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Revista chilena de literatura

versión On-line ISSN 0718-2295

Rev. chil. lit.  n.74 Santiago abr. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22952009000100015 

REVISTA CHILENA DE LITERATURA
Abril 2009, Número 74, 271 - 293

IV. RESEÑAS

Luis E. Cárcamo-Huechante
Tramas del mercado
Santiago de Chile: Editorial Cuarto Propio, 2007. 271 p.


 

¿Cuál es la figura del escritor en este provocador libro sobre las tramas del mercado en la sociedad chilena de la dictadura y la postdictadura? ¿Qué saber acredita su escritura? ¿Qué lo legitima? ¿Revela él un nuevo sujeto de la historia? ¿Por qué escribe? ¿Para quién escribe? La constatación más evidente en este aspecto es que dicho sujeto textual está despojado de los atributos del intelectual iluminado, mesiánico, portador del "principio esperanza" (Bloch). Podría decirse, incluso, que sus rasgos más distintivos son los propios del sujeto postmoderno, sin ilusiones, dramáticamente prisionero del mito del fin de la historia, del fin de la utopía en la nación chilena devenida transnación. ¿Sería ese el sentido, por ejemplo, de la constante reiteración de enunciados del libro que parecen designar un continuum fatal, sin interrupción de la ostentosa hegemonía de las tramas, retóricas, signos y ficciones del libre mercado en nuestro país? ¿Tramas del mercado se consume y se consuma solo en el lúcido análisis de las tramas, simulaciones y trampas de la envolvente sobrecodificación de la cultura de mercado vigente en "las relaciones literarias, culturales, sociales y humanas" del país llamado Chile (pág. 232)"? ¿Es posible trazar la genealogía de la nación como "mercado, mercancía y marca" haciendo solo el strip tease de los discursos económicos (Milton Friedman), públicos {La revolución silenciosa) y literarios (Fuguet) que fundamentan o testimonian narrativamente la "ficción neomodernizadora del cuerpo social"? ¿No importan en esta genealogía la memoria de las figuras de resistencia a la hegemonía señalada? ¿Dónde reside, en fin, la novedad de este texto dentro de la serie de estudios que han ya constatado la fuerza envolvente del "sistema económico, social y cultural" del libre mercado en Chile (Moulian, Montero, Thayer, Bengoa, Brunner, Richards, Pizarro ...)?

Es posible leer Tramas del mercado de modo que sus imágenes últimas, más permanentes en la memoria de sus lectores, sean las de la hegemonía del sistema del libre mercado en la sociedad chilena contemporánea. Me refiero, específicamente, a las escenas publicitarias del hielo antartico en la Exposición de Sevilla en 1992 y la gigantografía de Claudia Schiffer, propiedad de L'Oreal Paris, en el frontis de la Biblioteca Nacional entre 2001 y 2003. Su autor, chileno radicado en Estados Unidos, ¡profesor en la Universidad de Harvard!, parece metaforizar con ellas una de las principales conclusiones de su análisis de la subsunción de la nación chilena en el discurso de una "economía abierta" y global: la masiva y espectacular ubicuidad lograda por el discurso publicitario transnacionalizado, dice Cárcamo-Huechante, ha causado una profunda dislocación de los imaginarios locales en la vida contemporánea". Chile, específicamente, ha devenido transnación cuyas tramas de libre mercado, entre ellas el mito de la libertad, informan el horizonte semántico y valórico de los ciudadanos no ya solo como forma de dominación política e ideológica, desde arriba, sino de hegemonía, en el sentido gramsciano glosado por Raymond Williams, esto es, como un "sistema vivido de significados y valores (...) que constituye un sentido de realidad para la mayoría de las personas en la sociedad" (pág. 249).

El libro que aquí comento parece ser en este aspecto no más que un admirable ejercicio de reflexión crítica operando un "tiempo después" de la legitimación cultural del sistema de libre mercado en el Chile de fines del siglo XX e inicios del veintiuno. Crítica, pues diferida, a la manera del buho hegeliano de Minerva que emprende su vuelo cuando las sombras de la noche ya se han congregado. Distancia necesaria, dice su autor, pues el discurso crítico, al igual que la filosofía, opera en diferido, acaso porque solo en dicho rezago, "atraso" o "residuo" (DRAE), es donde todavía se puede pensar críticamente, donde aún es posible interrogar el "envolvente y omnipresente" sistema económico, social y cultural del libre mercado. Esta cualificación, que parece ficcionalizar el libre mercado como destino fatal, inexorable, sin antítesis ni resistencia, en la nación chilena, no es, empero, el verdadero final, ni literal ni simbólico, de Tramas del mercado. Sus lectores pueden ser seducidos, sin duda, por el desnudamiento de las significaciones simbólicas de las eufóricas bodas contra natura del estado con el mercado en la Biblioteca Nacional y la Exposición Universal de Sevilla. O, antes, por el lúcido análisis de las conexiones, hasta ahora no evidenciadas, entre el discurso del economista Milton Friedman leído en Chile en abril de 1975, los libros Miguel Kast: pasión de vivir (1986) y Chile: revolución silenciosa (1987), de Joaquín Lavín, y las novelas y cuentos de Alberto Fuguet. El proyecto semiológico de elaborar una lectura cultural sobre los modos de figuración del denominado "libre mercado" en el Chile de la dictadura y postdictadura, considerando asimismo su inscripción en el escenario más vasto de la globalización contemporánea (pág. 11), no se agota ni se consume, con todo, en el puro estudio crítico de las múltiples tramas entre mercado y nación, literatura y mercado, economía y religión, o estado y mercado, que testimonian ad nauseam la hegemonía obscena del sistema del libre mercado en nuestro país. Es también, y sobre todo, un suscitador de múltiples reverberaciones de sentido surgidas de su elaborado tejido de signos, de su densa trama retórica imantada por el deseo de atraer a los lectores a la propia problemática de la posibilidad de pensar y urdir un libro de desconstrucción (¡que fea palabra!, ha dicho el propio Derrida) en el interior mismo del sistema de circulación de signos cuya estructura de tramas, engaños, tretas y simulaciones es precisamente aquello que se intenta (utópicamente) deshacer, descomponer, desedimentar: "como todo acontecimiento escrito, sujeto a la circulación, (este libro) ya se halla involucrado en una trama: la del mercado (pág. 11). Reconocimiento inicial, pero también final de la escritura de Cárcamo-Huechante: "La cultura letrada, y este mismo libro, se encuentran material e imaginariamente envueltos en la trama de la sociedad de libre mercado: el espacio del hipermercado globalizado, el mega-evento del capital transnacional y global" (pág. 248). Trama y contra-trama: "disposición interna, contextura, ligazón entre las partes", a la vez que artificios, tretas, máscaras y simulaciones. Aquí, en la materialidad misma de la escritura, en sus flujos y cortes de flujos, se juega la posibilidad o imposibilidad del ejercicio de la razón crítica en Tramas del mercado, la radicalidad o negociación de sus sentidos. Esa otredad, o "algo más", en fin, acaso irreductible a las neutralizaciones de las tramas y trampas del libre mercado en la época de lo que Baudrillard llama incertidumbre radical del acontecimiento. Ahí donde hasta la musiquita de la historia parece desvanecerse en la microscopía o en la estereofonía de la información y donde la proclamación de la muerte del sujeto productor de sentido lleva a proponer la apuesta por el placer de la seducción muda del objeto, su ironía y su fatalidad1.

¿Cuáles son las trampas, las máscaras, los juegos que permiten la irrupción de la alteridad inasimilable en el interior del libro que pareciera escribirse para hacer visible la fuerza envolvente, homogeneizadora, omnipresente, de la cultura del libre mercado en la trans-nación llamada Chile? Elijo, para evidenciar mi lectura de la propia trama verbal de Cárcamo-Huechante como singularidad irreductible en más de un sentido a su neutralización o banalización, a un juego que solo parece ser insignificante, gratuito, inmotivado. Es la treta contenida en este subtítulo de Conclusiones: "Dos (o tres) imágenes: trans-nación y envoltorio" (pág. 240). ¿Por qué se anuncian "dos (o tres) imágenes" y no solo "tres imágenes" ¿La cifra dentro del paréntesis es prescindible o, inversamente, su ubicación en él es una estrategia retórica para atraer preferentemente hacia su hallazgo, hacia su búsqueda? Leo el final del Capítulo Uno de la Primera Parte sobre la prédica de Milton Friedman en Chile: "Prescripción y prédica, en la esfera económico-política y a la vez cultural, la charla de Friedman también puso en escena un giro simbólico clave: el sistema de libre mercado como una dimensión cultural en el todo del cuerpo social" (pág. 110). También la del Capítulo Dos de la Primera Parte sobre el nacionalismo de marketing en el discurso de la 'revolución silenciosa': "(La retórica de Lavin imagina la sociedad de mercado) como empresa nacional y, en ese punto, activa ambos sentidos al mismo tiempo: el signo Chile como símbolo débil, rutinizado y desacralizado, y, en otro nivel, como un 'nosotros' que activa los nexos residuales con la narrativa mayor de la nación, sus gestas y sus ritos de identificación (cultural, religiosa, social). De esta manera, el registro discursivo de Lavín, en el contexto de fines de los ochenta, da cuenta de un discurso de libre mercado que, tras un pasado de políticas dictatoriales de shock, ha entrado, casi con fe religiosa, en su etapa persuasiva y democrática, su lado pop: la seducción de la 'revolución silenciosa'" (pág. 159). Y, asimismo, el final del Capítulo III, Segunda Parte, sobre narrativa y libre mercado en Alberto Fuguet: "A pesar de su irreverencia massmediática, Fuguet asume lazos convencionales de parentesco con la tradición literaria, aunque ya no para construir una narrativa nacional a la manera de la novela decimonónica; más bien, en su cartografía chileno-estadounidense de circulación y transacción discursiva, se trata ahora de una ficción transnacional. Y, sobre todo, de una ficción del mercado" (pág. 235). El libro de Cárcamo-Huechante narra, pues, una historia: la historia de una empresa de sustracción "asombrosa". El sueño (siempre diferido) de desvincular a Chile de la mencionada nebulosa de los países latinoamericanos. Historia, en síntesis, de un triunfo espectacular, como parecen sugerirlo las imágenes del hielo antartico en Sevilla y de la gigantografía de Claudia Schiffer en la Biblioteca Nacional. Las figuras del envoltorio y del dislocamiento tienen aquí una importancia fundamental. Sugieren los profundos efectos de las felices bodas del estado con el mercado y de la cultura letrada con la cultura a la vez que testimonian el modo de inscripción ostensiblemente crítico, distanciado, de la metamorfosis narrada.

Pero el crimen de la metástasis de lo Mismo, mayor efecto dislocante del mercado total y de la pantalla total, nunca es perfecto2. Así lo testimonia el subtítulo "Dos (o tres) imágenes". El "tres" así destacado envía, en efecto, a otro relato, a otra fábula, a otra ficción de Tramas del mercado. Esta otra narración oculta a modo de palimpsesto entre los instersticios de la fábula del mercado hegemónico en Chile, no se deja ya metaforizar con imágenes de la integración de la naturaleza o de la cultura en las danzas seductoras del libre mercado en Chile. Su cifra es una inquietante figura humana: Berta Quintremán. Luis. E. Cárcamo interpreta así la perturbadora irrupción de esta mujer mapuche-pehuen-che en la trama de su escritura: la figura de Berta Quintremán y su comunidad, en cuanto plantea una lucha económica y cultural críticamente diferenciada respecto de la lógica del capital transnacional y global, sugiere una imagen que difiere, una imagen que es muchas imágenes a la vez: de cuerpos, de subjetividades y de comunidades" (pág. 251). Imagen que difiere. Tramas del mercado no termina, pues, con las dos imágenes metaforizadotas de la espectacular historia de la inmersión de Chile en el mercado global. Termina con la tercera figura del paréntesis del enunciado "Dos (o tres) imágenes", esto es, con la imagen de la convidada de piedra (mujer y mapuche) cuya anécdota, en el sentido evidenciado por el filósofo Pablo Oyarzún3, desquicia profundamente, en el sentido de "sacar de su lugar una cosa", todas las ficciones hegemónicas de la nación-mercado. La contraseña verbal para entrar de modo literal y simbólico a este otro relato, a esta otra ficción de Tramas del mercado tiene resonancias trágicas nunca convocadas por la imagen de un "envoltorio", verdadero signo visual del relato de la (in)feliz metamorfosis de Chile en transnación. Es la palabra "sacrificio", cuya fuerza disolvente desquicia sin concesiones la verdad inconfesable, indecible, del mito del libre mercado en Chile: "La instalación de la Central Hidroeléctrica Raleo en territorio tradicionalmente mapuche reiter(a) una vez más, y en un contexto democrático, una dimensión cultural sacrificial dentro de la sociedad del mercado global" (pág. 251).

Importa destacar aquí la importancia del empleo del verbo "reiterar". ¿A dónde quiere arrastrarnos Tramas del mercado con esta sorprendente revelación? ¿A dónde desea devolvernos el escritor que moviliza solo en las líneas finales de su libro una imagen sacrificial de la "neomodernización chilena"? Aquí, no en otro lugar, reside acaso la significación más revulsiva, radical, y polémica de Tramas del mercado como libro que explora en acto los límites del ejercicio de la razón crítica inmersa en las tramas envolventes y omnipresentes hostiles a todas las formas de alteridad, del sistema económico, social y cultural de la neomodernización chilena. Ni el discurso del consenso ni el discurso políticamente correcto predominan en el libro que aquí intento leer entre la distancia y la identificación. Tramas del mercado es, por el contrario, un libro inactual en este tiempo de desmemoria del pasado y del porvenir. Trae, para nuestro desosiego, para nuestra intranquilidad, lo que ya estábamos empezando a olvidar: el olvido, la borradura del lado oscuro, no (ilusoriamente) luminoso, del devenir "nación-mercado" de Chile. Ese final de la historia sin antítesis, sin resistencia, que se inventa precisamente para hacer olvidar la violencia fundadora y constitutiva de la (neo)modernización chilena. Unos fantasmas recorren en este aspecto Tramas del mercado. Son los espectros no invitados a las danzas de las tramas chilenas del mercado global. Los convidados de piedra de la historia sacrificial chilena. Imagen que es muchas imágenes a la vez, dice Cárcamo-Huechante: Imágenes "de cuerpos, de subjetividades y de comunidades, con las cuales la cultura hegemónica de la neomodernización chilena tiene cuentas pendientes" (pág. 251).

Cuentas pendientes. Estas son literalmente las dos (inesperadas) últimas palabras de Tramas del mercado. ¿Qué ha pasado en este texto que lleva al semiólogo o lector de signos que lo escribe a concluirlo de una manera que parece impertinente, intempestiva, dentro de su proyecto explícito de "escudriñar en los nudos discursivos que traman en Chile la red económico-cultural del régimen de libre mercado" (pág. 12). Escudriñador, dice el Diccionario de la lengua española, es el "que tiene curiosidad por saber y apurar las cosas secretas". ¿Hay, entonces, un secreto que se desea descubrir desde la programación inicial misma del libro sobre la metamorfosis de Chile en transnación. Algo que la cultura del libre mercado tiene "cuidadosamente (...) reservado y oculto"? ¿Eso oculto, ese secreto, es, por ejemplo, la dimensión sacrificial de dicha cultura. El "ruido y la furia" que permiten fundarla y la "revolución silenciosa" que hacen posible su reproducción? ¿O hay aún un tercer relato, una tercera ficción iluminadora de otras dimensiones cruciales de lo buscado por el escritor de Tramas del mercado devenido otra cosa que escritor, en este caso, escudriñador de un secreto "cuidadosamente" ocultado por la mitología hegemónica en nuestro país? No ya el secreto de la relación indisoluble entre violencia y mercado, sino algo aún más inquietante, más escandaloso.

El crítico literario, dice Ricardo Piglia (yo estimo que también el crítico cultural), es aquél que reconstituye su vida en el interior de los textos que lee. Su crítica es, por ello, una forma postfreudiana de la autobiografía. Una autobiografía ideológica, teórica, política, cultural. Autobiografía, en efecto, "porque toda crítica se escribe desde un lugar preciso y desde una posición concreta. El sujeto de la crítica suele estar enmascarado por el método (a veces el sujeto es el método), pero siempre está presente y reconstruir su historia y su lugar es el mejor modo de leer crítica"4. Hay, pues, otra historia que se cuenta en el palimpsesto llamado Tramas del mercado. El nombre de su protagonista no es Chile, ni Libre Mercado (Relato 1) ni Berta Quintremán (Relato 2), sino Luis. E. Cárcamo-Huechante, el crítico cuyo doble textual dice, por ejemplo, "mi análisis (tiene) el objeto de escudriñar en (unos) nudos discursivos", "me interesa operar críticamente (...), poner enjuego la noción de trama, como artificio, dolo, confabulación" o "este estudio se plante(a) una progresiva deconstrucción de la figuración retórica y semántica del libre mercado (en Chile)". No es posible, por razones obvias, reconstruir con detalle la historia del crítico, rastreable por lo demás en la extensa bibliografía final, que inevitablemente se autobiografía en su crítica. Solo me interesa sugerir una posible respuesta a la problemática de la mencionada forma postfreudiana de la autobiografía: ¿Desde dónde se crítica? Lo importante, en este caso, es que la declaración explícita del autor de Tramas del mercado aclara solo en parte la cuestión: el lector escudriñador de signos escribe desde una "leve distancia", en ese diferimiento o rezago temporal en el que aún es posible la reflexión crítica. El buho de Minerva que emprende su vuelo cuando ya las sombras de la noche se han congregado, empero, no es solo la figura principal de un viaje en el tiempo para seguir la genealogía de un proceso cada vez más envolvente en Chile. Protagoniza sobre todo la historia de un viaje a otra cultura, a otro pueblo. Cultura minoritaria, sin duda, profundamente dislocada, como la chilena, por "el envolvente y omnipresente sistema económico social y cultural del libre mercado", pero de modo radicalmente heterogéneo. Aquí reside, acaso, la clave mayor para descubrir desde dónde escribe el crítico en Tramas del mercado. Ese lugar, ni dentro ni fuera de la cultura de mercado, sino dentro y fuera a la vez, no es otro que el de los ancestros. El buho de Minerva en Tramas del mercado emprende, pues, el vuelo por algo mucho más determinante que un rezago en el tiempo. Vuela fundamentalmente porque evoca y regresa a la imagen de un pueblo que encarna trágicamente en Chile las relaciones entre diferencia, sacrificio y mercado: "Situado en mi propia sensibilidad étnica y cultural, y con el fin de sugerir un nuevo cauce de reflexión, deseo evocar y regresar a la imagen de un pueblo mapuche cuyas formas culturales de economía y de vida no encajan de modo mecánico en el 'modelo chileno'" (pág. 250).

¿Y cuál es, entonces, el secreto mayor de este libro, más impertinente aún que la conexión mercado-violencia? ¿O el escudriñador en los nudos discursivos del libre mercado es solo un aventurero que se mueve entre los signos buscando un secreto que realmente no existe? El relato del regreso imaginario, acaso real, del residente en Estados Unidos al lugar del origen en la Araucanía, viaje encarnado en la metamorfosis de la firma "Luis Ernesto Cárcamo" en "Luis E. Cárcamo-Huechante", (me) permite conjeturar que tal secreto no solo se encuentra sino que proviene del plus de visión, del plus de saber obtenido en el encuentro simbólico del Buho de Minerva con Berta Quintremán, "la sabia y anciana mujer del pueblo mapuche-pehuenche".

El poder de la idea, del ejercicio de la razón crítica, pero, sobre todo, el poder de los hechos, del testimonio de la historia, parecen ser, en síntesis, las dos fuentes de saber que permiten a Luis E. Cárcamo-Huechante el hallazgo más escandaloso de su escudriñamiento en los nudos discursivos del libre mercado: la alteridad radical encarnada en Berta Quintremán resiste a todo: a la conquista, al racismo, al exterminio, al virus de la diferencia, al psicodrama de la alienación. El crimen de la reducción del Otro al Mismo es siempre imperfecto en Chile, revela Tramas del mercado en el siglo XXI, como La Araucana en el siglo XVII y Canto General y Poema de Chile en el siglo XX5. Nunca será perfecto porque "de una parte, el Otro siempre está muerto; de la otra, es indestructible. Así es el Gran Juego"6.

Pensar, dice San Agustín en sus Confesiones, es recoger y juntar. ¿Qué podría pasar si aquí juntamos, para terminar este comentario, Tramas del mercado con El crimen perfecto de Baudrillard y La fauna de los espejos de Borges? Sucederían muchas cosas impensadas, sin duda, pero una de ellas tendría máximo interés: los tres textos, no obstante sus diferencias, revelan el mismo gran juego trágico, la misma regla del mundo: la "fatalidad indestructible" de la alteridad, la "extrañeza irreductible" del otro que nos recuerda la deuda y nos imita "cada vez " menos. Borges llama a la alteridad que así nos interpela gente de los espejos. Baudrillard, pueblo de los espejos, "cuya singularidad ha sido aniquilada, (pero) que un día se rebelará, y entonces todo nuestro sistema de representación y de valores está destinado a perecer bajo el peso de la revuelta"7. Cárcamo-Huechante la historiza y figura con un solo nombre: Berta Quintremán:

"En aquellos tiempos, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban aislados entre sí. Eran, además, muy diferentes: ni los seres, ni las formas, ni los colores coincidían. Los dos reinos, el de los espejos y el humano, vivían en paz. Se entraba y se salía de los espejos.

Una noche, la gente de los espejos invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero después de sangrantes batallas, las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Rechazó a los invasores, los aprisionó en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todas las acciones de los hombres. Les privó de su fuerza y de su figura y los redujo a simples reflejos serviles. Un día, sin embargo, se liberarán de este letargo mágico... Las formas comenzarán a despertarse. Diferirán poco a poco de nosotros, nos imitarán cada vez menos. Romperán las barreras de cristal y de metal y esta vez no serán vencidas"8.

¿Los pueblos expulsados al otro lado del espejo resucitarán un día y romperán las barreras de cristal y de metal? ¿Su fuerza, "de la que todos formamos parte, incluso sin saberlo, (...) nos guiña el ojo desde el otro lado del espejo, y su fantasma amenaza el mundo realizado"?9 ¿Qué otra cosa, si no, significa la inquietante mención final de Tramas del mercado a la deuda, a las cuentas pendientes de la cultura hegemónica de la neomodernización chilena? Tramas del mercado es un libro que solo parece desencarnado. Aquí está acaso la gran treta, el granjuego de esta escritura: simular que habla únicamente del fin de la historia en Chile, del advenimiento de un eterno presente (el del mercado total y de la pantalla total) sin sujeto, sin memoria, sin antítesis. La lectura de su trama palimpséstica, el diálogo apasionante de sus (por lo menos) tres relatos, desencantan el artificio. Irrumpe, entonces, lo que siempre estuvo en el libro: el reclamo sin reclamar de la pregunta. "¿Y mañana qué...?". No lo sabemos, tampoco el crítico llamado Luis E. Cárcamo-Huechante. Pero las líneas finales de su libro apasionante y apasionado, líneas de la irrupción de lo que resiste el fin, revelan que en Chile aún es posible el único acontecimiento digno de tal nombre. Derrida lo nombra en Y mañana qué... Cárcamo-Huechante lo descubre en el encuentro simbólico con sus ancestros. Es el "momento sublime" de la irrupción del otro que salva en la historia humana, en la historia de Chile, en la fábula de Tramas del mercado. La verdad escandalosa de Quintremán y Cárcamo-Huechante: "allí donde el otro puede llegar hay "por venir' o un porvenir"10.


Notas

1 Ver Jean Budrillard, "Pataflsica del año 2000", enLa ilusión delfín, Barcelona: Editorial Anagrama, 1995. pp. 9-22.        [ Links ]

2   No lo es, dice Guillaume, porque siempre queda un residuo que no es posible reducir: "en el otro se esconde una alteridad ingobernable, amenazante, explosiva; aquello que ha sido embalsamado o normalizado puede despertar en cualquier momento: El retorno efectivo o la simple presencia de esta inquietante alteridad está en el origen de las singularidades, los accidentes, las catástrofes; esos puntos de caos hacen bifurcar la historia, cambian un destino individual o colectivo". Marc Guillaume, "Introducción", en Jean Baudrillard y Marc Gillaume, Figuras de la alteridad, México: Taurus, La huella del otro, 2000, pág. 16.        [ Links ]

3   Ver "Idea Anécdota Hecho". El dedo deDiógenes, Santiago de Chile: Dolmen Ediciones, pp. 139-172.        [ Links ]

4 En Crítica y ficción, Buenos Aires: Editorial Planeta Argentina, 2000, pág. 13.        [ Links ]

5   Sobre La Araucana, Canto General y Poema de Chile como formas poéticas de la revelación del Gran Juego en Chile, ver Gilberto Triviños, "Revisitando la literatura chilena: 'Sigue diciendo: cayeron / Di más: volverán mañana' ", enAtenea, N° 487, 2003, pp. 113-133.        [ Links ]

6    Jean Baudrillard, La transparencia del mal, Barcelona: Editorial Anagrama, 1993, pág. 156.        [ Links ]

7   Jean Baudrillard, El crimen perfecto, ed. cit, pág. 201.        [ Links ]

8   Jorge Luis Borges, "La fauna de los espejos", en Jean Baudrillard, El crimen perfecto, ed. cit, pp. 200-201.        [ Links ]

9   Jean Baudrillard, El paroxista indiferente. Barcelona: Editorial Anagrama, 1997, pág. 157.        [ Links ]

10   Jacques Derrida, Y mañana, que... Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A., 2003, pág. 63.        [ Links ]

María Nieves Alonso
Universidad de Concepción
malonso@udec.cl