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Alpha (Osorno)

versão On-line ISSN 0718-2201

Alpha  no.43 Osorno dez. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012016000200019 

NOTA

HISTORICIDAD COMO EXPERIENCIA FUNDAMENTAL EN SER Y TIEMPO DE MARTIN HEIDEGGER1

Historicity as fundamental experience in Being and Time of Martin Heidegger

 

Enrique V. Muñoz Pérez*

Universidad Católica del Maule*, Facultad de Ciencias Religiosas y Filosóficas, Departamento de Filosofía, enmunoz@ucm.cl

Para Patricio, hijo del corazón


INTRODUCCIÓN

El tratamiento que hace Martin Heidegger de la noción de “historicidad” (Geschichtlichkeit) en Ser y Tiempo es complejo, porque Heidegger se mueve en dos niveles: por un lado, se distancia de la comprensión vulgar de la “historia” (Geschichte) y, por otro lado, describe una experiencia fundamental del ser humano: la “historicidad”.2 ¿Por qué esa experiencia es tan fundamental? Precisamente, porque tiene que ver con nuestra propia existencia o, en términos heideggerianos, tiene que ver con el ser del Dasein o el ser histórico de la existencia humana a partir de la temporalidad.

Dicho de otro modo, mediante el tema de la historicidad, Heidegger se ocupa del período que va entre nuestro nacimiento y la muerte, en el que existimos junto con nuestra familia, conocidos y amigos. En esa fase, que va entre el nacimiento y la muerte, crecimos junto con nuestra familia, vamos a la escuela, visitamos la iglesia, amamos a nuestra mujer y a nuestros hijos, elegimos a nuestras autoridades, etc. Todas estas decisiones no son tomadas azarosa o accidentalmente, sino que, en algunos casos, ellas están vinculadas con decisiones que nos anteceden y que se entrelazan entre sí conformando lo que tendemos llamar “nuestra historia personal” o la “historia que conformamos junto con otros”.

Si lo anterior es correcto, es posible preguntarse: ¿cuál es la estructura fundamental de la “historicidad” (Geschichtlichkeit) que desarrolla Martin Heidegger en Ser y Tiempo, que busca ir más allá de la comprensión vulgar o usual de la “historia”? Mi hipótesis al respecto es la siguiente: es posible alcanzar una comprensión ontológica de la “historicidad”, a partir de la “temporalidad” (Zeitlichkeit) existencial. Y desde esta “temporalidad” obtener una perspectiva ontológica de la historia, para superar su comprensión vulgar. Este planteamiento se sustenta en el desarrollo heideggeriano de “conceptos mediadores” (Vermittlungsbegriffe) y “fenómenos mediadores” (Vermittlungsphänomene) como el “legado” (Erbe) y la “repetición” (Wiederholung).

De este modo, dividiré el presente trabajo en dos momentos: historia e historicidad para Heidegger y un comentario final.

HISTORIA E HISTORICIDAD PARA HEIDEGGER

Heidegger en Ser y Tiempo distingue, como se dijo, entre una comprensión vulgar o usual de la historia y la historicidad. ¿Por qué hace esto Heidegger? ¿No es suficiente para él que el ser humano posea “pasado”, “presente” y “futuro”? Tal parece que para él es necesario acentuar una dimensión de la historia, la temporalidad, que la comprensión usual de la historia deja pasar o toma laxamente. Por ejemplo, usamos cotidianamente el término “historia” para referirnos a la “historia del reino animal”, “la historia del reino vegetal” o la “historia de la Tierra”; precisamente, son esos usos los que Heidegger quiere poner en tela de juicio, porque su tesis es que el único ser histórico es el ser humano y la denominación “historia” se aplica impropiamente a minerales, animales o vegetales, porque dichos entes carecen de la relación que tiene el Dasein con el tiempo.

Para comprender de mejor manera este punto, es necesario, en primer lugar, profundizar en el concepto de “historia”. Este concepto tiene, a juicio de Heidegger, una ambigüedad: “La ambigüedad del término ‘historia’ que primero se nos hace presente, frecuentemente advertida, pero de ningún modo ‘casual’, se revela en el hecho de que ese término se refiere tanto a la ‘realidad histórica’ como a la posible ciencia acerca de ella” (Heidegger, Ser y tiempo, 392). Esta primera aproximación permite deslindar los sucesos y fenómenos que han acaecido en el pasado y la reflexión teórica que se puede hacer al respecto, denominada historiografía o ciencia histórica.

En el marco de esta consideración de los hechos ya acontecidos, Heidegger distingue cuatro sentidos de la palabra “historia” en su sentido vulgar o usual: la historia como pasado, la historia como lo que tiene su origen en el pasado, la historia como una región propia de las ciencias humanas y la historia como saber histórico. Las principales características de estos cuatro sentidos son las siguientes:

a)Historia como “el pasado” (das Vergangene): con esta aproximación, Heidegger alude a la “realidad histórica” o “historia” que tiene, por un lado, un viejo plato de greda de la cultura pehuenche y, por otro lado, los acontecimientos del pasado, que pueden, no obstante ello, “todavía “ahora” estar-ahí, como lo están, por ejemplo, los restos de un templo griego” (392) o de un templo de la cultura Tiahuanaco. En otras palabras, “el pasado” implica que un objeto o un hecho histórico “no tiene (…) “eficacia” sobre el “presente” (392), a pesar que en el caso del objeto, este se conserve o conmemoremos una determinada efeméride. La influencia del mencionado objeto o hecho ya se esfumó.

b)Historia como lo que tiene su origen en el pasado y se relaciona con la presente y el futuro: “Historia”, agrega Heidegger, también tiene que ver con “tener su origen en el pasado”. Lo que tiene una “historia” está dentro del contexto de un devenir, cuyo desarrollo será algunas veces ascensión y otras veces decadencia. El punto de Heidegger, en este segundo sentido del término “historia” es que lo que “”tiene historia”  puede también “hacer” historia” (392) o marcar una época. En último término, la “historia” se erige como una concatenación o un encadenamiento de hechos, sucesos y sus efectos que del pasado, pasa por el presente y orienta el futuro.

c) Historia como el ámbito propio del espíritu y la cultura: “Historia” es una región del ente, cercana al “espíritu” y a la “cultura”, distinta de otra región del ente que denominamos “naturaleza”. “Historia significa, además, la totalidad del ente que cambia ‘en el tiempo’, entendiendo por tal, a diferencia de la naturaleza, que también se mueve ‘en el tiempo’, las transformaciones y vicisitudes de las agrupaciones humanas y de la ‘cultura’” (392). La historia es, por consiguiente, uno de los fundamentos de las ciencias sociales o humanas, contrapuestas las ciencias básicas o naturales.

d)Historia como “lo transmitido” (das Überlieferte): “Historia” es, en esta acepción, “lo transmitido en cuanto tal, sea ello reconocido en un saber histórico, sea tan solo recibido como cosa obvia oculta en su procedencia” (393). La historia, como se sabe, es una disciplina que cumple una tarea de transmisión de los hechos o acontecimientos de generación en generación.

La presente deconstrucción de la noción de historia no lleva a Heidegger a demostrar su falsedad, sino que a descubrir “aquello que es originariamente histórico” (391). De este modo, a partir de las acepciones expuestas, Heidegger resume el sentido del término “historia” sosteniendo que es el específico “acontecer” (Geschehen) en el tiempo de la existencia humana, de tal modo que “se considera como historia en sentido eminente el acontecer ‘ya pasado’ y a la vez ‘transmitido’ y siempre actuante en el convivir” (393)3.

De esta manera, a partir de esta aclaración del concepto de “historia” es posible concluir preliminarmente lo siguiente: que la historia tiene que ver con el tiempo, que en la historia se llevan a cabo acontecimientos y que dichos acontecimientos no solo se encuentran en el pasado, sino que son transmitidos hacia el presente y tienen que ver con el futuro de nuestra existencia.

Si lo anterior es correcto, es posible preguntarse, ¿dónde se encuentra la diferencia fundamental entre la historia y la historicidad? Como ya lo sostuve, ella estriba en la accesibilidad al tiempo, que en el caso de la historia, desde una perspectiva vulgar o usual, es inapropiada y en el caso de la historicidad es apropiada4. Es posible, en este punto, utilizar la conocida distinción entre “fenómeno” y “apariencia” para esclarecer la diferencia entre “historia” e “historicidad”. El “fenómeno” para Heidegger es la historicidad que es accesible mediante la temporalidad, la “apariencia” es, en consecuencia, la historia, propia del entendimiento común y usual.

Debido a lo anterior, Heidegger necesita un punto de referencia para clarificar, de modo preciso, la específica accesibilidad de la historia y de la historicidad. Él encuentra una alternativa en la historia vital del ser humano, esto es, la extensión que va entre el nacimiento y la muerte. Para Heidegger, el Dasein no existe como suma de realidades momentáneas de vivencias que se van sucediendo y que, posteriormente, van desapareciendo. Por eso, hasta la misma concepción común y corriente de la historia como “trama o conexión interna de la vida”5,

no piensa tampoco en un marco que se extendiese “fuera” del Dasein y lo rodease, sino que lo busca, con toda razón, en el Dasein mismo. (…) Lejos de recorrer, precisamente a través de las fases de sus realidades momentáneas, una trayectoria y un trecho “de la vida”, que de alguna manera ya estuviesen-ahí, el Dasein mismo se extiende, de tal modo que su propio ser queda constituido, desde un comienzo, como extensión. En el ser del Dasein se encuentra ya el “entre” del nacimiento y la muerte (388).

 

 

De este modo, Heidegger gana un punto de apoyo para determinar el “acontecimiento” (Geschehen) de la historia en su carácter temporal. En el ser del Dasein, sostiene Heidegger, se encuentra la extensión temporal que, en el fondo, no es más que el movimiento de la existencia humana que va entre su comienzo y su fin. Dicho de otro modo, solo a partir del movimiento de la existencia humana es posible alcanzar una aclaración ontológica de la “trama o conexión interna de la vida”, propia del sentido común.

La movilidad de la existencia no es el movimiento de un ente que está-ahí (Vorhanden). Se determina a partir del extenderse del Dasein. A esa especifica movilidad del extenderse extendido (erstreckten Sicherstreckens) la llamamos nosotros el acontecer (Geschehen) del Dasein. La pregunta por la “trama” del Dasein es el problema ontológico de su acontecer. Poner al descubierto la estructura del acontecer y sus condiciones de posibilidad temporeoexistenciales significa alcanzar una comprensión ontológica de la historicidad (389).

 

 

El “acontecer” (Geschehen), del que habla aquí Heidegger, no es el acontecer específico de la historia, sino que, en una primera aproximación formal, es un acontecer determinado que corresponde a la historicidad. Es a partir de este último acontecer que debe ser comprendido el primero de los mencionados.6. O con palabras de Heidegger: “El Dasein tiene fácticamente en cada caso su ‘historia’ y puede tenerla porque el ser de este ente se halla constituido por la historicidad” (396).

De esta manera, es posible entender el transcurso de nuestra existencia humana o de nuestra historia de vida, que es datada entre el nacimiento y la muerte, como un movimiento en el tiempo. Pero un movimiento que tiene cierto tipo de particularidades: en la trama o en el despliegue de nuestra existencia como seres humanos, el nacimiento y la muerte no son cuestiones añadidas, sino que forman parte sustancial de esa trama y ese despliegue. Dicho de otra forma, el nacimiento, desde una perspectiva ontológica, nunca puede ser comprendido como algo pasado, porque este permanece junto con nosotros. Del mismo modo, la muerte, desde una perspectiva ontológica, está siempre presente, ciertamente no el modo del “estar-ahí” (vordanden), sino que como un fin o término de nuestra vida que vendrá y que acaecerá inexorablemente.

Dicho lo anterior, me resta aún por intentar clarificar el significado del término historicidad. ¿Qué quiere decir con ello Heidegger? En primer lugar, como ya se dijo, la historicidad es determinada a partir del extenderse del Dasein; en segundo lugar, la interpretación de la historicidad del Dasein se revela, en última instancia, “como una elaboración más concreta de la temporeidad” (396); lo que implica, como ya se dijo, que el ser del Dasein es constituido por la historicidad.

Con el recurso a los “conceptos mediadores” (Vermittlungsbegriffe) y a los “fenómenos mediadores” (Vermittlungsphänomene), Heidegger procura, en este punto, seguir clarificando la tesis expuesta más arriba sobre la historicidad. En dicho marco, a mi juicio, resultan decisivos los fenómenos de “el legado” (Erbe), la “tradición” (Überlieferung) y de la “repetición” (Wiederholung)7.

La resolución (Entschlossenheit), en la que el Dasein retorna a sí mismo, abre las posibilidades fácticas del existir propio a partir del legado (aus dem Erbe) que ese existir asume (übernimmt) en cuanto arrojado. El retorno resuelto a la condición de arrojado encierra en sí una entrega de posibilidades recibidas por tradición (Sichüberliefern), aunque no necesariamente en cuanto tales (397)8.

 

 

En este punto de mi trabajo quisiera detenerme en un análisis más detallado de los conceptos expuestos anteriormente tratando de justificar una de las preguntas centrales de este artículo, esto es, ¿por qué Heidegger los elige como conceptos o fenómenos mediadores? Heidegger ocupa estas nociones porque ellas expresan adecuadamente la determinación histórica del Dasein. Aquello que se nos hereda, aquello que se nos transmite, aquello que veneramos o aquello que forma nuestras costumbres y tradiciones se encuentran en el mundo en que nos desenvolvemos y, por consiguiente, podemos hacerlas nuestras. Dicho de otro modo, las posibilidades de que el Dasein proyecte su existencia no flotan en el vacío, sino que están dadas previamente para cada existencia humana9.

De este modo, en el Diccionario Alemán Grimm se sostiene que el concepto Erbe se relaciona con los términos latinos heres, hereditas, heredium y es usado en el sentido de “fundamento o suelo para personas y cosas”10 (Grimm, Volumen 3, Sp 708,65), por lo que una mejor traducción del término es “herencia” o “patrimonio” que se transmite de generación en generación o que es recibida por la generación actual de la que la antecede. Este sentido de Erbe se relaciona directamente con la noción de “tradición” (Überlieferung) y el “transmitir” (überliefern), que tiene, según el Diccionario Alemán Grimm el sentido de “transferencia” (Grimm, Volumen 23, Sp. 397,75)11 No es de extrañar, en consecuencia, que se pueda establecer la siguiente relación: lo que heredamos va formando nuestra tradición, de la que nos “hacemos cargo” (übernehmen) y que cada cierto tiempo “recordamos”, “veneramos”, “cultivamos” o “repetimos” (wiederholen). No hay un parentesco de familia entre ambos términos, pero es claro el sentido en que Heidegger los utiliza en Ser y tiempo, cuestión que es respaldada por el Diccionario Alemán Grimm. Allí se sostiene que la “repetición” (Wiederholung) es una palabra que caracteriza “la reiteración de un acontecimiento o de una situación” (Grimm, Volumen 29, Sp 1053, 19)12 y que “asumir” viene de übernehmen (Grimm, Volumen 23, Sp 439, 36), que significa “hacerse cargo”, “tomar el control”, “llevar sobre los hombros”. Ciertamente lo que heredamos de las generaciones que nos preceden, como individuos y sociedades, es tanto positivo como negativo y de ambos tenemos que hacernos cargo para construir nuestra historia personal y comunitaria. En este listado de términos, constituye un caso aparte el término “destino” (Schicksal). Dicha palabra tiene que ver con algo que determina casualmente a un ser humano” (Grimm, Volumen 14, Sp. 2659, 39)13.

Realizadas estas necesarias aclaraciones conceptuales, vuelvo sobre el tema de la historicidad. El Dasein, sostiene Heidegger, se asume en el proyecto de sus posibilidades en el horizonte de una interpretación previa o pasada, de modo tal que el Dasein realiza dichas posibilidades en el llevar a cabo o en el efectuar de sus posibilidades existenciales legadas o heredadas propias o impropias. En otros términos, la idea de Heidegger es que nuestras decisiones, las posibilidades que llevamos a cabo, que evidentemente son tan individuales y propias, se entrelazan también con decisiones que otros han tomado antes14; por ejemplo, el colegio que visitamos cuando niños, la religión que profesamos, las costumbres que tenemos, etcétera.

Por otro lado, cuando Heidegger en la cita superior habla de “tradición”, no está pensando con ello en un preconocimiento cualquiera, sino que en la manifestación de un determinado comportamiento15. Por ejemplo, el comportamiento que uno tiene al relacionarse con textos filosóficos, teológicos o jurídicos, esto es, el contacto que uno puede tener con autores del pasado por medio de los textos, cuestión que es conocido como círculo hermenéutico. Precisamente por eso, no es sorprendente que Heidegger introduzca el concepto de “repetición” (Wiederholung) para caracterizar de mejor manera el “hacerse cargo” (Übernahme) de las posibilidades provenientes del “legado” (Erbe). Así lo entiende Heidegger: “La repetición es la tradición explícita, es decir, el retorno a posibilidades del Dasein que ha existido”. (398-9) Y más adelante, Heidegger define la repetición de la siguiente manera: ella es “el modo de la resolución que se entrega a sí misma [una posibilidad heredada] y mediante el cual el Dasein existe explícitamente como destino (Schiksal)” (399).

COMENTARIO FINAL

En este artículo he intentado esclarecer que la historicidad es una experiencia fundamental de la existencia humana o del Dasein, porque ella al estar en el mundo no está siempre ejecutando o llevando a cabo posibilidades que apuntan hacia el futuro, sino que también esas posibilidades responden a un entramado de experiencias previas que heredamos desde nuestros antecesores. La existencia humana no es solo proyecto, sino que también, herencia, tradición, historia. Heidegger busca con ello dinamizar una concepción de la historia fixista o esencialista que entienda los hechos o los acontecimientos del pasado como objetos o cosas que forman parte de la exposición permanente de un museo, los que cobran sentido cuando rara vez son visitados. La historia es dinámica, según Heidegger, por ello tanto en nuestra dimensión individual como personal los hechos o los acontecimientos del pasado están presentes en nuestra existencia individual o colectiva. No se trata aquí de un determinismo, sino que de una realidad que es innegable: nos toca vivir en una época de la humanidad, respondemos a ciertos parámetros culturales, hablamos un idioma específico, tenemos alguna creencia, etc. Quizás este es el aspecto más interesante del planteamiento de Heidegger: el valor del lugar que tiene la historia en la existencia humana, entendiendo por ello la presencia de lo pasado o de lo que ha sido en nuestra existencia. Dicho de otra manera, la historia es lo que distingue al ser del hombre en comparación con las piedras, las plantas y los animales. Cobran aquí sentido, una expresión de una lección posterior a Ser y Tiempo, denominada Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, finitud, soledad (1929/30) donde Heidegger afirma: “El hombre es historia, o mejor, la historia es el hombre” (Heidegger, Los conceptos, 432).

NOTAS

1 Este artículo es una versión ampliada y mejorada de la ponencia “Geschichlichkeit als Grunderfahrung bei Martin Heidegger” presentada en el Simposio “Geschichlichkeit. Zu den Herausforderungen des Denkens von Heidegger und Welte. Eine lateinamerikanische-deutsche Konferenz” que se desarrolló en la Philosophisch-Theologische Hochschule Vallendar, Vallendar, Alemania entre el 29 y el 31 de mayo de 2014. Agradezco las observaciones que me hicieron los profesores Dr. Alejandro G. Vigo y Dr. Roberto G. Rubio. También el apoyo financiero brindado por la Vicerrectoría de Investigación y Posgrado de la Universidad Católica del Maule para participar en esta actividad.

2 Es lo que los especialistas han llamado la destrucción fenomenológica de la comprensión vulgar o usual de la historia que prepara la construcción o proyección existencial del ser histórico del Dasein. Sigo en este punto las reflexiones de C. Di Silvestre 188.

3 Permítaseme, en este punto, la siguiente aclaración terminológica: La correcta traducción que hace Rivera del término alemán Geschehen por “acontecer”, no permite constatar el parentesco de familia que existe en el original entre los términos Geschehen, Geschichte y Geschichtlichkeit que Heidegger busca subrayar en esta parte de Ser y Tiempo.

4 Sigo en este punto las reflexiones de G. Figal (313).

5 Siendo pertinente la traducción que hace Rivera del giro Zusammenhang des Lebens como “trama de la vida”, me permito agregar la expresión “conexión o relación interna de la vida” porque busco acercarme al significado más usual de Zusammenhang en alemán. Uno podría decir, en consecuencia, que la “trama de la vida” está llena de relaciones o conexiones que vamos llevando a cabo durante nuestra existencia.

6 Ver G. Figal (317)

7 Respecto de la interpretación de estos fenómenos y conceptos mediadores, carecemos de una bibliografía abundante en español, por lo que es posible destacar el aporte de Carlos Di Silvestre, cuyo trabajo se cita en la bibliografía. En alemán, se cita, entre otros, la tesis de habilitación de G. Figal, el comentario a los parágrafos §72 y §83 de Ser y Tiempo de H. H. Gander y las tesis de doctorado de E. Cheong y F. O Murchaddha.

8 Coloco entre paréntesis los términos en alemán para permitir una mejor comprensión de mi argumentación.

9 Ver Di Silvestre, 202.

10 Grund und boden von personen und sachen. Vol. 3, Sp 708, 65.

11 In übertragenem Sinne. Vol. 23, Sp 397, 75.

12 Das Wort steht weiterhin zur bezeichnung der mehrmaligkeit (nochmalichkeit) eines geschehens oder einer situation. Vol. 29, Sp 1053, 19.

13 Das Wort dem Menschen durch fügung bestimmt (Grimm, Volumen 14, Sp. 2659, 39)

14 Ver H. H. Gander (237-238).

15 Ver G. Figal (321).

OBRAS CITADAS

Cheong, Eunhae. Die Geschichtlichkeit des Menschen und die Geschichte des Seins. Berlin: Drucker & Humboldt, 2000.         [ Links ]

Di Silvestre, Carlos. “Ser como vestigio, Acerca del origen ontológico de lo histórico-mundano en Heidegger”, en Éndoxa. Series Filosóficas, N°27. Madrid: UNED, 2011, 187-214.         [ Links ]

Figal, Günter. Phänomenologie der Freiheit. Weinheim: Beltz Athenäum, 2000.         [ Links ]

Gander, Hans-Helmuth, “Existenzialontologie und Geschichtlichkeit”, en Sein und Zeit. Ed. Thomas Rentsch, Berlin: Akademie, 2001.         [ Links ]

Grimm J. y Grimm W, Deutsches Wörterbuch. Freiburg: Zweiteusendseins, 2004.         [ Links ]

Heidegger, Martin. Ser y Tiempo. Trad. Jorge E. Rivera. Madrid: Trotta, 2012.         [ Links ]

-------- Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, soledad, finitud (Trad. Alberto Ciria). Madrid: Alianza Editorial, 2007.         [ Links ]

-------- Sein und Zeit. Tübingen: Max Niemeyer, 2001.         [ Links ]

Ó Murchadha, Felix. Zeit des Handelns und Mögilichkeit der Verwandlung. Kairologie und Chronologie bei Heidegger im Jahrzehnt nach Sein und Zeit. Würzburg: Königshausen & Neumann, 1999.         [ Links ]

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