciones no gubernamentales, siendo este más marcado en las instituciones públicas, aumentando su protagonismo. Esta ventaja que poseen las multinacionales en su transnacionalización y su internacionalización no puede sobrepasar aún el control del Estado, quien actúa comoúltimo garante de los derechos, sobre todos los asociados al capital. Las metaorganizaciones (OMC, UNCTAD, etc.) relacionadas al comercio, si bien cumplen un rol importante en dejar claras las reglas que rigen a esta actividad, haciéndolas homólogas para todos los países, todavía no poseen la autoridad para poder determinar por sí mismos las disputas que puedan ocurrir en su desplazamiento. La última palabra, entonces, queda supeditada a un territorio y a un Estado.

Si bien la alta concentración de infraestructura y recursos define a las ciudades globales, esta distribución no es homogénea en el espacio, existiendo zonas más deprimidas que otras, inclusive en barrios contiguos. Esto nos habla de que el nombre de “ciudades globales” no necesariamente permite entrever las diferencias que existen dentro de ellas y las externalidades que generan. Lo anterior ya se demostró en el caso de los inmigrantes, las mujeres y la nueva clase de trabajadores de servicios.

En síntesis, las ciudades globales si bien son presentadas como los actores principales en el escenario económico mundial, presentan tras el telón todo un engranaje de funciones, servicios y personas que lo sustentan casi en la clandestinidad. Frente a la luminosidad de la globalización que se refleja en las ciudades globales, Sassen descubre que tiene un espectro, y que como tal, aún no se manifiesta por completo. Una lectura obligatoria para quien desee conocer los vínculos entre la globalización y las ciudades.