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Revista de geografía Norte Grande

versión On-line ISSN 0718-3402

Rev. geogr. Norte Gd.  n.39 Santiago mayo 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022008000100003 

 

Revista de Geografía Norte Grande, 39: 21-38 (2008)

ARTÍCULOS

 

Segregación residencial y nichos étnicos de los inmigrantes internacionales en el Área Metropolitana de Santiago1

 

Paulina Schiappacasse Cambiaso2

2 Departamento de Geografía, Universidad de Chile (Chile) - Lehrstuhl für Raumentwicklung. Technische Universität Dresden (Alemania). E-mail: Paulina.Schiappacasse@mailbox.tu-dresden.de


RESUMEN

A pesar del bajo número de inmigrantes internacionales residentes en Chile,los datos censales indican que los movimientos se han incrementado desde inicios de los 90. Chile aparece como una “oportunidad interviniente” en el proceso de decisión migratoria. En el año 2002 solo el 2% de la población residente en el Área Metropolitana de Santiago nació en el extranjero, cifra bastante más baja que la registrada en ciudades europeas. Si bien los inmigrantes se concentran en 5 de las 34 comunas que conforman la metrópolis, la ciudad presenta escasas evidencias de segregación residencial, sin embargo, esta homogeneidad en la distribución espacial no se ve reflejada en el mercado laboral. En el Área Metropolitana de Santiago, al igual que en las ciudades globales, dos grandes tipos de inmigrantes se insertan en el mercado ocupacional: por un lado aquellos que pertenecen a los niveles más altos de la jerarquía ocupacional, y por otro, quienes trabajan en empleos que requieren
baja calificación.

Palabras clave: Migraciones internacionales, segregación residencial, nichos económicos.


ABSTRACT

Despite the relatively small number of immigrants, census data indicate that international migration to Chile is increasing since the early 1990s. Chile appears to present an “intervening opportunity” in the migrants’ decision-process. In 2002 only 2% of the Santiago Metropolitan Area population born abroad a figure much lower than the one registered in European cities. Even though 50% of the international migrants live in five of the thirty-four communes, Santiago shows few evidences of residential segregation. This homogeneity in the spatial distribution is not reflected in the labour market. In the Santiago Metropolitan Area, like in most global cities, two major streams of immigrants can be found in the job market: on the one hand those who belong to the upper levels of the occupational hierarchy and on the other hand marginalized low-skill employees.

Key words: International migration, residential segregation, economic niches.


 

La población residente en el Área Metropolitana de Santiago (AMS) muestra una composición étnica prácticamente homogénea durante los últimos 100 años (Cuadro Nº 1). Si bien en 1907 los extranjeros alcanzan el porcentaje más alto (6%), la cifra solo representa el 3,8% del total nacional; la mayoría prefería residir en las provincias extremas de Tarapacá y Magallanes, enclaves de desarrollo económico y atracción de mano de obra. Con el transcurso de los años el número de inmigrantes se incrementa, aunque su peso relativo ha experimentado un descenso constante hasta 1982. Durante el último censo de 2002 residían en el AMS 108.775 extranjeros3, el 2% de la población metropolitana. Este porcentaje es poco significativo si se compara con ciudades como París, Londres, Bruselas, Berlín y Frankfurt, donde las cifras fluctúan entre el 14 y el 30% (Riol y Janoschka, 2004). A pesar del bajo peso relativo, resulta interesante observar que la última tasa de crecimiento intercensal de la población nacida en el extranjero es la más alta de todas las registradas, llegando a un 5,5% (Cuadro Nº 1).

El análisis del año de llegada confirma que la inmigración internacional hacia Santiago es un proceso reciente que tiende a incrementarse en la última década. Prácticamente el 70% de los extranjeros reside en la ciudad desde principios de los 90 y cerca del 27% arribó después del año 2000. En otras palabras, en solo dos años habrían llegado a Santiago 28.000 inmigrantes.

Como análisis complementario, que permita subsanar las deficiencias propias de los censos de población, se analizaron las visas otorgadas por el Departamento de Extranjería del Ministerio del Interior durante los años 1996 y 2002. Los resultados indican que en el período 1996-2002 el número de extranjeros que recibió visa de permanencia aumentó en un 400%. La cifra más alta se registra en el año 1998, cuando el gobierno anunció un proceso extraordinario de regularización migratoria que se consolidó con el otorgamiento de alrededor de 18.000 permisos de residencia definitivos (Pacheco, 2003).

En cuanto al origen, los movimientos desde países sudamericanos hacia Santiago aumentaron considerablemente desde la década de los 80, destacando que en el censo de 1982 por primera vez los inmigrantes sudamericanos superan en número a los europeos. En la actualidad, los principales países de origen difieren al comparar la distribución nacional y metropolitana. En Chile4 predomina la inmigración desde Argentina, mientras que en el AMS la superioridad de la comunidad peruana es indiscutible (Cuadro Nº 2).

Si bien resulta extremadamente complejo analizar las causas asociadas a la emigración, no es desconocido que los países que aportan el mayor número de migrantes han experimentado profundas crisis políticas, económicas y sociales que han provocado el desplazamiento de población hacia múltiples destinos con magnitudes bastante superiores a las registradas en Chile (Cuadro Nº 3). Una interesante discusión se ha generado en torno a la condición de Chile como nuevo polo de atracción migratoria en Latinoamérica. Por un lado, existe una tendencia, exacerbada por los medios, a pensar que el país registra una verdadera invasión de migrantes debido a su estabilidad económica y al retorno de exiliados. Por otro, algunos autores (Steffoni, 2002b; Martínez, 2003a; Martínez, 2003b) destacan que a pesar de la inédita magnitud migratoria, la cifra es modesta si se compara con la emigración chilena, o con cifras registradas en países de tradición inmigratoria.

Sin embargo, el “fantasma” de una “oleada” de inmigrantes principalmente peruanos es el tema que domina el debate en Chile. La Universidad Diego Portales (UDP, 2006) en su segunda encuesta nacional de opinión pública, indica que el porcentaje de chilenos que cree que hay más extranjeros viviendo en nuestro país de lo que la sociedad chilena puede acoger ha aumentado de un 63,3% en 2005, a 67,8% durante el 2006. El nivel de rechazo es superior al promedio registrado por el Eurobarómetro en los países de la Unión Europea (42%) (Eurobarometer, 2007).

Si bien Chile presenta condiciones económicas favorables en el contexto latinoamericano5, no hay antecedentes concretos que permitan afirmar que el país –y/o el AMS– se haya transformado en el principal polo de atracción en la Región. A pesar que el número de inmigrantes ha aumentado, el volumen de argentinos, peruanos, bolivianos y ecuatorianos residente en Chile es significativamente menor al registrado en otros países (Cuadro Nº 3). En el caso específico de Perú, interesante resulta comprobar que Chile ocupa solo el sexto lugar entre los principales destinos migratorios (Cuadro Nº 4). Además, se ha podido demostrar (Schiappacasse, 2007), a partir del análisis de los flujos migratorios entre países latinoamericanos, la existencia de 4 focos de atracción migratoria: Argentina y Venezuela como países de inmigración temprana (con población inmigrante envejecida); México como país de tránsito hacia Estados Unidos, y Costa Rica como nuevo foco de atracción en Centro América.

Las condiciones económicas, la estabilidad política y las ofertas en la educación superior (Schiappacasse, 2007) posicionan a Chile, en particular al AMS, como “otro” polo de atracción para los migrantes latinoamericanos. El país aparece como una “oportunidad interviniente” (Stouffer, 1940) en el proceso de toma de decisiones, donde factores como la distancia-costo/tiempo, las condiciones de ingreso al país y la oferta laboral se constituyen en ventajas comparativas frente a destinos tradicionales. Estudios de caso validan esta afirmación. Valdivieso (2001), en su investigación sobre mujeres ecuatorianas en Chile, destaca entre las razones para emigrar el logro de objetivos económicos y obtener un mejor nivel educacional a través de estudios de postgrado. Por otro lado, Stefoni (2002a), en su estudio sobre la inmigración peruana, enfatiza la importancia de las redes de apoyo que facilitan no solo la decisión de emigrar, sino también el arribo y la posibilidad de encontrar trabajo. Para muchos migrantes latinoamericanos Chile representa una alternativa interesante de explorar en la medida que la distancia costo-tiempo es menor comparada con Estados Unidos, España o Italia.

Este trabajo analiza dos dimensiones de la segregación de los inmigrantes extranjeros en el AMS: la espacial y la laboral. Muchos gobiernos asumen que la concentración espacial de inmigrantes impide la integración social. Sin embargo, el riesgo de una integración parcial o deficiente es aún mayor si los extranjeros ocupan posiciones más bajas en la respectiva jerarquía socioeconómica (Munster & Deurloo, 2002).

Segregación residencial metropolitana

El estudio de los inmigrantes en las ciudades se ha centrado en el tema de la segregación residencial, es decir, en la separación espacial de un grupo social dentro de la ciudad (Griffinger, 1998) o en la ausencia de interacción entre grupos sociales (White, 1983). En este trabajo se analiza solo la segregación geográfica de los inmigrantes en el AMS, la que no necesariamente puede expresarse en términos sociológicos, aunque ambas manifestaciones están estrechamente relacionadas. La distribución residencial representa mucho más que la presencia o ausencia de inmigrantes en la fábrica urbana, su resultado es la expresión de un proceso social más amplio y complejo. En este sentido, el marco conceptual de la segregación espacial indica que en muchos casos la heterogeneidad se refleja en el espacio social, es decir, el espacio se constituye en un espejo de las diferencias sociales (Bayona y Carrasco, 2007), por ello la cuantificación de la segregación resulta fundamental a pesar de las dificultades comparativas (definición de inmigrante y escala de análisis entre otros aspectos).

Metodológicamente, los índices de segregación, disimilaridad y aislamiento son los más utilizados para medir uniformidad en la distribución (Massey & Denton, 1988). En Chile la investigación de la segregación espacial se ha orientado hacia el estudio de las distancias socioeconómicas entre el conjunto de los habitantes, particularmente en el AMS (Sabatini, 2004; Rodríguez, 2001), y a la fecha no existen investigaciones asociadas a la segregación espacial de los inmigrantes internacionales. En esta ocasión se calculan los índices de segregación utilizando los datos del último censo en dos niveles de resolución: a nivel comunal y distrital en aquellas comunas que registraron el mayor número de migrantes. El Cuadro Nº 5 muestra los resultados obtenidos para la totalidad de los inmigrantes internacionales, los ocho grupos residentes más importantes y los índices obtenidos en otras ciudades.

En general, las investigaciones se concentran en los niveles de segregación espacial de grupos específicos. En este sentido, el colectivo peruano presenta un nivel de segregación similar a las cifras alcanzadas por comunidades turcas y marroquíes en Amsterdam, indios en Londres y africanos en Toronto. Los argentinos presentan el menor índice de segregación, es decir, se distribuyen más aleatoriamente en la ciudad, reflejando una integración residencial. Interesante resulta destacar que aquellos colectivos tradicionalmente asociados con un estatus social elevado y una integración económica exitosa (estadounidenses, españoles y alemanes) muestran los índices más altos de segregación. Por ejemplo, la segregación del colectivo alemán residente en Santiago, es similar a la de los afroamericanos en Estados Unidos, magrebíes en Barcelona y bangledíes en Londres. En otras palabras, el 65% de los alemanes residentes debería cambiar de residencia para lograr una distribución uniforme en la metrópolis. Por otro lado, la probabilidad de que un extranjero (para los ocho grupos analizados) comparta un sector residencial con una persona del mismo origen (índice de aislamiento) es bastante baja si se compara con otras investigaciones.

Resulta necesario recordar las dificultades que implica realizar comparaciones de este tipo, en particular en relación con la definición de migrante internacional (nacionalidad, país de nacimiento), con las diferentes escalas de análisis (comunas, barrios, distritos censales) y con la disponibilidad de datos para un mismo período. Más aún, las categorías de migrantes (por trabajo, asilo, reunificación familiar) son a menudo divergentes. Por ello es necesario interpretar los resultados comparativos con muchas precauciones. Además, la intensidad y calidad de la segregación permanecen ocultas. Por ejemplo, dos grupos de inmigrantes pueden estar altamente concentrados en una comuna, pero puede ocurrir que uno ocupe un espacio central y el otro se emplace en la periferia del municipio, e incluso –en comunas socialmente heterogéneas– cada colectivo puede pertenecer a un grupo socioeconómico diferente. Los resultados constituyen un punto de referencia y ameritan una investigación más en detalle.

Estas reflexiones conducen a la segunda etapa del análisis, la investigación de la segregación a nivel intracomunal (Figura Nº 1). Los indicadores de segregación fueron calculados a nivel distrital en las 6 comunas que registraron el mayor número de inmigrantes internacionales: Las Condes (17.875), Santiago (11.224), Providencia (9.686), Vitacura (7.208), Nuñoa (6.001) y La Florida (5.059). Los resultados dan cuenta de la segregación residencial del 52,4% de los migrantes internacionales que declararon residir en el AMS en el año 2002.

La primera conclusión es que la segregación residencial a nivel intracomunal es menor que en el conjunto del AMS, es decir, a la fecha de efectuado el censo no es posible identificar distritos específicos con una alta concentración de inmigrantes. En el caso de Las Condes, si bien los peruanos son el grupo más numeroso, los resultados de los índices son extremadamente bajos, situación que se puede interpretar como un patrón de distribución homogéneo. En el otro extremo, los españoles –cuyo número representa menos del 1% de la población comunal– son el grupo que muestra los valores más altos de segregación, concentrándose en aquellos distritos con un alto estatus socioeconómico.

La comuna de Santiago muestra los mayores índices de segregación en la ciudad, reflejando su diversidad social y económica. Al igual que en Barcelona (Martori i Cañas y Hoberg, 2004) y Roma (Cristaldi, 2002), el centro de la metrópolis compone un espacio de atracción para los extranjeros con una variada gama de ofertas residenciales. Norteamericanos y alemanes se concentran en distritos periféricos al centro, en los alrededores del Parque Forestal y el río Mapocho, donde los valores del suelo son más altos, mientras que peruanos y ecuatorianos optan por espacios centrales afectados por el deterioro urbano.

A pesar que la presencia de extranjeros no es muy significativa, algunos son más “visibles” en determinados sectores como la Plaza de Armas (“Pequeña Lima”). No obstante, esta visibilidad no responde a un gueto residencial, sino más bien a un lugar de encuentro que facilita la búsqueda de oportunidades laborales a través de redes bien establecidas (Steffoni, 2002a).

Las comunas de Providencia y Vitacura registran los porcentajes más altos de extranjeros sobre el total de población. Reconocidas como municipios de alto nivel socioeconómico tienen, al igual que en los casos anteriores, bajos indicadores de segregación residencial. Finalmente, en la comuna de La Florida, a pesar que solo el 1,4% de su población es extranjera, la distribución residencial de los distintos grupos sigue el patrón de localización de los nativos. Los valores de segregación más altos se dan entre alemanes y españoles, grupos que tienden a localizarse en el distrito “Santa Raquel”, reconocido por su emplazamiento privilegiado.

El Cuadro Nº 6 muestra la relación entre el porcentaje de extranjeros residentes y los índices de segregación. En aquellas comunas con una alta proporción de migrantes la distribución espacial de extranjeros es más homogénea que en aquellas comunas que concentran un menor porcentaje. En síntesis, a pesar del reducido número de extranjeros residentes en el AMS, el tamaño del grupo étnico es un elemento importante a considerar. Si bien la asociación puede resultar obvia, en el caso de Santiago se manifiesta en sentido inverso al investigado en otras realidades. El grupo más numeroso, los peruanos, muestra menores indicios de segregación que los alemanes, estadounidenses y españoles. Estos colectivos parecen seguir un proceso de segregación deliberado, típico de grupos socioeconómicos de altos ingresos, reconocido como “segregación voluntaria” (Anas, 2004), “guetos voluntarios” (Bauman, 2001) o “guetos de clase alta” (Muster y Ostendorf, 1998 en Marcuse, 2001). Por otro lado, a pesar de los bajos niveles de segregación espacial, se observa una tendencia clara en los extranjeros por vivir junto a sus pares socioeconómicos chilenos.

Los resultados representan solo una aproximación cuantitativa al problema que podría modificarse si se incorpora la inmigración indocumentada. Esta primera aproximación debe complementarse con una perspectiva cualitativa del fenómeno que incorpore, por ejemplo, las causas asociadas a los desplazamientos y sus impactos en el espacio urbano.

Segmentación del mercado laboral y surgimiento de nichos étnicos

Los impactos sociales y económicos de la nueva estructuración del mercado laboral se manifiestan en dos cambios significativos. Primero, un gran retorno financiero para aquellos empleos que demandan trabajadores altamente calificados como el financiero y la informática. Segundo, el debilitamiento de las barreras para el intercambio comercial ha significado para muchos países la pérdida de capital y el desplazamiento de fuentes de trabajo hacia localizaciones que ofertan altas utilidades, principalmente a través de mano de obra barata. Este proceso conocido como “carrera hasta el fondo” (“race to the bottom”), también ocurriría al interior de las ciudades (Breacher y Costello, 1994 en UNHabitat, 2004). Sassen (1988; 1991) ha liderado el debate en torno a la “polarización” del mercado laboral en países desarrollados, especialmente en relación al aumento de la brecha en la estratificación social y a la disminución de la clase media. El aumento en el número de inmigrantes en ambos segmentos ocupacionales condujo a Jacobs (1992) a tipificar las ciudades de Nueva York y Los Angeles como “fracturadas”. Fainstein (2001) concluye en su estudio comparativo de ciudades-regiones, que a pesar de las notables diferencias en el número de inmigrantes, el tiempo de residencia y las estrategias económicas de adaptación, existe una correlación positiva entre los grupos de más bajos ingresos y las minorías étnicas. En síntesis, la mayoría de las investigaciones enfatizan la existencia de una polarización del mercado laboral “hacia arriba” y “hacia abajo” (Capel, 1997). “Hacia arriba” en cuanto a los servicios cuaternarios que atraen inmigrantes calificados como lo han comprobado Beaverstock& Smith (1996) en Londres, y “hacia abajo” en relación a los flujos de inmigrantes menos calificados que requiere la nueva economía postindustrial. Mientras algunos inmigrantes se adaptan al patrón tradicional de marginación, otros tratan de integrarse en la sociedad de acogida a través del desarrollo de economías paralelas, ocupando una variedad de nichos económicos (Lieberson, 1980; Wilson y Portes, 1980; Logan et al., 1994; Waldinger, 1994, 2001) o desplazándose hacia asentamientos suburbanos o fronterizos dispersos. La pregunta que surge es ¿qué sucede en aquellas ciudades como el AMS donde la inmigración es un proceso reciente, en ascenso, pero aún de bajas magnitudes?

En primer lugar, resulta necesario sistematizar los términos “inmigrante calificado” e “inmigrante no calificado”. En función de la estadística disponible, el nivel educativo declarado es considerado como un indicador“proxy” de la calificación a pesar de las deficiencias propias de los instrumentos censales. Los datos indican que en el AMS residen inmigrantes con un alto nivel educativo (Figura Nº 2), y, si bien existen variaciones entre los diversos grupos residentes, el 42% del total de inmigrantes posee educación universitaria y el 13% declara tener algún tipo de formación técnica, ambas cifras superiores al promedio registrado para el conjunto de la población metropolitana. La distribución bipolar clásica de los inmigrantes en ciudades europeas y norteamericanas parece, en el caso del AMS, concentrarse solo en un extremo, el de la calificación. La excepción se da en el colectivo peruano, que si bien no puede tipificarse como “no calificada”, presenta un perfil distinto (predominio de enseñanza secundaria) al resto de los inmigrantes. Los resultados podrían modificarse sustancialmente si se incorporan los antecedentes de personas que no han formalizado su residencia y que no contestaron u omitieron las preguntas del censo.

 

La pregunta que surge luego de analizar el estatus educacional de los inmigrantes residentes, es si este alto nivel de calificación educacional se ve reflejado en las ocupaciones que los diferentes grupos encuentran en el AMS o si los individuos se ven forzados, como en otras ciudades, a emplearse en trabajos que no se condicen con su nivel de preparación. La categoría ocupacional está disponible solo para un reducido número de inmigrantes (54.873) debido a que muchos de ellos no participan en la fuerza de trabajo (dueñas de casa, estudiantes y jubilados). Del total de inmigrantes que declararon estar trabajando, el 46% se concentra en los sectores primario y secundario del mercado laboral6, profesionales7 con un 20,7% y trabajadores no calificados8 con un 25,1%, cifras que dan cuenta de una evidente segmentación laboral (Figura Nº 3) que tiende a variar según el origen de la población migrante. La intensidad de la segmentación laboral se refleja en seis agrupamientos:

Peruanos

El 55% trabaja en actividades no calificadas y solo el 5,5% como profesionales, resultado que contrasta con las cifras relativas al nivel educativo. Tempranamente, Martínez (2003b) reveló que el nivel educativo de la población peruana era considerablemente más alto que el percibido por los medios y la sociedad. Tal vez en esta discordancia se encuentran las razones del alto número de peruanos trabajando en ocupaciones para las que estarían sobrecalificados. Esta situación resulta preocupante debido a la falta de movilidad laboral que se produce principalmente entre mujeres peruanas ocupadas en el servicio doméstico (Stefoni, 2002a). El análisis de 4.420 visas otorgadas a mujeres peruanas durante el año 1999 confirma que existe un porcentaje significativo que no estaba trabajando en el servicio doméstico antes de residir en Santiago (Cuadro Nº 7). Estos antecedentes confirman la subutilización de las mujeres peruanas inmigrantes en el mercado laboral metropolitano de Santiago.

Norteamericanos, brasileños, cubanos, alemanes y españoles

Estos grupos presentan altos niveles de calificación que se reflejan en el tipo de ocupación. La mayoría (sobre el 25%) trabaja como profesionales y un porcentaje muy bajo se ocupa en actividades no calificadas.

Bolivianos

Si bien el 12,2% trabaja en actividades no calificadas, la cifra es inferior al promedio del AMS. Prácticamente el 40% trabaja como profesionales, principalmente en sector de la salud, rompiéndose otro de los mitos en torno a la baja calificación de los inmigrantes de países fronterizos.

Ecuatorianos

El 21% de los inmigrantes ecuatorianos se concentra en actividades no calificadas y el 38% en actividades profesionales, manifestando la aguda polarización de la comunidad residente en Santiago. Los hombres trabajan preferentemente como profesionales en el sector de la salud y al igual que en el caso peruano, muchas de las ecuatorianas que trabajan en el servicio doméstico estarían empleadas bajo sus niveles de calificación.En muchos casos la emigración femenina era un proyecto temporal para solucionar problemas apremiantes de subsistencia, pero las evidencias indican que la estadía se prolonga (Valdivieso, 2001).

Argentinos

A pesar que este grupo de inmigrantes es más calificado que el promedio alcanzado por los santiaguinos (17% profesionales), su participación se refleja en prácticamente todas las ocupaciones. Según un estudio realizado por la CEPAL (2002) los argentinos residentes no tienen mayores problemas de integración debido a sus similitudes con la población chilena.

Coreanos

Porcentajes irrelevantes trabajan en el servicio doméstico o como profesionales. Como se discutirá más adelante la mayoría trabaja como directores o gerentes de pequeñas o medianas empresas en el rubro textil.

El análisis de la categoría ocupacional permite concluir que el conjunto de inmigrantes en el AMS muestra una distribución polarizada en el mercado laboral. Con todo, el análisis por comunidades muestra polarizaciones hacia arriba (norteamericanos, brasileños, cubanos, alemanes y españoles) y hacia abajo (peruanos). Los inmigrantes ecuatorianos son el único colectivo marcadamente segmentado. Si se incorporan al análisis todos los grupos ocupacionales y sectores económicos, es posible identificar la existencia de nichos económicos a partir de la definición planteada por Waldinger (2001), quien reconoce la presencia de un nicho económico cuando en una determinada ocupación los inmigrantes, del mismo origen, se concentran en un porcentaje superior o igual al 50%. Tal como se ha descrito, la migración internacional es un fenómeno reciente en Santiago, por ello se analiza la existencia de nichos en aquellos sectores donde los inmigrantes se concentran en un porcentaje superior o igual al 40%. La Figura Nº 4 muestra que en el año 2002 cuatro comunidades destacan en grupos ocupacionales específicos, aunque solo dos sobresalen en sectores específicos de la economía (Figura Nº 5).

Peruanos en el servicio doméstico

El 54% de estos inmigrantes está ocupado en actividades no calificadas relacionadas con “ventas y servicios”. A pesar del amplio espectro de ocupaciones que involucra esta categoría9, la Figura Nº 5 muestra que la mayoría trabaja en hogares privados. Según Hill Mayer (2003) el aumento en la demanda por empleadas domésticas es un indicador de que no solo los hogares con más altos ingresos pueden contratar este tipo de servicio. Al mismo tiempo la oferta de mujeres chilenas trabajando en el sector ha disminuido (Stefoni 2002a). Al parecer se ha abierto un nuevo mercado en el sector agrícola para muchas chilenas que antes trabajaban en el servicio doméstico, donde recibirían remuneraciones más altas. Mucho se especula sobre las cifras de peruanos trabajando en la construcción, sin embargo esta situación no aparece reflejada en la información censal. Las crisis económicas y políticas que afectan a Perú desde hace algunos años han contribuido a aumentar la diáspora de peruanos en el exterior (Cuadro Nº 4). En este contexto, Santiago es un destino cercano, más viable en términos de distancia, tiempo y costo. A pesar de las complicaciones legales al obtener un contrato de trabajo, en teoría, el inmigrante peruano accede a los mismos derechos y obligaciones que un chileno. Quizás por ello Hill Mayer (2003) no encontró diferencias significativas en los salarios pagados en el servicio doméstico a inmigrantes y nativos. Stefoni (2002a) demuestra que la mayoría tiene algún contacto antes de emigrar y muchos obtienen trabajo a través de un amigo o familiar. Si bien cuentan con una red de apoyo, en general la inmigración peruana es un proceso individual, con predominio de mujeres y que no incluye al grupo familiar (Schiappacasse, 2007).

Estadounidenses ocupados como profesionales de la enseñanza y en actividades religiosas

El 54% de los estadounidenses que viven en Santiago trabajan como profesionales en actividades relacionadas con la enseñanza (18%), con las matemáticas o la ingeniería (11%) y en actividades religiosas (8%). A diferencia de otros grupos, este nicho no ha sido estudiado en profundidad. Se trata de una población joven, altamente calificada, que ha emigrado principalmente en la década de los 90. La revisión de las visas otorgadas durante 1999 indica que del conjunto asignado a norteamericanos (737), el 30% declaró como ocupación misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Cubanos como profesionales de la salud

Al igual que los estadounidenses, los cubanos conforman un nicho de profesionales, pero en el sector de la salud. Quienes migran llegan con sus documentos en orden y han debido presentar una carta de invitación a las autoridades cubanas que autorizan las salidas. Las razones no son siempre políticas; la revolución cubana ha entregado educación gratuita sin distinción, existiendo en la actualidad una sobreoferta de profesionales en la isla. Tampoco existen estudios específicos sobre la colonia cubana residente. Antecedentes aislados10 indican que es una comunidad que no se tiene problemas de segregación; lo común es la inclusión social.

Coreanos como gerentes generales

Este grupo conforma un nicho económico donde predominan los gerentes (Figura Nº 4) que trabajan en el comercio al por mayor y menor (Figura Nº 5). A pesar que la comunidad no es numerosa, el flujo comenzó en la década de los 80 cuando Chile y Corea del Sur firmaron un acuerdo que suprimió la exigencia de visas. La primera generación se concentró en la manufactura textil, puesto que el tratado permitía importar maquinaria usada a bajo costo. Con la crisis asiática el flujo de inmigrantes se ha detenido y los que aún viven en Santiago han dejado de producir y se concentran en la importación y venta de textiles (Stoehrel, 1997 en UN, 1998). A pesar de su alta calificación, la mayoría no trabaja en su profesión y optan por instalar su propia empresa, lo que disminuye las posibilidades de exponerse a una eventual segregación.

También resulta interesante constatar que las actividades relacionadas con el sector servicios sociales y salud (Figura Nº 5) son un nicho económico emergente paraecuatorianos (30,7%), cubanos (25,2%) y bolivianos (21,4%). Estos porcentajes son el reflejo de un incremento en el número de médicos, dentistas, enfermeras y otros profesionales de la salud que se han trasladado al AMS en búsqueda de mejores oportunidades económicas. A principios de siglo el tema de los médicos latinoamericanos ejerciendo en Chile entró abruptamente en la agenda política. Siguiendo el esquema de modernización del Estado, el gobierno comenzó a contratar médicos extranjeros debido a la baja oferta de profesionales chilenos para trabajar en el sector público. En 1999 la proporción de médicos extranjeros trabajando en el sector público era de un 25% (Qué Pasa, 1999), cifra que sin duda se ha incrementado también en el sector privado.

Las razones que están detrás de este nicho económico emergente son múltiples: sobreoferta en el país de origen, mejores condiciones económicas y convenios de revalidación de títulos. El debate se ha centrado principalmente en este último aspecto. En Chile existen dos modalidades bajo las cuales los profesionales formados en el extranjero pueden ejercer: acuerdos que acreditan automáticamente los títulos profesionales (Ecuador, Uruguay, Colombia y Brasil) y mediante la convalidación a través de un largo proceso liderado por la Universidad de Chile (Estévez et al., 2000). En el primer caso los profesionales solo deben registrarse en el Ministerio del Interior sin ningún tipo de control académico. En cuanto a las convalidaciones, a pesar de no ser un proceso simple, estas también han aumentado. En el año 2003 se convalidaron 290 títulos profesionales, 137 de los cuales se concentraron en el área de la salud (Riveros, 2005). Si esta cifra se compara con las 400 revalidaciones automáticas solicitadas en el año 1999, queda de manifiesto la urgencia de discutir el tópico incorporando a todos los actores involucrados.

Consideraciones finales

Los inmigrantes residentes en el AMS rechazan los guetos. En lugar de concentrarse en función del lugar de origen en zonas específicas de la ciudad, se distribuyen en forma aleatoria preferentemente en comunas contiguas que se proyectan desde el centro de la ciudad hacia el nororiente y donde convergen las residencias de los grupos de estatus socioeconómico medio-alto y alto. En este sentido, la segregación residencial entendida desde una perspectiva geográfica sería respuesta y consecuencia de dos factores inductores: el estatus socioeconómico y la oferta laboral.

Por otro lado, los resultados muestran que los inmigrantes calificados y los nativos son complementarios, mientras que los menos calificados y sus pares metropolitanos son sustitutos. Los inmigrantes calificados se insertan en nichos específicos de la economía como la educación y la salud cuya demanda se ha incrementado. Son complementarios porque trabajan en ocupaciones donde los nativos no pueden competir (colegios privados) o donde las condiciones laborales y salariales resultan poco atractivas para los chilenos (salud pública). Todo indica que el aumento en la oferta de inmigrantes ocupados en actividades que requieren baja calificación responde al crecimiento que ha experimentado la economía en losúltimos años. La demanda por empleadas domésticas y ocupaciones afines ha aumentado, y la oferta de mujeres chilenas ha disminuido. En otras palabras, los inmigrantes sustituyen a la población nativa en ocupaciones menos calificadas.

A la luz de los resultados, resulta indispensable contribuir al abandono de estereotipos y generalizaciones arbitrarias en torno a la inmigración y sus protagonistas. A pesar de la baja magnitud de los flujos, es evidente que Santiago experimenta una nueva dinámica inmigratoria caracterizada por bajos niveles de segregación residencial y por la presencia de determinados colectivos en sectores específicos de la economía. Se requiere profundizar las investigaciones sobre los nichos económicos, en particular su incrustación (embeddedness) en las redes sociales. Al parecer el “contexto de recepción” (Portes e Rumbaut, 1990) generaría condiciones específicas para los inmigrantes ofreciendo oportunidades o limitando a los individuos independientemente de su capital humano.

Notas

3 Cifra obtenida a tavés del software REDATAM. El número da cuenta de las personas que reconocieron haber nacido en el extranjero y que residían habitualmente en Santiago durante la aplicación del censo del año 2002. Detrás de esta cifra se esconde un número desconocido de inmigrantes que no declararon su condición de tal en el último censo.

4 En el último censo de población (2002), 184.464 personas reconocieron haber nacido en el extranjero, es decir, el 1,2% de la población nacional (15.116.435). El 26,1% nació en Argentina, el 20,5% en Perú, el 5,9% en Bolivia, el 5,0% en Ecuador, el 4,9% en España y el 4,2% en Estados Unidos.

5 Heritage Foundation-The Wall Street Journal: Economic Freedom (2007); IMD International: World Competitiveness Yearbook (2007); Transparency International: Corruption Perceptions Index (2006); The Economist: Worldwide quality-of-life index, (2005); A.T. Kearney/Foreign Policy Magazine: Globalization Index (2006); Naciones Unidas: Índice de Desarrollo Humano (2006).

6 En teoría, el sector primario agrupa a personas que ocupan puestos directivos en el proceso de trabajo, mientras que el secundario concentra a los grupos que reciben bajas remuneraciones (Boston, 1990).

7 Profesionales de las ciencias biológicas, medicina y salud; las ciencias físicas, químicas, matemáticas e ingeniería; nivel superior de la enseñanza; científicos e intelectuales.

8 Trabajadores no calificados de ventas y servicios; peones agropecuarios, forestales, pesqueros y afines; peones de la minería, la construcción, la industria manufacturera y el transporte.

9 Vendedores ambulantes y a domicilio; limpiabotas y otros trabajos callejeros; personal doméstico y afines, limpiadores, lavanderos y planchadores; conserjes, lavadores de ventanas y afines; mensajeros y porteros y recolectores recolectores de basura.

10 “La pequeña Habana en pleno Santiago de Chile”. Disponible en Internet: http://www.vamoschile.com

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1Artículo recibido el 24 de octubre de 2007 y aceptado el 24 de febrero de 2008.