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Revista Facultad de Ingeniería - Universidad de Tarapacá

On-line version ISSN 0718-1337

Rev. Fac. Ing. - Univ. Tarapacá vol.14 no.1 Arica Apr. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-13372006000100001 

 

Rev. Fac. Ing. - Univ. Tarapacá, vol. 14 No. 1, 2006, pp. 3-4

EDITORIAL
In English

 

NUEVOS CAMINOS EN LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Las más recientes políticas nacionales en materia de investigación científica tienen como propósito aumentar la capacidad innovadora, esto porque se ha detectado que uno de los factores críticos de nuestro crecimiento como país es la escasa innovación, principalmente tecnológica.

Para aumentar esta capacidad innovadora que el país requiere, es que se están implementando principalmente dos medidas: el aumento de recursos humanos calificados, (llámese doctores, investigadores y técnicos) las cifras respecto de este punto hablan claro, Chile cuenta con 3.500 investigadores, en cambio México cuenta con 25.000, Argentina cuenta con 35.000 y Brasil cuenta con 50.000 (Fuente: Discurso 2.004, Presidente de CONICYT). La fórmula entonces es aumentar especialmente el número de doctores, donde las cifras son porcentualmente iguales a las indicadas anteriormente. La otra medida dice relación con el apoyo decidido a la investigación que conduzca al desarrollo, I+D, lo que implica vinculación Universidad-Empresa.

El resultado esperado es el aumento de la investigación científica y por tanto un impacto en la creación de conocimiento, innovación y finalmente desarrollo sustentable, traducible en calidad de vida y medioambiente adecuado. Estas políticas nos indican que debemos cambiar.

¿Por qué se debe cambiar?

Indudablemente esta nueva postura implica cambiar la forma tradicional de hacer investigación en las universidades y la fórmula tradicional de captar dinero para investigar.

El hacer investigación, desde la mirada tradicional, se entendía como ganar un concurso, desarrollar la investigación correspondiente e informarla a la Dirección de Investigación y, a veces, no siempre, exponer los resultados en un Congreso, rara vez publicar los resultados. Generalmente el proceso terminaba con la entrega de un informe final y con un certificado que decía que se había concluido satisfactoriamente la investigación. Esta forma de investigar, para muchos, todavía es “la forma”. El mayor uso que tenía el “producto” de la investigación era acrecentar el currículo del investigador. Esto se puede ejemplificar diciendo que ha habido académicos que han ganado, durante su trayectoria, proyectos de investigación, con fondos institucionales y que nunca han publicado nada. También quiere decir que el conocimiento logrado quedaba guardado en una oficina y nadie más que los investigadores lo conocía. Constituyen un ejemplo también los proyectos FONDECYT (Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico), pues esta institución no financia publicaciones y hasta hace unos años atrás tampoco exigía publicaciones en revistas indexadas.

Sin embargo, esta manera de hacer investigación ha ido cambiando, no diría que muy lentamente, pero en un plazo de tres a cuatro años, las distintas fuentes que financian investigaciones, en distintos niveles, han ido modificando sus exigencias: FONDECYT (Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico) solicita como producto, publicaciones en revistas indexadas, FONDEF (Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico) solicita innovación y desarrollo de nuevos productos, procesos o servicios, o mejoramiento de los existentes, factibles de incorporar al mercado nacional e internacional, las universidades solicitan publicaciones en revistas indexadas (ISI fundamentalmente), etc.

Estos son cambios que ratifican que hay nuevas políticas para investigación científica en el país y que por tanto las universidades debemos, si queremos desarrollarnos como universidad compleja, adecuarnos a ellas, cambiando las que tenemos. Esto también si es que queremos, por esta vía,  incrementar el aporte fiscal.

¿Qué y cómo se debe cambiar?

Frente a esta realidad, las universidades tienen la gran tarea. Los estudios y análisis de la realidad de la investigación en las universidades chilenas, cada vez son más específicos y detallados y nos reflejan claramente quienes somos en materia de investigación, de la misma forma nos señalan cuáles son las tareas más urgentes, que cada universidad tiene, de acuerdo a su radiografía. Con esos antecedentes más las políticas nacionales se deben trazar los caminos a seguir, si es que se quiere contribuir al desarrollo de la región y del país.

De acuerdo a lo anterior,  las universidades debieran realizar algunos de los siguientes cambios:

1. Convertirse en plataformas de nuevas tecnologías. Hacer quiebres tecnológicos con impacto notorio en la empresa.

2. Incrementar la investigación aplicada y con atención a los problemas de la región en la que está inserta la universidad.

3. Generar innovación para el desarrollo: I + D es la fórmula.  Es el rasgo distintivo de la investigación actual.

4. Preparar personas con espertizaje técnico en áreas tan específicas como: biohidrometalurgia, automatización y robótica, bioinformática o biología seca, geotécnica, etc. Áreas requeridas en el norte de Chile.

5. Vincular el postgrado con la investigación y la creación de conocimiento.

Estos son algunos ejemplos de cambios y ellos dependen de las características de cada universidad. Además, en todo lo que emprendan, las universidades deben demostrar eficiencia, diferenciación competitiva (tanto por costos como por calidad), adecuación, capacidad de respuesta rápida, flexibilidad, entre otros rasgos.

En todo este escenario, surge otra pregunta: ¿Qué ocurre con las ciencias sociales, con las humanidades?. Ellas son vitales para hacer sociedad y dar sentido a los avances del conocimiento, es un cambio que no se ha planificado y que esperamos que se haga como fue prometido también en un discurso público. Por lo tanto, igualmente hay que estar preparado para los cambios que faltan.

Finalmente, la misión de la universidad, su plan estratégico y sus políticas, si queremos entrar en la competencia dura, deben reflejar este nuevo escenario.


  Victoria Espinosa Santos
Directora
Dirección Investigación - Universidad de Tarapacá
Arica, Chile