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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) v.28 n.2 Santiago  2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2008000200005 

REVISTA DE CIENCIA POLÍTICA / VOLUMEN 28 / N° 2 / 2008 / 115 -141

DOSSIER

Democracia, gobierno y partidos: Introducción a LAPOP Chile 2008

Democracy, Government and Parties: Introduction to LAPOP Chile

 

JUAN PABLO LUNA
Instituto de Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de Chile


1. INTRODUCCIÓN                                            

Presentamos en este dossier los principales resultados obtenidos en la Encuesta LAPOP Chile 2008. Esta encuesta es parte del Proyecto de Opinión Pública de América Latina con sede en la Universidad de Vanderbilt (EE.UU.) y actualmente se aplica por un consorcio de universidades y centros académicos en veintitrés países de la región, conformando el "Barómetro de las Américas". En este sentido, la encuesta forma parte de un esfuerzo de colaboración multinacional para la medición y el estudio de las actitudes y valores democráticos en el continente americano. El estudio LAPOP no sólo se distingue por su amplia cobertura a nivel regional, sino también por la alta estandarización de todos los elementos que componen la investigación. En particular, se destaca la utilización de un diseño muestral que, aunque se adapta a las características específicas de cada país, coincide en sus características esenciales en todos los casos. Sumado a la aplicación de un cuestionario común (más allá de la inclusión de preguntas adicionales en países o grupos de países determinados) dicho diseño permite realizar comparaciones válidas entre los casos y a través del tiempo (en aquellos países en los que se cuenta ya con más de una medición).

El Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile constituye la sede del Proyecto LAPOP en Chile, siendo el estudio realizado en 2008 el segundo que se aplica en el país. El primer estudio, cuyos resultados fueron publicados en el reporte "Cultura Política de la Democracia en Chile: 2006", constituye la línea de base para los datos que aquí presentamos. Tanto dicho estudio (el que contiene una discusión teórica y metodológica mucho más amplia que la que aquí ofrecemos), cuanto una descripción detallada de las características técnicas de la encuesta (descripción del diseño muestral y cuestionario aplicado), se encuentran disponibles en el sitio web del Proyecto LAPOP Chile.1 También es posible ingresar desde dicho sitio web a los links del proyecto LAPOP con sede en la Universidad de Vanderbilt, los que permiten acceder a información actualizada respecto a las investigaciones disponibles para cada uno de los países de la región y realizar análisis de datos online mediante una inferíase interactiva.

El dossier se estructura de la siguiente manera. En la primera sección se ofrece un panorama descriptivo respecto a los principales hallazgos obtenidos en la fase 2008 de la Encuesta LAPOP, estableciendo un análisis breve de los principales cambios y continuidades que detectamos en 2008 en comparación con la medición realizada en 2006. Dicho panorama también se articula fuertemente en torno a una perspectiva comparativa, situando al caso chileno en el contexto regional. Antes de presentar dichos resultados, la próxima sección detalla los elementos centrales del diseño y distribución muestral obtenida.

En segundo lugar, presentamos dos artículos en los que se analizan en mayor profundidad dos problemáticas particularmente relevantes para el caso chileno: las características y correlatos de distintas configuraciones de confianza ciudadana en las instituciones democráticas y la presencia de un clivaje etario y/o generacional respecto a las principales actitudes y comportamientos políticos reportados por la ciudadanía chilena. Finalmente, se presentan cinco notas breves de investigación, con foco regional, cuatro de las cuales fueron cedidas para su publicación por el equipo Central de LAPOP encabezado por el Prof. Mitchell Seligson (Vanderbilt University).

II. DISEÑO MUESTRAL Y CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA OBTENIDA

El estudio de campo, a cargo de DATAVOZ, se realizó entre el 7 de diciembre de 2007 y el 9 de enero de 2008, obteniéndose un total de 1.527 cuestionarios completos, mediante la realización de entrevistas cara a cara en los hogares de las personas encuestadas. La muestra es representativa a nivel nacional de la población mayor de 18 años no institucionalizada (correspondiente a 11.537.176 personas), con residencia urbana y rural, de ambos sexos y de todos los niveles educativos y socioeconómicos. El diseño muestral aplicado es idéntico al realizado en 2006 y estrictamente comparable al aplicado en los restantes países que participaron de la ronda 2008 del Barómetro de las Américas.2 Dicho método consta de una muestra probabilística, estratificada, por conglomerados y multietápica. Con el objetivo de obtener una muestra autoponderada, se aplicaron cuotas de sexo y edad en la última etapa de muestreo. El error muestral estimado, recalculado bajo los supuestos de varianza máxima, un efecto de diseño estimado de 1,044, y un nivel de confianza de 95% es de +/- 2,57%.

Respecto al trabajo de campo, el cuestionario fue pretesteado en 39 casos, y se realizó una supervisión de 736 encuestas (48%), de las cuales 383 (25%) tuvieron lugar en la vivienda seleccionada y 353 (23%) se realizaron telefónicamente. El número inicialmente planificado de encuestas era de 1557, por lo que se lograron 30 entrevistas menos de dicho objetivo. Para realizar estas entrevistas se contactaron 2.031 hogares y se realizó un total de 6.216 visitas y revisitas, lográndose realizar la entrevista durante la primera visita en 744 hogares. El trabajo de campo fue realizado por encuestadores profesionales, evitándose expresamente la participación de estudiantes en el proceso de entrevista. Finalmente, se trabajó con un proceso de doble digitación, en cuya auditoría por parte de LAPOP Central se detectaron (y corrigieran) menos de un 1% de errores de digitación en la entrada de datos.

El Gráfico 1 presenta la distribución de la muestra según género, área de residencia, edad, y nivel educativo alcanzado.

III. PRINCIPALES HALLAZGOS

Presentamos a continuación una descripción de los principales resultados obtenidos en la encuesta LAPOP Chile 2008. Siempre en un plano descriptivo, y para aquellas variables en las que existe información comparada a nivel regional y diacrónico (2006), también presentamos información correspondiente a los otros países americanos que participan del Barómetro de las Américas 2008. Las comparaciones regionales se basan en escalas estandarizadas en "termómetros" cuyo rango de variación discurre entre un mínimo de 0 y un máximo de 100.3 Los datos reportados únicamente para el caso de Chile se basan en las categorías originales de las variables.

1. Apoyo a la democracia, satisfacción, confianza en instituciones y tolerancia política

Desde la transición a la democracia, el caso chileno ha destacado en el contexto regional por presentar niveles relativamente más bajos de legitimidad y apoyo a la democracia, fundamentalmente en comparación a otros países de la región con los que Chile comparte una trayectoria democrática similar en el largo plazo (por ej. Costa Rica y Uruguay). Los resultados obtenidos en 2008 confirman esta caracterización, y muestran, además, un tenue (pero en algunos casos superior al margen de error) decaimiento en los niveles de legitimidad, satisfacción con la democracia y tolerancia política. En 2006, por ejemplo, los apoyos a la democracia alcanzaron el 75,1%, la satisfacción llegó a 52,4%, la percepción del nivel de democracia a 52,7% y el nivel de tolerancia política a 56,3%. Como se señaló, en todas estas variables se advierten caídas para 2008. No obstante estos resultados, cabe realizar dos puntualizaciones. Por un lado, y tal como se argumenta in extenso en el reporte correspondiente a la encuesta LAPOP 2006, la baja legitimidad de la democracia en Chile es tal en función de juicios retrospectivos respecto al pasado político del país. Cuando se utilizan otras medidas con orientación prospectiva, como la propensión a aceptar golpes de Estado en el futuro (bajo distintos escenarios de crisis) o las actitudes frente a escenarios de "delegación populista", la ciudadanía chilena posee, en términos comparativos, actitudes predominantemente pro democráticas. Por otro lado, es posible que los deterioros observados en 2008 respecto a 2006, especialmente dada la magnitud de las diferencias, correspondan esencialmente a variables de "humor" de la ciudadanía. En este sentido es preciso señalar que la encuesta se aplicó, a diferencia del estudio 2006, en un contexto muy determinado por los efectos de la "crisis del Transantiago" (el nuevo sistema de transporte capitalino) y de un mayor desgaste de la imagen pública del gobierno de la Presidenta Bachelet.

 

Los niveles de confianza en distintas instituciones se mantienen prácticamente constantes entre 2006 y 2008, siendo el sistema de justicia y los partidos políticos las instituciones que aparecen como las menos confiables en ambas mediciones. Sobre este punto, véase Morales (en este número).

2. Problemas más graves que enfrenta el país

Respecto a la evaluación ciudadana de los problemas más graves que enfrenta el país, sí es posible observar variaciones relevantes entre la medición de 2006 y la de 2008. Si bien la delincuencia continúa siendo, por lejos, el principal problema que más preocupa a un porcentaje superior al 30% de la ciudadanía chilena, en 2008 surge otro problema relevante: el transporte público. Sus menciones alcanzan más de un 10%. Sin duda dicha irrupción tiene relación con la fallida y reciente implementación del Plan Transantiago. Por su parte, la preocupación respecto al desempleo cede en 2008, cayendo prácticamente a la mitad de los porcentajes observados en 2006. Finalmente, mientras la preocupación respecto a la pobreza se mantiene constante y en niveles inferiores al 10%, la preocupación respecto a la desigualdad crece levemente, aunque dentro del margen de error de la encuesta y obteniendo un porcentaje de menciones aún menor que el de la pobreza.

 

En la medición 2008 se incluyó una nueva batería de indicadores respecto a la satisfacción de los individuos con su "ciudad" o zona de residencia. El análisis desagregado según las categorías de "Santiago" y "Regiones" que presentamos en el gráfico 8, permite confirmar algunas particularidades respecto a la calidad de vida en ambas zonas de residencia. Por un lado, en términos generales, y en todos los indicadores relevados, los habitantes de regiones presentan niveles de satisfacción mayores que los santiaguinos. Por otro, las brechas son especialmente amplias en las variables que estiman la satisfacción con las siguientes dimensiones: "transporte público", "calidad del aire", y "tráfico". Mientras los dos últimos constituyen problemas estructurales del Área Metropolitana, el primero -siendo además el que registra la brecha mayor- parece relacionarse nuevamente con el "efecto Transantiago". Como veremos enseguida, este mismo efecto también parece trasladarse a la evaluación del gobierno y de la gestión presidencial.

3. Evaluación del Gobierno

En términos generales, y como puede observarse en el Gráfico 9, los niveles de aprobación obtenidos por la Presidenta Michelle Bachelet se ubican levemente por encima de la media regional. La media de apoyo baja de un 56,1% en 2006 a 52,7% en 2008. En el cuadro regional son los titulares de los gobiernos de Colombia, Costa Rica, Brasil, Uruguay y República Dominicana quienes obtienen las mejores evaluaciones. Mientras tanto, los presidentes de Haití, Paraguay y Estados Unidos presentan los menores niveles de aprobación.

Se registra una leve alza en el porcentaje de quienes opinan que el trabajo de la Presidenta es "malo" (a lo que corresponde una caída en quienes estaban esencialmente indiferentes: "ni bueno, ni malo"), en comparación a 2006. Además, como muestra el Gráfico 10, existen diferencias significativas entre los niveles de aprobación promedio que obtiene la Presidenta en distintos segmentos sociales, siendo relativamente mejor evaluada por las mujeres y por los encuestados pertenecientes a los cohortes etarios superiores. Finalmente, y ésta es una diferencia que no se registraba en 2006, los habitantes de Santiago tienden a evaluar significativamente peor la performance presidencial que aquellos que viven en regiones. Nuevamente, y dado el carácter específicamente metropolitano de esta (fallida) política pública implementada luego de la encuesta 2006 y antes de la encuesta 2008, parecería registrarse un efecto Transantiago en la evaluación presidencial. Según se observa en el Gráfico 11, quienes se encuentran más preocupados por los problemas de transporte son aquellos que evalúan más críticamente a la gestión de gobierno.

 

4. Evaluación de los gobiernos municipales

En comparación con los niveles de evaluación presidenciales, los gobiernos municipales en Chile obtienen calificaciones marginalmente superiores. Es importante destacar, no obstante, que en el caso de los alcaldes, no se observan diferencias significativas por zona de residencia, como las observadas en el caso de la Presidenta. Por su parte, ambos cargos ejecutivos (presidencia y alcaldía) presentan niveles significativamente más altos en su evaluación de desempeño que los cargos parlamentarios (diputaciones), lo que constituye una constante tanto en el caso chileno como en términos regionales.

A nivel regional, los gobiernos municipales chilenos destacan en función de los niveles de confianza que la ciudadanía posee en esta institución, ubicándose en segundo lugar a nivel regional. Dicha confianza se incrementa significativamente desde 53,6% en 2006 a 59,5% en 2008. No obstante, esto no se traduce en niveles equivalentes de satisfacción con los servicios que las comunas otorgan a la población, indicador en el que las municipalidades chilenas se ubican cerca del promedio regional y por debajo de los casos de Brasil, República Dominicana, Educador, Colombia y Guatemala. De todos modos, se produce un incremento desde el 49,9% en 2006 a 53,1% en 2008. En síntesis, se trata de instituciones "confiables" para la ciudadanía, pero brindan servicios no del todo satisfactorios de acuerdo a las expectativas de la población.

Según se observa en el Gráfico 15, la delincuencia vuelve a colocarse como el primer problema que la ciudadanía le plantea al liderazgo político, en este caso a nivel comunal, como pendiente de solución. Esto resulta particularmente interesante, en tanto en el caso chileno las municipalidades no poseen jurisdicción en el área de seguridad pública. Mientras tanto, si bien ocupan el tercer y cuarto lugares luego de la categoría residual "otro", las políticas sociales que sí son administradas por las municipalidades chilenas (salud y educación) obtienen niveles de menciones inferiores al 10% cada una. Finalmente, las prerrogativas plenamente municipales (áreas verdes, limpieza de calles, perros callejeros, recolección de basura) obtienen todas menos de un 5% de menciones cada una. Este dato resulta interesante en tanto refleja un importante desfase entre las expectativas de la población y las prerrogativas constitucionales de los gobiernos municipales.

5. Delincuencia, Pandillas, y Evaluación del Sistema de Justicia y Carabineros

Al igual que en gran parte de la región, los problemas relativos a la delincuencia y a la percepción de inseguridad constituyen en Chile (tanto en 2006 como en 2008) la principal preocupación de la ciudadanía. Junto con indicadores más tradicionales sobre el fenómeno de la delincuencia y la percepción de inseguridad, en la medición de 2008 se incorporaron una serie de nuevas variables relevando las opiniones ciudadanas respecto a la presencia de pandillas y actividades relacionadas con el fenómeno de la droga en los distintos sectores barriales. Si bien es bueno enfatizar que se trata de percepciones no necesariamente vinculadas con la realidad, es interesante señalar que Chile se encuentra entre los países cuyos ciudadanos perciben mayores niveles de actividades relacionadas con la operación de pandillas y especialmente, con el microtráfico de drogas (Gráficos 16 y 17).

Ante estas percepciones, y dada la centralidad de la delincuencia como preocupación de la ciudadanía chilena, resulta interesante analizar las actitudes de los encuestados respecto al sistema judicial y carabineros. Según se observa en los Gráficos 18,19 y 20, los ciudadanos chilenos poseen una percepción dual de estas instituciones, confiando comparativamente poco en el sistema judicial (la ya baja evaluación del sistema judicial cae levemente en 2008 respecto a 2006 donde había alcanzado 38,9%) y mucho en Carabineros, institución que por lo demás, no es percibida como mayoritariamente involucrada en el fenómeno de la delincuencia.

Finalmente, la ciudadanía chilena se encuentra entre las cinco que más apoyan escenarios de "mano dura" (en oposición a procesos participativos) para solucionar la delincuencia. En todo caso, sólo un 38% de los encuestados se inclina por este tipo de solución en el país.

 

6. Corrupción: Percepciones y Niveles de victimizacion

A nivel regional, los niveles de corrupción percibidos en Chile registran alzas marginales que se ubican dentro del intervalo de confianza de la encuesta (pasando de un puntaje de 64,6% en 2006 a uno de 65,9% en 2008). En este sentido, en términos comparativos, Chile presenta, junto con los casos de EE.UU., Canadá, Uruguay y Haití, los menores niveles de corrupción percibida en la región (Gráfico 22). No obstante, según se observa en el Gráfico 23, se incrementa el porcentaje de quienes creen que la corrupción se encuentra algo generalizada en el país (esta es la categoría modal de la variable), al tiempo que disminuyen en porcentajes prácticamente equivalentes aquellos que opinan que el fenómeno se encuentra poco generalizado entre los funcionarios públicos.

Como ya observáramos en el Reporte 2006, pueden existir discrepancias significativas entre los niveles de percepción de corrupción y las instancias concretas que los ciudadanos reportan de victimizacion por corrupción al entrar en contacto con distintas instancias estatales (policía, municipio, juzgado, hospital, escuela) o privadas (trabajo). El caso más claro es el de Haití, en el que los bajos niveles de corrupción percibida parecen responder a una "normalización" de la corrupción, la que de acuerdo al indicador de victimizacion se encuentra sumamente extendida en el país. En Chile, sin embargo, los niveles de victimizacion son consistentemente bajos, alcanzando a un 12% de la población, mientras que en 2006 llegó a 9,4%. En comparación con los resultados obtenidos en 2006, este dato refleja nuevamente un alza marginal.

 

7. Opiniones acerca de la intervención del Estado chileno en la economía y en la sociedad

El cuestionario LAPOP 2008 incluyó, por primera vez, cuatro preguntas respecto al rol que la ciudadanía le asigna a la intervención estatal en distintos ámbitos (en una escala de 1 a 7 donde 7 indica la postura más estatista): propiedad de las industrias más importantes del país, responsabilidad (más que los individuos) por el bienestar de la gente, responsabilidad (más que la empresa privada) en la creación de empleos, e implementación de políticas para reducir la desigualdad entre ricos y pobres aun cuando esto castigue el esfuerzo individual. Quizás llamativamente, la ciudadanía chilena muestra niveles de "estatismo" altos, particularmente en las últimas tres dimensiones en las que se obtienen puntajes promedio cercanos a 6 (Gráfico 25). En términos regionales y ahora en función de su posición respecto a la intervención estatal para mejorar la distribución del ingreso, Chile se ubica entre los países cuyos encuestados favorecen mayores niveles de intervencionismo estatal.

8. Partidos Políticos y Coaliciones

Probablemente, las actitudes de chilenos y chilenas respecto a sus partidos políticos y coaliciones son los que reflejan con mayor claridad la "ambigüedad" de la práctica democrática en el país. Por esta razón, presentamos en este apartado un análisis más extenso (aunque siempre descriptivo) de las actitudes de la ciudadanía respecto a estas instituciones.

En primer lugar, y en términos comparativos, la ciudadanía chilena posee altos niveles de confianza en los partidos políticos (Gráfico 26). Al mismo tiempo, sin embargo, Chile se ubica también en el grupo de países cuyos ciudadanos se encuentran más de acuerdo con la afirmación de que "puede existir democracia sin partidos", promedio que pasa de 4,02 en 2006 a 4,1 en 2008 (Gráfico 27), siendo también uno de los países en que la menor proporción de encuestados señala que "votar para elegir a los que defienden su posición"se encuentra en su repertorio de acciones para intentar producir un cambio (Gráfico 28). Finalmente, contando con los menores niveles de volatilidad electoral a nivel regional, el sistema de partidos chileno genera niveles de adhesión (simpatía por algún partido político) sumamente bajos a nivel regional, disminuyendo de 25,6% en 2006 a 21,4% en 2008, ocupando así posiciones cercanas a dos países cuyos sistemas de partidos han sufrido cambios drásticos en los últimos años (Perú y Ecuador, Gráfico 29).

Al analizar la distribución de las simpatías partidarias (las que corresponden exactamente al 21,4% de la muestra en 2008, cayendo marginalmente del 25% registrado en 2006) en el Gráfico 30 es posible concluir que ninguno de los partidos políticos del sistema posee niveles significativos de adhesión ciudadana, encontrándose todos cercanos o por debajo de un 5% de simpatizantes. En el mismo sentido, la intención de voto presenta niveles relativamente altos de "voto blanco o anulado" y "abstención". En conjunto ambas categorías representan más de un 35% de la muestra en un contexto en el que otro 20% no sabe o no responde. Mientras tanto, la minoría mayor (cerca de un 23%) votaría por el candidato o partido del actual presidente, al tiempo que un 20% se inclinaría por un partido opositor (Gráfico 31). Esto último resulta llamativo en un contexto en el que la Concertación parece haber sufrido un desgaste fuerte durante el actual período presidencial.

De hecho, y si bien no existen diferencias significativas entre ambos conglomerados, la Concertación obtiene (a pesar del efecto "Transantiago") una nota levemente mayor que la Alianza (el bloque opositor) en cuanto a su capacidad de gobierno percibida (Gráfico 32). En síntesis, esta configuración refleja un escenario en que la Alianza aún no es capaz de capitalizar el descontento con el bloque oficialista, lo que, por otra parte, reduciría las chances de alternancia electoral, lo que de mantenerse, tal vez contribuya a retroalimentar niveles altos de desafección a nivel sistémico. Si bien se trata de una aproximación tentativa, la evolución de la autoubicación del electorado chileno a través del tiempo arroja pistas interesantes y complementarias. Mientras las autoubicaciones de centro y derecha se mantienen esencialmente estables, las autoubicaciones de izquierda caen significativamente (Gráfico 33). Dicha caída no se transfiere hacia otros bloques ideológicos, sino que parece manifestarse en un aumento de la categoría "ninguno".

Finalmente, la encuesta LAPOP 2008 también indagó acerca de los efectos percibidos del gasto electoral, así como las percepciones sobre el financiamiento de campañas y la utilización clientelar de los recursos obtenidos por los partidos. Según se observa en los Gráficos 34 a 37, los entrevistados tienden a asignar ventajas electorales a aquellos candidatos con mayor gasto electoral durante la campaña. Parecería existir, a su vez, poca claridad respecto al origen de los recursos de campaña, siendo los "empresarios" quienes obtienen el porcentaje mayor de menciones, seguidos por el "gobierno" y "los partidos". No obstante, la segunda categoría más popular corresponde a "no sabe/no contesta". Dada la centralidad que los propios encuestados atribuyen al gasto en campaña (véase también Piñeiro, en este número), una mayor transparencia en el financiamiento de la política parece necesaria. Finalmente, cerca de un 15% de los entrevistados declara conocer a alguien de su sector que obtuvo beneficios materiales de parte de un candidato. Aunque es posible que existan niveles altos de subdeclaración en estas respuestas, un 15% representa de por sí un porcentaje relevante. El Gráfico 37 presenta información desagregada respecto al tipo de bienes recibido por "sus conocidos" durante la campaña, destacándose la entrega de mercaderías como el principal incentivo recibido.

IV. SÍNTESIS

Los resultados de la encuesta LAPOP-Chile 2008 reflejan, en general, importantes continuidades respecto a la línea de base establecida con el reporte comprehensivo realizado en 2006. En este contexto, no obstante, se verifican deterioros marginales en una serie amplia de variables, destacándose entre ellas, los niveles de legitimidad y satisfacción democrática, la tolerancia política, la percepción y la victimización por corrupción, la confianza en el sistema de justicia y los niveles de cercanía de la población respecto a los partidos políticos. Dos temas parecen haber ganado centralidad en la agenda país en el período 2006-2008: el sistema de transporte capitalino y las políticas en contra de la desigualdad. La irrupción del primero es mucho más fuerte y parece haber impactado negativamente sobre el humor de los encuestados y sobre una serie de variables relacionadas con la evaluación del gobierno. La preocupación por la desigualdad, si bien marginal en términos porcentuales, se verifica particularmente a partir de una perspectiva comparada, siendo el caso chileno uno de los primeros en la región en términos del apoyo que los ciudadanos brindan a políticas destinadas a reducir la inequidad. En términos nacionales, la percepción de inseguridad y el problema de la delincuencia sigue siendo la preocupación dominante de la población y está destinado a constituirse en un tema clave para el funcionamiento del sistema político chileno. Finalmente, los partidos políticos chilenos pueden ser caracterizados como "gigantes con pies de barro", en tanto son instituciones estables y relativamente confiables, pero en cuanto al mismo tiempo, se encuentran crecientemente alejados de la ciudadanía sin lograr generar nuevas adhesiones en el electorado nacional. El desgaste de la Concertación y la incapacidad de la Alianza de parapetarse decididamente como alternativa de gobierno (al menos hasta el momento en que se realizó la encuesta 2008) también reflejan la realidad de un sistema de partidos desgastado y con reducida capacidad de renovación intrasistémica.

NOTAS

1 Véase: http://www.puc.cl/cienciapolitica/html/lapop2008.html

2 Los casos de Canadá y EE.UU. son una excepción a este respecto, ya que en ambos la encuesta se realiza mediante entrevistas telefónicas.

3 A modo de ejemplo, para aquellas variables que poseen cinco categorías (por ej. Muy Bueno, Bueno, Ni Bueno ni malo, Malo y Muy Malo), el método de estandarización asigna puntajes decrecientes, con intervalos de 20 puntos, un mínimo de 0 (Muy Malo) y un máximo de 100 (Muy Bueno). De esta forma se obtiene una única barra por país que refleja el peso relativo de las categorías originales mediante el puntaje del termómetro.

4 "Hay personas que siempre hablan mal de la forma de Gobierno de Chile, no sólo del gobierno de turno, sino de la forma de gobierno, ¿con qué firmeza aprueba o desaprueba usted el derecho de votar de esas personas, manifestarse pacíficamente, postularse a cargos públicos, dar un discurso, derecho de Homosexuales a postularse a cargos públicos"

5 Corresponde a un indicador de las maneras en que el encuestado ha sido víctima de corrupción por policías, en municipio, trabajo, juzgado, hospital, colegio.

 

Juan Pablo Luna es Doctor en Ciencia Política (Ph.D.) de la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill (2006). Es académico del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La política comparada y los métodos de investigación en Ciencia Política constituyen sus principales áreas de interés profesional. (E-mail: jpluna@geo.puc.cI)