SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.21 número1Los molinos hidráulicos en Mendoza (Argentina) durante el período colonial (S. XVI, XVII y XVIII)La Patagonia en los textos de geofrafía de la editorial "Obra de Don Bosco" de principios del siglo XX índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.21 n.1 Talca  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762006000100004 

 

Revista Universum V21 Nº1:48-67, 2006

DOSSIER: Estudios Regionales

Viñas y vinos en el Maule colomial (Reino de Chile, 1700-1750)1

 

Pablo Lacoste (*)

(*) Doctor en Historia, Universidad de Buenos Aires. Doctor en Estudios Americanos, Universidad de Santiago de Chile. Profesor de la Universidad de Cuyo, Argentina y del Instituto de Estudios Humanísticos Juan Ignacio Molina, de la Universidad de Talca, Chile.

Artículo recibido el 21 de diciembre de 2005. Aceptado por el Comité Editorial el 26 de enero de 2006.

Correo electrónico: placoste@utalca.cl


RESUMEN

Este artículo examina la evolución de la vitivinicultura en el Partido del Maule del Reino de Chile en la primera mitad del siglo XVIII. Se estudian las características de las bodegas y viñedos a partir de los testamentos de los viticultores de la región. Se tipifican los productores según el tamaño de la viña y la posesión o no de bodegas. Con respecto a la riqueza regional, la ganadería era la actividad predominante pues concentraba dos tercios de la riqueza; el tercio restante estaba integrado por partes casi similares por esclavos y viticultura.

Palabras claves:

Vitivinicultura - Historia económica - Historia del vino


ABSTRACT

This paper focuses the evolution of wine industry in Partido del Maule, Chile's Kingdom, between 1700 and 1750. The research work was made since viticulturist testaments to create the different categories of grape growers and wine makers. At that time, the most important economic activity in the region was cattle (66%), slaves (12%) and wine industry (12%).  

Key words:

Viticulturist - Wine history - Economic history


 

La Región del Maule representa actualmente la mayor región vitivinícola de Chile. Sus viñedos cubren 50.000 hectáreas, espacio comparable con las zonas más importantes del mundo: basta señalar que el Valle del Ródano tiene 77.000 hectáreas y Bordeaux, el mayor valle vitícola de Francia, asciende a 169.000 hectáreas de vid. Por otra parte, la Región del Maule concentra el 50 % de la superficie cultivada de vid en su país. El dato tiene relevancia internacional, dado que Chile exporta vinos al exterior por valor de 1.000 millones de dólares anuales. Chile es el mayor exportador de vinos de América, el segundo del Nuevo Mundo vitivinícola (después de Australia) y el quinto del mundo (debajo de los tres colosos europeos: Francia, España e Italia). A su vez, el vino ocupa un lugar cada vez más importante en la economía chilena. Es la mayor exportación industrial de este país, motivo por el cual, la vitivinicultura ha sido definida como la "industria emblemática de Chile".

La industria vitivinícola chilena se diferencia del Nuevo Mundo vitivinícola por su espesor histórico. En la mayoría de los países de este grupo, como Australia, Sudáfrica, Brasil y EEUU, la industria del vino es un fenómeno reciente y su historia es muy acotada. En cambio Chile posee una tradición de 500 años de cultivo de la vid y elaboración del vino. Su antigüedad es comparable con la de Perú y Paraguay, pero ambos interrumpieron su trayectoria como viticultores, en tanto que Chile logró darle continuidad. En este sentido, el estudio de la industria de la vid y el vino en Chile colonial resulta significativo y relevante.

Resulta atractivo comparar los orígenes de la viticultura maulina con la de Mendoza. Esta provincia posee actualmente 170.000 hectáreas de viñas y representa más del 80% de la producción argentina; y ello es relevante dado que este país es el mayor productor vitivinícola de América Latina y el quinto del mundo. Además, hubo una estrecha conexión entre la viticultura cuyana y la chilena durante largos siglos; especialmente cuando el corregimiento de Cuyo fue parte del Reino de Chile (1561-1776). En esos años hubo un estrecho lazo político, social, cultural y económico entre las haciendas vitivinícolas de ambas faldas de la cordillera de los Andes. Hubo una matriz histórica común, con sus similitudes y diferencias. En otra parte se ha examinado en profundidad el caso de la industria vitivinícola cuyana.2 En el presente estudio conviene avanzar en el caso maulino y establecer las comparaciones.

La Región del Maule posee actualmente una superficie de 35.000 km2 y una población de 900.000 habitantes. Comprende las provincias de Talca, Curicó, Cauquenes y Linares, todas ellas de importante producción vitivinícola. Su capital, Talca, se encuentra equidistante de las dos mayores ciudades de Chile: 250 km al sur de Santiago y 250 km al norte de Concepción. Desde el punto de vista histórico, la ciudad de Talca surgió, precisamente, para establecer un punto de enlace entre las dos grandes y antiguas ciudades del Reino de Chile.

El Partido del Maule fue la unidad política que aglutinó este espacio. Surgió en el siglo XVII cuando el Reino de Chile se organizó, administrativamente, en dos provincias: Santiago y Concepción. Cada una de ellas estaba compuesta por  Partidos o Corregimientos, gobernados por un corregidor. En 1670 la provincia de Santiago abarcaba nueve corregimientos, de los cuales el más austral era el Partido del Maule cuya superficie abarcaba 1550 leguas en cuadro. El Partido del Maule se subdividió, en 1769, con la creación del corregimiento de Cauquenes. Este abarcaba el espacio ubicado al sur del río Maule. Desde el punto de vista religioso, el corregimiento de Cauquenes dependía del obispado de Concepción y el Partido del Maule lo hacía del obispado de Santiago. El presente artículo considera el Partido del Maule antes de la división de 1769, es decir, con la totalidad de la superficie original.

La región del Maule comenzó a colonizarse en la segunda mitad del siglo XVI. Se repartieron mercedes de tierras y encomiendas, y se pusieron en marcha las primeras haciendas. Como era usual en América hispánica, se levantaron también numerosos oratorios y capillas a lo largo de todo el territorio. Los eclesiásticos fundaban estos sitios para realizar su tarea misional; pero indirectamente, ello contribuyó a generar espacios sociales y puntos de encuentro para la población rural. Paralelamente surgieron asentamientos militares y políticos. Entre ellos se destaca el fuerte de Duao (1584), levantado a la vera del río Maule, en su curso superior, en la zona pedemontana, lugar adecuado para el vadeo. A lo largo de todo el siglo XVII se profundizó la tarea de expansión de las haciendas maulinas y se consolidó un modelo económico de tipo rural, apoyado en tres pilares: ganadería, agricultura y agroindustria. La ganadería consistía en la cría de ganado mayor y menor (bovinos, equinos, ovinos, caprinos y porcinos). La agricultura estaba centrada en la vid y el trigo. Y sobre esta base surgió la agroindustria con las bodegas que elaboraban el vino y los molinos harineros. La ganadería también generó una activa industria derivada: cecinas, sebo, cueros y el charque o carne salada al sol. Además se utilizaba la lana de las ovejas y los cueros de las cabras, estos últimos se curtían para obtener cordobanes. Algunos de estos productos se exportaban al Perú.3 También se realizaban extracciones de productos de utilidad, como la brea, sustancia muy útil para la industria vitivinícola, sobre todo para el revestimiento de las vasijas. La producción maulina generó las condiciones para el aumento de la población que, a fines del siglo XVII, ascendía a  10.000 almas. Se trataba de población 100% rural pues todavía no existía ninguna villa ni ciudad en la región del Maule. Este paso se daría recién a mediados del siglo XVIII.

El surgimiento de las ciudades maulinas fue un fenómeno atípico dentro de la tradición española en América, en general, y en el Reino de Chile, en particular. Por lo general las ciudades de este reino, como Santiago, Concepción, Mendoza, San Juan o La Serena, se fundaron en territorios hasta entonces deshabitados de europeos. En cambio las ciudades maulinas surgieron en espacios poblados por agricultores y ganaderos. En vez de surgir como un enclave de avanzada en tierras ajenas a la cultura española, estas ciudades emergieron como un intento de organizar y disciplinar a la población dispersa que ya estaba allí, cultivando la tierra y criando ganados. A mediados del siglo XVIII había una notable densidad de población en el área. Hacia 1740, por ejemplo existían entre el Teno y el Lontué 4.000 habitantes, de los cuales la mitad, por lo menos, serían indios.4 Por su parte, entre el Maule y el Longaví, al oriente del Loncomilla, vivían otras 3.600 almas.5 En total, el Partido del Maule, a mediados del siglo XVIII contaba con 17.320 habitantes que se hallaban, predominantemente, dispersos por las campañas y vivían en haciendas y ranchos.  Sobre la base de esta población rural se fundaron las ciudades maulinas.

El surgimiento de las ciudades maulinas fue la gran transformación del siglo XVIII. Hasta entonces, los intentos de crear villas habían fracasado. El primer intento fue crear una villa en torno al antiguo fuerte de Duao, sin éxito. En 1692 se realizó un segundo intento por fundar Talca, a orillas del estero Piduco. Pero "el caserío no prosperó, vino a menos y tanto que el año 1720 cuando se hizo un ceso general de poblaciones no se mencionó éste de Talca".6 Debieron pasar varios años para que se realizara el tercer intento, esta vez con éxito. En efecto, en 1742 se fundó la ciudad de Talca, junto al río Claro, 20 km al norte del Maule, junto al convento de la orden de San Agustín. Ese mismo año se fundó Cauquenes, en el corazón del valle de Chanco, en el sitio donde funcionaba la capilla de Nuestra Señora de las Mercedes. Poco después se fundó también Curicó (1743) unos 60 km al norte de Talca. Un tiempo después se fundó la ciudad de Linares (1794). Así se pusieron en marcha, en 50 años, las capitales de las actuales cuatro provincias de la Región del Maule. Pero no fueron las únicas villas del Partido del Maule. Otras dos surgieron junto al río Loncomilla: en la margen izquierda se constituyó San Antonio de la Florida o Huerta del Maule (1754), 35 km al sudoeste de Talca. En la margen derecha se fundó  San Javier (1755) en la "isla" que formaba el Maule con el Loncomilla.

La fundación de las ciudades no alteró el carácter rural del Partido del Maule. Como la población estaba muy arraigada a sus haciendas, el crecimiento de las ciudades fue muy lento. A pesar de las advertencias, amenazas y presiones de las autoridades políticas y religiosas, los maulinos se resistieron a trasladarse masivamente a vivir a las ciudades. Sólo algunos acataron estas indicaciones. La mayoría de la población permaneció en los campos, pues estaban adaptados a este medio, y no hallaban mayores ventajas en las ciudades donde no tenían muchas actividades para realizar. Por lo tanto, aún después de la fundación de las ciudades, la región del Maule sería un escenario predominantemente rural, en el cual las ciudades ocuparían un papel bastante secundario. Lo importante era lo que sucedía en las haciendas, grandes y pequeñas, que se hallaban distribuidas a lo largo del territorio.

La influencia del paisaje fue sumamente importante en el Partido del Maule, más que en otras zonas del Reino de Chile. Sobre todo por la gravitancia de los recursos hídricos como organizadores de la actividad socioeconómica. El lago Vichuquén y los ríos Teno y Mataquino en el norte de este Partido, el río Maule en el centro y su afluente izquierdo, el Loncomilla por el sur, configuraron ejes fundamentales para direccionar los asentamientos y los circuitos productivos y comerciales. Estos ríos y otros menores, serían referencia permanente para el proceso de ocupación del espacio y desarrollo de la actividad económica. Dentro de este esquema, es preciso destacar la importancia que tenía, en el siglo XVIII, el fenómeno de islas que se generaban entre los ríos Maule y Loncomilla. Eran espacios de tierra fértil, casi completamente rodeados de cursos de agua dulce, lo cual generaba las condiciones para el surgimiento de prósperas estancias agropecuarias. En torno a estos cursos de agua se organizaron las cuatro actuales provincias del Maule: Curicó organizó el espacio en torno a los ríos Teno y Mataquito; al sur de allí, y hasta el río Maule, se situó la provincia de Talca. Al sur del Maule surgieron las otras dos provincias, separadas por el río Loncomilla: al Oriente se ubicaron Isla de Maule, primero, y la provincia de Linares, después. Y de aquel río hacia el Poniente se organizó la provincia de Cauquenes.

La presencia de grandes ríos generaba un fuerte condicionamiento para el comercio. Los ríos eran grandes obstáculos para el transporte de las cargas por vía terrestre. Para subsanar esta situación se organizó un sistema de balsas de piel de lobo. Ello permitía atravesar los grandes ríos, pero encarecía el transporte. Sobre todo porque no sólo había que pagar los costos del servicio de los balseros, sino también los derechos que exigían los cabildos. En los ríos inter - jurisdiccionales había doble imposición. Así, por ejemplo, para cruzar el río Maule, había que pagar tributos tanto al Cabildo de Talca como al Cabildo de Cauquenes. Las autoridades cobraban impuestos, pero poco hacían para mejorar las condiciones de transitabilidad del comercio en largas distancias. No existían caminos carreteros para viajar desde Talca hacia las grandes ciudades del norte (Santiago) y el sur (Concepción). No existían, por lo tanto, condiciones adecuadas para las tropas de carretas como servicio permanente de transporte terrestre de carga. En su lugar, quedaban dos opciones: por un lado, el transporte terrestre de los arrieros y sus recuas de mulas; por otro, el transporte fluvial de las barcas y lanchones. Mientras los arrieros enlazaban el Partido del Maule con los mercados del norte y el sur, las barcas y lanchones prestaban un servicio de transporte por los ríos Loncomilla y Maule, en dirección al oeste para desembocar en el pequeño puerto de Constitución, sobre el Océano Pacífico; y desde allí los barcos de alta mar completaban el transporte hacia los puertos de Talcahuano, en el sur, y Valparaíso, en el norte.

La industria vitivinícola del Partido del Maule se hallaba fuertemente condicionada por estos elementos. Si se compara, por ejemplo, con Cuyo, las diferencias son notables. En principio, las viñas del Maule tenían la ventaja de mayor cercanía a los grandes mercados que los cuyanos. Las haciendas maulinas estaban a 250 km de los grandes mercados (Santiago y Concepción), mientras que los viticultores cuyanos estaban a más de 1.000 km de Buenos Aires. Pero esta ventaja quedaba neutralizada por dos motivos. Por un lado, los cuyanos no tenían competencia en cambio los maulinos sí; tanto en Concepción como en los alrededores de Santiago se cultivaban viñas y se elaboraba vino, no así en Buenos Aires, donde los vinos cuyanos no tenían rivales. Por otra parte, los cuyanos disponían de un mejor sistema de transportes. Las pampas garantizaban un espacio apto para los caminos de tropas de carretas; como resultado, a fines del siglo XVIII cada año salían 700 carretas de Mendoza, cargadas mayoritariamente con botijas de vino, rumbo a los mercados rioplatenses. En cambio, este sistema no existía en el Maule: ríos tan caudalosos como el Maule, el Loncomilla y el Cachapoal, entre otros, juntamente con las ondulaciones del terreno, impedían la circulación de carretas en largas distancias, a menos que se construyeran costosos puentes y otras obras de arte. Esta situación incidió en la definición de los actores sociales. Como se ha estudiado en otra parte, en Mendoza los troperos formaron un gremio poderoso y próspero, que dinamizó la economía y lideró el proceso de surgimiento de una protoburguesía regional.7 En cambio, en el Maule, este actor social estuvo ausente. Sobre dos centenares de testamentos e inventarios de bienes revisados, sólo un hacendado maulino, Pedro González, poseía este tipo de medio de transporte. En efecto, la tasación de sus bienes reveló que, entre sus enseres, había dos carretas valuadas en $10. Ello representaba una ínfima parte de sus propiedades que incluían varias posesiones inmuebles, una de ellas de 300 cuadras con plantas de frutales y  ganado mayor y menor y tres esclavos. El valor de estos últimos ascendía a $700.8 Sus carretas representaban una ínfima parte de su patrimonio. Además, eran unidades pequeñas y simples en comparación con las carretas de los troperos mendocinos, que valían cerca de $80.  El escaso capital invertido en carretas por parte de los maulinos, contrastaba con el interés que demostraron en las mulas. En la primera mitad del siglo XVIII, los hacendados maulinos poseían 3.400 mulas.9 Considerando un valor promedio de $3 por animal, las mulas representaban una inversión cercana a los $10.000. En el Partido del Maule, las mulas eran mil veces más importantes que las carretas. Si en Cuyo el transporte del vino estaba en manos de los troperos de carretas, en el Maule, este servicio sería tarea de los arrieros y sus recuas de mulas.

El clima y la geografía política también marcaron una diferencia entre la evolución de la industria vitivinícola del Maule y Cuyo. En este corregimiento la vida social y económica giró en torno de las ciudades. Mendoza, fundada en 1561, y San Juan (1562) marcaron una presencia de liderazgo político, social, económico y cultural en la región, lo cual estableció una jerarquía, una forma de organización y coordinación de actividades. En cambio el Partido del Maule fue un espacio eminentemente rural, donde predominaban las haciendas y rancherías dispersas en vez de las ciudades.  Conviene examinar el proceso de organización de las ciudades maulinas para comprender este problema.

A mediados del siglo XVIII, el Partido del Maule y el Corregimiento de Cuyo tenían claras diferencias y similitudes. Ambas unidades poseían una población equivalente. Pero mientras la inmensa mayoría de los cuyanos estaba concentrada en antiguas ciudades del siglo XVI, los maulinos estaban dispersos en rancheríos, haciendas y frágiles centros urbanos.

La influencia eclesiástica fue otra característica importante en el Partido del Maule. Tanto el clero secular como las órdenes religiosas ocuparon espacios clave en los principales núcleos de población. Los agustinos, jesuitas y franciscanos estuvieron cerca de los pobladores criollos, indios y mestizos; impartieron su doctrina y empaparon la vida social con sus concepciones religiosas. La orden de San Agustín se asentó en la zona hacia 1651 y levantó un convento llamado a convertirse en el centro religioso del Partido del Maule. "Los más ricos estancieros de Cauquenes, Purapel, Loncomilla y Putagán, Rauquen, Huenchullami, y Vichuquén iban allí a sus prácticas religiosas. (Los agustinos) fueron los directores espirituales del vecindario rico y feudatario del Partido. Los alrededores del convento sirvieron en todo este espacio de tiempo, hasta 1742, como centro de reunión".10 Precisamente la fundación de Talca se realizó en terrenos cedidos por los agustinos, cuatro cuadras al poniente del convento. Diez leguas al norte de allí se asentaron los franciscanos. En 1734 ya estaban presentes en el territorio de los indios curis; y cerca de este asentamiento se fundó, poco después, la ciudad de Curicó. La capital maulina del sur, Cauquenes, también se fundó en torno a un espacio religioso: la capilla de Nuestra Señora de las Mercedes era un centro cultural y social que operó como núcleo fundante de la futura capital provincial. Del otro lado del río Loncomilla, en la futura provincia de Linares, dos capillas sirvieron como referencia cultural en los extremos de este espacio en Loncomilla y Putagán (30 km al sur del Maule).11  Por su parte, la Compañía de Jesús poseía varios asentamientos importantes. Uno de ellos surgió en Rauquen, al poniente de la villa de Talca. A ello hay que sumar grandes estancias: una se hallaba en el Valle de Nilahue, entre Talca y la costa, y la otra en el Valle de Chanco, al sur del Maule.12 El papel del clero secular no fue menor. El padre Antonio Vergara, cura y vicario, poseía una rica hacienda en Putagán, tal como se examina más adelante.

La arquitectura fue otro indicador. Poco después de la fundación de la villa de Talca, los vecinos realizaron generosas donaciones para construir la iglesia parroquial. Incentivados por los privilegios ofrecidos por la Corona, los vecinos donaron $15.000 para levantar este templo (1746). Poco después los franciscanos comenzaron a levantar su propia capilla en Talca (1750). De esta manera, la capital del Partido del Maule, a mediados del siglo XVIII, contaba con tres templos: el de los agustinos, el de los franciscanos y la parroquia.13

El Partido del Maule, en la primera mitad del siglo XVIII, se hallaba en plena etapa de organización. Sus ciudades todavía eran pequeñas y frágiles. Los religiosos competían con los laicos por el control de grandes haciendas. Las villas progresaban muy lentamente. La población rural se resistía a cambiar de lugar, lo cual generaba un clima de inestabilidad. En este contexto se puso en marcha la industria de la vid y el vino en el Partido del Maule.

LA ECONOMÍA MAULINA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVIII

Los documentos oficiales de la Corona española señalaban que la economía del Partido del Maule se apoyaba en tres pilares fundamentales: el ganado, el trigo y las viñas. En efecto, según la Real Cédula de Carlos IV  en la cual se elevó la villa San Agustín de Talca a la categoría de ciudad, el Rey afirmaba que "el Partido del Maule (...) fue muy celebrado y estimado de sus conquistadores por la bondad de sus terrenos para crianza de ganados, siembra de trigo y plantaciones de viñas y árboles frutales".14 Este potencial se desarrolló en los primeros siglos de la conquista española y a mediados del siglo XVIII había logrado resultados relevantes.

Los testamentos e inventarios de bienes protocolizados en el Partido del Maule entre 1726 y 1750, declararon la existencia de un fuerte avance en la riqueza ganadera y vitivinícola. La riqueza pecuaria incluía 86.500 cabezas de ganado. La mayor parte eran ovinos con 48.000 cabezas, lo cual representaba el 56% del total. Le seguían los caprinos con 23.000 cabezas (26%); los vacunos llegaban a 10.000 cabezas (11,3%), los equinos eran 4.000 (5%) y los mulares 1.500 (1,7%). De todos modos, el ganado mayor concentraba mayor valor pues se tasaba a $4 la cabeza de vacunos y caballos, mientras las mulas llegaban a $5. En cambio el ganado menor no superaba un valor de dos reales por cabeza. Por lo tanto las vacas maulinas valían $40.000, los equinos $16.000, los mulares $7.500, las ovejas $12.500 y las cabras $6.000. El valor total de la riqueza ganadera registrada en esta muestra ascendía a $82.000.

Los hacendados maulinos acostumbraban a tener esclavos. Los poco más de 100 testamentos realizados entre 1726 y 1750, declararon 77 esclavos. En promedio, prácticamente cuatro cada cinco testadores maulinos poseían esclavos. Esta cifra se hace más relevante si se considera el valor de los mismos en términos relativos al resto de la economía. Un esclavo era muy caro. Los más pequeños y los más viejos valían alrededor de $100. Los más robustos podían cotizarse en $500. Las mujeres podían ser particularmente valiosas, como una de las esclavas del padre Antonio de Vergara, cura y vicario de Talca, cotizada en $700. En total, los 77 esclavos maulinos valían $18.600.  Ello representa más del 23% del capital invertido en ganadería, principal actividad económica del Partido del Maule en la primera mitad del siglo XVIII.

Para comparar estas actividades con la vitivinicultura, es necesaria una estimación, porque los datos disponibles de la industria del vino abarcan todo el periodo 1700-1750. Provisoriamente se podrían duplicar los valores de ganadería y esclavitud para comparar. En tal caso, tendríamos $164.000 en riqueza pecuaria y $37.000 en esclavos.

La industria vitivinícola registrada en esos documentos aportaba 60.000 plantas de vid y 2.000 arrobas de vasija. Las plantas, a 4 reales cada una, valían $30.000; las bodegas, a $1 la arroba de vasija: $2.000; corrales de alambiques, cañones, pailas y lagares: $8.000. El total de la inversión en la industria vitivinícola ascendía a cerca de $40.000. Los capitales invertidos en bienes de producción en el Partido del Maule ascenderían a $240.000, de los cuales dos tercios estarían en la ganadería; el tercio restante se dividiría por partes casi iguales entre la industria del vino y los esclavos de origen africano. Los hacendados de esta región tenían más dinero invertido en esclavos que en ovejas, en caballos, en cabras, en vasija vinaria o en lagares y alambiques. Sólo el ganado vacuno y equino superaba en valor a los esclavos africanos.  

En la primera mitad del siglo XVIII los laicos maulinos cultivaban 50.000 plantas de viña. Buena parte de esta producción se destinaba a elaborar vino. Los maulinos lo conservaban en sus bodegas, en las cuales tenían una capacidad de 2.000 arrobas de vasija, equivalentes a unos 72.000 litros. A esta producción habría que añadir el aporte del sector eclesiástico, fundamentalmente las órdenes religiosas. Dentro de este grupo se ubica, por ejemplo, las bodegas y viñedos del vicario de Talca. El padre Antonio Vergara poseía las mayores viñas del Maule, con 9.000 plantes; en tanto su bodega era la mayor de la región, con una capacidad de 300 arrobas de vasija.15 A diferencia del caso de Mendoza, donde se realizó un censo de bodegas eclesiásticas, no ha sido posible hallar información análoga para el Partido del Maule. Pero siguiendo las proporciones cuyanas, y teniendo en cuenta que allí los laicos poseían sólo el 20% de la producción, puede inferirse la capacidad instalada en el Maule: esta ascendería a 300.000 plantas de vid y 10.000 arrobas de vasija, es decir, 350.000 litros de vino.

VIÑAS Y VITICULTORES MAULINOS

Los empresarios del vino en el Partido del Maule de la primera mitad del siglo XVIII tenían algunas características comunes y ciertas diferencias. Las similitudes se encuentran, en primer lugar, en el material de la vasija: la totalidad de los recipientes eran de greda (botijas y tinajas). En el Maule todavía no se usaba pipas ni barriles de madera, material que se comenzó a emplear en Mendoza a partir de 1741. Además, la vasija maulina tiene pequeñas dimensiones: mientras la botija cuyana era habitualmente de dos arrobas, en el Maule se usaban de una arroba de capacidad. Se nota también la ausencia de lagares de cuero, a pesar del notable desarrollo ganadero que había en el Maule. En realidad, los lagares fueron excepcionales, pues se registró uno solo en todo el período estudiado, tal como se examina más adelante. Más allá de estos elementos en común, existían grupos diferenciados en el Maule. En primer lugar estaban los grandes bodegueros, cuyas instalaciones tenían una capacidad de entre 100 y 300 arrobas de vasija. Luego seguían los pequeños bodegueros, cuya vasija oscilaba entre 20 y 60 @. Finalmente estaban las bodegas domésticas, orientadas fundamentalmente al consumo familiar, cuya capacidad se hallaba entre 1 y 15 @.

Los grandes bodegueros del Maule eran seis. El más importante era el padre Vergara, el cual poseía "300 @ de vasija en su bodega en 14 tinajas con su casa de bodega  de paredes y con puertas y cerrojo".16 También se destacaba en este grupo la bodega de Fernando Martínez de Medina por ser la única que poseía un lagar en todo el Partido del Maule. Este tenía una capacidad de 60 @; allí se molía la uva para obtener el mosto.17 Dadas las dimensiones, se infiere que no era un lagar de cuero de vacuno, tal como se usaban por esa época en Mendoza. Podía ser de adobes o bien de cal y ladrillo. Los documentos no lo especifican. Otra bodega particular era la de Manuel Lesana, pues era una de las pocas que poseía instalaciones para elaborar aguardiente. Ello incluía dos cañones con sus alambiques.18 Los grandes viticultores maulinos usaban vasija de greda que, con frecuencia, se recubría con brea, tal como quedó documentado en el testamento de doña Antonia Toledo (1750).19 Las tinajas maulinas, igual que las cuyanas, no tenían una medida uniforme. Oscilaban entre 16 y 34 arrobas de capacidad.

Este grupo de bodegueros poseía también los mayores viñedos del Maule. Sus viñas tenían entre 2.000 y 9.000 plantas. La mayor era propiedad del padre Antonio Vergara en Putagán, cerca de Villa Alegre; en su testamento declaró poseer "una viña de 8.000 plantas y otra aparronada que da fruto 50 @ de vino". 20 Le seguía el capitán José Vivanco, dueño de dos viñas cercanas al lago Vichuquén con más de 7.000 plantas.21 Jacinto Rojas tenía casi 3.000 plantes. Fernando Martínez de Medina tenía "mil y tantas plantas de vid en Espinal, otra viña de 800 y un parral de uva moscatel". 22 Antonio Toledo y Manuel Lesana, en cambio, a pesar de tener grandes vasijas, no tenían viñas propias. El Cuadro 1 entrega un panorama general sobre las instalaciones de los viticultores grandes del Partido del Maule.

Cuadro I
Grandes Viticultores del Partido del Maule
(1700-1750)

VITICULTOR

AÑO

LUGAR y provincia actual

CAPACIDAD VASIJA

PAILAS Y ALAMBIQUES

 VID

Antonio Vergara, cura y vicario

1738

Putagán - Linares

300 @ de vasija en su bodega

en 14 tinajas

1 fondo de 6 @

4 pailas grandes y una pequeña

9.000 plantas

Fernando Martínez de Medina

1714

Talca -

Talca

260 @ de vasija

3 pailas

1 lagar de 60 @ en que se hacen las vendimias

2.000 plantas

Antonia Toledo

1747

Talca - Talca

9 tinajas breadas  de 34 @

--

--

Manuel Lesana

1738

Talca -

Talca

2 tinajas de más de 25 @ cada una

1 tinaja de 10 y 12 @

1 tinaja de 16 @

1 tinaja grande de 30 @

6 botijas pequeñas a 4 R

1 paila de 40 libras

2 cañones con sus alambiques

4 pailas (2 grandes y 2 chicas)

7 plantas

Jacinto de Rojas

1724

Rauquén -

Talca

112 @ de vasija

1 fondo de 75 libras

1 paila de 66 libras

1 paila de 125 libras

2.728 plantas

Capitán José Vivanco

1732

Vichuquén

Curicó

 100 @ de vasija que todo lo hube de legítima herencia

 

Más de 7.000

Fuente: testamentos e inventarios de bienes del Partido del Maule (1700-1750). Archivo Nacional de Chile, Notariales y Judiciales de Talca. Luis Enrique Ángel Corrada Vera, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1700-1725). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).Patricia Ávila y Marlen Ojeda, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1726-1750). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).

La actividad de los principales bodegueros maulinos se concentraba, preferentemente, en la actual provincia de Talca. Allí tenían sus haciendas cuatro de estos seis empresarios. En cambio había uno solo en Curicó y otro en Putagán, cerca de la actual ciudad de Linares. Ninguno de ellos estaba en Cauquenes. Además, la totalidad de estos empresarios estaba en el centro del valle; ninguno se asentó en la zona costera.

Los pequeños viticultores formaron un grupo de trece empresarios. La capacidad de sus bodegas oscilaba entre 20 y 60 arrobas. En algunos casos no se entregaron datos precisos, pero se puede estimar que la bodega se hallaría en estas dimensiones. Por ejemplo Nicolás Martínez de Medina declaró poseer "la vasija que se hallare en su bodega pagadas las 20 @ de su yerro".23  Las tinajas eran todas de greda y, a veces, estaban sin embrear. Por ejemplo María Villalobos poseía "60 @ de vasija sin embrear en seis tinajas chicas y grandes".24 En algunos casos, las vasijas se usaban durante muchos años y al romperse, se restauraban. Por ejemplo María Ana de Rojas tenía "dos tinajas de echar vino que hacen 15 @ de vasija la grande de 3 @ con cuatro remiendos en el asiento y 1 agujerito pequeño; otra vasija de 1 @ también agujereada; otra pequeña, remendada".25 Las dimensiones de las tinajas eran muy cambiantes, pero inferiores a las del grupo anterior. Las tinajas de los pequeños viticultores oscilaban entre 1 @ y 25 @. Estos viticultores no tenían lagares, pero algunos poseían instalaciones para elaborar aguardiente. Doña Luisa Maldonado (1746) tenía un cañón de alambique, un fondito de 15 libras y dos pailas.26 Por su parte, doña María de Tapia (1747) contaba con un cañón, una paila de 50 libras, una pailita de 15 libras y otra de 60.27 

Las viñas de este grupo tenían entre 500 y 3.100 plantas. Algunas eran recientes como la de María Ana Rojas quien, en su testamento, declaró poseer "una viña con 2.000 plantas, 535 frutales y las demás nuevas por lo que no dan frutos"28. Con frecuencia se plantaban las viñas junto a los ríos y se las protegía con trincheras de árboles. Por ejemplo Diego de la Fuente poseía 30 cuadras de tierra al lado del río Perquilaquén, con las arboledas y plantas de viña.29 El Cuadro II entrega más precisiones.

Cuadro II
Viticultores pequeños del Partido del Maule
(1700-1750)

VITICULTOR

            año

LUGAR

Provincia actual

CAPACIDAD VASIJA

PAILAS Y ALAMBIQUES

PLANTAS VID

María Villalobos

1733

Loncomilla Linares

60 @ de vasija

1 paila vieja de 3 @

Una viña

Capitán Diego Joseph de Bustamante

1706

S/L

3 tinajas de 20 @

 

700 y tantas plantas

Juan de Salgado y Clara de la Torre

1735

Chequén - Talca

57 @ de vasija

1 paila vieja grande

3.177 plantas

Nicolás Martínez de Medina

1718

Curicó -

Curicó

Más de 20 @ de vasija

2 cañones

1 paila de 3 @

 

Capitán Alonso Salgado de Ribera

1700

Asiento de Llollegue

48 @ de vasija

   

Antonio Salgado

1729

Duao -

 Talca

1 tinaja de 28 @

1 tinaja de 9 @

 

 1.000 plantas

Luisa Maldonado

1746

S/L

1 tinaja de 25 @

2 botijas de vinagre de 1 @

1 fondito de 15 libras

1 pailita con 6 libras

1 pailas viejas

1 cañón de alambique

 

Diego de la Fuente Manrique de Lara

1717

Cauquenes

Cauquenes

1 tinaja de 20 @

 1 vasija de 29 @.

 

Viñas

María de Tapia

1747

S/L

1 tinaja de 18 @

1 tinaja mediana de 3,5 @

1 tinaja pequeña de 2 @

1 tinaja pequeña de 1 @

1 tinaja de 2 @

1 paila de 50 libras

1 pailita de 15 libras

1 cañón

1 paila de 60 libras

 

Diego Bravo y María Pinedo

1741

San Javier - Linares

1 tinaja de 25 @

1 paila de 2 @

1 paila chiquitita y maltratada

--

Capitán Pedro López de Fonseca

1704

Chequén - Talca

1 tinaja de 20 @

   

Capitán Alonso Salgado de la Rivera

1700

Corral Viejo

20 @

 

20 hileras de parras

María Ana de Rojas

1742

S/L

2 tinajas de 15 @

1 vasija de 3 @

1 vasija de 1 @

1 vasija pequeña

 

2.000 plantas

Fuente: testamentos e inventarios de bienes del Partido del Maule (1700-1750). Archivo Nacional de Chile, Notariales y Judiciales de Talca. Luis Enrique Ángel Corrada Vera, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1700-1725). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).Patricia Ávila y Marlen Ojeda, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1726-1750). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).

Desde el punto de vista geográfico, los pequeños viticultores maulinos se hallaban más repartidos que los grandes. Seguía predominando Talca como principal espacio vitivinícola, con tres viñas; pero había también dos viñas en la actual provincia de Linares, una en Curicó y otra en Cauquenes. El mismo fenómeno se verifica en los viticultores domésticos. Talca mantenía una leve superioridad sobre las demás; pero era importante también la presencia de viñas en las otras tres zonas maulinas. Había tres viñas en Talca, dos en cada una de las restantes (Curicó, Cauquenes y Linares).

Las bodegas domésticas del Partido del Maule tenían pequeñas dimensiones y no estaban orientadas a fines comerciales. Los viticultores de este grupo poseían viñas de alrededor de 500 plantas. Elaboraban el vino que ellos mismos consumían, y lo almacenaban en sus casas. La mayor parte de su vasija estaba compuesta por pequeñas botijas y tinajas de entre 1 y 2 arrobas. Los recipientes mayores eran tinajas de 12 @. Estos viticultores poseían pailas de cobre, pero no contaban con fondos ni cañones de alambiques. Al parecer, las citadas pailas estaban más orientadas a la cocina en general que al destilado de aguardiente. No se nota en este grupo una dinámica de innovación tecnológica ni comercial. Así por ejemplo, el capitán Juan de Tapia, al redactar su testamento, manifestó que su bodega sólo poseía una tinaja de 12 arrobas que su mujer había ingresado al matrimonio.30 El Cuadro III brinda mayores datos sobre este grupo.

Cuadro III
Viticultores domésticos del Partido del Maule
(1700-1750)

VITICULTOR

AÑO

LUGAR y

Provincia actual

CAPACIDAD VASIJA

PAILAS Y ALAMBIQUES

PLANTAS VID

Ana Rodríguez

1740

Rauquen -Talca

3 botijas, una tinajita pequeña y una grande de ocho arrobas.

3 pailas de cobre

 

Francisca de Sepúlveda

1734

Talca -

Talca

1 tinaja de echar vino de 15 @

   

Capitán Juan de Tapia

1739

Longaví - Linares

1 tinaja de 12 @

1 paila

--

Juana Carrasco

1744

El Sauzal - Cauquenes

3 botijas a $4 cada una

--

--

Domingo Vergara

1701

S/L

1 tinaja de 10 @

1 paila pequeña

1 paila de 36 libras

 

Andrés de Bruna

1716

Pelluhue - Cauquenes

2 tinajas de 2,5 @ cada una

4 botijas de echar vino

2 pailas grandes

 

Capitán Francisco Vázquez

1729

S/L

"una tinaja de echar vino que hace 6 @"

2 pailas grandes de cobre, entre las 2 6 @

-3 pailas chicas, de 40 libras entre las tres

 

Inés Flores

1731

S/L

5 botijas

   

María de Rojas

1731

Rauquén Talca

4 botijas

 

1 majuelito con sus parras

Antonio Díaz del Valle

1720

Rodeo - Curepto - Curicó

2 botijas

2 pailas grandes y 1 pequeña

 

María Oses

1744

Loncomilla - Linares

1 tinajita de 2 @

 

Una viña aparronada

Francisco de Rojas Escobedo

1720

S/L

1 tinajón de 1,5 @

1 paila de 73 libras

8 plantas

María Guerra

1733

Vichuquén - Curicó

1 botija de $1

 

400 plantas en la viña del Rey

Fuente: testamentos e inventarios de bienes del Partido del Maule (1700-1750). Archivo Nacional de Chile, Notariales y Judiciales de Talca. Luis Enrique Ángel Corrada Vera, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1700-1725). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).Patricia Ávila y Marlen Ojeda, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1726-1750). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988). 

Otro grupo importante de viticultura maulina lo formaron los viñateros sin bodega. Ellos no elaboraban el vino, pero cultivaban sus propias cepas. Por lo general sus viñas tenían entre 100 y 2.200 plantas. La mayoría de los viticultores sin bodega se encontraba en Cauquenes. Allí había ocho viñas de este tipo, mientras que en las otras tres zonas maulinas sólo había dos en cada una (ver Cuadro IV).

Cuadro IV
Viñateros sin bodegas  del Partido del Maule
(1700-1750)

VIÑATERO

AÑO

LUGAR

DIMENSIÓN DE LA VIÑA

Ramón Fernández de Albuerne Martínez

1702

Estancia San José - Cauquenes

2.200 plantas

Jacinto de Rojas y Sandoval

1715

Tutucural

2.000 plantas

Juana Salgado

1728

Duao -  Talca

2.000 plantas

Melchor Caravajal

1745

Vichuquén - Curicó

1.776 plantas

Diego de la Fuente y María Montoya

1725

Junquillar - Cauquenes

1.640 plantas

Pedro Carrasco

1729

Asiento de Tapa - Cauquenes

1.000 plantas

Juana Muñoz Palma Guerrero

1730

Vichuquén - Curicó

1.000 plantas

Melchora Poblete

1707

Carrizal - Cauquenes

1.000 plantas

Capitán José Véliz Pantoja

1718

Asiento de Guiñi

600 plantas en la viña de la Estancia del Rey

Alférez Gonzalo Gutiérrez

1719

Chanco - Cauquenes

500 plantas

Domingo Márquez

1721

 Llongocura - Curepto

200 plantas

Elena de Alfaro

1728

Cauquenes - Cauquenes

100 plantas en la Estancia del Rey

Luis Núñez Sedeño

1711

Carrizal - Cauquenes

Viña pequeña.

Capitán Juan de Salas

1798

Panimávida - Linares

Un parral con 60 parrones

José Martínez  Lobo de la Barrera

1726

Loncomilla  - Linares

Estancia de 600 cuadras con viña

Capitán José Núñez

1717

Rauquén - Talca

Tierras en El Carrizal con viña

María Pérez de Villarroel

1728

Cauquenes

100 cuadras de viña con plantación de dos retazos de viña

Fuente: testamentos e inventarios de bienes del Partido del Maule (1700-1750). Archivo Nacional de Chile, Notariales y Judiciales de Talca. Luis Enrique Ángel Corrada Vera, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1700-1725). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).Patricia Ávila y Marlen Ojeda, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1726-1750). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).

VIÑAS Y ESCLAVITUD

La industria de la vid y el vino en el Partido del Maule, tuvo un estrecho lazo con la esclavitud. Buena parte de las haciendas vitivinícolas, sobre todo las mayores, poseían mano de obra esclava. Además, esta actividad económica fue la que más demandó esclavos en la región. El Partido del Maule tenía 77 esclavos por un valor de $18.601. Sobre ese total, las haciendas vitivinícolas tenían 33 esclavos por un valor de $8.105. Los viticultores tenían el 42,5% de los esclavos y el 43% del capital invertido en ellos.

Los mayores bodegueros maulinos se caracterizaban también por poseer muchos esclavos. El padre Antonio Vergara poseía dos "piezas" valuadas en $1.200. Doña Antonia Toledo tenía un esclavo tasado en $300. Y don Manuel Lesana tenía ocho afroamericanos en su hacienda por $1.910. Por lo tanto, al menos la mitad de los grandes viticultores maulinos utilizaba mano de obra esclava.

La tendencia de los viticultores a emplear mano de obra esclava, detectada en los grandes bodegueros, se mantenía también en los pequeños. De los tres miembros de este grupo, cuatro poseían afroamericanos en sus haciendas. Don Juan Salgado poseía 11 esclavos valuados en $2.225. Don Antonio Salgado tenía cuatro "piezas"; Luisa Maldonado poseía un esclavo tasado en $100. Pedro López  tenía uno. Al parecer, la industria de la vid y el vino fue un campo propicio para el empleo de mano de obra esclava.

Los viticultores domésticos se caracterizaron por casi no tener mano de obra esclava.  De los trece miembros de este grupo, uno solo poseía esclavos. Se trata de doña María Guerra, cuya hacienda estaba dedicada a otro tipo de actividad económica como base. La mujer poseía cuatro esclavos.

El grupo de los viñateros se caracteriza por no poseer mano de obra esclava. Ninguno de los miembros de esta categoría declaró "piezas" en su testamento; tampoco fueron detectadas en los inventarios de bienes. Al parecer, los afroamericanos no trabajaban en las viñas, sino que su lazo con la industria del vino se hallaba más cerca de las bodegas.

Cuadro V
ESCLAVOS EN LAS HACIENDAS DEL MAULE
(1700-1750)

Rubro

categoría

Nombre del hacendado

Esclavos (edad)

Valor

Subtotal

Viticultores

Grandes

Bodegueros

Padre Antonio Vergara

Una negra

Una negra

$500

$700

$ 1.200

Manuel Lesana

Negra Francisca (36)

Mulato Nicolás (12)

Mulato Clemente (8)

Mulata Manuela (15)

Mulata María (7)

Mulata Rafaela (5)

Mulata Luisa (3)

Mulata Felipa (6 meses)

$400

$250

$200

$400

$230

$200

$180

$50

$1.910

Antonia Toledo

1 mulato (39)

$300

$300

Pequeños

bodegueros

Juan Salgado

Mulato (56)

Mulato (18)

Mulata (60)

Mulata (40)

Mulata (20)

Mulata (5)

Mulatillo (meses)

Mulatillo (10)

Mulatillo (14)

Mulatillo (24)

Mulatillo (4)

$200

$250

$70

$80

$350

$150

$75

$250

$300

$370

$150

$2.245

Antonio Salgado

Cuatro esclavos

$1000 (E)

$1000

Luisa Maldonado

negra vieja y enferma

su hija

$100

$250 (E)

$350

Pedro López

Un esclavo

$250 (E)

$250

Bodegas

domésticas

María Guerra

Mulato (50)

Negrito (6)

Negra Mariana (26)

Negrita (10)

$150 (E)

$150 (E)

$350 (E)

$200 (e)

$850

Viñateros

--

     
 

Subtotal

 

33

 

$8.105

Hacendados

No

Viticultores

Pedro Carrasco

 

Esclava negra

$500

$500

Francisco Valenzuela

 

Esclava (70)

Mulata enferma

Mulata

Mulatilla

Mulatilla (3)

Mulata (22)

Mulata enferma (22)

Mulata (6)

Mulata (18)

Mulata (8)

Mulato (9)

Mulatillo (2)

$90

$150

$150

$200

$300

$500

$460

$200

$300

$200

$200

$125

$2.875

Ursula Pardo

 

5

$250 c/u  (e)

$1.250

Juan Leiva

 

Mulata Juana (58)

$100

$100

Pedro González

 

Negra (50)

Negrito (12)

Mulato (50)

$250

$300

$150

$700

María Castro

 

Negro (30)

Negrita (5 meses)

Negra (90)

$350

$100

8 reales

$451

María Bustamante

 

Negro José (45)

Negra María (50) (esposa de José)

 mulata Francisca (30)

Negrita Isidora criolla (14 o 15)

Negro Santos Criollo (18)

Negro Gabino (16)

Negrita María de la Cruz (8 o 9)

Mulatillo Ignacio (11)

Mulatillo Gregorio (5)

Mulatillo Valentín (2)

$230

$200

$350

$400

$350

$340

$200

$225

$125

$50

$2.470

Diego de Salas

Ganadero

Tres esclavos

$250 c/u (e)

$750

Manuel de Toledo

Ganadero

2 esclavos

1 mulata

$250 c/u (e)

$750

María Isabel Varas

 

Negra Sebastiana (50)

$200 (e)

$200

Ramón de Castro

 

Mulata Pascuala (30)

Negrita María Antonia (13 o 14)

$350 (E)

$400 (E)

$750

subtotal

 

44

 

$10.496

TOTAL

   

77

 

$18.601

Nota: (e) valor estimado por el autor.

Fuente: testamentos e inventarios de bienes del Partido del Maule (1700-1750). Archivo Nacional de Chile, Notariales y Judiciales de Talca. Luis Enrique Ángel Corrada Vera, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1700-1725). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988). Patricia Ávila y Marlen Ojeda, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1726-1750). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).

Desde el punto de vista de los precios y la economía, conviene contextualizar el valor de los esclavos del Maule con otros corregimientos chilenos de la época. Particularmente interesante resulta compararlos con los precios en Chile Trasandino. En Mendoza los esclavos africanos llegaban con más facilidad desde los mercados de origen, dado que no se necesitaba cruzar la cordillera. No obstante ello, los precios eran muy parecidos a los del Maule. Así se revela en los esclavos de la hacienda de Arizmendi, tal como exhibe el Cuadro VI.

Cuadro VI
ESCLAVOS EN CHILE TRASANDINO 
Hacienda de Arizmendi, Mendoza, 1748

Nombre

edad

precio

Matías

45

$280

José Antonio

42

$300

Isabel

40

$280

José

30

$325

Lorenzo

25

$300

Antonio

14

$300

Rosa

12

$300

Total

 

$2.085

Fuente: Inventario de bienes de Miguel de Arizmendi, Mendoza, 26 de junio de 1748. AHM, Época Colonial, Carpeta 233, Documento 4 fols. 1- 1v.

El valor de los esclavos de la hacienda de Arizmendi, en Mendoza, ascendía a cerca de $2.100, con un promedio de $300 por "pieza". Paralelamente, los 77 esclavos registrados en el Maule fueron tasados en $18.600, con un promedio de $240 por cada uno. Claro que en esta muestra se incluyen muchos esclavos en edades no productivas, tanto recién nacidos como ancianos, valuados en $1, $50 y $100 según el caso, siempre debajo del promedio. En cambio todos los esclavos de Arizmendi estaban en edad de productividad y por lo tanto fueron tasados en forma más homogénea. En todo caso, los esclavos más valiosos eran las mujeres en la plenitud de su madurez física y, seguramente, dotadas de singular belleza. Así se refleja en las dos esclavas maulinas tasadas en $500 y $700, los máximos precios alcanzados por un esclavo en la región. De todos modos, estos eran casos muy excepcionales y eran privilegios de hacendados muy ricos, como el padre Antonio de Vergara, vicario y principal viticultor del Maule.

CONCLUSIÓN

La industria vitivinícola del Partido del Maule, en la primera mitad del siglo XVIII, fue la principal actividad económica de la región. Los maulinos cultivaron 300.000 plantas de viña y elaboraban vinos en bodegas con una capacidad de 10.000 arrobas, equivalentes a 350.000 litros. La inversión en viñedos, bodegas con su vasija y corrales de alambique, ascendía a cerca de $170.000.

Dentro de la economía maulina, una parte de las propiedades quedaron registradas en los testamentos e inventarios de bienes. Ellos representarían cerca del 20% de la riqueza, al menos desde el punto de vista de la industria de la vid y el vino. Tomando esa muestra, ha sido posible definir, proporcionalmente, el peso que tenía cada actividad dentro de la economía general del Partido del Maule. Los bienes de producción de esta región, registrados en la muestra, llegaban a $240.000. Dos tercios de ellos estaban invertidos en la ganadería. El tercio restante estaba dividido en partes casi iguales entre la industria de la vid y el vino, y los esclavos afroamericanos. La importancia de las restantes actividades (molinos harineros, árboles frutales, etc.) era muy menor. Desde el punto de vista económico, el Maule era fundamentalmente un Partido de ganaderos, viticultores y esclavistas.

Los esclavos generaron un aporte relevante para la industria vitivinícola del Maule. La vitivinicultura fue la actividad que mayor demanda de mano de obra esclava generó dentro de la economía maulina. Aunque la ganadería  tenía una dimensión cuatro veces mayor que la viticultura en términos de capital invertido, los esclavos estaban distribuidos casi en forma igualitaria entre ambas actividades. Así, por ejemplo, de los 77 esclavos detectados, 33 estaban afectados a las haciendas vitivinícolas y 44 estaban en manos de los ganaderos. Es decir, aunque la industria del vino representaba el 20% de la economía del Maule, allí se concentraba más del 50% de los esclavos. A su vez, dentro de esta actividad, los afroamericanos estuvieron poco en las viñas, pero fue notable su presencia en las bodegas que elaboraban los caldos.

Desde el punto de vista geográfico, la industria de la vid y el vino tuvo mayor presencia en el centro y sur del Partido del Maule. La mayor cantidad de viñas se localizó en Cauquenes, en tanto la mayoría de las bodegas se encontraba en torno a Talca. En cambio, tanto Curicó como la actual provincia de Linares, exhibían menor interés por la viticultura.

La importancia cuantitativa de la viticultura no fue acompañada con el consiguiente progreso cualitativo. Fue muy lenta la evolución tecnológica de la industria vitivinícola en el Partido del Maule. Mientras en Cuyo se empezaban a utilizar barriles y pipas de madera, en el Maule todavía se usaban, exclusivamente, botijas y tinajas de greda. Mientras en otras haciendas del centro de Chile se incorporaban lagares de cal, y luego cal y ladrillo, los viticultores maulinos casi no utilizaban estas instalaciones. Predominaba un sistema muy artesanal y tradicionalista.

Las causas del retraso relativo de la incorporación de nuevos métodos para la elaboración del vino, pueden hallarse en el carácter eminentemente rural del Partido del Maule. En el periodo estudiado, primera mitad del siglo XVIII, las ciudades prácticamente no existían en el Maule. Recién en los últimos años de este periodo comenzaron a fundarse las primeras villas. Por lo tanto, no existían espacios sociales fuertes, donde circularan las ideas y se difundieran los nuevos métodos. Además, los caudalosos ríos dificultaban enormemente el transporte terrestre de carga. El Maule no contaba con el gremio de los troperos de carretas, tan importantes y dinámicos en otras partes del imperio español. Ello obstaculizó la disponibilidad de contar con actores capaces de promover la circulación de noticias y los contactos culturales.  La vida maulina se mantenía acotada al interior de las haciendas. Y las haciendas se mantenían iguales a sí mismas.

De todos modos, la primera mitad del siglo XVIII generó dos cambios importantes, cuyas consecuencias se visualizarían en el futuro. Por un lado, se consolidó la tradición de la industria del vino en el Maule. En vez de afirmarse una cultura de las grandes plantaciones, los maulinos lograron ponerse al frente de una actividad industrial, de gran potencial para el futuro. Por otra parte, este período se cerró con el surgimiento de las ciudades: Talca (1742), Cauquenes (1742), Curicó (1743) y San Javier (1756). La conjunción de estos dos elementos (tradición vitivinícola y ciudades) marcaría las transformaciones que el Partido del Maule iba a experimentar en la etapa posterior.


1 Artículo elaborado en el marco de la ejecución del proyecto FONDECYT 1051109.

2 Pablo Lacoste, "Vitivinicultura en Chile Trasandino: Mendoza, 1561-1776", CLAHR, spring 2003: 113-150.         [ Links ]

3 Tomás Guevara, Historia de Curicó (1890). Edición actual: (Santiago de Chile: Andujar, 1997): 43.         [ Links ]

4 Guevara, o.c., : p. 6.

5 María Teresa Cobos, La división político-administrativa de Chile, 1541-1811, (Santiago: Universidad Católica de Valparaíso, 1989): 26-27.         [ Links ]

6 Gustavo Opazo Maturana, "Historia de Talca" (1942). En: Varios Autores, Talca y su muy noble historia, (Talca: Universidad de Talca, 1994): 16.         [ Links ]

7 Pablo Lacoste, "Carretas y transporte terrestre bioceánico: la ruta Buenos Aires-Mendoza en el siglo XVIII". Estudos Iberoamericanos (Brasil), 2005, vol 1.         [ Links ] Pablo Lacoste, "El tropero y los orígenes de la burguesía en el cono sur de América colonial: Mendoza, siglo XVIII", Estudos Iberoamericanos (Brasil), 2005, vol. 2.         [ Links ]

8 Inventario de bienes de Pedro González, Chimborago, 1738. AN, Judiciales de Talca, volumen 1, legajo 37.

9 Luis Enrique Ángel Corrada Vera, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1700-1725). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).         [ Links ]Patricia Ávila y Marlen Ojeda, "Propiedad y producción en el Partido del Maule en el siglo XVIII (1726-1750). Memoria para optar al título de profesor de Historia y Geografía. (Talca, tesis inédita de la Universidad de Talca, 1988).         [ Links ]

10 Gustavo Opazo Maturana, "Historia de Talca" (1942). En: Varios Autores, Talca y su muy noble historia, (Talca, Universidad de Talca, 1994): 24-25.         [ Links ]

11 María Teresa Cobos, La división político-administrativa de Chile, 1541-1811, (Santiago: Universidad Católica de Valparaíso, 1989): 26-27.         [ Links ]

12 Ambrosio Higgins, Mapa del Reino de Chile de 1768. Reproducido completo en: Ricardo Donoso, El marqués de Osorno, don Ambrosio Higgins 1720-1801. (Santiago: Universidad de Chile, 1941).         [ Links ]

13 Gustavo Opazo Maturana, "Historia de Talca" (1942); en: Varios Autores, Talca y su muy noble historia (Talca, Universidad de Talca, 1994): 31.         [ Links ]

14 Real Cédula de reconocimiento del título de ciudad a la villa de San Agustín de Talca. Aranjuez, 6 de junio de 1796. Reproducida en: Varios Autores, Talca y su muy noble historia (Talca: Universidad de Talca, 1994): 38.         [ Links ]

15 Testamento de Antonio de Vergara, Putagán, 2-12-1738. AN, Notariales de Talca, Vol 5 fols 151-154 v.

16 Testamento del padre Antonio de Vergara, Putagán, 2 de diciembre de 1738. AN, Notariales de Talca, vol.5 fols 151-154 v.

17 Testamento del capitán Fernando Martínez de Medina, Talca, 14-8-1714. AN, Notariales de Talca, fols 294-299.

18 Testamento de Manuel Lesana, Talca, 26 de octubre de 1738. AN, Judiciales de Talca, documento 1 legajo 61.

19 Testamento de Antonia Toledo, San Agustín de Talca, 25-10-1747. Inventario de bienes de Antonia Toledo, noviembre de 1750. AN, Judiciales de Talca, vol. 1 legajo 146.

20 Testamento del padre Antonio de Vergara, Putagán, 2 de diciembre de 1738. AN, Notariales de Talca, vol.5 fols 151-154 v.

21 Testamento del capitán José Vivanco, Vichuquén, 8 de diciembre de 1732. AN, Notariales de Talca, vol 4, fols 345-348.

22 Testamento del capitán Fernando Martínez de Medina, Talca, 14-8-1714. AN, Notariales de Talca, fols 294-299.

23 Testamento de Nicolás Martínez de Medina, Curicó, 9 de abril de 1718. AN, Notariales de Talca, fols. 307-310.

24 Testamento de María Villalobos, Loncomilla, 20 de agosto de 1733. AN, Notariales de Talca, Vol. 4 fols 440 v.

25 Testamento de María Ana de Rojas, Partido del Maule, 12 de octubre de 1742. AN, Notariales de Talca, vol. 5, fols 334 v.

26 Testamento de Luisa Maldonado, 1-7-1745. AN, Notariales de Talca, vol. 5 fols 434.438 v. Inventario de bienes de Luisa Maldonado, diciembre de 1746. AN, Judiciales de Talca, vol. 1, legajo 73.

27 Inventario de bienes de Maria de Tapia, s/l, setiembre de 1747. AN, Judiciales de Talca, vol 1, legajo. 161.

28 Testamento de María Ana de Rojas, Partido del Maule, 12 de octubre de 1742. AN, Notariales de Talca, vol. 5, fols. 336v.

29 Testamento de Diego de la Fuente Manrique de Lara, Asiento de Junquillar, 28 de febrero de 1717. AN, Notariales de Talca, fols. 225-228 v.

30 Testamento del capitán Juan de Tapia, s/l, 18-4-1739. AN, Notariales de Talca, vol. 5, fols 171-173 v.