SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.21 número1Ceremonia en homenaje al rector de la Universida de Talca, Prof. Dr. Álvaro Rojas Marín, con motivo de su alejamiento del cargo para asumir como ministro de Agricultura, 9 de marzo de 2006, Salón de honor Juan Ignacio Molina, Universidad de Talca índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.21 n.1 Talca  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762006000100023 

Revista Universum V21 Nº1:281-286, 2006

DISCURSOS

 

Ceremonia en homenaje al rector de la Universida de Talca, Prof. Dr. Álvaro Rojas Marín, con motivo de su alejamiento del cargo para asumir como ministro de Agricultura, 9 de marzo de 2006, Salón de honor Juan Ignacio Molina, Universidad de Talca.

 

Álvaro Rojas Marín

Rector


 

Son tantos los sentimientos que hoy me embargan, que se me hace  muy difícil hilvanar las palabras de despedida que ustedes se merecen.

Habría querido en esta ocasión expresarme libremente, sin un texto escrito, para dejar que la riqueza del lenguaje, la esencia de éste, estuviera contenida en mis palabras.

El célebre decontructivista francés Jacques Derrida  plantea que en la oralidad se está más cerca del pensamiento y por lo tanto de las emociones, de las ideas y de las  intenciones del hablante.

No saben cuánto desearía que así hubiese sido posible  que fuese,  pero emocionalmente no estoy preparado para ello hoy día. Me es muy difícil.

Las imágenes de estos últimos 15 años no sólo inundan  mis pensamientos, sino que también algunas de ellas se han instalado como marcas de fuego en mis sentimientos, en mi recuerdo, en lo que son mis afectos y  espacios de intimidad.

He reservado este día, mi último día como rector de la Universidad de Talca, para comunicar a la comunidad universitaria mi renuncia al cargo de rector, el que por cuatro períodos y casi 15 años me ha correspondido desempeñar.

No podía ser de otra manera, mi compromiso es con ustedes y lo que correspondía hacer es que yo les comunicara directamente, antes que  a nadie,  que hace algunos minutos  he presentado la renuncia a mi cargo ante el Presidente de la República de Chile.

A) Lo primero que puedo decirles estimadas amigas y amigos que me he sentido muy orgulloso de haber podido dirigir por 15 años los destinos de ésta, nuestra Universidad.

Representar los sentimientos de nuestra gran comunidad me ha hecho muy feliz y enormemente afortunado.  Estos años han sido para mí y mi familia un período maravilloso de desarrollo personal y emocional.

Les agradezco a todos ustedes su generosidad, su permanente estímulo y por sobre todo, su  entrega a este sueño común que hemos compartido; el  transformar a la Universidad de Talca, en el gran referente del sistema universitario nacional.

En todos  ustedes he sentido afecto, confianza, cariño y aprecio. Muchas gracias por esto y también por su entrega y compromiso.

B) En segundo lugar  quisiera compartir una reflexión del momento histórico en el que me ha correspondido dirigir los destinos de nuestra casa de estudios y la forma de cómo hemos enfrentado esta etapa.

Son tal vez los sustantivos Inserción y Globalización los que han dominado el debate público y privado de los últimos tiempos. Los gobiernos, las empresas, las regiones, las distintas organizaciones sociales, las instituciones universitarias y los individuos estiman que en estos dos términos se sintetiza el acceso al bienestar de los países y de las personas.

Nuestra sociedad, hoy más que nunca, dispone de la gran virtud de hacer más expedito el acceso a bienes con un nivel de masividad nunca antes visto. Pero al mismo tiempo, es fácil constatar que el actual sistema esconde un enorme potencial de exclusión.

Muchos ciudadanos nuestros aún han visto postergada su ilusión de participar en este proceso de desarrollo y ese es un tema que nos debe preocupar, no sólo como personas, sino que también que como institución. 

Al sistema de educación superior le ha correspondido desenvolverse  en un  escenario que ha sido caracterizado por la incerteza y la turbulencia, determinado por: a) las sucesivas revoluciones tecnológicas que han ocurrido en las últimas tres décadas, b) la notable expansión de la demanda por educación superior,  c) el significativo incremento de la institucionalidad universitaria y d) los profundos cambios ocurridos en la naturaleza del empleo.

La sociedad nuestra ha ido cambiando enormemente. Las explicaciones sociológicas sobre el cambio social, aportadas entre otros,  por  Max Weber, Talcott Parsons y Ralph Dahrendorf, se hacen insuficientes para interpretar la naturaleza de los cambios actuales.

En ésta, nuestra etapa de desarrollo, denominada por algunos como postmodernidad, el análisis sociológico convencional se encuentra limitado, lo que se corrobora al constatar  que el comportamiento social y el de sus instituciones está regido fuertemente por la incertidumbre y la ambigüedad.

Un período en el que los diversos actores sociales no están en condiciones de  estimar con exactitud el devenir del sistema mismo, así como tampoco son capaces de prever,  las consecuencias de las acciones que emprenden.

Se desenvuelven y gestionan su quehacer, con información  incompleta, basado en  juicios probabilísticos sobre resultados posibles.

El cambio tecnológico y el violento desarrollo de las ciencias son las fuentes fundamentales de  incertidumbre.

Ya no es posible adoptar decisiones o cursos de acción sobre la base de los datos u orientación de tendencias del pasado. Diversos autores coinciden en sostener que asistimos al fin de la planificación proyectiva; un período caracterizado por la inexistencia de patrones de tendencias y en la que el futuro no  es una extensión del presente, muy por el contrario, responde a lógicas que se definen muy alejadas a los escenarios que podemos observar.

Y es en este contexto, donde nuestra institución ha sido capaz de demostrar una capacidad de liderazgo dentro del sistema, que muchos juzgan como excepcional.

Es precisamente en escenarios cambiantes y turbulentos, donde se hace necesario que los equipos directivos de las instituciones universitarias tengan la capacidad de percibir  la realidad más correctamente, para que conforme a la capacidad de los grupos humanos que dirigen, puedan definir estrategias que tengan metas y objetivos claros y realistas.

La "Gestión del Cambio y de la Innovación" ha sido uno de los activos más importantes  que nuestra institución ha tenido y que ha marcado la diferencia con el resto del sistema. Es también  un elemento crítico; ya que el cambio se hace en dimensiones que están estrechamente vinculados a sistemas culturales sólidamente asentados.

Bástenos hacer aquí dos citas; una de la historia y otra contemporánea.

Nicolás Maquiavelo 1 señala "Debe prestarse particularísima atención a que nada hay más difícil, ni de éxito más precario, ni de más peligroso manejo, que instaurar un nuevo orden de cosas. Pues el reformador encuentra enemigos en todos los favorecidos del viejo orden y sólo tibios partidarios entre los que sacarían provecho del nuevo"  

Por su parte, el más destacado profesor norteamericano de liderazgo Warren Bennis 2 señala: "La innovación jamás será aceptada de inmediato. Para que una organización la incorpore, hay que hacer intentos repetidos, demostraciones incesantes y continuos ensayos. Un proyecto que exige coraje y paciencia"

Hemos sido afortunados, hemos hecho muchos cambios y muchas innovaciones, prácticamente todas ellas fundadas en el consenso y eso es lo que explica, en una importante medida, el lugar en que nos encontramos.

No es el momento de hacer cuantificaciones, que puedan nublar con cifras este momento tan especial, pero conforme a los indicadores que el propio Ministerio de Educación ha elaborado, nuestra corporación ocupa el cuarto lugar en el país,  después de las tres instituciones centenarias que existen en nuestro país, la fundación de dos de ellas data del siglo XIX.

Esta segunda reflexión entonces es de agradecimiento a todos ustedes, a los que más cercanamente me han acompañado en la maravillosa tarea de liderar este proceso de cambio e innovación de la Universidad, pero también a todos los académicos, funcionarios profesionales, administrativos y estudiantes.

Cada uno, desde el lugar que le corresponde,  ha entregado lo mejor de sí para concretar este esfuerzo. Muchas, tal vez la mayor parte de las ideas que pudimos impulsar,  fueron gestadas en nuestra propia comunidad y a nosotros nos correspondió la tarea de impulsarlas e  implementarlas. 

C) En tercer lugar quisiera brevemente hablar de los sueños, lo que otros también llaman la utopía posible;  un tema que ha acompañado mi quehacer como académico y rector y que se encuentra expresado en  mis discursos e intervenciones públicas, incluso en las más iniciales. He reiterado en muchas ocasiones  que nuestra Universidad no ha sido construida a fuerza de razonamientos.

Las palabras del diccionario se agotan cuando queremos expresar lo que más profundamente anhelamos;  las emociones  y sentimientos que están en nuestro interior y que quieren aflorar para compartir  el mundo laboral que nos une.  

Créanme, que siempre estuvo lejos de mi aspiración llegar al lugar de la Rectoría de la Universidad. Quienes conocen el proceso que nos correspondió liderar, junto a otros colegas, saben que nos animaba mucho más,  la defensa de principios, ideas y sueños.

Por esos ideales nos concertamos y  trabajamos; continuamos el esfuerzo de muchos otros colegas, que por las más diversas circunstancias quedaron  en el camino y que hoy también es justo reconocer.

Nuestro proyecto se sustentaba en los valores más profundos de la esencia universitaria, "recuperar el gobierno universitario para los académicos". Eso es lo que hemos construido, porque estamos ciertos que sólo así era posible abrir las ventanas de la institución,  para que  en ella soplara el espíritu.

Ustedes son testigos y protagonistas de lo que hemos sido capaces de construir. Todo lo avanzado lo hemos hecho  sobre las bases que heredamos, sin traumas, sumando a todos los que podíamos. En mis intervenciones públicas no encontrarán una línea en la que reniegue del pasado, en la que se destruya algún camino por el cual nuestra Universidad transitó.

Siempre entendí que fui elegido para construir, para motivar y no para distraerme en la pequeñez, en lo inconducente, en lo superfluo.

La historia del mundo es así, las grandes obras de los hombres nos hablan que no es posible prescindir de los eventos que explican el presente. Aún las revoluciones culturales más severas se fundan sobre el capital cultural y los códigos que comparte una comunidad.

Figurativamente lo podemos ver en los grandes templos de la iglesia católica en Roma, los que están construidos sobre las bases de templos politeístas del imperio romano. Las catedrales mexicanas y  peruanas, sobre las bases líticas de las culturas de los pueblos originarios.

Este fenómeno, que técnicamente se denomina Kulturüberlagerung (sobreposición,) tiene mucho significado. No es posible destruir los fundamentos de las culturas, sus logros, sus éxitos, sus penas, sus grises y sus angustias.

Es esa realidad la que hemos utilizado para construir nuestra Universidad. Hemos utilizado íntegramente la capacidad de prácticamente toda nuestra comunidad para llegar al punto en que estamos.

Todos ustedes han entregado lo mejor de sus capacidades en la concreción de este sueño colectivo. Hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance para que en nuestros claustros sople el espíritu. Es por ello que en nuestra institución, ya madura, es posible sostener que es mucho más que un buen modelo de gestión.

La Universidad de Talca es un proyecto cultural de envergadura, en el que hay emociones colectivas, un espíritu  y códigos comunes,  que explican de  mejor manera y más asertivamente los resultados alcanzados.

No me caben dudas que la explicación de nuestro éxito está en la dosis de esfuerzo, dedicación y alma que cada uno de ustedes ha puesto en su trabajo.

Cuando oportunistamente y desde un plano no constructivo,  se dice que esta institución no tiene alma,  la ofensa que se propina no es para mí, ya que las instituciones "per se" no tienen alma. La ofensa que se hace es a toda una comunidad, a los profesores que entregan lo mejor de su alma para entregar formación, valores y conocimientos a sus alumnos; al investigador que pone lo mejor de su alma e inteligencia para provocar un avance en su disciplina;  a la secretaria que pone lo mejor de su capacidad por realizar bien su trabajo, al auxiliar que con afecto y dedicación se esmera en apoyar nuestro quehacer,  al jardinero, al guardia y  a nuestro querido Segundo Antonio Sepúlveda, el monito, que con su ingenuidad y cariño trabaja para nosotros y entrega lo mejor de su alma en su esfuerzo.

Nuestros alumnos también no sólo son receptáculos de conocimiento. En su alma nos transparentan sus sueños e ideales.

El alma de una institución es lo que cada uno de sus integrantes aporta para dignificar su trabajo. La ofensa de la ausencia de alma es contra Uds. y por ello, la considero desleal y pequeña.

Las grandes acciones que hemos impulsado y también aquellas más pequeñas, han sido incubadas con cariño, dedicación y esmero. Muchas de ellas hoy se nos presentan como verdades crecidas y evidentes. Pero también tuvieron su infancia, necesitaron cuidado, las protegimos de la duda, de la crítica y también de la desconfianza.

Y ahí están,  muchas tienen vida propia, son verdades autónomas. Otras, aún requieren cuidado, afecto, compromiso y  confianza. Lo único que puedo pedir es que  cuiden vuestras obras, a ustedes les pertenecen. Han sido hechas para dignificar la vida y el bienestar de nuestros estudiantes, de nuestros funcionarios y de todos nuestros académicos.

El fin último de todo lo que hacemos es enseñar, formar, aportar a las ciencias y la cultura. Todo lo que hemos hecho ha obedecido a alguno de estos fines, tal como dice Mario Benedetti, el hombre puede ver con nitidez si tiene la disposición de hacerlo. De esta forma el mundo se hace arduo, pero también radiante.

Pero el hombre también puede mirar sin anteojos y así todo se ve como un vitral confuso, donde los colores  se invaden entre sí y las fronteras se aprecian deshilachadas e indecisas. Para estos hombres  el futuro no es otra cosa que  un caleidoscopio de dudas y de temores. Los propios temores, la propia amargura y resentimiento.

D) Y es en este punto queridos amigos, donde quiero dejar un modesto mensaje. Nuestra Institución está preparada para grandes cosas, para grandes desafíos. A diferencia de ayer, tiene todos los ingredientes que se requieren para tener éxito. Ustedes son la Universidad, ustedes tienen la responsabilidad de engrandecerla, de  continuar su camino de perfección y desarrollo.

La responsabilidad es colectiva, pero cada uno de ustedes tiene un rol en el futuro de nuestra querida institución. Es probable que en las circunstancias actuales obliguen a prestar una mirada más atenta a la sucesión del cargo de rector, a la naturaleza y  atributos que debe tener quien asuma la responsabilidad de conducir los destinos de nuestra casa de estudios en los próximos años, a revisar las propuestas de trabajo que pueda elaborar. Sin quererlo ha sido el tema de estos días y es bueno que así sea.

A los responsables de decidir democráticamente el destino de la corporación, sólo puedo decirles a este respecto, por cuanto no me corresponde emitir juicio alguno, que escuchen argumentos, cotéjenlos con los que son también sus sueños, revisen trayectorias,  den un espacio a que su co-razón les hable.

Aprendan a reconocer la ambición, es relativamente fácil, si la miran con atención, verán que a quienes la padecen, el  ansia les pone los ojos vidriosos.

Sean más advertidos con el don de la humanidad, que es la que verdaderamente construye y nos pone al resguardo de nuestros propios fantasmas, aquellos que sólo puede disipar el alba, la luz, lo que nos da seguridad.

En el mundo de la razón y es ésta una institución social responsable de cultivarla, la vida, la humanidad a veces se nos esconde y se nos disipa. No teman incorporar su propio mundo interior a su trabajo.

Sean más fraternos, expresen más transparentemente sus sentimientos y diferencias, sean muy leales entreustedes. Piensen siempre que la lealtad es una condición genérica del hombres, es un atributo y  que quien la posee,  la expresa independiente del nivel en que se desempeña. Si está abajo lo es con sus superiores, si está arriba los es con sus subordinados. Su reverso, la deslealtad sigue los mismos patrones.

Concluyo mis palabras diciendo que es éste un momento muy difícil en mi vida. Agradezco todo el apoyo y  estímulo recibido en estos días, me da fuerza para seguir adelante y para hacer esta despedida mucho más llevadera.

Mi afecto estará siempre en ésta, mi Universidad, a la que espero volver, ojalá más temprano que tarde.

Doy gracias a Dios por todo lo que le ha regalado a nuestra familia universitaria.

También le doy gracias a mi familia, a mi esposa Clarita, a mis hijas Carolina y Francisca y a mi nuevo hijo Rodrigo, por su incondicional apoyo, en este y en tantos proyectos.

Agradezco también a mi más estrechos colaboradores, Vicerrectores y a todo el nivel directivo por su comprensión y compromiso. Mi agradecimiento también a Pilar Orozco, Sarita del Campo y Juan Mena, compañeros de todos los días.

A mis colegas y  a toda la comunidad universitaria por el privilegio que me han dado de conducir el sueño de  toda una generación.

Gracias, muchas gracias, he sido muy feliz en estos años;  me invaden en esta hora sólo buenos recuerdos y gratos momentos.

Muchas gracias a todos ustedes.


1  Nicolás Maquiavelo: El Príncipe, Capítulo VI.         [ Links ]

2 Warrwen Bennis : The Leadership Advantage, 1999.         [ Links ]