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versão On-line ISSN 0718-0764

Inf. tecnol. vol.28 no.4 La Serena  2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-07642017000400013 

La Educación Social como Profesión: Cuestiones Iniciales sobre su Ausencia y Posible Importancia en Ecuador Social

 

Education as a Profession: Initial Issues about its Absence and Possible Importance in Ecuador

 

Ricardo G. Haro-Tinajero

Universidad de Otavalo, Campus: Cdla. Imbaya, Otavalo-Ecuador.(e-mail: rharo@uotavalo.edu.ec).


Resumen

El objetivo de este trabajo es fundamentar cuestiones iniciales que permitan comprender la posible importancia de la profesión de Educación Social en Ecuador, no existente hoy en día. Se trata de una investigación exploratoria que ejecuta una primera revisión bibliográfica en torno al tema. Describe la fugaz experiencia de la profesión en Ecuador, misma que establece un vínculo con la Educación Social española. Luego se hace un recorrido alrededor de su desarrollo como profesión y expone sus más básicas características. Intenta aclarar la situación de la profesión en América Latina para finalmente plantear interrogantes que guíen futuras líneas de investigación. Quizá la búsqueda de experiencias ecuatorianas en torno a los quehaceres de la Pedagogía y la Educación Social podría contribuir al emprendimiento de nuevos caminos en el desarrollo de las profesiones sociales.

Palabras clave: educación social; pedagogía social; profesión social; nuevas profesiones


Abstract

In the Ecuadorian State there is no Social Education as a profession. Would it be necessary? Are there social or professional practices that fulfill their function, that being the case? The objective of this paper is to state initial questions that later allow understand the possible importance of this profession in Ecuador. This is an exploratory research which includes firstly a bibliographical revision about such broad issues. Secondly, it describes the brief experience of the profession in Ecuador, which establishes a link with Spanish Social Education. It makes a revision of Spanish Social Education development as a profession and it exposes its most basic characteristics. Finally, the document tries to clarify the situation of the profession in Latin America in order to raise questions that guide future lines of investigation. Perhaps, seek of Ecuadorian experiences regarding the issues related to Pedagogy and Social Education could contributes to start new actions to develop its own social professions.

Keywords: social education; social pedagogy; social profession; new professions


 

INTRODUCCIÓN

En Ecuador no existe la Educación Social como profesión. El término ‘educación social’ en el Explorador de Oferta Académica del Sistema Nacional de Nivelación y Admisión del Ecuador (2017), no produce resultados. ¿Por qué no existe la Educación Social como profesión en Ecuador? Al buscar los términos ‘profesión "educación social" ecuador’ en varias bases de datos bibliográficos, prácticamente no se obtienen resultados. En el Catálogo de la Biblioteca de la Universidad de Granada, por ejemplo, se obtienen cero resultados; lo mismo ocurre en el buscador de revistas electrónicas que esa Biblioteca ofrece. Los mismos términos en el portal bibliográfico Dialnet no devuelven ningún resultado. En el caso de Google Académico y de la Biblioteca Digital de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, aparecen varias entradas, pero prácticamente ninguna tiene que ver con la Educación Social como profesión en Ecuador. Traduciendo dichos términos al inglés (‘profession "social education" ecuador’) y consultándolos en las bases de datos ERIC y Scopus tampoco se obtienen resultados. Todo esto sería una muestra de que esta cuestión no ha sido abordada anteriormente o se ha estudiado poco. ¿Qué fines profesionales persigue la Educación Social?, ¿existen en Ecuador las problemáticas sociales que busca abordar la Educación Social? De existir, ¿qué prácticas sociales o profesionales se estarían encargando de ellas? En fin, ¿sería necesaria la Educación Social como profesión en Ecuador?

En el caso de que el problema planteado no haya sido abordado anteriormente o esté poco estudiado, es aconsejable optar por un estudio de tipo exploratorio que permita lograr un primer acercamiento a la realidad que luego se estudiará de forma más profunda (Hernández, et al., 2014). Un estudio exploratorio es válido en tanto que permite "obtener nueva información que podría ser el comienzo de una investigación más completa sobre un contexto particular [...] o evaluar aspectos prioritarios de estudiar en investigaciones futuras" (Ferreyra y De Longhi, 2014). Se utiliza la revisión bibliográfica como herramienta que inicia la construcción de un estado de la cuestión. Según Guirao-Goris et al., (2008) y Vilanova (2012) la revisión bibliográfica consiste básicamente en una recopilación de información publicada alrededor de un tema para situarla en una determinada perspectiva.

Bas-Peña et al., (2010) exponen que se pueden distinguir dos caminos en el análisis de un proceso de profesionalización de una profesión. El primero tendría una perspectiva "formal" o "sintáctica" mientras el segundo, una "de fondo" o "semántica". La primera perspectiva estaría relacionada "al cumplimiento de aquellos hitos que legitiman la existencia de una profesión" como, por ejemplo, el reconocimiento de la Universidad y del Estado que da lugar a una titulación. La segunda, haría referencia al reconocimiento social que "auspicia la imagen de una profesión y no su deterioro". Aspectos como "su posibilidad de juego en el mercado público y privado laboral, con la percepción que tengan los empleadores y las instituciones", la autonomía de los profesionales, etc. El presente artículo se desarrolla en torno a la primera perspectiva.

En 2007, la Universidad del Azuay del Ecuador ofertó en su territorio una licenciatura en Educación Social. La carrera generó una sola promoción de Licenciados en Educación Social. La razón principal de su creación habría sido la necesidad de la fundación española ‘Mensajeros de la Paz’ de profesionalizar a quienes colaboraban en sus proyectos socioeducativos. Con este antecedente se elige el caso español para estudiar la emergencia de la profesión en su territorio y conocer los factores que la determinaron, como un primer camino posible dentro de la comprensión de su ausencia en Ecuador. El inicio del proceso de emergencia de la Educación Social como profesión oficial en España, dentro de este estudio, se considerará a partir del año 1985, cuando habría iniciado la "nueva etapa de consolidación de la Pedagogía Social en España (Bedmar-Moreno, 2015) y el final del mencionado proceso lo marca la publicación del Real Decreto 1420/1991 con el cual se establece la diplomatura en Educación Social como titulación universitaria oficial en el territorio español (Gobierno de España, 1991).

LA EXPERIENCIA DE LA EDUCACIÓN SOCIAL COMO PROFESIÓN EN ECUADOR

En 2007 la Universidad del Azuay de Ecuador ofertó una licenciatura en Educación Social. Esto la convirtió en la primera, en la única y en la última universidad de Ecuador en hacerlo (Villegas, 2011). Según el artículo número 1 de su estatuto, la Universidad del Azuay es "una institución de educación superior, particular, cofinanciada por el Estado, católica" y "creada por el gobierno ecuatoriano" en 1990 (Universidad del Azuay, 2001; 2015). El 24 de mayo de 2007 la Universidad del Azuay habría suscrito un convenio de cooperación académica con la fundación española Mensajeros de la Paz con el objetivo de crear y ofertar una licenciatura en Educación Social (Laso, 2007).

Mensajeros de la Paz es una organización no gubernamental "declarada de utilidad pública y de ámbito nacional e internacional" que ha desarrollado "proyectos de cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria en más de 50 países". Su principal actividad en sus inicios -1962- habría sido "la creación de hogares funcionales para acoger a niños y jóvenes privados de ambiente familiar o en situación de abandono, proporcionándoles el medio más parecido al de una familia". Gradualmente sus actividades se habrían ampliado a "otros sectores sociales desprotegidos: las mujeres víctimas de violencia, personas con discapacidad física y/o psíquica, personas mayores, familias en riesgo de exclusión social, etc." (Mensajeros de la Paz, 2017). La fundación está reconocida legalmente en Ecuador bajo el Acuerdo Ministerial 000103 de 30 de enero de 1996 como una organización no gubernamental de servicio social que "trabaja por la protección integral alternativa a niños, niñas y adolescentes privados de su medio familiar natural y que viven en situación de alto riesgo, con la finalidad de garantizar y restituir sus derechos" (Laso, 2007).

La principal motivación de creación de la licenciatura habría sido la necesidad de la fundación Mensajeros de la Paz-Ecuador de profesionalizar a las personas que participaban en sus programas socioeducativos: Casa de Primera Llegada, Casas Familia, Comunidades Juveniles y Estudiantiles, Unidad Educativa ‘Mensajeros de la Paz’ y el Instituto Tecnológico Superior ‘San José de Chaguarhurco’ entre otros. La misma fundación se habría encargado de financiar el funcionamiento de la carrera pues el perfil del estudiantado no habría estado en las posibilidades de hacerlo por sus propios medios (Laso, 2007; Muñoz, 2015). Por su parte, la Universidad del Azuay habría buscado preparar profesionales "capaces de evolucionar bajo la influencia de los cambios originados en la sociedad en general y en los contextos sociales en los que desempeña su actividad como agente de educación en la comunidad" (Laso, 2007). El diseño de esta licenciatura habría tenido como base el modelo de la licenciatura en Educación Social de España e incluso habría llegado a contar con la participación de profesionales españolas de la educación social como docentes (Muñoz, 2015; Villegas, 2011).

Esta licenciatura en Educación Social solo habría generado una promoción de educadoras y educadores sociales en el Ecuador y luego habría desaparecido. Según el coordinador de la licenciatura, las razones por las cuales la carrera no pudo continuar habrían sido las siguientes: 1. La fundación mensajeros de la paz no habría podido seguir financiando la licenciatura, 2. Un cambio del personal directivo en la Universidad del Azuay que no habría visto a la licenciatura como una carrera a seguir ofertando sin el financiamiento de la fundación española y, 3. El aumento de las exigencias en la legislación ecuatoriana respecto a la creación y mantenimiento de carreras universitarias. Sin embargo considera que la Educación Social sí sería una profesión social necesaria en el Ecuador; aunque advierte que, especialmente en el sector público, todavía no existiría una conciencia de la importancia de las profesiones relacionadas con los servicios sociales; a pesar de que la Constitución del Ecuador -2008- sea muy avanzada en el tema de derechos sociales, no existiría una política pública definida al respecto y las universidades tampoco estarían interesadas en apostar por este tipo de profesiones. Según su experiencia, fuera del sector público, instituciones educativas vinculadas al tercer sector evidenciarían una mayor visión al respecto y tendrían una mayor apertura (Muñoz, 2015).

LA EDUCACIÓN SOCIAL EN ESPAÑA

En España, el uso del adjetivo social junto al sustantivo educación habría surgido con el desarrollo de la pedagogía social como matriz disciplinar y campo de conocimiento de una práctica educativa llamada educación social, que a su vez está vinculada a la profesión denominada Educación Social (Bas-Peña, et al., 2010). Al respecto Bedmar-Moreno (2015) expone que "el ejercicio responsable de una profesión ha de estar fundamentado en una teoría que justifique y dé razón de las decisiones que se tomen en cuanto a objetivos, metodología, etc.". Así pues, la pedagogía social sería una teoría (campo de conocimiento) y una matriz disciplinar que da razón de la educación social como práctica educativa y como profesión.

El nacimiento de la pedagogía social estaría íntimamente ligado a la aparición de individuos, grupos o poblaciones que, fruto del mercantilismo y la sociedad industrial, configuraron una realidad marcada por los problemas económicos y una existencia en los límites de la vulnerabilidad (Sáez-Carreras, 2007). Así, desde sus orígenes, la pedagogía social habría estado determinada siempre por la realidad social (Sáez-Carreras, 2007). La pedagogía social habría surgido en Alemania por las situaciones de necesidad resultantes de la Primera Guerra Mundial; especialmente en contextos juveniles extraescolares y extra familiares. Quintana-Cabanas (1997) expone que el nacimiento y la consolidación de la pedagogía social habrían ocurrido durante la época de la República de Weimar entre los años 1919 y 1933.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial la pedagogía social ampliaría su campo de actuación hacia las personas en situación de necesidad, "con el fin de clarificar las condiciones que determinan sus carencias personales y sociales, y proponer a continuación las estrategias que permitan superar o mejorar dicha situación en la comunidad donde vive" (Sáez-Carreras, 2007). No se debe perder de vista el hecho de que la aparición de la pedagogía social en Alemania haya estado vinculada al desarrollo de la sociedad industrial, puesto que esta habría sido la causante de un conjunto de problemas humanos colectivos que -precisamente- son los que se propone resolver la educación social (Quintana-Cabanas, 1997; Pérez-Serrano, 2009).

Esta concepción de la pedagogía social originada en Alemania habría ejercido una influencia determinante en el desarrollo de la pedagogía social tanto en España como en otros países europeos (Sáez-Carreras, 2007). En España existiría una gran influencia de la corriente alemana mientras que en otros países europeos como Italia, Francia e Inglaterra se habrían desarrollado tendencias diferentes (Pérez-Serrano, 2009). España se habría interesado muy pronto por la pedagogía social; esto se debería, en parte, a que a inicios del siglo XX la pedagogía española habría estado "muy pendiente" de la pedagogía alemana. En 1944 la Universidad de Madrid habría creado la sección de pedagogía que incluiría a la pedagogía social en sus planes de estudio, la Universidad de Barcelona lo habría hecho en 1954 (Quintana-Cabanas, 1997) y la Universidad de Valencia, en 1956 (Bedmar-Moreno, 2015). Sin embargo, en 1968 la Pedagogía Social habría desaparecido de los planes de estudio para ser reemplazada por la Sociología de la Educación, debido a que, con la emergencia de esta, se terminaría "desdibujando" la especificidad de la pedagogía social (Bedmar-Moreno y Añaños-Bedriñana, 2006; Bedmar Moreno, 2015; Pérez-Serrano, 2009). El interés y la importancia de la Pedagogía Social se habría retomado en 1981 con las ‘I Jornadas Nacionales de Pedagogía Social y Sociología de la Educación’ celebradas en Sevilla (Bedmar-Moreno y Añaños-Bedriñana, 2006; Pérez-Serrano, 2009). En 1985 la Sociedad Española de Pedagogía habría reconocido e instaurado su Sección Científica de Pedagogía Social (Bedmar-Moreno & Añaños-Bedriñana, 2006). En ese mismo año se habrían celebrado, además, las primeras Jornadas Nacionales de Pedagogía Social y en 1986 se publicaría la ‘Revista de Pedagogía Social’. (Quintana-Cabanas, 1997).

La actividad profesional de la Educación Social se habría desarrollado antes de ser reconocida en el ámbito formal (Castillo-Manzano, 2005). Durante los años sesenta y setenta la educación social habría sido "una ocupación que aspiraba a convertirse en profesión". La formación de los educadores sociales de ese entonces (educadores no formales) habría ocurrido entre las décadas del setenta y ochenta "en centros específicos de carácter no universitario" (Bas Peña, et al., 2010). Según Sáez-Carreras (2007) la profesionalización de la educación social en España se habría iniciado con gran fuerza; "como en ningún otro [país] se ha llevado a cabo en este campo de conocimiento". A finales de los sesenta se habrían fomentado "iniciativas académicas y profesionales" cercanas a la Educación Social; la Diputación de Barcelona, por ejemplo, habría formado profesionales que se denominaban "educadores especializados" y en 1972 se habría constituido la Asociación de Educadores Especializados en Barcelona (Bedmar-Moreno y Añaños-Bedriñana, 2006; Bedmar Moreno, 2015). En 1984 se publicaría la obra "Pedagogía Social" de José María Quintana Cabanas, hecho que marcaría "un hito en la historia de la Pedagogía Social en España". El año1985 se podría fijar como el inicio de "una nueva etapa de consolidación de la Pedagogía Social" en ese país. En 1989 se habría celebrado el "Congreso sobre la Educación Social en España" que representaría "el primer encuentro masivo de personas en torno a la Educación Social" y con el cual se concluiría una etapa (Bedmar-Moreno, 2015). El 30 de agosto de 1991, el Ministerio de Educación y Ciencia de España creó y organizó la diplomatura en Educación Social orientada a la "formación de un educador en los campos de la educación no formal, educación de adultos (incluidos los de la tercera edad), inserción social de personas desadaptadas y minusválidos, así como en la acción socio-educativa" (Gobierno de España, 1991). Este hecho constituiría el reconocimiento formal de la profesión por parte del Estado español y su consolidación (Bas Peña, et al., 2010; Bedmar-Moreno, 2015).

El pacto social establecido en la Post Guerra, sumado a las políticas sociales del estado de bienestar, habrían sido dos de los factores determinantes en la profesionalización de la Educación Social en España. (Bedmar-Moreno, 2015; Soriano-Díaz, 2015; Bas-Peña et al., 2010; Pérez-Serrano, 2009; Sáez-Carreras, 2007; Bedmar-Moreno y Añaños-Bedriñana, 2006; Castillo-Manzano, 2005; Petrus-Rotger, 1997; Quintana-Cabanas, 1997). El estado de bienestar habría profesionalizado los servicios sociales y "dado la oportunidad a que determinados agentes sociales puedan colaborar a re significar las realidades sociales en las que operan", mediante sus políticas sociales (Bas-Peña et al., 2010).

SITUACIÓN DE LA EDUCACIÓN SOCIAL EN AMÉRICA LATINA

América Latina no se habría sumado al uso del término pedagogía social, bajo la concepción española anteriormente expuesta. Sin embargo, habría hecho pedagogía social "en la medida en que los objetos de estudio eran los mismos" (Sáez-Carreras, 1997). Para ese entonces se alertaba sobre lo poco estudiadas que estarían estas áreas a pesar de su condición explícita y se reconoce su potencialidad para contribuir a fundamentar, conceptualizar y dar solidez, de un modo ‘emergente y dinámico’ al complejo campo de la educación social. A finales del siglo XX la presencia de la educación social en América Latina habría sido bastante minoritaria. Según Úcar (2011), la historia de la pedagogía Social en su territorio apenas sumaría dos décadas. Ámbitos de intervención como los de la animación sociocultural (vinculada estrechamente con la Educación Social, principalmente en España) han sido importados hacia ella, siendo ahí retomados (Vélez, 2011). Desde el año 2010, junto a Europa estarían atravesando un periodo de revitalización de lo social y lo comunitario, tanto a nivel discursivo como práctico. Lo cual implica también una revitalización de la pedagogía social (Úcar, 2011).

Según el autor, la Pedagogía Social habría llegado a América Latina mediante dos vías consideradas por el autor como su "caldo de cultivo": 1. La Pedagogía Social española y la alemana (por intermedio de la primera). 2. La Asociación Internacional de Educadores Sociales (AEJI), que habría desarrollado entre los años 2001 y 2005, mayoritariamente, "un importante trabajo de intercambios y articulaciones de la educación social con las experiencias de educación popular de Latinoamérica". América Latina, más que discutir las posibilidades de "importación" de la pedagogía social, estaría interesada en el dialogo con ella desde sus propias particularidades. Allí se estaría viendo en la pedagogía social "una estrategia de acción e intervención muy adecuada" para tratar sus crecientes problemáticas de desigualdad y exclusión social. Además de que la pedagogía social calzaría muy bien con su "tradición de trabajo comunitario, social, cultural y educativo" iniciada en la década de los sesenta. La diversidad de perspectivas, tanto conceptuales como prácticas, de la pedagogía social española y alemana, se constituiría como uno de sus más grandes problemas. La pedagogía social tendría una clara vocación práctica y profesionalizadora pero sus profesiones, ocupaciones o acciones profesionales concretas se habrían materializado de forma muy diversa según el país de desarrollo. Esto se debería principalmente al contexto político, económico y sociocultural específico, a las respectivas teorías y tradiciones académicas, y a los intereses corporativistas de ciertos sectores académicos, políticos y profesionales. Los educadores populares y los educadores sociales, por ejemplo, estarían cobijados por la pedagogía social en América Latina y compartirían prácticas y terrenos que los vinculan; sin embargo, la intervención y enfoque utilizados, también los pueden separar (Vélez, 2011).

La evolución y desarrollo de la pedagogía social en América Latina estaría determinada a futuro por dos elementos claves: 1 . "La particular idiosincrasia del continente", hablando de la gran diversidad cultural (Indígena, europea y africana) que se desarrolla en un proceso permanente de "choque y síntesis". 2. El diálogo entre la pedagogía y educación social europeas con las ideas de Freire y la educación popular. La pedagogía social procedente de Europa estaría encontrando, a la vez, puntos de "continuidad y coherencia" y puntos de "ruptura y antagonismo" con los contenidos "contra hegemónicos o alternativos" de la educación popular latinoamericana (Úcar, 2011). Vélez (2011) comparte que el nacimiento de la pedagogía social como práctica en América Latina estaría vinculado al desarrollo de la educación popular. Úcar (2011) encuentra muy parecida la situación de recepción de la pedagogía social europea en América Latina en la actualidad, a la vivida por España en los años 50 y 60 del siglo pasado. España, en ese entonces, vivía "las problemáticas sociales y culturales derivadas de la postguerra y la dictadura" sumadas a "una falta de profesionales, conocimientos y metodologías de trabajo para tratar con ellas", lo cual habría generado "un estado de ánimo muy apto para la importación de conceptos y metodologías" de países que en ese momento eran percibidos como más avanzados. Una diferencia con el caso español sería que América Latina tendría "una larga y muy rica tradición de ideas y prácticas socio pedagógicas" que debería "cojuntarse" con la pedagogía social europea. Según el autor, en Latinoamérica existirían "millares" de educadores sociales "que ansían una cualificación, un espacio teórico sólido y el reconocimiento de su profesión".

Los educadores sociales en América Latina estarían caracterizados "por orientar sus prácticas en la reflexión pedagógica alrededor de los sujetos víctimas de las problemáticas sociales, [...] por efecto de los contextos modernos hegemónicos". Se definen por sus actuaciones en escenarios sociales y se constituyen, a la vez, en actores políticos por su intencionalidad de intervención (de reparación, sustitución, compensación o transformación) vinculando a sus acciones, análisis respectivos de las condiciones socioculturales y políticas que "la institucionalidad del poder genera para mantener formas de exclusión". Esta apuesta los acercaría a la educación popular que busca la transformación de las condiciones estructurales de la exclusión. Tanto los educadores sociales como los populares "pretenden la formación del sujeto humano en términos de un aprendizaje social potencializador de la constitución ciudadana, en busca de armonizar los comportamientos democráticos con las perspectivas de los derechos singulares" (Vélez, 2011). Una consideración especial merece el último número de la revista Pedagogía Social dedicada a sus recientes experiencias alrededor del mundo, donde tres de ellas corresponden a Iberoamérica (Camors, 2016; Da Silva, 2016; March, et al., 2016). Para Ecuador no se ha encontrado ninguna referencia respecto de la pedagogía social como campo de conocimiento y matriz disciplinar.

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN SOCIAL COMO PROFESIÓN

En el Tesauro del Centro de Información de Recursos Educativos -ERIC- (Institute of Education Sciences, 2017) el término ‘social education’ no aparece; mientras que en el Tesauro Europeo de la Educación (Comisión de las Comunidades Europeas, 2003) aparece con el significado: "preparación de niños y adultos para su incorporación al medio social al que pertenecen". En el Tesauro de la Oficina Internacional de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO-IBE, 2007) el término ‘social education’ refiere al término ‘community education’ como un "proceso habilitante mediante el cual niñas, niños y adultos reciben un sentido de identificación con su comunidad, se vuelven sensibles a sus limitaciones, y desarrollan métodos de participación en aquellas tareas necesarias para la solución de problemas sociales".

La educación social según Castillo Manzano (2005) es un proceso educativo teórico y práctico de socialización que busca contribuir al cumplimiento de los derechos sociales y, por ende, al bienestar social. Para Pérez-Serrano (2009), "constituye una dimensión importante de la formación integral de la persona en su doble vertiente, individual y social". A principios del siglo XXI, siendo aún los servicios sociales "una demanda social y un tema pendiente por resolver", se presta atención a la educación como un medio para "transformar la realidad social [...] que se supone natural y espontánea", haciendo necesario un cambio de rol en las perspectivas educativas. El carácter universal de la educación "abre distintos ámbitos sobre los que volcar sus bondades y su imprescindible presencia. Educación como compromiso y sociedad como destinataria última" (Castillo Manzano, 2005). Según el autor, con el inicio del siglo XXI se empezó a definir la sociedad post-estado de bienestar "que refuerza la desigualdad social y el crecimiento de estados progresivos de pobreza en determinados sectores"; así, se hace necesario que el Estado se redefina como orientador y garante, "defendiendo el principio de redistribución social frente a la lógica de la competitividad que impera en el mercado", y que, además, la comunidad se implique en mayor grado, siendo más participativa y comprometida puesto que se trata de actuar más que de intervenir. En este sentido, la educación juega un papel esencial puesto que desarrolla los ámbitos comunitarios, al mismo tiempo que enseña "a la comunidad a ser crítica y exigente ante el poder del Estado". "Probablemente [...] podamos conseguir una sociedad más activa y participativa, capaz de generar en su interior políticas sociales que vengan a cubrir demandas en todos los sectores; y ese cambio se debe promover desde la Educación". El hecho de que la educación social haya sido diseñada a partir del estado de bienestar, no implicaría que no pueda intervenir de forma crítica y transformadora en esa sociedad" (Petrus-Rotger, 1997).

Según Bas Peña, et al. (2010), la Educación Social puede convertirse en un excelente instrumento social de servicio y mejora si se proyecta desde la dimensión democrática constitucionalista que el estado de bienestar auspicia; de lo contrario, también corre el riesgo de adoptar posiciones asistenciales paternalistas o tecnocráticas. Según Úcar (2011) existirían "demasiadas dudas, inconsistencias y problemáticas en torno al concepto, a la disciplina y a la práctica de la pedagogía social". Para el autor, la pedagogía social es "un concepto, una disciplina y una práctica híbrida en la que confluyen muchos y muy diversos aspectos y dimensiones". Apunta además que parecería no haber un acuerdo generalizado sobre qué significan o implican las acciones pedagógicas ni lo que estas pretenden. Bedmar-Moreno (2015) sostiene que la Pedagogía Social estaría viviendo "una etapa en la que conjuga el expansionismo con el repensarse a sí misma". La Educación Social estaría representando a nivel iberoamericano una interesante opción profesional alrededor del abordaje de problemáticas sociales. Investigaciones recientes desde la práctica de la Pedagogía Social evidencian su validez (Caride y Varela, 2015; Forés y Novella, 2013; Ghiso, 2015; Gradaille y Caride, 2016; March, et al., 2016; Ortega, 2014; Pié y Solé, 2014; Riberas y Vilar, 2014).

RESULTADOS

La experiencia de la Educación Social como profesión en Ecuador, aunque fugaz, determina un vínculo entre su territorio y la Educación Social española. Quienes impulsaron este proyecto -Mensajeros de la Paz y Universidad del Azuay- confiaron en esa profesión para abordar ciertas problemáticas socioeducativas existentes en el territorio ecuatoriano. Quien fuera, en ese entonces, coordinador de la Licenciatura, aún considera necesaria la profesión en el Ecuador. Instituciones vinculadas al tercer sector estarían más abiertas a impulsar este tipo de profesiones sociales.

La pedagogía social, como matriz disciplinar y campo de conocimiento, sería la razón de ser de la Educación Social como profesión en España. Esta última misma se habría consolidado mediante una titulación oficial cuyo fin habría sido la formación de educadores en los campos de la educación no formal, la educación de adultos, la inserción social de personas desadaptadas y minusválidos, y la acción socio-educativa. El pacto social establecido en la Post Guerra, sumado a las políticas sociales del estado de bienestar, habrían sido dos factores determinantes en la profesionalización de la Educación Social en España. El estado de bienestar, con sus políticas sociales, habría profesionalizado los servicios sociales.

Desde 2010, en América Latina -junto a Europa- se estaría forjando un periodo de revitalización de lo social y lo comunitario, tanto a nivel discursivo como práctico. Lo cual implica también una revitalización de la pedagogía social. La pedagogía social habría llegado a Latinoamérica por intermedio de su corriente española y los intercambios promovidos por AEJI entre la educación social y popular. Para Ecuador no se ha encontrado ninguna referencia respecto de la pedagogía social como campo de conocimiento y matriz disciplinar.

El término educación social a nivel global no estaría definido claramente. Se trataría de una profesión que contribuye al cumplimiento de derechos y servicios sociales si se aborda desde una dimensión democrática constitucionalista. Aunque no existiría un acuerdo claro sobre sobre su función e implicaciones. Varios trabajos académicos avalan su actualidad y vigencia.

CONCLUSIONES

Tanto la experiencia de la Educación Social como profesión en Ecuador y la llegada de la pedagogía social a América Latina tienen en común la influencia de la corriente española. AEJI, Mensajeros de la Paz y la Universidad del Azuay son instituciones vinculadas -en mayor o menor medida- al tercer sector. En la opinión del coordinador de la única promoción de la Licenciatura en Educación Social de Ecuador, este tipo de profesiones tendrían, en Ecuador, una mayor apertura -precisamente- en aquellas instituciones. ¿Podríamos encontrar, entonces, prácticas sociales o profesionales cercanas a la pedagogía social y a la educación social en ese tipo de espacios en Ecuador?

La pedagogía social -también ausente en Ecuador- estaría presente América Latina, aunque con muchos vacíos prácticos y conceptuales. ¿Sería necesario su aporte en el abordaje de problemáticas socioeducativas de Ecuador?

Si bien los resultados presentados en este artículo permiten aclarar situaciones básicas respecto de esas ausencias en Ecuador, la posibilidad de futuras líneas de investigación alrededor de la problemática planteada se percibe muy amplia todavía. ¿Cómo podría la Pedagogía Social aportar su contingente en los procesos destinados a satisfacer las necesidades socioeducativas del Ecuador?, ¿Se han desarrollado en el Ecuador teorías o procesos socioeducativos cercanos a la Pedagogía Social?, ¿Cuál sería la manera más adecuada de desarrollar procesos socioeducativos desde y para la justicia social en Ecuador?, ¿Cuál es la situación de los servicios sociales en Ecuador?, ¿Las políticas sociales del Ecuador impulsan la emergencia de profesiones sociales?

Quizá la búsqueda de experiencias ecuatorianas en torno a los quehaceres de la Pedagogía y la Educación Social podría ser una magnífica experiencia que contribuya al emprendimiento de nuevos caminos en el desarrollo de sus propias profesiones sociales.

REFERENCIAS

Bas-Peña, E., Campillo-Díaz, M., y Sáez-Carreras, J., La Educación Social: Universidad, Estado y Profesión, Laertes, Barcelona, España (2010)        [ Links ]

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Recibido Ene. 12, 2017; Aceptado Mar. 14, 2017; Versión final Jun. 7, 2017, Publicado Ago. 2017

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