SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.35 número51-52Enfoques de proceso en la producción de textos escritosAcceso y poder discursivo en las noticias de la televisión chilena índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.35 n.51-52 Valparaíso  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342002005100015 

Revista Signos 2002, 35(51-52), 231-241

LINGÜISTICA

Estudio crítico comparativo: La Ergatividad, posibles aplicaciones para el análisis textual*

 

Omar Sabaj M.**

Universidad Católica de Valparaíso

Chile


RESUMEN

La ergatividad como concepto ha aparecido de forma relativamente reciente en los principales enfoques gramaticales contemporáneos. De hecho, el término mismo ha sufrido cambios evolutivos en su interpretación. En este estudio, como parte de un proyecto mayor (Fondecyt 1020786), se indagan comparativamente algunos aspectos generales respecto a este concepto desde cuatro teorías gramaticales (tradicional, generativa, descriptiva y sistémica-funcional) y se desarrolla una crítica a la concepción sistémico-funcional de la ergatividad. De este modo, se propone una redefinición de la ergatividad que lleva a operativizar este concepto. Se muestra, con algunos ejemplos del corpus general del proyecto, cómo es posible asignar un valor gradual de ergatividad para distintos fragmentos textuales. En la conclusión, se presenta algunas de las implicancias y proyecciones teórico-prácticas de este trabajo en cuanto a su potencial utilidad para el análisis textual.


ABSTRACT

Ergativity as a concept has appeared in a relatively recent form in the main contemporary grammatical approaches. In fact, the same term has undergone evolutionary changes in its interpretation. In this study, as a part of a broader project (Fondecyt 1020786), some general aspects with respect to this concept are investigated comparatively from four grammar theories (traditional, generative, descriptive and systemic functional) and a critic to the systemic functional conception of ergativity is developed. A new conception of the term is proposed that takes to operate this concept. For this purpose, it is showed with some examples of the project's corpus, how it is possible to assign a gradual value of ergativity to different textual fragments. In the conclusion, some of the practical and theoretical projections of this work are presented along with its potential utility for textual analysis.


 

INTRODUCCION

De un tiempo a esta parte, en la mayoría de las descripciones contemporáneas de las gramáticas han comenzado a aparecer alternativamente los términos ergatividad o ergativo. Tal como suele ocurrir en lingüística y en otras disciplinas, la aparición de un nuevo término no siempre conlleva claridad ni unidad de criterios; por el contrario, muchas veces provoca confusión y traslapos de niveles.

Este trabajo de índole exploratoria tiene por objetivo mostrar sólo algunos aspectos generales del problema de la ergatividad, considerado desde cuatro teorías gramaticales pero centrado en una crítica a la concepción de la ergatividad de sólo una de esas teorías, específicamente, aquella de la gramática sistémico-funcional.

En primer lugar, revisaremos algunas nociones de la gramática tradicional a partir de las cuales se generó, históricamente, el término en cuestión. A continuación, se presenta la posición de la gramática sistémico-funcional respecto al tema del trabajo. En tercer lugar, se revisan algunos aspectos desde los marcos descriptivos y generativos de la gramática.

En la discusión, junto con presentar una crítica al enfoque funcionalista de la ergatividad proponemos una forma alternativa de abordar el problema. Esta nueva concepción se ejemplificará con un pequeño análisis a través del cual se le asigna a distintos fragmentos textuales un grado alto o bajo de ergatividad. En la conclusión se abordan las proyecciones teóricas y empíricas del presente trabajo.

I. Ergatividad y gramática tradicional

Aunque prácticamente en ninguna gramática tradicional se menciona el término ergatividad, para comprender la concepción que proponemos del concepto es necesario volver a algunas nociones de dicha gramática, ya que es a partir de la insuficiencia de esas nociones que se origina el término ergatividad entendido desde una perspectiva contemporánea.

Las gramáticas han distinguido tradicionalmente entre verbos transitivos y verbos intransitivos. Se sostiene que los verbos transitivos son los que pueden recibir un complemento directo, es decir, los verbos cuya acción puede extenderse a un objeto. Al contrario, los verbos intransitivos son aquellos en los que la acción es propia del sujeto y no se extiende a objeto alguno. Las dificultades de esta distinción son evidentes cuando se consideran los siguientes casos:

a) Verbos que son transitivos que se usan intransitivamente:

(1) Él come mucho. Juan escribe todos los días.

b) Verbos que son intransitivos que reciben un objeto:

(2) Vivir una buena vida. Llorar lágrimas de cocodrilo.

De estos casos se desprende que el criterio estructural (es decir, netamente formal) de la presencia o ausencia del objeto no es suficiente para distinguir entre ambos tipos de verbos, razón por la cual es necesario tomar en cuenta factores semánticos que posibiliten realizar la distinción en forma adecuada.

Otro criterio utilizado para distinguir entre ambos tipos de verbos radica en la posibilidad de pasivizar las construcciones activas con verbos transitivos:

(3a) Felipe escribió el artículo.

(3b) El artículo fue escrito por Felipe.

Siguiendo el análisis tradicional, se sostiene que el sujeto de una oración transitiva activa se transforma en agente de la pasiva y que el objeto de la oración transitiva pasa a ser sujeto de la pasiva. Sin embargo, este análisis falla cuando usamos (como en (1)) un verbo transitivo sin un objeto directo:

(4a) Felipe escribió hábilmente por muchos días.

(4b) * Hábilmente por muchos días fue escrito por Felipe.

II. La ergatividad según la gramática sistémico-funcional

Al analizar los procesos expresados en una cláusula desde la función ideacional existen, según Halliday (1994), dos perspectivas posibles que se distinguen por el énfasis que se pone bien en la clasificación de los procesos y de los respectivos participantes, bien en el tipo de relación que se establece entre ellos. Al primer enfoque lo llamaremos sistema de transitividad que, según Halliday (1994), es un mecanismo que opera en la función experiencial y que permite la clasificación de los procesos y de los roles de los participantes que se vinculan con dichos procesos. A la segunda perspectiva, la denominaremos sistema de ergatividad, la cual se centra, en principio, en la relación de causa-efecto entre los participantes y los procesos (Thompson, 1996). Según Halliday (1994), ambas perspectivas son complementarias para un análisis completo y adecuado de las cláusulas en la función ideacional.

Si consideramos que existe algún participante involucrado en un proceso, la pregunta básica que se debe responder para analizar la ergatividad es si el proceso se actualiza a partir de ese participante o si el proceso se realiza por mediación de otra entidad, en otras palabras, si el proceso tiene una causación interna o una externa (Halliday, 1994).

La necesidad de postular el sistema de ergatividad está inspirada en la aparición de ciertos patrones alternativos de uso, como en los ejemplos que se muestran a continuación:

(5a) El precio de la bencina aumentó considerablemente.

(5b) Las autoridades aumentaron el precio de la bencina.

Al realizar un análisis transitivo de ambas cláusulas, diremos que se trata de un proceso material [aumentar] que en (5a) tiene como Actor el precio y en (5b) las autoridades. Sin embargo, la denominación de Actor para (5a) no funciona de la misma forma que en (5b) ya que, en rigor, en (5a) en oposición a (5b), el precio no juega un rol agentivo. Para solucionar esta diferencia funcional Halliday (1994), propone el concepto de Medium que se refiere a la entidad por medio de la cual se hace posible que el proceso exista como tal: si no hay un Medium no hay proceso. Así, diremos que existe una cláusula ergativa si aparece tanto el agente como el Medium. Tomando en cuenta lo anterior, el análisis de (5a, b) se reformula como sigue:

(6a) No ergativo    
El precio de la bencina Aumentó

considerablemente.

MÉDIUM/ ACTOR PROCESO CIRCUNSTANCIA
(6b) (ergativo)    
Las autoridades Aumentaron el precio de la bencina
AGENTE /ACTOR PROCESO MEDIUM/ META

 

Aunque con este análisis se intenta dar cuenta de la diferencia funcional entre dos tipos de Actores, el término Medium aparece en forma confusa ya que aparece como Actor en el caso no ergativo y como meta en el caso ergativo, es decir, la propuesta del término no soluciona adecuadamente el problema de la representación funcional.

Así entendida, la ergatividad es sólo un polo de interpretación de la función ideacional, esto es, toda cláusula tiene potencialmente una interpretación ergativa y otra transitiva según la causación externa o interna del proceso.

A continuación, presentaremos otras concepciones de la ergatividad, que nos servirán de base para criticar esta concepción sistémica del término e intentar de este modo aclarar en parte este tema que está causando grandes polémicas en la lingüística contemporánea.

III. Ergatividad y gramática descriptiva(1)

Un enfoque más explicativo de la ergatividad es el que se propone desde la gramática descriptiva, en el que se superan las restricciones dicotómicas de la gramática tradicional incluyendo criterios de tipo semántico, específicamente, aspectos de la estructura argumental de los verbos.

Según esta perspectiva (Mendikoetxea, 1999), existen dos clases de verbos intransitivos: los inergativos y los inacusativos (también denominados ergativos puros).

Los verbos inergativos e inacusativos tienen en común que requieren de un solo participante pero se distinguen en la relación entre el argumento y el verbo. Los verbos inergativos denotan actividades o procesos que dependen de la voluntad de un agente (llorar, reír, saltar). Por el contrario, los verbos inacusativos (ergativos puros) denotan estados o eventos no agentivos (existir, ser, aparecer, florecer, crecer) cuyo único argumento se interpreta como el elemento que recibe la acción o en el que se produce o manifiesta la eventualidad que denota el verbo: i.e. el argumento de este verbo es un tema o paciente (Mendikoetxea, 1999).

Al igual que en la perspectiva funcional, el criterio para determinar la ergatividad se basa en la causalidad pero se entiende de forma inversa. Mientras que los funcionales consideran que las construcciones ergativas (inacusativas) son aquellas en las que aparece un sujeto/agente y un complemento/meta (el actor causa el proceso actualizado por la meta (cfr.(6 b)); para el modelo descriptivo, los ergativos (inacusativos) son justamente lo contrario, a saber, aquellas construcciones con un solo participante que no es el agente de la acción (el actor padece el proceso (cfr. ( 6 a)) sin que se mencione el causante real).

Debido a que en las construcciones inacusativas el sujeto es paciente de la acción se ha establecido un paralelo entre estas construcciones y las construcciones pasivas con se como en los ejemplos siguientes:

(7) La ropa se secó.

(8) El vaso se quebró.

En estos ejemplos, el sujeto no es el agente sino el paciente del proceso por lo cual se hace necesario inferir una causación externa del proceso. En otras palabras, tanto "la ropa" como "el vaso" son argumentos que no pueden cumplir un rol agentivo, esto es, no pueden funcionar como causas de un proceso.

IV. Ergatividad y gramática generativa

Otra explicación de la ergatividad es la que se ha propuesto desde la gramática generativa (Masullo, 1999a y b) que sostiene que los verbos poseen una estructura subléxica que determina su uso transitivo, ergativo o inacusativo.

Tanto en este enfoque como en los anteriores, un concepto clave para explicar la ergatividad sigue siendo la causalidad de los procesos, pero, tal como pasaremos a ver, el uso diverso de la terminología en los enfoques gramaticales revisados muestra nuevamente que, con frecuencia, se utilizan los mismos términos con distintos significados.

En primer lugar, se hace necesario distinguir entre verbos ergativos inherentes y verbos transitivos que presentan un uso ergativo. Según Masullo (1999b) los verbos ergativos inherentes son aquellos verbos cuyo único argumento es el agente y el paciente de un cambio de estado, de actitud o de posición: arrepentirse, esfumarse, recuperarse, etc. Los verbos ergativos inherentes, que coinciden con los verbos pronominales de la gramática tradicional, presentan dos capas en su estructura subléxica: una expresa la causa y la otra implica el cambio de estado (Masullo, 1999a):

(9) Felipe se arrepintió de sus pecados.

(10) Felipe se recuperó de esa situación.

En estos ejemplos, se considera que el argumento "Felipe" es tanto el causante como el paciente del proceso que el verbo denota. Así, también, Masullo (1999b) sostiene que los verbos ergativos inherentes no presentan una contrapartida transitiva:

(11) * Felipe (se) arrepintió a Ana de sus pecados.

(12) * Felipe (se) recuperó a Rosita. (agramatical con un uso pronominal)

Para los objetivos de nuestra discusión, es importante especificar, que según este enfoque (Masullo, 1999a; 1999b), los verbos ergativos inherentes exigen un agente volitivo humano.

Estos verbos ergativos inherentes se distinguen de ciertos verbos transitivos causativos que presentan un uso ergativo:

(13) La nieve se derritió.

(14) La ropa se secó.

Estos ejemplos son las contrapartida de las siguientes estructuras transitivas causativas:

(13a) El calor derritió la nieve.

(14a) El viento secó la ropa.

Este uso ergativo (13 y 14 ) de verbos transitivos causativos se relaciona con los ergativos inherentes (9 y 10) en cuanto suponen un argumento que padece la acción que el verbo denota pero a diferencia de aquellos no implican un agente volitivo humano, tal como se muestra en (13a y 14a).

Al contrario de los ejemplos de (9 y 10), en la interpretación de los ejemplos de (13a y 14a) no se puede sostener que las causantes del proceso sean "la nieve" ni "la ropa" respectivamente y, por lo tanto, se hace necesario inferir una causación o fuerza externa (animada o inanimada) que provoca el proceso y que se lexicaliza en el clítico se. Al igual que en el caso de los ergativos inherentes estos verbos también presentan dos capas en su estructura subléxica (Masullo 1999b):

(15) Se (CAUSAR) nieve / ropa (DEVENIR) derretida / seca.

Un tercer tipo de verbos que se destaca desde este enfoque son los verbos inacusativos que se dividen en inacusativos inherentes (existenciales-presentacionales) y inacusativos derivados (de proceso) o ergativos. Como ejemplos de verbos inacusativos inherentes se proponen los siguientes:

(16) Existir, ser, suceder, ocurrir, surgir, constituir, etc.

Como ejemplos de verbos inacusativos de proceso (ergativos) se proponen:

(17) Mojarse, secarse, detenerse, etc.

La semejanza entre los inacusativos (16) y los ergativos (17) radica en que en ambos tipos de verbos requieren sólo de un argumento. La diferencia entre ambos tipos de verbos inacusativos (16 y 17) tiene por lo menos dos dimensiones: una que dice relación con las capas de la estructura subléxica y otra que concierne al carácter animado o inanimado del argumento. Los verbos que aparecen en (16) presentan sólo una capa en su estructura subléxica (son monádicos) y pueden tener un argumento animado (18) o uno inanimado (19):

(18) Felipe es porfiado.

(19) La voluntad surgió en los albores de la modernidad.

Los verbos que aparecen en (17), por el contrario, presentan dos capas en su estructura subléxica (una que expresa la causa y otra que expresa el resultado) y requieren un argumento animado:

(20) Felipe se detuvo por completo.

A diferencia de los verbos ergativos inherentes (9 y 10) los verbos inacusativos de proceso o ergativos (20) tienen una versión transitiva:

(21) Felipe detuvo a la mujer.

(22) Felipe secó los platos.

V. Discusión

A partir de las nociones revisadas presentamos en esta discusión algunas críticas a la concepción hallidayana de la ergatividad junto con una propuesta que intenta, debido al caos terminológico que surge de esta revisión, redefinir y operativizar el concepto de ergatividad para su aplicación en el análisis del discurso.

En primer lugar, pareciera ser que contrariamente a lo que sostiene Halliday (1994) la ergatividad no constituye un mecanismo propio de la función ideacional sino que se limita más bien a los sistemas verbales de las lenguas, es decir, a los tipos de verbos y a los tipos (y número) de participantes que pueden funcionar como argumentos de esos verbos. En este sentido, la posibilidad de una interpretación transitiva y de una ergativa más que complementarias son mutuamente excluyentes: o presentamos los procesos sin una causa aparente o le asignamos la causa al participante que puede ser animado o inanimado. En otras palabras, el criterio de la causación interna o externa del proceso que propone Halliday (1994) es insatisfactorio.

Así también la categoría Medium propuesta por el autor (Halliday, 1994) resulta inadecuada debido a su debilidad operativa, es decir, no contribuye adecuadamente a la distinción entre lo transitivo y lo ergativo.

Por otra parte, como se ha señalado, la concepción funcional de la ergatividad es inversa a la que se postula en aproximaciones gramaticales más modernas. Halliday (1994) llama ergativas a las construcciones en las que aparece un sujeto agente; por el contrario, tanto el enfoque descriptivo como el generativo denominan ergativas a construcciones en las que el sujeto padece el proceso y puede, por lo tanto, no ser el causante del mismo:

(23) La flor creció en primavera.

Una concepción de la ergatividad con mayor poder explicativo es la que se propone desde los marcos descriptivos y generativos en los cuales se combinan aspectos semánticos y gramaticales. A pesar de los cruces terminológicos, pareciera ser que al incorporar nuevos criterios (estructura argumental, capas subléxicas, causa interna/externa) estas perspectivas plantean con mayor claridad la cuestión de la ergatividad pero, claramente, este no es el caso y prueba de eso son las contradicciones terminológicas que encontramos en los distintos enfoques.

Para reordenar las nociones que nos ofrecen estos enfoques, proponemos una redefinición del concepto de ergatividad que implica una redistribución de las clasificaciones revisadas, es decir, una forma alternativa de concebir la ergatividad como un fenómeno discursivo y cognitivo más amplio.

Pero, ¿para qué proponer otra clasificación? ¿Cuál es el objetivo que subyace a una redefinición de la ergatividad como concepto? En primer lugar, con esta propuesta se pretende lograr una distinción de niveles que permita reordenar las categorías propuestas por los enfoques revisados. En segundo lugar, a partir de esta redefinición se postula la existencia de un índice de ergatividad en la lengua, en los discursos y, finalmente, en toda la cognición humana.

Un aspecto central de este nuevo enfoque del concepto de ergatividad, lo constituye el hecho de que los verbos de una lengua presentan grados de causalidad, es decir, tal como hemos visto, gramaticalmente, los verbos requieren o restringen a cierto tipo de participantes o estructuras al expresar la causa de un proceso. Cabe mencionar al respecto, una polémica que está surgiendo actualmente (Arias, 2000; Holmer, 2001) acerca de la existencia de lenguas ergativas. La cuestión radica principalmente en el hecho de que existen lenguas en las que no existe un mecanismo gramatical que marque el rol agentivo del sujeto y que por lo tanto no hacen distinción entre el objeto directo y el sujeto. En este sentido, se propone un rasgo continuo más o menos ergativo que caracterizaría a todas las lenguas. Así entendida, la ergatividad es un parámetro más de la cognición humana que se activa o se inhibe no dicotómicamente sino gradualmente como parte de un continuum. Más adelante volveremos sobre este punto.

En este sentido, si bien estamos de acuerdo en que la ergatividad ha de definirse dentro de una teoría más general concerniente a las causas; lo ergativo no implica la ausencia de una causa sino más bien constituye una forma más implícita, atenuada o modalizada de presentar la causa de un proceso o de un estado. En este punto, se hace necesario especificar algunos términos. Ni la palabra 'proceso' ni la palabra 'estado' reciben aquí una asociación directa con los tipos de verbos que aparecen en una lengua dada. Con estos términos, nos referimos a realidades cognitivas más generales , en palabras más simples, a formas de conocer el mundo. La ergatividad se entiende, de esta forma, como un mecanismo de la cognición a través del cual se omiten o se debilitan las causas de los hechos y las cosas del mundo. El supuesto fundamental de esta hipótesis es que existe una forma causalmente más implícita de conocer las cosas.

Pero, ¿cómo elevamos lo ergativo de lo gramatical a lo discursivo cognitivo? ¿Por qué es necesario hacerlo?

Como hemos visto, los sistemas verbales de las lenguas presentan elementos en los que: a) es obligatoria la existencia de un causante volitivo (verbos transitivos tradicionales); b) la existencia de un causante se debe inferir, es externa y puede corresponder a un argumento inanimado (uso ergativo de verbos transitivos); c) el causante es el que padece un cambio que él mismo produce (ergativos inherentes) y; d) la causa del proceso no puede afectar a un argumento exterior y el único argumento que presenta puede ser inanimado (inacusativos inherentes). Si entendemos la ergatividad como una forma implícita de expresar la causa de un proceso o un estado, diremos que los verbos propiamente ergativos corresponden a los verbos que Masullo (1999b) denomina inacusativos inherentes pero sólo en el caso de que el argumento posea el rasgo inanimado, como se muestra en los siguientes ejemplos:

(24) La sinceridad emerge cuando los matrimonios se comprenden.

(25) La lingüística surge como ciencia a partir del Curso de Lingüís- tica general.

De esta forma, el criterio que se impone en esta nueva clasificación dice relación con el grado de explicitud o implicitud de la causa. Dado que argumentos como "la sinceridad" o "la lingüística" son inanimados y, no pueden por lo tanto, funcionar como causantes de ningún proceso, al combinar estos argumentos con procesos del tipo "surgir" o "emerger" obtendremos construcciones con un alto grado de ergatividad, es decir, construcciones en las cuales la causa está presentada de forma implícita o debilitada. Al interpretar los ejemplos de (24 y 25), no podemos afirmar que la comprensión en los matrimonios es la causa de que la sinceridad emerja o que el Curso de Lingüística General sea la causa de que la lingüística surja como ciencia.

Sin embargo, estos requerimientos o restricciones gramaticales, son insuficientes para explicar cómo se expresa la causalidad en textos reales ya que en el plano textual existen otros mecanismos para explicitar o dejar implícita la causa de los procesos o estados a los cuales los textos hacen referencia. Dicho de otra forma, en el plano discursivo siempre es posible flexibilizar e incluso suprimir a través de distintos medios (nominalizaciones, tipos de verbos, tipos de argumentos) las restricciones gramaticales que los verbos imponen.

Para ilustrar este fenómeno proponemos los siguientes ejemplos(2):

(26) "Ley N0 18.634, Establece Sistema de Pago Diferido de Derechos de Aduana, Crédito Fiscal y Otros Beneficios de Carácter Tributario que Indica".

(27) "A medida que un cuerpo se aleja de la tierra, la fuerza de atracción gravitatoria disminuye, hasta que llega un momento en que, por encontrarse muy alejado de la superficie terrestre, el cuerpo no experimenta atracción alguna".

(28) "El ancho de los conductores determina la corriente que puede circular por ellos. Una línea con un ancho de un milímetro soporta aproximadamente 1 amperio".

(29) "Las widias se utilizan para herramientas de corte aventajado en mucho a los aceros. Resisten, sin alterarse, temperaturas de hasta 900°C y son capaces de trabajar acero con altas velocidades de corte.

En el ejemplo (26), el verbo "establece" que según está clasificación corresponde a un ergativo puro (inacusativo inherente para Masullo (1999b) combinado con un argumento inanimado como "ley" dota a esta construcción de un alto grado de ergatividad ya que la causa del proceso no se especifica en ningún otro fragmento del texto.

En el ejemplo (27), el verbo "alejarse" que puede tener un argumento animado, se utiliza en este caso con el argumento "cuerpo" que no obstante no corresponde a un argumento animado por lo cual no podemos establecer que "el cuerpo" mismo sea la causa del alejamiento de la tierra. Sostendremos entonces, que esta primera parte del texto es altamente ergativa. La segunda parte, en cambio, resulta menos ergativa en cuanto se explicita por medio de la preposición "por" la causa del no experimentar atracción alguna. Vemos en este caso cómo la ergatividad (implicitud de la causa) se puede debilitar con el uso de una preposición. Un análisis completo de la ergatividad de este texto (27) debería incluir: a) información sobre la cadena causal que se forma entre los distintos procesos y argumentos que se citan: alejarse (cuerpo) >>disminuir (fuerza gravitatoria) >> encontrarse alejado (cuerpo)>> no experimentar (fuerza de atracción) y; b) Describir cómo esta cadena se hace más visible o más borrosa en algunos puntos de ese texto.

El ejemplo (28), por su parte, aparece como una construcción ergativa en cuanto la causa de los procesos a los que el texto se refiere no está explicitada: ¿Por qué "el ancho de los conductores determina la corriente que puede circular por ellos"? ¿Por qué "una línea de un milímetro puede soportar aproximadamente 1 amperio"? ¿Dónde está la causa del verbo determinar? ¿Dónde está el causante?

Si nos limitamos al análisis estrictamente gramatical, no podremos distinguir en el ejemplo (29) que el verbo "ser capaz de trabajar" funciona en este texto de una forma causalmente distinta a aquella que una gramática puede predecir. Debido a que en este caso se aplica a un argumento inanimado "las widias" podemos suponer que esta estructura posee un mayor grado de ergatividad que una construcción en la que el mismo verbo se combinara con un argumento animado como en:

(30) Felipe es capaz de trabajar.

Con estos ejemplos que acabamos de analizar, se pretende demostrar por qué se sostiene que los criterios estrictamente gramaticales no son suficientes para una explicación adecuada de la ergatividad entendida como la presentación implícita de la causa de los procesos.

Finalmente, ¿cómo se entiende entonces la ergatividad desde un marco cognitivo? ¿Qué implica cognitivamente que las causas de las cosas del mundo se presenten de una forma más implícita, esto es, menos evidente? ¿Cómo se correlaciona la ergatividad con el grado de comprensión de un texto? Por supuesto, las respuestas a estas preguntas requieren otra investigación.

El objetivo de este artículo ha sido mostrar una premisa más básica que está contenida en las preguntas anteriores: Existe una forma causalmente implícita de conocer el mundo y esto se refleja tanto en nuestro sistema gramatical como en el funcionamiento de nuestros textos, en otras palabras, la cognición posee, dentro de otros, un modo ergativo de operar.

CONCLUSION

Después de revisar algunas líneas generales respecto a la ergatividad se proponen las siguientes conclusiones:

a) La concepción de la ergatividad nace de la insuficiencia de las definiciones gramaticales tradicionales de los verbos transitivos e intransitivos.

b) La posición sistémico-funcional propone que la ergatividad es un mecanismo que opera en la función ideacional y que se refiere a la causación externa o interna de un proceso y a la cantidad de participantes que ese proceso requiere.

c) La gramática descriptiva denomina ergativos o inacusativos a los verbos cuyo único argumento padece el proceso que denota el verbo, es decir, un verbo cuyo sujeto cumple un rol no agentivo.

d) La gramática generativa distingue entre verbos ergativos puros y el uso ergativo de verbos transitivos. Cada tipo de verbo posee restricciones léxico gramaticales que se manifiestan en una o dos capas de la estructura subléxica.

e) Los traslapos terminológicos que presentan los distintos enfoques hacen de la ergatividad un tema complejo en el cual, por lo menos gramaticalmente, no existe unidad de criterios.

f) Si redefinimos el concepto de ergatividad como una forma de la cognición o del discurso a través de la cual la causa de un proceso o de un estado se presenta en forma debilitada o implicada, los criterios gramaticales no son suficientes ya que no operan en el nivel textual.

g) Debido a lo anterior, una teoría completa de la ergatividad ha de extenderse al estudio del grado de explicitud o implicitud de las causas de los estados y los procesos referidos en textos reales.

h) La ergatividad por lo tanto debe constituirse en una herramienta importante al momento de analizar textos.

i) El índice de ergatividad de un texto puede correlacionarse con el grado de comprensión de ese texto; la confirmación de estas hipótesis requieren investigación futura.

 

NOTAS

1 El término "gramática descriptiva" no se refiere aquí a la lingüística descriptiva americana de la primera mitad del siglo XX sino a una propuesta contemporánea para la gramática de la lengua española dirigida por Bosque y Demonte (1999). Agradezco a la profesora Marianne Peronard por indicarme el carácter polisémico del término.

2 Los ejemplos (26-29) son parte del corpus del proyecto Fondecyt 1020786.

 

REFERENCIAS

Arias, A. (2000) "Una definición pluridimensional del sujeto lingüístico", en http://classes.colgate.edu/aenrique         [ Links ]

Halliday, M. (1994) An introduction to functional grammar, London: Arnold.         [ Links ]

Holmer, A. (2001) "The ergativity parameter". Working Papers (48).101-113.         [ Links ]

Masullo, P. (1999a) "La interfaz léxico-sintaxis: Presencia y ausencia del clítico se en construcciones inacusativas", Manuscrito (circulación restringida).         [ Links ]

Masullo, P. (1999b) "La transitividad como epifenómeno: el caso de los verbos de contacto". Actas del Congreso Internacional de Gramática, Buenos Aires.         [ Links ]

Mendikoetxea, A. (1999) "Construcciones inacusativas y pasivas" en I. Bosque y V. Demonte (dir.) Gramática descriptiva de la lengua española (pp. 1577-1629), Madrid: Espasa-Calpe.         [ Links ]

Thompson, G. (1996) Introducing functional grammar, London: Arnold.         [ Links ]

 

* Proyecto Fondecyt N 1020786.

** Becario del Proyecto Mecesup UCV/0004, Programa de Doctorado en Lingüística, Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons