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Magallania (Punta Arenas)

versión On-line ISSN 0718-2244

Magallania vol.39 no.2 Punta Arenas  2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442011000200023 

MAGALLANIA (Chile), 2011. Vol. 39(2):317-323

NOTAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS

 

Un viaje sin retorno. Brac-Punta Arenas cien años de migración T exilio. Por Marco Braticevic Sapunar. Mosquito Editores. 13,5 X 21,5 cm. 182 págs. Ilustraciones. Santiago 2010.

El autor, originario de Punta Arenas, que debió salir al exilio en 176 por disposición de la dictadura militar que a la sazón gobernaba Chile, resume en esta obra los azares y vivencias de su existencia en diferentes países, relacionándolos y entretejiéndolos con la historia de sus abuelos croatas que emigraron a Magallanes a principios del siglo XX. Obra amena y bien escrita que integra la producción literaria del exilio chileno durante el periodo que siguió al golpe de Estado de 1973 y hasta el retorno de la democracia en 1990.

Mateo Martinic B.

 

Futbol en la Patagonia 1894-2008. Por Pedro Jara Pacheco. Edición del autor. 16 x 21 cms. 170 págs. Ilustraciones Punta Arenas 2010.

El balompié o fútbol es, por lejos, el deporte más popular del mundo. Originado en Inglaterra se difundió rápidamente a partir de la segunda mitad del siglo XIIX aupando por la hegemonía mercantil y política de Albión. Así hubo de llegar también a la Patagonia junto con los británicos que inmigraron o pasaron por ella utilizando el puerto de Punta Arenas como lugar de arribo, como una de sus tantas costumbres que arraigaron en la región y se incorporaron al uso social. En una sencilla, sin pretensiones académicas, el autor hace una relación sobre la práctica de este deporte desde su establecimiento que sitúa en los años iniciales de la década final del siglo XIX hasta nuestros días, incluyendo los aspectos societarios derivados. El contenido puede considerarse un aporte en cuanto permite un mejor conocimiento de la evolución de la sociedad en lo tocante a la vida cotidiana, en particular a un aspecto tan relevante como es la práctica deportiva.

Mateo Martinic B.

 

Cerro Sombrero. Arquitectura moderna en Tierra del Fuego. Por Pamela Domínguez Bastías. Edición de la autora. 21,5 cms. X 21,5 cms. 1566 págs. Ilustraciones, mapas y planos. Santiago 2011.

La valoración de la arquitectura en el contexto de la variedad del patrimonio material histórico y cultural de Magallanes ha sido y es un hecho que ha motivado estudios especializados por lo común en forma de trabajos de investigación conducentes a la obtención de grados académicos. Es el caso de la autora, profesional de la disciplina, que valoriza el pueblo de Cerro Sombreo por la características de su origen como centro de servicios administrativos y de vivienda de la Empresa Nacional del Petróleo en la zona norte del la isla grande de Tierra del Fuego, y de su diseño urbanístico y arquitectónico, y lo trata, en consecuencia, presentando lo como un caso singular del movimiento moderno en la arquitectura contemporánea, circunstancia que lo hiso acreedor al reconocimiento "Premio Bicentenario Grandes Obras (1910-1960)" en 2008. Es, ciertamente, una contribución plausible para el mejor conocimiento y apreciación de las formas edificadas que se conserva en Magallanes.

Mateo Martinic B.

 

Guía Multiétnica de aves de los bosques subantárticos de sududamérica. Por Ricardo Rozzi & Colaboradores. Ediciones Universidad de Magallanes & The University of North Texas Press. 17 x 23,5 cms. 236 págs. Ilustraciones y mapas. 2 CD. Santiago 2011. GUIA ETNOGEOGRAFICA DEL PARQUE NACIONAL BERNARDO O´HIGGINS. Por Oscar Aguilera F. y José Tonko P. CONAF-Ministerio de Agricultura/Innova Chile CORFO /CEQUA Centro de Estudios del Cuaternario Fuego-Patagonia y Antártica. 15x21 cms. X 15 21 cms. 140 págs. Ilustraciones y mapas. Punta Arenas 2011.

El acervo cultural de los pueblos aborígenes australes de Chile en lo tocante en lo profundo y amplio dominio de los ambientes naturales en los cuales se desarrollaron sus existencias a lo largo de milenios, conforma un aspecto escasamente conocido por insuficientemente investigados por cuantos desde la cultura occidental sean ocupados de los mismos. Atesorada y trasmitida esa noción de generación en generación por los últimos integrantes de las etnias yamanas y Kawéscar, ha llegado hasta nuestros días y a comenzado a ser conocida a través su relación con los biólogos quienes han devenido así inapreciables colaboradores al brindarle por propia iniciativa, informaciones valiosas sobre la vida natural. El fruto de esa colaboración puede apreciarse de manera particular en las dos publicaciones del epígrafe, en las que la información científica obtenida por los especialista se complementa y enriquece por los datos proporcionados con los datos proporcionados por los miembros de las etnias yamanas (denominaciones de aves y legendas con la personificación de algunas especies que permiten entre ver parte de lo que no pudo y lo que pudo ser su visión del mundo natural) y Kawéscar (uso del espacio geográfico y de sus recursos, y toponimia). Amabas publicaciones constituyen una contribución ciertamente valiosa bajos diferentes aspectos que importa poner de relieve.

Mateo Martinic B.

 

"L´Astrolabe" Y "La Zélée" en el Estrecho de Magallanes. Por J.C. D´Urville y otros. Traducción de Claudia Bahamonde. Editorial Cuarto Propio. 13,5 x 21 cms. 210 págs. Ilustraciones. Santiago 2011.

Aunque la presencia gala en aguas magallá-nicas data de casi cinco siglos la misma no llega a conocerse todavía en profundidad para entender su importancia bajo diferentes respectos. De algunas de sus expresiones, como fuera aquella de algunas naves aventureras que arribaron en forma clandestina al meridión poco después del hallazgo del territorio por Fernando de Magallanes, incluso ha llegado a dudarse acerca de su efectividad. De otras, como la recalada ocasional de unos flibusteros hacia fines del siglo XVII se ha venido conociendo algo más, toda vez que sirvió de antecedente inmediato para las expediciones posteriores del señor de Gennes y de Gouin de Beauchesne que pretendían fundar "la Francia Antártica" en el estrecho de Magallanes, pero todavía queda por investigar en la materia. Las otras tres presencias históricas ocasionales son más conocidas: las protagonizadas por los tripulantes de la fotilla comandada por Louis Antoine de Bougainville (1765), por los de las naves dirigidas por Jules Cesar Dumont D ‘Urville (1837-1838) y por los integrantes de la Comisión Científica del Cabo de Hornos a cargo del capitán Louis Martial, embarcada en la corbeta Romanche (1882-1883), lejos la más afamada, cuyas noticias han sido utilizadas por la historiografía regional y chilena.

No obstante, si la información disponible en lo tocante a la primera y especialmente a la última es satisfactoria, en cuanto a la segunda, la comandada por Dumont D ‘Urville, el hecho de que su única fuente, la relación hecha por éste bajo el título de Voyage au Pole Sud et dans 1’Océanie sur les corvettes L´Astrolabe et La Zelée exécuté par ordre du Roi pendant les années 1837, 1838, 1839 et 1840 et sous le commandement Mr J. Dumont D’Urville, capitain de vaisseau (tres tomos y dos álbumes), publicada en 1841 por Gide, en París, se agotara y no se reeditara le otorgó con el paso del tiempo el carácter de obra valiosa conservada en bibliotecas importantes y de rareza atesorada por los bibliófilos. El viaje de que se trata, por otra parte, debe ser considerado en el contexto comprensivo de la recuperación de Francia tras superar el agotamiento que le infigieran las guerras napoleónicas, lo que le permitió iniciar bajo el reinado de Luis Felipe de Orleans su expansión por distintas regiones del globo y así formar un gran imperio colonial y afirmarse como potencia mundial.

La utilización que se ha hecho por algunos investigadores, entre los que nos contamos, de la información variada contenida en la misma y que está referida a la breve permanencia de las naves francesas en el Estrecho entre diciembre de 1837 y enero de 1838, ha contribuido a valorizar esa obra clásica y a considerar la pertinencia de la traducción al castellano de esa parte de la relación del viaje y su publicación, con el objeto de ponerla al alcance de un mayor número de lectores en la certeza de que su conocimiento podrá ser de interés y de provecho múltiple.

Desde luego, acceder al texto traducido permite comprender a cabalidad la trascendencia del viaje de Dumont D’Urville por el Estrecho en toda su variada riqueza informativa, para así compararlo con las correspondientes noticias obtenidas en las respectivas materias durante las expediciones precedentes, como fueran las de los capitanes Philip P. King (1826-1830) y Roben FitzRoy (1832-1834), y las posteriores, la norteamericana de Charles Wilkes (1839), para los efectos de una justa valoración.

Así, en una permanencia quizás breve, que se extendió algo menos de un meses, entre el 12 de diciembre 1837 y el 8 de enero siguiente, el personal naval y científico embarcado a bordo de las corvetas L´Astrolabe y La Zelée realizo bajo el acertado comando de Dumont D´Urville una fecunda y diversa labor hidrográfica y científica de provecho. Si limitada la primera en sus alcances tanto por la brevedad de la estadía en aguas fretanas como por el hecho de que en tal circunstancias poco había que agregar al grandioso trabajo desarrollado por los hidrógrafos británicos mencionados, tal efecto quedo superado con creces por los resultados obtenidos en lo referido al conocimiento de las ciencias naturales pues los mismos son comparables, sino superiores, a los conseguidos por otras expediciones precedentes. Vale mencionar para el caso las contribuciones hechas a la fora nativa de Magallanes y Chile como consecuencia de las colecciones obtenidas y que la historia del conocimiento científico ha reconocido hace ya largo tiempo.

Si importantes estas, cabe una apreciación especial para las observaciones y registros de carácter etnográfico referidos en particular a la etnia aónikenk durante la que para nosotras fuera memorable recalada en puerto Peckett. En efecto, el conjunto de antecedentes recogidos por distintos observadores lo estimamos ser de tal interés y valor como para situarlo entre las fuentes más importantes de información sobre dicha etnia, en un grado equivalente al brindado por William Arms, Titus Coan y Benjamín Bourne, entre otros de la misma época. Un complemento excepcional de esta información fue el realizado por los dibujantes embarcados en la expedición, Louis Le Breton y Ernest Goupil, quienes registraron escenas y personajes con una maestría inigualada, superior a cualquier documento gráfico procedente o posterior (antes de la fotografía) en lo tocante a fidelidad y calidad artística. Este solo aporte hace del paso de las naves francesas en 1837-1838 un hecho trascendente para la historia etnográfica. A la vista de estos antecedentes y de otros bien puede entenderse la satisfacción que embargara a Dumont D´Urville al tiempo del zarpé del estrecho hacia aguas antárticas, […] después de haber registrado todos los accidentes de sus desarrollo costero; después de haber elaborado una decena de planos de bahías y puertos; y por último, después de haber recogido un cúmulo de documentos y materiales de todo tipo, de gran interés para la ciencia. Ha sido un tiempo empleado de manera muy fructífera y que da idea de lo que habríamos podido hacer si se nos hubiese permitido consagrar tres meses enteros a estos trabajos. […] El examen del estrecho de Magallanes no podía ser sólo un episodio imprevisto, yo creo haber hecho de él una parte importante de nuestro viaje. Sí que lo fue, y tanto que la posteridad académica ha valorado y valora esta notable contribución a las ciencias, y su manifestación más cabal es la decisión de hacer traducir y publicar la parte del viaje correspondiente a la estadía en aguas magallánicas (capítulo IV al IX de la obra original), incluyendo sus respectivas interesantísimas notas escritas por los oficiales y supernumerarios que las realizaron –que más que notas son verdaderos documentos cargados de noticias– que dan cuentas de las observaciones y testimonios de los mismos, presentándolas como una monografía especifica con su irremplazable complemento iconográfico, y a la que se ha considerado agregar algunas notas para el mejor provecho y comprensión de la lectura. La obra original, de hermosa factura y gran calidad, de que pudo disponerse para el efecto gracias a la gentileza del Museo Regional de Magallanes a cuya biblioteca pertenece, fue adquirida años atrás por el historiador Armando Braun Menéndez quien la donó posteriormente a este repositorio al tiempo de su fundación.

Para concluir cabe una mención especial de reconocimiento para el comandante Jules César Dumont D´Urville y sus colaboradores César Desgraz, Charles Héctor Jacquinot, Louis Roquemaurel, Jean Marie Gourdin, Louis Tardy de Montravel, Aguste Coupvent, Charles Gervaize, Jacques Marescot, Joseph –Fidéle–Eugene Dubouzet, Joseph Duroch y Antoine Pavin de Lafarge, por su excelente trabajo de conjunto que ha permitido disponer de una información científica y cultural de gran provecho referida a la cuarta década del siglo XIX, de interés para la historia regional Magallánica, tarea que ciertamente honra a sus ejecutores y a la nación francesa.

Mateo Martinic B.

 

Puyuhuapi, curanto y kuchen. Historia oral de un pueblo de Aysen. Por Luisa Ludwig. Fundación Gabriel & Mary Mustakis-Fundación Kosmann-Gobierno Regional de Aysén. 17 x 23 cms. 372 págs. Ilustraciones y mapa. Coyhaique, 2011.

La historia de Aysén se asemeja a una gran rompecabezas al que aún le faltan varias piezas para ser completados. En la obra que se reseña, Luisa Ludwig nos entrega con maestría y naturalidad, una de esas importantes piezas, al relatarnos la historia de Puyuhuapi.

Todos los aisemninos y en general los chilenos, hemos oídos hablar alguna vez de este pueblo, famoso, entre otras, por las termas que son un atractivo turístico en la zona, y famosos también por la colonización de alemanes en el lugar.

Sin embargo, hasta ahora, esa historia de colonización nos era desconocida y muchos suponían algo similar a lo ocurrido con los colonos alemanes de la región de los lagos e imaginaban a un grupo numerosos de familias alemanas llegadas a la zona para colonizar ese espacio geográfico. Pero es sorprendente comprobar, a través de las páginas de este libro de Luisa Ludwig nos entrega, que los famosos colonos fueron en un principio solo cuatro temerarios hombres, que buscaron en el sur de Chile un destino y una mejor calidad de vida.

El valor de este libro reside en la generosidad para entregarnos, sin tapujos, sin ocultamientos, cada uno de los momentos vividos junto a sus entrevistados. En su introducción la autora nos advierte que este es un libro de conversaciones y que la historia oral no es de far, al menos no en Patagonia. Sin embargo, esta historia oral, es la única manera que tenemos los aiseninos de introducirnos en la historia, de reconocer y construir la historia de los espacios geográficos habitados y aun cuando la historia oral puede ser subjetiva, no es menos cierto que también tiene una gran cuota de objetividad, si quien entrevista es también conocedora de los hechos que sus entrevistados narran.

La autora nos deja claro en su introducción que este no es un libro de historia, sino que es un libro de historias, de muchas historias, recopiladas pacientemente en más de quince años de trabajo, de lecturas de documentos y de entrevistas personales. Muchos de sus entrevistados ya no existen, pero su presencia en estas páginas los traen de regreso al imaginario social y sus voces se escuchan elocuentemente y uno tiene la sensación de estar sentada al lado de la cocina, conversando con esos antiguos colonos de Puyuhuapi, escuchando sus voces, mientras la lluvia, compañera permanente del lugar, repica su sonido en el techo de esos hogares visitados.

Luego de introducirnos en el contexto histórico, Luisa Ludwig nos regala el fragmento de un apasionante relato de Augusto Grosse, uno de los artífices del proceso de colonización de Puyuhuapi, quien con estilo preciso, meticuloso y de mucha amenidad, nos va entregando en este importante y casi desconocido texto, los. detalles de la vida diaria de este pequeño grupo de colonos.

La autora nos lleva de la mano para conocer a través de los colonos y de sus esposas, todos los problemas, las penas y alegrías que viven en la soledad de un puerto austral en el que no recalaban barcos y en donde todo se hacía difícil. Nos entrega en la entrevista a Walter Hopperdietzel, la serena mirada de este colono, mirada retrospectiva que no está exenta de humor y de ironía. Luego nos sumerge en la intimidad de las cartas que escribió su padre, Ernst Ludwig, en plena segunda guerra mundial, a sus parientes de Rossbach, allá en Alemania, cartas llenas de datos precisos, de reflexiones y de preocupaciones que se transforman en un valioso material documental. Después, nos introduce en los recuerdos de otros habitantes de origen alemán, habitantes que vivieron pocos años en Puyuhuapi pero que no son menos importantes, y después nos lleva a recorrer la historia a través de mujeres y hombres originarios de Chiloé que se vinieron casi conjuntamente con los alemanes, de hecho, traídos por ellos al lugar y que poco a poco van amalgamando una cultura en que se mezclan armónicamente la acuciosidad alemana con la energía chilota.

Hay en este libro mucha generosidad de parte de su autora, generosidad para no ocultar detalles, generosidad para presentar la historia tal cual le fue relatada, sin omisiones, en donde todos los temas se tratan con la verdad. Esa generosidad no solo se transforma en una crónica o en un libro de entrevistas, sino que, por el contrario, se transforma en un documento histórico de gran relevancia para entender el proceso de colonización de Puyuhuapi, para adentrarse en los secretos hasta ahora no develados, de una convivencia entre alemanes y chilotes que nos permite reconocer que ambas razas fueron las artífices de un proyecto exitoso, aunque no exento de muchas dificultades.

El libro es apasionante, porque además de los relatos de cada entrevistado, contiene documentos, registro iconográfico y trata con maestría la unificación del relato oral con esos documentos que constituyen todo un hallazgo. Sin duda alguna, el don que tiene Luisa Ludwig es de poder transportarnos a las vidas de esos colonos, de aquellos que se quedaron para siempre, que formaron familia y se arraigaron en el lugar, dándole a Puyuhuapi una impronta que hasta hoy permanece. También ha tenido la capacidad de salvar la memoria de Puyuhuapi, una memoria que conserva el espíritu vivo del lugar y que permite traspasarla a las generaciones futuras.

Danka Ivanoff Wellmann

 

Vidas azules. Amistad y sacrificio en Torres del Payne. Por Patricio Rodríguez Álvarez. I. Municipalidad de Torres del Payne. 21.5 x 27.5 cms. 86 págs. Ilustraciones. Punta Arenas, 2011.

A comienzos del 2009 en una conferencia que dimos durante un seminario interregional expusimos sobre la cultura rural en la Patagonia Chilena con especial referencia a los casos de Aysén y Magallanes, y reflexionábamos acerca de la importancia de nuestra herencia patrimonial intangible singularizándola en lo que es su expresión tal vez más rica, la vida campesina. Manifestamos entonces nuestra preocupación por el escaso conocimiento que se posee actualmente sobre la misma, particularmente en lo que se refiere a Magallanes.

Concluimos la exposición con una invitación a los intelectuales y artistas de ambas regiones (historiadores, antropólogos, sociólogos y escritores, musicólogos, folklorólogos y museólogos) para investigar y difundir cuanto dice con las correspondientes especialidades que concurren a sus culturas autóctonas, en especial en el ámbito rural, solicitud más encarecida en lo tocante a Magallanes por razón del insuficiente conocimiento que hay respecto de las formas y hábitos que caracterizan a nuestra vida campesina, con riesgo de desperflamiento y aun de extinción.

¡Con qué satisfacción ahora, con el libro de Patricio Rodríguez Álvarez entre manos, constamos que nuestra preocupación era compartida y más que eso, materializada con acciones concretas para su superación!

En efecto, Vidas Azules. Amistad y Sacrificio en Torres del Payne, es el fruto de un trabajo de investigación en terreno en procura del rescate de testimonios de quienes han vivido y aun viven en el ámbito precordillerano de Última Esperanza singularizado administrativamente por la comuna de Torres del Payne.

Así, a través cada uno de los treinta y un relatos de antiguos y actuales vecinos que habitaron o habitan en los sectores de Cerro Castillo, Cerro Guido, Torres del Paine y Río Serrano, se van conociendo otras tantas vivencias que dan cuenta de existencias sencillas y austeras vinculadas con el trabajo rural y en un ambiente natural caracterizado por su riqueza y variedad, por su amplitud de horizontes y la noción de libertad, pero también signado por la difícil intercomunicación y el rigor del clima patagónico. Los recuerdos incluyen descripciones sobre la vida cotidiana de la gente común del campo en los niveles inferiores de la antigua organización laboral de las grandes estancias del latifundio magallánico, con los tipos diferentes de faenas, sus particularidades, responsabilidades y su importancia relativa en la producción económica. Pero además se da cuenta de formas de vida doméstica, de las viviendas, comodidades, comidas, obligaciones y tareas cotidianas y de entretenimientos, en fin, del mismo modo que referencias a las relaciones sociales y humanas en las grandes estancias de antaño. Sin embargo de tratarse de historias personales y por tanto diferentes hay en la obra nociones comunes para todos, en especial para cuantos vivieron en la época de plena vigencia del latifundio, y que dan cuenta de la nostalgia con que se añora el tiempo viejo en los establecimientos de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego en lo tocante a la importancia de la dependencia laboral de la misma, significativa de seguridad, tranquilidad y calidad de vida, en lo estimulante y valorable que era el trabajo según niveles de responsabilidad y siempre bien ejecutado en lo que, está claro, fue una verdadera escuela laboral. Hay en ello un orgullo implícito por haber formado parte de una gran empresa, señera en la producción económica rural de Magallanes. Pero, asimismo, otra idea o noción es común en los entrevistados y se refiere al afecto profundo por la vida campesina en el ambiente geográfico de que se trata, y que evidencia la consubstanciación de la gente con la naturaleza y el entorno, fruto de la adaptación a un medio en el que se aprendió a vivir con sacrificio pero con agrado y provecho.

Con este libro Patricio Rodríguez realiza una tarea cultural de trascendencia por cuanto valora y utiliza una fuente de información insuficientemente aprovechada hasta ahora por los investigadores, la de los testimonios de vida de boca de sus mismos protagonistas con su riqueza de matices, detalles y precisiones que sólo la auténtica experiencia puede brindar. Esta apreciación cobra mayor relieve cuando se trata del conocimiento de la vida rural en Magallanes abordada hasta ahora en contadas obras, no más de dos o tres. La importancia por tanto en la investigación de Rodríguez debe apreciarse por la contribución que su resultado hace al mejor conocimiento de lo rural, pero también por la novedad que significa entregar visiones de protagonistas del acontecer cotidiano en los niveles laborales inferiores de una actividad como la ganadería sobre la cual ya se poseían testimonios referidos a los estamentos ejecutivos y técnicos. Con, este trabajo, se reitera y con todo lo que el mismo pueda tener de preliminar, se dispone de una información más completa y cabal sobre la vida rural de otrora, en especial de Última Esperanza, lo que permite su apropiada valoración como factor de identificación local y regional.

En efecto, en estos recuerdos de la gente común expresados en cantidad de detalles y referencias que dan cuenta de sentimientos personales y familiares, de la vigencia de normas morales regulatorias de la vida social y laboral, de maneras de entender y aceptar el medio ambiente en condiciones de libertad plena, con satisfacción espiritual y provecho variado, en fin, se encuentra la clave para entender la fuerza identitaria que emana de ese contexto.

El propósito del autor, así, se consigue plenamente con lo escrito al recoger los testimonios personales, pero asimismo al agregar sus propias reflexiones interpretativas sobre circunstancias de tiempo, espacio y actividades, y, no menos importante, con el valioso complemento que representa la definición y descripción de los elementos identitarios que califican cultural y espiritualmente las maneras de ser de los integrantes de una comunidad campesina. Por fin, afirma y redondea su propósito con excelentes fotografías tomadas de archivos personales, familiares o institucionales que dan cuenta de aspectos de la vida y las actividades rurales de antaño y ogaño, o simplemente ilustran sobre la realidad de un paisaje siempre atractivo como es el definido icónicamente por el macizo montañoso del Paine, escenario entrañable de tantas experiencias.

Del mismo modo como apreciamos la necesidad y pertinencia del libro como esfuerzo cultural del autor, que valoramos como valiosa contribución para el mejor conocimiento de nuestra sociedad regional, reconocemos la comprensión y disponibilidad de la Municipalidad de Torres del Payne, de su Alcaldesa y Concejo Municipal, para aportar el patrocinio y el financiamiento que han hecho posible el trabajo de investigación y de rescate patrimonial y su difusión en la forma de este libro para conocimiento general. Esta disposición, que se destaca, debiera ser imitada por otros organismos congéneres de la Región en la certidumbre de que aportar al desarrollo de acciones culturales es una inversión redituable por su sentido trascendente para la Región y para el país.

Mateo Martinic B.

 

La Tierra de los Vientos. Por Mauricio Massone Mezzano. Edición de Turismo Chile Ltda. 27 x 21 cm. 178 págs. Ilustraciones y planos. Santiago de Chile, 2010.

El arte de investigador y escritor emergen integrados en este nuevo libro de Mauricio Massone, destacado arqueólogo de Fuego-Patagonia. En una narrativa aprehensible para toda la comunidad interesada en los selk’nam y su cultura, al igual que para el científico especializado, el libro aporta e integra desde una perspectiva multidisciplinaria el estudio antropológico de los fueguinos, cazadores terrestres, que habitaron la isla grande de Tierra del Fuego.

Desde su prólogo, Mauricio Massone presenta una experiencia científica y a la vez emocional, con la Tierra de los Fuegos, de los Vientos en el renombre del libro. Al cruzar el estrecho de Magallanes en 1981 y luego en múltiples viajes reales e imaginarios, comienza una narración que a través de varios capítulos nos sitúa en distintos momentos del tiempo y del espacio fueguino.

El capítulo I nos va adentrando en la isla grande. Desde la mirada de hoy, relacionada con la manera de concebir el paisaje simbólico y entender la extinción o genocidio selk’nam, los descubrimientos geográficos y la construcción histórica fueron sólo una antesala del rápido exterminio liderado por las grandes empresas ganaderas y la cruz definitiva implantada por enfermedades infecciosas en las reclusiones salesianas, únicos y contradictorios intentos de rescate. La matanza sistemática del pueblo selk’nam, como señala el autor, fue mundialmente conocido por su crudeza; pero las epidemias, tanto de enfermedades como la aculturación por cristianización, por mejores que hayan sido las intenciones, fueron los agentes más eficientes de aniquilación. La reflexión, informada y antropológica de Mauricio Massone es en este tema altamente sensible.

La visión etnográfica de los habitantes indígenas y su paisaje se presenta entre los capítulos II y IX con detalle temático. La rica cosmovisión selk´nam queda develada en diversos relatos narrados de la mano de Martin Gusinde, Anne Chapman y otros. Los antepasados legendarios, la creación de la muerte, la modelación de la geografía fueguina y el establecimiento de los territorios, las discusión sobre la existencia de un concepto de Dios y otros mitos, creencias y leyendas. El Hain, tiene un trato especial. Sin lugar a dudas, la ceremonia de iniciación de los jóvenes Klóketen, y la choza ceremonial como materialización de la cosmovisión selk´nam, es uno de los aspectos más llamativos y difundidos de su cultura en la actualidad. Así, cada uno de los espíritus del Hain es presentado y caracterizado según su simbolismo, ilustrado además con fotografías etnográficas.

La vida cotidiana se ve reflejada en el capítulo VIII, con descripciones amenas sobre las tecnologías de caza, algunos instrumentos clave como el arco y la fecha, los tipos de vivienda (paraviento entre los selk’nam del norte y choza cónica entre los del sur), el lugar preponderante del fogón, algunos elementos de vestimenta y adorno, herramientas, contenedores, y aspectos de su vida social. Esta cultura material es antesala de la tercera parte del libro.

Por último los aportes de la arqueología, entre los capítulos X y XII, marcan un giro en la narrativa, para sumergirnos en una lectura de sedimentos y materiales, dando una profundidad temporal de varios milenios a nuestra mirada. Con la rigurosidad arqueológica del científico, Mauricio Massone desarrolla una interesante síntesis de la prehistoria fueguina, los enfoques multidisciplinarios que confuyen en develar los conocimientos en su estado actual y dar luces de los temas de investigación aportados por el autor desde 1981 hasta la fecha, ese viaje que Mauricio Massone nos presenta justamente como él lo vivió, desde el presente al pasado.

Flavia Morello R.