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Revista de biología marina y oceanografía

versão On-line ISSN 0718-1957

Rev. biol. mar. oceanogr. v.36 n.2 Valparaíso dez. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-19572001000200001 

 

Revista de Biología Marina y Oceanografía 36(2): 123-127, diciembre de 2001

OBITUARIOS

 

En 1993 el Dr. Hans Brattström fue nombrado Profesor Honorario de la Universidad de Valparaíso. En esa ocasión se fotografió en la Estación de Biología Marina de Montemar, actualmente Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Valparaíso, e hizo recuerdos de su viaje a Chile. En la fotografía lo acompañan, a la izquierda el Profesor Nibaldo Bahamonde, participante de la Expedición Lund-Universidad de Chile; y a la derecha, el Profesor Hellmuth Sievers, en ese entonces Director del Instituto de Oceanología de la Universidad de Valparaíso.

 

Hans Brattström
(1908 - 2000)

El 26 de agosto del año 2000, falleció en Ljungbro, Suecia, a la edad de 92 años, el célebre científico y hombre de museo, investigador y motivador de las ciencias del mar de Chile, Hans Olof Brattström. Nacido en Skara , Västergötland, Suecia, el 10 de julio de 1908, sus padres fueron el funcionario bancario Gustaf Brattström y la profesora de educación básica Nanna Beer.

Estudió en Katedralskolan, Lund, donde también aprendió latín, egresando en 1926. En la Universidad de Lund siguió cursos de Zoología, Botánica y Geografía donde obtuvo los grados de Magister en 1934, de Licenciado en Filosofía en 1939 y de Dr. en Filosofía en 1941. Este último con su Tesis : «Studien uber die Echinodermen von Öresund»

Después de uno de sus primeros trabajos, la descripción de un parásito Ascothoracida obtenido de un erizo marino, ganó una beca para estudiar en el Museo de Trömso, Noruega y en las estaciones biológicas de Trondheim, Bergen, Herdla y Drobak. En el verano de 1937 fue invitado como Asistente, por Carl Dons, Conservador de la Estación Biológica de Trondheim, a recorrer durante cinco semanas los fiordos desde Trondheim a Finmark. Este sería definitivamente el comienzo de sus investigaciones marinas en Noruega. Durante sus estudios de Doctorado, en cuatro de los cinco años que duró la Segunda Guerra Mundial, estuvo en servicio como Oficial de Reserva de la Artillería de Costa, razón por la cual no le fue fácil continuar sus estudios.

En el período 1941 - 1949 fue Docente de Zoología en la Universidad de Lund. Allí conoció a su compatriota y gran científico marino, el Dr. Erik Dahl. En la férrea amistad de ambos se proyectó uno de los acontecimientos más provechosos para las ciencias del mar de Chile ocurridos durante la primera mitad del siglo pasado, la Expedición de la Universidad de Lund a Chile (1948 - 49). Este acertado estudio, gestado en un país tan lejano de Chile, coincidiría con otra feliz iniciativa gestada en nuestro país, la creación de la Estación de Biología Marina de la Universidad de Chile, en Montemar.

En 1948, antes de viajar a Chile, había presentado sus antecedentes curriculares a la Universidad de Bergen para postular al cargo de Profesor, puesto en el que fue nominado mientras se encontraba en Puerto Montt, debiéndose hacer cargo de éste en 1949. A su regreso de Chile asumió la dirección del Museo Zoológico de Bergen, institución que era una de las más grandes de su género en Escandinavia. Ésto incluía además la dirección, tanto de su Estación Biológica, la que había sido destruída durante la guerra y debía ser reconstruída desde los cimientos, como del Laboratorio Zoológico, responsable de la docencia. Ejerció como Profesor de Zoología de la Universidad de Bergen, en el período 1949-1962, y de Biología Marina en la misma Universidad, entre 1962 y 1978.

Chile siente por el Prof. Brattström una gran gratitud por su labor como líder de la Expedición de la Universidad de Lund a Chile (1948-1949), que sintetizó y renovó las bases del conocimiento de la fauna y flora costera de Chile. Su realización permitió a nuestros científicos dar solidez a la investigación y docencia universitaria, aspectos que recién se iniciaban en el área de la Biología Marina, Oceanografía y Pesca, incluída la Acuicultura, disciplina esta última que tan espectacular desarrollo ha logrado en el país en los últimos 50 años. Su última publicación sobre Chile fue editada en 1990, intitulada «Intertidal Ecology of the Northernmost part of the Chilean Archipiélago». Report n° 50 of the Lund-University Chile Expedition 1948-1949. (Sarsia 75:107-160). Este aspecto que a cualquier lector descuidado pudiera representar simplemente un error de apreciación que el Dr. Brattström hubiera cometido, motivado quizás por una imperfecta traducción del castellano, fue posiblemente su última gran contribución para nuestro país, motivada por ese gran amor que siempre manifestó hacia Chile, al denominar con su amplia visión de científico extranjero, como Archipiélago Chileno no sólo al Archipiélago de Chiloé, sino a la gran extensión que va desde Chacao al Cabo de Hornos.

Instituciones nacionales como la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar lo contaron entre sus miembros ilustres. También la Sociedad Chilena de Historia Natural, que lo designó Miembro Honorario, mientras que la Universidad de Valparaíso, en un gesto que la enaltece, lo nominó Profesor Honorario. La Universidad de Concepción bautizó como «LUND» a una de sus embarcaciones científicas en homenaje a la Expedición que él con tanto acierto dirigiera.

El Dr. Brattström estuvo también en laboratorios de Biología Marina de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Yugoeslavia, Mónaco, Bermudas, Panamá y Colombia. Asistió a numerosos congresos y simposia internacionales. Describió ocho especies nuevas para la Ciencia de: Ascothoracida, Hydrozoa, Polichaeta, Phoronida y Briozoa. Sus colegas han perpetuado su memoria en la descripción de 21 especies y un género que hoy llevan su nombre. Un número muy importante de sus comunicaciones científicas aparecieron en diversas revistas de circulación internacional. Otras de divulgación científica fueron escritas en Escandinavia, donde también fueron editados algunos compendios suyos sobre sistemática de vertebrados, de invertebrados y de biogeografía marina, entre otros. Una de sus mayores contribuciones a la ciencia fue haber fundado y editado durante muchos años « Sarsia», revista de gran prestigio internacional, publicada por la Estación Biológica de Spegrand, Blomsterdalen.

Algunos meses antes de morir y mientras planificábamos, con su colaboración, la presentación de un exposición conmemorativa de las actividades de la Expedición de la Universidad de Lund a Chile en el Museo Nacional de Historia Natural de Santiago, él tuvo le gentileza de enviarnos la primera parte de lo que él estaba escribiendo sobre la Historia de la Expedición. Hoy en su homenaje se publica en español, traducido desde el original en inglés.

Nibaldo Bahamonde y Pedro Báez *

* Los autores agradecen a Göran y Kerstine Brattström, a German Pequeño, a Jeannette C. D. Pequeño, a Helmuth Sievers y a Francisco Rey por la información bibliográfica que les hicieron llegar.

 

La Historia de la Expedición de la Universidad de Lund a Chile: de Gotemburgo a Valparaíso (Montemar)

Escrita por el Profesor Emérito Dr. Hans Brattström
Julio - Agosto 2000. (Traducido del original en inglés)

1. El comienzo

Durante la Segunda Guerra Mundial, Suecia fue cercada por Alemania y por los países ocupados por Alemania. Los suecos no podían viajar fuera de su propio país. Cuando terminó la guerra y fue posible viajar nuevamente al exterior, dos zoólogos marinos, Hans Brattström (37) y Erik Dahl (31), ambos del Instituto de Zoología y Museo de la Universidad de Lund, en el sur de Suecia, sintieron que era posible planificar una investigación en el extranjero. Ambos habían efectuado investigaciones en la región de Sound/Öresund, que separa Dinamarca de Suecia y une el salado Mar del Norte con las aguas salobres del Mar Báltico, y habían hecho estudios sobre aspectos de la fauna del Sound para sus respectivas tesis de Doctorado. Después de muchas discusiones y cuidadosas consideraciones concluyeron que sería interesante y valioso para ambos repetir estas investigaciones en un área semejante del hemisferio Sur y en un océano diferente al Atlántico.

Después de muchos estudios se consideró que la región situada al norte del archipiélago chileno, es decir Chiloé, sería el área donde las condiciones eran bastante comparables con las que se podían encontrar en aguas escandinavas. Esta área estaba conformada por un archipiélago extenso, con islas rocosas grandes y pequeñas, fiordos profundos y glaciares. La ciudad de Puerto Montt, en el extremo norte del área, sería de gran ayuda ya que se podría comprar todo lo necesario para la investigación planificada, encontrar espacio para instalar un pequeño laboratorio y tener también un lugar donde vivir. Mientras más lo pensaban más promisorio y tentador parecía el proyecto y después de mucho investigar los dos zoólogos decidieron hacer una Expedición al área de Puerto Montt en Chile. Como se pudo apreciar después, la elección de esta zona fue mejor de lo que pudo pensarse.

2. Los preparativos

Tan pronto como se tomó la decisión, se inició la planificación intensiva. Sin las atinadas recomendaciones de las autoridades pertinentes, el aspecto financiero del programa nunca hubiera podido ser resuelto. Los dos zoólogos necesitaban recomendaciones de toda clase de personas para las autoridades respectivas. Sin un soporte oficial no habría Expedición. Desde el comienzo, tanto el Director del Museo Zoólogico de Lund, profesor Bertil Hänstrom, como su colega, el profesor Torsten Gislén, apoyaron con entusiasmo los planes y, poco a poco, la mayoría del personal del Museo llegó a involucrarse más y más en los preparativos, de una u otra manera. Como préstamo, la Expedición obtuvo todo el equipo necesario para instalar un pequeño laboratorio de campo, desde microscopios a borradores, así como también artes de recolección, sin mencionar el consejo de los dos profesores y el deseo del profesor Gislén, quién naturalmente tenía la esperanza de obtener novedades y animales interesantes para exhibirlos en el Museo.

El rector de la Universidad de Lund, Profesor Assar Hadding, permitió que los dos Profesores viajaran como representantes de la Universidad, utilizando el nombre «Lund University Chile Expedition 1948-1949». También se obtuvo ayuda del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la Comisión de Comercio de Estocolmo, de la Oficina de Aduanas de Lund y de otras autoridades. Además se comprometió mucha ayuda por parte de las autoridades chilenas. Un gran número de personas con experiencia sobre Chile, entre ellos el profesor Carl Skottberg, quién había dirigido y tomado parte en expediciones al sur de Chile, tenían buenos consejos que dar. Fueron de gran ayuda las autoridades chilenas que estaban en Suecia, tanto por sus consejos como en otras formas.

Algo que más tarde probó ser extraordinariamente valioso, fue que los miembros de la Expedición, poco antes que ésta partiera, le habían escrito a famosos especialistas en varios grupos de animales, preguntándoles si ellos estaban interesados en describir, al finalizar la Expedición, los ejemplares de sus respectivas especia-lidades que se recolectaran. La respuesta de todos ellos fue afirmativa. Esta actitud positiva fue muy bienvenida. La Expedición ahora sabía de antemano que el material recolectado sería tratado por varios de los más renombrados especialistas a nivel mundial. Este gran interés derivaba simplemente de la falta de colecciones procedentes de esta área que era muy poco conocida, y de donde se podría esperar interesantes animales desconocidos. Este gran interés motivó que la Expedición recolectara mucho más que aquéllo que interesaba directamente a los miembros de esta Expedición.

Desde el comienzo los dos zoólogos habian obtenido un apoyo casi increíble para sus planes. Sin embargo, pronto se dieron cuenta que probablemente habían sido demasiado optimistas en la parte económica. Una Expedición como la planificada debía tener un costo relativamente alto y estábamos conscientes que el dinero no crece en los árboles. El dinero goteaba de a poco, pero estaba muy lejos de lograr la velocidad con que se requería. Por lo tanto, parecía necesario tomarlo con calma y quizás fuera necesario posponer la partida. Esto no sería una catástrofe, pero requeriría un trabajo extra y algunos cambios en el programa. Había tres caminos para resolver la situación económica.

La primera posibilidad y la más simple para reducir los costos de la Expedición era, por ejemplo, disminuír las horas de arriendo de embarcaciones, de modo que la misma pudiera ser utilizada en varios proyectos. No obstante, tal cambio acarrearía otros. Reducir los costos en esta manera no era la mejor opción.

De acuerdo con los planes, la Expedición debería construir un bote a motor en Suecia para ser utilizado en investigaciones costeras y para el transporte de científicos hacia y desde distintos lugares, donde una embarcación mayor no pudiera navegar. Otra manera de reducir considerablemente los costos sería eliminar el bote a motor, embarcación que se consideraba esencial para varios proyectos. Sin ella más de un proyecto se habría visto afectado.

El bote a motor fue considerado también como el bote salvavidas de la Expedición y podría ser usado como reserva, si surgía algún problema inesperado, que no pudiera ser resuelto con una embarcación mayor. Con un bote a motor siempre listo para ser usado, todos se sentirían seguros y además sería posible visitar áreas no accesibles a embarcaciones mayores.

Desde entonces y hasta última hora se excluyó la idea de reducir costos por cambios en el programa, de modo que llevar nuestro bote a motor a Chile fue considerado un «deber», aunque la situación económica aún no estaba resuelta. Por lo cual fue necesario buscar otras alternativas para reducir costos, las que en conjunto reforzarían el presupuesto rápidamente.

Una contribución que significó un gran ahorro fue que la línea sueca de vapores «Johnson Line» que hacía un tráfico combinado de carga y pasajeros entre Gotemburgo (Göteborg) y Valparaíso, ofreció generosa-mente el transporte gratuito, de todo el equipo pesado hacia y desde Chile, incluyendo el bote a motor, lo cual representó una ayuda financiera considerable. Otra apreciable reducción de costos fue posible a nivel local. Los dos auxiliares del Museo Zoológico, ambos carpinteros profesionales, fueron comisionados para construir en el taller del Museo, casi 100 cajas diseñadas para embalajes pesados. Estas se utilizaron para transportar las cinco toneladas de equipo pesado y delicado hacia y desde Chile. Se compró sólo el material, ya que el costo de producción fue gratuito.

Lentamente los vacíos del presupuesto se fueron llenando con estas pequeñas cantidades de dinero y regalos, aunque estas contribuciones no fueron suficientes. Por lo tanto, la Expedición se preparó para postergar la partida, en la eventualidad que no fuera posible conseguir la totalidad del financiamiento requerido. Eso fue lo que realmente ocurrió.

No obstante, sucedió un hecho inesperado, de aquéllos que a uno lo hacen sentirse supersticioso. Un día, caminando por la ciudad el Dr. E. Dahl se encontró con un profesor conocido, cuyo nombre desafortunadamente se ha olvidado, con quién se detuvo a conversar. Este profesor le expresó que conocía muy bien los planes de LUCE y sabía que la parte económica de la Expedición aún no estaba resuelta. El sabía ésto porque era miembro de la Royal Physiographical Society en Lund y era miembro de su Comité de Subvenciones, y examinaba todas las solicitudes que se hacían a la Sociedad relacionadas con subsidios, tanto para investigación como para viajes científicos.

La Sociedad había asignado recientemente una pequeña cantidad para LUCE. El conoció nuestra situación y estaba convencido de la importancia de realizar la Expedición y creía necesario solicitar una cantidad más sustancial. El mencionó algo que los miembros de LUCE no conocían. Suecia recién había establecido un Consejo Estatal de Investigación, el cual otorgaba subvenciones mucho mayores.

El Consejo se reuniría a corto plazo, por lo que sugirió que LUCE enviara una solicitud, la que se hizo de inmediato. Como él integraba el comité que seleccionaba estas solicitudes ahora estaba en situación de informar con mayores detalles sobre la Expedición.

Se envió una petición por una cantidad considerable y, maravilla de maravillas, LUCE fue provista con una de las sumas más altas que el nuevo Consejo haya puesto a su disposición. Ya no había más problemas económicos. Ahora era necesario trabajar rápidamente, acelerando los preparativos para que LUCE pudiera iniciar sus trabajos en Chile en la primavera austral. Muy pronto todos los preparativos estuvieron listos y la gran aventura comenzó.

3. Gotemburgo - Valparaíso, una lección de biología tropical

Después de más de tres años de planificación y preparación, la Expedición estuvo por fin lista para partir. El 6 de agosto de 1948, sus integrantes dejaron Gotemburgo para embarcarse a la semana siguiente en el M/S «Brasil», para el largo viaje a Valparaíso. Pensaron que eran 32 días de descanso bien ganado. Pero forma parte de la naturaleza de la gente de museo recolectar lo que haya donde y cuando sea. Por eso, con permiso del capitán, se amarró a la cubierta de paseo una de las cajas de empaque. Ésta contenía una red para plancton, una red entomológica, anestésicos y frascos de vidrio para muestras de a bordo y de las bahías. Fue una buena medida. En una embarcación como «Brasil» muchos insectos, arañas, etc., se ocultaban en cualquier parte, algunos escapaban, por ejemplo, de un cargamento de plátanos de un viaje anterior que no había sido descargado. Un número importante de insectos y otros animales pequeños fueron recolectados a bordo. También se capturaron, ocasionalmente, algunos ejemplares marinos. Por supuesto que para prepararlos se le restó un tiempo considerable al sueño. Los expedicionarios podían dormir, caminar en la cubierta de paseos, sumergirse en piscinas en los trópicos y releer libros, que habían leído muchos años antes. Para los miembros de la Expedición su primer viaje en barco a través de aguas tropicales llegó a ser una larga y excelente lección de fauna marina en el mar tropical.

El 10 de septiembre de 1948, después de 32 días en el mar, los miembros suecos llegaron a su destino, Valparaíso. De acuerdo con los planes, habían dejado el Atlántico Norte, cruzado el Ecuador y alcanzado Valparaíso, en el Pacífico Sur.

4. Valparaíso - Montemar:

La Expedición tuvo una recepción en Valparaíso. Tanto el Embajador Sueco en Santiago, Curt Hazzel con su familia, el Cónsul General de Suecia en Valparaíso, Juan Lundberg y Mr. Gustaf Helling, también del Consulado General, llegaron a bordo a dar la bienvenida a los jóvenes zoólogos desconocidos. Los dos últimos visitantes mencionados, al ser requeridos actuaron como consejeros financieros de la Expedición. Otros que concurrieron fueron el Dr. Olaf Olsen, Cónsul General de Chile en Suecia, el único chileno que se había reunido antes con los miembros suecos. Una vez lo habíamos visitado en Estocolmo para presentarnos, hablarle sobre los planes de la Expedición y pedirles consejos e información útiles.

El profesor Parmenio Yáñez, su colega Profesor Francisco Riveros, ambos de la Estación de Biología Marina de la Universidad de Chile, estuvieron también presentes. El Profesor Yáñez, Director de la Estación, fue el único zoólogo chileno que conocía todos los planes de la Expedición después de años de correspondencia. Con él la Expedición llegó a discutir posibles problemas y espontáneamente tomó una gran responsabilidad por ésta. Siempre estuvo deseoso y listo para resolver los posibles problemas.

Un fotógrafo de la prensa local estuvo a nuestra llegada a la bahía y su diario mencionó el arribo de la Expedición. El superintendente de la Dirección de Aduanas de Valparaíso, Don Emilio Court, fue amable y allanó los problemas con las autoridades locales en relación con la internación de nuestro bote a motor y de el ingreso del bote y de las cinco toneladas de equipo. Lo único que tuvimos que pagar fue un impuesto simbólico, equivalente a un kilo de sal común de mesa.

Las primeras dos semanas la Expedición permaneció en Montemar. Dos fueron las razones principales:

La primera fue que los Dres. Brattström y Dahl tenían que hacer varias llamadas formales a las autoridades en Santiago para presentar la Expedición, agradecer las primeras muestras de interés, dar a conocer los planes actuales y solicitar algunas ayudas. Hubiera sido poco práctico, gasto inútil de tiempo y dinero ir primero a Puerto Montt y luego regresar a Santiago. Además, parecía lógico aclarar con las autoridades cualquier duda antes de partir.

La segunda razón para permanecer en Montemar fue su Estación de Biología Marina. Había que familiarizarse con la fauna costera, estudiar dónde y cómo viven las diferentes especies, sus colores, etc. Como la fauna de Montemar en conjunto era la misma del Sur, los estudios en Montemar llegaron a ser introductorios a los de Puerto Montt. En Montemar LUCE también tuvo acceso a la biblioteca y a los consejos del Prof. Yáñez y de todo su personal. Voluntariamente, el Profesor Yáñez enseñó a los miembros de la Expedición todo lo que pudo, no sólo sobre la fauna, sino también acerca de los hábitos alimentarios de los chilenos y sobre el lenguaje. El llegó a ser un protector voluntario de la Expedición. Todo lo que enseñó a los miembros de la Expedición fue importante para ellos en Puerto Montt...