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Alpha (Osorno)

versión On-line ISSN 0718-2201

Alpha  n.23 Osorno dic. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012006000200022 

 

ALPHA Nº 23 Diciembre 2006 (310-313)

RESEÑA

Andrea MATURANA. 2006. No decir. Santiago de Chile: Alfaguara. 200 pp.


En No decir (2006), Andrea Maturana desarrolla y amplía, desde diversas miradas narrativas, tópicos ya manifestados en El daño, una novela del año 1997. Ahora, en esta serie de once relatos explora los alcances y repercusiones de la palabra dicha y de la no dicha, en tanto paradojas constantes de la comunicación. Por lo mismo, cada relato –desde una mirada personal– indaga en las hipocresías, miedos, traumas, secretos revelados y oscuros silencios de una burguesía contemporánea en decadencia. Maturana rastrea, así y a modo de antítesis, en la facultad liberadora de la palabra, que entra en contradicción con el descubrimiento simultáneo de una verdad dolorosa. Al igual que el tropo utilizado en el cuento que da título al volumen, la colección examina el gran peso y espacio que produce y ocupa el vacío de la mentira para la familia burguesa chilena, según describiremos acontinuación.

“Partículas de sol” introduce, desde una óptica infantil, lo que será el tema general de estos rtelatos: un niño de unos seis años observa que “las verdades de los adultos” son un vacío, algo que no se puede percibir claramente, pero que está allí, latente. Sin embargo, este cuento no sólo presenta el problema desarrollado en No decir, sino que, también, introduce al niño, mediante un salto, a ese mismo vacío que él percibe en los adultos: el peso de la mentira que se carga por el resto de la vida.

“Interiores”, publicado inicialmente en la antología Líneas aéreas (1999), está enfocado en la mirada abúlica de un ginecólogo, con años en la profesión, quien sospecha el abandono de su esposa. La voz narrativa utiliza una fría visión especular para describir, de manera científica, un examen ginecológico ejecutado por un sujeto que ha perdido toda posibilidad de sorprenderse frente al otro. El relato contrapone la acción de no detectar nada inusual en una paciente con una común infección ginecológica, con el hecho de que no encontrar en casa ni siquiera un mensaje que justifique la separación de la mujer.

En “Caperucita roja y los perros”, una joven estudiante de arquitectura visita la casa de su abuela. Por medio de la visión de la nieta, el relato describe la decadencia de aquellas rancias familias chilenas, preservadas en medio de mentiras y engaños. La abuela, un sombrío fantasma gótico en completa decrepitud, cuenta a su nieta un secreto de familia que, a su edad, ya no en nada la afecta, pero que, por el contrario, podría remecer al padre de la joven, quien maneja la imagen mental de una perfecta fotografía familiar.

“Afuera y en ropa interior” es la historia de un encuentro entre una madre y una hija, quien tras varias semanas de gestación, ha ocultado que va a ser madre. Ambas siempre intentaban aparentar perfección, pero descubren verdades reveladoras la una de la otra. En este caso, la palabra, el habla, se vuelve una herramienta liberadora para las protagonistas.

“Lo mismo de siempre” revive de manera fantástica el mito de Sísifo, pero el relato de Maturana se aproxima a una reflexión psicoanalítica sobre la represión individual de impulsos instintivos. En este cuento, el personaje está constantemente “frenando a tiempo el impulso de llevarse las manos a la cabeza, para encontrar el origen de ese dolor” (69) que nunca llega a definir claramente. Sin duda, se trata de uno de los relatos más inquietantes de la serie al reducir en una fracción de segundos los momentos cruciales en la vida del individuo, proyectados hacia una eternidad en constante repetición.

“Solo” es también un relato que se adentra en una experiencia traumática reprimida por el lenguaje. Una playa y un accidente se transforman en un estímulo para hacer aflorar recuerdos constreñidos en la memoria. Es este caso, desde un enfoque psicoanalítico, se produce una yuxtaposición de tiempo y espacio en un lugar público para liberar un superego moderador de la conducta humana.

El vacío, el abismo, la incomunicación son –de igual forma– temas esenciales de “Las cosas como son”. Este relato se concentra, también, en la relación entre una madre y su hija; pero, ahora, se trata de aceptar no sólo el embarazo de la hija, sino, finalmente, aceptar que en su niñez fuera abusada por un familiar. Desde una perspectiva de género, Maturana se permite observar en este cuento un agudo retrato de la conflictiva relación que se produce entre madre e hija cuando esta es abandonada y desacreditada por la madre. Sin duda, éste es un relato que permite reflexionar sobre la conciencia y la solidaridad de género de una identidad femenina por descubrir.

En “Ser ellos” la narradora-protagonista y su hermano –tras años de ausencia– reciben la visita un tanto inesperada de su padre, quien los abandonó al poco tiempo de que la madre muriera. En la ocasión el padre les revela la existencia de una familia paralela, presentándoles a tres hermanos de la misma edad. Una vez solos, los jóvenes concluyen que el dolor que sienten no es por la ausencia del padre, sino por no haber sabido de la existencia de los otros hermanos.

“Al fondo del patio” es, quizá, uno de los relatos que dialoga de manera más abierta con El daño. Entre ambos textos se establece un proceso de intratextualidad referido al trauma del incesto y el abuso de menores como secretos latentes de la familia burguesa chilena. A la vez, este motivo del abuso del poder, se encuentra estrechamente asociado a una represión de la memoria reciente del país. Es decir, es un tópico que se puede interpretar como el bloqueo de la memoria al modo de una autorrepresión histórica de la sociedad chilena respecto al régimen militar. De tal forma, esta narrativa se presenta como una modalidad de resistencia al olvido por medio del poder de la enunciación.

En “Las dos vidas de Perrito”, Maturana nuevamente utiliza la dualidad y el espacio/tiempo paralelo para relatar 24 horas en la vida de un hombre que ha perdido la vida. El relato no deja de fascinar por el recurso de lo fantástico para describir la alienación que produce la cómoda y placentera vida de la burguesía contemporánea.

En “Enfermedad mortal” se produce un camino de ida y vuelta: una nuera se entera por medio de su suegro que su marido padece de una extraña enfermedad hereditaria. La mujer, psicóloga al fin y al cabo, con el fin de evitar tener que enfrentar el peso de la muerte (aunque como diría el anciano “todos tenemos una enfermedad mortal”), decide entender que su esposo tiene una crisis de pánico tratable con medicamentos y terapia. Por lo mismo, la verdad revelada aquí se vuelve un abismo para ocultar una realidad que no cabe bajo una explicación racional.

“No decir”, el último cuento de la serie, es un relato excepcional. Aquí, Maturana se concentra en el espacio y en el peso que ocupa el vacío de la mentira y también recurre al tropo de lo fantástico con el propósito de presentar el quiebre de un matrimonio que ha durado años. Lo significativo es que, luego del paso de los años, el protagonista descubre su homosexualidad y, a través del silencio, de “la obesidad mórbida” de un silencio, oculta esta decisiva verdad a su esposa.

En síntesis, Andrea Maturana escudriña, ahonda y se pregunta por los tejidos y recovecos de la palabra en esta colección de cuentos. El lenguaje y, de manera transversal, la comunicación son fenómenos que esta autora trabaja con una mirada singular e inquietante. Asimismo, no deja de sorprender cómo las voces de estos relatos se pueden dejar llevar por recursos fantásticos e insospechados, tanto como caer en los oscuros abismos de ocultar(se) la realidad.

Vania Barraza Toledo

Central Michigan University, Dept. of Foreign Languages, Literatures and Cultures, Pearce Hall 315, Mt. Pleasant, MI 48859, barra1vt@cmich.edu