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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) v.30 n.3 Santiago  2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2010000300009 

REVISTA DE CIENCIA POLÍTICA / VOLUMEN 30 / N° 3 / 2010 / 773 - 774

RECENSIONES

 

Isabel Rodríguez, Continuidad Política y Cambio Económico en la China del Siglo XXI (Santiago, RIL Editores, 2010), 368 pp.
ISBN: 978-956-284-733-9

 

ISAAC CARO

Universidad Alberto Hurtado - Universidad Arturo Prat


Isabel Rodríguez escribe un importante libro que contribuye a un mejor entendimiento de la realidad política de la República Popular China en el período posreformas económicas. El trabajo se circunscribe en la problemática que surge de la coexistencia de un sistema económico capitalista y un régimen político socialista desde que China inicia su apertura económica en 1978, proceso que se extiende y profundiza paulatinamente hasta el día de hoy. Lo anterior, con la particularidad que el modelo capitalista es creado, ideado, implementado y controlado por el régimen del Partido Comunista Chino (PCCH).

En sus 368 páginas, el libro responde la pregunta expresada de forma clara en su Introducción sobre cuáles son los factores que permiten la permanencia del PCCH en el poder en un contexto de estabilidad política y de cambios económicos. Al respecto, se analizan diversos factores: históricos, culturales, políticos, institucionales, económicos, sociales y religiosos. En general, es un estudio exhaustivo de diversos factores que moldean un sistema político estable que tiene capacidad de procesar tensiones y presiones desde distintos frentes, logrando reequilibrios y acomodaciones que mantienen la estabilidad del sistema.

En base a los factores mencionados, el libro se divide en seis capítulos. En el primero, se analizan las tendencias históricas que han marcado a China desde el período imperial hasta la formación de la República Popular China en 1949; en el segundo, se analizan las estructuras institucionales y de autoridad en el sistema político chino y en el PCCH; en el tercero, se estudian los cambios institucionales más recientes y su relación con el liderazgo político de los principales dirigentes del PCCH; en el cuarto, se explica el impacto que ha tenido el proceso de modernización nacional en la identidad y unidad de la nación china; en el quinto, se presenta el análisis de diversos actores sociales, urbanos y rurales, que interactúan con el sistema político, y por último, en el sexto capítulo, se analiza el fenómeno del movimiento religioso Falún Gong que irrumpe en el sistema político desde una esfera no política provocando tensiones y amenazas a la estabilidad del régimen chino.

En los tres primeros capítulos se analizan las características generales del sistema político chino: históricas, constitucionales e institucionales, sin embargo, desde el capítulo cuarto hasta el sexto, el análisis toma dinamismo al integrar diversos aspectos que son los facilitadores de la reacomodación estable del sistema político: liderazgo político, fortalecimiento institucional y la influencia de actores sociales que, como explica la autora, en determinados momentos se transforman en actores políticamente relevantes. La condición de políticamente relevantes se les otorga por el hecho de que en determinados momentos sus demandas llegan al sistema y producen interacciones y decisiones que afectan el equilibrio del sistema. En este sentido, no son actores políticos permanentes del sistema, ya que el único actor permanente es el PCCH que a la vez está en las estructuras de decisión y autoridad. En efecto, para la autora es clave en esta capacidad de adaptación del sistema el liderazgo político. Esto justifica la interesante comparación que presenta el libro entre los liderazgos de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao. En el último caso, la autora centra el énfasis en demostrar cómo el liderazgo ha cambiado siendo hoy más dependiente de las instituciones del Estado, pero a la vez muestra que sigue siendo un liderazgo que sostiene la articulación institucional de lo que llama el Estado-Partido. En este sentido, sería el liderazgo un factor articulador de la permanencia de las tradicionales formas de personalización del poder y centralidad del poder con las nuevas formas de identidad y unidad nacional que derivan del proyecto de modernización económica nacional que desarrolla y lidera el mismo PCCH.

Para la autora, la modernización económica nacional que se operacionaliza en un primer momento en las Zonas Económicas Especiales del sureste de China para luego extender a todo el territorio nacional, es un segundo factor determinante en la adaptación del sistema político. Con el nuevo modelo económico chino, la relación entre el PCCH y la sociedad se fortalece al compartir un nuevo proyecto de unidad nacional, a su vez que legitima la permanencia del PCCH en el poder, desplazando con ello a la ideología a lugares secundarios como móvil de identificación política. Asimismo, la legitimidad del PCCH en el poder se refuerza con los logros alcanzados en integración e integridad del territorio de China, como es la incorporación de Hong Kong y Macao a la soberanía china, así como la no renuncia a la soberanía sobre Taiwán. Considera también que el mismo modelo capitalista exportador chino ha generado una vinculación económica con Taiwán, expresada en una alta interdependencia entre ambas economías que, en largo plazo, se puede transformar en una vía no política que permita un acercamiento, integración o reunificación.

Por último, un tercer factor que mueve a la adaptación del sistema político, manteniendo su estabilidad en un contexto de cambios económicos, son los actores políticamente relevantes: asociaciones y organizaciones en las áreas urbanas, movimientos de agricultores en las áreas rurales y el movimiento religioso Falún Gong. La autora investiga para cada uno de los actores tres aspectos: primero, qué demandas y apoyos expresan al sistema; segundo, qué interacciones logran y, tercero, qué respuestas obtienen del sistema. Con lo anterior, la autora demuestra que no existe en China una sociedad que mayormente busque derrotar al régimen, pero sí hay actores que buscan una reacomodación del funcionamiento del sistema político a objeto de obtener beneficios que les sean favorables para su bienestar. Ello es posible, porque los beneficios demandados por la sociedad son principalmente beneficios económicos, los que se encuentran estrechamente vinculados a las nuevas bases de legitimidad del PCCH, articuladas en torno a la modernización nacional.

Sin duda, el libro de Isabel Rodríguez es un aporte al estudio de China en Chile, proponiendo un enfoque de adaptación del sistema político chino, descartando y explicando por qué no es posible considerar la inestabilidad o colapso del régimen.