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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.30 n.41-42 Valparaíso  1997

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09341997000100009 

 

Revista Signos 1997, 30(41–42), 147–150

LITERATURA

Bresky: la polisemia de la mujer inexistente



Iván Carrasco M.

Universidad Austral de Chile

Chile





Por lo general, los poemas líricos son de carácter asertivo y se concentran en la expresión del sujeto que habla, lo que ha llevado a definirlos básicamente como subjetividad. Por ello, resulta paradojal que el libro Persistencia de usted, de A. Bresky, aunque inscrito en el ámbito de lo poético, constituya la apoteosis del destinatario y de la duda.
Persistencia de usted (Viña del Mar, Editorial Vertiente, 1994) es un conjunto de poemas para ser leídos muchas veces porque sus sentidos, en apariencia herméticos, se desarrollan en la alusión a libros anteriores del autor, a refinadas experiencias de lectura de una tradición seleccionada, a sutiles percepciones de la escritura literaria y, además, tratan de darle corporeidad textual a un ser enigmático: "usted". Una poesía extraña, inusual en nuestro ámbito y apartada del circuito oficial, recorre estas páginas cuidadas y sugerentes.
En su conjunto, el libro de Bresky hurga en las profundidades e intersticios de las operaciones de lectura y escritura que constituyen la poesía y el discurso literario; al mismo tiempo, con finura e ironía destaca a quien siempre permanece en la sombra, al ser que escucha (o le) a quien actúa a través de su discurso, redescubierto por las actuales teorías literarias y semióticas: el destinatario.
El volumen en cada una de sus secciones y en cada uno de sus poemas, es un diálogo, el diálogo clásico de un hombre con una mujer que escucha y espera. Sin embargo, esto es aparente, puesto que el diálogo de Persistencia de usted no respeta la estructura del modelo canónico de la conversación, sino la transgrede sutilmente mediante la indefinición de la identidad de la mujer y la contradicción entre el conocimiento íntimo que el sujeto masculino tiene de ella y el tratamiento formal, convencional (aunque también irónico) que postula entre ellos: "usted".
Es cierto que la propuesta dialógica del libro no es sólo interpersonal, ya que la profusión de epígrafes, citas, alusiones, sobreentendidos, etc. señala con claridad la interacción de este libro con otros textos y con otros fenómenos artísticos, sobre todo con el cine; sin embargo, la "persistencia" de la interlocución le confiere particular realce significativo a la interacción personal. La intertextualidad, tampoco ausente en el diálogo entre figuras humanas, abre un espectro de significaciones amplio e intenso, pero subordinados a la figura central de la situación enunciativa.
¿Quién es esta "usted" que constituye el eje del libro?... ¿Una mujer literaria, ficticia, histórica, biográfica?;. ¿Con qué claves descubrir su naturaleza misteriosa, enigmática, desconcertante?..
Los poemas la caracterizan como un ser ambiguo, quizás múltiple, variable o desconocida, como "la más ausente de todo" (p.10). La relación con ella está marcada por la ironía (tal en "su ausencia son leones" y en otras zonas del libro), otras veces con ternura y admiración, "la arena! que en los ojos de Ud. ardía", pues "Ud. no está reconocida" (p.10).
En algunos momentos esta mujer parece poseer una identidad definida e incluso un nombre, así p. ej. en "Dolores la llama"; no obstante, esta alusión se desvanece cuando nos damos cuenta que apenas es una "Dolores cara de palo/ dibujada sobre el esmalte reluciente/ y rosa de la madera", una muñeca rusa construida por un artesano; o en "La sacudida", donde es apelada directamente, pero al mismo tiempo se le habla de "Esa su consistencia que se la inventa! y su propia y posible destrucción", y también hay una oscura referencia a la "pantalla de la pantalla" que desdibuja la posibilidad de que sea una mujer determinada, una persona real.
En la mayoría de los poemas, esta mujer parece que es un ser de ficción característico del mundo moderno. Esta percepción tiende a confirmarse en textos como "El metal primario", en que aparece "marcada por la espalda de esta página/ se vuelve irreductible en su revés" (p.25), lo mismo que en el texto anterior en que parece identificarse con la escritura del poeta; tal vez de ahí viene su mención como "hermana", además de la sugerente relación con la conocida expresión de Baudelaire.
En "Cuestión de metáforas" la mujer parece ser más bien un personaje de ciertas películas, pintado metonímica y hermosamente a través de su mano, que es un ramo de lluvia amarilla.
Cuando el hablante se refiere a sí mismo, también se muestra como un ser resultante de ciertas propiedades del lenguaje más que de una condición ontológica que pudiéramos considerar humana en su sentido de normalidad o historicidad ("escrito en la desvalorizada primera persona", p.32), un ser que sabe que al escribir cae en la trampa sin poder o sin querer evitarla. Aunque pareciera que también es un ser de ficción, tiene perfecta conciencia que quien habla no está nunca solo, sabe que alguien está ahí, escuchándolo, aunque no conteste sus preguntas ni sus ironías, ni sus ternezas; es el doble receptivo de quien se enuncia, como bien, ha señalado Benveniste. Aunque esta alguien está urdida "en la materia de los sueños" (p.34) como dijera Shakespeare, y aunque a veces también tome la palabra, "La insistente palabra adormecida", lo hace en el lugar más débil: "Mi escritura".
El resto del libro es un confuso anhelo de darle corporalidad y consistencia a esta entidad femenina, aunque sólo sea "un sueño de labios en la servilleta de papel" (p.43), aunque no sepa dónde vive ("VIII"), a pesar de que "Es posible que Ud. no tuviera labios! y no hablara"... (p.62).
¿ Y si este diálogo con un hipotético destinatario femenino no fuese más que una serie de ejercicios de teoría literaria, en que la reciprocidad necesaria entre autor y lector, entre habitante y destinatario de su discurso en el propio discurso, apareciera ejemplificada una y otra vez?..
¿ O un diálogo permanente con un ser de ficción surgido por obra y gracia de la melalepsis desde las imágenes de celuloide, como podemos sospechar en "Cine real", en "Función continua donde "Lo que habla de Ud./ en la penumbra no se identifica por momento,/ en esta función de trasnoche" (p.61) y la voz de otro espectador le reclama silencio, shhht, desde la otra butaca?...
Esta sospecha se va abriendo paso en nuestra mente a medida que otros poemas proponen nuevos indicios que orientan la lectura en esta dirección; en "Los sucesos del Potemkin", p.ej., se afirma expresamente que ella ha aparecido en el teatro: "Y de pronto estaba Ud. ahí,! de células y cielos salida! como de la pantalla muda! al filtro de las grises gotas de ojo./ y ¡Ud. misma!/ en el acero acorazado de allá adentro". También en este poema se dice que ella se construye una mirada para siempre, cualidad imposible para una mujer común en la vida cotidiana.
El poema "Testimonio de escritura" parece confirmar esta interpretación, más aún si leemos el epígrafe de Shakespeare, "the best in this kind are but shadows", (que se reforzará páginas más adelante con el poema "Materia de los sueños"). En el "Testimonio..." el hablante encuadra la voz de ella llamándola "sombra" y asegurándole que "no estaré más si no me escribes", expresión polivalente si no nos fijamos en que "el otro abandona su voz interpuesta,! se le echa a la espalda,! sin dirección;/ se pasa una película que se verá más adelante" y si ignoramos que ella también le habría dicho, "Esa es la retórica! amenazaba Ud.–/ ¡Escúchame, sombra! No podrá el escrito/ en que finges hacerte ver"...
Al parecer, estamos en un viejo cine donde la irrealidad es posible percibirla (y soñarla) como realidad, lo que vemos en "Programa doble", "Cine de trasnoche", "Al borde de la pantalla", incluso "En el intermedio", "Próximamente en esta sala", "Play it again", "Los pájaros", etc.
En este libro, Bresky ha conseguido hacemos viva y evidente "La imagen de un cuerpo que no requiere verlo", puesto que, bíblicamente, "Por sus metáforas la conoceréis" (p. 71). Para ello ha sido necesario aceptar su invitación y decidimos a iniciar la aventura de adentrarnos en un texto que exige no sólo empatía emocional, sino también la curiosidad y la necesidad semióticas de buscar las claves de interpretación entre aparentes obviedades y oscuridades del texto. Ha sido un transcurso difícil, marcado más de una vez por el extravío o la confusión frente a opciones semánticas complejas o inesperadas debido a que uno sucumbe fácilmente a la inercia de la lectura automatizada y no se esfuerza por percibir las señales e indicadores de semiosis distribuidos en todo el volumen.
Ya el primer texto, como se llama "Corrección del curso normal", advierte desde el título que nuestra lectura debiera ser dudosa, debiera buscar vericueto s allí donde se habla de caminos rectos, entender lo no dicho a pesar de las (falsas) evidencias. En este poema se sugiere la orientación metapoética del libro entero, pues en realidad los temas son teóricos: las operaciones textuales como la corrección de lo escrito ("Ud. se empeña en la imagen tachada"), la debilidad de la referencia y la dificultad de la interpretación ("la precaria línea de flotación! de la escritura"), la semiosis ilimitada y la parcial deriva del sentido entre intertextualidades y transcodificaciones ("describe en la herrumbosa lejanía/ olvidadas traducciones"), la producción de sus propios significados y figuras, entre las cuales estará "Usted"; "Una joven inexistente se despierta en el sueño".
Pero, este libro de poemas no es un texto barroco o manierista que muestra su pleno fulgor semántico después del trabajoso ejercicio analítico y hermenéutico de la comprensión anagógica; es un conjunto textual que revela las dudas, incertidumbres e inestabilidades de la significación poética en estos tiempos de escepticismos y cenizas de sueños heroicos; por ello, incorpora no sólo la leve magia de la poesía, sino también la posibilidad de ironización y descrédito de la misma escritura, como puede leerse en los versos finales: "Supongo que no pretende quedarse aquí/ por todo el resto de la vida" (p.9).
Persistencia de usted es un texto notable, que logra sumimos en un universo metapoético de pura textualidad, pero no a través de la explicación teórica ni la reflexión descarnada, sino haciendo vivas, sensibles, concretas, las abstracciones más complejas de la semiótica textual. Jugando con inteligencia y emotividad con las superposiciones de la escritura y la realidad, Bresky nos deja la presencia de una mujer de sueño que nos emociona como si tocara nuestras vivencias más intensas y reales, de una mujer muda e intangible que, sin decir nada, nos enseña todo lo que ella es. Y de un hombre ocultado y casi revelado en su escritura, que llenando todo el texto con su discurso, apenas nos deja percibir discretos rincones de su compleja interioridad.