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Revista signos

On-line version ISSN 0718-0934

Rev. signos vol.31 no.43-44 Valparaíso  1998

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09341998000100013 

 

Revista Signos 1998, 31(43–44), 153–164

LINGÜÍSTICA

La evaluación de la escritura: Posibles criterios



Nina Crespo Allende

Universidad Católica de Valparaíso

Chile





1. INTRODUCCIÓN


En el ámbito estrictamente pedagógico y en una postura más tradicional, la evaluación se presenta como un instrumento de calificación dirigida hacia el alumno y referida al resultado de un determinado aprendizaje que éste debe realizar. Dicha visión inicial se ha ampliado a la luz de nuevas perspectivas educacionales (Zabala, 1997). Incluye no sólo al alumno individual como sujeto; sino también a los docentes, a los grupos pequeños de aprendices y al de clase en general. Además, el objeto considerado no sólo abarca los resultados; sino también a los procesos y a las actitudes que cada individuo evidencia. Sin embargo, existe en ella una noción permanente: la evaluación es siempre vista como una actividad de cotejo respecto a un hacer ideal que se espera del sujeto. Ella remite a la idea de ciertos criterios que permiten distinguir «lo adecuado» de aquello que no lo es. A partir de allí, la conducta o la producción del individuo es considerada por su mayor o menor grado de correspondencia a ese modelo establecido. En otras palabras, la evaluación es siempre relativa. Comporta una idea de la realidad, del hombre y de su hacer. Implica una teoría que la sustenta y con la cual se corresponde.
Esta es una verdad particularmente evidente en el caso de la composición escrita que se enseña en los ámbitos escolares, ya que –si bien los profesores suelen tener algunos criterios en común a la hora de corregir– el peso que se le da a cada variable cambia de docente a docente (Serafini,1989). Además, las nuevas propuestas educativas favorecen el aprendizaje de habilidades, más que la adquisición de conocimientos en el área del lenguaje (Cassany et al. 1994, Alliende et al. 1997); esto lleva a cada docente a la necesidad de realizarse una representación más clara de la escritura como una habilidad a desarrollar y evaluar en sus educandos.
El propósito del presente trabajo es proponer una serie de criterios para la corrección de la escritura de una manera preliminar y exploratoria, que deberá ser ahondada y revisada en posteriores investigaciones. Para ello, se ha llevado a cabo el análisis de un grupo de escritos –producidos por alumnos de la escuela media– a la luz de una propuesta teórica determinada.
El modelo de «prosa del escritor» y «prosa del lector» planteado por Flowers y Hayes (1979) ha sido elegido como un parámetro válido desde el cual considerar la escritura. Dicha elección se llevó a cabo por dos razones. Por una parte, la propuesta que ellos plantean va más allá del mero producto y considera el proceso que le subyace. Por otra, permite entregar pautas claras al profesor que debe aplicarla. No obstante, es necesario señalar que ella en sí no soluciona todo el problema de la evaluación escrita. De hecho, deja de lado algunos aspectos que son esenciales en el quehacer de la escritura. Unos, son más fácilmente definibles como diferentes aspectos de la sintaxis y la ortografía. Otros, como aquél que Cassany (1993) ha denominado «grado de riesgo» o la creatividad del escritor, involucran un criterio menos objetivo y más estilístico por parte del evaluador.

2. MARCO TEÓRICO

Flowers y Hayes (1979), en un primer intento por analizar las características de la producción escrita, realizan una clasificación de los textos de los escritores teniendo en cuenta su grado de comunicabilidad a una audiencia potencial. En el análisis aparecen deslindados dos tipos de textos: aquellos que consideran los conocimientos y necesidades del lector ideal –llamados «prosa dellector»– y aquellos en los cuales no se toma en cuenta al receptor posible y que –catalogados como «prosa del escritor»– se caracterizan por ser menos comprensibles.
Dentro de este planteo, la distinción entre ambos textos se encuentra relacionada con la capacidad de involucrar una audiencia (Flowers y Hayes 1979 y 1988) Y de considerarla a la hora de elaborar un significado más transaccional (Britton et al. 1975).
Ambos tipos de textos pueden ser comparados teniendo en cuenta su función, su estructura y su estilo. Desde el punto de vista de su función, la prosa del lector es un intento por comunicar información; la del escritor, en cambio, es la expresión del autor para sí mismo. Esta segunda forma de elaboración textual no puede ser considerada errónea per se, en un diario personal ella es perfectamente válida. El problema se da cuando el autor no es consciente de su carácter no comunicativo y cree estar transmitiendo algo con claridad a su lector potencial.
Desde el punto de vista de su estructura, la prosa del lector presenta una forma retórica elaborada de acuerdo al proceso comunicativo. En cambio, la prosa del escritor puede considerarse como la narración del proceso de descubrimiento del tema en la memoria o como un registro de la información que el autor posee sobre el mismo (Cassany, 1989). Lo que Bereiter y Scardamaria (1987) han descrito como «contar el conocimiento» en vez de «transformar el conocimiento».
Por ello, la prosa del lector se presentará como una red lógica de conceptos organizados jerárquicamente, que se adecuarán al lector y a la situación comunicativa. La del escritor, por su parte, es sólo una lista de ideas, algunas poco relacionadas o superficiales donde no se observarán conectores lógicos o causales (Cassany, 1989, Sequeira y Seymour, 1994).
En cuanto al estilo, la característica principal de la prosa del escritor es la ausencia de la organización estructural en tema y rema. El autor no puede o no quiere representarse en forma adecuada a su audiencia. En consecuencia, no considera el grado de conocimiento que ésta posee del asunto referido. No manifiesta el tema que tiene en su mente porque no lo cree necesario o simplemente porque no lo tiene claro aún. Esto traerá aparejado una pérdida de la cohesión gramatical. «Los escritores no pueden encajar los sujetos psicológicos en la gramática de la lengua y entonces descuidan la obligación de conectar rigurosamente las frases» (Cassany, 1989: 136). Habrá una gran afluencia de pronombres indefinidos y demostrativos –e incluso personales–, que se utilizarán sin referentes determinables.
Otro rasgo de estilo en la prosa del escritor (a diferencia de la del lector) es la presencia de términos saturados de sentido o «palabras claves» (Flowers y Hayes, 1979). Dado su carácter de comunicación íntima –muy próxima al «habla interiorizada» descrita por Vygotsky (1964)– este tipo de texto se caracteriza por la presencia de una serie de términos cuyo significado no está explícito, sólo el sujeto que los genera o un receptor que se encuentre en una proximidad vivencial o intelectual con él pueden comprender su riqueza semántica (Vygotsky, 1964) .
Además de estos tres rasgos citados, existe una característica propia de la lengua escrita que incide en el estilo de un texto. Peronard (1988) –entre otros– señala que lector y escritor no poseen el mismo contexto de comunicación. El autor no puede, por esto, apoyarse en elementos externos para precisar sus significados referenciales cuando elabora un texto. Debe remitirse a significados intrínsecos, creando así un texto autónomo que pueda ser comprendido independientemente de la situación del lector. Este fenómeno se encuentra considerado en la construcción de la prosa basada en el lector, pero no en la del escritor. El autor de este tipo de textos, no consciente del cambio de situación en la audiencia, dejará su escrito sujeto al contexto situacional que lo generó, aumentando el grado de ambigüedad en los términos y las construcciones que utiliza.

3. CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA ESCRITA

El material escrito seleccionado para fundamentar este planteo fue elaborado por alumnos de primero medio de un colegio subvencionado de Valparaíso. La muestra fue intencionada ya que fue preferida por la accesibilidad de la información.
La situación de escritura fue libre, los alumnos no tuvieron ninguna instrucción previa sobre el género que debían utilizar, el tema o la audiencia que debían considerar. Sólo se les dijo que eligieran un tópico y luego elaboraran una redacción sobre él. En este sentido, la tarea guarda un gran parecido con la forma típica de «redacción tema libre» que los ejercicios de composición toman en las clases de nivel medio.
El grupo no había recibido entrenamiento sistemático en las normas de producción escrita, salvo los contenidos curriculares habituales referidos a tipos de texto, ortografía y puntuación. En este sentido, este tipo de evaluación no se realiza en relación a un aprendizaje específico que supuestamente el alumno ha recibido en sus clases de lengua (Zabala, 1997), sino que busca dar un diagnóstico del grado de habilidad que los sujetos evidencian. Además, su rendimiento en la asignatura «lengua materna» era –en general–muy bajo. El puntaje promedio del curso es 3,9. La profesora del área informó que, en su mayoría, son alumnos repitentes de ésta o de otras instituciones.
Para terminar, es necesario advertir que los escritos de los alumnos –cuarenta en totalson presentados sin ningún tipo de corrección. En consecuencia, es muy probable que ellos evidencien errores ortográficos, puntuales y gramaticales.

4. PRESENTACIÓN Y ELABORACIÓN DE CRITERIOS

A pesar de la advertencia de Flower y Hayes (1979) sobre el valor instrumental de la prosa del escritor, en el presente trabajo esta descripción del producto escrito es considerada como la forma «no adecuada». En el punto opuesto, la prosa del lector es vista como el modelo de lo que es aceptable y correcto.
Sin embargo, es necesario advertir que ambos conceptos no constituyen categorías discretas. Los textos considerados aquí no pueden ser clasificados como pertenecientes completamente a una u otra forma. Deberemos hablar pues, de un grado de mayor o menor participación en cada una de ellas. La prosa del escritor y la prosa del lector son vistas así como los puntos extremos de un continuum en el cual se ubican los textos. Mientras más próximos están a la primera, menor puntaje tienen y mientras más lo estén de la segunda, el puntaje es mayor.
A los fines de volver viable la evaluación hemos considerado tres criterios que nos permiten distinguir entre ambos valores:

1) la puntuación y el flujo de la escritura
2) la estructura de la información
3) el sujeto lógico y la cohesión

4.1 La Puntuación y el Flujo de la Escritura

Al señalar la diferencia entre la prosa del lector y la del escritor, se establece que en la primera el autor registra el flujo de su pensamiento sin tener en cuenta el punto de vista del receptor. Los elementos son anotados en forma continua, como si no pudieran establecerse pausas o deslindarse límites claros entre ellos. La hipótesis es que, en la estructura lingüística superficial, tal estado de construcción se observa en un uso incorrecto de los signos de puntuación. En especial, los errores se evidencian en la utilización del punto seguido y aparte. Al no poder marcar límites claros entre las ideas que desarrolla, el escritor no puede delimitar las oraciones y los párrafos que las contienen. Este defecto se ve aumentado por el conocimiento vago que el sujeto posee de las normas que rigen la construcción del código escrito.
Al observar el material escrito, se constata que tales errores de puntuación ocurren. Es posible distinguir cuatro grados de pertinencia diferentes, desde lo más adecuado a lo menos.
En el nivel inferior de la corrección se ubican aquellos trabajos que omiten en forma total la división en párrafos. Incluso se dieron algunos ejemplos en los cuales no había ningún uso de signos de puntuación. Del total de la muestra analizada, doce trabajos presentan esta configuración. El ejemplo característico de este grupo podría ser el escrito realizado por el alumno Gabriel A.

La computadora desde su inicio
«Si no se es muy exigente se puede decir que la primera computadora existida en el mundo fue el abaco que consistía en un bastidor con bolitas que se iban ensartando en el bastidor. Este invento había revolucionado a los orientales que ejecutaban operaciones muy rápidas a velocidades incrdbles y es por eso que aún hoy en día se utilizan estos abacos aunque la tecnología a avanzado mucho, desde el primer computador inventado confines comerciales el ENIAC, y luego los con fines militares para dirigir misi/es que eran el maniac 1 y el maniac 2 que funcionaron durante la segunda guerra mundial y empresas como IBM, EPSON, etc. comenzaron a surgir como las empresas más prestigiosas por la capacidad de sus productos y por la construcción de computadores cada vez más modernos.»

En un segundo nivel de corrección se encuentran aquellos trabajos en los cuales hay una «voluntad» de dividir la información. El sujeto tiene conciencia de que la estructura lingüística no es clara y busca fragmentar la información de alguna manera. No obstante, no usa el párrafo como un posible recurso; la fragmentación –no siempre correcta– del material se realiza utilizando otros elementos: subtitulados, subrayado de palabra clave al iniciar el desarrollo de una nueva idea, uso de guiones, etc. Los trabajos que presentan dichas características corresponden a dos del total del material analizado. Una posible explicación a este número tan exiguo podría ser el hecho de que, dado su contacto con el código escrito, los alumnos de una u otra manera poseen una noción –aunque a veces muy borrosa– del párrafo como medio de división. Un escrito que puede ilustrar este nivel es el de la alumna Elizabeth C.

Texto «tema libre»
«Los programas de la televisión: Hay en chile programas q' no sirven nada mas que para ocupar tiempo en la TV son contados los programas q' son educativos y que enseñan algo que nos sirve para despues. como tambien hay programas que son muy malos y casi siempre los de TV nacional, para solucionar esto hay que hacer mas programas educativos asi aprenderiamos más sobre la naturaleza etc.
«Peliculas de video: Yo, soy una fanatica de las peliculas que hay en los video club, creo q' me las he visto todas: Mis peliculas favoritas son 2
El hombre del jardin
Parker Keint
Las dos protagonisadas por mi actor preferido Jeff Fahey, es un actor norteamericano q' tiene 25 años, vive en California–Florida, se dio a conoser con la pelicula el hombre del jardin, pero lamentablemente todas atribulleron el exito de lapelicula a los efectos especiales y no a su esfuerzo como actor.»

En un tercer y cuarto grado de corrección se encuentran los escritos que utilizan la división en párrafos. En el tercer nivel se hallan aquellos que, si bien dividieron la información con el uso de punto y aparte, no siempre deslindaron las ideas claramente a través de ellos. Aquí se incluyen dieciocho de los trabajos revisados. Un ejemplo característico de este nivel es el escrito del alumno Cristóbal M.

Furia Salvaje
«Steven Seagal (gino) es un policia que vive y que fue criado en Brooklyn que ahora vuelve para convatir a un mafioso llamado Richie, es drogadicto y contrabandista el mato a sangre fría a un policia en frente de su esposa e hijas, era el mejor amigo de Gino Fellino el trata de buscarlo por toda la ciudad combatiendo a mafiosos el sabe artes marciales y sabe ocupar todo tipo de armas. Gino tiene un hijo que trataron de matar con su esposa pero no fue así. Fue donde la hermana y padre de Richie donde lo arrestó porque si ellos dos decían algo sus vidas estaban corriendo peligro de ser asesinados por su propio hermano e hijo.
El hermano de Richie tiene un bar donde gino fue y le pego hasta que le digera algo pero no logro nada Gino tenia un amigo muy joven que su tia tenía relaciones amorosas con Richie el que para allá donde el amigo de gino le aviso y Gino fue para allá para enfrentarlo estaban en una fiesta donde Gino entró con cuidado y empezó a disparar a los otros mafiosos...»

En el cuarto grupo encontramos los alumnos cuya división de párrafos coincidía con el desarrollo de las ideas. Este sería el nivel de mayor corrección y allí incluimos ocho de los escritos corregidos. Un ejemplo de este nivel lo constituye el texto elaborado por Evelin O.

Mis vacaciones soñadas
«He soñado muchas veces con unas vacaciones con mi pololo y mis amigos. Creo que sería algo inolvidable, muy especial. Me gustaría ir a un lugar lleno de la belleza de la naturaleza: árboles, flores, aire marino, mar, etc. Un lugar divino, lleno de felícidad, de paz y de vida.
Yo y mi pololo nos juntamos con un numeroso grupo de jóvenes conocidos, pero con los que compartimos una verdadera amistad es con el Manolo y la Cony, el Miguel y la Viviana, el Pato y la Jessica. Desde que nos conocemos hemos estado siempre juntos, en las buenas y en las malas y es por eso que me gustaría irme de vacaciones junto a ellos, para seguir compartiendo y riendo alegremente.
Bueno, es difícil que los padres, sobre todo los míos y de mis amigos, nos den permiso para ir a vacacionar solos por días o semanas, pero quizás mas adelante, cuando estemos mas grandes nos darán permiso y podré cumplír mis sueños. »

Con el fin de clarificar nuestras observaciones, elaboramos la siguiente tabla donde se sintetiza la escala gradual del criterio y la distribució1i de los trabajos revisados.

Puntuación de la escritura y flujo del pensamiento
1
Continuo
2
División
sin Párrafos
3
Párrafos
Incorrectos
4
Párrafos
Correctos

Distribución de los escritos revisados (Total 40)

12 escritos
2 escritos
18 escritos
8 escritos

4.2. Estructura de la Información

Un segundo parámetro de evaluación considerado es el orden que presentan las ideas en un texto. En el caso de la prosa del escritor, el autor las registra en la misma forma en que aparecen en su memoria de corto plazo. Todas las características estructurales de la información (asociaciones, vacilaciones, repeticiones) reflejan los distintos recorridos que ha seguido el autor para encontrar los contenidos en su memoria. Por ejemplo, observemos un fragmento del trabajo de Elizabeth C.

«Películas de video: –Yo, soy unafanatica de las películas que hay en los video club, creo q , me las he visto todas: Mis películas favoritas son 2
–El hombre del jardin
Parker Keint
Las dos protagonisadas por mi actor preferido Jeff Fahey, es un actor norteamericano q , tiene 25 años, vive en California– Florida, se dio a conoser con la película el hombre del jardin, pero lamentablemente todas atribulleron el exito de la película a los efectos especiales y no a su esfuerzo como actor.»

En este breve escrito se tocan los cuatro tópicos: Me gustan las películas de video, mis películas favoritas, mi actor favorito, la injusticia cometida con mi actor favorito. El texto es breve y las ideas están expuestas como una línea continua, sin conectores. Además no han sido desarrolladas ni profundizadas debidamente. La impresión que produce es que la autora consignó los elementos a medida que los recordaba. El trabajo evidencia que no se hizo ningún esfuerzo para manejar el flujo de la información; sólo se lo registró.
Otra forma que suele tomar la prosa del escritor corresponde a la misma superestructura (Van Dijk,1987) que tenía el material recolectado originalmente. Si el autor, por ejemplo, está refiriéndose a un tema de ciencias naturales, expondrá su tema con la distribución y el estilo con que apareció en el texto de origen.
En el extremo opuesto está la prosa del lector en la cual el autor organiza la información de acuerdo a un objetivo retórico. Los conceptos constituyen una red lógica y están organizados jerárquicamente; se adecúan al lector y a la situación comunicativa. Puede decirse que en este caso, de acuerdo a los criterios sostenidos por varios autores (Van Dijk, 1980, Bernárdez,1982, Irwing, 1986) el texto es coherente. Es decir, contiene sólo la información relevante y ésta posee una superestructura adecuada.
A partir de estas diferencias en la distribución de la información y considerando los escritos de la muestra, establecimos cuatro grados de corrección diferente.
En primer lugar y con la puntuación más baja, se encuentran los escritos que constituyen un mero registro de las ideas. El escritor ha ido consignando los conceptos en el orden en que éstos aparecían en su memoria. No ha hecho ningún esfuerzo por ordenarlos. De los escritos revisados, el 23% presenta estas características. Un ejemplo de este tipo de escritura está ilustrado en el fragmento de Elizabeth c., que ya hemos citado. Como observamos, la alumna se limita a listar una serie de temas sin desarrollar ninguno
En un segundo nivel de corrección, se ubican aquellos escritos que conservan la superestructura del texto de origen. Esta categoría fue bastante difícil de definir conceptualmente y de aplicar a los trabajos evaluados. Por un lado, es posible que existan más escritos (en nuestra muestra) que reproduzcan una superestructura de información dada. No obstante, sólo fue posible establecer este hecho cuando se presentaba como evidente, ya sea por la falta de adecuación entre la forma del texto dada y la situación comunicativa en la que se produjo (redacción escolar–audiencia: el maestro) o por la falta de una mayor elaboración personal. Por ejemplo, el alumno Ricardo R. expuso sobre el «basquet–ball y el balón– cesto» y su escrito refleja la forma de un manual de reglamento deportivo (incluso incluye dibujos ilustrativos).
La otra dificultad que se encuentra aquí está en el valor que se le debe dar a este tipo de prosa respecto del anterior. ¿Por qué considerarla más correcta que el simple registro de asociaciones? La interrogante puede responderse si se considera que existe una conciencia de la «forma escrita» por parte del estudiante. El sujeto que se encuentra en este nivel, intuye que un texto escrito debe conservar una organización. No sabe cómo construirla, entonces, prefiere reproducir una que ya está dada. Desde este punto de vista, su actitud es más madura que la de un sujeto que sólo anota lo que se le viene a la cabeza. Además, cabe señalar que en los textos así caracterizados se observó una disminución de errores de gramática, léxico y puntuación, situación que puede atribuirse al hecho de utilizar una estructura ya armada.
Este grupo de escritores, que podríamos llamar reproductivos, son 7 sujetos del total de trabajos revisados. Sus autores presentaron, fundamentalmente, estructuras de texto escolares, de discurso radial o televisivo y de revistas de divulgación científica.
En un tercer nivel más próximo a «lo correcto» se encuentran aquellos escritos, en los cuales el autor logra desarrollar un tema con cierta coherencia. La presentación de los contenidos es todavía superficial, hay un manejo inapropiado de vocabulario y abundan los errores de la puntuación. Sin embargo, se advierte una estructura retórica mínima. El alumno utiliza frases introductorias como «Hoy voy a hablar de la mala racha que está pasando el equipo de cabrera..» (Patricio C.) . Con ellas, demuestra su voluntad de «ubicarse en un tema y un discurso» (Bartholomae,1985) aunque éste no sea totalmente académico.
También el escritor incluye apelaciones a un receptor ideal o manifiesta opiniones sobre el tema, revelando aparentemente una intención argumentativa. En la lectura de este material es frecuente encontrar expresiones como «Ojalá que con esta nueva ley de violencia en los estadios se terminen estos problemas definitivamente» (Cristian N.) o « A mí me gustaría que todos ayudemos a crecer laflora» (Edwin B.), que pueden considerarse como indicios de una voluntad constructiva a través de la introducción de una postura personal.
Este grupo de escritores, a los que llamaremos con «intención constructiva», incluye veintiún sujetos del total de la muestra. Es decir, dicho tipo de escritura se puede considerar como la tendencia normal del grupo.
Finalmente, en el grado de mayor corrección, encontramos la prosa del lector. El autor de este tipo de textos trabaja un tema logrando una estructura retórica madura, jerarquizando sus ideas y volviéndolas comunicables. Los recursos ortográficos y textuales (signos de puntuación, anáforas, etc.) son utilizados para transmitir con más claridad los conceptos. Debemos señalar que dentro del grupo seleccionado ningún trabajo muestra este grado de corrección completamente. No obstante, tres de ellos merecen ser incluidos en este grupo. Dichos escritos no están exentos de fallas formales y de pobrezas conceptuales. No obstante, presentan una estructura de ideas suficientemente coherente para considerarla «prosa del lector». Un buen ejemplo de este material es la composición de Mauricio R.

«SEPULTURA EN CHILE»
Fuera del teatro Monumental había cualquier Thasher fumando, tomándose unos copetes y algunos haciendo las monedas para poder entrar al concierto. Se abren las puertas del recinto y estos locos corrian como perros hambrientos, todos salvajes por oir a Sepultura.
Ya todos adentro sale los «Criminal» conjunto chileno DEATH–METAL *, su vocalista Anton Reissenegger da un grito feroz que a cualquier poser* le rompe los tímpanos. con la voz ronca todos los thrasher pegandose, saltando, gritando, babosos por ver a sepultura.
Termina el show de los criminal y todo oscuro, hay tención y de repente un grito que dice: «Hola Santiago». Es Max Cavalera su vocalista y su hermano Igor Cavalera empieza a tocar ferozmente la bateria y empiezan a tocar una canción del caos su último LP.
El show termina cuando Max dedica las dos últimas canciones del arise a los criminal que teloniaron para ellos.
El público pide más y grita «Sepultura–Sepultura...», pero ellos ya cansados no pueden tocar más y los thrasher desalojan a tomarse unos copetes.»

Los errores de puntuación (ausencia casi total de punto seguido y de algunas comas), de ortografía (acentos) y de concordancia gramatical (tiempos verbales del segundo párrafo) son evidentes. Sin embargo, la estructura de la historia está bien lograda y permite la comprensión de las ideas. El alumno está utilizando un jerga adolescente y es consciente de la posible ignorancia de su lector. Por ello, incluye un glosario donde aclara el significado de palabras como «posen> y «Death–metal» (términos que él ha señalado con asteriscos en el texto).
A modo de conclusión, elaboramos la siguiente tabla de frecuencia. Ella sintetiza la escala gradual del criterio y la distribución de los trabajos revisados.

Estructura de las ideas
1
Registro de ideas almacenadas en la memoria
2
Reproducciónde una estructura textual
3
Intención Constructiva
4
Prosa del lector

Distribución de los escritos revisados (Total 40)

9
7
21
3

4.3 Sujeto Lógico y Cohesión

En un texto comunicativo –como ya se señaló en el Marco Teórico– es necesario que la información transmitida respete una organización estructural en tema y rema o sujeto y predicado lógico. Es decir, el escritor debe primero establecer la información conocida (tema o sujeto psicológico), para luego introducir la información nueva (rema o predicado psicológico). En la prosa del escritor este requisito no se cumple. El sujeto psicológico no se explicita o permanece vago e impreciso. Esto provoca una disociación entre el tema de un texto y las formas gramaticales que deberían expresarlo. El autor no manifiesta por escrito el tema que tiene en mente porque no lo cree necesario o simplemente porque no puede precisarlo aún.
La consecuencia de esta imprecisión es la pérdida de la cohesión gramatical. De acuerdo con varios autores (Hallyday y Hassan, 1980, Cassany, 1989) este concepto debe ser definido a nivel de la conexión entre oraciones. Las diferentes frases que componen un texto se unen entre sí formando una densa red de relaciones. Los mecanismos que se utilizan para conectarlas –manteniendo la unidad del tema– se denominan formas de cohesión. Entre ellos podemos contar: las repeticiones o anáforas (pronominalización y elipsis), relaciones semánticas entre palabras (sinonimia e hiperonimia) y enlaces o conectores (puntuación y conectores).
Si un estudiante no precisa el tema sobre el que escribe, fallará al utilizar las formas de cohesión. Como ya señalamos, había, una gran afluencia de pronombres demostrativos e indefinidos (esto, eso, aquello) e incluso personales, que se utilizarán sin referentes determinados. También se registrarán errores en el uso de signos de puntuación, un rasgo endémico en la muestra que hemos evaluado. Un ejemplo claro de la falta de cohesión puede verse en el el primer párrafo de la composición de Cristóbal M.:

Furia Salvaje
«Steven Seagal (gino) es un policia que vive y que fue criado en Brooklyn que ahora vuelve para convatir a un mafioso llamado Richie, es drogadicto y contrabandista el mato a sangre fría a un policia en frente de su esposa e hijas, era el mejor amigo de Gino Fellino el trata de buscarlo por toda la ciudad combatiendo a mafiosos el sabe artes marciales y sabe ocupar todo tipo de armas. Gino tiene un hijo que trataron de matar con su esposa pero no fue así.»

Puede observarse en este ejemplo una ausencia casi absoluta de signos de puntuación (una coma y un punto en diez renglones). Además, el uso de la elipsis y la pronominalización no tiene un antecedente claro. Podemos, con un poco de buena voluntad, suponer que « Richie» era drogadicto y contrabandista, que «el policía muerto» era el mejor amigo de Gino y que los dos usos del pronombre «él» (sin tilde en el escrito) están haciendo referencia al «mafioso» primero y al protagonista después. Sin embargo, otras interpretaciones resultan plausibles. El estudiante no logra transmitimos una versión inteligible de la película «Furia Salvaje».
A los fines de realizar una escala que nos permitiera evaluar la cohesión, establecimos tres grados diferentes en el cual los escritos podían ser clasificados.
En el nivel más bajo ubicamos los trabajos de alumnos como Cristóbal M. en los cuales la falta de cohesión afectaba la comprensión del texto. Los sujetos de este grupo, que eran veinticuatro del total de la muestra evaluada, demostraron un manejo pobre de todas las formas de cohesión y produjeron textos difíciles de comprender.
En un segundo nivel, ubicamos los escritos de alumnos como Mauricio R. (transcripto en el apartado anterior), en los cuales se observa un cierto manejo de las formas de cohesión. Si bien los sujetos de este grupo –dieciséis en total– no utilizaron correctamente la puntuación, el uso de anáforas y repeticiones semánticas parece ser más solvente que en los primeros.
En un tercer nivel puede ubicarse al escritor que tiene un manejo fluido de todas las formas de cohesión. En este caso, el texto evidencia una unidad temática y una integración de sus oraciones. Desgraciadamente, ningún escritor de los que hemos examinado entraría dentro de esta clasificación. Quizás, esto se deba al bajo nivel de rendimiento que dichos sujetos tienen en lengua materna, nivel que queda evidenciado en el uso insuficiente de los recursos del código escrito.
Para sintetizar lo dicho sobre cohesión, proponemos la siguiente tabla donde se sintetiza la escala gradual del criterio y la distribución de los trabajos revisados.

Precisión temática y Cohesión Gramatical
1
Escaso manejo de formas de cohesión
2
Algún manejode las formas de cohesión
3
Buen Manejo de las formas de cohesión

Distribución de los escritos revisados (Total 40)

24
16
0


5. CONCLUSIONES

La elaboración de estos criterios de evaluación de la composición escrita busca no sólo encontrar un patrón de corrección objetivo, sino también comprender más a fondo la naturaleza de la prosa escrita, las habilidades y procesos que ella implica y su posible enseñanza.
Algunos de nuestros resultados, como el escaso dominio de la cohesión por parte de los sujetos, verificaron intuiciones que se tenían sobre la producción escrita de los jóvenes en la educación media. No obstante, hubo productos que fueron mejores de lo esperado. Los autores de los escritos revelaban un rendimiento en lengua muy pobre; por eso, se presumía que la mayoría de los sujetos tendría los puntajes más bajos. Esto no ocurrió en el primer y segundo criterio. De esta manera, en el parámetro «puntuación» la escritura continua –sin signos de puntuación– sólo aparece en el 30% de las composiciones; mientras que el uso incorrecto de párrafos involucra el 50% de los sujetos. Otro tanto ocurre en el rasgo «estructura de las ideas», en el cual la «intención constructiva» está por encima del mero registro de ideas almacenadas en la memoria.
Si bien es cierto que se podría estar cometiendo errores en la valoración de los criterios, puede afirmarse que estos resultados enriquecen la imagen de los adolescentes como escritores. Dada la situación escolar de estos alumnos, era posible ubicarlos en el grupo que Gagné (1991) ha denominado escritores inmaduros. A partir de allí, cabía suponer que la mayoría de ellos producirían sólo «prosa del escritor». Sin embargo, a lo largo de este trabajo se ha encontrado que sus escritos poseen –en gran medida– rasgos de la «prosa del lector». Es posible entonces afirmar que estos jóvenes saben que la escritura es una forma de comunicación y no un mero registro de ideas. Están conscientes de la necesidad de fragmentar la información y de organizarla. Intuitivamente intentan situarse en un tema, se dirijen a un receptor.
Al componer, se esfuerzan por lograr la coherencia, por elaborar un mensaje significativo. Poseen un saber metacognitivo, una representación interna del proceso de composición y éste –al igual que lo que ocurre con el de la lectura– incide en su accionar como escritor. Saben que deben transmitir sus ideas y, para ello, construirlas. Sin embargo, este conocimiento es incompleto y fragmentario. Como señala Cassany et al. (1994) el alumno no es totalmente consciente de la complejidad y especificidad del lenguaje escrito. Frente a esta ignorancia, la labor docente debe apuntar a desarrollar en él una imagen más completa de lo que el uso de dicho código implica. No basta enseñar las normas de cómo escribir, sino desarrollar la conciencia de lo que escribir implica como tarea cognitiva en la escuela y fuera de ella.



6. BIBLIOGRAFÍA


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