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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.21 n.2 Talca  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762006000200008 

 

Revista Universum Nº 21 Vol.2:126-136, 2006

DOSSIER: La Vid y el Vino

Los inmigrantes franceses y la viticultura en Chile: El caso de René F. Le Feuvre.

 

Félix Briones Quiroz (*)

(*) Doctor en Historia Social, Universidad de Sao Paulo, Brasil. Profesor de la Escuela de Historia y Geografía de la Universidad del Bío-Bío, Chillán.

Artículo recibido el 1 de enero de 2006. Aceptado por el Comité Editorial el 24 de marzo de 2006.

Correo electrónico: fbriones@pehuen.chillán.ubiobio.cl.


RESUMEN

Durante la segunda mitad del siglo XIX muchos franceses contribuyeron a la consolidación de la vitivinicultura francesa en Chile central. Fueron contratados por particulares para dirigir los trabajos que requerían las nuevas viñas y, al mismo tiempo, por el Gobierno de Chile que contrató a diversos especialistas en agricultura, en general, y vitivinicultura, en particular. Otros se constituyeron en propietarios de viñas francesas, con lo cual contribuyeron a la divulgación de este rubro en el campo chileno.

Desde el punto de vista de la nueva vitivinicultura, uno de los franceses más destacados fue René F. Le Feuvre, quien a partir de 1873, contratado por el Gobierno chileno se desempeñó como profesor y director del Instituto Agrícola, dependiente de la Quinta Normal de Agricultura en la ciudad de Santiago, cargos que cumplió a plena satisfacción hasta 1903, cuando presenta su expediente de jubilación.

Junto con enseñar la nueva vitivinicultura desde la cátedra, también lo hizo a través de numerosas publicaciones y de visitas realizadas a las viñas tanto en el interior del país como misiones de estudio encomendadas al extranjero. Al mismo tiempo, perteneció a la Sociedad Nacional de Viticultores y fue propietario de una viña de tres hectáreas en la región de Quillota.

Palabras claves:

Franceses - Viticultura - Chile central


ABSTRACT

During the second half of the 19th century, many French contributed to the consolidation of French vitiviniculture in Central Chile.  Private vineyard owners hired them to develop the new vineyards, while the Chilean government hired diverse agricultural and vitiviniculture specialists.  Additionally, some French became vineyard, contributing to its divulgation in Chile.

From the perspective of new vitiviniculture, one of the most important French specialists was René F. Le Feuvre, who was hired in 1873 by the Chilean government as teacher and director of the Agricultural Institute (Instituto Agrícola), part of the Quinta Normal de Agricultura in the city of Santiago.  Le Feuvre remained at the Agricultural Institute until 1903, when he officially retired.

In addition to teaching new vitiviniculture, Le Feuvre also published numerous articles, visited vineyards in Chile, and completed research study missions outside of Chile.  At the same time, he belonged to the National Society of Viticulturers and was owner of 3-hectare vineyard in the Region of Quillota.

Keywords:

French - Viticulture - Central Chile


 

INTRODUCCIÓN

El presente artículo tiene por objetivo dar a conocer los desafíos y logros de la industria vitivinícola en Chile en la segunda mitad del siglo XIX. Para alcanzar este objetivo, consideramos el trabajo realizado por René F. Le Feuvre, quien desde su llegada a Chile tuvo como meta hacer de Chile "la Francia de América del Sur", desde el punto de vista de la vitivinicultura. De igual forma, el aporte de los propietarios de viñas que fueron el soporte fundamental desde el punto de vista económico, pues invirtieron  recursos en una nueva actividad económica que comenzó a implementarse en la región central del país, especialmente al sur de Santiago, en el Llano del Maipo.

a.- René F. Le Feuvre y la vitivinicultura chilena

Desde su llegada a Chile, para hacerse cargo de la dirección del Instituto Agrícola y desempeñarse como profesor y director en el mismo establecimiento educacional, René Le Feuvre, manifestó que "por la variedad de su clima, por la naturaleza de su suelo; por su configuración topográfica y por su misma situación, Chile puede producir casi todas las clases de vinos del mundo y está llamado a ser más o menos tarde, por su producción vitícola la Francia de América"1. De igual parecer, era otro francés, quien señalaba que "se puede asegurar que Chile es un país vinícola por excelencia y que sus productos pueden luchar ventajosamente para el consumo general, con los vinos de Francia en otras comarcas de Europa, pues la industria vinícola chilena por los vinos que produce tiene un gran porvenir"2.

De tal forma, que el territorio de Chile central, reunía las mejores condiciones naturales para la viticultura, actividad económica que formaba una de las principales ramas de su industria agrícola y, a la cual, estaba reservado un brillante porvenir. El cultivo de la vid, aumentaba  muy rápidamente en cada año. Los productos eran todos los años muy abundantes y de excelente calidad, sin embargo, en la medida en que esta industria se perfeccione, Chile será un productor muy importante de las principales clases de vino que participan en el comercio3.

En razón de este objetivo, Le Feuvre señalaba que "de todas las plantas que se ha tratado de cultivar en Chile hasta ahora, la vid es sin disputa, la que mejor resultado ha producido y la que mejor se ha multiplicado"4. Al mismo tiempo, destacaba que durante "los diez o quince últimos años, la mayor parte de las cepas finas de Europa y sobre todo las de Francia que producen los vinos de Borgoña y Burdeos, se han introducido en grande escala. Formándose considerables plantaciones en el centro y en el sur de la República, resultando de ello una producción abundante de vino que ha venido a corresponder justamente al consumo que aumenta de día en día; esto debe observarse con satisfacción, puesto que en todas partes el vino es considerado como una bebida sana y moralizadora por excelencia"5.

En tiempos de la Colonia, sólo se consideraba la producción de mosto, chacolí y chicha. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, varios hacendados introdujeron al país las mejores variedades francesas e hicieron venir de Europa vinicultores para cambiar el antiguo sistema de fabricación de vino. De esta manera, se elaboraron vinos que en nada desmerecían a las buenas marcas de Burdeos, Borgoña, Oporto y Jerez. Si antes los vinicultores se fijaban sólo en la cantidad producida, ahora era la buena calidad de los vinos su principal objetivo, que para algunos era superior a los que se obtenían en Europa6.

Para que Chile llegara a producir vinos sanos y de excelente calidad, que pudieran competir hasta cierto punto con los productos análogos del Antiguo Mundo, era necesario "escoger mejor las variedades, apropiándolas con más ventaja a las diversas condiciones naturales de las diferentes regiones vitícolas de la República, empleando los mejores procedimientos de plantación, crianza, empalizamiento, poda, cultura y cuidando más la fabricación de los vinos"7. Situación que se vio favorecida, porque la mayor parte de los propietarios de viñas, al importar las cepas finas de Europa, introdujeron al mismo tiempo los métodos de cultivo, el sistema de crianza, poda de las cepas y la fabricación de los vinos tales como se practicaban en las regiones de donde provenían aquellas variedades, obteniéndose vinos sanos y de excelente calidad8.

Para llegar a ser la "Francia de América del sur", se requería la importación no sólo de las variedades de vid francesa sino que también de herramientas, utensilios y materiales que se utilizaban en ese país europeo. Es así como los propietarios de viñas  importaron duelas, envases tales como vasijas, botellas, damajuanas; lacre, corcho; máquinas para tapar botellas, para encapsular botellas, para vendimiar; prensas para el orujo, fuelles para azufrar y arados para viñas9.

También se realizó el empalizamiento metálico de las viñas, como la de Macul, que usaba rodrigones o postes metálicos para sostener las alambradas que permitían levantar las plantas de vid. En este viñedo, se empleaba un "tramcar" o ferrocarril portátil que permitía llevar desde el lugar en que se recogía la uva hasta la bodega en donde se depositaba en la máquina de vendimiar10.

Al mismo tiempo, los viñateros chilenos construyeron los edificios e infraestructura necesaria para la obtención de un producto de calidad que pudiera competir en los mercados internacionales del vino. Así, fueron construidas las bodegas subterráneas en donde se elaboraban y guardaban en envases de diferentes tamaños los vinos que más tarde se venderían para el consumo nacional e internacional11.

Además de las importaciones materiales se contrataron especialistas extranjeros, procedentes de Francia, quienes pusieron en práctica sus conocimientos relativos al trabajo que requerían las nuevas viñas y los procedimientos empleados para la elaboración de vino. Fueron los encargados de dirigir, por ejemplo, la preparación del suelo, plantación y cultivo de la vid francesa, el sistema de riego, alambrado de las viñas, utilización de azufre para atacar las plagas o enfermedades que afectaban las plantas, la vendimia y la fabricación de los vinos12.

Desde el punto de vista de la distribución geográfica existían en Chile los viñedos de rulo y de riego. Desde el Maule para el sur, la mayor parte de las viñas y, principalmente, las de la zona costera, no eran regadas; mientras que en el centro y en el norte, los riegos eran indispensables tanto para el desarrollo de las parras como para obtener productos remunerados13. En cada una de estas regiones vitícolas, había vid llamada "antiguas" o del "país", que se componía de plantas españolas; y vid "nueva" o "francesa", formada de las principales cepas finas de Burdeos y de Borgoña14.

La plantación de las nuevas viñas, permitirá a Chile aumentar la producción de vinos, que no encontrará un consumo interior. La exportación de una parte de estos productos va a ser una necesidad para la viticultura nacional. Por lo tanto, la búsqueda y conquista de mercados extranjeros serán fundamentales para el desarrollo de esta importante industria. Sólo de esta forma, podrá sostenerse y desarrollarse de acuerdo a las magníficas condiciones naturales que posee el país15.

Sin embargo, el gran problema que debía resolver la vitivinicultura chilena, era producir barato para poder luchar con ventaja con los otros vinos en los mercados extranjeros. Para llegar a este resultado, esta industria necesitaba perfeccionarse realizando modificaciones relacionadas con la división del trabajo de la producción, es decir, unos produciendo el vino, otros cuidándolo y otros vendiéndolo, en cuanto este sistema fuera compatible con el estado de la propiedad rural. Al mismo tiempo, evitar todo trabajo más o menos de lujo respecto a las construcciones de bodegas y cierros, para no recargar la producción con gastos inútiles y, tener un personal competente para todas las operaciones de viticultura y vinificación. Este último punto era el más importante y urgente. Para resolverlo se debería poner pronto en práctica, la emigración industrial para obtener por ahora los agentes más indispensables y las escuelas prácticas de viticultura para formar una nueva generación de hombres competentes16.

Aunque se realizaron innovaciones en la vitivinicultura chilena y se incorporaron las cepas francesas, persistió el cultivo de vid tradicional o país. Por ejemplo, en la localidad de Los Andes, se encontraban las viñas del país y las francesas. Los viñedos antiguos o del país, fuera de algunas excepciones, no mejoraron su cultivo ni su modo de fabricación de vinos y licores. Sin embargo, a pesar del sistema defectuoso de plantación y crianza de las parras, estas viñas eran susceptibles de mejoras considerables, lo que habría permitido aumentar la producción sin disminuir su calidad. En la mayoría de estas viñas del país, la elaboración de los productos era enteramente primitiva. Sin embargo, con un poco de cuidado se habría mejorado notablemente la chicha, el chacolí y el aguardiente que allí se producían17. De tal forma, que los vinos fabricados con uva del país recibirían notables mejoras mediante las clarificaciones oportunas, su conservación en buenas bodegas, y antes que todo, la sustitución del antiguo sistema de lagares por las máquinas vendimiadoras18.

En los viñedos franceses de San Felipe y Los Andes, se realizaron  progresos considerables, respecto de los procedimientos culturales, la crianza de las parras y la fabricación de los vinos. Esta última operación, la vinificación era, sobre todo, la que más  preocupaba a los viñateros. En la medida que la fueran perfeccionando, los vinos de estas comarcas adquirirían las cualidades que los colocarían en primera línea en la producción nacional19.

La viña era sin duda la plantación más productiva y en la que más adelantos se habían hecho en la provincia de Santiago. Constituía uno de los ramos de producción más seguros, a la vez, que útil para el aumento de la riqueza general. De tal forma, que el aumento y mejora de la producción nacional, contribuirá a disminuir la importación de vinos franceses de "segundo orden" reemplazándolos con los producidos en las viñas modernas. Estos viñedos, principalmente en la provincia de Santiago, siguieron aumentando en número y se fueron generalizando al grado de hacer desaparecer la mayor parte de esas viñas y majuelos antiguos en que las uvas sólo podían producir chicha y chacolí poco apetecidos y dañinos20.

La elección de las cepas y su dedicación al suelo y al clima con el objeto de producir un tipo de vino, era una cuestión mal estudiada en Chile. De su buena o mala reputación dependía en gran parte el porvenir de la industria vitícola chilena. Al respecto, en la mayor parte de los viñedos franceses de Chile, las variedades de vid a menudo se encontraban entremezcladas, lo que hacía que la vendimia fuera muy difícil, puesto que no todas maduraban al mismo tiempo. Con la mezcla de las variedades se quería hacer o imitar el vino de Burdeos o el de Borgoña, situación que no se podía concretar por la "falta de conocimientos de parte de los primeros vinicultores que se echaron en un camino nuevo sin comprender bien sus condiciones más importantes"21.

Para superar el deficiente sistema de vinificación y aprovechar las ventajas de esta importante industria, era necesario introducir mejoras, tales como: cultivar más variedades de plantas de vid, clasificadas según la época de su madurez, fuerza alcohólica y sacarina de las uvas, su forma y color, según la altura y rusticidad de las plantas; tomar en consideración al elegir las variedades de vid, la calidad del terreno, la exposición, la temperatura y el destino que se quiera dar a los productos vendimiados; perfeccionar el sistema de cultivo y adoptar los métodos modernos de elaboración, fermentación y conservación de los vinos. Al respecto, en Chile, "es conocido que la docena de vinicultores progresistas que acaban de introducir estas reformas importantes han obtenido resultados más y más satisfactorios cada año"22.

Reforzando las medidas anteriores, era necesario que los vinicultores formaran una sociedad vinícola, que tuviera como objetivos: obtener del Congreso una reforma de la legislación aduanera en el sentido de educar nuestra industria vinícola; hacer estudiar, introducir y ensayar todos los descubrimientos importantes que año a año se realizaban en Europa tanto en el cultivo de la vid como la elaboración de los vinos; dedicarse a abrir nuevos mercados así como, asegurar y aumentar los que recibían vinos y aguardientes chilenos23.

b.- Medidas adoptadas en Chile a favor de la nueva vitivinicultura

Junto con destacar las bondades y el porvenir de la vitivinicultura chilena, también debieron concretarse algunas medidas que favorecieron el desarrollo de esta nueva actividad económica. Por ejemplo, se contrató por parte del Gobierno mano de obra especializada, tales como profesores que se hicieron cargo de la enseñanza tanto en el Instituto Agrícola como en las Escuelas Agrícolas existentes en el país. También, los propietarios de las nuevas viñas contrataron especialistas franceses que dirigieron las labores, tanto de plantación y cultivo de las plantas como de la elaboración del vino24.

Desde el punto de vista legal, y ante la inminente llegada del insecto Philloxera Vastatrix al país, el Gobierno de Chile adoptó medidas en relación al ingreso de plantas de vid al territorio nacional. Así, se decretó con fecha 16 de junio de 1874, la prohibición de internar sarmientos o plantas de viña procedentes de Francia y, tres años más tarde, el 18 de mayo de 1877, se prohibió la internación de vid extranjera, garantizando de esta forma la inmunidad de las viñas chilenas ante la amenaza de la devastadora acción filoxérica25.

También, se procedió a la creación de un viñedo de vid americana en la Quinta Normal de Agricultura en la ciudad de Santiago, con la finalidad de tener los portainjertos necesarios en caso de que la filoxera llegara a Chile26. De igual forma, algunos propietarios de viñas, se preocuparon de tener vid americana, para injertar y salvar las variedades francesas en caso de ser afectadas27. Al respecto, destacamos a René F. Le Feuvre, con la creación de un viñedo de tres hectáreas en el departamento de  Quillota, de las cuales una correspondía a variedades americanas28.      

A fines del siglo XIX, en 1897, la creación del Laboratorio de Patología Vegetal y de ensayos de semillas agrícolas, anexo al Instituto Agrícola, fue fundamental para el  estudio de las enfermedades de las plantas existentes en el país, en especial de la vid, de los medios para prevenirlas y los remedios que se debían aplicar en el caso de que estuvieran afectadas. Específicamente, y de acuerdo a sus objetivos, se creó para el "estudio de las enfermedades que atacan la vid, y en general, las plantas agrícolas cultivadas en Chile y los remedios que conviene emplear para combatirlas. Se ocupa, además, del examen de las semillas agrícolas y de practicar experiencias de fisiología vegetal, aplicada a la agricultura nacional, y muy particularmente a la viticultura"29.

También, la labor desempeñada por los funcionarios de las aduanas, especialmente de Valparaíso, fue fundamental en la detección de plantas de vid que se trataban de internar al país y la quema inmediata de ellas, aunque en algunas ocasiones fueron burlados tanto por inmigrantes como por hacendados chilenos que regresaban de sus viajes a Europa30.

Desde el punto de vista de la enseñanza y divulgación del conocimiento de la tecnología incorporada a la nueva vitivinicultura, se crearon el Instituto Agrícola, las Escuelas Prácticas de Agricultura y la Escuela de Viticultura y Vinificación de Cauquenes. De esta forma, en el país se formaría el personal especializado competente, tanto ingenieros  como prácticos agrícolas, para desempeñar las labores que requería la industria vitivinícola nacional31.  

Teniendo como finalidad conocer la realidad nacional en relación con los demás países vitivinícolas, tanto de América como europeos, se realizaron varias misiones de estudio. Tenían como objetivos informar de las diversas medidas adoptadas para evitar los efectos ocasionados por la filoxera y otras enfermedades de las viñas, tanto preventivas como los remedios aplicados; estudiar las técnicas de cultivo empleadas en la nueva viticultura, especialmente en los países de Europa que habían salvado sus viñedos a través de injertos en vid americana; la tecnología y la maquinaria empleada en las labores de fabricación de vinos32.

En 1895, se concretó una aspiración de los propietarios de viñas, que fue la creación de la Sociedad Nacional de Viticultores. A través de sus objetivos se pretendía evitar y perseguir las falsificaciones, introducir los mejores sistemas de cultivo de la vid y la crianza de los vinos, vigilar todo lo que se refería a las enfermedades de la vid y la introducción de nuevas plagas, procurar que los útiles y elementos de trabajo fueran de la mejor clase y buscar mercado en el país para el consumo de los vinos nacionales33.

Aunque se concretaron medidas tendientes a mejorar la calidad de los vinos nacionales, los propietarios de viñas chilenos no pudieron satisfacer sus expectativas comerciales en el mercado externo. Principalmente, por el alto costo de los vinos chilenos ocasionado por los fletes de transporte, desde el lugar de producción al puerto de Valparaíso y desde aquí el flete marítimo al lugar de destino en Europa; los derechos de aduana que pagaban los vinos chilenos en los países que ingresaban; el precio de los utensilios importados que se requería para su elaboración y los envases o vasijas de roble americano adecuados para las exigencias de ese mercado34. A ello, agregamos la dura competencia de los productos importados, desde Francia, Alemania, Italia, España y Portugal35. Será el mercado nacional, fundamentalmente, los centros urbanos del centro-sur del país y mineros del norte, los que ofrecerán las mejores condiciones para el consumo de vino chileno. De tal forma, que los viñateros chilenos concentraron sus esfuerzos en abastecer al mercado nacional que resultaba más beneficioso para sus intereses36

CONCLUSIÓN

Si bien es cierto que los propietarios de viñas no vieron cumplidas sus expectativas económicas en los mercados internacionales de los vinos, debemos destacar que no se echaron a morir. Aprovecharon la capacidad instalada en infraestructura, tales como, las bodegas subterráneas en los viñedos más grandes, maquinaria y tecnología de última generación, empleo de abonos, fertilizantes y remedios para atacar las enfermedades que afectaban a las viñas, con el objeto de fabricar un vino de calidad.

No sólo se buscó mejorar la calidad del producto sino que también se hicieron esfuerzos orientados a la lucha contra los fabricantes de vinos adulterados que existían en el país. Además, debían tener presente la importación de vinos, especialmente de Francia, que se vendían en el mercado nacional. Ambas situaciones, eran un motivo para que la industria vitivinícola nacional, representada por los propietarios de viñas francesas estuviera en constante evolución, incorporando nuevas técnicas de elaboración de vinos, procurando alcanzar la excelencia del producto final.

Contribuyó en este proceso, René F. Le Feuvre que a partir de 1873, no descansó en dar cumplimiento a su lema "hacer de Chile la Francia de América del Sur". Fueron sus visitas a terreno realizadas a través de diversas comisiones de estudio, encomendadas por el Gobierno de Chile, las que aprovechaba para enseñar las técnicas de cultivo de la vid, las mejoras que se tenían que hacer para fabricar el vino, el manejo de algunos implementos, como el fuelle para azufrar. También fue un entusiasta difusor de la creación de nuevas viñas de variedades francesas, con las cuales se obtendrían los vinos que constituirían la base de la industria vitivinícola chilena.

Fue tal la propagación de la vid francesa, que prácticamente hizo desaparecer la cepa  país de la zona central de Chile. Sin embargo, desde el Maule al sur, ha continuado su existencia tradicional, hasta el día de hoy. Pero, su permanencia nuevamente se encuentra amenazada, con la instalación de nuevos viñedos de variedades francesas en los valles de los ríos Itata y Bío-Bío.

De tal forma que para los franceses que trabajaron en la vitivinicultura chilena durante la segunda mitad del siglo XIX, especialmente René F. Le Feuvre, se logró sólo en parte, el objetivo de "hacer de Chile la Francia de América del Sur", desde el punto de vista de la vitivinicultura, pues las viñas francesas se concentraron entre el río Aconcagua por el norte y el Maipo por el sur. El segundo avance colonizador se hizo a partir de la década de 1980, llegando prácticamente al río Maule. Actualmente, asistimos a una tercera y, quizás la última expansión de vid francesa, precisamente en los reductos tradicionales de la cepa país, en donde es posible que termine desapareciendo o se produzca una convivencia pacífica.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

a) Fuentes

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Boletín de la Sociedad Nacional de Viticultores: 1897.

Boletín de las leyes y decretos del Gobierno: 1874, 1877, 1896.

Diario Oficial de la República de Chile: 1900.

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Ministerio de Industria y Obras Públicas: 1887-1889, 1896, 1898.

b) Bibliografía

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2 Chapiron, Aimé. Cultivo de la viña. Boletín de la  Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: s/n, 1869. p. 61.        [ Links ]

3 Le Feuvre, René F.- Besnard, Julio. La agricultura en Chile. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 9, 20 de febrero de 1885. p. 181.        [ Links ]

4 Le Feuvre, René F., "Empalizamiento de las viñas" en: Primer Congreso Libre de Agricultores de la República de Chile en 1875. Op. cit., p. 272.

5 Le Feuvre, René F.- Besnard, Julio. "Premios a los vinicultores" en: Primer Congreso Libre de Agricultores de la República de Chile en 1875. Op. cit., p. 276.

6 Bezanilla, Domingo. Nuestra remesa a la Exposición Universal de Viena. Boletín de la Sociedad nacional de Agricultura. Santiago: n° 15, 20 de mayo de 1873. p. 292.        [ Links ]

7 Le Feuvre, René F., "Empalizamiento de las viñas" en: Primer Congreso Libre de Agricultores de la República de Chile en 1875. Op. cit., pp. 272-273.

8 Le Feuvre, René F.- Besnard, Julio. "Premios a los vinicultores" en: Primer Congreso Libre de Agricultores de la República de Chile en 1875. Op. cit., p. 276.

9 Estadística Comercial de la República de Chile, 1844-1900; Anuario Estadístico de la República de Chile, 1861-1873.        [ Links ]

10 Le Feuvre, René F. "Empalizamiento de las viñas" en: Primer Congreso Libre de Agricultores de la República de Chile en 1875. Op. cit., pp. 271-275; Durán, Horacio C., El viñedo de Macul. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 18, 20 de septiembre de 1894, pp. 659-662;         [ Links ] Durán, Horacio C. La viña del país alambrada. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 11, 20 de junio de 1894. pp. 438-443.        [ Links ]

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12 Briones Quiroz, Félix. Vitivinicultura chilena: 1850-1900. Tesis de Magíster en Historia, Universidad de Santiago de Chile, 1995. pp. 60-63.        [ Links ]

13 Le Feuvre, Rene F. Los guanos como abonos: aplicación a los principales cultivos en Chile. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 18, 5 de julio de 1888. p. 545.        [ Links ]

14 Le Feuvre, René F. La agricultura en Chile. Viticultura. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 17, 20 de septiembre de 1890. p. 767.        [ Links ]

15 Le Feuvre, René F. Informe sobre el estado de las viñas en San Felipe, Los Andes, Mendoza, San Juan y Buenos Aires. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 16, 5 de junio de 1884. p. 346.        [ Links ]

16 Ibíd., pp. 346-347.

17 Ibidem., p. 335.

18 Le Feuvre, René F., Barros, Lauro, Ovalle, Daniel, Rojas, Manuel. Exposición Departamental de Los Andes. Informe de la Comisión nombrada para estudiar dicha Exposición. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 2, 5 de noviembre de 1886. p. 47.        [ Links ]

19 Le Feuvre, René F. Informe sobre el estado de las viñas en San Felipe, Los Andes, Mendoza, San Juan y Buenos Aires. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Op. cit., 334-335.

20 Menadier, Julio. La hacienda de Viluco. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 12, 5 de abril de 1872. pp. 225-226.        [ Links ]

21 Séve, Eduardo. La patria chilena. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Op. cit., p. 547.

22 Menadier, Julio. La vinicultura nacional. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 3, 20 de noviembre de 1874. p. 44.        [ Links ]

23 Ibíd.

24 Blancpain, Jean Pierre. Francia y los franceses en Chile (1700-1980). Editorial Universitaria, Santiago, 1987. pp. 212-213;         [ Links ] Apey Rivera, María Angélica. Historia de la Sociedad Nacional de Agricultura. Editado por la Sociedad Nacional de Agricultura, Santiago, 1988. pp. 86-87 y 95-96.         [ Links ]

25 Boletín de las leyes y decretos del gobierno. Santiago: n° 6, junio de 1874. p. 427;         [ Links ]Boletín de las leyes y decretos del Gobierno. Santiago: n° 5, mayo de 1877.  pp. 304-305.        [ Links ]

26 Le Feuvre, René F. Los viñedos chilenos delante su probable invasión por la filoxera vastatrix y los medios para preservarlos de esta enfermedad. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 21, 20 de agosto de 1888. p. 671;         [ Links ] Ministerio de Industria y Obras Públicas: Instituto Agrícola y Estación Agronómica. Vol. 177, 1887-1889, s/p.; Ministerio de Industria y Obras Públicas: Escuelas Prácticas de Agricultura de Elqui, Casablanca, Santiago, Talca, San Fernando, Chillán, Concepción, Valdivia, Chiloé. Vol. 146, 1887-1889, s/p.

27 Crónica agrícola: encargo de semillas. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 23, 20 de septiembre de 1888. p. 745;         [ Links ] Crónica agrícola: semillas de vides americanas. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 6, 20 de marzo de 1889. p. 212;         [ Links ] AVISO comercial: semillas de vides americanas. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 14, 20 de julio de 1891. p. 407.        [ Links ]

28 Acta de la Sociedad Nacional de Viticultores. Junta General de socios. Sesión primera de instalación en 10 de noviembre de 1895. Boletín de la Sociedad Nacional de Viticultores. Santiago: n° 1, 5 de julio de 1897, pp. 27-29.         [ Links ] Las variedades americanas de la viña de René F. Le Feuvre eran: riparia grande liso, rupestris tipo, solonis, berandieri, ciserea, rupestris de fortworth, rupestris de greger, riparia rupestris n° 101, rupestris riparia, rupestris cinerea, rupestris por cordifolia n° 104. 

29 Domínguez, Manuel J.- Fernández, Julio Eduardo. Crónica  Agrícola: Medidas propuestas por la Sociedad Nacional de Agricultura en defensa de los viñedos chilenos amenazados por la filoxera y demás enfermedades nuevas de la vid. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 13, 5 de julio de 1890. p. 507;         [ Links ] Ministerio de Industria y Obras Públicas: Escuela de Aplicación, Sociedades de Fomento, Minería, Nacional de Agricultura. Vol. 785, 1896, s/p; Boletín de las leyes y decretos del Gobierno. Santiago: n° 7, 1896. tomo I. p. 507.        [ Links ]

30 Diario Oficial de la República de Chile. Santiago: n° 6.596, jueves 17 de mayo de 1900. pp. 1.623-1624;         [ Links ] Crónica vinícola: la filoxera. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 18, 5 de julio de 1885, p. 380;         [ Links ] Menadier, Julio. La filoxera en al Cabo de Buena Esperanza. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura. Santiago: n° 16, 5 de junio de 1886. pp. 355-356.        [ Links ]

31 A mediados de la década de 1870 se creó el Instituto Agrícola; en la década de 1880, las Escuelas Prácticas de Agricultura de San Fernando, Talca, Chillán y Concepción, en donde se enseñaba la vitivinicultura; en 1895, la Escuela Práctica de Viticultura y Vinicultura de Cauquenes

32 Se realizaron varias misiones de estudio tanto en Chile como en el extranjero. La mayoría de ellas fueron encomendadas a los franceses René F. Le Feuvre y Gastón Lavergne. También a los ingenieros agrícolas chilenos,  Eleodoro González, Máximo Jeria y Manuel Rojas Labarca. 

33 Memoria del Ministerio de Industria y Obras Públicas, 1896. pp. 119-121.

34 Memoria del Ministerio de Industria y Obras Públicas, 1898. pp. 150-151

35 Estadística  Comercial de la República de Chile, 1844-1900.

36 Ibíd.