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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) v.25 n.1 Santiago  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2005000100006 

Revista de Ciencia Política / Volumen 25 / Nº 1 / 2005 / 92 - 100

ARTÍCULOS

La ciencia política en Bolivia:

entre la reforma política y la crisis de la democracia

Marcelo Varnoux Garay

Universidad Nuestra Señora de La Paz, Bolivia


Resumen

La ciencia política en Bolivia inicia su organización y desarrollo formal con la recuperación de la democracia en 1982. Al grupo de cientistas políticos formados en Europa y México, se suma un pequeño grupo graduado en la Universidad Mayor de San Andrés que tendrá un papel significativo en el diseño de las reformas al sistema político desde 1993. A raíz de los grandes conflictos sociales, el país ha retrocedido institucionalmente y la disciplina debe volver su mirada a temas básicos, como el de la revalorización del sistema democrático. Asimismo, las organizaciones que aglutinan a los profesionales en ciencia política son muy nuevas, lo que les obliga primero a consolidarse como tales para desarrollar otro tipo de actividades.

Abstract

Political science in Bolivia initiated its organization and formal development with the recovery of democracy in 1982. Since 1993, in addition to those political scientists educated in Europe and Mexico, a small group of locally graduated political scientists from the Universidad Mayor de San Andrés has played a significant role designing the reforms to the political system. Nonetheless, as a result of deep social conflicts, the country has institutionally moved backwards and the discipline must return its focus to the basics, such as the revalorisation of the democratic system. Also, the organizations that agglutinate political scientists are very new; therfore, these are forced to first consolidate as institutions in order to develop other activities including a broader agenda in the discipline.

PALABRAS CLAVE • Ciencia Política • Bolivia • Historia de la Disciplina


I. INTRODUCCIÓN

La ciencia política arranca formalmente en Bolivia el año 1983. Recuperada la democracia, se organiza la primera carrera de esta disciplina en la Universidad Mayor de San Andrés, UMSA (La Paz-Bolivia). Algunos profesionales formados en Alemania, Francia y México, como H.C.F. Mansilla, Jorge Lazarte y Carlos Toranzo respectivamente, constituyen la primera generación que cultiva la disciplina en Bolivia. Sin embargo, sus trabajos al circunscribirse al ámbito del análisis socio-político especializado, llegan a un público muy reducido.

A esta primera generación, le sigue otra formada en México que arriba a La Paz entre 1986 y 1990, con ideas frescas que trascienden ampliamente las corrientes marxistas, todavía de moda en la Universidad Mayor de San Andrés. Este grupo permite la difusión de teorías políticas modernas y esencialmente vinculadas a la democracia que serán muy útiles para encarar los procesos de reforma económica y política que se implementan en el país a partir de 1985 durante el gobierno de Víctor Paz Estenssoro.

Ahora bien, no se pude negar la influencia de René Zavaleta Mercado entre los primeros estudiantes de Ciencia Política. Zavaleta, intelectual formado en el marxismo, era un excelente ensayista y desarrolló varias tesis acerca de la historia política de Bolivia y de sus actores principales. Destacan tres obras fundamentales: Consideraciones Generales Sobre la Historia de Bolivia (Zavaleta, 1986a); Las Masas en Noviembre (Zavaleta, 1983) y Lo Nacional-Popular en Bolivia (Zavaleta, 1986b). En estos trabajos destaca la idea (recurrente en la izquierda boliviana) del papel central de las masas, pero especialmente de las masas mineras en la etapa posterior a la guerra del Chaco que desembocaría en la Revolución Nacional de 1952. Asimismo, plantea la hipótesis que son precisamente estas masas las que tendrán un papel relevante en el proceso de resistencia a las dictaduras militares y recuperación de la democracia en 1982.

Entre 1982 y 1985 los primeros pasos de la nueva democracia boliviana se ven seriamente comprometidos a raíz de una crisis económica que genera una monumental hiperinflación. El gobierno de Hernán Siles Zuazo, asediado por la protesta social liderada por la Central Obrera Boliviana (COB), debe resignar un año de su mandato y convocar a elecciones anticipadas. Las contradicciones políticas que caracterizaron este período se reflejan en una serie de trabajos reunidos bajo el título de Democracia a la Deriva (Mayorga, 1987).

Se debe señalar que el trabajo de H.C.F. Mansilla, se sitúa en todo este período con reflexiones críticas no sólo alrededor del pensamiento marxista, sino del proceso de reformas modernizadoras que serán implementadas desde 1985. El trabajo más significativo de este politólogo se titula La Cultura del Autoritarismo Ante los Desafíos del Presente (Mansilla, 1991), donde se plantea que subyace al tejido social latinoamericano, pero especialmente boliviano, una cultura política autoritaria heredada de la colonia y de ciertas prácticas de los pueblos andinos, que hacen muy difícil el desarrollo de la democracia. En este sentido, ni las organizaciones de izquierda, inspiradas en las corrientes del marxismo, ni los tecnócratas influenciados por la moda neoliberal podrán impulsar el progreso de la sociedad boliviana si antes no se afecta esa matriz cultural autoritaria.

II. LAS REFORMAS ECONÓMICAS Y POLÍTICAS

Las reformas emprendidas desde 1985 fueron de carácter eminentemente económico, pero influyeron para que, a partir de 1990, pero especialmente en el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), se reorganizara el sistema político. Siguiendo a Berthin y Yáñez (1999), es posible clasificar el trabajo intelectual de esa etapa en los siguientes ejes temáticos: a) Sistema Electoral; b) Poder Legislativo; c) Institucionalización del Sistema Político Boliviano; d) Los Partidos Políticos en el Proceso Democrático; e) Las Fuerzas Armadas en Democracia; g) El Papel de la Sociedad Civil; h) La Cuestión de Género en el Proceso Democrático e i) Desarrollo Democrático y Factor Étnico.

Las primeras preocupaciones fueron, en este sentido, prácticas. ¿Cómo organizar un sistema democrático representativo que funcionara efectivamente y estuviera acorde con las tendencias económicas liberales? Asimismo, ¿cómo hacer más inclusiva una democracia alrededor de la cual existían muchas expectativas?

Ambas inquietudes fueron trabajadas e implementadas en la práctica por una parte de los cientistas políticos formados en Europa, México y la propia UMSA. Se aplicaron amplios componentes de las teorías democráticas desarrolladas por Robert A. Dahl, Giovanni Sartori, Dieter Nohlen y Arendt Lipjhart para organizar el sistema político de partidos sobre la base de una ingeniería constitucional cuyo núcleo fuera el Poder Legislativo. Al mismo tiempo, se reorganizó completamente el sistema electoral para hacerlo más transparente y eficiente, objetivo que se cumplió a cabalidad hasta 1993. En lo que hace al tema de la inclusión, la Ley de Participación Popular promulgada en 1994 contempló la municipalización del país, y la transferencia de competencias y recursos a regiones, poblaciones rurales y pueblos indígenas para que, como nunca antes, tengan la posibilidad de decidir las mejores alternativas de desarrollo, según sus propias vivencias y prácticas culturales.

Así, en lo que respecta al tema del Sistema Electoral destacan los trabajos del vocal de la Corte Nacional Electoral, por diez años consecutivos, Jorge Lazarte (1990), y el cientista político Salvador Romero (1998). El tema del Poder Legislativo, es abordado desde la óptica de su reorganización institucional para un desempeño más afín con la denominada Democracia Pactada, un mecanismo que consistía en la formación de alianzas parlamentarias para generar gobiernos estables, eficaz durante 18 años hasta el colapso del sistema tradicional de partidos en octubre de 2003 (Ferrufino, 1994; Gamarra, 1987).

Precisamente sobre el sistema de partidos boliviano es necesario mencionar que varios intelectuales y politólogos consideran que recién se organiza en 1985 según parámetros modernos (Toranzo y Arrieta, 1989). Acerca de sus características en el período que comprenden las reformas socio-económicas y socio-políticas, es muy útil el trabajo de Berthin (1997).

El impulso de las reformas del sistema político fue muy amplio, generando una nueva dinámica de participación ciudadana que, sin embargo, no pudo desterrar las odiosas prácticas del prebendalismo, el cuoteo político y la corrupción. Paradójicamente, los partidos que tuvieron la suficiente lucidez para facilitar este proceso, no lograron ellos mismos superar sus limitaciones que están relacionadas con una cultura política autoritaria y oportunista.

La emergencia de líderes y partidos neopopulistas (Mayorga, 2002) dará lugar a una revalorización del componente indígena en la política boliviana. Se consideró, tal vez de manera exageradamente optimista, que la Participación Popular posibilitaría un proceso de incorporación al sistema político de grandes poblaciones indígenas tradicionalmente reputadas como mera fuerza electoral. El problema de fondo -ahora recién comienza a ser comprendido en toda su magnitud- es que las reformas económicas posibilitaron un incremento en la calidad de vida de clases y estratos sociales mejor vinculados con lo urbano y los círculos de poder, generalmente mestizos o criollos de ascendencia europea, pero no modificaron significativamente las condiciones de vida de las poblaciones rurales. Los primeros trabajos sobre el particular, expresan esperanza ante el avance de la democracia y sus efectos positivos sobre las poblaciones nativas (Albó, 1994; Arias y Molina, 1997).

La mencionada revalorización de lo indígena, alcanzó también para analizar el papel de la mujer en la política boliviana, colocando el tema de género en el mapa del análisis político (Ardaya, 1995).

Una preocupación permanente ha girado en torno al rol de la sociedad civil en el proceso democrático, habida cuenta que las masas, en la forma de clases sociales, pueblos autóctonos o más recientemente, movimientos sociales, ejercen una fascinación enorme entre los intelectuales bolivianos. Desde el carácter de su participación en democracia (Laserna, 1992), pasando por las formas tradicionales de organización que han adoptado en el escenario político (Lazarte, 1988), hasta la influencia de su origen étnico en la incorporación a la democracia (Ticona, Rojas, y Albó, 1995).

III. LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA BOLIVIANA

La elección, gracias a una amplia coalición parlamentaria, del ex-dictador Hugo Banzer como Presidente de la República en 1997, marca el inicio de una profunda crisis de la democracia y la emergencia de movimientos sociales que han puesto en tela de juicio todas las reformas implementadas desde 1985. Lamentablemente, el gobierno de Banzer se entregó casi completamente a una lógica de distribución prebendal del poder, permitiendo la ampliación de la corrupción hasta niveles sin precedentes.

El año 2000 se produce en Cochabamba la denominada "guerra del agua", a raíz del intento de privatizar el servicio de agua potable. El gobierno no puede manejar la crisis, y ni siquiera logra aplicar el Estado de sitio, un recurso constitucional para aplicar la fuerza policial y militar en caso de conflicto social grave. Ese mismo año se organizan dos grandes bloqueos carreteros protagonizados por los campesinos cocaleros del Chapare bajo la dirección de Evo Morales y en el Altiplano Central, capitaneados por Felipe Quispe, el Mallku (cóndor en aymara). De ahí en más, la dinámica del conflicto social alcanzará niveles inéditos, hasta octubre de 2003, en el que un gigantesco movimiento social organizado a partir de las juntas vecinales de la ciudad de El Alto, contigua a la ciudad de La Paz, sede de gobierno, determina la renuncia del Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Las razones, entre otras, fueron las casi 60 personas fallecidas como resultado de enfrentamientos con el ejército y la idea que las reservas de gas natural descubiertas en el sur del país, no debían salir por un puerto chileno. Todo este proceso se denominó la "guerra del gas" y si bien se resolvió mediante la organización de un nuevo gobierno constitucional bajo la figura de la sucesión legal, ha tornado muy precario el equilibrio político y el mantenimiento del sistema democrático.

Organizados bajo el denominativo de grupo comuna, un conjunto de profesionales formados en la sociología y la ciencia política, se dedicaron al análisis, desde la "guerra del agua", de los movimientos sociales (García Linera et al., 2000), magnificando el papel de los mismos en un proceso de ajuste de cuentas con el modelo de economía neoliberal y los partidos tradicionales. Llegaron a la conclusión que esos movimientos tendrían la capacidad de transformar la política y redefinirían, en función del interés colectivo, los términos de la distribución del excedente social (Gutiérrez et al., 2002). La coyuntura y una generosa cobertura de los medios de comunicación, pusieron a estas ideas en primer plano, contribuyendo a generar una opinión desfavorable de todo lo que se había logrado, en democracia, hasta ese momento.

De esta manera, la imagen negativa que la población tenía de los políticos y la política, fue transferida a la democracia representativa, aunque las opciones planteadas para sustituirla y mejorarla no son realistas, cayendo en los mismos errores de las teorías marxistas que atribuyen a una especie de mesías social (proletariado, movimientos sociales en este caso), la función de cambio revolucionario.

Lo criticable de este enfoque es que apologiza la violencia del conflicto social como necesaria para el cambio. Y de una u otra forma, alentó a que grupos marginales de radicales tomaran el mando de organizaciones sociales, llevando a extremos insostenibles el mantenimiento de la democracia y el Estado de Derecho.

Frente a ello, los intelectuales que propiciaron las reformas poco han logrado hacer, salvo reivindicar muy tímidamente los innegables logros alcanzados en democracia. Es como si se hubiese retornado al punto de partida, al extremo que en la actual coyuntura es imprescindible revalorizar la democracia, como sistema de gobierno y forma de vida (Varnoux Garay, 2005), a fin de evitar la instalación, entre la opinión pública, de que cualquier cosa es preferible al caos y desorden al que nos ha arrastrado el conflicto social.

Se puede concluir, entonces, que la ciencia política en Bolivia arranca formalmente con la recuperación de la democracia en 1982, contribuye a partir de un pequeño grupo de profesionales en el proceso de reformas políticas, pero no logra consolidarse como disciplina, ya que desde el 2000 la institucionalidad democrática es duramente cuestionada, generando una crisis que también afecta a la profesión. Además, la precariedad del medio académico en Bolivia hace muy difícil sostener un centro de investigación en ciencia política, por lo que esta tarea recae en instituciones no académicas cuyos fines son frecuentemente de índole práctica.

IV. LA CIENCIA POLÍTICA EN LAS UNIVERSIDADES BOLIVIANAS

Se puede afirmar que la Universidad Nuestra Señora de La Paz (UNSLP), institución de educación superior privada, ha logrado mantener un alto nivel de calidad académico, con respecto a las universidades del sistema fiscal, consiguiendo organizar un plantel docente y programas de investigación equilibrados y pluralistas, donde se destaca la promoción de la democracia no solo como sistema de gobierno, sino como forma de vida. En todo caso, tanto la UMSA, la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), han tropezado con muchos problemas de orden administrativo que han impactado directamente sobre la calidad académica de sus contenidos curriculares y, por supuesto, de sus graduados. Es precisamente en estos ambientes donde las corrientes críticas de la democracia representativa han encontrado mayor eco, articulándose ahora con discursos indigenistas o racistas radicales.

Actualmente, los mayores desafíos para la ciencia política en Bolivia se concentran en consolidar una identidad propia. Mucha gente todavía cree que nuestra profesión está vinculada con el derecho o es parte del mismo. Para ello ha contribuido que todas las carreras de ciencia política del sistema universitario fiscal dependan de una Facultad de Derecho. El panorama es diferente en UNSLP que, desde su fundación en 1992, organizó la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, colocando a la carrera de ciencias políticas como emblema. Por eso las diferencias entre los graduados de la UNSLP y los del sistema universitario fiscal son muy significativas, con una clara ventaja para los primeros.

Ahora bien, la ciencia política boliviana tiene varias potencialidades pero todavía ninguna fortaleza propiamente dicha. Entre las primeras hay que destacar las enormes posibilidades de construir novedosos paradigmas, a partir de una realidad social-política muy compleja y en pleno proceso de transformación. Sólo a modo de ejemplo, basta decir que a pesar de la inequívoca relevancia de los modelos teóricos utilizados para implementar las reformas, ninguno puede dar luces sobre una crisis que ya lleva cinco años y amenaza, precisamente, con demoler los cimientos mismos del sistema democrático. Incluso las corrientes de moda inspiradas en la escuela de Pierre Bordieu, que son fuente de inspiración del ya citado grupo "Comuna", han quedado cortas para explicar los comportamientos erráticos y aparentemente irracionales de los denominados "movimientos" sociales que han conseguido revertir varias políticas liberales, han forzado la renuncia de un Presidente constitucionalmente elegido, pero que son incapaces de plantear salidas alternativas que no pasen exclusivamente por la organización del conflicto social.

Los graduados en ciencia política, en un porcentaje mayoritario (entre 60 y 70%) han encontrado ocupación en instituciones del sector público, entre las que se cuentan los centros superiores de enseñanza que dependen de los subsidios estatales. Un porcentaje pequeño (entre un 5 y un 10%) trabajan, en instituciones privadas, fundamentalmente Universidades privadas, aunque a tiempo parcial la mayoría. El resto (20 y 30%), está realizando algún curso de postgrado o no tiene empleo.

Como todavía la ciencia política boliviana no ha logrado adquirir una identidad propia que la separe nítidamente de la disciplina del derecho, su valoración social es muy difícil de medir. Si sólo en la ciudad de La Paz y El Alto existen actualmente alrededor de siete mil abogados y menos de 200 cientistas políticos, se puede deducir la importancia que la gente otorga al derecho. Entre los sectores populares está extendida la idea que recibirse de abogado significa también mejorar el estatus social.

Sin embargo, esta realidad contrasta con el impacto que ha tenido la disciplina en el proceso de reformas emprendido en 1985, pero sobre todo desde 1993. Un grupo reducido de profesionales en ciencia política contribuyeron al diseño de las principales instituciones del sistema político y de la Ley de Participación Popular. Hoy, gran parte de estas reformas son cuestionadas, aunque no se plantean alternativas mejores. Un tema particularmente complicado es el de los "analistas políticos" que han proliferado en los medios de comunicación. La mayoría de ellos no son profesionales de la ciencia política y toman partido, por uno u otro bando en la coyuntura actual, proyectando una pobre imagen de la disciplina.

TABLA 1: Centros superiores bolivianos donde se enseña la disciplina

En Bolivia existen dos programas de postgrado en ciencia política. El primero se imparte en el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDES) de la Universidad Mayor de San Andrés, bajo el nombre de Maestría en Filosofía y Ciencia Política; el segundo en el Centro de Estudios Superiores Universitarios CESU de la Universidad Mayor de San Simón, bajo el nombre de Maestría en Ciencia Política con mención en Estudios Bolivianos. No existen programas de doctorado.

Sólo unos pocos profesionales viven de la docencia y en su totalidad pertenecen a carreras de universidades públicas. Un porcentaje de graduados (5 a 10%) realizan actualmente cursos de postgrado en el exterior. Tanto a nivel de maestría como de doctorado, dichos graduados se concentran en México, España, Argentina, Francia, Alemania y Estados Unidos.

Por otra parte, es difícil estimar un rango de salario mensual de un profesor titular universitario con jornada completa, dedicado a la carrera de ciencias políticas, ya que los montos son variables entre una y otra Universidad. Sin embargo, y de forma aproximada, un profesional ocupado en la docencia, no percibe más allá de los $US 500 (Quinientos 00/100 dólares americanos) por mes.

V. PUBLICACIONES ESPECIALIZADAS

En lo que respecta a las publicaciones especializadas existen tres de circulación regular:

Ciencia Política de la UMSA, Análisis Político de la UNSLP y Foro de Análisis Político de la Asociación Boliviana de Ciencia Política.

La primera es una publicación bi-anual que aborda temas variados de la coyuntura. No tiene un formato temático específico y su distribución es restringida. La segunda tiene una antigüedad de nueve años y ya va por el número 10; los primeros 6 números tocaron temas de la coyuntura del mismo modo que la publicación de la UMSA. Sin embargo, a partir del séptimo número, se decidió organizar la revista alrededor de un tema central. De esta forma, se abordan los siguientes temas: el Asedio a la Democracia; elecciones y ciberdemocracia y la democracia bloqueada (dedicada al análisis del conflicto social, especialmente el suscitado en febrero y octubre de 2003). La revista está indexada de modo referencial, en la página WEB de la Universidad Nuestra Señora de La Paz (www.unslp.edu.bo), así como en la correspondiente al Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios (CEBEM).

La tercera es una memoria de publicación trimestral y registra las ponencias de un panel de invitados especiales y el debate entre el público asistente. Su distribución es gratuita y está financiada por la Fundación Konrad Adenauer, el Instituto Republicano Internacional y la Asociación Boliviana de Ciencia Política (ABCP). Todos los números se hallan indexados en la página de la ABCP: www.abcp2002.org y se han abordado temas de la coyuntura como el conflicto social y la democracia en Bolivia, la política y los partidos bolivianos; la institución militar en el proceso democrático; líderes y partidos indígenas bolivianos; medios de comunicación y política en Bolivia; el futuro de la democracia en Bolivia. Todas estas temáticas han contado con la participación, en el panel principal, de cientistas políticos de reconocida trayectoria en el medio, especialistas y jóvenes profesionales de la disciplina que son promovidos por la ABCP.

VI. COLEGIOS Y ASOCIACIONES PROFESIONALES

Los cientistas políticos bolivianos están aglutinados en tres colegios profesionales (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) que son una réplica de los colegios de abogados, pero muchísimo menos funcionales, ya que no pueden ofrecer a los colegiados ninguna ventaja real, pues la ciencia política es en Bolivia una profesión libre que no requiere de una matrícula para su ejercicio, situación que sí acontece con los abogados.

Sin embargo, el 2002 se funda la Asociación Boliviana de Ciencia Política con objetivos esencialmente académicos y de promoción de la democracia en Bolivia. En estos últimos tres años ha conseguido establecer convenios con varias agencias de cooperación internacional como la Fundación Konrad Adenauer, el Instituto Republicano Internacional y la Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria, para el desarrollo de una serie de programas como el Foro de Análisis Político, Formación Democrática y otros, orientados a promover los principios y valores democráticos, analizar la realidad política del país y plantear, en el marco de las posibilidades reales, sugerencias para resolver los complejos temas de la coyuntura.

La ABCP surge en un momento de crisis de la democracia e intenta contribuir al mantenimiento de la misma. Es decir, que entre los objetivos académicos que se hallan en sus estatutos y los que tienen que ver con cuestiones prácticas, se ha optado por estas últimas en el entendido que ahora es de vital importancia desarrollar programas que ayuden a establecer las bases de una cultura política democrática. Esto es así, ya que prácticamente ni los partidos políticos (exageradamente desacreditados entre la población), ni las instituciones como la Corte Nacional Electoral están desarrollando programas de esa naturaleza, a pesar que en este rubro existe un déficit notable.

En el momento la ABCP está desarrollando dos actividades centrales: El Foro de Análisis Político, trimestralmente y cuya memoria se distribuye gratuitamente; y el Programa Formación Democrática que ha llevado, con mucho éxito, un material didáctico acerca de los principios y valores de la democracia a grupos focales compuestos por dirigentes sociales, presidentes de organizaciones territoriales de base, munícipes y jóvenes, en 15 ciudades en todo el país, entre febrero y abril del presente año. El citado programa será nuevamente desarrollado en ocho ciudades desde fines de junio, dirigido específicamente a mandos medios de partidos políticos, agrupaciones ciudadanas y organizaciones indígenas.

En el mediano plazo la ABCP inaugurará líneas y programas de investigación, en el entendido que esa es una evidente carencia de la disciplina en Bolivia. Por el momento, se están realizando actividades que tienen como objetivo central consolidar la Asociación y, desde el 2006, arrancar con dichos programas que deberán desembocar en un Primer Congreso de la Ciencia Política boliviana, para evaluar, analizar y discutir los avances científicos que se han desarrollado hasta la fecha.

Por otra parte, un grupo reducido de asociados de la ABCP ejerce la docencia en ciencia política. La mayoría posee maestrías y todavía ninguno ha conseguido un Doctorado. La Asociación aglutina en general, a un grupo de profesionales jóvenes y pretende incorporar a los cientistas políticos de mayor renombre en el país.

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(E-mail: marcelvx@entelnet.bo)


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