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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.22 n.2 Talca  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762007000200019 

 

Revista Universum Nº 22 Vol.2: 286-291, 2007

ENSAYOS

 

El trabajo periodístico de José Donoso y sus efectos del Osceno Pájaro de la Noche

 

Cecilia García Huidobro McA (*)

(*) Periodista, Universidad Católica de Chile. Magíster en Literatura,. Universidad Católica de Chile. Decana de la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales.

Correo electrónico: cecilia.ghuidobro@udp.cl


El 22 de marzo de 1960 la entonces influyente revista Ercilla publica un artículo bajo el nombre de "La dama de las ágatas"... Era la historia de una mujer francesa culta y refinada que vivía, más bien sobrevivía, recogiendo ágatas (esas piedras semipulidas que fascinaban tanto a Neruda) e intentando alfabetizar a los hijos de los campesinos en una apartada región de la Cordillera de la Costa en la zona central. ¿Cómo una mujer de esas características llegó a un lugar tan remoto y marginal? El artículo se ocupa de esa misteriosa pregunta y claramente anticipa cuál será el sello periodístico de su autor que escribía por primera vez en esa revista. De hecho, el artículo se publicó acompañado de la siguiente nota: "Con este reportaje se incorpora a la redacción de Ercilla el escritor José Donoso".

Si para conocer mejor la escritura de José Donoso se pudiera llevar a cabo la fantasía de zambullirse en su interior o al menos poder seguirlo día y noche al estilo de la película de Spike Jonze, ¿Quiéres ser John Malkovich? (su verdadero título -Beeing John Malkovich- expresa con mayor justicia la fantasía lúdica del film), creo que habría que escoger precisamente el momento cuando él cruza la redacción de esa revista. Elegir ese otoño que daba inicio a los convulsos años sesenta y seguirlo durante toda una década.

En 1960 Donoso ha regresado recientemente de Buenos Aires. Sabe que no es posible vivir de la literatura y ha optado por hacer sus primeras armas periodísticas. Así empieza esta década que sería determinante en su vida pues severá enfrentado a significativas experiencias: contrajo matrimonio, inició un largo viaje fuera de Chile que se extenderá por casi 20 años, comenzaron los padecimientos de algunas enfermedades que condicionarían no solo su salud y hábitos, sino también su estética. Como si esto fuera poco, la década concluirá en Barcelona en 1970 con la publicación de El obsceno pájaro de la noche, su obra más valorada.

Diez años decisivos en su vida y en su obra, cuestión de la que él mismo tuvo conciencia, pues cuando se le preguntó en una entrevista "¿cuál ha sido su mejor edad?, responde: entre los treinta y cinco y los cincuenta".1

Pero volvamos a la revista Ercilla. El hombre que acaba de incorporarse a la redacción tiene precisamente 35 años. Ya ha publicado un volumen de cuentos, Veraneo en 1955 y tres años después la novela Coronación, que lo colocó sin discusión en la primera línea de nuestra narrativa. La recepción de esta novela ha sido excelente y los principales críticos de la época2 han validado su propuesta. Sin embargo, lejos de constituirse en un factor de tranquilidad, Donoso refiere a sus amigos que se encuentra acongojado frente al desafío de cómo continuar su carrera de escritor.

En ese dilema está, cuando Lenka Franulic, directora de la Revista Ercilla le salió al paso para reclutarlo como periodista, algo que, al parecer, no estaba entre sus planes.Ahí estará hasta 1964, año en que viajará a México a un congreso sin imaginar que sólo regresaría a Chile en la década del ochenta.

Y si al parecer hasta ese momento no tenía al periodismo en la mira, no puede decirse lo mismo respecto de las revistas. Este lector empedernido que fue José Donoso, incluyó desde siempre en su dieta las publicaciones periódicas, algunas de las cuales ejercieron sobre él una particular fascinación. Prácticamente desde niño estuvo atrapado por estas verdaderas lecciones de tiempo como las llamaba.3

"Algún periodista poco informado suele preguntarse cuál es la causa de mi deslumbramiento con la obra de los grandes fotógrafos de antes y de hoy. La respuesta es espontánea e inmediata: no puedo olvidar los primeros atisbos de lo otro que me mostraron -al sobreprotegido muchachito que yo era entonces- las lentes geniales de Cartier-Bresson, de Capa, de Margaret Bourke-White y Leni Riefensthal, de Carl Mydjans, de Weegee y de Eugene Smith, desde las páginas del viejo Life. Me sirvieron como primera ampliación de mis minúsculas circunstancias, produciendo un tumulto de inquietudes en mi escuálida experiencia chilena de hijo, estudiante y 'muchacho bien'. Todo era estereotipo entre nosotros, siempre demasiado semejante a mí mismo, a mi propia vida. (... ) Al enfrentar solitario ciertas dolorosas y a veces sórdidas crisis personales, sentí en primer lugar que mi respuesta tenía que ser distinta y tal vez contraria a la de ellos.Había llegado el momento de apartarme, de buscar escondrijos acogedores para mis relaciones de mayor riesgo, y allí intercambiar sin culpas las distintas máscaras que me vi forzado a seguir asumiendo para sobrevivir como algo más que un facsímil de lo que rodeaba. Fue a través de las páginas del viejo Life, entonces, que comencé a hacer mía la existencia de todo lo diferente a mí, de gente que no era y que no podía ser yo, con necesidades y regocijos y perplejidades distintas a las mías...".4

No cabe duda que para ese José Donoso que se iniciaba como reportero, las revistas estaban asociadas -al menos en alguna etapa de su vida-con un espacio desde donde otear el reverso de una realidad estereotipada de la que había que desconfiar. Un mirador de escondrijos y fisuras que dejan ver una inquietante otredad. Una tarea que claramente nuestro autor ya se había propuesto para su narrativa.

Lo que habría que preguntarse entonces es si el periodismo ejercido en estos años en la revista Ercilla no fue acaso uno de los caminos utilizados por nuestro autor para explorar esas perplejidades que tanto le interesaban... O, lo que es lo mismo, preguntarse si es posible establecer vasos comunicantes entre lo que Donoso escribía para esa revista y la narrativa en gestación en ese período.

Como todo periodista, Donoso no podía escribir de cualquier asunto. Su trabajo era pauteado por los acontecimientos y más directamente por el editor. Sin embargo, un análisis de los más de ochenta artículos escritos entre 1960 y 1965 reflejan que, con persistencia y probablemente astucia, Donoso despliega sus sentidos -su mirada, el oído y hasta el tacto- para tratar tópicos que poco tienen que ver con la así llamada actualidad, eterna novia de los medios de comunicación. Por ejemplo, es claro que intenta hacer notas literarias. Casi un 40% de los artículos publicados en la Revista Ercilla se ocupan de literatura o libros ya sean nacionales o extranjeros. Donoso habla de cuanto libro cae en sus manos llegando a hacer un reportaje que titula 'Viajes a lomo de libro'5. La plástica, apreciada por Donoso tanto como la literatura, también es un tema recurrente en sus crónicas. No hay que olvidar que años después publicará una nouvelle centrada en la pintura, Naturaleza muerta con cachimba (1990), donde la vida de un pintor le permite volver sobre su socorrido problema de la identidad y del disfraz.

Pero si se trata de rastrear las posibles injerencias del trabajo periodístico de José Donoso en la gestación de su novela El obsceno pájaro de la noche, hay que subrayar la continua presencia en sus crónicas de realidades marginales y de la atención que le presta a las historias de personajes perdedores o castigados por la historia oficial. Varios de sus reportajes se pueblan de figuras con quienes la naturaleza se ha ensañado o que la sociedad se empeña endejar atrás. Muchas veces son mundos prontos a perderse ante la desidia de los demás y el reportero Donoso parece estar ahí como testigo presencial de ese derrumbe. Estos artículos dejan ver cierta sintonía con la exploración donosiana de su universo creativo en gestación.

A modo de ejemplo, quisiera mencionar arbitrariamente la temática de cuatro de sus reportajes:

-Uno: Visita un pueblo en el norte chileno que desaparecerá en pocos meses al construirse una represa. Como siempre, Donoso mira desde la perspectiva de los otros: "como muchos proyectos de ingeniería destinados a estimular el progreso de una región, el tranque La Paloma tiene sus víctimas. Son los habitantes de los dos pequeños pueblos, La Paloma y El Palqui, y no pocos pequeños propietarios de la zona, que forzosamente, abandonando lo hecho con su esfuerzo durante años y a veces durante generaciones, tendrán que desarraigarse... "6.

-Dos: Recorre las comunidades mapuches que viven olvidadas en la miseria. Una cita: "En la casa de Levío, el tiempo parece haberse detenido hace siglos. En la ruca se duerme, se come, se guardan las cosechas. Hay una mesa, es cierto, y algunas sillas. La familia cuenta con dos camas dispuestas entre los sacos. Levío sabe poco de la vida exterior a su reducción. Pero sabe que el estado en que viven él y los suyos no puede seguir. Sin embargo, ofreció a los "huincas" (blancos) visitantes, clásicos vasos de chicha de manzana con harina tostada. Mientras bebía, olvidó un poco sus problemas, y surgió, desde el fondo de la melancolía mapuche, la risa vital oculta de su raza."7

-Tres: Habla con los habitantes de Isla de Pascua que están en Chile y se sienten totalmente incomprendidos y diferentes al resto de la sociedad, reportaje que luego publica con el hermoso y expresivo título de'Los hombres que abandonaron el paraíso'.8

-Cuatro: Se ocupa de la vejez, esa otra terrible expresión de la marginalidad y decrepitud.'Isla británica en Chile' llama a su artículo pues se trata de un hogar para ancianos ingleses existente en Santiago. A ratos uno piensa que algunos personajes que Donoso describe allí podrían haberse escapado de uno de sus relatos. Un fragmento: ''En una de las habitaciones del segundo piso, con los muros decorados con reproducciones del Greco, Renoir y Rembrant, una dama delgada como un pájaro, con una cinta amarilla atada al cuello, con la mirada cubierta con anteojos negros, juega interminablemente al solitario. Es una mujer sin paz, tensa, de gran distinción de ademanes y de dicción: la señorita Eckhoff sólo se tiene a sí misma en el mundo. ¿Por qué está en el 'Commonwealth House' en Chile? Podría decirse que es una de las víctimas del mundo moderno, del desarraigo causado por dos guerras, de la mezcla de nacionalidades e idiomas. Por fin, la soledad y la casualidad la arrojaron a este lejano país, donde espera... no se sabe qué".9

Las citas podrían multiplicarse y ocupar -me temo- muchísimas páginas de esta publicación lo que no tiene mucho sentido cuando la mayoría de estos trabajos se encuentran publicados y disponibles en un libro.10

Lo relevante ahora es subrayar que ya sea que se ocupe del triste mundo del circo11 o del infierno de la locura en medio de la miseria de los hospicios12, siempre hay una inquietante presencia del abandono. "El despojo es un tema que ha estado siempre muy presente en mis novelas: se repite y se repite hasta la eternidad", declaró Donoso una vez. 13

No parece arbitraria entonces la interrogante de cuanto puede haber influido su labor periodística en el proceso creativo de lo que sería El obsceno pájaro de la noche.Preguntarse por ejemplo si hay alguna incidencia en el hecho de que mientras Donoso reportea entre quienes no tienen voz en la sociedad, paralelamente creaba el mundo del Humberto Peñaloza, el mudito, personaje clave de esa novela.

Como bien ha señalado Carlos Fuentes, "no es fortuito que Humberto Peñaloza, el "Mudito" de la obra maestra de Donoso, El obsceno pájaro de la noche, haya perdido simultáneamente el habla, pretenda que la ha perdido, o quizás ha transformado el silencio en la elocuencia misma de su discurso. De un solo golpe maestro, Donoso nos sitúa en los orígenes del ser parlante, preguntándose si no nos hace falta, a la par, un nuevo discurso y el más antiguo gruñido a fin de caminar entre "la selva de símbolos" a la que se refiere Baudelaire para caracterizar al mundo".14

Gracias a la forma tan peculiar con la que Donoso abordó sutrabajo periodístico, la novela que estaba trabajando por esos mismos años pudo nutrirse de personajes y de atmósferas... Sus escritos para la revista fueron también indagaciones que le permitieron conocer muchas de las sombras distorsionadas de una identidad personal y social; otra manera de preguntarse por los orígenes mismos.

De hecho, después de leer estas crónicas, es imposible no evocar la carta que Henry James padre escribe a sus hijos Henry y William, y que, como se sabe, Donoso utilizó de epígrafe para la novela y de donde tomó además su enigmático título.

En la novela, nuestro autor cita a James en inglés pero la transcribo en traducción de mi responsabilidad:

"Todo hombre, aunque solo alcance la madurez intelectual de un adolescente, comienza a sospechar que la vida no es una farsa, ni siquiera una refinada comedia, sino que da flores y frutos en la adversidad, desde la profunda y trágica escasez primordial en la cual el sujeto ve arrancadas sus raíces. El legado natural de todo quien es capaz de una vida espiritual es un bosque indómito donde aúlla el lobo y parlotea el obsceno pájaro de la noche".

Que la vida florece y se nutre de un lado oscuro fue algo que nuestro autor palpó en buena parte de su trabajo periodístico. No hay duda que en sus reportajes, Donoso quiso captar a ese lobo que aúlla y el obsceno y repugnante pájaro que grazna en el fondo de un bosque desconocido y oculto que toda sociedad lleva dentro.

Con mucha lucidez, su gran amigo y escritor Mauricio Wacquez percibió que lo realizado en la Revista Ercilla tenía un papel fundamental en la elaboración de la novela.

"Después de la publicación de El obsceno pájaro de la noche escuché que alguien se extrañaba de los contenidos mitológicos del folclore chileno que llenan el libro. Toda la curiosidad, todo el fervor intelectual daba cuenta del profundo conocimiento que Donoso tiene de su país, de sus ritos ancestrales y del esfuerzo de pioneros que representa aún 'vivir en Chile'. La observación de Donoso se detiene sobre todo en los mundos que están prontos a desaparecer, los circos rurales, los organilleros, o los que han desaparecido, como los pueblos que arrasaron los terremotos y no volverán a la faz de la tierra. Sea como fuere, veo en la descripción de estos temas una suerte de investigación personal, es decir, una búsqueda del yo a través de los mil vericuetos del paisaje que debe constituirse en sustrato de la obra. Paisaje que se interioriza y encarna, que desemboca en lenguaje y en cosmos".15

Esa investigación personal de la que habla Wacquez es producto, en buena medida, de su labor de reportero y de hecho los ejemplos que menciona: el circo, los organilleros, los pueblos devastados por un terremoto, son todos temas de sus artículos. No es una exageración, entonces, afirmar que ese quehacer se constituyó en un eslabón fundamental en la elaboración de la estética donosiana.

"Los escritores no son tanto inventores de la realidad cuanto recuperadores de ella", dijo Donoso en una oportunidad.16Esta afirmación dicha más bien al pasar en una entrevista ilumina precisamente el concepto desarrollado en este trabajo.José Donoso nunca pudo dejar de ser el escritor que era y de esa misma forma enfrentó su labor periodística. Su visión de mundo es reconocible en cualquier cuartilla sin importar si las circunstancias descritas provinieran de los demonios que lo habitaban o de lo que veía a su alrededor. Lo natural, entonces, es considerar sus artículos como parte de su escritura y leerlos como un mismo corpus.

Entre 1960 y 1970 Donoso vive una determinante década que empieza en la revista Ercilla en Santiago y cierra en Barcelona con la publicación de El obsceno pájaro de la noche. Dos hechos que no están aislados puesto que, gracias en buena medida a sus años de reporteo, Donoso se ha llevado consigo al salir del país en 1964 un conocimiento cabal de un Chile profundo que intentará recuperar a través de la ficción y, muy particularmente, a través de esa gran novela sobre la chilenidad que es El obsceno pájaro de la noche.

 


1 Entrevista de Luis A. Ganderats, publicada en Revista Ya, Diario El Mercurio, Santiago, 13 de noviembre, 1984.        [ Links ]

2 Estamos hablando de Alone y Ricardo Latcham. El primero elogia a Veraneo (El Mercurio, 16 de octubre de 1955)         [ Links ] y Coronación (El Mercurio, 19 de enero de 1958).         [ Links ] Latcham se ocupó de El Charleston (La Nación, 28 de agosto de 1960)         [ Links ] y Coronación (Ultima hora, 29 de diciembre de 1957)         [ Links ] donde se muestra más critico que Alone.

3 José Donoso: "Lección del tiempo" En José Donoso: Artículos de incierta necesidad, Ed Alfaguara, Santiago, 1998.         [ Links ] En este artículo contaba el placer que significó el descubrimiento de una vieja colección de la revista La Esfera de 1914 a 1931.

4 José Donoso: Conjeturas de la memoria de mi tribu, Editorial Alfaguara, Santiago, 1996, pp 79-80.        [ Links ]

5 José Donoso: "Viajes a Lomo de Libro", Ercilla 14/9/1960.        [ Links ]

6 José Donoso; "Donde el agua es Oro", Ercilla, 19/9/1962        [ Links ]

7 José Donoso, "Los dos mundos de los mapuches", Ercilla, 6/3/1963        [ Links ]

8 Ercilla, 22/11/1961

9 José Donoso: "Isla Británica en Chile", Ercilla 4/3/1964        [ Links ]

10 José Donoso: El Escribidor intruso, Ediciones Diego Portales, Santiago, 2004.        [ Links ]

11 José Donoso: "Mundo triste bajo la Carpa", Ercilla 3/8/1960        [ Links ]

12 José Donoso: "En el Infierno de la Locura", Ercilla 18/7/1962        [ Links ]

13 Juan Andrés Piña: Conversaciones con la narrativa chilena. Op. cit. , p.71.

14 Carlos Fuentes: "José Donoso. Maestro de un irrealismo prodigioso". En José Donoso: El Escribidor intruso, Ediciones Diego Portales, Santiago, 2004.        [ Links ]

15 "Etapas de la obra de José Donoso", en Mauricio Wacquez, Hallazgos y desarraigos. Ensayos escogidos. Edición a cargo de Paz Balmaceda. Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, 2004.        [ Links ]

16 Diario El Mercurio 9/8/81.        [ Links ]