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Alpha (Osorno)

versión On-line ISSN 0718-2201

Alpha  n.20 Osorno dic. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012004000200026 

 

ALPHA Nº 20 - 2004 (306-307) Diciembre 2004

RESEÑAS

Alberto Méndez. 2004. Los girasoles ciegos. Barcelona: Anagrama. 105 pp.


La memoria, la memoria... y otra vez la memoria. En estos días la narrativa española parece encontrarse en un callejón sin salida. Como a las vacas se les sube a los escritores españoles cada vez más otro bocado, otra memoria de la guerra civil, que tienen que rumiar públicamente en su obra.
Obviamente, siguiendo un impulso interno Alberto Méndez (1941) se decidió a publicar su primera obra narrativa, su contribución a la memoria colectiva de España. Sin embargo, no se pone en la fila de autores como Javier Cercas, que se concentran en el proceso de hallar la información histórica y de novelarla convirtiendo, así, el trabajo de escribir en el argumento de la novela. Méndez ofrece al lector cuatro relatos –cuatro derrotas– que tienen en común el fondo histórico: los años más duros de la posguerra española, los desde 1939 a 1942.
La primera derrota es la del capitán Alegría, que se rinde a los republicanos el día de la victoria de Franco, que es procesado y fusilado, pero se encuentra vivo entre los cadáveres de una tumba común. El sobreviviente toma el camino hacia su pueblo natal, donde tiene que rendirse una segunda vez y será fusilado en el tercer relato (la única relación directa que existe entre los cuatro textos). La segunda derrota, para mí la más lograda y la más emocionante –narración que quedó finalista del Premio Internacional de Cuentos Max Aub en 2002– es la historia de un poeta joven, quien con su amiga embarazada, había huido de los vencedores a las zonas más altas de los Montes Cantábricos. Allí presenciamos el parto y la muerte de la joven madre. A través de las páginas de un diario íntimo podemos luego seguir de cerca la vana lucha por la vida del joven padre y de su hijo. La tercera derrota es una versión moderna de las famosas Mil y una noches, desgraciadamente sin el desenlace feliz de los textos árabes. El papel de Sherezade lo juega Juan Senra Sama, "masón, organizador del presidio popular, comunista, soltero y criminal de guerra" (63). Cada vez que tiene que aparecer delante del tribunal presidido por un coronel, le cuenta algo de su hijo que había conocido antes de que fuera ajusticiado por los republicanos. Así consigue un desplazamiento de su ejecución y puede escribir una larga carta a su hermano. La cuarta derrota, que da título al libro, es un texto formalmente muy interesante. En tres ramas narrativas, que se distinguen por sus tipos de imprenta (en cursiva, en negrilla y normal) y por su carácter formal (carta al confesor, narración en primera y en tercera persona de singular) se cuenta la historia de un diácono profesor en una escuela de la Iglesia, que se enamora de la madre de un alumno. El padre del alumno está siendo buscado por los vencedores y, por eso, se esconde en un armario de su casa. Como su familia le declara muerto, el profesor se hace esperanzas y llega a la casa de esta familia. El encuentro entre el marido y el profesor termina con el suicidio del esposo, quien se arroja desde el tercer piso al patio de la casa.
Los girasoles ciegos representa una lectura fascinadora. Es la obra de un absoluto profesional, que conoce todas las técnicas narrativas. Pero es, también, la obra de un típico español, para quien las palabras "reconciliación" y "paz" todavía hoy, después de tantos años, parecen difíciles de aceptar.


Ewald Weitzdörfer
Fachhochschule Kempten, Immenstädter Str. 69, 87435 Kempten, Alemania, Weitzd@web.de