SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.21 número1La aspiración indígena a la propia identidadLos cientistas económico sociales chilenos en los largos 60 y su inserción en las redes internacionales: la reunión del foro tercer mundo en Santiago en abril de 1973 índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.21 n.1 Talca  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762006000100008 

Revista Universum V21 Nº1:120-137, 2006

ARTICULOS

Religiosos viajeros: el Padre Giovacchino Geroni (o.f.m.) en Chile (1920-1922)

 

Luis O. Cortese (*)

(*) Miembro de número de la Academia de Historia de la Ciudad de Buenos Aires y secretario de redacción de la publicación bimensual  Historias de la Ciudad - Una revista de Buenos Aires.

Artículo recibido el 23 de noviembre de 2005. Aceptado por el Comité Editorial el 26 de enero de 2006.

Correo electrónico: luoscort@gmail.com


RESUMEN

El franciscano Giovacchino Geroni visita Argentina, Uruguay, Chile y Brasil, entre agosto de 1920 y febrero de 1922, para recaudar fondos para los ciegos de guerra italianos, describiendo ese recorrido en Il mio viaggio nel Sudamerica, libro editado hacia 1923.

Un deseo subsidiario - la supervivencia o el fortalecimiento de la idea de italianidad entre ellos -, no aparece como preocupación en la etapa chilena de la gira.

Los inmigrantes que trata allí, aparecen integrados a la nueva patria, aunque muestren interés por los problemas de su país natal. Exalta las virtudes supuestamente "innatas" de sus coterráneos aplicadas al cumplimiento de una "misión" inmanente, así como los recursos económicos y paisajes del territorio.

Destacamos su moderna visión del valor de los medios de comunicación: recurre a la cinematografía para fortalecer su tarea. Surge como hipótesis, si entre los propósitos implícitos del viaje, no estuviera el de espionaje, que ya realizara para Italia en China hacia 1900. No encontramos referencia alguna a la política interna de Chile, gobernado por Arturo Alessandri, actitud que se repite en los demás países que visita. Institucionalmente sólo contacta con agentes consulares, órdenes religiosas e instituciones italianas y no con autoridades locales.

Palabras claves:

Sacerdotes viajeros - Inmigración italiana - Personajes importantes - Fascismo - Paisajes  - Recursos económicos


ABSTRACT

The Franciscan Giovacchino Geroni visits Argentina, Uruguay, Chile and Brazil between August 1920 and February 1922 in order to raise money for the Italians blinded by the war, describing that journey in Il mio viaggio nel Sudamerica, book published towards 1923.

A subsidiary desire - the survival or the strengthening of the idea of Italianhood among them - does not appear to be a concern in the Chilean stage of the tour.

The immigrants he deals with there appear integrated to the new fatherland, although they show interest by the problems of its native country. He highlights the supposedly "innnate" virtues of its fellow countrymen applied to the fulfillment of an immanent "mission", as well as the wealth and landscapes of the territory.

We emphasize its modern vision of the value of the mass media: he turns to cinema to strengthen his task. It arises as a hypothesis, if among the implicit intentions of the journey, was not that of espionage, which he had already made for Italy in China towards 1900. We did not find any references concerning Chile's domestic policy, ruled by Arturo Alessandri, an attitude repeated in the other countries he visits. Institutionally he only contacts consular agents, religious orders and Italian institutions and not local authorities.

Key words:

Travelling  Priests - Italian immigrants - Important personages - Fascism - Wealth - Landscapes


 

Una mirada sobre personajes de la colectividad inmigrante italiana, territorios e instituciones intercaladas con reflexiones de carácter netamente político - sus conceptos sobre el naciente fascismo - es lo que nos ofrece el P. Giovacchino Geroni, que visita Argentina, Uruguay, Chile y Brasil entre agosto de 1920 y febrero de 1922, en el libro Il mio viaggio nel Sudamerica.1

La información que provee durante el período, a veces descuidada por las fuentes tradicionales, se constituye en repositorio "...donde buscar el detalle, muchas veces complementario y otras sencillamente curioso, de las condiciones de vida, las modalidades, los hábitos de nuestros antepasados... estas referencias nos permiten ir recomponiendo el rostro cambiante de un pueblo y de un país que ya se nos quedan fuera de la imaginación...".2

Exaltando virtudes supuestamente "innatas" de sus coterráneos como la contracción, la honestidad, la constancia y la fortaleza aplicadas al cumplimiento de una "misión" inmanente, Geroni idealiza su rol en esa etapa histórica, identificando otros campos en los cuales el "genio itálico" se habría desarrollado mejor: la navegación, las exploraciones, las artes, la religión y las ciencias.

Las características histórico-literarias del texto reiteran tópicos comunes a la ideología de la época, como la insistencia en reducir el pasado a una continuidad novelada donde los héroes se reproducen de un siglo a otro, sobre un mismo estereotipo físico y moral.3

Algunas particularidades de su vida, a través de aquello que deja trascender en sus palabras y las circunstancias del momento en que efectúa el registro, aportarán para evaluar este material.

EL VIAJERO

Giovacchino Geroni pertenece a la Orden de los Franciscanos Menores y viaja al cono sur investido de la autoridad o representación del "Comitato Pro-Cecchi di Guerra", con el objetivo de obtener fondos entre los inmigrantes. Esta institución capacitaba laboralmente a quienes perdieron la visión durante la guerra de 1914-1918 y tenía sedes en Roma, Milán, Florencia y Nápoles.

En el tiempo de su viaje tiene aproximadamente 60 años. Es un religioso "... cuya cabeza ha blanqueado y cuya piel se ha curtido en una larga vida fecundamente empleada en servicios relevantes, pues la mayor parte de ella la pasó en China, Japón, Tibet y la Libia, haciendo después toda la campaña de la gran guerra... (no) tuvo reparo en visitar las zonas en que su hábito pudiera exponerle a peligros, por cierto no mayores que los que corrió en China..." Frecuente misionero en lejanas tierras, será capellán militar de la Legación de Italia en Pekín, participando del episodio conocido como la "guerra de los boxers". 4

Un periodista que conoce a Geroni desde los tiempos de Pekín, publica en Il Giornale d´Italia bajo el seudónimo de "Furio", la entrevista titulada "Un soldato frate", donde escribe que "... era nuestro capellán a las órdenes de cnel. Garioni...  bien pronto deviene el hombre más popular de Pekín y Tientsin... ¿quién no conocía a este seguidor de San Francisco, siempre de buen humor, siempre pronto a ayudar? ".

Por diez meses recorrió China hasta llegar al Tibet, con el objetivo de "...analizar las condiciones internas del imperio y referirlo a las autoridades, ya que nuestro gobierno tenía que conocer cuanto ocurría... una visión exacta sobre las cosas y el espíritu de aquellos 400 millones de súbditos del Hijo del Cielo." 5

Aquí encontramos otro aspecto de la personalidad de este fraile, la del "viajero informante", actividad que se contraponía con las tradicionales posturas - públicas - vaticanas. "La Iglesia no ha permitido jamás que sus misiones sirvan de instrumento político a potencias terrenales...", decía Pío XI, dirigiéndose a los vicarios y prefectos apostólicos en China el 15 de noviembre de 1926.6 

Geroni considera que su libro no debe limitarse a ser una suma de notas y recuerdos del viaje, sino también una herramienta de propaganda de "buena italianidad", en cierta forma acoplándose a la corriente posterior a la unidad italiana, que intentaba la construcción de una identidad integrada a través de mitos transmisores de valores que llevaran hacia una sociedad jerárquica, estática, organizada, carente de movilidad social y políticamente propensa a aceptar sin discusión las decisiones de las clases dirigentes.

Por otra parte, al interpretar el rol de su "misión", no hace más que preanunciar posteriores y muy claras palabras de Mussolini: "El catolicismo puede ser utilizado para la expansión nacional." 7

Fue autor además de otros libros referidos a sus actividades: Tra i Figli del cielo; Nella Terra del Mikado (editados por A. Bertarelli & C., Milano, en 1906 y 1908, respectivamente, se encuentran en "La Biblioteca del Viaggatore", de Roma8); Spigolature Bengasine e Il Vangelo al Campo, todos totalmente agotados según reza la contratapa de Il mio viaggio....9

La propuesta del viaje le produce dudas y de allí que en las primeras páginas, con lenguaje ingenuo invoque, para tomar su decisión, la ayuda espiritual a las hermanas de caridad y los monjes que desafiaron la metralla de la Gran Guerra con palabras de esperanza para quienes caían "...de improviso en las tinieblas de la terrible noche."

Con moderna visión del valor de los medios de comunicación, recurre al mariscal Badoglio10 para que le facilite 1.500 metros de película virgen para hacer un film. Éste se llamará "La rieducazione professionale del soldato cieco ", y reflejará la vida de un ciego de guerra al regreso a su casa natal. Al principio todos se conduelen y se ocupan de él, pero como popularmente se dice "...si de día no se trabaja, de noche no se cena...", el ciego termina solo y en la soledad aparecen los vicios. El pobre incauto se abandona a las tentaciones de la bebida... Sin embargo, el cielo vela por él y en la figura del viejo capellán de su regimiento, oportunamente aparecido, llega la salvación. Lo acerca al instituto, donde se enseñan variadas artesanías, trabajos y estudios al alcance de quienes sufren esa minusvalía, con la premisa de aceptar con resignación y serenidad "...los nuevos y difíciles deberes de su vida trunca...". Culmina la representación con el ciego nuevamente inserto en el medio familiar, recuperada su novia y con una actividad apropiada. Como conclusión del argumento, Geroni recurre a opiniones que encontraremos reiteradas en otras partes del libro. Advierte a los lectores respecto de los que abjuran de la guerra, en razón de las desgracias que causa. Maldecir a quienes la desean y la preparan, es un fácil expediente. Refuerza los estereotipos del martirio y el heroísmo: los héroes - sin preguntarse los porqués de su caída - se limitan a luchar y a recoger a los heridos en el campo de batalla. Si el hombre no deposita la escoria de sus vicios en el fuego de algún flagelo público, se le incrustarán miserias y vergüenzas: la guerra como purificación, como un ejercicio para demostrar buen corazón y el amor al prójimo...11.

EL VIAJE

Finalizado el rodaje y portando el film y el material propagandístico que lo acompañaba, se dirige a Génova para iniciar su viaje en el "Re Vittorio", que lo conducirá a Buenos Aires.

En Barcelona, primera escala del viaje, Geroni saluda a España como "...nuestra hermana menor latina ...", a la que atribuye haber acumulado grandes méritos a través de los siglos, ofreciendo a la causa de la iglesia y la civilización numerosos servicios, recordando de paso sus guerras marroquíes del momento. Con resonancias mitológicas describe el paso del estrecho de Gibraltar, "...Allí a la izquierda Abile, el gigante africano, de frente adusta, que soñando en los floridos jardines de Granada, mira con aire de desafío hacia España y Europa. Pero a su frente está Calpe, el gigante ibérico, no menos torvo y con las cejas fruncidas, siempre pronto a cortar el paso al rival..." 12

Evalúa las características de los pasajeros, desde los novatos hasta los ya fogueados en el ir y venir hacia y desde América, que se relacionaban de acuerdo a su edad, su sexo, las ideas o las tendencias políticas o religiosas de cada uno.

"Los emigrantes en el barco, habiendo dejado atrás el mundo que conocían, se dirigían hacia un mundo que no pueden visualizar todavía en forma realista. Lejos de toda costa, viven en un estado irreal, sólo compartido por sus compañeros de viaje, que ... pueden llegar a convertirse en una nueva familia; valga la conocida expresión: hermanos de barco..." 13

En la 3ra. clase el ambiente estaba caldeado por los recientes sucesos italianos. Un grupo llamará su atención y provocará su condena: hombres que derrumbaron altares "...para erigir uno nuevo, llameante, a Lenin y compañía..." Según Geroni las masas devenían en revolucionarias: bastaba aparecer de sotana o uniforme para que enfurecieran "...como toros frente al trapo rojo..."14;  bastaba que alguno se atreviera a hablar de orden, de leyes o deberes, para que se le quitara la palabra y se le cubriera de insultos... Recuerda la "embriaguez bolchevique" de 1919 y 192015, frente a la cual - dice -, se comprenderá cuán crítico era descender a esos compartimientos del barco, donde se amontonaban más de mil emigrantes que volviendo las espaldas a Italia, imprecaban sobre la hora en que ésta había entrado en guerra y a cuantos hubieran cumplido con su deber de soldados italianos...16

Eran acciones que raramente osaban realizar otros sacerdotes, no porque les faltara coraje sino porque preferían "evitar" las ideas extremas: un pasionista, antes que discutir, recita largos rosarios; cuatro jesuitas escuchan y callan; leyendo el Breviario, sonríen y se alejan.17

El franciscano, que relata haber solucionado las dificultades de una pareja, hizo trascender convenientemente esa actitud y pudo circular sin problemas "...en sus antros..." y aún celebrar misa, donde "pedía a los ricos para darle a los pobres, y a los pobres nada les pedía, ni siquiera para mis ciegos ", deduciendo de allí la tolerancia, admiración y aplausos que supuestamente le prodigaban los revoltosos.

El desarraigo, cambio de magnitud imprevisible que ponía en entredicho hasta la propia identidad, era un riesgo que enfrentaban quienes emigraban. El dolor por las pérdidas, las dudas sobre la esperada compensación, son aprovechadas por Geroni para acercarse haciendo uso de la nostalgia y de frecuentes recriminaciones por los "olvidos", con una retórica cargada de ultranacionalismo y sentimentalismo. Soslayando toda razón, exige a los emigrantes mantener en alto el nombre de Italia: han dejado atrás una madre, no una madrastra como algunos malignamente les susurrarán, concluyendo que "...si creéis poderla olvidar, hasta maldiciéndola, sois ilusos y desgraciados..."18. En realidad, todas estas frases hacían poca mella en el inmigrante. A diferencia de los que encontrará en Chile, quienes se dirigen a Brasil y Argentina emigraban sin demasiada conciencia nacional, se trataba de una "exportación" de proletarios míseros,  analfabetos, embrutecidos.

La pobreza - agravada por la guerra y sus consecuencias -, no parece incidir en el autor salvo para utilizarla en afirmaciones de darwinismo social, mezclando reclamos pseudocientíficos con leyes de la naturaleza. Sin embargo reconoce que ellos también se dirigen hacia una batalla, aunque insiste en prevenirlos: "Tal vez acá o allá sentiréis hablar con poco respeto de vuestra dulce madre Italia; no la reneguéis, quien reniega de la propia sangre merece desprecio aún entre los salvajes...", aún más, les previene de muchos de esos críticos que les gritarán en la cara "...el despreciado nombre de gringos..., Vuestros puños musculosos podrían hacerse fácilmente con la razón... pero conservad para ellos una sola respuesta, aquella de los grandes y de los fuertes, que consiste en las obras dignas de quien anhela el respeto público... Es propio de nosotros, italianos, osar grandes cosas y trabajar con obstinación..." 19

Geroni aprovecha las lluvias tropicales para entretener a los pasajeros, incluidos los "...declarados públicamente admiradores y secuaces de Lenin...", con relatos sobre su vida en el Lejano Oriente, que culminan con la exhibición del film. Se atribuye también haber hecho de puente - "pobre franciscano" - entre las diversas clases sociales.

Santos absorbe el primer contingente de emigrantes como Buenos Aires hará con el resto, para enviarlos "...donde hubiera un tesoro inexplorado a poner en valor, dondequiera que haya un trabajo arduo para cumplir..." 20.

GERONI EN CHILE

Geroni parte hacia Chile cuando se entera del arribo a la Argentina de la misión del teniente Carlo Delcroix, el "cieco veggente"21, como se le llamaba en Italia, mutilado de guerra, ciego y sin brazos. Ultraconservador, pro-fascista y militarista, muy proclive al exhibicionismo de su macabro aspecto y de retórica dannunziana, Delcroix (1896-1977) escribió entre otros, Un uomo e un popolo (1928), Il sacrificio della parola (1929), Guerra di popolo (1931) y fue fundador de la Asociación de Mutilados de Guerra.22

Competidor de Geroni, llegaba a Buenos Aires "...enviado por todos los mutilados de Italia a defender su causa junto a todos los hermanos que, encontrándose durante la guerra en el exterior... no sufrieron las desventajas y gozan hoy quizás más que muchos otros, de los frutos de la victoria... Delcroix venía a recordar a los italianos de América ese deber. Este hombre que no es mucho más que medio hombre y vale miles de hombres, con sus muñones es capaz de excitar un pueblo entero hasta el más delirante entusiasmo... mientras él recogerá grandes aplausos y mucho dinero en las ciudades argentinas, yo pasaré la Cordillera y ... por las tierras y las ciudades del lejano Chile, haré en pequeño cuanto él haga aquí en grande... "23 

Y tras de los Andes parte Geroni. Explicados los motivos de la partida, el sacerdote describe su visita en varios capítulos: Il Cile; Santiago; All´Umanitaria; Al Collegio Salesiano; Il raccolto (La cosecha); Valparaiso; Offerenti ed offerte (Oferentes y ofertas); Vigna del Mar; Alla capitale del Biobio; In piena Araucania; A Talcahuano y Dal Ponte dell´Inca,  que abarcan de la página 115 a la 207, 92 de las 382 que posee el libro.

Según estadísticas italianas, los inmigrados de ese origen en Chile pasaron de 957 registrados en 1871; a 3.078 en 1881; 10.300 en 1891; 7.587 en 1901; 13.023 en 1911 hasta llegar en 1924 a 21.566. 24

Las cantidades pueden parecer poco significativas si las comparamos con las de Argentina o Brasil, pero fueron de singular trascendencia dentro del flujo migratorio europeo que llegó a Chile en esa época,  resultando además los italianos relevantes por su influencia y participación en la vida chilena.

Luego de 48 horas de viaje, Geroni llega al seco paisaje del límite, a una altura de casi 5.000 metros, atravesado por vientos que "... cabalgan desenfrenados por estos montes..." inspirándole una  invocación al Chile pintoresco,

"...que como haz multicolor ornamentas y ciñes a occidente la mayor parte del continente sudamericano... ¿Cómo describir las bellezas de tus panoramas que cambian a cada paso y la riqueza de tus tierras? Encerrado entre el mar y las montañas te alargas de manera inverosímil desde las tórridas regiones de Arica a los glaciares de Punta Arenas y del Cabo de Hornos y ofreces a tus habitantes los vinos más exquisitos, las frutas más excelsas y granos de toda especie y manadas sin límite. Quien te haya recorrido poseerá la más vasta colección de emociones que el turismo pueda ofrecer... " 25

Le asombra encontrar aduaneros que no maltraten su equipaje: "Un proverbio chino dice que hay más gentilhombres en la cárcel que gente educada y honesta en las aduanas..."

El camino hacia Santiago lo admira por lo abrupto, agradeciendo la existencia de una cremallera que evite la caída del tren hacia las profundidades de las montañas. Sólo había pasado una sensación similar cuando volando con el cap. Sacchi, se lanzaron al vacío desde 2.000 metros aterrizando en tres saltos el avión, "...su velocísimo SVA...", en una estrecha garganta de los Alpes.

Arriba a la capital pasada la medianoche y la encuentra en pleno movimiento. Carruajes, tranvías, automóviles, la recorren en una especie de ronda festiva.

"Santiago de Chile no es París ni Londres... ni tampoco Buenos Aires, pero entre las capitales de secundaria importancia se hace su lugar. Vasta, regular, animada especialmente en el centro. La principal arteria es la avenida Alameda, con la estación ferroviaria en un extremo y en el otro el famoso Cerro de Santa Lucía."26

La cantidad de extranjeros sobre los 300.000 habitantes no es importante y los que vienen,  tienen trabajo seguro o cuentan con medios para establecerse.

En Santiago "...no se ve el ''pobrerío'' que hace procesión en las oficinas de colocación o los consulados... y también a la puerta de los conventos, para obtener un subsidio en espera de un empleo..." 27

Se aloja en el convento de San Francisco, uno de los tres de esa Orden en la ciudad, al que describe grande y cómodo aunque lleno de mosquitos que lo atormentan. Está en uno de los puntos más importantes de Santiago y su iglesia resulta una de las más frecuentadas.

Cuenta con las buenas gestiones del superior del convento, P. Innocenzo Marchesi, "...un romano de Roma venido a América hace un cuarto de siglo y en Chile desde hace 15 años...en contacto con las principales autoridades eclesiásticas, civiles y militares... no hay chileno que conozca como él las cosas y las personas, aún a través de las redes de las intrigas grandes o pequeñas, que no faltan alrededor de las cosas y las personas de cierta importancia... " Por pedido de Geroni, el rey de Italia lo nominaba tiempo después Cavaliere de la Corona.28

Éste lo acerca al comerciante Stefano Dell´Orto, con negocio en la calle del Estado, quien le presenta las personalidades de la reducida colectividad italiana: "Estamos en un país donde todos valoran que se tenga de ellos la mejor opinión del mundo, y la merecen." 29

Con su ayuda, la del nuncio apostólico Mons. Benedetto Aloisi Masella y del P. Soldati, de la Casa Salesiana de la calle Alameda, establece un programa que incluía una misa de difuntos, con la Banda Salesiana que fuera comentada en los periódicos - "... avevano parlato del Frate Soldato..." - y en la que participaron los veteranos de guerra. Realiza otras actividades en el Centro Democrático Italiano, que presidía Ernesto Levi, donde también obtiene éxitos.

Luigi Scolari, presidente de la Asociación Humanitaria - quien dice que todos se olvidan de ella, por demasiado proletaria, aunque "... todo se reduce a estar en la mesa en mangas de camisa...somos muy democráticos..." -, le invita a una comida, donde Geroni es presentado como "...il Cappellano degli Arditi, il padre dei Cecchi di Guerra! " 30

Era necesario aprovechar el fervor de la colonia italiana; los periódicos cotidianamente hablaban de lo que estaba haciendo y le aconsejan "... battere il ferro finchè era caldo..." 31

Se organiza una conferencia en el teatro de los salesianos en la Alameda, que termina a la salida con un accidente: un automóvil atropella a uno de los concurrentes, Filippo Niccoli.

Con la ayuda de Giuseppina Dell´Orto y su amiga Carmela Marras, se dedica al "...assalto alle borse..." entre los hombres más importantes de la colectividad en Santiago, que recorre durante algunos días acompañado por ellas en automóvil. Cita entre otros nombres los del Sr. Castagneto, "... uno dei più grandi nostri negozianti in Cile..."; Brusardelli; Valentino Schiavetti; Ettore Bozzalla; Berardo Maino; Giraldi; Nicola Arezzoli y además recurrirá a los bancos italiano y francés.

Un emigrante de nombre Cristoforo Colombo hace una lista con donaciones de la localidad de San Felipe. Geroni reserva un elogio para los italianos de las localidades de Curicó, Sres. Canessa y Gariglio; de Copiapó, Sr. Maldini y de Lantué "...il Chianti del Cile...", Sr.Bozzolo y su hija Angioletta, propietario con bodegas de renombre y en apariencia muy caritativo. 32

Acompañado por la Sra. Marras se traslada por cuatro días a Quillota, "...la Tierra Prometida de Chile... fertilísima (que) se extiende en dirección Sud-Oeste... campos llenos de hortalizas... que el ferrocarril distribuye en un radio de varios centenares de kilómetros..." Aquí muchas familias italianas han hecho verdaderas fortunas. Marras, productor de ajos, pero especialmente de alcahuciles - que no representa más de la quinta o sexta parte de su hacienda -, dice que su "carciofai " le producirá 50.000 francos ese año de 1921.

Entre Quillota y Quilpué obtiene 5.000 liras en cuatro días, luego de lo cual se traslada a Valparaíso, ciudad que - nos dice - los chilenos describen como una "segunda Génova".

Explica que el fundador, G.B. Pastene era de ese origen y tal vez encontró la ensenada similar al sitio donde está la capital ligur, al llegar en 1544. Debía ser el puerto de la capital, Santiago, que "...por razones de seguridad fue construida muy lejos tierra adentro...", aunque lo considera poco protegido contra las tempestades marinas.

Reside en la Escuela Comercial de los Salesianos, dirigida por el P. Dati, y allí realiza su primer acto público. Su iglesia era a la vez parroquia de los italianos de esta ciudad y una concurrencia  muy numerosa lo acompaña en una misa por los caídos en la guerra. Crecen las ofrendas, siempre más generosas por parte de los pobres que de los poderosos: el pobre trae, el rico espera que le pidan. 33

El P. Dati lo presenta al cónsul, Cav. Carnelutti y a los presidentes de los círculos y asociaciones italianas, así como a las damas de "Italica Gens", sociedad de beneficencia para  los peninsulares y la infancia desvalida, establecida por los salesianos (según Geroni) difundida en muchos sitios de Sudamérica.34

La presidía Teresa Mori, que junto a la consejera Caterina Felugo están entre las principales colaboradoras de Geroni en Valparaíso y las cercanías, poniendo sumo empeño en obtener fondos para su obra.

El periódico Italia y su director, Aldo Carminatti, le ofrecen una excelente acogida abriendo sus páginas para cuanto Geroni desee. Aunque duda que "...allí dentro sea todo harina para hacer hostias...", los diarios son un buen púlpito para hacerse escuchar por los que perdieron la costumbre de ir a la iglesia y el franciscano deja los prejuicios de lado.35 

Tanto los Bomberos de la "Cristoforo Colombo"; la Patriottica Italiana que dirigía el Cav. Camillo Mori (de la Compañía de Seguros "Italia" y "Capo Console" del Touring Club Italiano en la ciudad36) o la Unione Italiana de Riccardo Gambaro, responden generosamente a sus reclamos. En el Círculo Italiano, fundado en 1886 y presidido por el Dr. V. Capelli, Giuseppe Morabito patrocina una velada con "el elemento más señorial". Allí había un "...recuerdo marmóreo a los caídos en la gran guerra..." Entre los presentes estaba el Cav. Angelo Minetti, rico negociante y Elvira Bonadei, fundadora en 1916 de "L´ Alveare"37, asociación cultural de damas italianas. Angiolo Zerega le hace recorrer la ciudad y los alrededores, obteniendo donaciones de M. Goio, Cesare Molfino, Vincenzo Pitto y Giovanni Schiappacasse.

Parte luego hacia Viña del Mar, "...la villa de moda para los chilenos más ricos...", donde el Dr. Agnino y la familia Moltedo le ayudan a dar una conferencia en el teatro principal.

El P. Marchesi le invita a dirigirse a Concepción, en los valles del Bío-Bío, donde se encuentra una numerosa colonia italiana "... provista di fortuna e buona volontà!". Residirá con los franciscanos y protagonizará veladas en el Circolo Pro-Patria y en el teatro comunal, con la colaboración del Dr. Tasso, representante del agente consular Giacobbe Galletti, la vicepresidenta de "Italica Gens", Teresa Queirolo de Vivaldi, Adelaide y Amelia Pucci y Orsolino Dall´Orso. Allí  recibirá donaciones de las familias Galletti, Vivaldi, Queirolo, Tasso y Dall´Orso, así como de diversos miembros de las sociedades Atlética Italiana, Reduci Gran Guerra, Club Italiano y Principessa Iolanda, surgida para ayudar a los mutilados de guerra.

El vecino puerto de Talcahuano, próximo punto de visita, es descripto como una pequeña Spezia (puerto militar italiano) chilena y apenas llegado, por sugerencia de Benito Vivaldi ("¡Bello nombre! Nombre de batalla... En Italia tenemos uno, que ya da que hacer a muchos. ¿Qué sería si tuviéramos media docena?" 38) se dirige a Temuco, en plena Araucanía "...habitada por los indios más altivos y más valientes del nuevo mundo... para la civilización occidental ningún hueso fue más duro que aquel del araucano, ya que su pueblo luchó desesperadamente y sin rendirse, se retiró siempre más al sud, en los bosques vírgenes que desde la Cordillera descendían hacia el mar, donde el europeo no osaba penetrar Hoy los araucanos conviven con los europeos, si no juntos, uno al lado del otro, estos en las pequeñas ciudades, aquellos por los campos y los bosques, sobre la ribera de los ríos y lagos, por los cuales los indios conservan gran simpatía...".

En el viaje a Temuco por ferrocarril, se detiene en San Rosendo, Santa Fe, Colli-Pulli, Pidima y Victoria, entre otras. Expresa preocupación de quedar bloqueado por la nieve y exalta asombrado no solo los paisajes, sino las posibilidades económicas de los bosques y los prados de la región: llama su atención la fertilidad y el aspecto de estos campos, que el fuego y el azadón han formado recientemente, explicando con detalles la tarea realizada al respecto por los colonos. La campaña continúa así hasta Temuco, Valdivia ("...una de las ciudades mas hermosas de América, rica en productos vegetales y minerales..."), Puerto Montt, los golfos de Ancud y de Corcovado, hasta comprender todo el archipiélago de Chiloé, un milagro de belleza, un sucederse de islas e islotes de varias dimensiones, un laberinto de canales donde admirar su flora siempre verde, "...todas estas cosas no encuentran comparación en toda América y tal vez ni siquiera en Europa."39

En la estación ferroviaria de Temuco lo esperan Antonio Gondolo, el agente consular Emmanuele Piana y Antonio Zerega, hombre que posee "...el gran secreto de olvidar la fecha de nacimiento para recordar sólo que se tiene la obligación de envejecer lo más tarde posible...", viejo artillero que había dedicado su tiempo para recoger donaciones de los italianos para la patria en guerra. Vuelve luego a Talcahuano, cargando con "... toda la humedad de Temuco en mis huesos y mis bronquios...", alojándose con las señoras Pucci, a las que hace un largo relato sobre la amistad, enfocándolo sobre dos amigos que tuviera en el Club Internacional de Pekín, un ruso y un italiano.

El último capítulo de la estancia en Chile, "Dal Ponte dell´Inca", está dedicado a Adelaide Pucci. Comienza recordando que los argentinos citan como modelo de estrategia militar la travesía de los Andes del general San Martín: "...si alguno le osase oponer las travesías de los Alpes hechas por Aníbal, Julio César o Napoleón, le diré que antes de hablar venga a Las Cuevas, suba hasta La Cumbre y de Portillo y Juncal se precipite hasta Guardia Vieja y el Río Blanco. Después le reconoceré el derecho a hablar..."40

Enferma y vuelto a Santiago, se agrega a una caravana que se concentra en Los Andes, desde donde un pequeño tren los lleva a mitad de la subida, poco después de Guardia Vieja.

Son cincuenta viajeros y sus acompañantes, entre ellos varias mujeres "... casi todas pertenecientes a aquel tercer sexo que tiene su mayor exponente en Inglaterra y los Estados Unidos... lanzadas a la conquista de las impenetrables cimas andinas..." 41

Una de ellas atrae su atención por los problemas familiares que le relata. El habla de su pasado de alpinista, informándole que cuando pasen la frontera, a poco el tren los trasladará hacia Mendoza. La travesía se cumple sin ningún accidente. En La Cumbre, la estatua del Cristo Redentor y la cresta de la cordillera, le hacen pensar en el teniente Antonio Locatelli, famoso aviador italiano que atravesó los Andes uniendo Santiago con Buenos Aires, admirando por vez primera desde lo alto el imponente espectáculo. Su rico subsuelo, depósito de hierro, cobre, oro y plata, plomo, níquel, cobalto, salitre, bórax y carbón fósil le hacen lanzar una nueva invocación: "¡Que el cielo le otorgue un gobierno honesto y sabio, capaz de obrar prodigios. Así no le faltará una era de prosperidad. Pero... la honestidad y la sapiencia ¿existieron alguna vez en este mundo? He aquí una pregunta que hace cientos de años espera respuesta..."42

Aquí se despide Geroni de Chile, país al que agradece haberse mostrado generoso al interesarse en su palabra y su obra, continuando su viaje con una amplia recorrida por el territorio argentino. Luego parte hacia el Brasil, desde donde el "Principessa Mafalda" le lleva de vuelta a Génova, "... maestosa, imponente... sempre più bella, sempre più grande, veramente la Superba! "43

Estamos en febrero de 1922. Han pasado dieciocho meses de su partida... y sólo ocho faltan para que Mussolini se haga del poder por más de veinte años.

OPINIONES DE GERONI SOBRE EL FASCISMO

Las problemáticas relaciones de Italia con el Vaticano, desde el fin del poder temporal del papado y la definitiva unificación, sólo van a resolverse en la perspectiva de un pacto de conveniencia como serán los Tratados lateranenses de 1929. El Vaticano es sindicado en línea con la política de los imperios centrales y sentido como enemigo por amplios sectores de la opinión pública italiana. Acciones de relativa trascendencia, como el uso del veto por parte del emperador de Austria-Hungría - heredero del Sacro Imperio - en la elección papal de 190344, contribuyen a confirmar esas creencias. Con el correr de los años, el fascismo aprovechará numerosos actos y situaciones de características de mayor o menor similitud.

En esa tónica,  Mussolini exacerba el componente patriotero proponiendo, en noviembre de 1919, la revisión de las "leyes de garantías", agregando que debía invitarse al Papa a retirarse a Avignon, o bien, por "...los gustos ostentados por el Vaticano durante la guerra, (a vivir) entre los boches" 45, con relación a la actitud pacifista sostenida por Benedicto XV, no exenta de preocupación por la posible disolución de Austria-Hungría durante la 1ra. Guerra. Poco después, en abril de 1920, el programa de los fascios disponía el secuestro de los bienes de las congregaciones religiosas y la abolición de las rentas obispales...

Pero la perspectiva de acceder al control total del estado, llevará a que no pase mucho tiempo para que tan duros conceptos dieran paso a otros, que "suavizan" un camino en el que la benevolencia vaticana jugará un papel no menor (compensada con creces en los tratados lateranenses): ya el 21 de junio de 1921 el duce afirma en la Cámara de Diputados, que "...la tradición latina e imperial de Roma hoy está representada por el catolicismo..." 46

Geroni se encuentra en Sudamérica cuando este proceso está en plena efervescencia. No podemos soslayar que conociera estos cambios de posición, en la iglesia y en lo político.

El  fascismo aparece por vez primera en su relato durante la estadía en Uruguay, hacia los últimos meses de 1920. Su posición no contendrá las contradicciones y ambigüedades que tenía al menos públicamente la Iglesia.

Describe su naturaleza previendo sin ninguna duda los servicios para los que lo utilizarán los sectores del poder, dando por sentada una "misión" superior ante la cual, París bien valdría esa "misa":

"...el fascismo, cuando partí, estaba todavía haciendo sus primeras armas, pero parece que el muchacho crece vigoroso y promete mucho, a juzgar por ciertos bastonazos solemnes que ha comenzado a distribuir. Es un Hércules que aferra la hidra bolchevique y la sofocará a su tiempo; es un bisturí que abrirá rápido el bubón comunista. Por ahora es un niño... pero mañana será  Atila, flagellum Dei, primero para los partidos subversivos, después para aquel gran estafador que se llama gobierno, si uno y otro no se corrigen... es fatal el retorno de todas las cosas que fueron descarriladas o desnaturalizadas. El gobierno debía ser el paraninfo de la justicia, y en cambio no sabe más que prostituirla a quien le prometa una hora de tranquilidad. El fascismo marca la hora de ese fatal retorno - un retorno violento y tal vez fuera de la ley - a las leyes del deber. O el gobierno comprende que es hora de terminar con todas estas fornicaciones, o estará perdido... Esto costará sangre; muchas costillas deberán ser quebradas para que un poco de amor a la patria se abra camino hacia ciertos corazones, invadidos de un materialismo a ultranza; muchas cabezas deberán ser hendidas como melones, para que la idea de ciertos sagrados deberes torne a penetrar en aquellos duros cerebros. Pero el milagro llegará, y entonces bendeciremos la poca sangre de la posguerra, que rehabilitará la vertida a torrentes en el Isonzo o en el Piave... Se bien que este sistema no es cristiano, pero Dios... arma a los apóstoles de argumentos varios, según la mayor o menor dureza de cráneo de quien deba ser convertido... ellos (los fascistas) no se irán, además porque creen tener una gran misión que cumplir, aquella de sustituir a un gobierno que no existe más, y llamar a los equivocados a la buena senda, al sonido de bombas y de solemnes garrotazos..." 47

Como vemos, mayor sencillez para explicar el sentido de esta "ideología" y las características de la misma, sería imposible. Estas opiniones del sacerdote se encuadran dentro de las que serán "vox populi" en los medios eclesiásticos - salvo honrosas excepciones - durante todo el "ventennio" mussoliniano.48

CONCLUSIONES

"Ningún país ha dejado en mi tantos dulces recuerdos como los que conservo de ti, de tus habitantes... y de tu mar, que por ironía se llama Pacífico, mientras casi siempre está convulsionado." 49

Para cumplir con el objetivo explícito de su viaje, Giovacchino Geroni se enfrentará con una realidad en la que no le resultará fácil arribar felizmente a un buen resultado. El saldo definitivo de las colectas no fue demasiado generoso en los países visitados, si bien sobre Chile el franciscano no reflejará lo que se denomina "la hipocondría del dinero", que se expresa como temor a la miseria y al desamparo, síntoma muy vinculado a la situación de migración, que promueve vivencias de inseguridad interna e inestabilidad.50

Estos inmigrantes no aparecen enfrentados a dificultades de asimilación y aparentan estar bien integrados a la nueva tierra, aunque muestren interés en los problemas de su país natal. El deseo subsidiario del franciscano, vinculado con la supervivencia o el fortalecimiento de la idea de italianidad entre los inmigrantes del cono sur, no aparece como preocupación en esta etapa de la gira. Los italianos no han renunciado a su identidad, como ocurre en situaciones y con personajes que entrevista Geroni en la República Argentina. Rosoli recuerda la preocupación de "Itálica Gens", referida específicamente a los hijos de los emigrados: no quieren ser italianos sino que les importa afirmar su calidad de argentinos, prueba en este caso de la eficacia de una asimilación producida desde el estado.

Surge aquí una hipótesis ¿Escondería este viaje los mismos propósitos de espionaje que aquel otro en la China que el mismo Geroni nos refiere?

Nos parece oportuno ... tener en cuenta cómo la expansión misionera fue casi completamente dependiente de la expansión política de las potencias europeas, sin, con esta afirmación, extraer un juicio de valor sobre la dependencia humana y psicológica de los misioneros respecto de las potencias coloniales." 51

El gobierno italiano tardó en convencerse de la utilidad de los religiosos en la ampliación de su influencia en las comunidades peninsulares en el exterior. Ese desinterés no implica que los misioneros fueran ajenos a las sugestiones nacionalistas y patrioteras tan típicas de esos tiempos, estuvieran éstas o no sometidas a directivas explícitas. Solo un estudio en el Ministerio de Relaciones Exteriores italiano o en acervos archivísticos semejantes, podría develarla. Por cierto que han pasado más de veinte años entre uno y otro viaje, y la China desorganizada y "colonizada" de 1900 no es la Sudamérica de 1921.

Un hecho curioso es que dentro del espectro amplio de su recorrida, en la que no le ha preocupado demasiado ni el tiempo ni las distancias, Geroni elija dirigirse hacia regiones  - por ejemplo la República de Chile y el Noroeste argentino -, donde si bien no faltaban los italianos, eran una minoría.

También es de resaltar que no haga referencia alguna a la situación política interna de Chile, en plena efervescencia por los proyectos de reforma social que lleva en su programa Arturo Alessandri, llegado en 1920 a la presidencia por primera vez. Similar actitud registramos respecto de los otros países visitados, no hay contactos con las autoridades, sean nacionales, provinciales o locales. Sólo se dirige a los agentes consulares o diplomáticos y las órdenes religiosas, además de las instituciones italianas, de importante desarrollo entre los inmigrantes que lograban cierta estabilidad y bienestar.

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Barzini, Luigi, Nell´estremo Oriente, Torino-Genova, Italia, Editoriale Renzo Streglio, c. 1920.         [ Links ]

Betti, Claudio María, Le Missioni Religiosi, en AAVV, Fonti e Problemi della politica coloniale italiana, Roma, Italia, Publicazioni degli Archivi di Stato, Ministero per i Beni Culturali e Ambientali, Ufficcio Centrale per i Beni Archivistici, Tomo II, 1996.         [ Links ]

Blengino, Vanni, Más allá del océano - Un proyecto de identidad: los inmigrantes italianos en la Argentina, Buenos Aires, Rep. Argentina, Centro Editor de América Latina, 1990.         [ Links ]

Correa Morales De Aparicio, Cristina, en Estudio Preliminar a MIERS, John, Viaje al Plata 1819 - 1824, Buenos Aires, Editorial Solar - Hachette, 1968        [ Links ]

Cortese, Luis O., La Tragedia del Vapor Sirio - Un drama olvidado de la inmigración, Buenos Aires, República Argentina, Ediciones BP - Informes del Sur, 2004.         [ Links ]

D´Auria, Elio, L´Italia contemporanea - Dal primo al secondo dopoguerra, Roma, Bonacci Editor, 1979.         [ Links ]

De Felice, Renzo, Mussolini il duce, La Conquista del potere 1921-1925, Torino, Italia, Giulio Einaudi Editori Sp.A., 1996.         [ Links ]

Devoto, Fernando, Historia de la inmigración en la Argentina, Buenos Aires, República Argentina, Editorial Sudamericana, 2004.         [ Links ]

Devoto, Fernando y Rosoli, Gianfausto, La Inmigración italiana en la Argentina, Buenos Aires, República Argentina, Editorial Biblos, 1985.         [ Links ]

Einaudi, Luigi, Un Principe Mercante - Studio sulla espansione coloniale italiana, Torino, Italia, Fratelli Bocca Editori, 1900.         [ Links ]

Geroni (o.f.m.), P. Giovacchino, Il mio viagggio nel Sud - America, Italia, Borgo S. Lorenzo, Edit. Mazzocchi Officina Tipografica Mugellana, c. 1923.         [ Links ]

Grassi, Fabio, Le relazioni consolari come fonti per la storia dell´emigrazione (1861-1915), en Fonte Diplomatiche in Età Moderna e Contemporanea, Roma, Italia, Publicazioni degli Archivi di Stato, Ministero per i Beni Culturali e Ambientali, Ufficcio Centrale per i Beni Archivistici, 1995.         [ Links ]

Grinberg, León y Rebeca, Psicoanálisis de la migración y el exilio, Madrid, España, Alianza Editorial, Col. El Libro de Bolsillo, 1984.         [ Links ]

Incisa Di Camerana, Ludovico, El Gran Éxodo - Historia de las migraciones italianas en el mundo, Buenos Aires, Alianza Editorial, 2005.         [ Links ]

Jitrik, Noé, Los viajeros, Buenos Aires, Rep. Argentina, Edit. Jorge Álvarez S.A., 1969.         [ Links ]

Moya, José C., Primos y extranjeros - La inmigración española en Buenos Aires, 1850-1930, Buenos Aires, República Argentina, Emecé Argentina, 2004.         [ Links ]

Peck, Annie, The South American Tour, New York, George H. Doran Company, 1913.         [ Links ]

Pedio, Alessia, Da "I Prefascisti" a "I Grandi Italiani": collane editoriali fra storia e narrazione, Italia, Università degli Studi di Torino.         [ Links ]

Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara, Diccionario Biográfico Italo-Argentino, Buenos Aires, República Argentina, Asociación Dante Alighieri, 1976.         [ Links ]

Rossi, Ernesto, Il manganello e l´aspersorio - La collusione fra il Vaticano e il Regime Fascista nel Ventennio, Milano, Italia, Kaos Edizioni, 2000.         [ Links ]

Scardin, Francesco, Vita Italiana nell´Argentina, Buenos Aires, República Argentina, Compañía Sud-Americana de Billetes de Banco, 1899.         [ Links ]

Sergi, Jorge F., Historia de los Italianos en la Argentina, Buenos Aires, República Argentina, Editora Ítalo Argentina S.A., 1940.         [ Links ]

OTRAS FUENTES

Diario LA NACIÓN, Buenos Aires, Rep. Argentina, números varios, 1897.         [ Links ]

Diario LA PATRIA DEGLI ITALIANI, Buenos Aires, Rep. Argentina, 1921.         [ Links ]

Diario EL ATLÁNTICO, Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Rep. Argentina, 1921.         [ Links ]

Diario LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, pcia. de Buenos Aires, Rep. Argentina, 1921.         [ Links ]

Revista ESTUDIOS MIGRATORIOS LATINOAMERICANOS, revista del Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos, Buenos Aires, Rep. Argentina, números varios.         [ Links ]

Revista LE VIE D´ITALIA E DELL´AMERICA LATINA, Milano, Italia, números varios, década de 1920.         [ Links ]


1  Geroni (o.f.m.), P. Giovacchino, Il mio viagggio nel Sud - America, Italia, Borgo S. Lorenzo, Edit. Mazzocchi Officina Tipografica Mugellana, c. 1923, 382 páginas en rústica.         [ Links ] La obra está acompañada por un pliego suelto, bajo el título "A chi leggerà..." y con la firma del P. E. Crivelli.

2  Correa Morales de Aparicio, C., en Estudio Preliminar a Miers, J., Viaje al Plata 1819 - 1824, Buenos Aires, Editorial Solar - Hachette, 1968, p. 7.         [ Links ]

3  Seguimos en esto a Alessia Pedio (Università degli Studi di Torino), en Da "I Prefascisti" a "I Grandi Italiani": collane editoriali fra storia e narrazione,         [ Links ] sin publicar.

4  Diario LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca (Pcia. de Buenos Aires, República Argentina), 20 de agosto de 1921, p. 7.         [ Links ]

5  Geroni, pp. 313 y ss.

6  Rossi, E., Il manganello e l´aspersorio - La collusione fra il Vaticano e il Regime Fascista nel Ventennio, Milano, Kaos Edizioni, 2000, p. 215.         [ Links ] 

7  Rossi, Op. cit., p. 215, frase pronunciada por Mussolini el 9 de noviembre de 1921.

8 Información obtenida gracias a la colaboración de la Prof. Lila Estévez, de la Universidad de Cuyo, provincia de Mendoza, República Argentina.

9  "Entre los hijos del Cielo"; "En la tierra del Mikado"; "Cosechas bengasíes" (por Bengasí, en la costa de Libia, sobre el golfo de Sidra) y "El Evangelio en el campo".

10 Pietro Badoglio (1871-1956), por entonces Jefe del Estado Mayor del Ejército Italiano. Poco después fue embajador en Brasil. Su carrera posterior es más conocida.

11 Geroni, p. 16.

12 Geroni, Op. cit., p. 26. Según la mitología, Hércules grabó en estos montes, tomados como límite del mundo, la frase "Nec plus ultra". Barcia, R., Nuevo Diccionario de la Lengua Castellana, París - México, Librería de la Vda. de Ch. Bouret, 17ª Edición, 1906.         [ Links ]

13 Grinberg, L. y R., Psicoanálisis de la migración y el exilio, Madrid, Alianza Editorial, Col. El Libro de Bolsillo, 1984, p. 91.         [ Links ]

14 Geroni, Pp. cit., p. 37.

15 Recuérdense los incidentes del 22 de agosto de 1917, provocados por el aumento del costo de vida y la falta de pan en Torino, reprimidos por el ejército con un costo de más de 50 muertos y 800 arrestados, donde por vez primera se temió en Italia una revolución con características parecidas a la ocurrida en febrero en Rusia.

16 Aun cuando el precio era muchas veces la condena a muerte, las deserciones entre las tropas italianas fueron notables, en especial luego de las sangrientas derrotas. La propaganda socialista contra la guerra también adquiere relevancia en esta etapa.

17 Geroni, Op. cit., p. 30.

18 Geroni, Op. cit., p. 38.

19 Geroni, Op. cit., pp. 39-40.

20 Geroni, Op. cit., p. 40.

21 "el ciego profeta - o vidente -".

22 Algunos de los datos sobre Delcroix los agradecemos a la Dott. Camilla Cattarulla, de la Universitá di Roma. Otros pertenecen a Lori, G., Dino Vannucci - Un Italiano libero che non mollò         [ Links ]. (Datos tomados de la página http//comune.firenze.it.)

23 Geroni, Op. cit., pp. 110 a 112.

24 "L´emigrazione allo specchio della statistica", en Le vie d´Italia e dell´America Latina, Revista mensual del Touring Club Italiano, Milán, año XXXIV, Nº 3, marzo de 1928, pp. 296/ 308.         [ Links ] Se trata de estadísticas relevadas por el Comité General de la Emigración de Italia.

25 Geroni, Op. cit., pp. 113 a 119.

26 Geroni, Op. cit., p. 120

27 Geroni, Op. cit., p. 120.

28 Geroni, Op. cit., p. 123 y p. 187.

29 Geroni, Op. cit., p. 122.

30 Geroni, Op. cit., p. 129, "...el capellán de los Arditi, el padre de los ciegos de guerra! "

31 Geroni, Op. cit., p. 132: " ...forjar el hierro mientras esté caliente..."

32 Geroni, Op. cit., pp. 140 y ss.

33 Geroni, Op. cit., p. 153.

34 Rosoli, G., Las organizaciones católicas y la inmigración italiana en Argentina, en Devoto, F. y Rosoli, G. La Inmigración italiana en la Argentina, Buenos Aires, Editorial Biblos, 1985.         [ Links ] "Hacia fines de 1909 era promovida en Turín por el Comendatore Ernesto Schiaparelli...una federación de numerosas congregaciones masculinas y femeninas que se interesaban por los emigrados italianos en América, denominada "Itálica Gens", p. 220.

35 Geroni, p. 150, expresión irónica referida a las creencias de los editores.

36 Propaganda aparecida en diversas ediciones de Le vie d´Italia e dell´America Latina, Revista mensual del Touring Club Italiano, Milán.

37 - "L´Alveare": "La colmena".

38  Geroni, Op. cit., p. 176.

39 Geroni, Op. cit., p. 181,

40 Geroni, Op. cit., pp. 196 y ss.

41 Geroni, Op. cit., pp. 198 y ss. Recordamos el caso de la norteamericana Annie Peck, que recorriera los picos andinos en numerosas ocasiones. (cfr. Peck, A., The South American Tour, George H. Doran Company, New York, 1913)        [ Links ]

42 Geroni, Op. cit., pp. 206-207.

43 Geroni, Op. cit., pp. 361 a 369, "...majestuosa, imponente, siempre más hermosa, siempre más grande, ciertamente la Superba..."

44 Favoreciendo al cardenal Giuseppe Sarto (luego Pío X) ultramontano y más intransigente respecto de Italia, frente al cardenal Mariano Rampolla del Tindaro, ex-Secretario de Estado de León XIII y en apariencia más propenso a un arreglo de los conflictos entre el Vaticano y el reino.

45 Rossi, Op. cit., pp. 27 y ss. Allí se hace referencia a las notas periodísticas citadas. "Boches"  denominaban los aliados a los alemanes. Las "leyes de garantías" fueron otorgadas por el Reino de Italia al Vaticano, contemplando - en síntesis -, una serie de beneficios que suplieran los derivados de los territorios "perdidos" por la iglesia.

46 Rossi, Op. cit., p. 27.

47 Geroni, pp. 74 y ss.

48 Rossi, Op. cit. Ejemplo, los cardenales Vincenzo Vannutelli, decano del Sacro Colegio, "...(Mussolini) hombre enviado por la Providencia, estadista de voluntad de hierro y mente superior..." (1930); Andrea Carlo Ferrari en 1920, aconsejando votar a los fascistas; Giovanni Battista Nasalli Rocca di Corneliano en 1935, "... (Mussolini) provvidenziale Condottiero...", entre otras muy poco discretas.

49 Geroni, Op. cit., p. 115, refiriéndose desde luego a Chile.

50 Grinberg, Op. cit., p.115.

51 Betti, C. M., Le Missioni Religiosi, en AAVV, Fonti e Problemi della politica coloniale italiana, Roma, Publicazioni degli Archivi di Stato, Ministero per i Beni Culturali e Ambientali, Ufficcio Centrale per i Beni Archivistici, Tomo II, 1996, p. 707.         [ Links ]