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Revista de biología marina y oceanografía

On-line version ISSN 0718-1957

Rev. biol. mar. oceanogr. vol.40 no.2 Valparaíso Dec. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-19572005000200004 

 

Revista de Biología Marina y Oceanografía 40(2): 117-125, diciembre de 2005

ARTICULOS

Producción de substancias inhibitorias entre bacterias de biopelículas en substratos marinos

Production of inhibitory substances among bacterial biofilms on marine substrates

 

Rubén Avendaño-Herrera, Mario Lody y Carlos E. Riquelme

Laboratorio de Microbiología Marina, Departamento de Acuicultura, Universidad de Antofagasta,Casilla 170, Antofagasta, Chile
reavendano@yahoo.com


RESUMEN

Se estudió la relación antagónica entre bacterias bénticas que conforman biopelículas en diferentes substratos marinos. Se examinó un total de 29 cepas aisladas a partir de la macroalga Lessonia nigrescens y los substratos artificiales utilizados en el asentamiento de larvas de ostión (Argopecten purpuratus) y abalón (Haliotis discus hannai). Además, se realizaron ensayos de antibiosis de los 29 aislados contra una bacteria conocida por producir substancias inhibitorias (Vibrio C33). Los resultados confirmaron la ocurrencia de interacciones antagonistas entre los microorganismos aislados a partir de la microbiota adherida a superficies marinas (20,7%). En ninguna de las 329 pruebas de inhibición, se detectó actividad auto-inhibitoria entre los morfotipos seleccionados. L. nigrescens mostró una población microbiana estable con la dominancia de cuatro cepas, siendo una bacteria del grupo β-Proteobacteria (SL5) susceptible a las substancias inhibitorias producidas en el mismo microhábitat. Actividad inhibitoria entre bacterias aisladas de colectores de ostión fue observada solamente con un  Vibrio sp. (7,7%). Al evaluar el efecto de la cepa Vibrio C33 contra los 29 aislados, detectamos un efecto antibacteriano frente al 53,8% de las cepas aisladas de los colectores de ostión. No se observaron efectos inhibitorios en los ensayos realizados con las cepas aisladas de la macroalga y colectores de abalón. El análisis filogenético de las cepas susceptibles al Vibrio C33 mostró que todas las bacterias pertenecen al grupo γ-Proteobacteria. Los resultados indican que la producción de substancias inhibitorias es un fenómeno común entre bacterias aisladas de biopelículas, causando ventajas competitivas sobre otras bacterias y jugando importante rol en el control de funciones en microhábitat epifíticos.

Palabras clave: antagonismo, biopelículas, bacterias marinas


ABSTRACT

A study was made of antagonistic relations among benthic bacteria that form biofilms in different marine substrates. A total of 29 strains isolated from the seaweed Lessonia nigrescens and artificial substrates used for scallop (Argopecten purpuratus), and abalone (Haliotis discus hannai) larval settlement were examined for antagonistic activity against other bacteria isolated from the same substrates. Antibiosis assays of all isolates were carried out against a bacterium known to produce inhibitory substances (Vibrio C33). The results confirmed the occurrence of antagonistic interactions among microorganisms isolated from microbiota attached to the marine surfaces (20.7%). In the 329 inhibition tests, auto-inhibition activity among the selected morphotypes was not detected. L. nigrescens showed a stable bacterial population made up of four dominant strains, with one strain, a β-Proteobacteria (SL5) susceptible to the inhibitory substances produced in the same microhabitat. Inhibitory activity among the bacteria isolated from scallop collectors was observed only with one Vibrio sp. (7.7%). Evaluating the effect of strain Vibrio C33 against the 29 isolates, we detected a prominent antibacterial effect against 53.8% of the isolates from scallop settlement substrates. Inhibitory effects were not detected in antibiosis assays done on strains isolated from seaweed and abalone collectors. The phylogenetic analysis of the strains susceptible to C33 showed them all to be members of γ-Proteobacteria. Results indicate that production of inhibitory substances is a common phenomenon among bacteria isolated from bacterial biofilms, giving them a competitive advantage over other bacteria and playing an important controlling function in epiphytic microhabitats.

Key words: antagonism, biofilm, marine bacteria


INTRODUCCIÓN

Las bacterias marinas han sido consideradas con frecuencia como productoras de substancias antibacterianas permitiendo mantener la estabilidad ecológica de los múltiples ecosistemas marinos, como también las interrelaciones entre microorganismos de ambientes epifíticos (Fredrickson & Stephanopoulus 1981, Lemos et al. 1985,  Fabregas et al. 1991). En este contexto, microorganismos marinos, macroalgas y algunos invertebrados han sido descritos como productores de metabolitos biológicamente activos (Stierle et al. 1988). Por esta razón, el mundo marino es considerado una enorme fuente de substancias bioactivas, dentro de las cuales están los agentes antibacterianos. Los mecanismos de acción o competencia entre estos microorganismos son diversos, incluyendo producción de antibióticos, bacteriocinas, sideróforos, lisosomas, proteasas e incluso la alteración de pH a través de la producción de ácidos orgánicos (Hamdan et al. 1991, Frey et al. 1996).

Los primeros estudios de bacterias marinas productoras de antibacterianos fueron realizados por Rosenfeld & Zobell (1947). Desde entonces, la búsqueda y aislamiento en los ecosistemas marinos de bacterias nativas con actividad antagónica sobre microorganismos patógenos marinos y terrestres, ha sido realizada en diversos hábitat como agua de mar, sedimentos, fitoplancton, vertebrados e invertebrados (Gauthier et al. 1976; Toranzo et al. 1982, Lodeiros et al. 1988, Austin et al. 1995, Riquelme et al. 1996, 1997). Estas interacciones antagónicas de tipo bacteria-bacteria que involucran la inhibición del crecimiento, corresponden a un mecanismo que puede ayudar a mantener la composición de especies bacterianas a nivel de micro-escala (Long & Azam 2001), ya sea mediante la competición por nutrientes, espacio, luz y/o a través de la producción de diversos metabolitos secundarios, entre ellos substancias antibacterianas (Fredrickson & Stephanopoulus 1981, Dopazo et al. 1988, Lemos et al. 1991).

Numerosos son los estudios que han examinado  la frecuencia de interacciones inhibitorias de microorganismos aislados de origen marino; la mayoría de ellos se han referido a investigaciones que evalúan el efecto de estas bacterias contra colecciones de bacterias patógenas de peces y moluscos, así como también frente a cepas no marinas patógenas de humanos (Lodeiros et al. 1989, Fabregas et al. 1991, Riquelme et al. 1996, León & García-Tello 1998).

En el caso de comunidades microbianas adheridas a substratos naturales y artificiales, Armstrong et al. (2000) han reportado la existencia de numerosos microorganismos productores de metabolitos bacterianos, los cuales han sido purificados y utilizados para contrarrestar la colonización de organismos no deseados en superficies sumergidas en ambientes marinos. Sin embargo, estos microorganismos en muchos casos colonizan inevitablemente la superficie de substratos formando una matriz mucosa que envuelve las bacterias denominada “biofilms” (Keough & Raimondi 1995, Whiteley et al. 1997). Estas biopelículas microbianas muestran diferentes grados de colonización en la interfase agua-substrato (Wiencek & Fletcher 1995), así como numerosas propiedades entre las comunidades microbianas. Sin embargo, la relación antagónica entre las bacterias adheridas que conforman una biopelícula y ocupan un mismo microcosmos, así como el rol de estas bacterias epifíticas contra otras cepas de la micro-comunidad, han sido escasamente estudiados.

El presente estudio tiene como objetivo aislar, seleccionar y evaluar actividades antagonistas entre bacterias aisladas de micro-comunidades epifíticas de la macroalga Lessonia nigrescens y substratos artificiales usados en el asentamiento de larvas de ostión (Argopecten purpuratus) y abalón (Haliotis discus hannai), los cuales han sido descritos previamente como productores de metabolitos biológicamente activos y favorecedores de las interacciones microbianas.

MATERIALES Y MÉTODOS

Obtención de las muestras

La obtención de las muestras se realizó en dos etapas. La primera etapa correspondió a la recolección de ejemplares adultos de L. nigrescens en Caleta Errázuriz localizada en el norte de Chile (23º53’ S, 70º38’ W). Los ejemplares fueron obtenidos mediante selección manual en la zona intermareal y transportados en cajas de aislapol, a 15ºC, con esponjas húmedas de polietileno expandido, hasta el Laboratorio de Ecología Microbiana de la Universidad de Antofagasta. La segunda etapa fue realizada en el centro de cultivo de la Facultad de Recursos del Mar de la misma institución. Para ello, se seleccionaron colectores de “netlón”® y placas de policarbonato, substratos artificiales comúnmente utilizados para el asentamiento de postlarvas de ostión y abalón, respectivamente (Bourne et al. 1989, Hahn 1989). Además, con el objeto de estimular la colonización de bacterias, los colectores fueron previamente sumergidos, durante 20 días, en agua de mar circulante y filtrada por 10 µm (Avendaño-Herrera et al. 2003).

Aislamiento de bacterias

El aislamiento de bacterias en la macroalga se realizó desde la superficie de diferentes láminas de 10 ejemplares de L. nigrescens. Trozos de 100 cm2 de cada alga fueron lavados repetidas veces con agua de mar estéril, eliminando las bacterias no adheridas y dispuestas en botellas con 50 mL de solución salina marina (SSM). El aislamiento de bacterias de la superficie de mallas de “netlon”â y placas de policarbonato se realizó de acuerdo a la metodología de Avendaño-Herrera et al. (2002). Se cortaron veinte mallas de netlon y placas de policarbonato previamente colonizadas por microorganismos en áreas de 100 cm2, las cuales fueron lavadas repetidas veces con SSM y los trozos obtenidos fueron dispuestos en botellas con 50 mL de SSM. Las bacterias adheridas a la superficie de las macroalgas y a los substratos de asentamiento fueron removidas con un homogeneizador ultrasónico (Cole-Parmer) durante 60 s. Alícuotas de 100 mL de las diluciones seriadas de las muestras en SSM se sembraron sobre placas de agar de Soja Tripticaseína (Oxoid) suplementada con 2% NaCl (TSA2), las cuales fueron incubadas a 20ºC durante una semana. El criterio utilizado para seleccionar las cepas de este estudio fue la dominancia de los morfotipos crecidos en las placas  (Avendaño-Herrera et al. 2001, 2002). Los diferentes aislados bacterianos crecidos en las placas de TSA2 fueron congelados a –70ºC en caldo de Soja Tripticaseína suplementado con 2% NaCl (TSB, Oxoid) y 10% (v/v) de glicerol.

Bioensayos de la capacidad inhibitoria de las bacterias seleccionadas

Con el objeto de determinar el antagonismo entre las bacterias aisladas que comparten un mismo micro hábitat, las cepas seleccionadas fueron agrupadas de acuerdo a su origen (Tabla 1). Posteriormente, se procedió a realizar ensayos de producción de substancias inhibitorias mediante el método de doble capa, de Dopazo et al. (1988). Para ello, una placa con TSA2 se inoculó con 10 mL de un cultivo “overnight” de la bacteria prueba (A625 entre 0,08 a 0,1) e incubó a 20ºC durante 24 h. La colonia crecida fue muerta por exposición a vapores de cloroformo por 30 min y cubierta con una doble capa de TSB suplementado con 2% NaCl y 0,9% agar bacteriológico (Oxoid), previamente inoculado con 100 mL de una dilución 1/10 del cultivo “overnight” de la cepa testigo (A625 entre 0,08 a 0,1). Después de un período de difusión de 15 a 30 min las placas fueron incubadas a 20ºC durante 2 a 4 días. La presencia de un halo de inhibición del crecimiento alrededor de la colonia se considero como resultado positivo. El estudio se realizó en triplicado y el grado de inhibición se determinó midiendo el diámetro del halo, considerándose valores mayores a 5 mm como fuerte inhibición. Los resultados obtenidos fueron sometidos a un ANOVA y a una prueba de comparaciones múltiples LSD (Sokal & Rohlf 1980). Además, se consideró realizar pruebas de antibiosis entre todas las bacterias aisladas y el Vibrio C33, el cual ha sido reportado por la producción de substancias inhibitorias de origen Hidroxi éter alifático sobre el crecimiento de patógenos de moluscos y humanos (Jorquera et al. 1999).

Tabla 1. Cepas empleadas en este estudio, aisladas de macroalgas y substratos artificiales de postlarvas de ostión y abalón
Table 1. Strains used in this study, isolated from seaweed and artificial substrates used for scallop and abalone larval settlement



Caracterización de las bacterias

Las cepas bacterianas capaces de inhibir el crecimiento de al menos una bacteria, así como las bacterias susceptibles fueron caracterizadas microscópicamente mediante tinción Gram e identificadas a nivel de género mediante sistemas miniaturizados API 20E (BioMérioux) (Hansen & Sørheim 1991). Paralelamente, las cepas fueron caracterizadas filogenéticamente mediante la técnica de hibridización fluorescente in situ (FISH) como describe Jorquera et al. (2004). Los oligonucleótidos utilizados fueron sintetizados por Interactiva Co (Ulm, Alemania) y corresponden a:

i)     ALF968 (5’-GGTAAGGTTCTGCGCGTT-3’)

ii)    BET42a (5’-GCCTTCCCACTTCGTTT-3’)

iii)   GAM42a (5’-GCCTTCCCACATCGTT-3’) (Manz et al. 1992)

iiii)   Vibrio (5’-AGGCCACAACCTCCAAGTAG-3’)

iiiii)  CF319a (5’-TGGTCCGT(G/A)TCTCAGTAC-3’) (Manz et al. 1996)

los cuales se encuentran etiquetados con el fluorocromo indicarbocyanina (CY3). En la preparación de las muestras se utilizaron cultivos “overnight” de las bacterias crecidas en TSB, las cuales se fijaron en una solución de fosfato buffer salino (PBS, pH 7.2) con paraformaldehido 4% (Merck) durante 2 h a 4ºC.  Un mililitro de cada suspensión fijada fue dispuesto en microtubos de 2 mL y filtrado al vacío (20 kPa) a través de membranas de policarbonato con tamaño de poro 0,22-µm (Poretics Co.). Los filtros con las células fueron lavados con PBS 1X y deshidratados en una batería de alcohol de 50, 80 y 95% por 3 min, respectivamente. La hibridización se realizó colocando los filtros en una cámara húmeda a 46ºC durante 90 min. Luego, las células bacterianas fueron expuestas a las sondas de oligonucleótidos en una concentración de 2,5 ng µl-1 y a una solución de hibridización (5M NaCl, 2M Tris-HCl pH 7.5; 1% sodio dodecil sulfato, 0,5M EDTA, 35% formamida). Las membranas que contenían las células fueron lavadas dos veces con la solución de hibridización sin formamida e incubadas a 48ºC por 30 min. Tras su hibridación, las membranas fueron observadas en un microscopio Olympus BH51 (1000X) y excitadas con una longitud de onda entre 512 a 615 nm.

Diagrama experimental

Para determinar el número de cepas productoras de substancias inhibitorias de un mismo substrato, se procedió a realizar pruebas de inhibición entre los microorganismos mediante una matriz factorial como se describe en la Tabla 2.

Tabla 2. Diseño de la matriz factorial para pruebas de inhibición entre bacterias
Table 2. Factorial matrix design for bacterial inhibition tests

A1 y A2 cepas seleccionadas como morfotipos dominantes, R1 =  A11 + A12;   C1 = A11 + A21 corresponden a pruebas de inhibición, N= total de cepas aisladas expuestas a pruebas de inhibición (R1 + R2 = C1 + C2), A11 y A22 cepas en estudio sometidas a pruebas de auto-inhibición

Un valor denominado “porcentaje de cepas inhibitorias” fue calculado relacionando el número total de cepas con actividad inhibitoria, con el número total de cepas seleccionadas que comparten un mismo micro hábitat. Mientras que el “porcentaje de pruebas inhibitorias” corresponde a la relación entre el número de pruebas de inhibición con resultado positivo y el número total de pruebas realizadas (329 bioensayos).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

De un total de 29 morfotipos diferentes de colonias bacterianas aisladas de la población microbiana adherida a la superficie de ejemplares de macroalgas y substratos artificiales de asentamiento, sólo seis cepas (20,7%) producen substancias inhibitorias (Tabla 2). Al comparar los resultados con estudios anteriores, se reporta que entre el 5 y 8% de las cepas expresa algún nivel de actividad (Krasilnokova 1961, Okami 1986, Nair & Simidu 1987). Sin embargo, estudios de antagonismo realizados por Long & Azam (2001) con bacterias pelágicas detectaron un 53,5% de actividad, siendo esta característica mas común en las bacterias asociadas a partículas en comparación a las bacterias de vida libre (66,7 y 40,9%, respectivamente). En nuestro estudio, las actividades inhibitorias de las cepas seleccionadas variaron desde simples halos de inhibición de escasos 2 mm hasta potentes antagonismos bacterianos de 30 mm de diámetro. De igual modo, los resultados fueron reproducibles independiente de las réplicas analizadas, no detectándose diferencias significativas entre los halos de las cepas que mostraron actividad inhibitoria (P>0,05).

Un total de 329 pruebas de inhibición fueron realizadas no detectándose actividad de auto-inhibición entre ninguno de los morfotipos seleccionados. Desde la óptica ecológica, el no detectar el fenómeno de auto-inhibición entre las bacterias que conforman las biopelículas permite atribuir la carencia de uno de los mas importantes mecanismos de autorregulación poblacional. Esto difiere con los resultados reportados por Lemos et al. (1985) en bacterias epifíticas con actividad inhibitoria aislados de macroalgas verdes y pardas. Este fenómeno de auto-inhibición también ha sido descrito por León & García-Tello (1998) en cepas aisladas del bacterioneuston. Estos autores observaron que al disminuir la temperatura de incubación de las bacterias estudiadas, se revela un marcado descenso de la actividad inhibitoria y, por el contrario, un incremento del carácter auto-inhibitorio. Lo anterior sugiere que podrían existir factores ambientales que determinan la presencia o ausencia de auto-inhibición; así, a temperaturas mas bajas las bacterias podrían no activar procesos de excreción o resistencia a sus propios productos debido a la carencia de catalizadores para enzimas específicas.

Al examinar la interacción individual entre las bacterias aisladas de L. nigrescens, los resultados muestran una microbiota estable y constituida por cuatro cepas dominantes, siendo sólo la cepa SL5 (β-Proteobacteria) susceptible a las substancias inhibitorias producidas por las otras tres bacterias que comparten su micro-hábitat (Tabla 3). El espectro de actividad inhibitoria es alto y se manifiesta en halos de entre 10 a 12 mm. De acuerdo a la caracterización filogenética de las bacterias, la cepa SBL es miembro de las α-Proteobacteria, mientras que Alga 1 y Alga 2 se agruparon como miembros de β-Proteobacteria.

Tabla 3. Número y porcentaje de cepas bacterianas con actividad inhibitoria aisladas a partir de diferentes substratos marinos
Table 3.
Number and percentage of bacterial strains with inhibitory activity isolated from different artificial marine substrates

En general, los porcentajes de bacterias marinas productoras de substancias inhibitorias en macroalgas muestran valores fluctuantes dependiendo en gran parte del origen de las cepas. Por ejemplo, estudios de producción de substancias inhibitorias con bacterias aisladas de agua de mar, epibiontes de moluscos, corales, macroalgas y ascidias mostraron que sólo el 3% de las bacterias aisladas de las diferentes fuentes marinas produce inhibición contra Pseudomonas aeruginosa y Vibrio anguillarum, ambas bacterias descritas como patógenas en organismos acuáticos (Lodeiros et al. 1988). Sin embargo, el mismo grupo de investigadores al estudiar la especificidad entre monocultivos algales y sus poblaciones bacterianas, detectó que el 21% de un total de 206 bacterias es  capaz de producir substancias antibacterianas (Lodeiros et al. 1991). Lemos et al. (1985), al aislar y caracterizar la producción de antibióticos en bacterias asociadas a macroalgas marinas encontraron que un 16,9% de las cepas producía substancias inhibitorias frente a un patógeno humano. Lodeiros et al. (1988) señalan que la producción de antibióticos en bacterias asociadas a macroalgas es un fenómeno frecuente, ya que de las 24 cepas caracterizadas como productoras de substancias de naturaleza antibiótica, 9 se aislaron desde algas marinas.

Estudios previos han demostrado que las cepas Alga 1, Alga 2 y SBL se adhieren y forman una biopelícula sobre la macroalga, siendo favorecidas por las características de la superficie de L. nigrescens y la liberación de substancias inhibitorias (datos no publicados). La asociación de estos factores podría interactuar para mantener la dinámica de la población bacteriana en la superficie de L. nigrescens, siendo sustentada esta hipótesis por el 75% de susceptibilidad que presenta la cepa SL5 a bacterias que comparten su microcosmos. Es interesante señalar que la cepa SL5 induce el asentamiento de miosporas de L. nigrescens (datos no publicados), sugiriendo que las bacterias con actividad antibacterianas regulan la colonización de bacterias heterótrofas en la lámina de la macroalga, manteniendo en los micro-ambientes epífitos un bajo nivel bacteriano y previniendo la colonización de otros epifitos como bacterias, algas e invertebrados marinos.

Boyd et al. (1999), al aislar bacterias asociadas a las macroalgas Fucus serratus, Laminaria digitata y Codium fragile, señalan a estas cepas como controladoras de la población microbiana de las algas ya sea mediante mecanismos de inhibición o de repulsión competitiva. Dobretsov & Qian (2002) demuestran que algunas bacterias epibiontes protegen a macroalgas de la colonización de micro y macro incrustaciones, mediante la síntesis de substancias antimicrobianas. Por otro lado, está bien documentado que las macroalgas presentan mecanismos químicos que protegen su superficie como la secreción de substancias anti-adhesión liberadas en la interfase agua-alga, las cuales inhiben la colonización bacteriana (Sastry & Rao 1994, De Nys et al. 1995, Schmitt et al. 1995).

Al evaluar el efecto del Vibrio C33 sobre las 29 bacterias seleccionadas en este estudio, se detectó un relevante efecto antagonista sobre el crecimiento del 53,8% de las cepas originarias de substratos de asentamiento de postlarvas de ostión. Sin embargo, los ensayos de antagonismo efectuados sobre cepas aisladas de ejemplares de macroalga y colectores de postlarvas de abalón no detectaron inhibición. El análisis filogenético de las cepas susceptibles al Vibrio C33 permite agrupar a todas ellas como miembros de γ-Proteobacteria, concordando con lo señalado por Jorquera et al. (2004), quienes han demostrado que este grupo bacteriano es uno de los principales componentes del bacterioplancton asociado con el cultivo de A. purpuratus.

Considerando que Vibrio C33 es una bacteria asociada a la microbiota nativa de A. purpuratus (Riquelme et al. 1997), nosotros sugerimos que la cepa Vibrio C33 requiere de algún tipo de precursor para la producción y liberación de substancias inhibitorias, actuando selectivamente sobre bacterias que ocupan su nicho ecológico. McCarthy et al. (1994) señalan que la síntesis activa de substancias antagonistas realizadas por bacterias de géneros y especies relacionadas a su propio nicho ecológico es un fenómeno frecuente. Estudios realizados por Avendaño & Riquelme (1999) demuestran ventajas competitivas del Vibrio C33 frente a otras seis bacterias reportadas como antagonistas de V. anguillarum (Riquelme et al. 1995) cuando son cultivadas en productos extracelulares de la microalga Isochrysis galbana. Nosotros hemos detectado que la presencia de los productos extracelulares de la microalga interfiere la producción de metabolitos antibacterianos de tres cepas estudiadas contra V. anguillarum. Los antecedentes expuestos evidencian la posibilidad que en ecosistemas acuáticos las interacciones bacteria-bacteria sean específicas entre especies que co-existen en un microcosmos, provocando un efecto positivo (simbiosis) o negativo  (antagonismo), dependiendo de las condiciones del ecosistema (Riquelme & Avendaño-Herrera 2003).

Respecto a la actividad inhibitoria entre las bacterias aisladas de colectores de ostión, sólo se observó antagonismo con la cepa “C” (7,7%). Es importante señalar la alta susceptibilidad de las cepas codificadas como “2B” y  “2C” cuando fueron expuesta a pruebas de antagonismo con el Vibrio C33 (12 y 30 mm, respectivamente) y a la cepa “C” (10 y 8 mm, respectivamente). La comparación de los halos de inhibición de estas cepas sobre los miembros de γ-Proteobacteria permite sugerir una naturaleza similar de los metabolitos inhibitorios. A nivel genérico, la cepa “C” también pertenece al género Vibrio, lo cual no deja de ser interesante, ya que Vibrionaceas productoras de substancias antagonistas han sido reportadas en escasas ocasiones (Olsson et al. 1992, Austin et al. 1995, Bergh 1995, Tamaru et al. 1995).

Es destacable que ambos microorganismos son componentes constantes y dominantes de la población bacteriana asociada a A. purpuratus, siendo demostrado el efecto protectivo de Vibrio C33 contra numerosas bacterias patógenas de cultivos larvales de este organismo (Riquelme et al. 1997). Además, otros estudios han demostrado su incorporación, ingesta y colonización del tracto digestivo de larvas y ejemplares adultos de A. purpuratus (Avendaño & Riquelme 1999, Riquelme et al. 2001, Avendaño-Herrera et al. 2001). Por otro lado, ensayos realizados en un criadero comercial de ostión han reportado a la cepa “C” como promotora del asentamiento de postlarvas de A. purpuratus, debido a que se encuentra adaptada para adherirse y formar una biopelícula bacteriana sobre netlones de asentamiento de postlarvas de ostión, siendo favorecida por las características del substrato y su explosivo crecimiento en forma de “swarming” (Avendaño-Herrera et al. 2002). La búsqueda, el aislamiento y la caracterización de cepas nativas de biopelículas productoras de substancias inhibitorias contra otros géneros del mismo hábitat, podrían ser consideradas como una alternativa para biocontrolar la densidad bacteriana mediante el principio de exclusión competitiva (Williams & Vicker 1986, McCarthy et al. 1994) y/o producción de substancias antibióticas (Jorquera et al. 1999).

En el caso de las cepas aisladas de substratos de asentamiento de larvas de abalón se pudo apreciar actividad inhibitoria con las cepas “C2” y “C7” (3,0%), las cuales fueron identificadas como miembros de γ-Proteobacteria y Cytophaga-Flavobacterium, respectivamente. Ambas bacterias mostraron una débil actividad inhibitoria, no superando 2 mm de halo y presentan una capacidad inhibitoria recíproca.

La interacción que ocurre entre estos microorganismos aislados a partir de la microbiota asociada a colectores de postlarvas de abalón difiere completamente de lo señalado en bacterias obtenidas desde macroalgas y colectores de ostión. Probablemente, los resultados obtenidos se fundamenten en que H. discus hannai no es una especie nativa del ecosistema marino de nuestras costas, y es su primera introducción en el norte de Chile, por lo cual la población microbiana constituyente de las placas de poliestireno quizás sean microorganismos oportunistas con alta capacidad de adherencia.

Los resultados indican que la producción de substancias inhibitorias es un fenómeno común entre bacterias aisladas de los substratos estudiados, proporcionando una ventaja competitiva a las bacterias capaces de producirlos sobre las bacterias no-productoras. Esta interrelación de competencia juega un rol de controlador en micro-hábitat epifíticos, como aquellos que pueden formarse en superficie de algas y substratos artificiales para el asentamiento de postlarvas de especies acuícola.

AGRADECIMIENTOS

Este estudio fue financiado por el proyecto FONDEF-CHILE Nº D00I1168.

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