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Ultima década

On-line version ISSN 0718-2236

Ultima décad. vol.19 no.35 Santiago Dec. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22362011000200005 

Última Década, 35, 2011:89-110

CONDICIONES JUVENILES CONTEMPORÁNEAS

 El padre adolescente, su relación parental y de pareja

O pai adolescente, sua relação parental e conjugal

Teen fatherhood, and the role as a partner and parent

 

Rodrigo Molina Gutiérrez*

*   Chileno, sociólogo, Master of Arts in Sociology, Concordia University, Montreal, Canadá. Investigador del Centro de Estudio para el Desarrollo de la Mujer (CEDEM), Santiago, Chile. Correo electrónico: rodrigo.molina.gutierrez@gmail.com.

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

Este estudio aborda el fenómeno de las paternidades adolescentes. Se sitúa la paternidad como un fenómeno ejercido por un actor individual inmerso en un conjunto de relaciones familiares. Se entrevistó a padres jóvenes de entre 16 y 19 años de edad, que tenían un/a hijo/a de un año o menos de edad y que contaban con una relación de pareja con la madre de su hijo/a. El diseño muestral no fue probabilístico, la técnica fue la entrevista en profundidad semi estructurada. Los entrevistados son de dos ciudades de Chile, Iquique y Santiago, todos de estrato popular. El análisis que se realiza no distingue subgrupos en la muestra. El método de análisis fue el análisis de discurso. Las preguntas de investigación fueron ¿cómo se expresa la paternidad en el primer año de vida del primer hijo/a? y ¿cómo se visualiza la relación de pareja en proceso de adaptación a sus nuevas circunstancias de vida?

Palabras clave: paternidad, parentalidad, relación de pareja


RESUMO

Este estudo aborda o fenômeno das paternidades adolescentes. Situa-se a paternidade como um fenômeno exercido por um ator individual imerso em um conjunto de relações familiares. Foram entrevistados jovens pais, entre 16 e 19 anos de idade, que tinham um/a filho/a de um ano ou menos de idade e que tinham uma relação conjugal com a mãe de seu/sua filho/a. A amostra é não probabilística, a técnica foi a entrevista em profundidade semiestruturada. Os entrevistados são de duas cidades do Chile, Iquique e Santiago, todos de estrato popular. A análise realizada não distingue subgrupos na amostra. O método de análise foi a análise de discurso. As perguntas de pesquisa foram: «Como se expressa a paternidade no primeiro ano de vida do primeiro/as filho/a?» e «Como se visualiza a relação conjugal em processo de adaptação a novas circunstâncias da vida?».

Palavras chave: paternidade, parentalidade, relação conjugal


ABSTRACT

This study addresses the phenomenon of teen fatherhood. It stands as a phenomenon of fatherhood exercised by an individual actor embedded in a set of family relationships. Young parents were interviewed, between 16 and 19 years of age who had a son / daughter a year or so old and had a relationship with the mother of the child. The design sample was a non-probabilistic, and the technique was a semi-structured in-depth interview. Respondents were two cities of Chile, Iquique and Santiago, both which are popular strata. The analysis performed does not distinguish subgroups in the sample. The method of analysis was the analysis of discourse. The research questions were about how fatherhood is expressed within the first year of the birth of the first son or daughter, and how they visualize the relationship in the process of adaptation to new circumstances of life.

Key words: fatherhood, parenthood, relationship


1.  Introducción

Ser padre es una experiencia que cambia al varón, cambia sus vínculos sociales y la relación que establece con su mundo social. Esto es particularmente cierto en el caso de un padre adolescente. Este artículo describe la experiencia de llegar a ser un padre adolescente, focalizándose particularmente en la concepción que el joven tiene de su relación pareja y de su relación con su hijo, y los cambios que la paternidad implica para él. En este estudio se indaga específicamente sobre el padre adolescente con un/a hijo/a de un año o menos de edad. Se identificó este momento como un periodo crítico en el cual el padre se encontraba en proceso de aprendizaje y adaptación a su nueva realidad familiar, proceso que incluía la reconcepción de sí y de sus relaciones. Se concentró el análisis en padres adolescentes emparejados con la madre biológica de su hijo/a.

El enfoque teórico-conceptual aplicado al fenómeno de la paternidad y las relaciones familiares analizadas fue una combinación del enfoque de género y elementos del Interaccionismo simbólico. Esta concepción informa el análisis de la siguiente manera:

Primero, la paternidad es concebida como una experiencia de un actor; es decir que las vivencias y los dichos de estos padres son considerados como particulares, falibles y parciales.

Segundo, la paternidad se entiende como una perspectiva social; es decir, un punto de vista socialmente construido pero apropiado y puesto en práctica por el actor padre. La paternidad como perspectiva visibiliza y resignifica el mundo del joven incluyendo su concepción de sí mismo (self), sus relaciones sociales, y le entrega un conjunto de prácticas de padre.

Tercero, la paternidad se enfoca como una experiencia situada relacionalmente con otro u otros. Los otros significativos de este artículo son la madre biológica y el hijo/a.  El análisis busca entender la situación del núcleo adolescente desde el punto de vista del padre.

Cuarto, la paternidad es aprendida fundamentalmente en la práctica, en el hacer y, por lo tanto, el primer periodo del ser padre es particularmente relevante en la experiencia de la propia paternidad.

Quinto, la experiencia de ser padre está condicionada por el proceso de adaptación a la nueva realidad que incluye la resolución de problemas como ¿qué tipo de relación voy a tener con mi hijo? Pregunta que a su vez está estrechamente interrelacionada con la pregunta ¿en qué relación de pareja estoy?

2.  Los hallazgos

El análisis de los hallazgos está estructurado en tres partes: la primera parte aborda la paternidad como un conjunto de anhelos, prácticas y desafíos; la segunda, se denomina «ser padre: significados de un hijo/a en la vida de un joven» y se refiere a las experiencias y cambios en la vida del joven con la llegada de su hijo/a; y finalmente la tercera, «significados asociados a la relación de pareja», dice relación con las visiones y experiencias asociadas a la relación de pareja que mantienen los entrevistados con la madre biológica de su hijo/a.

Concebir la paternidad como parte de un sí mismo, o self, implica considerar que ser padre por primera vez es un proceso de aprendizaje y adaptación asociado a la adquisición de sentidos y prácticas propios del ser padre. Estos sentidos y prácticas son ordenados alrededor de un self, componiendo y desarrollando una perspectiva social de padre. Esta perspectiva social resignifica las relaciones sociales del padre nuevo —en mayor o menor medida— y reordena la práctica cotidiana, y el sentido y valoración entregado a las metas y proyectos personales; además «abre los ojos» del joven a las nuevas realidades entregadas por la mirada de padre. En el caso de la paternidad en la adolescencia, la adquisición de esta perspectiva de padre se combina con los desafíos de ser adolecente (por ejemplo, dependencia económica mezclada con deseos de independencia personal) y las presiones de transitar a ser adulto y asumir mayores espacios de autonomía e independencia en el ejercicio de su paternidad y en su vida. Estos jóvenes al hablar sobre su paternidad se sitúan fundamentalmente como padres y/o como los jóvenes adolescentes que eran antes de adquirir las responsabilidades de un hijo/a.

La concepción de paternidad como un self o perspectiva social tiene al menos dos implicancias para el análisis de la paternidad adolescente. Primero, introducir la noción de self o de un sí mismo supone también la presencia de una otredad, uno es alguien para un otro y por lo tanto, el contenido que adopta un self está estrechamente relacionado con la noción de otredad implícitas o explícitas en las representaciones que se elaboran para dar cuenta de sí. El contenido que un sí mismo adquiere está estrechamente vinculado a los rasgos que se le atribuyen a un otro. En el caso de los padres adolescentes analizados en este estudio, los otros significativos son principalmente tres. El primero es el joven progenitor que no ha asumido sus responsabilidades paternales. Este joven se presenta para los entrevistados como un recordatorio de una vida de joven «sin responsabilidades» que han dejado atrás, al menos parcialmente; de un niño, su hijo/a, que no negaron; y el haber asumido socialmente una posición de padre. No sería raro que los entrevistados conozcan y/o  mantengan algún nivel de relación con jóvenes que hayan evadido su paternidad o sabe de ellos a través de conocidos o amigos. Esta relación se expresa en las entrevistas como comentario o diálogo imaginado que el entrevistado sostiene con este otro joven o grupo de jóvenes. Esta relación contiene muchas veces algún nivel de tensión, que hace referencia a su vida de antes, sin las exigencias ni los cambios de la paternidad. El segundo y el tercer otro significativo que se identificaron en las entrevistas son la pareja del joven padre y su hijo/a. Estas dos relaciones fueron incluidas en el diseño de esta investigación, ya que se identificaron como elementos fundamentales para el tipo de paternidad adolescente que se está analizando; es decir un padre adolescente situado en una relación de pareja con la madre del recién nacido y en una relación con su hijo/a recién nacido.

Una segunda implicancia de entender la paternidad adolescente como parte de un self es subrayar que la paternidad es aprendida y socializada. En el caso de este estudio, éste es un elemento particularmente relevante ya que para todos los entrevistados su paternidad es una experiencia nueva, ellos se encuentran en el proceso de aprender lo que significa ser padre y apropiarse de su rol. En el caso de toda paternidad nueva, —pero sobre todo en el caso de padres adolescentes—, el nuevo rol viene acompañado de una serie de «problemas» que requieren ser enfrentados y resueltos o manejados por el joven padre, la pareja y/o los miembros de las familias involucradas en la vida del bebé. Esto se ha entendido en el artículo como un proceso de adaptación a las necesidades y situaciones asociadas al deber de cuidar un bebé recién nacido y segundo, como un proceso de adquisición de un self de padre; es decir el adquirir los sentidos, experiencias y actividades que surgen en el desempeño del papel de padre, que están vinculados a las actividades entendidas como propias de la paternidad.

La siguiente tabla presenta sintéticamente los jóvenes entrevistados, se incluyen algunos datos preliminares del joven, de su relación de pareja y su hijo/a. La edad promedio de los jóvenes es casi 17 años (16.8), tienen generalmente una relación de pareja de dos años con la madre de su hijo/a. Nueve de los diez jóvenes entrevistados no conviven con su pareja y sólo uno ha dejado el colegio debido a su paternidad. En dos casos el embarazo fue buscado. Seis de los jóvenes son de la zona urbana de la ciudad de  Iquique y cuatro son de Santiago.

Tabla 1: muestra de entrevistados

Pseudónimo

Edad

Ciudad

Años de Relación de pareja

Relación del padre con la madre del hijo/a

Edad hijo/a

Situación
escolar

José

16

Iquique

2

Son pareja y no viven juntos

2 semanas

escolarizado

Bob

17

Iquique

2

Son pareja y no viven juntos

1 año

abandonó

Mario

17

Iquique

2

Son pareja y viven juntos

7 meses

escolarizado

Marbel*

17

Iquique

3

Son pareja y no viven juntos

10 meses

escolarizado

Vito

18

Iquique

2

Son pareja y no viven juntos

4 meses

escolarizado

Jonathan

17

Iquique

2

Son pareja y no viven juntos

1 año

escolarizado

Alejandro

16

Santiago

3

Son pareja y no viven juntos

6 meses

escolarizado

Leonardo*

18

Santiago

2

Son pareja y no viven juntos

3 meses

escolarizado

Antonio

16

Santiago

2

Son pareja y no viven juntos

8 meses

escolarizado

Byron

16

Santiago

1

Son pareja y no viven juntos

8 meses

escolarizado

* Embarazo buscado.

a)  Ser padre: anhelos, prácticas y desafíos

En esta primera parte se analiza la experiencia de ser padre centrada en las preguntas ¿qué hace un padre? y ¿cuáles son los desafíos de ser padre adolescente? Se entiende que las respuestas que estos jóvenes entregan dicen relación con las representaciones de padre que poseen, el cómo se visualizan a sí mismos en cuanto a padres, y la identificación de posibles dificultades que manifiestan para llevarlo a cabo. 

Un primer significado que se observa en los relatos de la paternidad en varios de los adolescentes entrevistados es que ser padre para ellos se refiere fundamentalmente a una relación afectiva con su hijo/a y al deseo de que esta relación sea de largo plazo y trascendente en sus vidas.

¿Cómo debería ser un padre?
Bueno estar siempre con su hijo, apoyarlo y enseñarle las cosas buenas y malas, aconsejarlo siempre aunque sea rebelde y todo eso (Marbel, 17 años, bebé de 10 meses).

Ser un padre cercano a su hijo es un deseo de varios de estos jóvenes. Para algunos de ellos poder expresar sus afectos con su hijo/a, inculcar disciplina, aplicar castigo y control sobre el menor son temas importantes en cómo se entiende una paternidad participativa.

¿Cómo te consideras como padre?
Bueno, lo regaloneo harto, estoy el tiempo que puedo con él...

¿Cómo debería ser un padre?
Responsables, cariñosos, retarlos, no retarlos, retarlos, no tan fuerte, sino que con palabras; castigarlos si se portan mal, no dejarse pasar por los hijos, que uno no le diga nada...hay mucha gente que no les hace nada, que no les pega, no los reta y los hijos se sueltan. Tenerlo en su medida no más, o sea, poder castigarlos, retarlos, quererlos, regalonearlos (Mario, 17 años, bebé de 7 meses).

¿Cómo te consideras como padre?
Buen padre.

¿Cómo debería ser un padre?
Bueno estar siempre con su hijo apoyarlo y enseñarle las cosas buenas y malas, aconsejarlo siempre aunque sea rebelde y todo eso (Marbel, 17 años, bebé de 10 meses).

La idea de vínculo paterno estrecho se manifiesta también en las entrevistas bajo la expresión de «estar presente», este anhelo aparece en los relatos de varios jóvenes al comentar los significados de ser padre (adolescente). El «estar presente» tiene varias lecturas, la  primera de ellas dice relación con la decisión de asumir la responsabilidad de ser padre de un hijo/a y de declarar la voluntad de ser un padre presente en la vida de su hijo/a.

¿Cómo debería ser un padre?
Bueno estar siempre con su hijo, apoyarlo (Marbel, 17 años, bebé de 10 meses).

¿Cómo debería ser un padre?
Presente. Estar con él» (Bob, 17 años, bebé de 1 año).

¿Cómo te consideras como padre?
No, bien. Responsable al menos. Pero pesadito, tengo claro que soy padre yo.

¿Cómo crees que debería ser un padre o madre en la actualidad?
Responsable no más (Jonathan, 17 años bebé de 1 año).

El tema de la decisión de reconocer la responsabilidad paternal aparece explícitamente o implícitamente en varias de las entrevistas. Para muchos de estos jóvenes, el optar por la responsabilidad sigue siendo un momento que recuerdan y visitan mentalmente en las entrevistas. Este tema se expresa de dos formas, primero como un diálogo que tienen con los otros jóvenes que han optado por evadir sus responsabilidades paternales y segundo, como una reflexión o recuerdo con respecto al estilo de vida que llevaban como jóvenes adolescente sin un hijo/a que cuidar. Algunos, cuando hablan de su paternidad, hacen referencia a este acto como un gesto mínimo, inicial, pero valedero, que manifiesta su compromiso paternal. No sería extraño que algunos de estos padres conozcan a jóvenes que han optado por no asumir su paternidad. Bob es uno de los jóvenes que explícitamente hace referencia a esta situación, al sostener una reflexión sobre aquellos jóvenes que no reconocieron su paternidad. Él es el único joven de la muestra que en el momento de la entrevista se encuentra fuera del sistema educacional, debido a que abandonó sus estudios para responder a sus obligaciones paternales, y que aún no ha podido regresar al colegio para completar su educación media pero piensa hacerlo. En el siguiente testimonio, Bob plantea que asumir sus responsabilidades paternales le ha significado una suerte de castigo social, ya que sus derechos de joven han sido vulnerados y que, en cambio, aquellos adolescentes que evadieron su paternidad no han visto sus oportunidades y derechos perjudicados.

¿Hay algún aspecto de tu paternidad sobre la que demandarías que te reconozcan tus derechos cómo sociedad?
Es que es difícil porque los jóvenes que son papás y que no renuncian tanto a ser jóvenes y se ponen a trabajar o ven primero por sus hijos, ellos a lo mejor no sienten que les vulneran sus derechos, pero yo sí porque no hay tantas oportunidades, si al final un gallo que te va a dar pega le da lo mismo si eres papá o no, sino que ve si tienes cuarto o no y si estás estudiando  o no. En cambio, a una persona que no le interesa mucho su hijo sigue estudiando, saca sus cuestiones. O sea, no es que no le interese mucho su hijo, sino que tenga las oportunidades, porque si yo tuviera plata sería fácil, sigo estudiando y todo el cuento y no le faltaría nada a mi hijo, pero no es así mi vida ni mi situación. No están las oportunidades, no están, no existen (Bob, 17 años, bebé de 1 año).

Un elemento central de la responsabilidad de ser padre es cumplir con el rol de proveedor y para esto el trabajo y la inserción laboral son centrales para estos jóvenes. Como Bob señala en el testimonio anterior, son escasas o nulas las oportunidades para un joven que busca trabajo sin haber terminado su cuarto medio. Entre los jóvenes existen distintas formas de abordar el tema del trabajo, de los diez entrevistados todos trabajan, sólo uno tuvo que abandonar los estudios para poder asumir su rol de proveedor (Bob). Para él y la mayoría de los entrevistados, la paternidad significa fundamentalmente salir a trabajar por sobre otras cosas y trabajar el tiempo necesario para poder satisfacer las necesidades de su familia. Bob, que trabaja tiempo completo, sugiere que el trabajo es el deber de la paternidad y la forma de estar presente es algo paradójico ya que debido a estas exigencias no puede estar el tiempo que quisiera con su familia. Esta contradicción está presente en varios de los relatos.

¿Y es posible eso en estos tiempos, encontrar esos padres que estén presentes?
Sí pues, es que ahora es pura pega, todo hay que trabajar porque para cualquier cosa hay que tener plata, sin plata no funciona la cuestión, entonces es difícil, pero con un mejor trabajo hay más posibilidades por lo menos de pasar vacaciones, de vacacionar con la familia, en cambio no pues, lo único que tengo que hacer es trabajar, trabajar, trabajar (Bob, 17 años, bebé de 1 año).

La respuesta mayoritaria de estos jóvenes es continuar sus estudios y trabajar a tiempo parcial. Vale subrayar que esto es posible gracias al apoyo que reciben de la o las familias de origen de la pareja. Pero existe entre ellos consenso de que el deber del padre es trabajar. La mayoría de los entrevistados asocian este deber al cariño y el afecto; es decir, que aparte de trabajar el padre debe ser cariñoso y demostrativo de sus afectos y/o que su trabajo es una forma de expresar sus afectos.

¿Cómo debería ser un buen papá?
Más que nada trabajador, cariñoso, atento con su familia...

¿Te consideras un buen papá?
Yo creo que sí, porque a pesar que estoy estudiando, trabajo, les doy cariño hago todo para hacer a mis dos mujeres felices.

¿Cómo debería ser un buen papá?
 Más que nada trabajador, cariñoso, atento con su familia (Leonardo, 18 años, hijo de 3 meses).

En general aparece una distinción en el discurso de estos jóvenes entre proveer y trabajar. Proveer es la respuesta inmediata a su paternidad, que en la mayoría de los casos va acompañada, con la continuidad en los estudios, y en varios casos hasta con una nueva valoración de la educación. Por el otro lado, el trabajo es visto como algo que el padre hará una vez que termine sus estudios y pueda insertarse al mercado de trabajo de una manera más favorable, asumiendo una posición de padre que sea reconocida socialmente.

¿Qué significa para ti ser papá?
Darle todo a él. Trabajar, sacar mis estudios y darle todo a él. Para que nadie me saque en cara nada, que soy flojo o cosas así. Que se den cuenta que quiero mi hijo.

¿Cómo debería ser un padre?
Que le dé todo a su hijo.

¿Es posible ser un papá perfecto?
Sí poh (Antonio, 16 años, bebé 8 meses).

Una segunda interpretación de la expresión «estar presente» dice relación con el querer cercanía con su hijo/a. El hecho que la gran mayoría de estos padres recientes no convivan con su pareja y su hijo/a hace que la relación con él hijo/a sea desde una posición de cierta distancia física, social y emocional. Por consiguiente, para estos padres «estar presentes» en la vida de su hijo/a es el anhelo de vivir bajo el mismo techo con su hijo/a o de verlo/a más seguido. Estos anhelos son compartidos por la gran mayoría de ellos.

¿Qué sientes cuando te encuentras con tu hijo/a?
A veces como que me da pena no verla mucho, porque no vivimos juntos, e igual tengo que trabajar (José, 16 años, bebé de 2 semanas).

¿Qué sientes cuando ves a tu hija?
Me alegra el día. Con mi hija me siento feliz, me siento seguro. Todos los días la veo. Mi mamá de repente me dice vas todos los días para allá de repente descansa, pero yo quiero verla, es necesario verla todos los días.

¿Qué crees que siente tu hija al verte?
No sé. Ella cuando me ve se ríe. Yo le hago gracias. Se ve contenta.

Una tercera lectura de este anhelo tiene una relación estrecha con el punto anterior y hace referencia a pasar tiempo con el hijo, a «estar presente» en la vida de su hijo, a pesar de sus responsabilidades laborales y/o educacionales, es decir, el deseo por encontrar tiempo y espacio para tener contacto con su hijo/a.

¿Y cada cuánto tiempo lo ves?
Todos los días.

¿Todos los días?
Sí, hay días que no puedo ir o llego muy cansado, pero en general voy todos los días para allá un rato...

¿Qué sientes cuando te encuentras con tu hijo?
Igual me pone contento verlo... trato de aprovechar al máximo mi tiempo con él (Bob, 17 años, bebé de 1 año).

b)  Ser padre: significados de un hijo/a en la vida de un joven

En esta segunda parte se analizan las opiniones de los jóvenes padres con respecto a las consecuencias negativas y positivas de tener y hacerse cargo de un hijo/a durante la adolescencia. Un elemento central de la experiencia de tener un hijo/a dice relación con la transformación que se produce a nivel personal, social y vital debido a la responsabilidad de hacerse cargo de un recién nacido. Las preguntas que guían el análisis son ¿qué lugar ocupa su hijo/a en su vida? y ¿qué cambios sintieron y/o han vivido con el nacimiento de de su hijo/a?

Un grupo de los entrevistados al ser consultado sobre lo que les significaba tener un hijo/a antes del embarazo aclaran que el tener un hijo/a a temprana edad fue un suceso que no fue premeditado, ni pensado, ni menos planificado. El que la paternidad sea accidental es un elemento significativo en la experiencia de estos jóvenes. Un embarazo accidental implica, en principio, un mayor nivel de desafío para la joven pareja ya que deben enfrentar una reconcepción y reorganización de su relación de pareja como algo forzado más que voluntario. Un embarazo buscado está asociado a un acto de pareja, siendo el hijo/a fruto de una relación con voluntad de proyectarse como tal. Esto no quiere decir, necesariamente, que la pareja que buscó tener un hijo vaya a tener menos problemas con asumir el cuidado del bebé o que no pueda pensar que la decisión de tener un hijo/a haya sido un error, sino que existen más bases para que la experiencia de tener un hijo/a se viva como un acto de pareja y una expresión de esa relación con proyección. Veremos con más detalle este punto en la próxima sección cuando tratemos el tema de la relación de pareja.

La experiencia de ser padre se asocia a un cambio personal y social. En este estudio hemos entendido el cambio personal como la adquisición de una nueva mirada o punto de vista. El cambio social es entendido como una modificación de las relaciones sociales, ya sea porque los vínculos de antes son vistos con nuevos horizontes o sentidos, o porque debido a la paternidad se entra en nuevas relaciones con instituciones y personas. El cambio asociado a ser padre por primera vez cuando es visto en términos positivos es entendido como crecimiento, siendo muchas veces tematizado como maduración. La idea de maduración instala esta experiencia en un marco desarrollista del cambio personal, conceptualizándolo como un tránsito desde la niñez a la adultez pasando por la adolescencia/juventud. El concepto de self utilizado no contiene en sí una concepción desarrollista de la persona; es decir que un self no pasa a un estado distinto cuando la persona transita de la adolescencia a la adultez, sino más bien se entiende que el self debido a la interacción social está en un proceso dinámico y continuo de definición y que eso es parte fundamental de la vida de un sujeto reflexivo. Ahora bien, el cambio personal entendido como una transformación sustantiva de la persona no es ajeno a este enfoque, siendo entendido como la incorporación de una nueva perspectiva social. Para este marco conceptual la adquisición e integración de nuevas perspectivas es la manera de entender el crecimiento o la maduración de un individuo.

Los jóvenes entrevistados entienden que el tener un hijo/a es un evento trascendente en sus vidas. Un elemento señalado comúnmente, que es asociado a este cambio, es la exigencia de pensar y actuar en relación a un otro (hijo/a), esto es lo que estos jóvenes entienden por asumir responsabilidades. En el primer testimonio este cambio es relacionado con el tránsito a la adultez. En el mismo testimonio se ve reflejada la tensión que se encuentra detrás de esta experiencia del cambio asociado a la paternidad: por un lado tener un hijo/a se asocia a un acto de maduración, pero por otro lado el tener un hijo/a no es causa mecánica de crecimiento, sino más bien el crecimiento se exige por el bien del hijo/a y todos los involucrados.

¿Qué significaba para ti tener un hijo/a antes del embarazo de tu hijo/a?
Cambiar, no ser más tan niño; es que ya dejaste de ser niño (Mario, 17 años, bebé de 7 meses).

En el segundo y el tercer testimonio el cambio de la paternidad está asociado a la responsabilidad, como una tarea para desarrollar en una futura adultez o que viene acompañada de un sentimiento profundo hacia el hijo/a.

¿Qué significaba una hija antes de ser papá?
Responsabilidad, pensaba en ese momento qué responsabilidad. No tenía nada de responsable en ese entonces (Leonardo, 18 años, bebé de 3 meses).

¿Qué significa hoy para ti tener un/a hijo/a?
Responsabilidad. Amor, que la quiero 'caleta' aunque es chiquitita, pero igual (Vito, 18 años, bebé de 4 meses).

En el tercer testimonio, el cambio de la paternidad está asociado a una nueva mentalidad; es decir, el pensar en cosas y situaciones nuevas o no tan nuevas, pero desde una nueva mirada.

¿Qué significaba para ti tener un hijo/a antes del embarazo de tu hijo/a?
No lo veía tanto así, después que el nació me cambió la mentalidad (Marbel, 17 años, bebé de 10 meses).

Una combinación de los elementos expuestos anteriormente se observa en el siguiente testimonio, primero se menciona un cambio personal entendido como maduración que ha sido acelerado por la paternidad; y segundo, con la adquisición de una nueva mirada que se vincula primordialmente con el tomar decisiones en su vida pensando en su hijo/a y el deseo de estar cerca de él o ella.

¿Qué cambios sentiste en ti con el nacimiento de tu hijo? ¿Cuáles fueron los cambios que él provocó en ti?
Yo creo que madurar más rápido, empezar a ver las cosas de otra forma, o sea con mayor responsabilidad.

¿En qué sentido?
En que ya no soy yo no más, no tengo que ver por mí no más, tengo que ver por mi hijo, no puedo pensar, esto es lo que a mí más me conviene por el cuento, por ejemplo si me ofrecieran pega en Punta Arenas, aunque sea el doble de plata yo no me puedo ir para allá porque tengo a mi hijo acá y yo quiero estar con él y tengo que ver por él primero y después por mí (Bob, 17 años, bebé de 1 año).

Para otros jóvenes entrevistados estos cambios, referidos particularmente a cambios internos o psicológicos, son algo que observan con cierta reserva, debido a que ciertos aspectos de su forma ser o hábitos no han cambiado.  En el siguiente testimonio se hace referencia particularmente a dificultades con la timidez o la introversión. Esta dificultad probablemente sea algo que contrasta con las exigencias del padre como hombre que hace frente a los problemas y contingencias de su familia y de sus miembros.

¿Qué cambios sentiste en ti con el nacimiento del niño/a?
Se podría decir que ninguno, porque cambios, cambios, no po, si igual no se me ha quitado lo tímido, lo callado, sino que cambio en el sentido con ella, como que ahora estamos más unidos, esas cosas, pero cambio yo como que no (José, 16 años, bebé de 2 semanas).

¿Qué cambios sentiste en ti con el nacimiento del niño/a?
¿Qué cambios? Más maduro... todavía sigo jugando, no le voy a decir que no, (porque...) pero más maduro en el sentido que tengo responsabilidades (Mario, 17 años, bebé de 7 meses).

Una tensión que se presenta en el discurso de algunos jóvenes, en relación al cambio de una vida juvenil versus una vida de responsabilidad, está entre las convivencias y fiestas con amigos que contrastan con las responsabilidades asociadas a la paternidad, particularmente la paternidad adolescente.

¿Qué cambios sentiste en ti con el nacimiento del niño/a?
Que ya no salgo, que ya no puedo salir más, o sea salgo, pero en la tarde, porque en la noche no puedo, porque a veces en la noche trabajo en el restaurant de mi hermano, me pego mis pititos (Vito, 18 años, bebé de 4 meses).

Un tercer elemento que los jóvenes entrevistados asocian a tener un hijo/a son emociones positivas, como alegría, satisfacción, amor, cariño y seguridad. Para muchos de estos jóvenes su hijo/a es una motivación para enfrentar los desafíos de la paternidad adolescente.

¿Qué sientes cuando te encuentras con tu hijo/a?
Igual me siento bien al verla que está bien y todo (José, 16 años, bebé de 2 semanas).

¿Qué sientes cuando te encuentras con tu hijo?
Igual me pone contento verlo... creo que (mi hijo) siente el amor y el cariño que le tengo (Bob, 17 años, bebé de 1 año).

La emoción y la afectividad son elementos importantes en la nueva experiencia de ser padre, para muchos de estos jóvenes esta dimensión de la paternidad es central, ya que es parte de los beneficios o placeres del ser padre, particularmente en la adolescencia. La emoción de tener un hijo/a para muchos se hace real al ver y estar en contacto con el bebé. El momento del embarazo es un periodo de cierta ambigüedad emocional y de redefinición para muchos de los jóvenes padres que han asumido un compromiso con su futuro hijo/a y han iniciado la transición a su vida de padres, replanteando sus vidas, reordenando prioridades, etcétera. Pero hasta que no nazca el hijo/a la relación con este nuevo ser es algo lleno de tensión, ansiedad y poca emoción.

c)  Significados asociados a la relación de pareja

En esta tercera parte de los hallazgos, un primer elemento que surge de las entrevistas es que varios de estos jóvenes se encuentran en un proceso de reentender su relación de pareja, en su origen esta fue concebida como una relación transitoria, un «pololeo».[1] Sin embargo, hoy es una relación de pareja que tiene a su cargo el cuidado y el bienestar de un bebé. Implícitamente en los testimonios se encuentra la pregunta: ¿cuál es la relación que tengo con la madre de mi hijo/a? Por fuerza de hábitos varios entrevistados plantean que su relación de pareja es un «pololeo» y que la madre de su hijo/a es su «polola», pero a su vez también expresan como esta denominación contiene ciertas complicaciones, ya que llamar «pololeo» a una relación de pareja que es responsable de cuidar un hijo/a les produce algún nivel de disonancia, porque la responsabilidad que han asumido con su paternidad no se asocia con un pololeo clásico.

¿Qué relación mantienes con la madre de tu hijo/a?
Pololeo (Marbel, 17 años, bebé de 10 meses).

¿Qué grado de formalidad tiene tu relación con ella?
Es como un pololeo no más, pero ya  nosotros no lo llamamos como un pololeo, porque ya llevamos 're harto' y tenemos una guagua, somos como pareja (José, 16 años, bebé de 2 semanas).

Se observan cuatro posiciones de estos jóvenes sobre sus relaciones de pareja y el tránsito de una relación de pareja transitoria a una estable. Un primer grupo de jóvenes que señalan con cierta confianza que su relación de pareja se ha transformado en algo más que un «pololeo», siendo un proyecto familiar. En este caso, según estos jóvenes, su relación ha sido reconcebida en una relación de pareja con proyección al futuro y con un alto nivel de compromiso. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos (nueve de diez) aún se ha concretizado una convivencia. Además vale subrayar que ésta es solamente la opinión del padre y que no sabemos la posición de la madre con respecto al tema. En el primer testimonio se encuentran tres elementos interesantes con respecto a la reconcepción de la relación de pareja de un pololeo a una relación con proyección familiar. Primero, el proyecto familiar se encuentra en cierta tensión con nociones de un proyecto personal. Segundo, el proyecto familiar toma prioridad sobre los proyectos personales, particularmente relacionados con obtención de grados educativos e hitos laborales y/o profesionales. Y tercero, dentro del proyecto familiar, el bienestar y cuidado del hijo/a aparece como una preocupación central y prioritaria. Puntualmente las metas de pareja y los objetivos de constitución familiar aparecen como secundarias a las necesidades del bebé. El tema de la convivencia se manifiesta como un objetivo que debe ser y puede ser aplazable hasta que el joven padre tenga un trabajo que le permita sostener una vida familiar propia. Es decir, que la convivencia familiar es un tema sobre el cual aún no se puede o no se quiere pronunciar concretamente. En cambio, en el segundo testimonio existe un proyecto de convivencia con plazos claros, el fin de cuarto medio. Vale recordar que Leonardo es uno de los jóvenes que tuvo un embarazo buscado, por lo tanto el hijo/a fue concebido por la relación de pareja como una forma de proyectarse y legitimarse como pareja. En este sentido el proceso de reconcepción de la relación de pareja de un pololeo a un tipo de relación con más estabilidad y compromiso fue hecho antes del embarazo.

¿Cuáles son los sueños que tienen como pareja ustedes dos?
Lograr formar una buena familia, es lo principal. O sea ya, por lo menos personalmente, ya no tengo la idea de tener una buena carrera. O sea me gustaría, pero yo creo que lo primero es formar una familia, un trabajo que me permita mantener a mi hijo y a ella, y después ver si algún día se puede estudiar y algo así para mejor. Pero la idea es formar una familia.

¿Alguna vez has pensado casarte con ella?
Sí, pero primero está mi hijo, que no le falte nada, porque si nos casamos la idea es que nos vayamos a vivir juntos y todo y ahora no puedo, de adonde. No tengo trabajo que me dé tanta plata como para tener una casa y todo eso (Bob, 17 años, bebé de 1 año).

¿Qué grado de formalidad tienes hoy con tu pareja?
Formal. He conversado con ella que yo saliendo de cuarto podríamos salir y arrendar una casita, juntos. Hemos conversado con mi mamá (Leonardo, 18 años, bebé de 3 meses).

En el caso del tercer testimonio, el proyecto de familia que el joven visualiza no tiene como pregunta central la relación de pareja, ni quién es su pareja para él. El elemento que le permite hablar de un proyecto familiar es su posición con respecto al trabajo. Durante su entrevista este joven frecuentemente hace referencia a su padre, como un hombre con un oficio valorado y con una posición de reconocimiento y prestigio en su lugar de trabajo. Antonio espera heredar no sólo el oficio de su padre sino también eventualmente su lugar de trabajo. Desde esta posición él habla de un proyecto familiar con un recurso de poder (la «promesa» de un buen trabajo) con el cual los otros jóvenes no cuentan, pero con escasa presencia de la voz de su pareja en su reflexión. Él sostiene que ambos comparten una misma postura con respecto a este tema. Sin embargo, esta nula problematización de su relación de pareja puede ser interpretada como que existe una relación de pareja solida entre él y su pareja o como una posición bastante autoritaria hacia ella.

¿Ustedes se proyectan como pareja?
Sí, vivir juntos tener nuestra casa.

¿Y cuándo?
Cuando me ponga a trabajar...

¿Hoy tienes una buena relación con la mamá de tu hijo?
Sí, nos llevamos bien. Yo la quiero y ella me quiere (Antonio, 16 años, bebé de 8 meses).

En el segundo grupo los jóvenes tienen una posición distinta con respecto a su relación de pareja, aquí ellos manifiestan ciertos niveles de satisfacción con su relación de pareja pero ven el futuro o sus proyecciones con cierta incertidumbre. En el primer testimonio el elemento central del relato es la relación interpersonal con su pareja. El joven declara que existe afecto y cohesión entre ambos, pero que también aún no existe la claridad en él y su pareja para plantearse con los niveles de compromiso que un proyecto de familia requiere. El joven subraya que ellos son una relación de pareja y que están organizados alrededor del cuidado de su hijo/a, siendo el estatus de la relación de pareja secundario al bienestar del hijo/a. En el segundo testimonio se comenta que el tema de la relación de pareja ha sido un tema de conversación entre ambos, no obstante se deja en claro que este es un tema en el cual no existe mucho acuerdo entre ambos.

¿Qué sueños tienen como pareja?
No sé, estamos como súper enganchados los dos, entonces tenemos que esperar a ver el tiempo, porque nadie sabe lo que va a pasar, pero nosotros queremos seguir, y si no se puede más igual estar juntos para que la guagua no sienta el problema...

¿Pensaste casarte con ella?
Es que no sé, somos muy chicos todavía entonces como que no tenemos nuestro mundo bien formado (José, 16 años, bebé de 2 semanas).

Existe un tercer grupo de jóvenes que manifiestan «querer» o «amar» a su pareja, pero por lo general la relación de pareja es definida claramente como una relación de menor prioridad que la relación parental.

¿Qué es tu hijo para ti?
Es como es... no puedo decir que es todo porque no es todo, pero...

¿Por qué no es todo?
Porque igual pienso en mi polola que también tiene que estar bien, en mi familia, en mi mamá, mis hermanas, pero es lo principal por lejos. No puedo poner a mi familia en una balanza y decir cuál pesa más y cuál pesa menos, pero mi hijo es lo principal. Está antes que todo y es como de mi felicidad, pero mi responsabilidad. Quisiera disfrutarlo más, pero tengo que hacer otras cuestiones (Bob, 17 años, bebé de 1 año).

Es interesante y problemática esta idea de que existan dos niveles de compromiso, el primero con su hijo/a y un segundo con su pareja. Primero, porque según este punto de vista la paternidad para estos adolescentes sería fundamentalmente una relación y actividades dirigidas hacia un hijo/a. Sin embargo, vale recordar que estos son padres «nuevos», su hijo/a sólo tiene meses de edad y, por ende, concebir una relación con su hijo/a separada de la madre es una idea problemática de contemplar a esta edad de su hijo/a. Además, el acto inicial y concreto de asumir la paternidad significa un compromiso y un acompañamiento a la madre biológica, su pareja. No obstante estos jóvenes al hablar de lo que significa la paternidad para ellos en el primer momento de vida de su hijo/a, producen una distinción discursiva entre su vínculo con su hijo/a, y con la madre. Sumado a lo anterior es importante también señalar que la gran mayoría de estos padres no convive con su hijo/a y, por lo tanto, mantiene una relación de cierta distancia física con él o ella. Este punto de vista de los jóvenes padres manifiesta que su paternidad dice relación fundamentalmente con su hijo/a, más que con su pareja, siendo una posición compleja de sostener en el primer periodo de la vida del hijo/a, ya que concretamente estos jóvenes mantienen una relación mayormente alejada de su hijo/a en esta etapa. 

En el siguiente testimonio, se plantea que la idea de tener un hijo/a fue un acto rodeado de ciertos niveles de irrealidad, ya que sólo se imaginaban la alegría y la emoción del hijo/a en común, pero no la responsabilidad y el cuidado.

¿Cuándo quedaron esperando saben por qué quedaron esperando?
O sea eso fue porque lo conversamos. Pero nosotros no vimos por la parte mala, sino solamente por la parte buena. Vimos lo que la parte buena no más después. Entonces me estás diciendo que querían un bebé. Claro, pero típico que después uno piensa en lo bueno, y nada que se va enfermar...

¿Entonces eso fue una forma de ustedes de  consolidar su relación?
Sí, vimos por la parte buena para que nadie nos separara. Mi mamá en el colegio no me dejaba salir, castigándome porque sabía que en la calle estaba mi polola y que era lo que más me dolía a mí... Sí, yo sigo pensando en que una buena idea, estoy contento. No sé qué pensará ella, pero la veo contenta (Leonardo, 18 años, bebé de 3 meses).

En el cuarto grupo los jóvenes hablan con poco entusiasmo de su relación de pareja, ambos sugieren que las posibilidades de proyección son muy bajas. En el primer relato el joven es claro en señalar que su relación de pareja existe solamente con el fin de cuidar al bebé. Él habla explícitamente de una eventual separación y las consecuencias que esta tendría en su contacto con su hija. Llama la atención que existió una convivencia durante el embarazo. Él no detalla esta experiencia, pero es posible pensar que en algo influye en el actual estado de su relación de pareja. De todas maneras él plantea que la convivencia fue pensada como algo transitorio. En cambio, en el segundo testimonio el joven no es tan explícito para hablar de un eventual final de la relación, pero señala que el embarazo y el posterior nacimiento del bebé no fue bien recibido por la familia de su pareja por razones religiosas.

¿Qué grado de formalidad tiene tu relación con ella?
Formal, formal, formal hasta casarse no. Como semi formal.

¿Qué sueños tienen como pareja?
El único sueño que quiero así, que mi hija, que no nos separemos así tan luego, porque no quiero ver que mi hija ande de una casa o otra casa, porque sería fome que la vea yo sólo los sábados y domingos o sólo los domingos un rato y después la vaya a dejar a la casa de la mamá.

¿Convivieron?
Sí cuando estaba embarazada, porque vivía en Hospicio y le salía más caro a ella bajar para controlarse, entonces se quedó como 2 meses en mi casa, en la casa de mis papás, pero nunca irnos a vivir juntos no (Vito, 18 años, bebé de 4 meses).

Lo que contrasta con estos diagnósticos de la relación de pareja es que en el plano afectivo la gran mayoría de los entrevistados dicen «amar» a su pareja y que ellas tendrían es mismo sentimiento hacia ellos. Resulta interesante la frecuencia con que estos jóvenes usan la noción de amor romántico para dar cuenta de su relación de pareja. Particularmente si subrayamos que para la mayoría de estos jóvenes la concepción inicial de su relación de pareja es solamente un «pololeo». Esto sugiere que el discurso del amor romántico es algo predominante en cómo ellos entienden y viven sus vidas afectivas. Resulta interesante preguntarse cuáles son los contenidos que la industria cultural en Chile produce en relación a la noción de amor romántico y cómo estos contenidos son recibidos, interpretados e incorporados en la vida de estos jóvenes. En relación al embarazo adolescente vale recordar que a veces el amor romántico es presentado como un motivo que lleva a buscar el embarazo en esta etapa de la vida.

3.  Conclusión

En este artículo se ha descrito la experiencia de ser padre en la adolescencia en la primera etapa de vida del hijo/a. Para todos los entrevistados su experiencia de paternidad es más bien nueva, es decir su hijo/a tiene entre algunos meses y un año de edad. Este periodo inicial de la paternidad se ha entendido como un momento de adaptación y aprendizaje que se ha asociado a la adquisición de una nueva perspectiva social de padre. La adquisición de este punto de vista y su puesta en práctica implica un conjunto de nuevos anhelos y desafíos que son parte de la experiencia de ser padre. Un supuesto de escoger este periodo inicial de la paternidad es que durante esta etapa se estructuran o se dejan de estructurar las relaciones fundamentales de la paternidad que se han descrito en este artículo: la relación con el hijo/a y la relación con la pareja. Por lo tanto, las preguntas centrales de este estudio son precisamente qué ocurre con estas relaciones.

La paternidad se ha analizado en tres dimensiones. La primera de ellas versa sobre los significados de ser padre para el joven en cuanto a los anhelos, desafíos y prácticas que este rol conlleva para ellos. Una segunda dimensión trata acerca de cómo se afecta la vida de un joven el tener un hijo/a. Estas dos dimensiones comprenden y analizan la paternidad entendida como una relación con un hijo/a. La tercera dimensión es la paternidad concebida en el marco de una relación de pareja con la madre del hijo/a. Todos los entrevistados de este estudio llegan a ser padres en el contexto de una relación de pareja.

Las implicancias de ser padre en cuanto a los anhelos, prácticas y desafíos son múltiples. Un primer elemento central que se destaca de este estudio es que la paternidad adolescente para estos jóvenes es en general y fundamentalmente el deseo de tener y materializar un vínculo afectivo cercano con su hijo/a. Varios de los significados asociados al deseo de este vínculo se expresan en la idea de «estar presente». Una primera lectura de «estar presente», dice relación con la decisión de asumir la responsabilidad de ser padre de un hijo/a y, por lo tanto, el ser un padre presente en su vida. Una segunda interpretación hace referencia al hecho que la gran mayoría de estos padres no conviven con su pareja y su hijo/a y, por lo tanto, la relación con él o ella es desde una posición de cierta distancia física, social y emocional. Hay múltiples razones por las cuales no se ha producido esta convivencia, pero no todas han sido comentadas abiertamente por los jóvenes en sus entrevistas. La más importante es que ellos aún no han entrado al mercado de trabajo a tiempo completo y no están en condiciones de generar los recursos para sostener un espacio propio. Otra razón importante es que el estatus de su relación de pareja es incierto, varios no saben si quieren o si pueden pasar de una relación de pareja transitoria a una relación de pareja con más compromiso. Por consiguiente, para estos padres «estar presentes» en la vida de su hijo/a es el anhelo de vivir bajo el mismo techo. Sin embargo, en la gran mayoría de las entrevistas no se entregan indicios sobre cuales son o serían las condiciones de convivencia, generalmente no aparece como un tema conversado con la pareja ni menos acordado. La gran mayoría declara que quiere iniciar su convivencia en una casa propia y sólo un padre aclara que convivirían en una casa arrendada. Esto permite pensar que el evitar una situación de allegados es algo importante para estos jóvenes. Son pocos los que comentan esto explícitamente, pero este criterio se deduce del hecho que la gran mayoría ha optado por no convivir en la casa de sus padres o suegros. Una tercera lectura de este anhelo tiene una relación estrecha con el punto anterior y hace referencia al «estar presente» en la vida de su hijo a pesar de sus responsabilidades laborales y/o educacionales; es decir, que se trata del deseo de encontrar tiempo y espacio para tener contacto con su hijo/a. La paternidad ha traído una serie de obligaciones y exigencias a estos jóvenes, dos de las más importantes son terminar los estudios y trabajar para proveer al menos parcialmente las necesidades de su hijo/a. La combinación de estas actividades y de que no exista convivencia hace que los espacios de contacto entre el joven y su hijo/a puedan ser escasos o al menos son difíciles de concretar.

Las implicancias de tener un hijo/a en la vida de un joven son fundamentalmente dos. Un primer elemento dice relación con la paternidad como un proceso de cambio social y personal. Un aspecto de este cambio es la exigencia de pensar y actuar en relación a un otro, fundamentalmente un hijo/a, esto es lo que se entiende por asumir responsabilidades.

Un elemento recurrente en la conversación de estos jóvenes sobre su paternidad es la dimensión afectiva y emocional. Este elemento está presente en las tres dimensiones que se han descrito en este estudio. Para muchos ser padre está estrechamente ligado a la emoción y a sentimientos positivos como alegría, amor, cariño y seguridad. Varios de estos jóvenes destacan su capacidad de ser un actor afectivo y atento a los miembros de su familia (por ejemplo, hijo/a y/o pareja). Algunos describen su paternidad como un momento donde se despierta y se expresa su afectividad hacia el hijo/a. Sin embargo, la expresión afectiva hacia un pequeño bebé es una cosa significativamente distinta al diálogo afectivo con su pareja.

La relación de pareja para estos jóvenes es un tema particularmente complejo. Para la gran mayoría esta relación fue inicialmente algo transitorio con un bajo nivel de compromiso. En el momento de la entrevista esta relación de pareja es para muchos un tema que aún no han resuelto. ¿Quién es la madre biológica de mi hijo/a para mí? ¿Puede esta relación de pololeo transformarse en una relación de pareja con proyección de familia? son las preguntas que se encuentran implícitamente en los discursos de estos jóvenes. En general, en este primer momento de la vida de este núcleo familiar adolescentes, las respuestas aún no están claras para los jóvenes entrevistados. Es decir, que aún no saben si van a tener una relación de pareja que logre concretizar una convivencia o si van a intentar prolongar una relación de pareja que sea basada fundamentalmente en la respuesta funcional de la madre y el padre a las exigencias del cuidado de un hijo/a. Esta respuesta hace surgir la pregunta ¿hasta cuándo una relación de pareja basada exclusivamente en obligaciones parentales puede sostenerse? Es posible pensar que una relación de pareja que no se asume como un proyecto de familia se transforme en algo transitorio.

En general, se puede decir que en estos casos las posibilidades de la consolidación o finalización del núcleo familiar aún están en juego. Probablemente para estos jóvenes padres el fin de su relación de pareja pone en riesgo el contacto y el vínculo, o al menos la cercanía, con su hijo/a. Para ellos, probablemente, está en juego su experiencia de paternidad, ya que ésta se puede convertir fundamentalmente en una serie de obligaciones y exigencias en desmedro de una experiencia de padre que incluya la cercanía física y afectiva con su hijo/a.

Para estos jóvenes su experiencia de ser padres es aún demasiado nueva, para dar respuestas a las grandes preguntas de su vida actual ¿padre, madre e hijo/a lograrán convivir como una familia autónoma? o ¿serán ellos padres «puertas afuera» sin una relación afectiva con la madre?

Santiago (Chile), agosto 2011

NOTAS

Trabajo parte del proyecto FONDECYT N°1080370 «Familias, maternidad y paternidad adolescentes en Chile. Magnitud, características, distribución geográfica, sentidos subjetivos y prácticas».

[1]   «Pololeo» es un término coloquial para hablar de una relación de pareja informal.

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Direción para Correspondencia:
Rodrigo Molina Gutiérrez. E-Mail:
rodrigo.molina.gutierrez@gmail.com.

Recibido: agosto 2011
Aceptado: octubre 2011