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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum vol.27 no.1 Talca  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762012000100014 

Revista Universum Nº27 Vol.1, I Sem. 2012, pp. 241-243

 

RESEÑA

 

200 años de la "Aurora de Chile" Roberto Hernández Cornejo, Imprenta Gutenberg, Talca, 2012, 94 páginas.

 

Pedro Gandolfo*



Este libro -delgado, de apenas 94 páginas- es, no obstante, un libro enjundioso, con substancia y variado espesor en contenidos que no dicen relación con su grosor o magnitud (perdonen que parta con este dato, pero es una deformación profesional). Así que, si nos alejamos de lo más externamente visible hacia su centro invisible, se trata, de un libro muy bien estructurado, compuesto con esmero, con cuidado en la selección de los textos y sencillez en la manera que se muestran al lector para que, como corresponde, quede rondando en nuestro espíritu sólo el asunto de que se trata y la perspectiva y estilo desde la que se lo enfoca.

En él, partiendo por lo más simple, no hay un texto, sino varios y todos están perfectamente coordinados, hablan, conversan entre sí, se iluminan recíprocamente: la presentación de Antonio Faundes Merino, Director de el Diario El Centro, el excelente prólogo del historiador Jaime González Colville, un texto a modo de introducción, de Horacio Hernández Anguita, editor del libro, que es una suerte de biografía intelectual del autor, cuatro textos propiamente tal de Roberto Hernández Cornejo que son los siguientes:

- Los primeros pasos del arte tipográfico en Chile y especialmente en Valparaíso

- Camilo Henríquez y la publicación de la Aurora de Chile

- La muerte de Camilo Henríquez

- El criterio periodístico de Camilo Henríquez

Sigue a estos textos -que son la médula del libro- una estupenda bibliografía de Roberto Hernández Cornejo (muy indicativa de la vastedad de su intereses y de la contundencia de su obra), una breve nota biográfica y, además, documentos y material gráfico (¡que bellas fotografías!) variado y pertinente que sirven para ilustrar los textos. Todos ellos forman un conjunto armónico, escueto, sintético e, indudablemente significativo, que, en verdad, más allá de la cortesía al uso en este género de presentaciones, les invito a leer.

¿Por qué?

No es necesario que justifique ante ustedes, estoy seguro, la relevancia del tema que trata este valioso volumen: los inicios del periodismo escrito en Chile encarnados en la figura del presbítero Fray Camilo Henríquez, nacido en Valdivia y fallecido en Santiago (1769-1825). Hoy es un tópico, un lugar común, señalar lo esencial de la libertad de expresión, de la existencia de una prensa libre, independiente y plural, del papel que juegan los medios de comunicación, en particular los medios de prensa, en la formación de la opinión pública y el afianzamiento de las instituciones democráticas. Se repiten, diría, hasta machaconamente. Lo que encontramos aquí es otra cosa.

Alguien señaló que los fenómenos se comprenden mejor, son inteligibles de una mejor manera, si los observamos en el momento de su origen. Roberto Hernández Cornejo nos lleva, precisamente, al momento en que la prensa y la libertad de expresión se fraguan, al venero de la misma, a su fuente en Chile. En ese momento, por allá por los inicios de nuestra vida como república independiente, Hernández Cornejo subraya, destaca, varios aspectos:

En primer lugar, la asociación muy fuerte que existe, en esos orígenes, entre la imprenta, es decir, la tipografía, y el cultivo de la historia, la literatura y las letras en general. Preocuparse hoy por la tipografía cuando las linotipias y las antiguas prensas de tipos libres son objetos de museo y las rotativas de prensa son maquinarias que imprimen a partir de sistemas y programas computarizados, puede sonar extemporáneo. En Hernández Cornejo se advierte un entusiasmo conmovedor por el oficio tipográfico, que él mismo practicó, por la vida que se teje en torno a él, por su épica y sus historias. Hernández piensa que allí en medio de la prisa y la suciedad de la tintas, en la manipulación de los tipos, en la familiaridad con éstos, se engendra un amor "por las letras" no sólo en su sentido material, sino espiritual. El primer trabajo que ustedes podrán leer en este libro es una historia de la imprenta y de la tipografía, desde la Colonia hasta la fecha, en particular en Valparaíso. Hoy, reitero, esta conjetura puede parecer nostálgica y algo romántica, pero el estudio de "las letras" en su aspecto más material, en su cuerpo y disposición en la página, guarda muchos secretos y Don Roberto parece insistir en ello. Basta leer la bibliografía suya para advertir que éste era un tema que le apasionaba y al cual recurre con sabiduría.

Un segundo aspecto, que en su origen, Hernández subraya es la asociación entre la prensa y nuestro proyecto político como nación. La figura de Camilo Henríquez es puesta por nuestro historiador y cronista en una dimensión asombrosa: Henríquez era un patriota, de ideas políticas muy liberales para la época, gran lector de Rousseau, por ejemplo, y postulante, como éste, de la revolucionaria tesis -entonces- de la soberanía popular, independentista acérrimo y muy directo y corajudo en circunstancias que la proclamación pública de estas ideas era casi una peligrosa herejía. La prensa estaba puesta, para el fundador de la Aurora, por consiguiente, al servicio de los intereses superiores de la Patria. Se nota, en todos los textos, que Roberto Hernández Cornejo lo admira profundamente y lo defiende como sacerdote, patriota y periodista.

Un tercer aspecto, en fin, que la lectura de estos textos atrae seductoramente se refiere al cuidado que la mirada del autor ofrece hacia las historias locales y las personas que, convencionalmente, podrían jugar un papel menor o secundario en la historia patria. En la literatura hay una convención -respetada casi sin distinción hasta fines del siglo XIX- que distingue entre personajes principales y secundarios. El primer gran escritor que atacó sistemáticamente esa convención es Balzac: su Comedia Humana se basa en la tesis de que los protagonistas de una historia pueden ser personajes menores en otra y, al revés, los que aparecen como secundarios en una, son protagonistas de otras. El concepto de "protagonista" resulta así relativizado enormemente. En la obra de Hernández hay, en el mismo sentido, una atención de filigrana hacia esos "otros protagonistas": efímeros diarios de provincia o de pueblo pequeño; personas que calladamente desarrollaron acá y allá un pequeño oficio, historias laterales a la gran historia. Un ejemplo es la hermosa anécdota del redescubrimiento del famoso retrato de Camilo Henríquez. Nada de "lo humano" se escapa al ojo de este hombre de letras, pero a su vez -siguiendo con rigor la disciplina de sus maestros en la historiografía-nada acepta como cierto si no es compulsado con fuentes fidedignas.

El libro que hoy presentamos posee una virtud que, a mi entender, es una de las características de los buenos libros, de los libros auténticos: convierte en algo asombroso, novedoso y sorprendente aquello que por ser habitual ya no percibimos o percibimos muy débilmente. La vuelta al "origen" que estos textos procura lograr, la "desfamiliarización" de los asuntos que aborda: "desfamiliarizar" es la operación por lo que era familiar deja de serlo y, por lo mismo, aquí, en su fuente, podemos sorprendernos del dinamismo de la tradición diarística nacional, de su antigüedad y vitalidad y del precario y complejo equilibrio de voluntades, ideas y circunstancias de que depende.

Literariamente este es un libro de prosa justa, escrito en un muy buen castellano, ameno, con riqueza de "tejido" y géneros, porque al incorporar directamente documentos y material gráficos, combina textos y elementos de distinta naturaleza en un resultado curiosamente contemporáneo en su mixtura.

Si hubiese que dar un título a estas palabras, que ya comienzan para alivio de ustedes a terminar, las llamaría "Vidas Paralelas", como la famosa obra de Plutarco. En él, en efecto, el lector podrá, con no menos amenidad que erudición, seguir dos vidas entrelazadas: la de Fray Camilo Henríquez, sacerdote, patriota, conocido como el editor del primer diario que circuló en Chile, y la de Roberto Hernández Cornejo, historiador, cronista, periodista, bibliotecario, hombre de letras, autor de investigaciones acerca del primero. Existen asombrosos puntos en común que ustedes podrán fácilmente ir espigando (Valparaíso, la prensa, el periodismo, la libertad) en este singular paralelismo y, por cierto, podrán agradecer a Horacio Hernández por haber editado tan finamente estos valiosos escritos, acercando estas dos figuras para el lector de hoy.

 


* Presentación del libro 200 años de la "Aurora de Chile", de Roberto Hernández Cornejo. Lanzamiento en el Centro de Eventos Lircay, Talca, 16 de marzo de 2012. Obra editada por Horacio Hernández Anguita, Imprenta Gutenberg, 13 de febrero de 2012 y distribuida por Ocho Libros Editores, (http://www.ocholibros.cl/ ).