SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número24ARTE RELIGIOSO Y MECENAS EN EL REINO DE CHILE (MENDOZA SIGLO XVIII)Alberto GUZMAN LAVENANT. Poemas: Imágenes en Re Menor índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Alpha (Osorno)

versión On-line ISSN 0718-2201

Alpha  n.24 Osorno jul. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012007000100016 

 

ALPHA N° 24 Julio 2007 (227-237)

DOCUMENTO

“ZAPATISMO: DEMOCRACIA, LIBERTAD Y JUSTICIA”. (ENTREVISTA A AMADO LASCAR)

“Voy a contarle el corrido de un hombre que fue a la guerra anduvo en la tierra herido para conquistar su tierra”

 

 

Juan Paulo Huirimilla O.
Universidad de Los Lagos*, Campus Chinquihue, Puerto Montt, Chile.

Dirección para correspondencia


Amado Lascar es un poeta y académico chileno que se desempeña actualmente en la Universidad de Ohio (Athens). Parte de su trabajo crítico ha sido dado a conocer recientemente en Alpha1 y en ellos investiga respecto a los elementos colonizadores y de mestizaje cultural presentes en los constructos conservadores y en los imaginarios de la novela chilena de tema indígena en el siglo XIX. Por extensión, su reflexión lo ha conducido a examinar los renovados modos de resistencia cultural, política y social, que surge de la práctica del zapatismo en México, tema al que se referirá en esta entrevista.

P. H: A su juicio ¿En qué se diferencia el zapatismo de otras luchas marxistas o revolucionarias clásicas?

A. L: Esta es una enorme pregunta así que voy a listar los puntos que me parecen principales. En primer lugar, está el planteamiento de no tomar el poder del Estado, es decir, luchar desde la periferia por conseguir tierra y autonomía a un nivel local. En segundo lugar, el respeto a las identidades y culturas originarias del continente; en este sentido el proletariado desaparece (en Chiapas) como fuerza motriz de la revolución identificando los 500 años de lucha indígena, como una lucha revolucionaria en sí misma. En tercer lugar, en vez de venir con una doctrina debajo del brazo; escuchar, comprender e implementar en la lucha revolucionaria las experiencias de luchas pasadas de los pueblos indígenas. En cuarto lugar, desarrollar una auténtica estructura revolucionaria democrática donde voz y voto de cada comunidad y cada miembro de la comunidad sea respetado. En quinto lugar, mantener un ejército, el EZLN, disciplinado, armado y entrenado. Un ejército implica verticalidad de mando y, por lo tanto, no es democrático. Sin embargo, cada soldado del EZLN también es parte de la comunidad donde se toman las decisiones sobre las cuales actuará el EZLN. La autonomía del EZLN depende de las comunidades zapatistas.

P.H: ¿Por qué el zapatismo no se plantea, lisa y llanamente, la toma del poder en México?

A.L: Las razones por las que el EZLN no plantea la lucha por el poder, a mi juicio, se deben a que la toma del poder implica la aceptación de la estructura de gobierno operante, es decir, el Estado. Puesto que el Estado es intrínsecamente un organismo vertical y represivo, luchar por tomar ese organismo es condenarse a quedar atrapado en una red contra-revolucionaria. Las experiencias que conocemos hasta este momento es que toda revolución que toma el poder se institucionaliza y construye una jerarquía social opresiva.

P.H: Las consignas de justicia, libertad y democracia ¿provienen de los planteamientos de Zapata o bien, son una resignificación de los planteamientos de “Tierra y Libertad”?

A.L: Emiliano Zapata popularizó la consigna Tierra y Libertad en la revolución mexicana, aunque el Plan de Ayala del 25 de noviembre de 1911 incluye como consigna Libertad, Justicia y Ley. Estas dos consignas que maneja el zapatismo de la Revolución Mexicana señalan la diversidad de influencias en el zapatismo originario. Si el tronco del zapatismo –como hubiera dicho Martí– es la cosmovisión indígena mesoamericana, el zapatismo cuenta con influencias marxistas y, también, con influencias anarquistas; en particular, del oaxaqueño Ricardo Flores Magón, quien titula uno de sus libros Tierra y Libertad. En el caso del neo-zapatismo o zapatismo chiapaneco, su consigna es Democracia, Libertad y Justicia. Esta consigna puede, tanto sin duda, como la de Libertad Justicia y Ley, prestarse para confusiones en un análisis de contenido político. Tanto la una como la otra muestran rasgos de ambigüedad en el carácter del proyecto que se vislumbra.
Tierra y Libertad nos hace pensar inmediatamente en autonomía, mientras que Democracia, Libertad y Justicia inducen a pensar en un espacio ganado dentro de una soberanía ajena. Sin embargo, no tiene que ser así. Nadie puede negar que estas tres demandas neozapatistas que aparecen en la bandera del EZLN son correctas. La comunidad indígena chiapaneca, efectivamente, requiere ser escuchada, no tener una autoridad extraña sobre ella y, que se haga justicia. Creo que es una manera menos directa de decir lo mismo. Para que el pueblo maya consiga estas tres cosas, está implícito que necesita de la tierra. Si me preguntas mi preferencia, por una u otra consigna, me parece que las consignas deben ser una especie de faro hacia donde se dirigen los esfuerzos de la lucha indígena o popular y, por lo tanto, Tierra y Libertad va mucho mejor con la manera que tengo de percibir el mundo que estamos reconstruyendo.

P.H: ¿Por acá, en Chile, se cree que el modus operandis del zapatismo fue muy poco efectivo para apoyar el proceso insurgente de Oaxaca?

A. L: No conozco de qué modo se ha articulado la crítica en relación al zapatismo y a la lucha de Oaxaca en Chile, sin embargo, estuve en diciembre pasado, en el Zócalo de la Ciudad de México, hablando con algunos compañeros de la APPO y me decían que entre ellos y el zapatismo hay una suerte de relación tensa ya que si bien trabajan juntos, este trabajo no siempre es lo suficientemente fluido como para que se construya una alianza más efectiva en contra de los aparatos represivos e ideológicos del Estado mexicano. Marcos, por su parte, ha señalado en un documento de diciembre del 2006 (Los peatones de la historia) que el principal conflicto organizacional y decisional con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) es su asambleismo, es decir, reducir la toma de decisiones a los momentos donde se constituye la asamblea. Esto, al parecer, es muy democrático (más democrático, sin duda, que la democracia liberal), sin embargo, en esas asambleas quién más se destaca es quién mejor habla el castellano. Es decir, la gente que no tiene facilidad de palabra o quien habla el castellano como segundo idioma no va a tener audiencia. En otras palabras la crítica del EZLN implica que el asambleismo como ejercicio democrático aún es elitista. Un peligro, pues, para cualquier proyecto políticamente inclusivo.

P.H: ¿Los pueblos originarios del continente latinoamericano deberán seguir el ejemplo insurgente del zapatismo? ¿Por qué?

A. L: Como dice el EZLN el zapatismo es un referente no un proyecto que deba ser copiado mecánicamente. Esta no es una posición de falsa humildad o de falta de carácter o confianza en el movimiento. Es, en verdad, una opinión sincera que se basa en lo más íntimo de la lucha revolucionaria zapatista. Una de las cosas nuevas en el zapatismo es no tratar de universalizar un modelo. Esto tiene que ver con que la universalización del modelo marxista daba por asumido que los pueblos en lucha pertenecían a la modernidad, es decir a un sistema donde la principal contradicción existía entre burguesía y proletariado; y si esto no había ocurrido, la racionalidad marxista (no de la llamada ortodoxia sino del marxismo clásico) pensaba que era fundamental “quemar” esta etapa democrático-burguesa antes de pensar en una revolución socialista. Mao Tse - Tung (quien también influye en la praxis zapatista) salió al camino de este dogma y estableció como fuerza motriz de la historia a la “pequeña burguesía campesina” y como motor de la revolución al proletariado industrial (una minoría en la China de los cuarentas, dirigido por el partido comunista). El zapatismo, por el contrario no parte de un modelo determinado ni estático. Es mucho más cauteloso en su análisis histórico-político. El zapatismo parte de ciertas verdades incuestionables como la explotación, el racismo, la falta de palabra del gobierno, la lucha de clases, el patriarcado, la capacidad de organización, audacia y valor de los oprimidos, la retórica del neoliberalismo, la corrupción burocrática, etc. Es decir, elementos que para los oprimidos si no son directamente obvios porque les afecta diariamente pueden llegar a serlo con un poco de análisis y de la correcta historiografía. En otras palabras, parte de un diagnóstico y traza una línea entre las contradicciones primarias y secundarias con el poder hegemónico privilegiando las primeras y manteniendo en fila a las segundas. En este punto, en el momento de construir una estrategia política concreta es donde los proyectos difieren ya que los aparatos ideológicos y represivos del Estado no son idénticos para cada pueblo, lo mismo que su experiencia revolucionaria, su nivel de conciencia y compromiso, su realidad geográfica y geopolítica, etc. Esta es la razón de fondo por la cual el EZLN ha intentado, a través de acciones y símbolos, ir diciendo y haciendo el camino al mismo tiempo. Me parece que el punto central aquí consiste en construir una sólida base de apoyo (que en este caso en términos cuantitativos no difiere de la política de los partidos institucionales), una base de apoyo consciente; en lo posible, armada, articulada y organizada, donde el decir y el hacer deben coincidir. El EZLN utiliza tres armas fundamentales en contra del neoliberalismo: el fuego, la palabra y la organización, interrelacionándose en forma orgánica y desjerarquizadas.

P.H: Marcos crea un alter ego, un escarabajo consumidor de tabaco, llamado Durito ¿qué importancia tiene él en las declaraciones de Marcos? ¿Por qué es tan idealista? Y ¿A qué se debe que utilice tantas referencias literarias tales como: El Quijote, La obra abierta de Umberto Eco, o bien, los textos de Miguel Hernández?

A. L: Durito es el alter ego de Marcos, del Sub, del Delegado Cero, etc. Durito es una de las tantas maneras como el zapatismo ha logrado exportar su palabra en un pueblo que estaba destinado a morir por el olvido (esto no es una figura retórica). Durito pertenece a uno de los frentes de guerra en los cuales incursiona el zapatismo, el frente de la palabra. El EZLN (y aquí diría que es válido para todos los movimientos de resistencia) requiere de la permanencia en la imagen pública. De este modo, su exterminación se le dificulta al gobierno y al imperialismo. Si está presente con numerosas imágenes, historias, cuentos, eventos, etc., comienza, también, el proceso de familiarización en las conciencias de la sociedad civil. Cuando un estudiante lee, por ejemplo, alguna historia de Durito, del Viejo Antonio o la Historia de los Colores, los va a encontrar fascinantes (como mis propios estudiantes norteamericanos). Si, luego, este estudiante se entera que estos libros fueron escritos por un encapuchado que desde hace veinte años está luchando con más de un millón de indígenas mayas, que de los seis revolucionarios que entraron sólo él queda vivo y que su mensaje es para la humanidad, no para hacerse rico ni para ganar un concurso literario. Bueno, creo que de ese modo en los hechos se deconstruye el mito burgués del revolucionario sanguinario, primitivo y resentido social, para mostrar el verdadero rostro de la lucha y la justicia de defenderse de los opresores que aman sus privilegios por sobre la vida de los demás. Lo de las referencias literarias, pienso que están allí por varios motivos. En primer lugar está el punto de mostrar poder intelectual en contra de la mediocridad de los políticos institucionales. En segundo lugar, para recuperar una tradición o, más bien, recordar que también la tradición occidental tiene enormes fisuras dentro de sí misma a pesar de intentar por todos los medios hacer aparecer como natural su particularidad cultural. En tercer lugar, al relacionar el discurso revolucionario con un discurso conocido por la mayoría de las elites e intelectuales, el EZLN logra entramar su discurso político dentro de los discursos aceptados y asimilados por estas clases, llegando a perturbar con mayor profundidad la placidez en que viven las clases que poseen el copyright de la palabra.

P.H: El Viejo Antonio, ¿es verdaderamente una creación ficcional de Marcos o fue un viejo sabio maya que verdaderamente existió y que va a iniciar como guerrero a Marcos y a los suyos? ¿Qué otra función tiene en los relatos?

A. L: Tanto el Viejo Antonio como Durito son habitantes verdaderos. El Viejo Antonio y Durito encarnan el espíritu del bosque como el Sub, la estrategia y el altoparlante. El Viejo Antonio sostiene la brasa que pasa de generación en generación para que no se apague el fogón de la cultura: su razón de ser. Durito es un soldado irreductible como Don Quijote. Se necesita locura para comprender cuán profundo es el agujero. Locura para levantarse en armas.

P.H: Por otra parte, ¿qué vendría siendo la Sexta y la Otra?

A. L: La Sexta Declaración de la Selva Lacandona significa el final de un proceso y el comienzo de una nueva estrategia política para construir una extensa alianza anticapitalista y antiimperialista que provenga de las bases de la sociedad no de las cúpulas partidistas. El lema “Abajo y a la Izquierda” (donde tenemos el corazón) representa, metafóricamente, la preferencia por trabajar con los pobres de izquierda para crear una gran alianza que desestabilice al Poder y a la hegemonía abiertamente enemiga, por un lado, y por el otro, posibilitar la expresión política de los oprimidos al margen de las direcciones reformistas que han caracterizado a la izquierda en muchos contextos de la lucha popular, particularmente, los últimos 30 años en Latino- América. La Sexta Declaración invita a una lucha conjunta sin que el EZLN intente liderar o hegemonizar el movimiento de resistencia contra el neoliberalismo, sino que aceptando las diferencias entre las distintas luchas bajo el gran paraguas neoliberal.

P.H: ¿Qué son los Municipios Autónomos y las Juntas de Buen Gobierno?

A. L: Los Municipios Autónomos son las instancias de gobierno que existen al margen del gobierno mexicano. En ellos la educación, la salud, la seguridad, etc. son administrados por las comunidades en resistencia, quedándose el Estado al margen de cualquier intervención directa en los asuntos de estas comunidades. Las Juntas de Buen Gobierno son una evolución de los Aguascalientes –nombre que el EZLN dio a las instancias donde éste se vinculaba con las comunidades en resistencia contra la sociedad civil– instancia que en el 2003 fue reemplazada por los Caracoles que sirven para lo mismo pero, al mismo tiempo, comprenden a las Juntas. Consisten en un grupo de hombres y mujeres elegidos por las comunidades, con cargos rotativos (como todos los cargos en las bases de apoyo zapatistas) que tienen por misión gobernar obedeciendo a un cierto número de comunidades que no necesariamente representan a una etnia (chol, tojolabal, tzotsil, zeltal, etc.) 232
Zapatismo: Democracia, Libertad y Justicia
sino que esta Junta puede ser multiétnica y dirigir, a su vez, a distintas comunidades étnicas.

P.H: ¿Según su experiencia en qué se diferencian los planteamientos políticos de EZLN y el ETA?

A. L: Es difícil establecer un mínimo común denominador entre el movimiento EZLN y el ETA sin caer en las simplificaciones y distorsiones periodísticas. Para comparar estas dos experiencias de lucha hay que ver tanto los contextos (sociales, geográficos, geopolíticos, étnicos, etc.) como la historia de cada uno de los pueblos en lucha. Lo común en los dos casos en cuanto a la causa de su lucha es que son naciones (en el verdadero sentido de esta palabra que indica “lugar de origen” en relación a la cultura nacida de la tierra que se habita) que han sido sojuzgadas por estados nacionales en su afán de sostener la verticalidad, crear la ficción de homogeneidad y explotar los recursos. En términos estratégicos, ambos apelan tanto a la lucha pacífica como a la lucha armada. Es decir ambos pueblos perciben la situación de opresión como límites. Las diferencias están dadas, a mi juicio, fundamentalmente en términos de su nivel de marginalidad respecto al modelo moderno. Es decir, en cuanto a los diversos elementos jerárquicos en el orden patriarcal contemporáneo en que están ambas diversamente insertas; tales como “raza”, clase social, relación campo ciudad, etc.; en suma, a la posición relativa respecto al Centro que alberga el Poder. Estos elementos no sólo ejercen su influencia en cuanto a la forma como el Centro las percibe sino que, también, en términos de la opresión internalizada de los pueblos dominados que contribuye a construir su autopercepción. La ETA opera en el “primer mundo” con un pueblo de “raza blanca” dentro de una sociedad dividida en clases con un sector burgués dentro del grupo que anhela su autonomía. Los mayas de Chiapas son un grupo que no tiene una estructura patriarcal de dominación donde exploten a otros pueblos o clases sociales. Los mayas representan a los más oprimidos dentro de los oprimidos; además que otros grupos severamente oprimidos como los mestizos de las ciudades los han mirado tradicionalmente en menos.2

Los planteamientos políticos son, también, una respuesta que habla desde su lugar de enunciación a lo que los define, los estratifica, y, al modo, profundidad y alcance de su opresión. La ETA hay que entenderla en sus propios términos, lo mismo que al zapatismo o a cualquier movimiento político disidente contemporáneo (Como el caso de Morales o Chávez). La zona zapatista ha sufrido, además de todas las otras opresiones, la supresión por el olvido (fundamentalmente construido a través de los siglos mediante el racismo traído por los europeos al continente) como ha señalado Marcos desde el principio del alzamiento. El olvido era conveniente para la transformación de Centroamérica de un modelo bananero a uno de maquiladoras, represas hidroeléctricas, oleoductos, carreteras y líneas férreas. (Plan Puebla Panamá). La posición estructural de los vascos es del todo diferente. Los vascos son los miembros de la clase dominante en Chile: Echeverría, Undurraga, Irarrázabal, Eyzaguirre, Urmeneta, etc., siendo claro que ningún indígena maya ha sido burguesía dirigente en país alguno. Estos elementos están tejidos con las estrategias, conciencia y programas políticos que se tengan. Finalmente, respecto a los métodos, la ETA ha utilizado como antaño lo hiciera el IRA, la dudosa táctica de los atentados (claro, no sabemos cuántos son verdaderamente de la ETA y cuántos instigados / ejecutados por los organismos de seguridad del Estado Español), cosa impensable que hiciera el zapatismo excepto en una guerra declarada, pero aún, en este caso, exclusivamente en contra de los soldados y, en ningún caso, a la población civil.

P.H: En una oportunidad Marcos criticó al juez Garzón porque éste había censurado el modo de actuar de E.T.A y, por ende, del País Vasco, aparte de criticar a Garzón porque éste habría mantenido a Pinochet preso en Inglaterra y nunca lo pudo procesar ¿crees que aquello no sería un error político de Marcos?

A. L: Marcos señaló a Ángel Luis Lara, alias El Ruso en la primera de las cartas que levantó la polémica: “Sí, el clown Garzón ha declarado ilegal la lucha política del País Vasco. Después de hacer el ridículo con ese cuento engañabobos de agarrar a Pinochet (que lo único que hizo es darle vacaciones con los gastos pagados), demuestra su verdadera vocación fascista al negarle al pueblo vasco el derecho de luchar políticamente por una causa que es legítima. Y no lo digo nada más porque sí. Sino porque acá hemos visto a muchos hermanos y hermanas vascos. Estuvieron en los campamentos de paz. No vinieron a decirnos qué hacer, ni nos enseñaron a hacer bombas ni a planear atentados”.
(http://www.lainsignia.org/2002/noviembre/ibe_153.html).

Garzón no se demora en responder aunque la carta de Marcos no fue dirigida a él: “Con iniciativas como la sectaria carta que ha escrito lo único que pretende es que le oigan o le lean aquellos que ya están previamente convencidos y que se alimentan entre sí como lo hace usted de los virus de la violencia, el odio y la intolerancia. Así no se hace Estado, ni Democracia ni se forma un país, ni se conquista el corazón de los ciudadanos. Así lo único que se consigue es sembrar la maldad de un planteamiento político deformado y muerto desde su inicio, amén de traicionar a aquellos que dice defender, y, que merecen el máximo respeto. Con actitudes así, usted perderá incluso a quienes siguen el espejismo del futuro que usted les ha ofrecido. La causa indígena se ve gravemente amenazada por las actitudes de intolerancia extrema que usted ha adoptado (...). ¡Habla usted de rebeldía! Mire, la rebeldía que yo entiendo es la que se hace día a día luchando desde el Estado de Derecho, en la Democracia y por la Democracia; aplicando el principio de igualdad ante la ley, el de presunción de inocencia y una justicia independiente. Esta es la rebeldía que practican muchas mujeres y hombres que buscan un mundo mejor y diferente. Entre todos tratamos de consolidar un sistema de garantías que nos cohesione como pueblo diverso y que nos vertebre como un Estado plurinacional” (Fragmento respuesta Garzón en http://www.lainsignia.org/2002/diciembre/ibe_034.htm).

Creo que entre el zapatismo y el juez Garzón hay diferencias ideológicas irreconciliables. Garzón pertenece a la clase dominante castellana y su agenda implica mantener al Estado español intacto, hegemónico, con algunos cambios dentro del orden “civilizado”. Para Chiapas y el EZLN el problema es del todo distinto. Se trata de una lucha que lleva más de 500 años, primero contra España (de donde saca sus fuerzas el Juez Garzón), luego contra el Estado mexicano y los Estados Unidos. La comodidad desde donde habla Garzón no se compara con la marginalidad desde donde habla Marcos. Pienso, también, que para la gente que sufrió los efectos de la dictadura de Pinochet estas palabras de Marcos son casi una afrenta al contemplar la luz que Garzón nos hizo ver al final del túnel, sentir algún perfume de justicia después de tantos años de impunidad en Chile. Sin embargo, vemos lo que el Juez piensa de la lucha zapatista. La desprecia y la declara fracasada desde el principio. Lo interesante es que Marcos ha hablado de una persona y Garzón a descalificado la racionalidad de movimiento de un pueblo entero. Creo que eso es lo más importante de la declaración de Marcos, no lo que dijo, sino lo que consiguió como respuesta: el agrandado posicionamiento de Garzón como dueño de la verdad. Así como un terrateniente habla a sus inquilinos desde su mansión europea.

P.H: ¿La lucha del zapatismo en contra el capitalismo, no podría ser el último coletazo de la guerrilla revolucionaria para poner “fin a la historia”?

A. L: Lo del último coletazo me da mala espina. La guerrilla revolucionaria no cree en la ideología del fin de la historia que proclama Fukuyama en su librito The End of History (1992). Esta es una patraña imperial; una cortina de humo para poder deslizar bajo la mesa su mercancía que es mantener separado, despolitizado, hambreado y desplazado, al pueblo, en general, y a los indígenas, en particular. Creo que la globalización es el último coletazo de la megalomanía. Pienso que de aquí en adelante, hasta su estruendosa y contaminante caída final, la cortina de humo se hará más espesa y la mercancía que se transa por debajo, cada vez, de mayor calibre. El zapatismo o neozapatismo está fresco como el rocío de la mañana y reposado como el mejor de los aguardientes. La razón de esto es que no es una ideología sino energía para caminar.

P.H: ¿Cuáles son los aportes de los intelectuales y artistas latinoamericanos al “zapatismo” como proceso insurgente?

A. L: La presencia y la mirada de intelectuales, así como de autores de libros y artículos, académicos y no académicos, sobre Chiapas y el zapatismo es numerosa. El mismo Saramago es amigo personal de Marcos; numerosos artistas plásticos, estudiantes rebeldes, se acercan y conviven con las comunidades. Creo que hay reciprocidad en el intercambio con muchos intelectuales y trabajadores culturales. No es como fue en los sesentas con la relación entre los intelectuales y la revolución, donde la flor y nata de los recién canonizados escritores del realismo mágico apoyaron a Cuba. Son otros tiempos, pero son los mismos, diría Durito. Habría muchísimo que hablar sobre esto en otra ocasión.

P.H: Por último, ¿cree que sólo con el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios de México –y demás países latinoamericanos– están asegurados el respeto de los derechos humanos y de un pueblo a ejercer su propia autodeterminación? ¿De qué manera se resolvería el problema de tenencia de las tierras de los pueblos indios del continente?

A. L: La respuesta es claramente negativa. La razón se deriva de revisar la historia. Los tratados se firman por razones políticas con un carácter definitivo, pero en realidad tienen existencia limitada. Los tratados no son como las treguas, donde se sabe de antemano que es una pausa temporal para reagruparse y, por lo tanto, uno se mantiene preparado. Con los tratados es diferente, porque la gente se descuida pensando que la agresión es cosa de otros tiempos. Y son sólo cortinas de humo para continuar la desestabilización por otros medios, en tiempos donde se hayan transformado en letra muerta, debido al reemplazo de generaciones y a la imposición hegemónica de otras agendas (el típico caso de los jóvenes chilenos del noventa con el “No estoy ni ahí”). Así, el oprimido debiera mirar los tratados cuando son concedidos por el opresor como medidas para ganar tiempo.

NOTAS

1 Lascar, Amado. “¿La teoría zapatista: una huella en la selva o un camino de resistencia antiliberal”. Alpha Nº 20, 2004: 181-212; “Consolidación del Estado-Nación y las contradiccio-nes de la perspectiva indianista: Gualda, Cailloma y A orillas del Bío-Bío”, Alpha Nº 21, 2005: 63-86; “Blest Gana y el límite de lo indígena en la integración del Estado-Nación chileno”, en Alberto Blest Gana. Mariluán. Santiago de Chile: Lom, 2005. 123-155. Invitado por Revista Alpha, Amado Lascar dio a conocer el estado de sus investigaciones en la Universidad de Los Lagos, en junio de 2006.

2 Tal vez las mujeres mayas hayan sido las más desventajadas dentro de los pueblos originarios del sureste mexicano, por ser ellas –en efecto– el último eslabón en la cadena de la opresión patriarcal. Esta opresión, cabe señalar, no proviene de la cultura Maya (sobreviviente de la gran emigración de las ciudades como Palenque o Tical) sino de la influencia de la Iglesia Católica y de la participación de la híbrida Virgen de Guadalupe (“Tonansi”: la Diosa nahua de la fertilidad y la Virgen María).

Correspondencia a:

Camino a Chinquihue KM 6, Puerto Montt, Chile.
wirimilla@yahoo.com