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Alpha (Osorno)

versión On-line ISSN 0718-2201

Alpha  n.20 Osorno dic. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012004000200016 

 

ALPHA Nº 20 - 2004 (243-263) Diciembre 2004

DOCUMENTOS

DIÁLOGOS EN UNA NOVELLA DEL "DECAMERÓN"
CASTELLANO (SIGLO XV): ALCANCES MORFOSINTÁCTICOS

 

José Blanco J.
Universidad de Las Américas
Escuela de Comunicaciones
Santiago de Chile

Dirección para Correspondencia


El Cod. J.ij.21 de la Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial constituye el único manuscrito conocido de un texto castellano del s. XV del Decamerón de Giovanni Boccaccio.
Elaboré un estudio al respecto, publicando incluso una parte anotada del texto (Blanco 1977a), y sigue siendo mi intención llegar algún día a proponer una edición crítica completa.
En todo caso, el principal error filológico por mucho tiempo fue considerar el texto del Decamerón como único. En efecto, la mayoría de los que se ocuparon del tema consideraron que éste correspondía al publicado por Fanfani, que copiaba el Cod. Mannelli, considerado como Ottimo.
Fue Vittore Branca quien, cotejando otros códices (Branca 1950) propuso una nueva edición y –sobre todo– Charles S. Singleton (Singleton1955) quien llegó a proponer varias redacciones, clasificando los manuscritos disponibles.
El tema es apasionante y forma parte de una investigación acerca de los autógrafos boccacescos, que algún día espero terminar. Con todo, yo también pensé en un principio que las variantes de la traducción castellana del s. XV eran el producto de adaptaciones del traductor (Blanco 1977), pero ya no me cabe duda que éstas estaban presentes en el original desde el que se traducía que, sin duda, pertenecía a un ramo secundario de la tradición.
El descubrimiento de la autografía del Cod. Hamilton 90, por Alberto Chiari (Chiari 1948; 1955; 1961; 1979), y la demostración de la misma, por Pier Giorgio Ricci (Ricci 1962a; 1962e; 1985), ya ha sido tratada por mí en un artículo que considero resolutivo (Blanco 1994). En el caso del texto escurialense, lo que falta es –precisamente– encontrar el antígrafo (o, por lo menos, la rama) del texto traducido. Y ésa es una tarea ímproba por su extensión, a pesar de que la actual tecnología y el olfato codicológico pueden prestar una gran ayuda. De hecho, el primer paso consiste en buscar las variantes que ya han sido encontradas por los que siguen estudiando el problema. Y ése es un trabajo que requiere de un análisis novella por novella.

Por ello, he querido aprovechar la ocasión de este ejercicio de puntuación, morfosintaxis y el establecimiento de los diálogos de los personajes para revisar una de estas novellas entregando un texto crítico definitivo. Escogí una de las historias de Calandrino, porque permite reconstruir la técnica del diálogo boccacesco, que se encuadra en el estilo de las beffe comunales.

De la preñez del pyntor Calandrino
(reproducción diplomática del texto):

asaz es ya de suso mostrado claramente quien fue el pintor calandriano e los otros de quien en la presente nouella se cuenta e por ende syn les mas especificar por nonbres digo que asi fue que una su tya de calandriano que murio e dexole en su testamento dozientas libras de moneda / menuda de las quales calandriano que era ome liuiano e de mal sentido començo a fazer segunt muestra e dezia que queria de aquellos conprar una posesion e tentaua e llamaua a conpras quantos solares auia en florençia asi como si touiera ciento mill florines de oro bruno e bulfamaco e los otros dos pintores que asaz maliçiosos e burladores eran que auian sabido esto e por pieça de vezes le avian dicho quel faria mejor seso en darse de buen tienpo con aquellos dineros e folgarse con sus amigos que non conprar tierras nin heredades pero no podieron tanto fazer que a ello lo troxiesen por ninguna arte nin engaño nin solamente que una vez les quisiese conbidar de lo qual ellos mucho se doliendo acaesçio que veno un su conpañero asi en el ofiçio como en la maliçia llamado aello con aquellos acordaron como aferrarian las uñas en los dineros de calandriano e auida la ynuinçion dello determinando lo que auian de fazer otro dia en la mañana aguardando quando calandriano salio de casa bello se fizo al encuentro e saluandolo le dixo buenos dias calandriano e bello parandose un poco e como marauillado e atentolo e començole a mirar el rostro e calandriano le dixo que guardas dyme dixo bello has auido esta noche algunt mal que non me paresçe que tienes buen gesto calandriano que muy auisado non era començo a dubdar e dixo ay de mi e que te paresçe a ty que yo tenga paresçeme dixo aquel que estas muy demudado de qual sueles pero por ventura non seria nada e dicho esto pasose e dexolo de lo qual calandriano quedo muy themeroso pero fue camino e como ya entre ellos estaua ordenado bulfamate lo encontro e despues que un poco fablo con el preguntole como se sentya yo non siento nada dixo el es verdad que agora poco ha que vello me dixo que yo le paresçia demudado puede ser que yo tenga algo por çierto dixo bufalmeto mas que algo devria ser lo que tienes ca verdaderamente tu me paresçes medio muerto calandriano oyendo esto tomo tanto miedo que el se creya tener una grande fiebre e bruno / el terçero pintor antes que oyese lo que ellos dezian dixo calandriano e que gesto es ese que tu tienes e por çierto tu no has color de ome biuo o que es lo que sientes aquel sinple ome veyendo todos aquellos concordar en una razon dando mas fe a lo que ellos dezian qua a lo quel sentya creyo syn otra dubda quel estaua muy mal e como fuera de si les pregunto que les paresçia que deuia fazer a mi paresçe dixo bruno quel remedio es este que tu luego te tornes a casa e te eches en tu cama e faste muy bien cobryr e enbia las aguas a maestro symon e el te dira lo que deues fazer ca las dolençias sy con tienpo non son remediadas por ventura despues son graues e aun ynposybles de curar por ende tu deues fazerlo asi e nosotros yremos contigo porque si nuestro trabajo te sera nesçesario nosotros lo faremos de grado e asi todos juntos con el que sobre veno se fueron con calandriano a su casa e el se entro a su camara e se echo en su cama e diziendo a su muger cubreme bien que syn dubda yo esto muy mal e despues que echado e bien cubierto fue enbio sus aguas al fisyco el qual entonçes estaua al mercado viejo e bruno como vido leuar las aguas dixo a los otros dos quedad vosotros aqui e yo le yre ver lo quel fisico dize e yo le enformare del fecho e por ventura lo fare venir aqui e calandriano le dixo por dios conpañero e amigo mio que tu vaias luego e dime como el fecho esta ca verdaderamente yo me siento bullyr non se que cosa en el cuerpo dentro bruno que era maliçioso de aquella palabra tomo avisamiento para lo que deuia fazer e ynformar al fisyco e andando quanto pudo llego a maestro symon a quien la moça auia ydo con el orinal e ynformole de todo el negoçio por lo qual como la moça vino el miro las aguas e dixole vete ca yo soy luego alla e di a calandriano que este bien cobierto ca como alla sea le dire lo que deue fazer e dende a poca de ora el fisico e bruno llegaron a casa de calandriano / e entrando en la camara el fisico se asento ala cabeçera de la cama e dixo que le queria ver asi el pulso como el aspecto del e desque bien lo ouo visto estando ally la muger de calandriano que auia nonbre thesa maestro symon estouo una grande pieça pensando e faziendo senblante e muestra que el estaua muy marauillado e de otra parte como que avia vergueña de lo dezir pero a la fyn faziendo muestra que contra su voluntad lo dezia dixo verdaderamente calandriano yo non esto dubdando de dezir lo que desta enfermedad yo siento ca ello a mi nin otro medico non es nueuo nin estraño ca en muchos libros de la medeçina es escripto asi la enfermedad como las cabsas de que viene e los remedios dello pero asi por la estrañeza e nouedad desta tu dolençia que muy pocas vezes contesçe como porque la gente comun e ygnorante non lo creeria e muchas vezes dexa ome de dezir la verdad por themor de non ser creydo pero asi es que la amistad perfecta lança fuera el amor e quanto quier que yo me tenga de ser auido por mentyroso lo qual a todo ome es graue de sofryr espeçial e mayormente al sabio pero por que tu que tanto eres mi amigo ayas remedio a tu enfermedad yo me diporrne a qualquier cosa que de mi se diga e aquesta enfermedad dixo el segunt que nuestros doctores lo asignan viene de çiertas cabsas e porque tu eres cansado cuydo que a ty deue venir de una cabsa en que tu de ligero podrias caer e por ende yo dezir te he la enfermedat e tu pensa en ty como usas con tu muger en tu cama e por ventura sera lo que yo pienso e si asi es plazera a dios que seas curado ca non es pequeña esperança de ser curado el enfermo quando el fisyco ha conosçimiento de la enfermedad dixo el yo te digo calandriano que segunt yo puedo sentyr tu estas preñado como calandriano aquesto oyo subitamente començo a dar bozes e reguardando a su muger con gesto todo / turbado le dixo o tesa o mala muger esto has fecho tu e has sabido fazer con tu maldad e artor quantas vezes te lo yo he dicho que non caualgases ençima de mi e dexases a mi fazer e tu porfiando fazias de mi a tu guisa ploguiese a dios que con la sola desonrra escapara e non estouiera en tal peligro e la buena dueña que asaz honesta era toda colorada e vergonçoso abaxando la cabeça se salio de la camara pero calandriano contynuando sus querellas ay de mi maestro symon e como fare o como podre paryr nin por ende saldra la criatura syn otra falta yo soy muerto e todo esto por el ardor e la rauia de aquella mala muger ploguiese a dios que yo estouiese en tal disposyçion que yo les pudiese pagar sus caualgadas como quier que en mi es bien enpleado ca si yo por mal touiera non la deuiera consentyr sobyr sobre mi mas por çierto si yo escapo yo laa adobare asi que ella jamas non torrne al juego aun que la vea moryr de aquella rauiosa e canina fanbre bruno e vilfamato e bello que aquello auian fabricado e con ellos maestro symon auian tan grande voluntad de reyr que apenas se podian tener pero calandriano con grande aflecçion suplicaua al fisyco que ouiese conpasyon del e le pusiese algunt remedio yo non quiero dixo el maestro que tu calandriano asi te atormentes con themor que como ya te dixe pues es sabyda non erarra la cura e con la ayuda de dios en breue seras guarido pero es nescçesario que cueste algo maestro mio dixo el por dios non fagades mençion de aquello ca yo he aqui dozientas libras de moneda que mi tya me dexo de las quales yo queria conprar una heredad pero mas me prescio mi vida que todo lo al por ende sy todas son menestr todas las tomad solamente que yo non aya de paryr e quando yo me recuerdo que veo a las mugeres estan en tan grande peligro en el parto e aun peligrar muchas auiendo ellas asy espaçiosos logares para aquel acto que seria de mi si aquel punto vengo no ayas miedo dixo el fisico ca yo fare fazer una agua destillada syn dolor con la qual todo aquello se dissoluera e desfara syn dolor e syn apeligro asi que tu quedaras sano e limpio mas que un peçe del agua pero yo te ruego que asi cuerdamente te proueas para adelante que non caygas en otra tal locura agora para esta obra son menester tres pares de capones gruesos y para otras cosas a la confiçion daras a uno destos cinco libras de moneda y lieuenlo todo a mi botica e dixo en el nonbre de dios lo fare e bien de mañana te enbiare una anpolla de aquella agua destellada e tres mañanas beueras della cada vezuna buena quantydad maestro mio dixo calandriano esta carga sea a vos e dando a bruno los capones e las çinco libras regole quepor seruiçio de dios o por amor suyo del se trabajase en conprar aquellas cosas e partyendose de elli todos el fisico mando fazer una poca de clarea e en tanto los pintores e el conpraron los capones e buen vino e las otras cosas a la fiesta nesçesarias e dieronse de buen tienpo reyendo e burlando de la preñez de calandriano el qual despues que tres mañanas beuio su clarea veno a el el fisyco con los otros burladores e maestro symon tocandole el pulso loo mucho la virtud de aquella agua e dixole calandriano tu eres guarido ca esta agua ha reparado todo el daño que tnias de oy mas leuantate e trabaja en tu ofiçio ca por esto non es nesçesario de estar mas en la cama el sabio e auisado calandriano leuantose e a su paresçer asaz de buena dispusyçion e fue a ver sus negoçios loando mucho la gran çiençia de maestro symon e la marauillosa cura que en el auia fecho afirmando por çierto que despues de dios por el auia la vida e secretamente aconsejaua a algunos de sus amigos que se guardasen de consentyr a sus mugeres que los caualgasen ca era una cosa muy peligrosa e que desto non les podia mas dezir pero que fuesen çietos quel non lo dezia de balde falmaco e bello e bruno quedaron muy alegres de aver engañado la synpleza e avariçia de calandriano como quier que la su buena dueña tesa quedo reniendo en el sobre ello.

Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial, cod. j.ij.21, ff. 42-45

El Decamerón es un texto literario que, en algún momento, fue considerado como revolucionario y prerrenacentista para ser más tarde reevaluado como un producto típicamente medioeval. Colocado cronológicamente a mediados del siglo XIV (el núcleo temático es la peste negra de 1348), viene a ser una antología de relatos basados en hechos reales o en tradiciones orales de variados orígenes (sobre todo orientales). Pero es el “marco” el que lo diferencia de otras colecciones de la época del autor. Novedoso en la literatura del tiempo, pero no para Boccaccio, que ya había experimentado el esquema de los narradores que se cuentan historias en sus obras juveniles (Filocolo, Comedia delle ninfe fiorentine). No es, por lo tanto, un recurso nuevo en su juego creativo. Sin embargo, en Las cien nouellas hay que destacar su mayor manejo de la psicología de los personajes sobre todo en la caracterización del que cuenta la historia.
Este último es un elemento que no siempre ha sido tomado en cuenta por los estudiosos de la literatura (y menos aún por los lingüistas). En efecto, Giovanni Boccaccio es particularmente agudo en remarcar la perspectiva de quien presenta el argumento. No es lo mismo cuando quien habla es Pampinea o Dioneo, Elissa o Neyfile. De allí que, en las nouellas más “audaces”, la figura del narrador es fundamental. Estos jóvenes están por encima de los argumentos que relatan, se ríen de las debilidades humanas y de las clases sociales (desde la burguesa, que representan, a la aristocrática, ya que la de bajos recursos prácticamente no figura en ellos).
En el cuento que he elegido, el narrador es Filóstrato (“el amante triste”) y su perspectiva es, claramente, masculina. El tema del hombre embarazado es antiquísimo: tiene raíces en las civilizaciones primitivas y llega hasta las literaturas clásicas y romances. Pero lo interesante, en este caso, es su presentación en un ambiente comunal y con un personaje ya conocido. Calandrino y los otros protagonistas aparecen también en las nouellas VIII 3, 6, 9 y IX 5. Debo acotar que una de las características de este texto es que el copista cambia los nombres de los personajes, tal vez porque no entiende lo que lee o por simple descuido. No está demás, por lo tanto, entregar las equivalencias: Bufalmaco (Bufalmate, Bufalmeto, Vilfamato, Falmaco), Bello (Aello, Vello, Veno), Tesa (Thesa).

De la preñez del pyntor Calandrino
(propuesta de puntuación)

Asaz es ya de suso mostrado claramente quien fue el pintor Calandriano e los otros de quien en la presente nouella se cuenta. E, por ende, syn les mas especificar por nonbres, digo que asi fue que una su tya de calandriano, que murio e dexole en su testamento dozientas libras de moneda / menuda, de las quales Calandriano, que era ome liuiano e de mal sentido, començo a fazer segunt muestra.
E dezia que queria de aquellos conprar una posesion e tentaua e llamaua a conpras quantos solares auia en florençia, asi como si touiera ciento mill florines de oro.
Bruno e Bulfamaco e los otros dos pintores, que asaz maliçiosos e burladores eran, que auian sabido esto, e por pieça de vezes le avian dicho quel faria mejor seso en darse de buen tienpo con aquellos dineros e folgarse con sus amigos, que non conprar tierras nin heredades. Pero no podieron tanto fazer que a ello lo troxiesen por ninguna arte nin engaño nin solamente que una vez les quisiese conbidar, de lo qual ellos mucho se doliendo. Acaesçio que veno un su conpañero, asi en el ofiçio como en la maliçia, llamado Aello. Con aquellos acordaron como aferrarian las uñas en los dineros de calandriano e, auida la ynuinçion dello determinando lo que auian de fazer, otro dia en la mañana, aguardando quando Calandriano salio de casa, Bello se fizo al encuentro e saluandolo le dixo: “¡Buenos dias, Calandriano!”
E Bello, parandose un poco e como marauillado, e atentolo e començole a mirar el rostro.
E Calandriano le dixo: “¿Que guardas, dyme?”
Dixo Bello: “Has auido esta noche algunt mal, que non me paresçe que tienes buen gesto”.
Calandriano, que muy auisado non era, començo a dubdar e dixo: “¡Ay de mi! ¿E que te paresçe a ty que yo tenga?”
“Paresçeme” –dixo aquel– “que estas muy demudado de qual sueles, pero por ventura non seria nada”.
E dicho esto pasose e dexolo, de lo qual Calandriano quedo muy themeroso. Pero fue camino e, como ya entre ellos estaua ordenado, Bulfamate lo encontro e, despues que un poco fablo con el, preguntole como se sentya.
“Yo non siento nada” - dixo el. “Es verdad que agora poco ha que Vello me dixo que yo le paresçia demudado. Puede ser que yo tenga algo”.
“Por çierto” - dixo Bufalmeto “Mas que algo devria ser lo que tienes, ca verdaderamente tu me paresçes medio muerto”.
Calandriano oyendo esto tomo tanto miedo, que el se creya tener una grande fiebre e Bruno, / el terçero pintor antes que oyese lo que ellos dezian, dixo: “Calandriano, ¿e que gesto es ese que tu tienes? E por çierto tu no has color de ome biuo. O, ¿que es lo que sientes?”
Aquel sinple ome veyendo todos aquellos concordar en una razon, dando mas fe a lo que ellos dezian qua a lo quel sentya, creyo syn otra dubda quel estaua muy mal e como fuera de si les pregunto que les paresçia que deuia fazer.
“A mi paresçe” –dixo Bruno– “quel remedio es este: que tu luego te tornes a casa e te eches en tu cama. E faste muy bien cobryr e enbia las aguas a Maestro Symon. E el te dira lo que deues fazer, ca las dolençias sy con tienpo non son remediadas, por ventura despues son graues e aun ynposybles de curar. Por ende, tu deues fazerlo asi. E nosotros yremos contigo porque, si nuestro trabajo te sera nesçesario, nosotros lo faremos de grado”.
E asi todos juntos con el que sobre Veno se fueron con Calandriano a su casa e el se entro a su camara. E se echo en su cama, e diziendo a su muger: “Cubreme bien, que syn dubda yo esto muy mal”.
E, despues que echado e bien cubierto fue, enbio sus aguas al fisyco, el qual entonçes estaua al Mercado Viejo. E Bruno, como vido leuar las aguas, dixo a los otros dos: “Quedad vosotros aqui e yo le yre ver lo quel fisico dize, e yo le enformare del fecho e por ventura lo fare venir aqui”.
E Calandriano le dixo: “Por Dios, conpañero e amigo mio, que tu vaias luego e dime como el fecho esta ca verdaderamente. Yo me siento bullyr non se que cosa en el cuerpo dentro”.
Bruno, que era maliçioso, de aquella palabra tomo avisamiento para lo que deuia fazer e ynformar al fisyco. E andando quanto pudo, llego a Maestro Symon, a quien la moça auia ydo con el orinal e ynformole de todo el negoçio. Por lo qual, como la moça vino, el miro las aguas e dixole: “Vete ca yo soy luego alla. E di a Calandriano que este bien cobierto, ca como alla sea le dire lo que deue fazer”.
E dende, a poca de ora, el fisico e Bruno llegaron a casa de Calandriano / E, entrando en la camara, el fisico se asento ala cabeçera de la cama e dixo que le queria ver asi el pulso, como el aspecto del. E desque bien lo ouo visto, estando ally la muger de Calandriano, que auia nonbre Thesa, Maestro Symon estouo una grande pieça pensando e faziendo senblante, e muestra que el estaua muy marauillado, e de otra parte como que avia vergueña de lo dezir.
Pero a la fyn, faziendo muestra que contra su voluntad lo dezia, dixo: “Verdaderamente Calandriano, yo non esto dubdando de dezir lo que desta enfermedad yo siento, ca ello a mi nin otro medico non es nueuo nin estraño, ca en muchos libros de la medeçina es escripto, asi la enfermedad como las cabsas de que viene e los remedios dello. Pero asi por la estrañeza e nouedad desta tu dolençia, que muy pocas vezes contesçe, como porque la gente comun e ygnorante non lo creeria e muchas vezes dexa ome de dezir la verdad por themor de non ser creydo. Pero asi es que la amistad perfecta lança fuera el amor e, quanto quier que yo me tenga de ser auido por mentyroso –lo qual a todo ome es graue de sofryr espeçial e mayormente al sabio– pero, por que tu que tanto eres mi amigo ayas remedio a tu enfermedad, yo me diporrne a qualquier cosa que de mi se diga”. “E aquesta enfermedad” –dixo– “el segunt que nuestros doctores lo asignan viene de çiertas cabsas e, porque tu eres cansado, cuydo que a ty deue venir de una cabsa en que tu de ligero podrias caer. E, por ende, yo dezir te he la enfermedat e tu pensa en ty como usas con tu muger en tu cama e por ventura sera lo que yo pienso. E, si asi es plazera a Dios, que seas curado ca non es pequeña esperança de ser curado el enfermo, quando el fisyco ha conosçimiento de la enfermedad”.
Dixo el: “Yo te digo, Calandriano que segunt yo puedo sentyr tu estas preñado”.
Como Calandriano aquesto oyo subitamente començo a dar bozes e, reguardando a su muger con gesto todo / turbado, le dixo: “¡O, Tesa!¡O, mala muger, esto has fecho tu e has sabido fazer con tu maldad e artor! ¿Quantas vezes te lo yo he dicho que non caualgases ençima de mi e dexases a mi fazer, e tu porfiando fazias de mi a tu guisa ploguiese a Dios, que con la sola desonrra escapara e non estouiera en tal peligro”.
E la buena dueña, que asaz honesta era, toda colorada e vergonçoso abaxando la cabeça se salio de la camara, pero Calandriano, contynuando sus querellas: “¡Ay de mi, Maestro Symon! ¿E como fare, o como podre paryr? ¡Nin, por ende, saldra la criatura syn otra falta! ¡Yo soy muerto e todo esto por el ardor e la rauia de aquella mala muger! ¡Ploguiese a Dios que yo estouiese en tal disposyçion que yo les pudiese pagar sus caualgadas como quier que en mi es bien enpleado, ca si yo por mal touiera non la deuiera consentyr sobyr sobre mi! ¡Mas –por çierto – si yo escapo, yo la adobare asi que ella jamas non torrne al juego, aun que la vea moryr de aquella rauiosa e canina fanbre!”
Bruno e Vilfamato e Bello, que aquello auian fabricado, e con ellos Maestro Symon auian tan grande voluntad de reyr, que apenas se podian tener. Pero Calandriano, con grande aflecçion, suplicaua al fisyco que ouiese conpasyon del e le pusiese algunt remedio.
“Yo non quiero” –dixo el maestro– “que tu Calandriano asi te atormentes con themor que, como ya te dixe, pues es sabyda non erarra la cura. E, con la ayuda de Dios, en breue seras guarido, pero es nesçesario que cueste algo”.
“Maestro mio” –dixo el– “por Dios non fagades mençion de aquello, ca yo he aqui dozientas libras de moneda, que mi tya me dexo, de las quales yo queria conprar una heredad, pero mas me prescio mi vida que todo lo al. Por ende, sy todas son menester, todas las tomad. Solamente que yo non aya de paryr. E, quando yo me recuerdo que veo a las mugeres estan en tan grande peligro en el parto e aun peligrar muchas auiendo ellas asy espaçiosos logares para aquel acto, ¿que seria de mi si aquel punto vengo?”
“No ayas / miedo” –dixo el fisico– “ca yo fare fazer una agua destillada syn dolor, con la qual todo aquello se dissoluera e desfara syn dolor e syn apeligro, asi que tu quedaras sano e limpio mas que un peçe del agua. Pero yo te ruego que asi cuerdamente te proueas para adelante que non caygas en otra tal locura. Agora, para esta obra, son menester tres pares de capones gruesos y, para otras cosas, a la confiçion daras a uno destos cinco libras de moneda y lieuenlo todo a mi botica”. E dixo: “En el nonbre de Dios lo fare. E bien de mañana te enbiare una anpolla de aquella agua destellada e tres mañanas beueras della, cada vezuna buena quantydad.”
“Maestro mio” dixo Calandriano “esta carga sea a vos”. E dando a Bruno los capones e las çinco libras, regole que –por seruiçio de Dios o por amor suyo del– se trabajase en conprar aquellas cosas.
E partyendose de elli todos, el fisico mando fazer una poca de clarea e, en tanto, los pintores e el conpraron los capones e buen vino, e las otras cosas a la fiesta nesçesarias, e dieronse de buen tienpo reyendo e burlando de la preñez de Calandriano, el qual, despues que tres mañanas beuio su clarea, veno a el.
El fisyco con los otros burladores e Maestro Symon, tocandole el pulso, loo mucho la virtud de aquella agua e dixole: “Calandriano, tu eres guarido, ca esta agua ha reparado todo el daño que tenias. De oy mas leuantate e trabaja en tu ofiçio, ca por esto non es nesçesario de estar mas en la cama”.
El sabio e auisado Calandriano leuantose e, a su paresçer, asaz de buena dispusyçion. E fue a ver sus negoçios, loando mucho la gran çiençia de Maestro Symon e la marauillosa cura que / en el auia fecho, afirmando por çierto que, despues de Dios, por el auia la vida. E secretamente aconsejaua a algunos de sus amigos que se guardasen de consentyr a sus mugeres que los caualgasen, ca era una cosa muy peligrosa. E que desto non les podia mas dezir, pero que fuesen çiertos quel non lo dezia de balde. Falmaco e Bello e Bruno quedaron muy alegres de aver engañado la synpleza e avariçia de Calandriano, como quier que la su buena dueña Tesa quedo reniendo en el sobre ello.

La idea principal del cuento es cómo los confabulados convencen a Calandrino de que está encinta para quitarle el dinero que había recibido como herencia y que no había querido compartir. Las ideas secundarias son los pasos que siguen para alcanzar la meta y ello es presentado por el autor a través de parágrafos sucesivos claramente identificables.
Visto desde el plano fonológico-prosodemático, el texto pertenece al sistema gráfico del castellano del siglo XV y se relaciona claramente con el sistema fonológico correspondiente (calcado del original toscano, correspondiente a una variedad sincrónica –lenguaje del s. XIV–, sintópica –lenguaje florentino–, sinstrática –lenguaje del artesano culto –y sinfásico– estilo informal). Los elementos suprasegmentales –acento y entonación– corresponden a la irónica perspectiva del narrador, que se ríe de la ingenuidad del burlado Calandrino.
El cuento está articulado sobre la base de los diálogos, puesto que es posible imaginar como el narrador los va encadenando con rápidos márgenes que dan agilidad al argumento y suscitan la evidente risa de los auditores.
En este punto es posible separar diálogos. Me remito al texto relativo, eliminando todo el margen introductivo:

Diálogo 1: Bello-Calandriano

En el margen se expone el propósito del engaño y, con su estilo rápido y conciso, Boccaccio va de inmediato al grano.

Acaesçio que veno un su conpañero, asi en el ofiçio como en la maliçia, llamado Aello. Con aquellos acordaron como aferrarian las uñas en los dineros de calandriano e, auida la ynuinçion dello determinando lo que auian de fazer, otro dia en la mañana, aguardando quando Calandriano salio de casa, Bello se fizo al encuentro e saluandolo le dixo: “¡Buenos dias, Calandriano!”

Una simple interjección “impropia”, de uso normal, absolutamente asumida en la relaciones sociales, que incluso ha perdido su connotación augural. Pero aquí va acompañada de un evidente pragmatismo, que se manifiesta en la actitud asumida por Bello:

E Bello, parandose un poco e como marauillado, e atentolo e començole a mirar el rostro.

Calandrino entra de inmediato en el juego.

E Calandriano le dixo: “¿Que guardas, dyme?”

La oración interrogativa expresa una duda parcial que busca ser satisfecha y es, en realidad, una invitación a empezar la burla y Bello la aprovecha de inmediato.

Dixo Bello: “Has auido esta noche algunt mal, que non me paresçe que tienes buen gesto”.

La insinuación basta para que Calandrino dude de su salud. La pregunta es una petición para que le “prescriban” una enfermedad.

Calandriano, que muy auisado non era, començo a dubdar e dixo: “¡Ay de mi! ¿E que te paresçe a ty que yo tenga?”

Y Bello sabe como convencerlo: dándole a entender que tal vez no le ocurre nada.

“Paresçeme” –dixo aquel– “que estas muy demudado de qual sueles, pero por ventura non seria nada”.

El primer paso está dado. Los siguientes encuentros programados servirán para confirmar la duda de Calandrino, que se transforma en certeza.

Diálogo 2: Calandriano-Bufalmaco

Sigue la estructura margen-diálogo:

E dicho esto pasose e dexolo, de lo qual Calandriano quedo muy themeroso. Pero fue camino e, como ya entre ellos estaua ordenado, Bulfamate lo encontro e, despues que un poco fablo con el, preguntole como se sentya.

Es el segundo encuentro programado por los burladores. La pregunta es la misma y basta para que Calandrino siga dudando de su salud.

“Yo non siento nada” - dixo el. “Es verdad que agora poco ha que Vello me dixo que yo le paresçia demudado. Puede ser que yo tenga algo”.

Bufalmaco lo confirma de manera categórica:

“Por çierto” - dixo Bufalmeto “Mas que algo devria ser lo que tienes, ca verdaderamente tu me paresçes medio muerto”.

Calandrino ha pasado de estar demudado a medio muerto, lo que para él no deja de ser significativo. Bruno irá mucho más allá.

Diálogo 3: Bruno-Calandriano

Calandriano oyendo esto tomo tanto miedo, que el se creya tener una grande fiebre e Bruno, / el terçero pintor antes que oyese lo que ellos dezian, dixo: “Calandriano, ¿e que gesto es ese que tu tienes? E por çierto tu no has color de ome biuo. O, ¿que es lo que sientes?”

Lo que Calandrino necesitaba era una segunda y una tercera opinión para estar absolutamente convencido de su enfermedad. Y hasta el momento se trata sólo de eso: opiniones. Va a ser necesario el diagnóstico de un especialista y éste también va a estar coludido en la conjura.

Aquel sinple ome veyendo todos aquellos concordar en una razon, dando mas fe a lo que ellos dezian qua a lo quel sentya, creyo syn otra dubda quel estaua muy mal e como fuera de si les pregunto que les paresçia que deuia fazer.

Y el consejo no se hace esperar:

“A mi paresçe” –dixo Bruno– “quel remedio es este: que tu luego te tornes a casa e te eches en tu cama. E faste muy bien cobryr e enbia las aguas a Maestro Symon. E el te dira lo que deues fazer, ca las dolençias sy con tienpo non son remediadas, por ventura despues son graues e aun ynposybles de curar. Por ende, tu deues fazerlo asi. E nosotros yremos contigo porque, si nuestro trabajo te sera nesçesario, nosotros lo faremos de grado”.

Diálogo 4: Calandriano-Tesa

Viendo sólo “pareceres” y apoyo “desinteresado”, Calandrino se dirigirá a su esposa (que no habla en todo el cuento) para informarla de lo ocurrido y pedirle que lo cuide. Tessa es un personaje que también aparece en otros relatos del Decameron y que, de alguna manera, representa el buen sentido común y la sabiduría popular. Ella siempre ve lo que su marido no es capaz de colegir, pero no puede intervenir.

E asi todos juntos con el que sobre Veno se fueron con Calandriano a su casa e el se entro a su camara. E se echo en su cama, e diziendo a su muger: “Cubreme bien, que syn dubda yo esto muy mal”.

Diálogo 5: Calandriano-Bruno

La primera medida que se le sugiere a Calandrino es la de “enviar las aguas al físico”, lo que dará un fundamento “científico a toda la burla.

E, despues que echado e bien cubierto fue, enbio sus aguas al fisyco, el qual entonçes estaua al Mercado Viejo. E Bruno, como vido leuar las aguas, dixo a los otros dos: “Quedad vosotros aqui e yo le yre ver lo quel fisico dize, e yo le enformare del fecho e por ventura lo fare venir aqui”.

Llegado a este punto, Calandrino no tiene dudas acerca de su estado de salud y ya tiene los primeros síntomas.

E Calandriano le dixo: “Por Dios, conpañero e amigo mio, que tu vaias luego e dime como el fecho esta ca verdaderamente. Yo me siento bullyr non se que cosa en el cuerpo dentro”.

Diálogo 6: Maestro Symon-Bruno

Bruno, que era maliçioso, de aquella palabra tomo avisamiento para lo que deuia fazer e ynformar al fisyco. E andando quanto pudo, llego a Maestro Symon, a quien la moça auia ydo con el orinal e ynformole de todo el negoçio. Por lo qual, como la moça vino, el miro las aguas e dixole: “Vete ca yo soy luego alla. E di a Calandriano que este bien cobierto, ca como alla sea le dire lo que deue fazer”.

Maestro Simone ya es parte decisiva en la burla y no tiene problema en fingir que la presunta enfermedad es más grave de lo que podría pensarse.

E dende, a poca de ora, el fisico e Bruno llegaron a casa de Calandriano / E, entrando en la camara, el fisico se asento ala cabeçera de la cama e dixo que le queria ver asi el pulso, como el aspecto del. E desque bien lo ouo visto, estando ally la muger de Calandriano, que auia nonbre Thesa, Maestro Symon estouo una grande pieça pensando e faziendo senblante, e muestra que el estaua muy marauillado, e de otra parte como que avia vergueña de lo dezir.

Diálogo 7: Maestro Symon-Calandriano

No se trata de una hacer sentir una enfermedad simple, sino que debe ser también avergonzante para que no se difunda (y proteger así a los complotados acerca de una posible denuncia o de que el hecho pueda trascender al círculo social del burlado.

Pero a la fyn, faziendo muestra que contra su voluntad lo dezia, dixo: “Verdaderamente Calandriano, yo non esto dubdando de dezir lo que desta enfermedad yo siento, ca ello a mi nin otro medico non es nueuo nin estraño, ca en muchos libros de la medeçina es escripto, asi la enfermedad como las cabsas de que viene e los remedios dello. Pero asi por la estrañeza e nouedad desta tu dolençia, que muy pocas vezes contesçe, como porque la gente comun e ygnorante non lo creeria e muchas vezes dexa ome de dezir la verdad por themor de non ser creydo. Pero asi es que la amistad perfecta lança fuera el amor e, quanto quier que yo me tenga de ser auido por mentyroso –lo qual a todo ome es graue de sofryr espeçial e mayormente al sabio– pero, por que tu que tanto eres mi amigo ayas remedio a tu enfermedad, yo me diporrne a qualquier cosa que de mi se diga”. “E aquesta enfermedad” –dixo– “el segunt que nuestros doctores lo asignan viene de çiertas cabsas e, porque tu eres cansado, cuydo que a ty deue venir de una cabsa en que tu de ligero podrias caer. E, por ende, yo dezir te he la enfermedat e tu pensa en ty como usas con tu muger en tu cama e por ventura sera lo que yo pienso. E, si asi es plazera a Dios, que seas curado ca non es pequeña esperança de ser curado el enfermo, quando el fisyco ha conosçimiento de la enfermedad”.


La extensa argumentación trata de ser lo más académica posible para darle solidez, por un lado, y para convencer a Calandrino, por el otro. Y remata en la “terrible” noticia final:

Dixo el: “Yo te digo, Calandriano que segunt yo puedo sentyr tu estas preñado”.

Diálogo 8: Calandriano-Tesa

Como Calandriano aquesto oyo subitamente començo a dar bozes e, reguardando a su muger con gesto todo / turbado, le dixo: “¡O, Tesa!¡O, mala muger, esto has fecho tu e has sabido fazer con tu maldad e artor! ¿Quantas vezes te lo yo he dicho que non caualgases ençima de mi e dexases a mi fazer, e tu porfiando fazias de mi a tu guisa ploguiese a Dios, que con la sola desonrra escapara e non estouiera en tal peligro”.

La reacción está de acuerdo con el personaje, que toma como chivo expiatorio a su mujer. Dentro de su escasa inteligencia no se detiene a pensar que es absurdo su embarazo, sino que tiene un origen bien preciso: la forma en que a su esposa le gusta copular. Por otro lado, al denunciar este hecho hace público un aspecto de su vida íntima, que no debería haber traído a colación.

Diálogo 9: Calandriano-Maestro Symon

E la buena dueña, que asaz honesta era, toda colorada e vergonçoso abaxando la cabeça se salio de la camara, pero Calandriano, contynuando sus querellas: “¡Ay de mi, Maestro Symon! ¿E como fare, o como podre paryr? ¡Nin, por ende, saldra la criatura syn otra falta! ¡Yo soy muerto e todo esto por el ardor e la rauia de aquella mala muger! ¡Ploguiese a Dios que yo estouiese en tal disposyçion que yo les pudiese pagar sus caualgadas como quier que en mi es bien enpleado, ca si yo por mal touiera non la deuiera consentyr sobyr sobre mi! ¡Mas – por çierto – si yo escapo, yo la adobare asi que ella jamas non torrne al juego, aun que la vea moryr de aquella rauiosa e canina fanbre!”

El embarazo nunca ha sido una enfermedad, pero el temor de Calandrino es cómo va a parir y el dolor que ello le va a ocasionar. Por eso sólo busca salir del problema e este “euautopatómenos” (perjudicador de sí mismo que cree de hacerse un bien) no va a dudar en pagar lo que sea para salir del problema. Y ésa es labor que se apresta a hacer el médico llevando a término la estafa.

Bruno e Vilfamato e Bello, que aquello auian fabricado, e con ellos Maestro Symon auian tan grande voluntad de reyr, que apenas se podian tener. Pero Calandriano, con grande aflecçion, suplicaua al fisyco que ouiese conpasyon del e le pusiese algunt remedio.

“yo non quiero” –dixo el maestro– “que tu calandriano asi te atormentes con themor que, como ya te dixe, pues es sabyda non erarra la cura. e, con la ayuda de dios, en breue seras guarido, pero es nesçesario que cueste algo”.

“Maestro mio” –dixo el– “por Dios non fagades mençion de aquello, ca yo he aqui dozientas libras de moneda, que mi tya me dexo, de las quales yo queria conprar una heredad, pero mas me prescio mi vida que todo lo al. Por ende, sy todas son menester, todas las tomad. Solamente que yo non aya de paryr. E, quando yo me recuerdo que veo a las mugeres estan en tan grande peligro en el parto e aun peligrar muchas auiendo ellas asy espaçiosos logares para aquel acto, ¿que seria de mi si aquel punto vengo?”

Todo parece calzar de maravillas. El remedio es caro, pero Calandrino “casualmente” tiene el dinero para pagarlo. Y no falta la recomendación del médico en el sentido de que no vuelva a hacer una locura similar.

“No ayas / miedo” –dixo el fisico– “ca yo fare fazer una agua destillada syn dolor, con la qual todo aquello se dissoluera e desfara syn dolor e syn apeligro, asi que tu quedaras sano e limpio mas que un peçe del agua. Pero yo te ruego que asi cuerdamente te proueas para adelante que non caygas en otra tal locura. Agora, para esta obra, son menester tres pares de capones gruesos y, para otras cosas, a la confiçion daras a uno destos cinco libras de moneda y lieuenlo todo a mi botica”. E dixo: “En el nonbre de Dios lo fare. E bien de mañana te enbiare una anpolla de aquella agua destellada e tres mañanas beueras della, cada vezuna buena quantydad.”

“Maestro mio” dixo Calandriano “esta carga sea a vos”. E dando a Bruno los capones e las çinco libras, regole que –por seruiçio de Dios o por amor suyo del– se trabajase en conprar aquellas cosas.

Diálogo 10: Maestro Symon-Calandriano

Se llega, así, al final de la historia que –como hemos visto– se basa sobre todo en los diálogos. Es el estilo directo el que permite darle mayor vivacidad, sobre todo por la fina psicología de Boccacio al delinear los rasgos de los burladores y del burlado.

E partyendose de elli todos, el fisico mando fazer una poca de clarea e, en tanto, los pintores e el conpraron los capones e buen vino, e las otras cosas a la fiesta nesçesarias, e dieronse de buen tienpo reyendo e burlando de la preñez de Calandriano, el qual, despues que tres mañanas beuio su clarea, veno a el.

El fisyco con los otros burladores e Maestro Symon, tocandole el pulso, loo mucho la virtud de aquella agua e dixole: “Calandriano, tu eres guarido, ca esta agua ha reparado todo el daño que tenias. De oy mas leuantate e trabaja en tu ofiçio, ca por esto non es nesçesario de estar mas en la cama”.

El sabio e auisado Calandriano leuantose e, a su paresçer, asaz de buena dispusyçion. E fue a ver sus negoçios, loando mucho la gran çiençia de Maestro Symon e la marauillosa cura que / en el auia fecho, afirmando por çierto que, despues de Dios, por el auia la vida. E secretamente aconsejaua a algunos de sus amigos que se guardasen de consentyr a sus mugeres que los caualgasen, ca era una cosa muy peligrosa. E que desto non les podia mas dezir, pero que fuesen çiertos quel non lo dezia de balde. Falmaco e Bello e Bruno quedaron muy alegres de aver engañado la synpleza e avariçia de Calandriano, como quier que la su buena dueña Tesa quedo reniendo en el sobre ello.

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Correspondencia a:
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