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Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos v.39 n.61 Valparaíso 2006
doi: 10.4067/S0718-09342006000200004
| Revista Signos 2006, 39(61) 205-229 ARTÍCULOS Marcas de subjetividad y argumentación en tres Marks of the subject and marks of argumentation in three
Carmen López Dirección para correspondencia RESUMEN En el presente trabajo se lleva a cabo un estudio de rasgos gramaticales relevantes en español desde un punto de vista funcional, en cuanto a que pueden asociarse con una función semántico-pragmática en el discurso (Halliday, 1994; Biber, Conrad & Reppen, 1998). Concretamente, se analiza la ocurrencia de rasgos gramaticales asociados a dos características textuales, la subjetividad y la argumentación, en tres géneros de discurso: géneros didácticos (manual escolar, manual de escuelas profesionales, etc.), géneros divulgativos (artículo de divulgación, monografía, ensayo, noticia científica, etc.) y géneros que regulan conductas (contratos, acuerdos, leyes, etc.). Se parte de textos incluidos en el corpus de la Real Academia Española (RAE), disponible en Internet, con el propósito de obtener y cuantificar de forma automática los rasgos observados. Los resultados apuntan a diferencias gramaticales características de cada género, tanto desde una perspectiva cuantitativa como cualitativa, en el sentido de que las unidades lingüísticas observadas se utilizan en combinaciones con otros elementos gramaticales que son peculiares de cada forma textual específica. Palabras Clave: Géneros discursivos, rasgos gramaticales, lengua española. ABSTRACT In this paper we study grammatical features relevant in Spanish from a functional point of view, to the extent that they can be associated with semantic and pragmatic functions of discourse (Halliday, 1994; Biber, Conrad & Reppen, 1998). Specifically, we analyse the occurrence of grammatical features associated with two textual characteristics, subjectivity and argumentation, in three discourse genres: didactic genres (school book, professional school manual, etc.), popularized genres (popularized article, popularized book, review, etc.), and behaviour-regulating genres (contract, agreement, law, etc.). In this research we study texts included in the corpus of the Royal Academy of Spanish Language (RAE), available in Internet, in order to obtain and to quantify automatically the features observed. The results show differences in grammatical characteristics of each discourse genres, both from a quantitative perspective and a qualitative one, in other words, the grammatical units observed are used in combinations with other linguistic elements characteristic of each specific text form. Key Words: Discourse genres, grammatical features, Spanish language.
INTRODUCCIÓN La problemática de los géneros discursivos (Charaudeau, 2004; Swales, 1990, 2001) sigue suscitando preguntas de investigación y enfoques de estudio diversos en el ámbito del análisis del discurso. Ordenar las unidades textuales en “clases” genéricas con unas características prototípicas constituye un punto de partida básico para el análisis del discurso, esto es, para la descripción del uso de la lengua (española en nuestro caso) en contextos específicos de comunicación.
El contenido especializado —relacionado con la investigación, el enriquecimiento y la difusión de la ciencia, la técnica o las humanidades— puede comunicarse discursivamente, por lo tanto, con una gran variedad de formas textuales, según quién sea el destinatario de la comunicación (especializado, en formación o lego), cuál sea el área de conocimiento (profesional, científica, técnica, humanística) y el modo de transmisión (oral, escrito, audiovisual, etc.). Estos factores pragmáticos determinan las opciones que se toman en los distintos planos de organización del texto: tanto en el plano global o macrotextual (organización de la información, secuencias textuales predominantes) como en el plano oracional o microtextual (rasgos fónico-gráficos, gramaticales y léxicos caracterizadores). En esta línea, en el presente artículo se busca establecer relaciones entre la dimensión situacional y funcional de los textos y el plano oracional o microtextual (Ciapuscio, 2003), en tres géneros de especialidad distintos. Estudios previos (Ciapuscio, 1992; López & Torner, 2005) sobre comunicación del saber especializado en español, han mostrado que las marcas de persona y las marcas de conexión lógica y argumentativa constituyen características textuales relevantes para dar cuenta de la peculiaridad de determinados géneros de discurso. Por ello, en este trabajo se parte de estas dos características textuales —y sus correspondientes marcas gramaticales— para contrastar su uso en tres géneros de comunicación especializada. Esta caracterización se lleva a cabo con la metodología de la lingüística de corpus, que permite obtener de forma automática los datos gramaticales que interesa observar. En el siguiente apartado 1 se presentan las bases teóricas en las que se sustenta este trabajo; a continuación, en el apartado 2, se detallan las unidades que se analizan —los rasgos gramaticales con función discursiva seleccionados— y se describen los tres géneros de discurso analizados, para luego abordar en el apartado 3 el corpus de estudio y la metodología de obtención de los datos; el análisis de los rasgos gramaticales considerados y el contraste de su uso en los tres géneros estudiados se realiza en el apartado 4; finalmente, en las conclusiones se resumen las diferencias más relevantes observadas en los tres géneros abordados en cuanto al uso de las marcas de subjetividad y argumentación: estos usos diferenciados reflejan en cada género especializado su función comunicativa predominante (enseñar, informar, regular conductas). 1. El concepto de género discursivo: perspectivas de estudio para los discursos especializados Otra gran línea de trabajo sobre los géneros discursivos es la que procede de la lingüística aplicada a la didáctica de la lengua y a la enseñanza de la composición escrita con fines específicos, ya sean científico-académicos o profesionales (Bhatia, 1993; Dudley-Evans, 1994; Upton & Connor, 2001). Como ha señalado Swales (2001), la palabra “género” en las investigaciones sobre análisis aplicado del discurso aparece por primera vez en varias obras de la década de los 80 (Tarone, Dwyer, Gillette & Icke, 1981; Swales, 1981). En estos trabajos se analizan artículos de investigación con el objetivo de determinar los contenidos lingüísticos y discursivos que han de ser aprendidos para lograr competencia en el uso de la lengua con finalidades específicas. Finalmente, destaca la investigación desarrollada en la teoría de las tipologías textuales de la lingüística textual alemana (Gülich, 1986; Göpferich, 1992, 1995, 2000; Gläser, 1993). El análisis de las denominadas “clases textuales” persigue elaborar “modelos” teóricos que expliquen el saber que los hablantes tienen de una lengua acerca de los géneros que utilizan. Esto es, el objetivo en este enfoque es elaborar una teoría explicativa de la competencia “genérica” de los hablantes. En esta línea, Ciapuscio (2003) ha desarrollado una tipología de multiniveles para el discurso especializado, que distingue entre varias dimensiones (funcional, situacional, de contenido semántico y léxico-gramatical). Las distintas perspectivas señaladas sirven para establecer el punto de partida de la investigación que se presenta en estas páginas, en la que se integran las diversas aportaciones. Nuestra aproximación al estudio de los géneros de discurso especializado se puede caracterizar de aproximación lingüístico-textual funcional y retórica, en la que se interrelacionan el plano lingüístico o microtextual (gramatical) y las dimensiones situacional y funcional (pragmáticas) de los textos. La posición reciente de Swales (2001), que aboga por una noción de género más centrada en la forma, constituye un camino productivo para el análisis de estructuras lingüísticas recurrentes en contextos de comunicación especializados. En un enfoque lingüístico-textual, la teoría del género de discurso permite sistematizar la relación entre lo contextual —o pragmático— y el sistema lingüístico. Gläser (1993) destaca como rasgos caracterizadores de cada género de comunicación especializada los siguientes:
En un estudio previo, con un corpus de textos académicos (López & Torner, 2005) se observó que en el género “examen” destacan rasgos sintáctico-discursivos en relación con las siguientes características:
Cada uno de estos rasgos discursivos es posible observarlos con el análisis de determinadas formas gramaticales que los reflejan. De este modo, se relacionan rasgos gramaticales y su frecuencia en un texto con su interpretación cualitativa, esto es, con su función en el contexto del género discursivo en que se emplean. Para el análisis que se presenta a continuación, se tienen en cuenta dos tipos de rasgos gramaticales. En primer lugar, se caracteriza la perspectiva del autor respecto al tema —en relación con la objetividad y el distanciamiento del escritor en el texto—, estudiando el uso de la primera persona plural inclusiva en presente de indicativo y los pronombres de primera y segunda persona, en contraste con el uso del pronombre ‘se’ en oraciones pasivas e impersonales reflejas; además, se observa el uso de elementos que expresan modalidad en el discurso, esto es, que indican la actitud del sujeto hablante ante lo que dice, a través de verbos modales de tipo deóntico (como ‘deber’ o ‘haber de’) o de tipo epistémico (‘poder’, ‘soler’). En segundo lugar, con el fin de describir la coherencia lógica y argumentativa en relación con la superestructura textual de cada género abordado, se estudian algunas marcas gramaticales que contribuyen a dar unidad al discurso expositivo: en concreto, observamos el empleo del nexo ‘si’ en subordinadas condicionales, y el empleo de conectores y marcadores discursivos que contribuyen a construir el esquema (o superestructura) que para la argumentación formulan los analistas del discurso (van Dijk, 1978; Charaudeau, 1992). Con ambos tipos de unidades —de contenido condicional y de contenido argumentativo—, se explicitan relaciones lógicas relevantes en las clases de discurso que abordamos, relacionadas con la comunicación entre expertos y no expertos. En estudios previos, se observó la relevancia de los enunciados condicionales en la construcción de los textos científico-académicos (Battaner, López & Torner, 2005) y una frecuencia de uso significativa de nexos argumentativos y contraargumentativos tanto en el nivel oracional (con función intraoracional) como en el nivel textual (con función supraoracional) de los textos académicos expositivo-argumentativos (López & Torner, 2005). Un paso necesario, pues, para el análisis del uso del español en los géneros especializados es establecer, como se hace en Biber, Conrad y Reppen (1998), el conjunto de rasgos lingüísticos que en una lengua determinada desempeñan una función en el contexto del género discursivo en que se utilizan. En Parodi (2005) se establece una relación de 65 rasgos lingüísticos que en español presentan asociaciones funcionales, a partir del cotejo de bibliografía relevante en el tema y condicionada por las posibilidades de marcaje e interrogación que brindan los procedimientos tecnológicos disponibles para la investigación automatizada. La descripción de estos rasgos gramaticales y funcionales permite abordar la caracterización del español empleado en los discursos de especialidad y dar cuenta así de su especificidad con respecto a los discursos generales. En este sentido, el presente análisis persigue también relacionar el plano funcional de un texto y el plano formal-gramatical, en el marco del contexto sociocultural en que ambos planos se despliegan: el género de discurso. 2. Unidades de análisis y géneros estudiados Según los estudios previos reseñados en el apartado anterior, para el presente trabajo se han seleccionado ocho rasgos gramaticales que pueden ser analizados en español desde una perspectiva funcional. Estos rasgos son los siguientes: Tabla 1. Rasgos gramaticales seleccionados.
Los seis primeros rasgos —del (1) al (6)—, relativos, por un lado, al morfema verbal de primera persona plural, los pronombres de primera y segunda persona, y el pronombre ‘se’; y, por otro lado, a verbos modales, han sido caracterizados en los estudios sobre el tema como marcas de la subjetividad u objetividad de un discurso, esto es, como marcas de la presencia o ausencia del autor en su texto. Así pues, la desinencia verbal de primera persona del plural es habitualmente empleada en el discurso de divulgación para incluir al interlocutor y en ocasiones ordenar la interacción y asegurarla (Ciapuscio, 1992). El valor modalizador de auxiliares como ‘deber’, ‘haber de’ o ‘poder’, por ejemplo, se ha destacado en distintos trabajos sobre el español académico y científico (Vázquez, 2001; López, 2002; Parodi, 2005; López & Torner, 2005). En cuanto al segundo grupo de rasgos, (7) y (8), tiene que ver con la relación lógica de causa y con la orientación argumentativa del texto (Parodi, 2005; Battaner, López & Torner, 2005; López & Torner, 2005). Estos ocho rasgos se han cuantificado e interpretado por su frecuencia de uso en tres géneros de discurso, relativos a la comunicación entre expertos y no expertos. Siguiendo a Gläser (1993), distinguimos en el campo de la comunicación no experta o de divulgación entre tres clases de géneros:
Cada uno de estos géneros tiene objetivos comunicativos distintos y se caracteriza por diferentes estrategias textuales. Como hemos dicho, en el presente trabajo interesa relacionar, con el apoyo de herramientas informáticas, dos características textuales relevantes de estas clases de textos —la personalización/despersonalización discursiva y la conexión lógica y argumentativa— con el objetivo que persigue cada género discursivo: fin didáctico, de difusión masiva o regulador de conductas. Es posible llevar a cabo esta relación con el análisis de las marcas (detalladas en la Tabla 1) que reflejan gramaticalmente las dos características textuales consideradas. 3. Corpus del estudio y obtención de los datos Para un análisis cuantitativo de los rasgos gramaticales seleccionados, se requiere partir de un conjunto de textos digitalizados, agrupados por géneros discursivos. Resulta rentable, por su accesibilidad, partir del Banco de Datos del Español que la Real Academia Española (RAE) ha puesto a disposición de los investigadores2. Dados los fines del presente estudio, el análisis gramatical del español en la comunicación entre expertos y no expertos, se ha considerado que el diseño del Corpus Diacrónico del Español (CORDE) de la RAE podía servirnos como una primera aproximación a los géneros especializados considerados. La distribución genérica de este corpus permite analizar los rasgos gramaticales seleccionados por conjuntos de textos agrupados en géneros. Para que los resultados colinden con el español más actual, se han seleccionado textos producidos en el lustro comprendido entre 1970-1975, excepto para el género directivo, en que se ha tenido que ampliar la franja temporal para poder tener acceso a un documento incluido en el género Ordenamientos y Códigos Legales del CORDE; otra restricción ha sido la de limitar los textos a los escritos del español peninsular. Por lo tanto, el subcorpus digital del CORDE estudiado reúne las características que se presentan en la siguiente Tabla 2: Tabla 2. Subcorpus del CORDE.
A continuación se presentan los documentos del CORDE obtenidos a partir de las especificaciones anteriores, que constituyen los textos de los que se han extraído los datos: Tabla 3. Documentos analizados del CORDE, España.
Estos son los textos que proporciona el CORDE después de la aplicación de los criterios escogidos; en cada género el número de textos varía y, por ello, el número total de palabras de cada grupo es distinto. No obstante, se considera que el contraste entre el conjunto de documentos ofrecido por el Banco de Datos de la RAE puede ilustrar algunas tendencias de uso de la lengua en cada uno de los géneros especializados considerados. Las dos páginas capturadas del corpus CORDE consultado que se muestran a continuación ejemplifican la forma como han sido obtenidos los datos que analizamos en el apartado que sigue: Figura 1. Selección de textos para la consulta del género didáctico.
4. Análisis de los datos Se presenta a continuación en porcentajes relativos el número de ocurrencias de cada rasgo gramatical considerado. Los resultados obtenidos apuntan a diferencias en la frecuencia de uso de estos rasgos gramaticales en cada uno de los géneros considerados. En primer lugar, se analizan los rasgos gramaticales que tienen que ver con la subjetividad en el discurso; en segundo lugar, se comentan las marcas lingüísticas que contribuyen a organizar de forma lógica y argumentativa un texto. 4.1. Marcas gramaticales de personalización y modalización En relación con los rasgos gramaticales asociados a la subjetividad, se observa en la Tabla 4 que las marcas de despersonalización son más utilizadas que las de personalización en los tres géneros analizados. Los porcentajes relativos de uso de la forma ‘se’ son superiores, en los tres géneros, a las formas gramaticales que personalizan: Tabla 4. Porcentajes globales de marcas de personalización/despersonalización.
La alta frecuencia de uso de las construcciones con ‘se’ en todos los casos muestra el aporte informativo que caracteriza a las tres clases textuales analizadas, en que se “comunica” información que es nueva o desconocida para el destinatario. Este rasgo evidencia la intención de presentar la información tematizando el evento verbal con un estilo despersonalizado, característico de la comunicación especializada. Por lo tanto, los resultados globales que muestra la Tabla 4 en relación con las marcas de despersonalización y personalización del discurso, no permiten discriminar peculiaridades en relación con la subjetividad en ningún género concreto. Las diferencias entre los tres géneros abordados tienen que ver con el tipo de marcas de persona empleadas, y no con la mayor subjetividad u objetividad del discurso. Es lo que permite observar la siguiente Tabla 5, que desglosa los porcentajes relativos de las marcas de personalización de la Tabla 4 en tres rasgos gramaticales: verbos en primera persona plural, pronombres de primera persona y pronombres de segunda persona. Tabla 5. Rasgos gramaticales asociados a la personalización/despersonalización.
Como reflejan los datos, es en el género didáctico donde concurren con mayor frecuencia los rasgos asociados a una producción personalizada: destaca el uso de los pronombres de primera y de segunda persona. No obstante, es el género divulgativo el que emplea un mayor número de verbos en primera persona del plural. En los dos ejemplos que siguen, observamos tanto el uso del nosotros inclusivo en la primera noticia, que incluye al autor en un grupo (Calsamiglia & Tusón, 1999), como el empleo del nosotros de modestia en el segundo ejemplo:
En cuanto a los otros géneros, la personalización en el género didáctico tiene mucho que ver con un uso de un ‘nosotros’ con función de regular la interacción que se establece entre el autor del manual y el estudiante destinatario del libro:
Los pronombres de primera persona, como se observa en la Tabla 5, son muy frecuentes en los textos didácticos seleccionados, concretamente el pronombre ‘yo’, pero no con un valor funcional, que es el que interesa tener en cuenta para este trabajo, sino utilizado como una primera persona formal (metalingüística). Esta circunstancia se debe al campo temático que se aborda en uno de los manuales, concretamente en la Historia de la Filosofía de Julián Marías (1993), en que se utilizan como ‘agrupaciones’ frecuentes —así se denominan las combinaciones de dos o más palabras en la propia herramienta de consulta de la RAE— las siguientes formas, con un valor terminológico: ‘el yo y el no-yo’, ‘yo soy yo y mi circunstancia’, ‘yo puro’, ‘yo empírico’, ‘yo en el mundo’, etc. En este mismo manual, también es frecuente el uso cortés de la segunda persona, ‘usted’, en el prólogo; las 8 ocurrencias cuantificadas corresponden exclusivamente a este documento. En este sentido, son significativos en el género didáctico los usos de pronombres de segunda persona: es destacable el uso del pronombre-sujeto ‘tú’ en los libros de texto de Bachillerato del subcorpus analizado. Este rasgo se explica por el tipo de destinatario del manual (distinto al del manual de J. Marías) y por el tipo de relación interpersonal que se establece en el contexto escolar4:
En cambio, en los géneros divulgativo y directivo las formas personales comentadas hasta ahora tienen nula o poca presencia. Un rasgo destacable en el caso de los textos divulgativos es el poco uso de pronombres de 1ª persona (0.114%); los ejemplos que se recogen son del adjetivo pronominal ‘nuestro’, que en los textos de prensa se relacionan con la referencia a la fuente de información, introducida entre paréntesis (“de nuestra redacción”, “de nuestro corresponsal”). En cuanto al texto directivo, es destacable el uso de pronombres de 1ª persona. Al tratarse de un documento no actual (data de 1927) muestra un estilo personalizado que en los textos directivos más recientes tiende a evitarse. El siguiente ejemplo ilustra este uso personalizado:
En cuanto a los usos del pronombre ‘se’, como un rasgo negativo del estilo personalizado, y por lo tanto, un elemento que caracteriza los textos más objetivos, se observa que el mayor número de casos se evidencia de nuevo en el género didáctico (1.376%). Las construcciones con la forma ‘se’ pueden ser de distinta naturaleza: pueden constituir oraciones pasivas reflejas, impersonales o construcciones reflexivas; son las pasivas reflejas y las impersonales las que interesan en este estudio. A partir de las herramientas informáticas disponibles, resulta interesante contrastar, como venimos haciendo, las ‘agrupaciones’ o combinaciones gramaticales más frecuentes en las que se usa la forma ‘se’ en cada uno de los géneros de discurso considerados. En este sentido, se observa que en el género didáctico son frecuentes combinaciones del tipo: “se entiende por”, “se emplea” (y también, aunque no son formas impersonales, “se trata de”, “se llama”, “se denomina”). En el género divulgativo las construcciones más frecuentes son las pasivas pseudo-reflejas o reflejas formales sin agente expreso: “se realizan”, “se registraban”. Constituyen una estrategia gramatical utilizada para tematizar el evento denotado por el verbo. Finalmente, en el género directivo predominan las construcciones impersonales con ‘se’: “como se ha dicho / se dijo”, “como se ha visto”, “no se comprende”, “se le asimile”, “no se acude”, “se discute”, etc. En estos usos coincide con las construcciones que se emplean en los géneros didácticos. Sobre el uso de los verbos modales, los datos que se obtienen del subcorpus informatizado consultado se muestran en la Tabla 6, donde se destacan de nuevo en negrita los porcentajes relativos más elevados. En este caso, es el género directivo el que presenta un mayor porcentaje de usos tanto de auxiliares deónticos como epistémicos: Tabla 6. Verbos modales.
El objetivo pragmático que da razón de un género directivo explica los porcentajes más elevados de estos usos: un reglamento se define como un conjunto de órdenes que dicta una autoridad competente para que se lleve a cabo una ley o para que funcione una determinada corporación. Las reglas se disponen en este tipo de género para que puedan ser seguidas: de ahí que las expresiones con ‘deber’ o ‘poder’ sean relativamente más empleadas que en los otros dos géneros. En cuanto al contexto lingüístico en que se emplean estos auxiliares modales, en la expresión de la necesidad (modalidad deóntica), destacan las diferencias más significativas entre los géneros. En el género didáctico, la expresión de la necesidad va ligada al imperativo de la adquisición del conocimiento, a la labor pedagógica; en este sentido, como ‘agrupación’ más frecuente se encuentra la expresión “ha de entenderse”, en el presente de la situación enunciativa (como en el uso también significativo de formas como “hemos de entrar”). En cambio, en el género divulgativo lo más usual es plantear la necesidad en tiempo futuro, y no presente, en estructuras del tipo “habrá de ofrecernos”, “habrá de producirse”. Con estas formas de predicción, el autor pone de manifiesto la expresión de la argumentación, frente a los usos de los auxiliares deónticos en el género didáctico. En el género directivo, predominan también los futuros (“habrá de consultarlo con la...”) con valor de mandato. Del mismo modo, el auxiliar ‘haber que’ presenta unas concordancias caracterizadoras del género didáctico: “hay que distinguir”, “hay que tener en cuenta”, “hay que destacar”, “hay que citar”, con verbos que apuntan al discernir del acto de enseñar y aprender. En cambio, no se emplean las construcciones con este verbo auxiliar en los otros dos géneros, el género divulgativo y el género directivo (solo se registra un caso en un documento divulgativo y ninguno en el documento directivo). Otros usos distintivos son los del auxiliar ‘tener que’, en el caso de los textos didácticos también muy ligado a la presentación de la información, en primera persona del plural pedagógico, en presente, futuro hipotético y condicional: “tenemos que resolver”, “tendremos que limitarnos”, “tendríamos que acudir”, “tendríamos que demostrar”. Son combinaciones que nunca aparecen en los otros géneros. El empleo de ‘poder’ y ‘soler’ también distingue a los géneros analizados entre sí. La forma ‘soler’ para la expresión de la probabilidad solo se emplea en los libros de texto y manuales: “suelen ser”, “suele llamarse”, “suele definir”, “suele apreciar”. El auxiliar ‘poder’ con valor epistémico se emplea con formas de presente y condicional en los textos didácticos: “podemos decir que”, “pueden considerarse”, “podemos considerar”, “podría decir”. En cambio, es más frecuente el futuro en este modal en los textos divulgativos y directivos: “podremos/podrán ver”, lo cual pone de manifiesto la orientación argumentativa y directiva en estos textos. Si sumamos las ocurrencias totales de formas verbales de primera persona plural, pronombres de primera y segunda persona, y marcas modales, los resultados que se obtienen para cada uno de los géneros son los siguientes: Tabla 7. Marcas de subjetividad: formas personales y verbos modales.
En la Tabla 7 se observa que el género directivo es el que presenta en porcentajes relativos un mayor uso de marcas que manifiestan la actitud del emisor ante lo enunciado; esta característica es debida al peso específico que la modalidad deóntica tiene en esta clase textual: el discurso directivo articula un sistema de normas por medio de perífrasis modales de obligación caracterizadoras de este tipo de comunicación especializada. Respecto a los otros dos géneros, presentan porcentajes totales de ocurrencias de marcas de subjetividad muy similares, que los asemeja discursivamente en este aspecto, si bien se dan diferencias en la selección de formas personales, como hemos comentado arriba. 4.2. Marcas de conexión lógica y argumentativa En relación con la conexión lógica y argumentativa, los datos obtenidos revelan diferencias significativas entre los tres géneros especializados analizados. El género directivo es el que presenta las frecuencias relativas de uso más altas en cuanto a la marca condicional ‘si’; en relación con los conectores y marcadores de argumentación, es el género divulgativo el que presenta un mayor porcentaje total de uso, como se muestra en la Tabla 8: Tabla 8. Rasgos gramaticales asociados a la conexión lógica y argumentativa.
En los textos directivos, al regular conductas, es fundamental la casuística, esto es, tener en cuenta todos los casos posibles, todo tipo de circunstancias y condiciones, incluso el hecho de que no tengan lugar. Este aspecto explicaría los contextos lingüísticos en que se emplea la conjunción ‘si’ en el texto directivo, siempre con valor condicional, en que frecuentemente se usan en forma negativa las apódosis que plantean una hipótesis: registramos expresiones del tipo “si no ha desaparecido...”, “si no contase con otros...”, “si no se cuenta con...”, “si no se conocen...”, para manifestar tanto acciones reales como irreales. En el género didáctico, en cambio, la conjunción ‘si’, además de tener valor condicional, es empleada con mucha frecuencia en los textos con valor concesivo, en estructuras como “si bien”, “si bien no”, y lo mismo ocurre en los textos divulgativos, como se observa en el siguiente ejemplo:
Estas observaciones ponen de manifiesto la necesidad de detallar el contexto lingüístico en que se emplean los rasgos gramaticales que se analizan. Los conectores y marcadores discursivos con valor (contra)argumentativo más frecuentes en cada conjunto genérico muestran también diferencias de uso. La siguiente Tabla 9 destaca en negrita los porcentajes relativos que evidencian estas peculiaridades: Tabla 9. Usos específicos de los conectores y marcadores (contra)argumentativos.
Se observa que el conector argumentativo más prototípico, ‘pero’, es el más empleado en los géneros directivo y didáctico, como se ha comprobado en otros estudios, en relación con el género académico (López & Torner, 2005), con usos específicos en cada caso. En didáctica y en el género directivo la asociación ‘pero’ + negación es la agrupación más frecuente: “Pero no se trata de...”, “pero no se puede olvidar”, “pero no cabe”, etc. En los textos divulgativos es escaso el empleo de esta forma, y se prefiere el marcador ‘no obstante’, con una destacable frecuencia relativa de uso en contraste con los otros dos géneros. Podríamos hablar en este caso de una determinada especialización en el uso de los nexos argumentativos en función del género discursivo: ‘no obstante’ caracteriza la expresión de la argumentación en los textos divulgativos del subcorpus analizado, por ejemplo, y ‘sin embargo’ caracteriza la manifestación de la argumentación en los textos didácticos. Es llamativa la ausencia del conector ‘sin embargo’ en los documentos de los otros dos géneros: no se ha encontrado ningún caso ni en los documentos divulgativos ni en el texto directivo considerado en este trabajo. El nexo ‘mientras que’ es una forma poco empleada para expresar la orientación argumentativa en los textos y solo es utilizada en los textos didácticos y en el directivo; no aparece en los textos de prensa. Para concluir, dos muestras de estos usos permiten destacar el contraste entre ideas que presenta esta forma, orientada catafórica o anafóricamente:
En cuanto a la expresión manifiesta de la argumentación, se observa, pues, que el género que menos variación gramatical presenta es el género divulgativo. Por su parte, los textos didácticos muestran usos específicos en este sentido, como se aprecia en las combinaciones particulares para expresar la hipótesis o la preferencia por determinados conectores y marcadores (contra)argumentativos frente a otros. CONCLUSIONES Del trabajo presentado, destacamos dos tipos de conclusiones: por un lado, las relacionadas con el análisis llevado a cabo, y por otro lado, las relativas a la metodología seguida en la obtención de los datos. El primer tipo de conclusiones tiene que ver con el objetivo del estudio, dirigido a relacionar el uso de determinados rasgos gramaticales con géneros discursivos especializados; en este aspecto, el análisis realizado apunta a que es posible discriminar usos específicos del español en cada uno de los géneros observados. Como muestran los datos obtenidos, pueden determinarse algunos de los recursos lingüísticos relacionados con los mecanismos discursivos que se han tenido en cuenta, y que resumimos en la siguiente Tabla 10: Tabla 10. Resumen de rasgos gramaticales característicos de cada género de discurso.
En relación con la personalización/despersonalización del discurso, si bien hemos comentado en el análisis la frecuencia de uso de las construcciones impersonales y de pasiva refleja con ‘se’, los textos analizados pertenecientes al género didáctico y el texto directivo presentan marcas gramaticales de personalización que los caracterizan frente a los textos divulgativos considerados; los verbos en primera persona del plural y los pronombres de primera y segunda persona en los primeros destacan frente a la producción despersonalizada de los textos divulgativos. Esta diferencia tiene motivaciones distintas en cada uno de los géneros especializados: en el género didáctico se persigue implicar al destinatario para facilitar la interacción pedagógica, por lo que la frecuencia de uso de los pronombres de segunda persona es muy relevante. En el caso del texto directivo, hemos comentado que el empleo de verbos y pronombres de primera persona plural muestran un estilo personalizado, que incluye al lector, que ha evolucionado con el paso del tiempo hacia una producción más despersonalizada en la actualidad para estos contextos. La modalización también asemeja los textos de los géneros didáctico y directivo en el conjunto de textos analizados frente a los textos de género divulgativo. En el caso del género didáctico, la expresión de la necesidad va ligada al imperativo de la adquisición del conocimiento y se realiza con formas lingüísticas (como “ha de entenderse”, “hay que tener en cuenta”, etc.) que ponen de relieve el quehacer pedagógico; la expresión de la probabilidad con modales como ‘poder’ o ‘soler’ muestra en los manuales escolares el grado de consenso alcanzado en la comunidad científica sobre el saber que se enseña; se busca además incluir al aprendiz en este saber con el uso de estas formas en primera persona del plural. Por su parte, en el género directivo la modalidad deóntica es muy relevante, al ser un género que se caracteriza precisamente por su función reguladora de conductas en relación con un sistema de normas establecido. La modalización del discurso distingue los géneros didáctico y divulgativo, en el subcorpus estudiado, del género divulgativo, en que la manifestación expresa de la actitud del autor ante su enunciado es muy poco relevante desde un punto de vista cuantitativo. En los textos divulgativos, en contraste con los otros dos géneros, se muestra la información de un modo más distanciado del escritor, en aras de la objetividad. A este distanciamiento contribuye también el menor uso de pronombres personales de primera y segunda persona en este género. No obstante, en estos textos divulgativos sí que es destacable el uso de la primera persona del plural en las desinencias verbales, que incluye al lector en el texto. En cuanto a las marcas de conexión lógica y argumentativa, destaca la variación gramatical en cada uno de los contextos de uso observados; en el género didáctico, por ejemplo, se prefieren unas formas (‘sin embargo’) distintas a las más empleadas en el género directivo (‘si’, ‘no obstante’). Se observa que es el texto directivo el que más nexos, de los considerados en el presente trabajo, presenta: el uso de la conjunción condicional detalla todas las circunstancias y condiciones en que se regulan las normas que se exponen en el reglamento; y los conectores y marcadores argumentativos establecen las razones y objeciones de la aplicación de estas normas. En cuanto a los textos divulgativos, predominan los nexos de tipo argumentativo frente al menor uso del condicional; esta característica vendría determinada por el carácter expositivo-argumentativo de los textos divulgativos considerados. Por su parte, en los textos didácticos destaca la frecuencia de uso del conector (contra)argumentativo prototípico ‘pero’, forma de conexión compartida por los tres géneros de discurso analizados. Estos datos muestran, pues, que los distintos géneros especializados del español considerados en este trabajo pueden caracterizarse no solo en función de criterios contextuales (usuarios, situación comunicativa, temática) sino también con criterios gramaticales, a partir de marcas lingüísticas con una función en el discurso (como la personalización o la conexión textual). La relación que puede establecerse entre factores pragmáticos y rasgos gramaticales permite determinar no tanto grados de especialización entre los géneros de discurso considerados, sino sobre todo dar cuenta de las regularidades de uso lingüístico de prácticas discursivas distintas: para enseñar conocimiento especializado, difundirlo en la sociedad o regular conductas se escogen unas formas de la gramática frente otras, aquellas que mejor satisfagan el fin comunicativo perseguido. Finalmente, una cuestión que no puede dejar de mencionarse es la limitación de los resultados presentados, no generalizables. Al querer trabajar con un corpus de referencia público en español que agrupara sus textos en géneros de discurso, se han tenido que limitar temporalmente los datos. Como ha puesto de manifiesto Adam (1999), los géneros de discurso son entidades históricas, que cambian con el tiempo, por lo que su caracterización lingüística y discursiva va muy ligada al contexto sociohistórico en que se producen. Así pues, para seguir avanzando y corroborar —o refutar— las hipótesis apuntadas, el análisis realizado en estas páginas requiere ser ampliado con un mayor número de textos pertenecientes al mismo tipo de comunicación especializada.
NOTAS 1 Este trabajo se presentó como comunicación en el XXXII Simposio de la Sociedad Española de Lingüística, celebrado en Madrid del 16 al 19 de diciembre de 2002. Para esta publicación se han actualizado las referencias, y modificado fragmentos de la comunicación original; la consulta de los datos y los resultados obtenidos, no obstante, corresponden a la fecha en que se realizó la investigación, marzo-diciembre de 2002. 2 Al Banco de Datos del Español se accede desde la página web de la Academia: http://www.rae.es. Está dividido en dos grandes conjuntos documentales: el CREA (Corpus de Referencia del Español Actual), que contiene ejemplos de los últimos 25 años del idioma, y el CORDE (Corpus Diacrónico del Español), que abarca ejemplos desde los orígenes del español hasta el límite cronológico con el CREA. El criterio de clasificación de los textos en cada corpus varía: en el CREA la distribución de los textos se ha hecho por grandes áreas temáticas (hiper-campos); en cambio, en el CORDE la distribución de los textos es genérica. Este último corpus se divide en dos grandes grupos: 1) ficción, compuesto por textos en verso y prosa, a su vez subdivididos en lírica, épica y dramática¸ y 2) no ficción, donde aparece prosa estructurada en didáctica, científica, de sociedad, de prensa y publicidad, religiosa, histórico-documental y jurídica. 3 En el momento en que consultamos el CORDE (marzo-diciembre de 2002) para la obtención de los datos que aquí presentamos se establecía entre los textos de prensa (código 18) distintos sub-campos, como el de ciencia y técnica que aquí consignamos; observamos en una consulta más reciente (diciembre de 2005) que los sub-campos de prensa ya no se detallan en los textos del CORDE. Otros cambios en el Banco de Datos tampoco se consideran en este trabajo, que mantiene los resultados de la consulta realizada en 2002. 4 Los verbos en segunda persona plural son frecuentes también en los textos didácticos: “hallaréis”, “podéis echar mano” en La sociedad y el Estado (1970). REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Adam, J. (1999). Linguistique textuelle. Des genres de dicours aux textes. Paris: Nathan/HER. [ Links ]
Recibido: 2-V-2004 Aceptado: 12-XII-2005 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||











