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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) vol.31 no.2 Santiago  2011

 

REVISTA DE CIENCIA POLÍTICA / VOLUMEN 31 / N0 2 / 2011 / 285 - 310

EL SECRETO DE MI ÉXITO: PARTE II. LOS CAMINOS A VALPARAÍSO EN 2009*

The Secret of My Success: Part II. Pathways to Valparaíso in 2009

 

PILAR GIANNINI
University of Notre Dame

HÉCTOR BAHAMONDE
Pontificia Universidad Católica, Chile

JUAN PABLO LUNA
Pontificia Universidad Católica, Chile

RODOLFO LÓPEZ
Pontificia Universidad Católica, Chile

MARTÍN ORDÓÑEZ ASTETE
Pontificia Universidad Católica, Chile

GONZALO RECART
Pontificia Universidad Católica, Chile


RESUMEN

En esta nota de investigación presentamos las características de veintiséis campañas electorales de candidatos a diputados desarrolladas el año 2009 en seis distritos de la Región Metropolitana de Santiago de Chile. En base a la información obtenida mediante la combinación de observación participante, la realización de entrevistas semiestructuradas con activistas políticos e informantes clave, y la codificación de fuentes secundarias disponibles públicamente, se creó una tipología de campaña para candidatos incumbents y desafiantes. Los análisis estadísticos y boleanos realizados permiten distinguir la existencia de perfiles de campaña diferenciados entre incumbents y desafiantes; la supremacía de los incumbents para retener su escaño; la preponderancia del gasto electoral para asegurar la elección; y la pérdida transversal de la simbología partidaria como rasgo de identidad por parte de los candidatos.

Palabras clave: Elecciones parlamentarias Chile 2009, campañas electorales, incumbents, desafiantes, gasto electoral, Congreso.

ABSTRACT

In this research note we present the characteristics of twenty-six congressional electoral campaigns during the 2009 Chilean national elections and then use them to create a typology of campaign typesfor incumbents and challengers. The evidence was collected through participant observation and in-depth interviewing with key actors in each district. The statistical and Boolean analysis of these data yields the following results: different campaign profiles exist among incumbents and challengers; incumbents are the most successful candidates; higher amounts ofelectoral expenses increase the odds to win the district's seat; there is a generalized decrease in the use of party-symbols in campaigns.

Key words: Chilean congressional elections 2009, electoral campaigns, incumbents, challengers, electoral expenses, Congress.


 

I. INTRODUCCIÓN

En esta nota de investigación presentamos evidencia proveniente de la observación sistemática de veintiséis campañas electorales, a nivel de diputados, correspondientes a seis distritos de la Región Metropolitana de Santiago en las elecciones de 2009.1 Nuestro análisis replica exactamente la investigación realizada por Díaz et al. (2006) para la campaña de 2005 en los mismos distritos, lo que nos permite analizar, aunque brevemente, las diferencias fundamentales observadas en la reciente elección.

La información que aquí se sintetiza ha sido generada mediante la combinación de observación participante, la realización de entrevistas semiestructuradas con actores políticos locales e informantes clave, y la recopilación y codificación de información secundaria en seis distritos de la Región Metropolitana de Santiago. La investigación se desarrolló durante la última campaña electoral parlamentaria, entre los meses de julio y diciembre de 2009.

Nuestra pauta de observación recoge información respecto de las estrategias utilizadas por los distintos candidatos a la Cámara de Diputados, analizando los perfiles de cada candidato y las características de su campaña. La muestra incluye candidatos que después de la elección resultaron exitosos y también aquellos que fracasaron, por lo que nos permite identificar las distintas "fórmulas" de hacer campaña, que logran distintos resultados. En este sentido, buscamos responder las siguientes preguntas: ¿Existen perfiles de campaña diferenciados? ¿Es posible encontrar diferencias partidarias o de coalición en el modo de realizar campañas electorales? ¿Hasta qué punto difieren las campañas de incumbents y desafiantes? ¿Son similares las campañas que se realizan en distritos con características sociales o electorales (más o menos competitivos) diferentes? Como resultado de los análisis realizados, al final se presenta una tipología de las campañas estudiadas y una descripción comparativa de los caminos seguidos por los candidatos electos y no electos en los seis distritos estudiados.

Si bien no se pretende que la evidencia aquí presentada ofrezca una respuesta representativa respecto de los patrones presentes a nivel nacional, sí esperamos realizar un aporte para futuras investigaciones sobre el sistema de partidos chileno y, en particular, sobre las dinámicas electorales que determinan la composición del Congreso.

II. MUESTRA DE DISTRITOS SELECCIONADOS

A fin de obtener resultados comparables a los obtenidos por Díaz et al. (2006), los distritos estudiados (N°s. 18, 23, 24, 26, 27 y 29) corresponden a los mismos que fueron analizados por estos autores en la elección al Congreso de 2005. Dichos distritos están conformados por dieciséis comunas2 (18: Cerro Navia, Lo Prado y Quinta Normal; 23: Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura; 24: La Reina y Peñalolén; 26: La Florida; 27: El Bosque, La Cisterna y San Ramón; 29: La Pintana, Puente Alto, Pirque y San José de Maipo) y, tanto para las elecciones de 2009 como para las de 2005, concentran aproximadamente al 40% de los votantes de la Región Metropolitana. La selección de estos distritos se basa en un trabajo previo (Luna, 2006), donde se estudiaron los vínculos entre partidos, candidatos y votantes en cada uno de estos distritos desde el año 2003.

La selección de los distritos respondió a una muestra intencional generada con el objetivo de maximizar la varianza disponible en cuanto a la combinación de características socioestructurales de los distritos (por ejemplo, niveles de bienestar social, heterogeneidad social del distrito) con trayectoria político-electoral de los mismos (ver Tabla 1).



La clasificación de las comunas fue validada por la realización de dos análisis de cluster jerárquicos. El primer análisis fue realizado en base a los niveles y la desviación estándar del índice de desarrollo humano reportado por el PNUD para 2003. En tanto el segundo análisis fue hecho en base a los resultados electorales (clasificados por pacto) observados a nivel municipal y distrital en cada distrito desde 1997 hasta 2005. Como se observa en la Tabla 1, existen dos distritos electoralmente hegemónicos donde cada uno de los pactos (la Concertación o la Alianza)3 ha obtenido de forma sistemática alcaldías y "doblajes"4 en las campañas al Congreso. El distrito 23, favorable a la Alianza, posee a su vez un nivel alto y homogéneo de desarrollo humano. Por el contrario, el distrito 18, en que la Concertación se ha vuelto hegemónica, posee un nivel de desarrollo humano también homogéneo, pero bajo.

La muestra también cuenta con dos distritos de nivel de desarrollo humano medio y heterogéneo, con estructura electoral competitiva (el 24 y el 26). El primero de ellos presenta mayor heterogeneidad, en tanto comprende a una municipalidad asimilable en sus características sociales a las que componen el distrito 23 (La Reina). Finalmente, los distritos 27 y 29 poseen un nivel de desarrollo humano relativamente bajo y homogéneo, siendo competitivos electoralmente.

La muestra de distritos maximiza el rango de divergencia electoral dentro del área metropolitana de Santiago, conteniendo distritos con condiciones socioestructurales y resultados electorales significativamente diferentes. Una observación relevante es que a pesar de que los distritos fueron seleccionados tomando en cuenta los resultados de la elección del año 2001, el voto promedio obtenido por cada coalición para las elecciones parlamentarias de 2005 en los distritos de la muestra, se aproxima cercanamente al de la Región Metropolitana completa (incluyendo los distritos que no son de la muestra). La única diferencia entre la muestra y el total de la Región Metropolitana, es que la primera sobrestima el voto de la Alianza en 2,4 puntos porcentuales. Asimismo, para el año 2009, los mayores descuadres entre los resultados regionales y los correspondientes al conjunto de los distritos seleccionados, son para el nuevo pacto denominado Nueva Mayoría5 (subestimado en 2,7 puntos porcentuales) y para la Coalición por el Cambio6 (sobrestimado en 2,0 puntos porcentuales).

III. VARIABLES ANALIZADAS: JUSTIFICACIÓN Y OPERACIONALIZACIÓN7

En esta nota de investigación presentamos el análisis correspondiente a los datos obtenidos sobre la base de tres herramientas: a) sistematización de información disponible públicamente (por ejemplo, declaraciones de gasto electoral); b) entrevistas a candidatos, operadores políticos, organizaciones sociales, concejales e informantes clave de cada distrito; y c) observación participante desde julio a diciembre de 2009 en todos los distritos aquí analizados. La Tabla 2 muestra la información recogida por cada una de estas herramientas, así como las variables aquí utilizadas. En esta sección discutiremos la operacionalización de los indicadores que se consideraron relevantes para esta investigación. Nuestro objetivo es dar ciertas luces acerca de la competencia partidaria a nivel distrital, acerca de los patrones de las campañas y las distintas configuraciones de factores o "fórmulas" que explican el éxito o fracaso electoral. Concretamente, nuestra variable dependiente es el desempeño electoral del candidato medido como victoria o derrota electoral.

Existen ciertas características que definen y estructuran a los distritos, estableciendo incentivos y oportunidades a los candidatos. En particular, se trata en primer lugar de ciertas condiciones sociales como el nivel socioeconómico y el grado de homogeneidad o heterogeneidad social del distrito. En segundo lugar, existen ciertos rasgos que definen políticamente al distrito en cuanto al grado de competitividad de éste, por un lado la tendencia histórica hacia ciertos candidatos y/o pactos y por otro, la disponibilidad de cupos abiertos. Todos estos factores configuran un set de incentivos que pueden tener un impacto ya sea positivo o negativo sobre cierto tipo de candidaturas y sobre cierto tipo de estrategias de campañas.

Adicionalmente, hay ciertas características propias de los candidatos que tienen relación con la posibilidad de ser electo. La primera de ellas es la condición de incumbent o desafiante del candidato, mientras que la segunda obedece a la historia personal del candidato. Siguiendo los hallazgos de Díaz et al. (2006) y Morales y Piñeiro (2010), el nivel de gasto parece multiplicar el rendimiento electoral de los incumbents debido a los estímulos en parte asociados a la institución del reembolso y en parte a los incentivos creados por las expectativas del éxito electoral. Por otro lado, existen candidatos cuya historia personal puede ayudarlos a incrementar sus réditos políticos, ya sea porque son figuras ampliamente reconocidas a nivel nacional, o bien porque han tenido una participación política relevante en el distrito con anterioridad a la elección (por ejemplo, candidatos que van a la reelección no inmediata, es decir, sin ser incumbents, o ex alcaldes).

Por otro lado, los partidos y las estructuras asociadas a éstos han sido sistemáticamente importantes, según consta en evidencia previa a septiembre de 1973 (Valenzuela, 1977). En particular, las redes partidarias entendidas como bases de apoyo de los candidatos en el plano local pueden tener un impacto fundamental sobre las probabilidades de éxito o fracaso electoral. Estas son importantes, ya que proveen al candidato de recursos y redes territoriales clave, al momento de movilizar electoralmente a la ciudadanía de su distrito (Calvo y Murillo, 2004).



Respecto a las estrategias de campaña, la personalización de los vínculos partido-votante (Huneeus, 1998; Luna, 2006) puede jugar un papel importante en determinar la suerte electoral de los candidatos. Aunque es complejo operacionalizar y medir este fenómeno, esta nota constituye un esfuerzo en esta línea. Se consideraron como variables proxy los niveles de gasto de las campañas declarados al final del proceso eleccionario, la presencia o ausencia de retórica y/o contenido "antipartido" u outsider, así como el tipo y grado de presencia de símbolos partidarios en la campaña gráfica desplegada en los distritos analizados. Por otro lado, considerando los incentivos que genera el sistema electoral binominal, se consideró relevante observar el grado de conflicto o cooperación existente entre los candidatos del mismo pacto, es decir, al interior de la Concertación y de la Coalición por el Cambio. Como vimos anteriormente, la Tabla 1 contiene los distritos seleccionados, mientras que la Tabla 2 contiene las variables utilizadas y su respectiva codificación para cada candidato.

En primer lugar, la variable "tipo de distrito" corresponde a las tipologías construidas según la información de la Tabla 2. En segundo lugar, la variable "incumbent" es dicotómica y asume valor 1 cuando los candidatos compitieron por la elección de 2009 siendo diputados en actividad. En caso contrario, asume valor 0. Para los "incumbent" se construyó una variable que mide la asistencia a la Cámara,8 en el entendido de que la asistencia es una variable proxy de la importancia que cada candidato otorga a la actividad parlamentaria, tal vez en contraposición a la importancia que asigna a la realización de actividades en terreno dentro del distrito.

Por otro lado, para quienes no eran "incumbents" se crearon dos variables dummies, a saber, "cupo disponible previamente de su partido" y "cupo disponible previamente de su pacto". Ambas asumen el valor 1 cuando el candidato compite por un cupo abierto dejado por un diputado de su mismo partido o pacto, respectivamente.

Con el objetivo de considerar la "historia del candidato en el distrito" se construyó la variable dummy "disputó elección previamente en su partido" que adopta valor 1 en caso afirmativo. Adicionalmente, se incluyó la variable dummy "tuvo cargo no electo en el distrito", la que vale 1 cuando el candidato desempeñó funciones políticas, como por ejemplo, la de alcalde designado.9 Finalmente, la variable "historia del candidato en el distrito" sintetiza estas dos dummies en un índice de suma simple.10

Con el objetivo de dar cuenta de la estructura partidaria disponible para cada candidato, se creó, a partir de la sistematización de información secundaria, un "índice nominal de alcaldes a favor". Dicho índice recoge la proporción de municipalidades controladas por el partido del candidato como porcentaje del total de municipios del distrito. Por ejemplo, si para un candidato, dos de las tres municipalidades de su distrito son administradas por alcaldes de su mismo partido, el índice toma valor 2/3 = 0,66. En caso de que el candidato no tenga ningún alcalde de su mismo partido en el distrito, el índice toma valor 0.11 Dado el carácter nominal que pueda tener la misma pertenencia partidaria entre alcalde y candidato respecto del apoyo que eventualmente éste pueda recibir, se adicionó el indicador "índice de estructura partidaria a favor", también construido en base a información secundaria (número de alcaldes y concejales pertenecientes al mismo partido). En este caso, no obstante, complementamos la información con un juicio, basado en nuestras entrevistas y en la observación participante de las campañas. Dicho juicio ajusta nuestra medición nominal a la realidad de la campaña y nos permite incluir información respecto a si en realidad esta estructura partidaria municipal apoyaba al candidato, o bien se inclinaba por otro o por ninguno. Esta variable es continua y asigna 5 puntos por alcalde y 1 punto por concejal afín al candidato. La variable resultante fue luego estandarizada, dividiendo su valor por el número de alcaldías y concejales presentes en cada distrito.

Respecto a las variables de gasto (declarado por ley), la primera variable se denomina "gasto total" y concierne al valor total de la declaración gasto en campaña ante el Servicio Electoral en pesos chilenos. La segunda variable se designa "gasto respecto a la media" que corresponde al gasto de cada candidato en relación a la media distrital, la que opera como base 100 en nuestra estimación. En consecuencia, los candidatos con un gasto superior a la media de su distrito, obtienen puntajes superiores a 100 y viceversa.

Seguidamente, para poder caracterizar la campaña en sí, se crearon dos variables dummies, que recogen información proveniente de observación participante y entrevistas. La primera de ellas es la de "outsider distrital" y asume valor 1 cuando los candidatos fueron "importados" por sus partidos, compitiendo de esta manera sin un nombre reconocido en el distrito y/o sin contar con vínculos previos con el electorado. En caso contrario, se asignó valor 0 cuando los candidatos sí eran reconocidos por el electorado con anterioridad a las elecciones, ya sea por su función política o social en el distrito, o por su reconocimiento a nivel nacional. Respecto a esta última variable es importante consignar que por definición existe una colinealidad parcial con el índice de "historia en el distrito" (la que se refleja en un índice de correlación de Pearson de -0,79). Sin embargo, se decidió conservar la variable por su amplitud, ya que recupera instancias no asociadas a lo político-electoral. Por ejemplo, la condición de ciertos candidatos que son hijos de figuras políticas ampliamente reconocidas o bien de "portadores de apellido" asociados a familias tradicionalmente vinculadas a la política. Un primer caso es el de Tucapel Jiménez en el distrito 27 que es hijo de un dirigente sindical homónimo, convertido en mártir durante la dictadura militar, mientras que un segundo caso es el de la familia Girardi: Cristina Girardi, candidata por el distrito 18, es hermana de Guido Girardi Lavín, actual senador de la Región Metropolitana, cuya figura política es ampliamente reconocida. En 2005, el padre de ambos, Guido Girardi Briere, fue electo diputado por el mismo distrito 18.

La segunda variable construida fue denominada "retórica antipartido" (en línea con lo planteado por Carey y Shugart; 2005), y también fue construida en base a entrevistas, observación participante, y el análisis y codificación de los mensajes entregados por los candidatos en la folletería y webs de campaña, así como sus declaraciones y entrevistas en medios masivos. Este indicador cobra valor 1 en aquellos casos en que los candidatos se distancian de su partido o bien, cuando buscan explícitamente diferenciarse de los "políticos tradicionales". En caso de ausencia de estos atributos, se asignó el valor 0.

Para clasificar la propaganda desplegada por los candidatos, se consideró importante crear la variable dummy "símbolo de partido" que discrimina a los candidatos que ocupan símbolos partidarios en sus propagandas de aquellos que compiten en base a sus características personales. Cuando el símbolo está presente, el candidato obtiene un 1 y un 0 en caso contrario. Para ejemplificar casos donde "símbolo de partido" fue puntuado con 0, considérese la Figura 1.1. Carlos Olivares12 (PRI, distrito 18) optó por explotar rasgos de corte profesional, apareciendo sólo con un delantal médico y un fonendoscopio. Lo mismo hizo Juvenal Olmos (RN, distrito 24) conocido entrenador de fútbol, mostrando sólo su rostro junto al eslogan "cambio en el equipo" (Figura 1.2.).

Adicionalmente, consideramos relevante construir una variable dummy que denominamos "colores de partido". Dicha variable tenía el objetivo de considerar una manera más sutil de apelar a las características partidarias, mediante el uso de colores asociados con la campaña del partido o sus emblemas tradicionales. En casos en que la asociación entre los colores del candidato y de su referente partidario están presentes, el material de campaña observado obtiene puntaje 1, clasificándose como 0 en caso contrario.

Otra manera utilizada para categorizar el material de campaña fue considerar, por medio de la variable "aparece en propaganda nacional", si el candidato distrital efectivamente aparece en la propaganda junto a líderes partidarios nacionales o candidatos presidenciales. Finalmente, estos tres índices ("símbolo de partido", "colores de partido" y "aparece en propaganda nacional") se resumen en la variable de suma simple "presencia de partido en la propaganda" que oscila entre 0 y 3.

Es importante establecer que se pudo constatar mediante entrevistas y la observación en terreno que esta campaña tuvo lógicas paralelas en cuanto al material de campaña. Por un lado, el material de propaganda costeado por los candidatos podía no tener ni símbolo ni colores del partido (Figura 2.1), pero el que era suministrado por el candidato presidencial (Figura 2.2), sí contaba con dichos elementos. La Figura 2 muestra un ejemplo de estas dinámicas paralelas. En estos casos, se decidió codificar con un promedio aditivo ambos conjuntos de materiales. Por lo tanto, aunque la Figura 2.1 obtenga 0 en "símbolo del partido", "colores de partido" y "aparece en propaganda nacional", debido a que la Figura 2.2 obtiene 1 todas las variables, la candidatura de Alessandri (RN, distrito 26) obtiene 0,5; 0,5; 0,5 respectivamente; obteniendo 1,5 en el índice "presencia de partido en la propaganda" global.




Por otro lado, se creó la variable "conflicto" para poder analizar el grado de conflicto intracoalicional.13 Utilizando entrevistas a informantes clave y observación participante, se decidió construir una escala ordinal. La primera situación es de "cooperación perfecta" y se codificó con un valor 1. Dicha situación se da cuando ambos compañeros de pacto tienen una dinámica cooperativa entre sí en la competencia electoral, presentando consecuentemente una estrategia que busca maximizar la votación conjunta como coalición, en contraposición a dinámicas de suma-cero entre ambos candidatos. La segunda situación es de "cooperación moderada o ignorancia mutua", a la que asignamos un valor 2. En este caso, en general, de antemano un compañero de pacto es electoralmente más fuerte que el otro. La relación por lo tanto tiende a dejar hacer al otro candidato una campaña limpia, sin presentar ni ayuda ni obstáculos a la misma. En tercer lugar, la situación donde existe un conflicto de baja intensidad, caracterizado por una competencia limpia, pero al mismo tiempo por una rivalidad manifiesta expresada en, por ejemplo, cruces de opiniones a nivel de prensa local, fue catalogado como "conflicto moderado" y adopta un valor de 3 en la escala de conflicto. Es importante recalcar que en esta situación no hay sabotaje ni acciones desleales entre los compañeros de pacto. Finalmente, el cuarto valor de la escala, llamado "conflicto de alta intensidad" que toma un valor de 4, consta de una situación de enemistad declarada, materializada en la destrucción mutua o unilateral de la propaganda y, en ciertos casos, por enfrentamientos entre los brigadistas de ambas campañas.

Finalmente, las variables restantes reportan los resultados obtenidos por cada candidato: porcentaje de votación obtenida en las elecciones de 2009 denominada "porcentaje de votos obtenidos", y la diferencia porcentual entre la votación de 2009 y la de 2005 que se llama "porcentaje obtenido en votación anterior". Respecto de esta variable, es importante recalcar que existen casos, como el de Carlos Olivares, quien en 2005 compitió por el distrito 18 como candidato de la Democracia Cristiana y en 2009 lo hizo como candidato del Partido Regionalista Independiente. En este tipo de situaciones se asume que al abandonar la identificación partidaria original, pierde apoyo de carácter político, por ejemplo, ganando un competidor directo proveniente de su ex coalición en las elecciones. Por lo tanto, al perder continuidad partidaria entre ambas votaciones pierde también el porcentaje de votos obtenidos en la votación anterior, adoptando valor 0 en esta variable.

IV. ANÁLISIS PRIMARIO DE LA INFORMACIÓN

A continuación presentamos un análisis primario de la información obtenida a partir del trabajo de campo efectuado durante el período de campaña. En primer lugar, presentamos una tipología de "candidatos/campañas electorales", distinguiendo entre aquellos candidatos que buscan la reelección, los incumbents, y aquellos que intentan obtener los cupos en disputa, los desafiantes. Posteriormente, elaboramos una tipología de carácter general en la que se detallan los principales rasgos de las campañas implementadas por candidatos pertenecientes a cada tipo-ideal. En todos estos casos se usaron los diagramas generados por los Biplots de Gabriel (véase Gabriel, 1981), estrategia de visualización que permite observar gráfica y simplificadamente la relación existente entre un conjunto de variables y casos. Para ello es necesario crear una matriz de datos donde las columnas representen a las variables y las filas a los casos. Luego, para observar la relación existente entre cada variable y entre éstas y las dimensiones (componentes principales) extraídas a partir de las combinaciones lineales de las mismas, el Biplot genera vectores que representan cada variable ingresada. Los vectores que muestren una representación gráfica más extensa (es decir, flechas más largas), serán las variables que mejor explican la varianza en una de las dos dimensiones extraídas. Los vectores de corta extensión se relacionan con variables poco correlacionadas con el resto, siendo representadas marginalmente dentro del análisis. Adicionalmente, aquellas variables que generen ángulos agudos entre sí poseerán correlaciones positivas entre sí, mientras que aquellas que formen ángulos obtusos tendrán relaciones negativas entre sí. Los vectores que formen ángulos rectos (es decir, sean ortogonales entre sí) simbolizan la falta de correlaciones significativas. En relación a los casos, mientras más cercanos sean éstos entre sí en el plano, mayor será la semejanza de sus perfiles al compartir variables con similar magnitud. Cabe destacar que dicho perfil es creado a partir de la posición que tenga el caso dentro de todas las variables consideradas y no específicamente respecto de aquellas que sean más próximas o afines a él, por lo que es posible identificar casos alejados de un vector que representan a la variable en la que el mismo posee valores extremos. No obstante los Biplots constituyen una herramienta útil para simplificar la dimensionalidad de una matriz, facilitando la visualización y exploración de la relación entre los casos, entre variables y entre éstos y variables simultáneamente, no entregan estimaciones de error y no pueden utilizarse para obtener inferencias estadísticas. En consecuencia, para complementar el análisis descriptivo se reportarán los resultados obtenidos mediante la comparación de medias y la aplicación de tests de ANOVA. Si bien el bajo número de casos incluidos dificulta la obtención de significancia, sí fue posible identificar diferencias significativas entre grupos de casos. Finalmente, con el objetivo de identificar las distintas combinaciones específicas de variables que se relacionan con la obtención de un escaño en disputa, utilizamos un análisis de QCA (qualitative-casual-analysis) sobre un conjunto reducido de variables. Este análisis intentará identificar la necesidad y suficiencia de los factores causales (y sus combinaciones particulares) que explican el éxito electoral de un candidato a diputado.

1. los perfiles de campaña de los incumbents

El Biplot presentado para las candidaturas incumbents (Figura 3) fue estimado en base al trabajo con cinco variables teóricamente relevantes para comparar a este grupo de candidatos: a) su nivel de estructura partidaria; b) el índice de símbolos de partido incluidos en su propaganda; c) su nivel de gasto como porcentaje de la media distrital; d) su nivel de asistencia al Congreso; y e) su nivel de conflicto con el compañero de lista.

En cuanto a la ubicación de los candidatos, es posible configurar tres grupos distintos, siendo uno de ellos compuesto por un solo candidato (Carlos Olivares), cuya candidatura fue la única que no logró la reelección. El primer grupo fue denominado "Gastadores en terreno", compuesto por los diputados Cristi, Moreira y Monckeberg. Este grupo se caracteriza por tener niveles comparativamente mayores de gasto respecto a la media distrital y menores niveles de asistencia al Congreso, al tiempo que son candidatos con una presencia permanente en sus distritos. Dentro de este grupo, el diputado Monckeberg es el único que se distancia en cuanto al uso de simbología partidaria en su propaganda, siendo la única característica que lo separa de los otros dos diputados incumbents pertenecientes al grupo.

El otro grupo de candidatos, denominado "Concertación en distritos populares", está compuesto por los diputados Tucapel Jiménez, Enrique Accorsi y Carlos Montes. Este segundo grupo se caracteriza por tener un nivel de gasto comparativamente menor al de sus pares de la Alianza por Chile (ver Tabla 2), al tiempo que poseen una estructura partidaria relativamente más fuerte. Asimismo, obtienen un nivel de votación similar al de los candidatos de derecha, pero con mayores niveles de conflicto con su compañero de lista.

Finalmente, el tercer grupo que denominamos "Incumbente fallido" está compuesto sólo por la candidatura de Carlos Olivares, describiendo niveles bastante menores de gasto en su distrito en relación a los otros candidatos y una baja estructura partidaria a su favor. Esta candidatura se había visto beneficiada por el doblaje de votos en la elección anterior y al no tener un compañero de lista fuerte, a raíz de su distanciamiento con la Concertación, no logró ser reelecto.



2. Los perfiles de campaña de los desafiantes

En el caso de los candidatos desafiantes, se puede apreciar en términos generales la baja votación obtenida, especialmente cuando se los compara con la suerte de los candidatos incumbents. También es posible distinguir claras diferencias entre los distintos tipos de candidaturas. Para este tipo de candidatos hubo siete variables consideradas en el análisis de Biplot (Figura 4): a) su gasto en proporción a la media distrital; b) su posicionamiento como outsider; c) su nivel de retórica antipartido; d) el uso de simbología partidaria en su propaganda; e) la historia del candidato en el distrito; f) el grado de conflicto con su compañero de lista; y g) la estructura partidaria a favor del candidato en el distrito.



El primer grupo de candidatos identificados fue denominado "débiles y sin historia". Este tipo de candidatos se caracteriza por no tener una historia o trayectoria política personal en el distrito (outsiders), sin haber desempeñado cargos políticos con anterioridad. Asimismo, estos candidatos tienen un gasto electoral significativamente bajo, carecen de una estructura partidaria en su distrito y tampoco utilizan o se identifican con los símbolos de su partido en la propaganda personal. Este grupo de candidatos está compuesto casi en su totalidad por candidaturas que a la postre fueron fallidas, ya que no lograron los votos suficientes para ser electos directamente o para beneficiarse de un posible doblaje distrital. El único caso exitoso es el de Osvaldo Andrade en el distrito 29. No obstante, si bien se trata de un candidato sin historia política previa a nivel distrital, éste posee amplio reconocimiento a nivel nacional en virtud de su gestión como Ministro del Trabajo durante gran parte del gobierno de Michelle Bachelet. Adicionalmente, también militó a su favor la no postulación a la reelección de la diputada concertacionista (de su mismo partido) que poseía el escaño previamente.



El segundo grupo de candidatos fue clasificado como el de los "apadrinados partidarios". Este conjunto comparte la falta de una historia política en el distrito con el grupo anterior, pero a diferencia de ellos y como se muestra en la Tabla 3, posee mayores niveles de gasto, utiliza los símbolos partidarios en su propaganda personal, y cuentan con el apoyo explícito de un alcalde distrital (el ejemplo del candidato Iglesias), un diputado que no se presentaba a la reelección (Moreno), o de la dirigencia nacional de su partido (los candidatos Nicolás Monckeberg y Ernesto Silva). En este grupo la mitad de sus miembros logró ser electo (Monckeberg y Silva), obteniendo niveles de votación superiores al 20%.

Finalmente, un tercer grupo de candidatos fue clasificado como el de los "con historia y en terreno". Este grupo se trata de candidatos cuya principal característica es contar con una historia personal importante a nivel distrital. A su vez, dentro del grupo es posible distinguir diferencias en torno al origen de la historia distrital de cada candidato. En los casos de Gustavo Hasbún y Gustavo Alessandri se trata de candidatos que han disputado recientemente elecciones en su distrito, aunque no han logrado obtener el cargo que disputaban. Los casos de Daniel Melo y Cristina Girardi se asemejan al identificarse con figuras locales de relevancia a nivel distrital, ya que, mientras Melo es hijo del conocido alcalde de El Bosque, Girardi, además de haber sido alcaldesa de Cerro Navia, era hija del entonces diputado distrital y miembro de un clan político muy influyente en el distrito. Finalmente, si bien Leopoldo Pérez no fue una autoridad electa o candidato en anteriores elecciones, el haber sido alcalde subrogante, y el contar con una estructura partidaria fuerte a su favor contribuyó notablemente al éxito de su campaña. Este candidato cuenta con un alto índice de estructura partidaria en campaña y es quien hace aumentar el índice general de este tercer grupo, ya que el resto de los integrantes no poseen una estructura partidaria tan fuerte. Adicionalmente, este grupo de candidaturas desafiantes fue el más competitivo de los identificados, logrando elegir a tres de sus miembros.

3. Mapeo integrado de incumbents y desafiantes

A continuación se discuten las características de todos los candidatos al agregarlos en un único Biplot (Figura 5). Esto incluye a los incumbents y los desafiantes, y también los que a la postre resultaron electos como los que terminaron con candidaturas fallidas. Los incumbents, que fueron electos en su totalidad, se concentran transversalmente siguiendo un perfil opuesto al de la mayoría de los desafiantes.

Como se muestra en la Tabla 4, considerando los candidatos que fueron electos, tanto los incumbents como los desafiantes comparten una acentuada historia a nivel distrital, una estructura partidaria favorable a su candidatura que coexiste con niveles mayores de retórica antipartido y niveles comparativamente mayores de gasto en campaña. Asimismo, dentro de este grupo los únicos que comparten esas características pero que tuvieron candidaturas fallidas fueron los desafiantes Daniel Melo, que se enfrentaba al incumbent Tucapel Jiménez, y Gustavo Alessandri, que compartía lista con el también desafiante y electo Gustavo Hasbún, con quien no obtuvo los votos suficientes como para beneficiarse de un doblaje.

Mientras tanto, todas las candidaturas desafiantes comparten el rasgo de ser outsiders distritales, aunque es posible distinguirlas nuevamente en función de su carácter de candidatura "competitiva" o "débil". Dentro del grupo competitivo se encuentran Nicolás Monckeberg y Ernesto Silva, que gastaron comparativamente más y recibieron un amplio respaldo de sus partidos. Dentro del grupo de candidaturas débiles sólo fue exitoso Osvaldo Andrade, quien no gastó a niveles superiores a los de la media de su distrito y quien contaba con un cupo partidario disponible en su distrito.



Ahora, en la Tabla 5 analizamos las diferencias y similitudes entre tres grupos de candidaturas: Alianza, Concertación y un tercer grupo, cuyos candidatos no pertenecen a ninguno de los dos pactos. Respecto de las diferencias existentes entre los dos pactos, la Tabla 5 muestra que en esta elección, si se compara con la de 2005, aumenta la diferencia de gasto entre la Concertación y la Alianza a favor de esta última. Asimismo, ambos pactos cuentan con niveles similares de retórica antipartido y de conflicto al interior de la lista. Los candidatos de terceras fuerzas (como Olivares por el PRI y García-Pinochet como independiente) se caracterizan por tener niveles de gasto bastante inferiores a los de las dos principales coaliciones, al tiempo que son el grupo con mayor retórica antipartido y cuya estructura partidaria a favor es casi nula a nivel distrital. Este tipo de grupo se muestra como el más débil en cuanto al acceso a recursos (financieros y organizacionales). También es el que menos votos obtuvo.



V. OCHO FÓRMULAS PARA EL ÉXITO ELECTORAL

A continuación se presentan los resultados obtenidos, a partir de un análisis de QCA (Ragin 1987 y Ragin 2000), de las distintas combinaciones de variables que explican el éxito electoral de los distintos candidatos en sus distritos. Las variables incluidas en este análisis fueron consideradas dada su influencia en los análisis descriptivos mostrados previamente: a) el nivel de gasto a nivel distrital (1 = gasto superior a la media distrital); b) la incumbencia del candidato (1 = candidato incumbent); c) el nivel de conflicto entre el candidato y su compañero de pacto (1 = niveles 3 y 4 de conflicto); d) la presencia de un cupo disponible en el distrito perteneciente al partido del candidato (1 = cupo abierto); e) la presencia de un doblaje que asegure la elección del candidato (1 = doblaje). El análisis fue realizado con la aplicación TOSMANA, utilizando el algoritmo disponible para la realización de análisis de comparación cualitativo comparativo (QCA) con variables ordinales MV-QCA.

En función del análisis realizado, las combinaciones causales consistentes con escenarios de éxito electoral son las siguientes:

1- INCUMBENTE*GASTO (4 casos14)

2- CUPO*GASTO (2 casos15)

3- INCUMBENTE*CONFLICTO (2 casos16)

4- CUPO*CONFLICTO (1 caso17)

5- GASTO*CONFLICTO (5 casos en total, 2 exitosos18)

6- CUPO*conflicto*gasto (2 casos en total, 1 exitoso19)

Nota: las mayúsculas indican la presencia de valores altos en la variable, mientras que las minúsculas denotan la ausencia o niveles bajos en la variable correspondiente.

Al respecto, destaca el nivel de gasto electoral y ser incumbente como factores determinantes en la elección de estos candidatos, y que se potencian al presentarse en conjunto, siendo justamente la combinación de ambos factores la que obtiene un mayor número de casos exitosos entre las candidaturas analizadas. Por lo demás, poseer un cupo partidario en el distrito muestra ser un tercer factor relevante, al surgir en variadas combinaciones de casos exitosos.

No obstante, es relevante destacar que en dos de las combinaciones de esta solución se manifiestan serias contradicciones lógicas. La combinación que considera mantener un gasto comparativamente alto durante la campaña y presentar un alto nivel de conflicto con el compañero de lista, se encuentra presente en cinco casos, dos de los cuales son exitosos y tres fallidos. Una situación similar se observa en la combinación que considera tener un cupo partidario en el distrito y presentar bajos niveles de gasto y conflicto, combinación que obtiene un candidato electo de los dos en los que ésta se presenta.

Con el objetivo de reducir las instancias contradictorias se introdujo una nueva variable ad hoc, a la que denominamos "candidaturas emblemáticas". Dicha variable tiene valor 1 en los casos de Gustavo Hasbún, Cristina Girardi, Nicolás Monckeberg y Osvaldo Andrade, asumiendo valores de 0 en el resto de los casos. La justificación de esta variable se sustenta en los datos obtenidos a partir del estudio de campo realizado, dado que estos candidatos comparten ciertos rasgos que los hacen particulares: a) en primer lugar se trata de candidaturas de no incumbents, pero que poseen cargos relevantes dentro de sus partidos; b) a su vez, dada su relevancia partidaria, poseen una mayor exposición mediática mayor a la de otros candidatos; y c) son figuras con niveles significativos de conocimiento ciudadano en sus distritos, ya sea por tener una historia personal en el ámbito local, o por haber ocupado cargos de relevancia nacional.

Con la inclusión de esta nueva variable, se reanalizó la tabla de verdad. A partir de este segundo análisis se obtuvieron las siguientes siete configuraciones, eliminándose por lo demás, todas las contradicciones.

En síntesis, estos siete caminos son los que condujeron a los candidatos ganadores hacia su banca parlamentaria en Valparaíso. Las combinaciones ganadoras son:

1- GASTO*INCUMBENTE (4 casos20)

2- INCUMBENTE*CONFLICTO (2 casos21)

3- GASTO*CONFLICTO*EMBLEMÁTICO (2 casos22)

4- GASTO*CUPO* (1 caso23)

5- EMBLEMÁTICO*CUPO (1 caso24)

6- CUPO*CONFLICTO (1 caso25)

7- GASTO*CUPO*EMBLEMÁTICO (1 caso26)

Nota: las mayúsculas indican la presencia de valores altos en la variable, mientras que las minúsculas denotan la ausencia o niveles bajos en la variable correspondiente.

En estos casos es más evidente el hecho de que la condición de incumbente, más un elevado gasto electoral, son los factores determinantes para la elección de este tipo de candidatos. A modo de ejemplo, destacan los casos de los diputados Montes, Cristi y Moreira que han logrado sucesivas reelecciones y describen el patrón de gasto e incumbencia señalados. En los otros casos contemplados, el ser calificado de "emblemático" (es decir, con presencia distrital y apoyo partidario significativo), la existencia de cupo partidario y un gasto electoral importante, son los factores que favorecen en mayor grado las opciones de que un desafiante pueda obtener el escaño en disputa.

VI. SÍNTESIS Y CUESTIONES PENDIENTES

En primer lugar resumamos los principales resultados obtenidos:

a) Las candidaturas incumbents se distinguen por sus claras probabilidades de lograr ser electas frente a las desafiantes.

b) En línea con los hallazgos de Morales y Piñeiro (2010), el nivel de gasto electoral constituye una variable altamente significativa para explicar las opciones que tiene un candidato para lograr el escaño en disputa y su efecto es casi infalible cuando se combina con la cualidad de incumbent (dicha combinación es, por lo demás, altamente frecuente).

c) El uso de la simbología partidaria es transversalmente bajo, al tiempo que se registra una marcada utilización de la retórica antipartido (especialmente a nivel de desafiantes).

En cuanto a las múltiples cuestiones pendientes, subrayamos dos que parecen especialmente relevantes. En primer lugar, resulta necesario analizar con mayor detalle la influencia específica que ejerce el gasto electoral para garantizar el éxito de los candidatos, sean incumbents o desafiantes. Es decir, es necesario analizar cuán determinante es el gasto en propaganda o en actividades masivas de campaña frente a gastos de asistencia social (como comestibles, bingos, etc.) que nos fue posible observar en distritos populares. Este tipo de definición se torna relevante a la hora de observar el vínculo que generan los partidos con sus votantes a partir del nivel socioeconómico del distrito en cuestión.

En segundo lugar, y ya que contamos con datos equivalentes para las campañas de 2005, es posible realizar un análisis integrado de ambas elecciones. Este análisis permitiría identificar las continuidades que se dan en estos distritos a lo largo del tiempo, observando si los caminos que favorecen el éxito electoral se mantienen constantes en el tiempo o si es posible observar diferencias relevantes entre elecciones.

NOTAS

1 En Chile, el poder legislativo se encuentra ubicado en la ciudad de Valparaíso y es un órgano bicameral, compuesto por la Cámara de Diputados (120 miembros) y el Senado (38 miembros). Mientras el Senado divide el universo electoral en 19 Circunscripciones, la Cámara de Diputados hace lo mismo a través de 60 Distritos a lo largo de todo Chile. En cada Distrito se eligen dos representantes.

2 Una comuna en Chile es la división política y administrativa más básica del país, y corresponde a lo que se conoce en otros países como el municipio. Si vemos la población dentro de la muestra de nuestro estudio, la mayor comuna es Puente Alto, con 691.742 habitantes, mientras que la menor es San José de Maipo con 14.375 habitantes.

3 Desde el retorno a la democracia en 1990, en Chile la mayoría de los partidos políticos se han agrupado en dos grandes coaliciones. La derecha conformada por la Unión Demócrata Independiente (UDI) y RenovaciónNacional (RN), forman la llamada "Coalición por el Cambio", "Alianza por Chile", o simplemente la "Alianza". La centroizquierda, llamada "Concertación", está integrada por la Democracia Cristiana (DC), el Partido por la Democracia (PPD), el Partido Radical Social Demócrata (PRSD) y el Partido Socialista (PS). En tanto, el grupo llamado hasta 2010 "la izquierda extraparlamentaria", no se agrupa en ningún bloque, pero como agrupación destaca el Partido Comunista (PC) que en la elección pasada logró obtener tres escaños en la Cámara de Diputados, después de casi cuarenta años sin representación en el Congreso.

4 En Chile existe desde 1990 el llamado "sistema binominal con doblaje" para las elecciones parlamentarias. Es decir, en cada distrito se eligen dos cargos para diputados. Sin embargo, como es un sistema proporcional por lista, el binominal agrupa a los candidatos por bloques o coaliciones a la hora de contar los votos. Si la lista más votada dobla el porcentaje de sufragios a la lista que sigue, entonces serán electos los dos candidatos de la primera lista. Como este "doblaje" rara vez sucede, por lo general, el pacto ganador elige al candidato que obtuvo la mayor votación dentro de su lista, y el pacto que salió segundo, elige al candidato que obtuvo la mayor votación dentro de su pacto. Esto provoca un efecto de empate entre los dos bloques principales, ya que en la enorme mayoría de las elecciones, se reparten uno a uno los distritos. A su vez, el hecho de que cada pacto presente dos candidatos por distrito, y que a la vez sea muy difícil que ambos compañeros de pacto salgan electos, el sistema binominal con doblaje genera incentivos para que los candidatos de un mismo pacto compitan entre sí por obtener la mayoría dentro del pacto, y a su vez se despreocupen por competir con sus rivales del otro pacto.

5 Pacto creado para las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2009 que estaba integrado por diversos grupos de izquierda, como por ejemplo el partido Ecologista, el Partido Humanista, algunos políticos que anteriormente fueron parte de la Concertación, entre ellos el candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami.

6 También referida como "Alianza" o "Alianza por Chile".

7 Ver detalle de las variables en Anexo 1, Anexo 2 y Anexo 3.

8 Si bien originalmente el Congreso Nacional sesionaba en Santiago, la capital de Chile, con el regreso a la democracia en 1990 el Congreso fue trasladado al puerto de Valparaíso, aproximadamente 120 kilómetros de Santiago.

9 Durante el gobierno militar, y hasta 1992, los alcaldes no eran elegidos por medio de elecciones populares, sino designados por el jefe de gobierno.

10 La decisión de sintetizar por medio de una suma estas dos variables responde a una consideración acumulativa de las características de los candidatos, sin valorar uno de los atributos por sobre el otro.

11 Los distritos electorales se construyen sobre los límites comunales, pudiendo abarcar una o más comunas.

12 El Partido Regionalista de los Independientes o PRI, es un partido político minoritario creado en 2006 que se proclama con ideología centrista y regionalista, y busca posicionarse como alternativa a los bloques de la Concertación y la Alianza.

13 Como mencionamos anteriormente, sistema binominal con doblaje genera incentivos para que los partidos se agrupen en dos coaliciones, presentando cada una de ellas dos candidatos, los cuales compiten entre sí por obtener la primera mayoría dentro del pacto.

14 Cristián Monckeberg, María Angélica Cristi, Carlos Montes e Iván Moreira.

15 Cristina Girardi y Ernesto Silva.

16 Enrique Accorsi y Tucapel Jiménez.

17 Leopoldo Pérez.

18 Exitosos: Nicolás Monckeberg y Gustavo Hasbún. Fallidos: Sebastián Iglesias, Juvenal Olmos y Roberto Nicolini.

19 Exitoso: Osvaldo Andrade. Fallido: Miriam Verdugo.

20 Cristián Monckeberg, María Angélica Cristi, Carlos Montes e Iván Moreira.

21 Enrique Accorsi y Tucapel Jiménez

22 Nicolás Monckeberg y Gustavo Hasbún.

23 Ernesto Silva.

24 Osvaldo Andrade.

25 Leopoldo Pérez.

26 Cristina Girardi.

REFERENCIAS

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* La investigación presentada en este trabajo contó con financiamiento proveniente de los proyectos FONDECYT 1110565 y 1090605. Asimismo, este trabajo se encuadra en el Núcleo Milenio NS100014, "Núcleo Milenio para el Estudio de la Estatalidad y la Democracia en América Latina". Los autores agradecen los comentarios formulados por los asistentes a la presentación realizada en el marco del Congreso de la Asociación Chilena de Ciencia Política (2010), así como las sugerencias y críticas planteadas por dos revisores anónimos.

Pilar Giannini. Cientista político y magíster en ciencia política Pontificia Universidad Católica, Chile. Actualmente estudiante PhD en University of Notre Dame, Estados Unidos. Mail mgiannin@nd.edu

Héctor Bahamonde. Estudiante de último año de la Licenciatura en Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica, Chile. Email: bahamondeh@gmail.com

Juan Pablo Luna. Profesor Asociado del Instituto de Ciencia Política, PUC-Chile. Email: jpluna@ icp.puc.cl

Rodolfo López Moreno. Cientista Político, PUC-Chile. Investigador Programa de Gobernabilidad FLACSO-Chile 2009-2010. Investigador asistente proyectos Fondecyt (2009-2011). Consultor en programas de acreditación de educación superior. Email: rodolfolopezm@gmail.com

Martín Ordóñez Astete. Sociólogo, PUC y Magíster en Sociología, PUC. Email: martinordonez@gmail.com

Gonzalo Recart. Licenciado en Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Estudiante en curso de 5° año, en la carrera de Ingeniería Comercial de Pontificia Universidad Católica de Chile. Email: gonzalorecart@gmail.com