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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.21 n.1 Talca  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762006000100009 

Revista Universum V21 Nº1:138-167, 2006

ARTICULOS

 

Los cientistas económico sociales chilenos en los largos 60 y su inserción en las redes internacionales : la reunión del foro tercer mundo en Santiago en abril de 19731

 

Eduardo Devés (*)

(*) Investigador del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile.

Todos los textos citados que aparecen en la bibliografía en idiomas diferentes del español han sido traducidos por el autor.

Artículo recibido el 15 de noviembre  de 2005 . Aceptado por el Comité Editorial el 26 de enero de 2006.

Correo electrónico: edeves@usach.cl


RESUMEN

Se estudia la reunión del Foro Tercer Mundo realizada en 1973 en Santiago de Chile, enmarcándola en las actividades, ideas y sensibilidades de las redes de cientistas económico sociales del Tercer Mundo en la época.

La investigación se realiza desde la pregunta por la inserción internacional de la intelectualidad chilena, por las condiciones y las frustraciones de esa tarea. Se realiza simultáneamente desde la pregunta por los modos para generar en la actualidad inserciones más exitosas, que potencien el desarrollo de las fuerzas productivas intelectuales.

Se intenta explicar por qué la intelectualidad chilena no logró insertarse en esta red, como a la vez explicar por qué una red de esas características no podía alcanzar gran dimensión, ni en el espacio ni en el tiempo. Cuestiones como las limitaciones del "paradigma nacional" y la carencia de una mirada global, la falta de recursos y de independencia económica de la intelectualidad y algunos aspectos de la sensibilidad sesentista sirven para explicar el bajo nivel de esa inserción.

Palabras claves:

Foro Tercer Mundo - Años 1960s - Redes Intelectuales -  Pensamiento periférico - Pensamiento chileno


ABSTRACT

The meeting of the Forum Third World, carried out in 1973 in Santiago-Chile, is studied framing it in the activities, ideas and sensibilities of the social economic scientist's networks of the Third World in the time.

The research is carried out about the question for the international insert of the Chilean intellectuality, for the conditions and the frustrations of that task. This research is carried out simultaneously from the question for the ways to generate more successful inserts that potentialize the development of the intellectual's productive forces at the present time.

It is tried to explain reason the Chilean intellectuality it was not able to be inserted in this network. I tried, at the same time, to explain reason a net of those characteristics it could not reach great dimension, neither in the space nor in the time. Problems as the limitations of the "national paradigm" and the lack of a global look, the lack of resources and of economic independence of the intellectuality and some aspects of the 1960's sensibility, are good to explain the low-level of that insert.

Key words:

Peripheral thought -  Chilean thought - 1960´s - Intellectual networks - Third World Forum


 

1. INTRODUCCIÓN

¿Cómo se articuló la intelectualidad chilena con la del resto del mundo? ¿Cuáles fueron las redes en que se insertó? ¿Qué ideas circularon y cuáles fueron aquellas que motivaron la aparición y crecimiento de dichas redes? ¿Qué ideas entraron y salieron de Chile a través de esas redes?

Durante los largos 60, en Chile, el sector recientemente constituido de los cientistas económico-sociales, dio un salto en su inserción mundial. Ello se debió en buena medida a la consolidación de los organismos internacionales que sediaron en Santiago (CEPAL, FLACSO, ILPES) y a los intelectuales extranjeros que se instalaron entre nosotros, motivando y facilitando sinérgicamente la circulación de personas e ideas.

Estos hechos no sólo potenciaron redes latinoamericanas, sino que el sentimiento de hermandad de los países del Tercer Mundo (T.M.) rebasó hacia más allá de estas tierras, ocurriendo algo parecido en África y en algunas partes del Asia, particularmente en el subcontinente indio. Los cientistas económico-sociales se hicieron expresión pero a la vez vehiculizadores de la sensibilidad sesentista. Ello motivó la realización de encuentros intelectuales, que por otra parte no eran sino el correlato de lo que estaba ocurriendo con los Estados, en Bandung, los No-alineados, la UNCTAD, etc. Igualmente por esos años la UNESCO había iniciado su política de fomentar los encuentros de intelectuales de diversas partes del mundo. En este espíritu se convocó a numerosos cientistas económico sociales para reunirse en Santiago en 1973, en lo que se llamó Foro Tercer Mundo (F.T.M.).

Ahora bien, ¿cuál es el sentido de recordar esta iniciativa, que por otra parte no fue muy exitosa? El recuerdo, el análisis y la evaluación, pretenden ser hechos desde la pregunta por los modos de inserción de la intelectualidad chilena en los espacios regionales, continentales y globales. Ello es particularmente relevante ante la tarea de dar pasos en la constitución o consolidación de un espacio intelectual conosureño y latinoamericano que re-potencie un objetivo debilitado por exilios y por las "nuevas pobrezas" aunque, simultáneamente, reanimado por la convicción en la dimensión metanacional de los quehaceres intelectuales, a la vez que por los avances de la democracia y en el facilitamiento de la comunicación y el transporte

Desde Chile, trabajar algunas de las redes en o a través de las cuales intentó, trató o pudo insertarse la intelectualidad de la época puede también contribuir a entender mejor los procesos de evolución ideológica y cultural que se dieron en esos años; puede igualmente contribuir a explicar los altos niveles de legitimidad alcanzados por los gobiernos de Eduardo Frei M. y Salvador Allende, más allá de las fronteras, sí como luego el hecho que el exilio chileno haya logrado los más altos niveles de solidaridad mundial nunca alcanzados por otros exilios latinoamericanos.

La pregunta sobre esto se conecta con aquella otra en torno al modo de fomentar o promover la inserción de las ciencias humanas y sociales del cono sur de América latina en el espacio global; o mejor todavía, cómo construir las redes y otros instrumentos para asumir desafíos como la globalización, en la convicción que una posición puramente "defensiva" (si bien, como discurso, puede ser una de las estrategias del débil) sería profundamente limitadora.

Pero, además de plantear el problema como la búsqueda de los modos de constitución de un espacio intelectual conosureño, latinoamericano o del mundo periférico, puede también formularse de otro modo: ¿cuál es el procedimiento para poner numerosas inteligencias en línea o de qué forma crear comunidades intelectuales fecundas? En este sentido, y estirando un poco las cosas, puede decirse que la historiografía de las ideas, o mejor la "eidología", quiere funcionar como ciencia del conocimiento, no del cerebro ni de la conciencia, sino de la comunidad pensante. Criterios como la circulación de las ideas, la constitución de redes intelectuales, la proyección hacia el mundo educacional y de los docentes, el avance hacia la constitución de una sociedad civil metanacional, el aumento de nuestro espesor cultural, son perspectivas desde las cuales se interroga a los largos 60 para descubrir allí algunas claves que nos permitan pensar la realidad varias décadas después.

Además de todo lo dicho, la pregunta por la inserción de la intelectualidad chilena en las redes metanacionales puede constituirse en una pregunta renovadora, desde el punto de vista teórico y metodológico, especialmente cuando las relaciones entre el espacio intelectual chileno y el extranjero han sido vistas predominantemente con la categoría de "influencia".

Sobre la realidad intelectual latinoamericana y su historia se ha ido escribiendo de muchas formas, una de éstas ha sido aquella que se refiere a las conexiones con otras regiones del mundo. Aquí la conexión con Europa occidental ha sido casi la única explicitada; relativamente pocos trabajos se han ocupado de las conexiones con la América anglófona2 ; casi ninguno sobre otras conexiones.

El tema de la articulación de los intelectuales chilenos o latinoamericanos, más allá de la noción de "influencias" (recibidas, por cierto), ha sido estudiado en relación a la política y los exilios (Véase Melgar, 2003); o por relación a movimientos que trascienden las fronteras, siendo probablemente el más trabajado el vanguardismo de los años 1920 y 1930 (Véase Osorio: 1988, Schwartz: 1995) aunque allí hay, en verdad más similitudes y paralelos que efectivos contactos; también en la constitución de comunidades de intelectuales latinoamericanos en ciudades del Primer Mundo, casi únicamente en París, aunque también en Madrid y en ciudades de USA. (Véase Cháves, 1970; Devés, 2001;  Taracena: 1994, Valdés: 1989).

No podrá dejar de aludirse a que nuestros estudios culturales e intelectuales chilenos continúan en buena medida prisioneros, por su pereza, en el paradigma de la nación y por ello mismo la pregunta por contactos que vayan hacia lo metanacional es difícilmente planteable y las conexiones que se destacan frecuentemente quedan en el cliché.

2. LA INVENCIÓN DEL FORO TERCER MUNDO

Las ciencias económico sociales latinoamericanas habían dado grandes saltos en las décadas de los 50 y 60. Enrique Oteiza señala que, en general, puede decirse que existe un ciclo de crecimiento rápido entre 1948 y 1966 y ello porque  el número de institutos de investigación en ciencias sociales aproximadamente se dobló en los 50 y nuevamente en los 60 (1977: 13). Dentro de este proceso deben entenderse iniciativas  como CEPAL, CLAPCS (Consejo Latinoamericano de Pesquisa en Ciencias Sociales, ubicado en Río de Janeiro), ILPES y FLACSO y luego de éstas la creación de CLACSO como instancia de coordinación. Es decir, estas instituciones no son sólo "hechos" sino expresiones de una voluntad de articulación de los cientistas económico sociales y, pronto, de una voluntad de creación de redes y equipos, para lo cual CLACSO se pensó como el principal instrumento y es así que en los trabajos preparatorios para su creación entre 1960 y 1965 se apuntaba a "establecer una institución que pudiera organizar una permanente red de colaboración en América Latina" (Oteiza, 1977: 14). Pero no sólo ello, una vez creado, CLACSO tuvo entre sus objetivos "desarrollar la cooperación académica con otras áreas del mundo, particularmente Asia y África" (Oteiza, 1977: 14). No es raro entonces que CLACSO, UNESCO y otras instancias hayan favorecido el establecimiento de contactos entre intelectuales de diversas regiones periféricas. En tal sentido, publicaciones como la Revista Internacional de Ciencias Sociales de la propia UNESCO, como World Development editada por el colectivo World Development Publishers Ltd. o Tiers Monde del IEDES en París, y algunos institutos de estudios del desarrollo de diferentes universidades (Véase Devés 2004-a), propiciaron igualmente formas de encuentro.

Enrique Iglesias, a la sazón director de la CEPAL, en su discurso de apertura de la reunión del Foro Tercer Mundo en Karachi, en enero de 1975, entrega información respecto a cómo se elaboró la iniciativa. Preguntándose por "los antecedentes que nos han llevado a estar reunidos aquí", recuerda que "durante los años 1971 y 1972 un grupo de expertos en ciencias sociales del Tercer Mundo, tuvo ocasión de colaborar muy estrechamente con la organización de la Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente que se realizó en Estocolmo en 1972". En esa ocasión3 , pudimos "trabajar juntos y elaborar las posiciones intelectuales y políticas del mundo subdesarrollado ante un nuevo desafío intelectual y una nueva cartografía política en las relaciones internacionales: el de los vínculos entre preocupaciones crecientes por el medio ambiente y las permanentes ansiedades por nuestros problemas del desarrollo económico y social." Constata Iglesias que ya durante la Conferencia de Estocolmo "un diálogo fructífero y constructivo se estableció entre los representantes del mundo en desarrollo y los provenientes de los países desarrollados, desde donde partían las grandes inquietudes por este tema" (1975: 1)4

¿En qué consistiría el foro? Según Iglesias, éste sería un ente permanente dedicado a los propósitos señalados y un primer paso hacia el objetivo se cumplió en Santiago, en abril de 1973, donde tuvo lugar "una reunión preparatoria, convocada para explorar estas ideas y avanzar en el curso de acción futura" (1975: 2). Concluye Iglesias su razonamiento sosteniendo que en la reunión de Santiago "resultó claro a todos los participantes que este foro no podía ser una reunión de representantes de gobiernos, ni un nuevo coloquio interinstitucional, ni una reproducción privada y en pequeña escala de los foros políticos de las Naciones Unidas"; sino que debía ser fundamentalmente "una asociación privada, de expertos en ciencias sociales del mundo en desarrollo reunidos a título personal, completamente independiente y sin ninguna filiación institucional. En su acción, debería reunir a todos los intelectuales interesados en el desarrollo" (1975:2).

3. EL ENCUENTRO DE SANTIAGO Y LOS PARTICIPANTES

El caso es que esta reunión preparatoria se realizó en las instalaciones de la CEPAL en Santiago de Chile entre el 23 y el 25 de abril de 1973. La profesora india Padma Desai publicó una suerte de informe o crónica del encuentro, estableciendo que "alrededor de 40 cientistas sociales de América Latina, el Medio Oriente, el subcontinente indio e Indonesia convergieron en Santiago de Chile hacia fines de abril para discutir sobre problemas relativos al Tercer Mundo". Los organizadores "no traían una agenda o papers para la discusión, como tampoco tenían una lista de participantes. Esta intención no planificada e informal de la conferencia, sin embargo, fue más que compensada por el hecho que los delegados estaban unidos en espíritu por la pobreza de sus países y su determinación de articular en torno a ésta las percepciones y demandas de sus tierras y pueblos" (1973: 57). Se trataron en lo esencial tres temas: estrategias de desarrollo para el Tercer Mundo; comercio, ayuda y acuerdos monetarios; y medio ambiente y control de la población.

Se ha dicho que participaron unas 40 personas, aunque de modo no totalmente formal; ni por la presentación de ponencias ni por el seguimiento de un programa. Para avanzar en la determinación de quienes fueron se cuenta con tres fuentes de época que nos informan sobre los participantes: el citado artículo de Padma Desai, una breve crónica del diario La Tercera de Santiago y la declaración evacuada al final de la propia reunión del F.T.M. Entre los chilenos se encontraban Osvaldo Sunkel de la CEPAL e ILPES, Gonzalo Martner, Ministro Director de Odeplan (Oficina de Planificación Nacional); Alejandro Foxley, profesor del Centro de Estudios de Planificación (CEPLAN) de la Universidad Católica de Chile, Juan Somavía de ALALC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) y Pacto Andino y Carlos Massad.  Entre los extranjeros residentes en Chile, el uruguayo Enrique Iglesias, director de la CEPAL, uno de los gestores de la reunión y el dueño de casa, pues ésta se realizó en las instalaciones de la Comisión, como se ha visto. Los otros gestores o "padres fundadores" como los llama Padma Desai (1973: 57), fueron el economista egipcio residente en Senegal y el más importante promotor de las redes de cientistas económico sociales en África, Samir Amin; Mahbub Ul Haq, economista paquistaní y asesor del Presidente del Banco Mundial; el economista nigeriano H.M.A. Onitiri, director del Instituto de Desarrollo Social y Económico de la Universidad de Ibadan, y el nepalés B. Thapa.

Se encontraban también el costarricense Oscar Arias, que sería luego Presidente de la República; Antonio Casas González, jefe del CORDIPLAN de Venezuela; el economista  Carlos Díaz Alejandro; Rodrigo Botero, Director Ejecutivo de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo de Colombia; Ismail Sabri Abdallah, Ministro de Planificación de Egipto; Justinian Rweyemamu, tanzano, asesor del Presidente; Nurul Islam, economista paquistaní; Gamani Corea de Sri Lanka y que sería luego secretario general de la UNCTAD (United Nations Conference Trade and Development); Oneida sin apellido que se refirió al control de la población; Jagdish Bhagwati, indio, profesor de economía en Cambridge y esposo de Padma Desai, india también y profesora del Russian Research Center de Harvard.

El listado comprende unos 20 nombres. ¿Quiénes fueron las otras 20 personas que participaron? A falta de fuentes creo que esto puede responderse a partir de las redes e instituciones que armaron este encuentro. En primer lugar es razonable pensar que otras personas que trabajaban en la CEPAL, o en instituciones cercanas como ILPES y CELADE hayan participado; por cierto funcionarios del gobierno especialmente quienes compartían esta actividad con la docencia en escuelas de economía y sociología,  debe señalarse además que el presidente Allende ofreció una recepción a los participantes al final de la reunión; la Universidad de Chile y particularmente el CESO (Centro de Estudios Sociales) cuya revista Sociedad y Desarrollo había publicado varios artículos de Samir Amin. Amin recuerda que en esos años conoció a numerosos latinoamericanos, pero no precisa si fue durante la reunión del F.T.M. (1999: 136); Justinian Rweyemamu estuvo invitado a la Universidad de Chile, presumiblemente por gente que encontró durante la reunión.  Con respecto a otros extranjeros, fuera de los que trabajaban en la CEPAL, ILPES, CESO, etc., es razonable pensar que vienen de las instituciones ligadas al CODESRIA, pues entre los 7 miembros de su Comité directivo  para los años 1973-1976, 4 se hicieron presentes: Abdallah, Amin, Onitiri y Rweyemamu.

4. LAS IDEAS DEL F.T.M. Y SUS PARTICIPANTES

Luego de conocer la invención  y los participantes se trata de estudiar las ideas que se manejaban en las reuniones del F.T.M. y, por extensión, aquellas que circulaban en las redes que dieron origen y pretendieron  dar continuidad a la iniciativa. El estudio de estas ideas lo focalizaremos en tres asuntos: la visión del sistema económico internacional; la autopercepción de los cientistas económico sociales de estas redes; el sentido que se otorga al F.T.M; la sensibilidad que expresan o en la cual están inmersos y que da el sentido a las afirmaciones que hacen.

Para acceder a estas ideas se procedió a reunir, además de los poquísimos documentos oficiales (la "Declaración de Santiago", el "Comunicado de Karachi" y la "Constitución del Foro"), la documentación (artículos, libros y crónicas) producida por quienes participaron en la reunión de Santiago, entre 1970 y 1976, 3 años antes y 3 años después del evento. De esta documentación se fueron extrayendo las ideas centrales que se formularon en juicios breves y por ello carentes de matices. Sobre esta base se intentó determinar cuáles eran los compartidos por buena parte de estos autores (véase Anexo 1).

a) El discurso sobre el sistema económico internacional

A continuación se intenta armar, mediante sus aspectos esenciales, el discurso tipo (un  "tipo ideal"?) de discurso de quienes participaron en el F.T.M.:

En estos momentos (1973) se ha producido un agotamiento del orden internacional consagrado por el GATT y Bretton Woods. Este agotamiento posee dos dimensiones: por una parte, han aparecido nuevos estados que irrumpen en el sistema mundial luego de la descolonización de la segunda posguerra y, por otra, dado que su injusticia se ha hecho manifiesta para la mayoría, ello tiene que ver con el deterioro en los términos del intercambio, con el crecimiento de las desigualdades y con el endeudamiento progresivo. Este viejo orden internacional se ha basado en la dependencia y/o la ha mantenido y/o acentuado. Por esta vía, ha mantenido y/o profundizado el subdesarrollo, en la medida que ha permitido prosperar a las empresas transnacionales, peligrosas para los países subdesarrollados sea por su acción política y/o por la introducción de tecnologías que generan nuevas dependencias.

En consecuencia, es necesario el establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional, que sea más justo y permita a los subdesarrollados tener voz y voto en las decisiones. Esto significará, en primer lugar mejorar la mala distribución económica a nivel mundial y nacional, lo que es básico para el (o sinónimo del) desarrollo. Significa, por otra parte, la necesidad de que los países del T.M. encuentren modelos propios de desarrollo.

Para pasar del primer estado al segundo la clave está en aumentar los niveles de protagonismo de los países del T.M., uniéndolos y organizándolos, e integrarlos por regiones o continentes para que en los foros internacionales puedan hacer valer sus intereses. Ello afirmará, por ejemplo, la soberanía frente a las transnacionales. Es también importante que unos países del T.M. apoyen a otros en sus reivindicaciones.

b) La autoimagen de los cientistas económico sociales

Ocuparse de cómo se ha pensado la intelectualidad del T.M. es clave para la pregunta que anima este trabajo: las condiciones para la inserción de nuestra intelectualidad en las redes metanacionales. Ello no significa, por cierto, asumir lo que se ha llamado despectivamente la ideología "tercermundista". La manera de autopensarse de un colectivo no refleja necesariamente la realidad de su condición como tampoco garantiza el éxito de sus propuestas; pero conocer esa manera es relevante incluso para evaluar y para imaginar modos más eficientes o exitosos de acción.

El F.T.M. es, desde este punto de vista, un momento privilegiado, como lo es, por otra parte para novelistas y ensayistas de la época la discusión sobre el caso Padilla en América Latina (Alburquerque 2003; Claudia Gilman, 2003), pues se dan cita múltiples reflexiones y polémicas sobre aquello que se llamó el "rol del intelectual". En otras palabras, por una parte permite asomarse a la sensibilidad de la época y por otra detectar los niveles de acierto y de equivocación, los grados de conciencia o de falta de conciencia e incluso de esquizofrenia. Ello puede medirse en las predicciones realizadas; en la efectiva constitución de las redes, las instituciones y otras propuestas; en la incidencia o no en las políticas; etc.

La imagen de sí mismos que proponen quienes se asumen en el F.T.M. puede armarse sobre la base de algunas ideas que son los pilares que afirman este discurso: 1) El T.M se alimenta de concepciones del desarrollo que han sido elaboradas en el exterior y que son inadecuadas (Declaración de Santiago); 2) Las ideas e ideologías para el T.M deben venir desde dentro (Padma Desai 1973: 63); 3) Para ello debe hacerse investigación  que sea relevante-pertinente (Declaración de Santiago), en otras palabras deben establecerse instituciones de autosuficiencia intelectual (Comunicado de Karachi); 4) Esto deberá ser financiado por un fondo fiduciario, del orden del mil millones de dólares (Comunicado de Karachi); 5) Los cientistas económico sociales del T.M deben tener una plataforma donde encontrarse para intercambiar ideas (Declaración de Santiago); 6) Los intelectuales del T.M deben organizarse en torno a las inquietudes (formuladas en el "Comunicado") en vistas a crear un ambiente propicio para un orden nacional e internacional equitativo (Comunicado de Karachi) o, dicho en otras palabras: los intelectuales deben buscar los modos de transmitir sus ideas en los corredores del poder del T.M (Padma Desai, 1973: 63). Esta armazón se corona con una guinda retórica en la Declaración de Santiago, que argumenta que lo que se requiere es nada menos que una revolución intelectual que debe ser llevada a cabo en cada universidad, instituto y foro donde se discuta sobre el T.M.; y que el Comunicado de Karachi formula así: es necesario librar una revolución intelectual permanente para superar la dependencia del T.M. e introducir cambios profundos en el orden interno y externo que los países en desarrollo encaran actualmente.

Estas ideas básicas fueron explicitadas, desarrolladas o complementadas en diferentes documentos. Los "Estatutos" del  F.T.M aprobados en Karachi en 1975 se abren con un "Nosotros, los expertos en ciencias sociales y otros intelectuales del Tercer Mundo deseosos de hacer un aporte más constructivo y significativo a los pueblos de nuestros países, estamos convencidos de que por ahora la mejor forma de lograrlo es mediante la fundación, organización y respaldo de un "F.T.M" (Constitución, 1975: 1). Las funciones principales del Foro, según este documento son: proporcionar una plataforma para el intercambio de puntos de vista; proporcionar apoyo intelectual a los países del T.M.; estimular y organizar investigaciones socioeconómicas; prestar asistencia a las respectivas entidades; respaldar los programas de cooperación entre los países en desarrollo y; exponer opiniones sobre cuestiones internacionales que afectan al T.M. (Estatutos; 1975: 1-2).

Avanza en el desarrollo de algunas de estas ideas Mahbub ul Haq, participante y promotor de las reuniones de Santiago y Karachi y presumiblemente uno de los redactores de los documentos evacuados por éstas. Presentando específicamente el "Comunicado de Karachi" argumenta que uno de los objetivos es "equipar a nuestros negociadores (del T.M.) en conferencias internacionales con ideas poderosas y escritos concretos que puedan ser una voz de unión para el T.M. (75: 9). De hecho, hemos vivido de conceptos y pensamientos en gran parte tomados de Occidente y nuestro propio pensamiento ha sido frecuentemente juzgado con los estándares occidentales (75: 9). Nuestras ideas no han alcanzado aceptación porque han sido juzgadas con estándares inadecuados y no hemos sido capaces de organizar foros para proyectar nuestro pensamiento (75:10). Ul Haq escribe estar firmemente convencido que nuestra independencia nacional no es completa si la liberación política no es seguida de liberación económica e intelectual (75: 10), y la liberación intelectual es la más difícil de alcanzar, dado que muchos de nosotros somos prisioneros de nuestro pasado educacional. En un amplio sentido entonces el F.T.M. constituye un movimiento de autosuficiencia (self-reliance) intelectual. Ello quiere decir que a nivel nacional, significa la búsqueda de soluciones propias dentro del propio sistema de valores y a nivel internacional, es un  esfuerzo por organizar intelectualmente al T.M., para combatir por sus justas demandas en todos los foros internacionales. Esto es tomar los dos principales temas de nuestra agenda, NOEI (nuevo Orden Económico Internacional) y desarrollo nacional, en sentido muy específico y realista (75: 10).

Comenzamos hoy día, escribe, de una manera modesta, pero este movimiento crecerá inevitablemente hasta ser una fuerza irresistible. Se esparcirá hacia todas nuestras universidades, hacia todos nuestros institutos de enseñanza, hacia todas nuestras escuelas de pensamiento hasta que se alcance la revolución intelectual. Ello tomará tiempo. Debemos comenzar por crear un foro continuo para nuestros esfuerzos intelectuales. Luego debemos avanzar hacia el establecimiento de un Centro para el Desarrollo del T.M. con sus propios medios de publicación y sus recompensas para la excelencia del pensamiento, juzgadas por las necesidades de nuestras propias sociedades. Estoy firmemente convencido que este foro será la fuerza dominante en la próxima década (75: 10).

En la Carpeta de Documentación del F.T.M. en la biblioteca de la CEPAL se encontraba un documento redactado por varios autores entre ellos Samir Amin y Enrique Oteiza sobre "Nuevas formas de colaboración internacional en materia de investigación y capacitación para el desarrollo". En éste se observa que "el contacto entre las instituciones de los diferentes países del T.M. suele ser limitado, y casi inexistente entre las instituciones de los diferentes continentes del  T.M." (Amin et alt, 1975: 3). Estos juicios se enmarcan, por cierto, dentro de una reflexión que apunta precisamente a fomentar ese contacto, que aparece como necesario, en parte, debido a cuestiones epistémicas para evitar o aminorar "la perpetuación del uso de modelos y conceptos que reflejan los intereses y la experiencia de los países ricos" en las ciencias sociales y que "dificulta que los científicos sociales del T.M. adquieran un conocimiento genuino de sus sociedades, que tienen diferentes valores e instituciones" (Amin et alt 1975: 4). Consecuentemente, el documento retoma las conclusiones del propio F.T.M., a lo cual ya había hecho alusión Padma Desai, señalando que "se reitera lo expresado en el F.T.M.: ha llegado el momento de buscar estrategias alternativas de desarrollo más adecuadas a las necesidades del T.M. y estas deben emerger de un trabajo intelectual ad hoc" (Amin et alt 1975: 6).

Ahora bien, y ya se insinuó antes, este discurso sobre la tarea intelectual se imbrica con otro sobre la economía mundial. Es decir, se concibe también la realidad científica y tecnológica, e incluso la referida a las ciencias económico sociales, como afectada por las coordenadas que rigen el sistema mundial. Así, se habla de un "imperialismo académico" (Amin et alt 1975: 10), puesto que la experiencia demuestra que ha habido formas de colaboración académica vinculadas directamente con la preservación de formas antiguas de dominación o de formas nuevas de dependencia cultural y científica" (Amin et alt; 1975: 12).

De hecho, ya en los objetivos de CLACSO se encontraba obviamente la necesidad de coordinar y fomentar la colaboración entre los diversos países de América Latina a nivel de las ciencias sociales pero también "desarrollar la cooperación académica con otras áreas del mundo, particularmente Asia y África" (Oteiza, 1977: 14). También se realizaban recomendaciones prácticas, como "asignar recursos en orden a reforzar la colaboración interregional en el ámbito de la investigación entre las regiones de T. M.; establecer programas de becas en orden a formar estudiantes graduados en regiones subdesarrolladas distintas de la propia; reasignar recursos para fomentar el intercambio de profesores visitantes e investigadores dentro de las regiones del T.M.; establecer un programa de traducción y publicación en orden  a asegurar que la investigación generada en una región del T.M. sea utilizable en otras" (Oteiza; 1977: 17).

Es en este marco donde adquiere toda su significación la iniciativa de crear un F.T.M. La clave es que si los países del T.M. necesitan unirse para alcanzar protagonismo y así poder negociar por un orden internacional más justo y que permita generar formas propias de desarrollo, se requiere de personas que piensen esto: que elaboren y manejen la información y que sean capaces de diseñar estrategias. Para decirlo gramscianamente el F.T.M. sería la reunión de los intelectuales orgánicos del T.M.

Esta iniciativa, esta manera de autopercibirse y de imaginarse a futuro, se encuentra en buena medida inspirada por el Club de Roma, que además, y se verá en el próximo acápite, influyó sobre algunos elementos del clima que se respiró en la reunión de Santiago. El Club de Roma había publicado a comienzos de 1972 su famoso informe Los límites del crecimiento. Teniendo en cuenta este hecho y como se había gestado el documento, Mahbub ul Haq se preguntaba "donde había foros para que el T.M pudiera discutir sus problemas, qué hacíamos en seminarios y conferencias interminables donde nuestra voz no era solicitada ni escuchada? ¿No debíamos fundar nuestras instituciones de autosuficiencia intelectual que pudieran darle forma y sustancia a nuestra búsqueda de las estrategias de desarrollo adecuadas y a nuestros esfuerzos desorganizados por coordinar nuestra posición en las negociaciones con el exterior?

c) Sensibilidad y mentalidad de los sesentas

La sensibilidad es como el ecosistema: incide sobre los organismos eidéticos facilitando hibridaciones y evoluciones; es afectada por las poblaciones eidéticas, acentuando algunos rasgos, equilibrándola o colapsándola.

Varias de las ideas y sobre todo la mentalidad que se encuentran en la creación del F.T.M. son incomprensibles sin la sensibilidad sesentista. Por cierto, no se trata de que esa sensibilidad sea la causa, así no más. De hecho el cepalismo, el estructuralismo y el antiimperialismo son anteriores a los 60s.  Pero es durante esos años que se hibridan, se "reinterpretan" o evolucionan, de modo que el cepalismo se hace dependentismo, en tanto que en los 80s, en cambio, el cepalismo evolucionará, con otras hibridaciones en el marco de otra sensibilidad, hacia el "desarrollo con equidad".

Ya se vio el énfasis en la necesidad de gestionar o al menos inspirar las políticas del T.M., políticas que le otorgaran protagonismo a la vez que afirmaran su autonomía o soberanía, para lo cual era necesario un pensamiento propio que emergiera desde dentro, a partir del cual se realizaría una revolución intelectual respecto de los criterios manejados en la actualidad. El informe del Club de Roma hace patentes algunas cuestiones complementarias tanto cuanto contribuye a catalizar otras y sobre todo plantea el desafío de pensar la totalidad, aunque ahora desde la humanidad pobre.

Puede decirse que existió una mentalidad, es decir una serie de criterios no siempre conscientes o explicitados, compartidos por sobre las diferencias ideológicas u otras. Una especie de premisa a este respecto, que por cierto trascendía con mucho al grupo, es que un objetivo básico era eliminar la pobreza de los países del T.M. y que en esta línea se rechazaba completamente las estrategias para el crecimiento económico que habían estado en boga en los cincuentas y primeros sesentas (Padma Desai 1973: 59). Explicando parcialmente lo señalado, la misma autora decía que nadie "argumentó explícitamente a favor de la estrategia de crecimiento primero y distribución después" (1973: 60).

Esta cuestión del crecimiento alude a un problema a medio camino entre sensibilidad y mentalidad que tiene que ver con las "dudas acerca de la prosecución del crecimiento material como un fin en sí mismo" e incluso con una suerte de "escepticismo anti-crecimiento" (1973: 60), cuestión en la que se reunían factores propiamente económico-sociales como la maquinización y la mano de obra, ambientales como los límites del crecimiento y otros existenciales (¿o místicos?) que aludían a los estilos de vida y que emparentaban esta sensibilidad con las de los Hippies, Beats, Flower People, Jesus Freaks o New Left (1973: 60). Esto empalma, por otro lado, con una suerte de mesianismo identitario que afirmaba reiteradamente que "las ideas básicas y las ideologías para el T.M. deben venir desde dentro" y que los creadores de estas ideas e ideologías deben buscar formas institucionales para trasmitirlas en los corredores de poder del T.M. (1973: 63). A fines del período se constituyó un tipo de mentalidad en que confluyeron algunos aspectos como: límites del crecimiento; preocupación medioambiental; crítica a la sociedad industrial con ribetes frankfurtianos y psicoanalíticos; híbrido de hipismo, orientalismo y primitivismo cristiano5 .

En este marco es que se genera esa empatía que identifica a los participantes en la reunión de Santiago: pensar el mundo desde el T.M, imaginar una economía más sencilla, solidaria y equitativa, coordinarse para elaborar un proyecto para alcanzar estos objetivos. Influidos por Los límites del crecimiento y en polémica con el texto se responde diciendo que no existe una sola humanidad sino dos: la rica y la pobre. Los que se reúnen aquí, y particularmente los inspiradores, son algo así como los intelectuales orgánicos, ya se ha mencionado, portavoces y conciencia de la humanidad pobre. La respuesta al Club de Roma: No hay una sola humanidad "De hecho, la mayoría de la gente del T.M. está consciente de que hay dos mundos, dos planetas, dos humanidades -una perturbadoramente rica y otra desesperadamente pobre- y que sus preocupaciones gradualmente se han dividido. En su mundo la preocupación hoy día es sobre la calidad de vida; en nuestro mundo la preocupación es la vida misma, aquello que se refiere al hambre y la desnutrición" (Ul Haq, 1974: 6).

Padma Desai destaca que se evidenciaba "un sentido de mutua empatía", "era como si judíos de todas partes del mundo hubieran llegado a Jerusalén para participar en una conferencia", había un "sentido de problemas comunes y de destino común" (1973: 63). Ello se expresó en que la relativa desorganización de la reunión fue más que compensada por el hecho que los participantes "estaban unidos en espíritu por la pobreza de sus países y su determinación de articularse alrededor de esto" (1973:57).6

5.  REFLEXIONES FINALES Y PROYECCIONES

a) El acercamiento a la experiencia del F.T.M. se ha hecho a partir de la pregunta por cómo se han constituido las redes intelectuales (o cómo han fracasado), en la presunción de alimentar una reflexión actual sobre la inserción metanacional de nuestros intelectuales. Las conclusiones que se apuntan a continuación son consecuentes con esta óptica.

El F.T.M. quiso contribuir en buena medida como alternativa al Club de Roma, como la (una) voz de la sociedad civil intelectual de los países subdesarrollados. Pero no solamente careció del impacto que esperaba sino que además no fue capaz de articular a una parte significativa de la intelectualidad del T. M. y en particular, los cientistas económico sociales chilenos no quisieron y/o no pudieron integrarse de modo permanente.

¿Qué fue lo que impidió que el F.T.M. se constituyera a lo ancho del T. M. y qué impidió que la intelectualidad chilena se integrara en el F.T.M. y a través de éste se insertara internacionalmente? Hay razones que tienen que ver estrictamente con lo abordado en este trabajo y otras no tanto. Estas últimas apenas se esbozarán.

Una explicación casi espontánea iría hacia lo siguiente: el golpe de estado del 73 desarticuló grupos de trabajo, cerró centros, motivó la emigración, rebajó los niveles salariales, además de consecuencias morales como incertidumbre, descolocación, etc., todas cuestiones que impedían continuar con un tipo de quehacer que se había ido constituyendo por unos 20 años.

Ello no afectó sólo a chilenos. En el país se habían dado cita numerosos intelectuales extranjeros que, en contacto con algunos chilenos, pretendían generar un cambio o una revolución a partir de la coordinación: política y ciencias económico sociales; Estado-academia-organismos internacionales. El golpe de estado de 1973 desarticuló y desmoralizó no solo a los chilenos sino también a estos extranjeros, para quienes Chile dejaba de ser un lugar grato o interesante para vivir así como un escenario para desplegarse. Éstos, chilenos o extranjeros, podían exaltar al Che pero tenían bastante claro que por una u otra razón la guerrilla o el foco no eran sus destinos.

En todo caso, sin academia o Estado ¿qué sentido podía tener ir a discutir con indios, nigerianos, indonesios, paquistaníes y otros remotos, las maneras de desarrollar al T. M. y exhibir la vergüenza de su pérdida de protagonismo? Todavía no se había elaborado suficientemente el paradigma del protagonismo en/a través de la sociedad civil (ONGs, etc.) nacional y mundial. Así, en la reunión del F.T.M. en Karachi en enero de 1975 sólo participaría Enrique Iglesias y Oscar Arias de los latinoamericanos  presentes en la primera reunión, y Fernando Henrique Cardoso, Celso Furtado, Helio Jaguaribe, Enrique Oteiza, Amilcar Herrera. El único chileno fue Luciano Tomassini, a la sazón residente en Buenos Aires, como director del INTAL (Instituto para la Integración de América Latina). También participaron otros latinoamericanos menos relevantes en la historia de la producción intelectual y de las redes como Manuel Pérez Guerrero, venezolano; Oscar Pino Santos, mexicano; José M. Suárez Mier, mexicano; Otoniel Velasco, peruano; Santiago Macario, argentino que trabajaba en la CEPAL en Santiago.

Es difícil imaginar qué habría ocurrido sin el golpe de Estado, pero quizás ello pueda remediarse en parte recurriendo a la experiencia de otros países que o no sufrieron este género de acontecimientos o no los sufrieron tan pronto o con tanta intensidad, en particular argentinos, peruanos, mexicanos y venezolanos, o recurriendo a los casos de chilenos que estando insertos en organismos internacionales no sufrieron tan fuertemente el impacto del 73.

Teniendo en cuenta estos dos puntos de comparación mi interpretación es que igualmente sin golpe nuestros cientistas económico sociales no habrían logrado mantenerse en conexión con el F.T.M. y esto apunta precisamente a la caracterización de nuestra intelectualidad: de sus maneras de pensar, de pensarse, de actuar al interior de la actividad profesional y en sus fronteras con la actividad política, de sus instituciones y sus conexiones, de sus objetivos y sus horizontes. En otras palabras, las carencias económicas, el provincianismo expresado en desconocimiento y desinterés por Asia, África y Oceanía; la falta de idiomas, revistas, libros; la poca experiencia internacional; y la poca urgencia y utilidad de esos contactos, hacían para esta intelectualidad que la propuesta del F.T.M. fuera una iniciativa demasiado ambiciosa, remota y vaga. La pregunta puede reformularse más ampliamente y Chile pasa a ser un ejemplo del T.M. ¿Por qué ni los chilenos ni otros intelectuales del T.M. pudieron integrarse y construir un organismo como el F.T.M.? ¿Por qué la intelectualidad periférica estaba incapacitada para realizar el desafío que se habían propuesto algunos que se subían por el chorro de una sensibilidad que se agotaba ya a comienzos de los 70?

b) Entonces avancemos en un segundo nivel de profundidad. En este plano, la primera razón para explicar la incapacidad de inserción chilena es que el F.T.M. se propuso objetivos que iban muy por encima de las posibilidades de quienes querían llevarlos a cabo: capacidad económica, conocimiento de las otras regiones, instituciones de pertenencia, etc. Salvo algunas personas como Amin, Bhagwati, Iglesias, Sunkel, ul Haq, los participantes eran muy "nacionales" (provincianos en la mundialización intelectual) y/o muy jóvenes y/o pertenecientes a instituciones muy débiles y/o se encontraban en condiciones muy precarias para sostener una empresa de esta envergadura por mucho tiempo.

La segunda razón, y que apunta a explicitar la primera, es el nacional-provincianismo. La intelectualidad de América Latina y del T.M. proviene de países no-imperiales y en consecuencia mira hacia el mundo como hacia lo otro, no hacia lo propio. El mundo es lo extraño, aquello curioso y exótico pero no objeto de investigación, y se debe conocer sólo aquello que el "buen tono exige". El tema para esta intelectualidad es lo nacional, entender e influir en la nación, y cuando se es de provincia: entender a la nación a través de la provincia: Córdoba, Porto Alegre, Valparaíso, Guadalajara. Eso en los países que tienen provincias; la gran mayoría son sólo capitales. En otras palabras, las ideas en torno a las cuales se armó el F.T.M. son demasiado grandes para la inmensa mayoría de la intelectualidad del mundo latinoamericano y subdesarrollado, más aún en esa época, antes de los grandes exilios.

Una tercera razón que explicita y complementa las anteriores, y que es muy propia de los largos 60, apunta a que incluso aquellos intelectuales capaces de pensar el sistema mundial lo piensan "políticamente", es decir según el paradigma o la imagen de la polis y del Estado-nación, y no "planéticamente" en su especificidad y en su diferencia de la polis. Esta mirada "política" tiene dos dimensiones y cada una genera un problema. a) Una dimensión es aquella que conduce a pensar la realidad desde la autopercepción como intelectual orgánico del Estado-nación o del pueblo de la nación. Por tanto, en la medida que se ha sido expulsado de aparato y no se tiene poder sobre las decisiones del pueblo o de la nación se está huérfano y sin destino. El único destino es luchar por la recuperación de las posiciones para sólo después luchar por el bien de la nación. Ello hizo que buena parte de la intelectualidad de centro e izquierda chilena, luego del 73 se haya  puesto en una onda que no sintonizaba con la del F.T.M. b) La otra dimensión es aquella que conduce a concebir el sistema mundial como una oposición entre desarrollados y subdesarrollados o entre ricos y pobres o entre países propietarios y proletarios, lo que lleva a imaginar una especie de lucha de clases a nivel mundial en que los países pobres se organizarían como un sindicato que haría reivindicaciones progresivas hasta ganar una contienda final que rompería las cadenas de la dependencia y generaría el desarrollo. En buena medida se había asumido (construido) la idea de lo que se llamó "tercermundismo" (véase Rangel: 1982). Pero la intelectualidad chilena de derecha era lejana e incluso contraria a esta imagen de las cosas y la de centro e izquierda, que en buena medida compartió este paradigma (más aún, creado principalmente en Chile en el seno de la CEPAL, ILPES etc.), lo fue abandonando progresivamente, asumiendo la visión "planética": el mundo es un ecosistema demasiado ancho y ajeno, no una polis, y para prosperar allí hay que adaptarse y desenvolverse. Es decir, dejó de pensarse el mundo como una polis (real o al menos potencial) para pensarse como un inmenso ecosistema complejo donde el "azar" o la "necesidad" de los fuertes es mucho más relevante que el pobre poder de los pobres.

El F.T.M. fue pensado por unas pocas personas situadas en puestos o lugares que les permitían una "visión mundial" pero su mirada no era posible para un grupo mayor que sólo tenía "visión nacional". Personas como Amin, Iglesias, Corea, Somavía, Ul Haq, entre otras, trabajaban en organismos internacionales, personas como Padma Desai, Bhagwati, Díaz Alejandro trabajaban en importantes universidades de USA desde donde se puede mirar al mundo y en donde se manejan recursos de otro orden que en las pobres y/o pequeñas universidades o institutos de investigación del T.M. y donde se goza además de una estabilidad laboral y de una atmósfera de trabajo de otro nivel. Esa gente no advertía la pobreza, el provincianismo, la inestabilidad, la cortedad de miras de una intelectualidad que ni siquiera había todavía accedido a los postgrados. El pensamiento que inspiró al F.T.M. fue un pensamiento global, no asumible ni menos utilizable y desarrollable por parte de vastos grupos de intelectuales7 .

En síntesis, la intelectualidad chilena y latinoamericana, en su inmensa mayoría, carecía de capacidad teórica, para pensar el mundo y sus diferentes sub espacios, y práctica para generar o participar como co-gestora en redes que comprendieran a 50 países, o siquiera 30. Curiosamente, sin embargo, la intelectualidad de izquierda y centro logró luego del 73 una exitosísima inserción internacional, como no la logrado nunca otra intelectualidad latinoamericana, aunque para ello debió asumirse como "cola de león". Es decir, se integró a las grandes redes político-intelectuales hegemonizadas por europeos: 3ª Internacional, 2ª Internacional, Internacional Democristiana, iglesias cristianas: red social cristiana y red liberacionista.

Para constituir redes latinoamericanas, existían en cambio mejores posibilidades. De hecho, desde Chile se habían gestado (gestionado) y coordinado en buena medida las redes de cientistas económico sociales. Algunos chilenos en estrecha colaboración con  extranjeros residentes, contando con apoyo de organismos internacionales y del Estado chileno, fueron claves para la constitución de las redes de cientistas económico sociales entre los 50 y los 70. Luego del 73, sin embargo, este grupo pierde cohesión, pierde apoyo y pierde confianza en sí mismo, lo que permite enganchar con otro nivel de explicación que tiene que ver con la sensibilidad de los años 60.

c) Las ideas que circularon a través de Chile.

Durante los largos 60 Chile fue un productor y un corredor de ideas, más que en otras épocas. En los 60s, Chile se hizo presente por primera vez, y única hasta ahora, en el escenario intelectual mundial. Se recibían muchas ideas que eran procesadas o reelaboradas y relanzadas a la circulación. Llegaban y salían muchas ideas pues circulaba mucha gente formadora de opinión. El liberacionismo (Paulo Freire, Helder Cámara), del dependentismo (Andre G. Frank, Fernando H. Cardoso, Enzo Faletto), el neoliberalismo latinoamericano (Arnold Harberger, Sergio de Castro), el socialcristianismo desarrollista (Roger Vekemans, Fernando Castillo Velasco) y el cristianismo socialista (Gonzalo Arroyo, Pablo Richard) son tendencias que en buena medida se gestaron en Chile, particularmente durante la segunda mitad de los largos 60s. El F.T.M. y sus ideas son parte de este proceso. El "tercermundismo", en su versión UNCTAD, en gran medida se elaboró sobre ideas generadas en Chile. Existe una línea que va desde Raúl Prebisch a Osvaldo Sunkel, Enrique Iglesias, Gamani Corea, Samir Amin, Mahbub ul Haq.

¿Por qué llegaron a Chile Andre G. Frank o F.H. Cardoso? Porque ya estaba la CEPAL, ILPES, FLACSO; ¿Por qué llegó a Chile Paulo Freire? Porque ya existía la conexión Olinda Recife Río de Janeiro Santiago, porque Helder Cámara era conocido y porque la revista Mensaje lo publicaba, porque ICIRA estaba empeñado en promover al campesinado; ¿por qué llegó Roger Vekemans a Chile?, ¿Por qué se empezó a editar en Chile la Monthly Review, en español, la publicación más importante del neo marxismo? Porque Clodomiro Almeida era un referente, porque el Chile se encontraba el partido socialista más importante y organizado de América Latina. Santiago era el puente ideológico principal (obviamente no el único) de varias tendencias con América Latina. Ello produjo una densidad de ideas que sólo puede explicarse por el efecto bola de nieve.

Cabría preguntarse, aunque no es el momento de responderse ahora, ¿por qué no prosperó en Chile también un ensayo de alto nivel? Sin duda Octavio Paz y la escuela mexicana eran conocidos pero no pudieron ser reelaborados. ¿Por qué no prosperó una filosofía existencialista o frankfurtiana? Sartre, Camus, Marcuse, Fromm, fueron leídos, pero no hubo reelaboraciones importantes de su pensamiento. ¿Por qué no se produjo alguna obra importante de geopolítica como la de Golbery do Couto e Silva en Brasil? Igualmente desafiante puede ser la pregunta relativa a ¿por qué habiendo en Chile tantos liberacionistas o cuasi, debió ser Gustavo Gutiérrez en Perú o Enrique Dussel en Argentina quienes desarrollaran las obras de más envergadura sobre teología y filosofía? o ¿por qué habiendo  tantos neoliberales fue en Perú donde Hernando de Soto, unos años después escribió la obra más original del neoliberalismo latinoamericano?

Ideas que entraban, se procesaban o reelaboraban y salían: materias primas, valor agregado, exportación. Las ideas que circularon en el espacio F.T.M. fueron las del Club de Roma en torno a los límites del crecimiento y el respeto al medio ambiente, las provenientes de Bandung y la liberación africana con la constitución de un bloque de los pueblos descolonizados y pobres, aquellas acerca de la necesidad de un nuevo orden internacional, las relativas a la crítica de la sociedad industrial donde convergían ideas marxistas, psicoanalíticas, orientalistas y místicas con el juvenilismo tan característico de la década.

Estas ideas y obras fueron insumos para las reelaboraciones que salieron de Chile en esos años. El ecosistema conformado por  la sensibilidad sesentista facilitó la aparición de una cosmovisión que fue el dependentismo tercermundista, ideología que a la vez sirvió de insumo para otras, como por ejemplo el liberacionismo.

d) La búsqueda de las causas relativas a por qué la inserción de los intelectuales chilenos o extranjeros residentes fue tan limitada o simplemente no fue posible en el F.T.M. y que reflexiones pueden hacerse a partir de allí para potenciar la inserción actual y el desarrollo de las fuerzas productivas intelectuales, puede todavía iluminarse si se tiene en cuenta la cuestión de la sensibilidad sesentista, de que tanto se ha hablado. La sensibilidad sesentista generó desmedidas expectativas y frustraciones no menores, ello es un adquirido de nuestra memoria histórica reciente. El F.T.M. tal como fue pensado, y su fracaso, es parte del mismo fenómeno. Imaginar por ejemplo, que el F.T.M. podría obtener un financiamiento de mil millones de dólares y que podría gestionar ese dinero es como creer que los Andes serían la Sierra Maestra de América Latina.

Si es cierto que los paradigmas operan doblemente como lentes que permiten ver a la vez que distorsionan la realidad, con las sensibilidades ocurre de una manera superlativa. Los paradigmas y las sensibilidades dan como obvias algunas premisas o conexiones entre hechos que vistos desde fuera no lo parecen en absoluto. Esto operó en los 60s como en otras épocas, pero siendo una época más intensa que otras operó más intensamente: los estallidos fueron de mayor sonoridad y fulgor, pero de menor duración.

Ahora bien, ¿en qué sentido la sensibilidad de los 60 potenció por un lado e inhibió por otro estas redes? El modo como las potenció ya se ha señalado: fundamentalmente por esa solidaridad que hermanaba al T.M. en una lucha anticolonial y antiimperialista por la superación de la dependencia; la pobreza y hacia el desarrollo; y sobre todo, creer en la existencia de una polis global donde la parte pobre debía sindicalizarse para transformar el sistema mundial y hacer otro más justo. La otra cara, la limitadora, la constituyen una confianza excesiva en las propias fuerzas y una visión dualista del sistema económico mundial y del devenir histórico.

Si bien coexistían ideas diferentes y radicalmente opuestas se constituyó una sensibilidad que emparentaba a buena parte de la elite de la época, exceptuando a un pequeño grupo de conservadores de viejo cuño. Probablemente el sentimiento más importante es que el mundo se encuentra en un estado deplorable de decadencia pero que es transformable a voluntad, en lo cual convergen desde marxistas radicales a neoliberales. Esto se expresa en una dimensión voluntarista y fáustica que hace creer en la aparición de una nueva era de armonía, felicidad, libertad y justicia, lo que emparenta a materialistas racionalistas con místicos hipis. La confianza en que el mundo y la historia es comprensible y manejable, que se conoce el funcionamiento del pasado, del presente y del futuro y que se va hacia éste con buen timón, es algo que sólo algunos literatos y filósofos no compartían. Esto no significa que los problemas no se consideraran grandes, podía hablarse de cuestiones gigantescas y descomunales, pero en la medida que se estaba de parte de la justicia eran solucionables, así como David había vencido a Goliath.

Puede formularse esto de otras maneras: era la época del militar más que del industrial, del Jesucristo más que del San Pablo, del crítico y del revolucionario más que del constructor, del generador de ideas tan grandiosas como las dificultades para hacerlas realidad; era la época de la intensidad.

Debe entonces reformularse la pregunta: ¿de qué modo operó la sensibilidad sesentista como ecosistema para potenciar el desarrollo de organismos eidéticos como el tercer mundismo, a la vez que para llegar a imaginar un proyecto de red mundial de intelectuales del T.M. que se constituiría en una especie de partido de cuadros de vanguardia de las naciones proletarias? ¿De qué modo el grado extremo de "intensidad" de este ecosistema ejerció una selección entre los organismos eidéticos existentes o generó alteraciones genéticas produciendo mutantes que prosperarían rápidamente en dicho ecosistema?

La "intensidad", como característica psico-cultural que consiste en asumir la existencia como algo que se juega completamente en cada minuto haciendo así de todo hecho algo trascendentes, potenció el "militantismo". Éste tendía a inhibir todo comportamiento e idea que fueran consensuales, conciliadores o eclécticos. El militarismo y el romanticismo operaron como criterios de selección por ejemplo dentro del universo de las ideas cristianas como de las ideas económico sociales. En el cristianismo el "primitivismo" donde convergían activismo, pureza y sacrificio, en las ideas económico sociales la "deseconomización" donde llegó a concebirse el desarrollo como sinónimo  de liberación y no de crecimiento económico. Pero ello no solo operó en relación a las ideas que estaban presentes en el país sino que también en la selección de lo que se importaba: se importó en grandes cantidades un marxismo "humanista" y un frankfurtismo "juvenilista". Es decir, organismos que eran coherentes con la "intensidad" y que la reforzaban, dándole mayor fuerza o velocidad a su dinámica.

Esta dinámica en algún momento destruyó el mecanismo autorregulador del sistema y allí la intensidad se disparó. Se debilitó tanto la capa de ozono generándose un calentamiento de tal magnitud que debía conducir al pronto colapso del sistema.

El juvenilismo, afirmado en una prédica que destacaba majaderamente la responsabilidad y la potencialidad de los jóvenes cargando sobre sus hombros una y otra vez el futuro de la humanidad tanto en el discurso cristiano como en el masónico, el romanticismo y la crítica de las costumbres  burguesas acomodadas, son elementos que por décadas se fueron cumulando para generar un tipo de sensibilidad. El juvenilismo y el voluntarismo son sinónimos, casi. Las lentes de la sensibilidad sesentistas veían desmedidas posibilidades en la realidad. Los 60 nos han permitido ver post factum (post festum, post bellum, post mortem) cómo se había identificado el futuro con el deseo: crecimiento económico, democratización, solidaridad mundial, reparto equitativo de los bienes y del poder, probidad, etc. Con esta realidad por venir se juzgaba la realidad presente en términos en extremo negativos, por efecto de contraste. Se trataba del fin de una época de alineación; la luz y la reconciliación estaban a la vuelta de la esquina.

Esta mirada de los 60s que hoy es de Perogrullo no ha sido sin embargo evaluada en la significación que tuvo para juzgar la economía y los niveles de crecimiento, para juzgar la política y la democracia particularmente, para juzgar los indicadores sociales y los programas de mejoramiento. Todo esto era para América Latina mejor que en los 80 e incluso mejor que en los 90, pero la visión era extremadamente más negativa.

Los 60 se pensaban como época de quiebre, de situación revolucionaria, donde todo el mal y todo el bien, paradójica y dialécticamente se encontraban de manera apocalíptica.

e) Para agregar todavía  una explicación suficiente, aunque nada necesaria, y la más material de todas, debe recordarse que sin duda los chilenos y latinoamericanos residentes en el país durante los largos 60 habían sido capaces de crear y gestionar redes metanacionales, conectando a muchos países de América Latina como también de América del Norte, Europa Occidental y un  poquito más. ¿Qué se requería entonces para dar un salto hacia el T.M.? Ellos no pudieron sostener a las redes tercermundistas ni éstas a ellos.

Si bien uno de los tópicos recurrentes del discurso era la necesidad de una cierta autogestión de las ideas, independencia o liberación intelectual, distintos participantes en el F.T.M. han sido explícitos aludiendo a la procedencia de los fondos que permitían realizar las reuniones (Padma Desai, 1973; Amin 1999: 137; Iglesias, 1975). Éstas fueron financiadas por fundaciones canadienses, suecas u otras o por gobiernos. Las instituciones intelectuales captaban pero no manejaban los fondos. No existían prácticamente en el T.M. fondos concursables que aseguraran la continuidad de estas iniciativas.

Poco a poco se irían implementando en los países del T.M. los fondos asociados a la investigación y a la presentación de trabajos en los congresos, lo que le otorga una independencia fundamental a los intelectuales, haciéndoles sujetos de decisión respecto de dónde se gastan esos recursos. Ahora bien, debido a lo exiguo de esos fondos, incluso década después, las posibilidades de concurrir a congresos en otros continentes siguen siendo relativamente bajas y a los continentes lejanos en términos de kilómetros/avión, como son los otros del T.M. todavía más bajas. Por cierto, esta condición económica se potencia a otra cultural, es de mayor  prestigio social y académica y socialmente viajar a Francia que a Sri Lanka, al menos para la masa. Sólo después de una larga carrera ir a Sri Lanka pasa a ser más prestigioso que el convencional viaje a París.

Sea como fuere, en la actualidad existen fondos suficientes para que miles de intelectuales del cono sur puedan, por ejemplo, concurrir a países vecinos a presentar trabajos. Ello es una base imprescindible para un primer grado de inserción internacional de nuestra intelectualidad, y esto no existía en los 60.

f) Todas las épocas, supuestamente, tienen su ethos y su pathos. Quizás eso es tautológico. Llamamos "época" a una determinada configuración de ethos y pathos.

Reconocida como la primera formación mundial es la que se ha llamado "victoriana", con presencia en Europa, América, Oceanía: Australia y Nueva Zelanda; Asia: partes de la India, China y Japón; África: costa ecuatorial occidental, Egipto y Sudáfrica. Sin duda esta sensibilidad que se expresa entre 1880 y 1915, aproximadamente, se plasma en la hegemonía mundial británica.

La sensibilidad de los 60s (más intensa, breve y más ampliamente compartida) tiene en buena medida sus orígenes en la periferia. No existiría en algunos de sus aspectos sin la descolonización africana, sin la revolución cubana y sin la revolución cultural china. La ausencia de estos componentes sería tan cercenadora como quitar la informatización del vestir o la renovación de la canción y la música popular anglosajona.

No hubo sesentismo donde no hubo universidad. El sesentismo es inseparable del juvenilismo, expresión del aumento numérico y constitución de un sector juvenil urbano cada vez más numeroso y educado que en un momento, en forma similar a otros sectores sociales, reivindica su espacio, su deseo de cierta hegemonía cultural y su lugar en la repartición del poder. Hubo, sin embargo, lugares en que hubo universidad casi no existiendo el sesentismo. Probablemente el caso más nítido sea el de Moscú, lo que no hace sino mostrar, claro post factum, la carencia de vida y de vitalidad, de esa sociedad. En Beijin en cambio hubo una especie de sesentismo con la revolución cultural, aunque de una forma más clásica se expresó en los 80s en el movimiento que culminó con los hechos sangrientos de la plaza de Tiananmen (Véase Lun: 2003). Allí se manifestó con toda nitidez la explosión de vitalidad, ese exceso que deriva en tanta ocasiones hacia el apetito de muerte presente en la búsqueda del suicidio-sacrificio, máxima culminación del apetito de sentido.

Pero el sesentismo también puede tipificarse, por otra parte, como subespecie de un tipo de sensibilidad "de exaltación" recurrente en la historia moderna. Algo de eso ocurrió en los "años locos", durante la primera postguerra mundial, y también en los años románticos hacia 1850, poco antes poco después. Ambas ocasiones están marcadas por la irrupción de lo juvenil.  Los inicios del siglo 21 están esperando una nueva irrupción, aunque existe una diferencia decisiva con los 60s, que es el envejecimiento relativo de la población y ello podría cambiar la dinámica socio cultural en el largo plazo.

ANEXO 1*

 

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Dependencia

       

 

       

Mala distribución de la riqueza /necesidad de hacerlo más equitativamente

   

     

 

 

     

 

Agotamiento del viejo orden económico

           

 

 

   

   

Necesidad de NOEI más justo

       

   

       

   

Frente común de productores de materias primas

       

 

 

 

   

Crecimiento de las desigualdades a nivel mundial

       

   

       

       

Endeudamiento del T.M.

                     

     

 

Multinacionales peligrosas

     

       

               

Agotamiento y crítica a desarrollismo

 

 

   

                     

Necesidad de planificación

     

         

       

     

Buscar alternativas propias de desarrollo

             

               

Soberanía-autonomía, afirmación frente a transnacionales

     

 

       

             

Marginación relativa y creciente del T.M.

         

 

                 

Injusta e inadecuada división internacional del trabajo

               

               

Efectos negativos del comercio internacional

 

                 

           

Tecnología = nueva dependencia

       

                       

Integración L.A.  o Asia o África

   

   

     

                 

Tecnologías apropiadas

             

   

 

           

Autonomía, autoconfianza, solidaridad, organización cooperación países T.M

       

   

 

   

 

     

Fuga de cerebros

                   

           

Deterioro en los términos del intercambio

                       

         

Productores de materias primas no las administran

           

     

               

Desarrollo desigual

               

                 

Traspaso de ideas y modelos no benefician al T.M.

             

         

         

Necesidad de diálogo entre intelectuales del T.M.

                 

         

     

Preocupación ambiental

       

 

                       

Aumento de protagonismo países del T.M

                             

   

Control de población

             

       

           

Desarrollo material integrando lo social y cultural

             

                     
 

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Mejor aprovechamiento de recursos por los países del T.M.

                       

           

Mejor actitud de los desarrollados hacia el T.M.

                     

             

Propuesta de un socialismo tercermundista

                     

             

Ayuda para el desarrollo

   

                               

Crisis del T.M.

             

                     

Hambre, deficiencias alimenticias

                       

           

Agua, deficiencias de ella

                       

           

Explotación de productores de materias primas

                                   

Derecho a disponer de recursos y darse formas de gobierno

                 

                 

Desnacionalización de la industria en el T.M.

 

                                 

T.M. financia a los desarrollados

   

                               
                                       
* Los números corresponden a los nombres de la siguiente lista:

1. Gonzalo Martner, 2. Osvaldo Sunkel, 3. Carlos Massad, 4. Alejandro Foxley, 5. Luciano Tomassini, 6. Juan Somavía, 7. Padma Desai, 8. Foro Santiago, 9. Foro Karachi, 10. Enrique Iglesias, 11. Samir Amin, 12. Jagdish Bhagwati, 13. Nurul Islam, 14. Mahbub ul Haq, 15. Antonio Casas González, 16. Ismail Sabri Abdallah, 17. Gamani Corea, 18.Carlos Díaz Alejandro, 19. Justinian Rweyemamu

* Se han omitido los verbos y los artículos de los juicios para hacer viable el esquema. El lector comprenderá que el n°2 debe leerse así: Existe mala distribución y hay necesidad de hacerlo mejor; el n°3: Existe un agotamiento del viejo orden económico; etc.

ANEXO 2

Abdallah, Ismael Sabri: Graduado de la Universidad de El Cairo y de la U. de París. Enseñó en las Universidades de Alejandría y de El Cairo. Durante el gobierno de Nasser, fue Ministro de Planificación de Egipto. Fue el editor de State Publishing House, y Director del Institute of Nacional Planning.

Amin, Samir: Economista egipcio residente en Senegal, especialista en temas del Tercer Mundo, particularmente del África negra.

Arias, Oscar: Costarricense, Doctor en Ciencias Políticas. Docente de la Universidad de Costa Rica desde 1969. Desde 1970 inicia una ascendente carrera política, destacándose en 1970 su nombramiento como asesor financiero del entonces presidente José Figueres Ferrer. En 1986 obtiene la Presidencia de la República.

Bhagwati, J.: Indio, profesor de economía del Instituto Tecnológico de Massachussets y en el Instituto de Estadística de India en la Escuela de Economía de Delhi. También ha enseñado en Oxford y la Universidad de Columbia, en Nueva York. Ha escrito numerosos artículos y también algunos libros, fundamentalmente sobre teoría y políticas internacionales de economía y desarrollo.

Botero, Rodrigo: Director Ejecutivo de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo de Colombia

Corea, Gamini: Nació en Colombo, Sri Lanka, sus estudios los realizó en Cambridge y Nuffield College, Oxford. Luego de desempeñar altos cargos en el gobierno, pasó a ser secretario general de la UNCTAD en 1974. Fue miembro del consejo superior de la Fundación Dag Hammarskjold.

Desai, Padma: India, profesora del Russian Research Center de Harvard. También ha actuado como consultora de la Comisión Económica Nacional Unida para Asia y el Extremo Oriente.

Díaz Alejandro, Carlos: Economista cubano, especialista en economía latinoamericana. Autor de La devaluación del cambio en un pueblo semi industrializado. La experiencia argentina 1955-1961. (1966).

Foxley, Alejandro: Economista chileno, profesor del Centro de Estudios de Planificación CEPLAN de la Universidad Católica de Chile.

Iglesias, Enrique: Economista uruguayo. Fue Secretario Ejecutivo de la CEPAL entre abril de 1972 y febrero de 1985 . De 1966 a 1968 fue presidente del Banco Central de Uruguay.

Islam, Nurul: Asistente Director General del Departamento de Economía y Políticas Sociales de la FAO. (Food and Agricultural Organisation). Fue profesor de economía en Dacca entre 1955 y 1963, y director del Instituto de Desarrollo Económico en Pakistán (1964-71). Sus publicaciones: Studies in Foreign Capital and Economic Development (1960), A Short-Term Planning Model for Pakistan's Economy (1964).

Martner, Gonzalo: Economista chileno. Trabajó en la Comisión Económica para África. Ministro Director de ODEPLAN (Oficina de Planificación Nacional) durante el gobierno de Salvador Allende.

Massad, Carlos: Economista chileno. Profesor de la Universidad de Chile, Director del Banco Central.

Onitiri, H.M.A.: Economista nigeriano, director del Instituto de Desarrollo Social y Económico de la Universidad de Ibadan.

Rweyemamu, J.: Economista tanzano, enseñó en la Universidad de Dar es Salaam donde fue el Decano de la Facultad de Bellas Artes y Ciencias Sociales. Participó en el gobierno como consejero económico del Presidente, luego en Naciones Unidas.

Somavía, Juan: Abogado chileno. Entre 1967 y 1968 fue profesor de Asuntos Económicos y Sociales en los cursos sobre políticas comerciales del GATT, en Ginebra. Entre 1968 y 1970 fue embajador y asesor en Asuntos Económicos y Sociales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile a cargo de materias multilaterales, inclusive OIT. Entre 1970 y 1973 se desempeñó como Secretario Ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, y fue embajador de Chile ante el Pacto Andino.

Sunkel, Osvaldo: Economista chileno, profesor de la Facultad de Economía e Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. Tuvo cargos directivos en CEPAL e ILPES; participó en diversas misiones de investigación y asesoría.

Ul Haq, Mahbub : Economista paquistaní, estudió en Cambridge y Yale. Trabajó en la Comisión de Planificación pakistaní entre 1954 y 1970. Luego fue consejero económico y asesor del Presidente del Banco Mundial.

 

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1 Este artículo es producto Fondecyt Nº1030097

2 En esto los estudios sobre la realidad intelectual latinoamericana padecen un déficit inmenso. La enorme cantidad de conexiones desde comienzos del siglo XIX y multiplicadas geométricamente durante el XX son muy desconocidas para nuestros canónicos y perezosos estudios culturales e intelectuales.

3 En la conferencia participaron al menos S. Amin, G. Corea, E. Iglesias y M. Ul Haq, entre los que más tarde estarían en el F.T.M.

4 Entre los numerosos antecedentes que fueron confluyendo en el encuentro del F.T.M., así como en otras iniciativas y que luego se proyectaron, por ejemplo en la Comisión Sur-Sur, heredera sin duda del F.T.M., debe hacerse particular mención de la reunión de cientistas económico sociales realizada en Nairobi en febrero de 1971. Ésta fue destinada a tratar dos asuntos: la independencia económica y la constitución de una asociación de centros de investigación dedicados a los problemas de desarrollo de África. Entre los participantes deben destacarse Osvaldo Sunkel, Enrique Oteiza, Jorge Graciarena, H.M.A. Onitiri e Ismail Sabri Abadllah. Por cierto, en esta misma línea debe ponerse la fundación del CODESRIA (Council for Development of Economic and Social Research in Africa) en Dakar en febrero de 1973. Más allá de esto, sin duda el F.T.M. se convocó a través de redes ya existentes y que son anteriores a la oportunidad específica que señala Iglesias como ocasión originaria de la idea. Los economistas del desarrollo se leían, se citaban y se encontraban. La CEPAL, a través de sus poco más de 20 años  de historia había desarrollado abundantes conexiones con organismos muy variados (Véase Devés, 2000) y que por ejemplo el Institut for Development Studies de Sussex había contribuido a ampliar esas redes hacia el espacio anglófono. Otra de las redes fue la del neomarxismo y del trotskysmo: la Monthly Review, la New Left Review entre muchas otras revistas y grupos.

5 Se reproducen algunas líneas del informe Los límites del crecimiento: "Empezamos a percatarnos de que en nuestra sociedad tecnológica cada paso hacia delante fortalece más al hombre, pero al mismo tiempo lo hace más impotente; cada triunfo del hombre sobre la naturaleza parece también representar un triunfo de ésta sobre él mismo. La ciencia y la tecnología han acarreado la amenaza de la incineración termonuclear tanto como la salud y la prosperidad; el aumento de la población y el movimiento hacia las ciudades han originado nuevos y más humillantes tipos de pobreza, y un escuálido urbanismo, con frecuencia estéril en términos culturales, ruidoso y degradante; la electricidad y la energía motriz han aligerado el peso del trabajo físico, pero también han borrado la satisfacción que ese trabajo produce; el automóvil trae libertad de movimiento, pero también el fetichismo de las máquinas y el veneno de las ciudades. Las consecuencias inconvenientes de la tecnología son demasiado obvias y constituyen una amenaza -que pudiera ser irreversible- a nuestro medio ambiente natural: los individuos están cada vez más enajenados de la sociedad y rechazan la autoridad: la drogadicción, el crimen y la delincuencia van en aumento; la fe decae, no sólo en cuanto a la religión que durante siglos ha sido el sostén de la Humanidad, sino también en cuanto al proceso político y a la eficacia de la reforma social. Todas estas dificultades parecen agudizarse con la creciente prosperidad."  King, Alexander; Okita, Saburo; Peccei, Aurelio; Pestel, Eduard; Thiemann, Hugo; Wilson, Carrol; Los límites del crecimiento. Informe del Club de Roma sobre el Predicamento de la Humanidad. F.C.E, 1973 (1°Edicion en inglés 1972).         [ Links ]

6 En todo caso, la misma autora distingue dos sub grupos, el de los que llama "conceptual and ideological, if non dogmatic" y los "essentialy pragmatic". Entre los "ideologizados" ubica a los norafricanos y del Medio Oriente, que eran "marxistas leninistas en sus conceptualizaciones" y a los latinoamericanos, que, por su parte, habían "refinado e incluso reestructurado el esquema básico". Por otra parte estaban, escribe ella, quienes enfrentaban el tema de la pobreza en Asia o la continua opresión por el hombre blanco en partes de África "objetivamente, y no dentro de un esquema ideológico" (1973: 59).

7 Dice Samin Amir que "el Foro se convirtió progresivamente no sólo en un centro de orientación de importantes programas de investigación, sino que también en una sociedad de debates" (1999:137). Al parecer se refiere sólo a la sección africana que fue la que sobrevivió hasta la actualidad. Cuando visité la oficina de Dakar (2003) la persona que trabajaba allí no supo darme información sobre los orígenes, indicando con ello una falta de memoria histórica. Por otra parte, existe en Internet  un listado de publicaciones del Foro pero casi únicamente de africanos. En la CEPAL no hay información posterior a 1975.