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Estudios pedagógicos (Valdivia)

versión On-line ISSN 0718-0705

Estud. pedagóg. vol.38 no.1 Valdivia  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-07052012000100003 

Estudios Pedagógicos XXXVIII, Nº 1: 59-72, 2012

INVESTIGACIONES

 

Una propuesta de elaboración de perfiles identitarios juveniles para el mejoramiento de Proyectos Educativos Institucionales

Construction of youth's identity profiles to improve institutional educational projects. A proposal

Uma proposta de elaboração de perfis identitários juvenis para o melhoramento de Projetos Educativos Institucionais

 

Carola Herrera Bravo, Francisco J. Caimanque Aguirre, José Contador Walker 1


1
Universidad de Antofagasta, 055-637370, cherrera@uantof.cl.


RESUMEN

La investigación se plantea como un aporte para el proceso de reformulación del Proyecto Educativo Institucional iniciado el año 2009 por el Liceo Luís Cruz Martínez de la ciudad de Calama. Contribuye con el levantamiento de un perfil identitario del alumnado con el propósito de atender los requerimientos contextuales y subjetivos de la dinámica escolar. El perfil identitario nace a partir de la identificación de rasgos y particularidades juveniles de los alumnos del citado Liceo, en complemento con algunas de las variables de interés en temática juvenil propuestas por la Política de Convivencia e Inclusión Escolar.

Palabras clave: perfil identitario, rasgos y particularidades juveniles, política de convivencia escolar.


ABSTRACT

This research is presented as a contribution to the process of reformulation of the Institutional Education Project started in 2009 in Luis Cruz Martinez High School, from Calama city. It contributes by formulating an identity profile of the students, in order to meet the contextual and subjective requirements on school dynamics. The identity profile is created by identifying certain traits and youth characteristics of this particular High School's students, in addition to some of the interest variables in youth issues proposed by the Policy of Coexistence and school inclusion.

Key words: identity profile, specific youth traits and characteristics, policy of school coexistence.


RESUMO

Apresenta-se como contribuição para o processo de reformulação do Projeto Educativo Institucional iniciado, em 2009, pelo Liceo Luís Cruz Martínez, instituição da cidade de Calama. Contribui com a elaboração do perfil identitário dos estudantes com o propósito de satisfazer as requisições contextuais e subjetivas da dinâmica escolar. Cria-se o perfil de identidade a partir da identificação de traços e particularidades juvenis dos estudantes do Liceo e é complementado por algumas das variáveis de interesse em temática juvenil, propostas pela Política de Convivência e inclusão escolar.

Palavra schave: perfil estudantil, traços e particularidades juvenis, política de convivência escolar.


 

1. INTRODUCCIÓN

En las sociedades modernas la educación ocupa un lugar preferente entre las organizaciones e instituciones que componen el orden social. Esta importancia se relaciona tanto con la labor fundamental que realiza en el plano de la integración social, como por la centralidad que adquiere en el contexto de las ciudades industrializadas en el desarrollo y en el progreso de las mismas. Por lo ya mencionado, esta institución se vincula directamente al plano de lo social, pero también se relaciona con el plano de los sujetos, por el desarrollo identitario de los individuos.

Podríamos decir que, en el contexto social, la institución escolar se encuentra cruzada por dos funciones que son contradictorias entre sí. Por un lado, la escuela es uno de los espacios de socialización fundamental en el marco de la reproducción social y de la conservación del orden estatuido. Desde este punto de vista, la institución escolar se transforma en un instrumento al servicio del orden social en tanto contribuye de manera decisiva a asegurar la integración de los sujetos al tipo de sociedad imperante.

Pero al mismo tiempo que el liceo cumple un rol fundamental en la reproducción social, como en toda organización social, también en él se exhiben antagonismos y contradicciones que son una fuente de cambio social. Y dado el lugar central de la educación en la sociedad moderna, la institución escolar es uno de los espacios donde se expresan con mayor fuerza las expectativas de cambio social de los ciudadanos. Por lo tanto, el liceo a la vez que es un instrumento de conservación del orden social, abre un espacio de lucha para transformar la sociedad (Cerda, 2000: 19).

De este modo, la experiencia escolar está marcada por la tensión entre las determinantes sistémicas y los componentes subjetivos de los actores, sus ganas, sus proyectos, sus estrategias; y el sistema escolar, con sus reglas, sus códigos, sus notas, su curriculum, sus valores. En atención a tales requerimientos sociales el Liceo Luís Cruz Martínez de la ciudad de Calama, inicia el año 2009 un proceso de reformulación de su Proyecto Educativo Institucional (P.E.I.); bajo este contexto, la presente investigación se constituye como un aporte con el levantamiento de un perfil identitario del alumnado del liceo, elaborado a partir de la identificación de rasgos y particularidades juveniles en complemento con algunas de las variables de interés en temática juvenil propuestas por la Política de Convivencia e inclusión escolar tales como: autonomía, capacidad crítica y autocrítica, confianza, tolerancia y dependencia emocional, manejo de tiempo libre, comunicación y expresiones juveniles.

El perfil identitario es entregado a la Dirección del establecimiento educacional para su consideración en el proceso vigente de reformulación del Proyecto Educativo Institucional. Como estrategia inclusiva y fomento de valores democráticos, la investigación considera, la participación activa del estudiante, a través de entrevistas y aplicación de encuestas.

2. CONSIDERACIONES TEÓRICAS

2.1. POLÍTICA DE CONVIVENCIA E INCLUSIÓN ESCOLAR

El diseño de la Política de Convivencia Escolar "responde a la necesidad de fortalecer el desarrollo y logro de los Objetivos Fundamentales Transversales presentes en el curriculum, así como los principios de convivencia democrática, participativa y solidaria que configuran nuestra visión de país" (MINEDUC, 1999:22).

La Política de Convivencia Escolar es un marco para las acciones que el Ministerio de Educación realiza en favor del objetivo de aprender a vivir juntos. Así esta Política cumplirá una función orientadora y articuladora del conjunto de acciones que los actores emprenden y emprenderán en favor de la formación en valores de convivencia: respeto por la diversidad; participación activa en la comunidad; colaboración; autonomía y solidaridad. Tiene además un carácter estratégico, pues, por una parte, ofrece un marco de referencia que otorga sentido y coherencia a dichas acciones y, por otra, busca promover y estimular las acciones específicas que vayan teniendo lugar en los distintos sectores.

En el aprendizaje de estos valores y de las formas de relación sustentadas en ellos es de trascendencia lo que los alumnos y alumnas experimentan día a día en la escuela o liceo en relación a aspectos tales como: prácticas de enseñanza y aprendizaje; clima organizacional y de relaciones humanas; actividades recreativas; sistema de disciplina escolar; ejemplo cotidiano.

La Política de Convivencia Escolar contiene las orientaciones éticas, valóricas y operativas que permitirán disponer de un instrumento de planificación efectivamente sistémico que contribuirá a instalar en la gestión educativa la definición de cuál será la responsabilidad de cada uno de los actores involucrados, concordando las orientaciones valóricas que nos inspiran y diseñando en conjunto las acciones que deben llevarse a cabo y definir compromisos compartidos.

Es necesario que las comunidades educativas hagan suyos estos propósitos en el marco de su Proyecto Educativo y que demanden del Ministerio de Educación todos los apoyos y acompañamientos que se explicitan a través de esta Política. Estos compromisos sólo podrán cumplirse en la medida en que trabajemos en forma interdependiente, garantizando eficiencia y eficacia en la protección integral de una convivencia sana y estimulante que favorezca el desarrollo de los niños, niñas y jóvenes, tanto en la calidad de sus relaciones interpersonales, como en mejoramiento de los aprendizajes, en su formación ciudadana y en el sentido que den a su quehacer y a su vida.

2.2. APRENDER A VIVIR JUNTOS

El informe de la UNESCO (Organización de las Naciones unidas para la educación la Ciencia y la Cultura) de 1996 presidida por Delors, ex Presidente de la Comisión Europea, presenta la publicación La Educación encierra un Tesoro señalando:

... que el siglo XXI plantea una doble exigencia a la educación que probablemente parecerá contradictorio, por un lado la educación deberá transmitir masiva y eficazmente una mayor cantidad de conocimientos teóricos y técnicas evolutivas adaptadas a una civilización cognitiva que representan la base de las competencias futuras y por otro lado deberá encontrar las orientaciones que permitan no dejarse influir por la cantidad de informaciones pasajeras que afectan a una sociedad… (Delors, 1996:89-103).

Bajo esta perspectiva se ha vuelto imposible responder sólo cuantitativamente a la demanda de la educación, que implica una trayectoria escolar cada vez más amplia. Es decir, ya no basta con que un niño acumule una cantidad de conocimiento la actualice, profundice y enriquezca cada vez que se le presente la oportunidad para hacerlo, ya que es la única forma de adaptarse a una sociedad de constante cambio.

Para responder adecuadamente a las tareas que le son propias a la educación, ésta debe estructurarse en torno a cuatro pilares fundamentales; aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos. Por supuesto estas cuatro vías del saber se unen en una sola, debido a que hay en ellos muchos puntos en común.

Aprender a vivir juntos es aprender a vivir con los demás; este aprendizaje constituye uno de los principales desafíos para la educación contemporánea, debido a la violencia que existe hoy en día en las sociedades y a las informaciones respecto al tema que difunden los medios de comunicación.

Al respecto la educación podría hacer algo, pues la idea de enseñar la no violencia e inclusión en la escuela es bastante posible. Es una tarea ardua y larga, ya que como es natural los seres humanos tienden a valorar excesivamente sus cualidades y las del grupo al que pertenecen, acrecentando aún más los prejuicios que se tienen de los demás. Para (Magenzo, 2000) en este contexto, la discriminación queda ligada a toda manifestación que intentan la distinción, exclusión, restricción o preferencia con el propósito de menoscabar o anular los derechos fundamentales de las personas.

La idea sería que en educación se trabajara en contextos de igualdad, formulando objetivos y proyectos comunes, de tal modo que se dé lugar a la cooperación. Por consiguiente, la educación tomará dos orientaciones complementarias: el descubrimiento del otro y la participación en proyectos comunes (UNESCO, 2010).

Con respecto al descubrimiento del otro, se puede decir que la educación tiene una doble misión: enseñar la diversidad de la especie humana y fomentar la toma de conciencia de las semejanzas y la interdependencia de todos los seres humanos. Pero para que el ser humano pueda descubrir al otro, primero debe conocerse a sí mismo, por consiguiente, para desarrollar una visión global del mundo en el niño es necesario que la educación consiga hacerle descubrir quién es él. Ésta es la única forma de lograr que el hombre pueda ponerse en el lugar de los demás y comprender sus reacciones.

Finalmente, la enseñanza tampoco puede oponerse al reconocimiento del otro y los profesores, en ningún caso, deben anular en el alumno la curiosidad o el espíritu crítico propio del mismo, ya que un enfrentamiento mediante el diálogo y el intercambio de argumentos será uno de los elementos necesarios para la educación del siglo XXI.

2.3. CULTURA JUVENIL

Diversos autores sostienen que la categoría social "juventud" comenzó a emerger durante el siglo XVIII como una moratoria en la etapa de transición entre la niñez y la adultez, destinada a la adquisición de los saberes necesarios para la vida laboral. Durante el siglo XX, esta categoría, que había comenzado por los sectores acomodados, se extendió hacia los sectores de trabajadores y paulatinamente abarcó, aunque de formas distintas, a todos los jóvenes. La expansión de los sistemas educativos, el desarrollo de las fuerzas productivas, las transformaciones en la organización y productividad del trabajo, las posibilidades de control sobre la natalidad y el aumento en la expectativa de vida contribuyeron a crear condiciones para que el tránsito entre la infancia y la vida adulta se prolongara, dando lugar a la emergencia de diversos campos de expresión de lo juvenil, en la cultura, la política, el consumo, las cuestiones de género, las comunicaciones, etc.

Durante los años ochenta y noventa la conceptualización de los jóvenes como una categoría específica se reflejó tanto en el ámbito académico como en el de las políticas públicas. Un gran número de investigaciones, publicaciones, programas e instituciones, encuentros, acuerdos, declaraciones y notas periodísticas empezaron a relacionarse con el análisis de la problemática típicamente juvenil.

Como se puede apreciar, el concepto de jóvenes recién aparece en las sociedades postmodernas industriales y asociado a ciertas manifestaciones culturales que comienzan a emerger durante los años cincuenta, especialmente en los Estados Unidos de la mano del rock and roll, que van a ir dando origen a lo que conocemos como cultura juvenil (Zarzurri, 2000).

Las relaciones sobre juventud y cultura han estado centradas en tres enfoques, los cuales se consideran centrales al momento de articular estos conceptos.

El primer enfoque está asociado a la Escuela de Chicago, que se va a interesar en las transformaciones que está sufriendo la ciudad producto de la modernización industrial. Aparece de esta manera el concepto de subcultura juvenil, cuestión que posteriormente va a ser retomada por la escuela de estudios culturales. Autores como Foot White y Trasher trabajaron las bandas como subculturas juveniles que empiezan a proliferar en los espacios intersticiales de la ciudad.

Un segundo enfoque surgirá a mediados de los años cincuenta asociando juventud y rock, el cual se convertirá en el centro de una nueva cultura juvenil asociada a la música, la cual será asumida por las industrias culturales, permitiendo, paradojalmente, la emergencia de una cultura juvenil centrada en el consumo.

Un tercer enfoque está relacionado con el concepto de contracultura juvenil, el cual fue utilizado por Roszak, destacándose la oposición de las culturas juveniles a la racionalidad propia de las sociedades modernas, las cuales van a cristalizar en una serie de movimientos a finales de los años setenta y principios de los setenta.

Por lo tanto, antes de estas manifestaciones, se puede señalar que no hay jóvenes que tengan una cultura propia, sino que se adscriben a los modelos culturales propios de la cultura parental. Se visten de la misma forma que los adultos, escuchan la misma música, adoptan una estética adulta aunque la edad los distancie en términos generacionales por ejemplo. De esta forma como lo señala Sarlo (1994) «Bertold Brecht, nunca fue joven, ni Benjamin, ni Adorno, ni Roland Barthes... ni Frank Sinatra, Doris Day...» van a ser (o ser considerados) jóvenes en comparación con lo que vendría después en Elvis Presley, The Beatles, The Doors, por mencionar algunos. Es la aparición de la fiesta, la máscara, los territorios existenciales, la estética que se constituyen en rebeldía, en desafíos al mundo adulto (Zarzurri, 2000: 81).

De esta forma, cuando nos referimos a las culturas juveniles, tenemos que hacer referencia a la aparición de pequeños grupos o microsociedades juveniles que han adquirido cierto grado de autonomía del mundo adulto; en un sentido amplio, las culturas juveniles se refieren a la manera en que las experiencias sociales de los jóvenes son expresadas colectivamente mediante la construcción de estilos de vida distintivos, localizados en el tiempo libre o en espacios intersticiales de la vida institucional.

Estas expresiones no son todas iguales, homogéneas, sino que van variando en el tiempo, en la medida que éstas son construcciones que realizan los jóvenes, que reciben la influencia de varios estilos, constituyéndose en estilos propios individuales que van identificando a las distintas culturas juveniles (Zarzurri, 2000: 90).

El estilo se convierte en lo distintivo de las culturas juveniles. Este puede ser definido como la «manifestación simbólica de las culturas juveniles, expresadas en un conjunto más o menos coherente de elementos materiales e inmateriales que los jóvenes consideran representativos de su identidad como grupo». Estas manifestaciones simbólicas son producto del reordenamiento y recontextualización de los objetos y símbolos, lo que Levi-Strauss ha llamado el «bricolage», la forma en que los sujetos, en este caso los jóvenes, resignifican los símbolos u objetos, dándoles en muchos casos significados distintos de los originales. Véase por ejemplo la utilización de cruces por parte de ciertos grupos que cultivan el heavy-metal, que los distinguen de las personas religiosas. Acá, no es que estos jóvenes se mofen del símbolo, sino que éste ha adquirido un nuevo significado.

Esto permite la construcción de estilos juveniles, los cuales están compuestos por una serie de elementos culturales, entre los cuales puede destacarse:

- El lenguaje como forma de expresión oral distinta a la de los adultos. Los jóvenes realizan juegos lingüísticos e inversiones lingüísticas que marcan la diferencia con los otros.

- La música y, especialmente, el rock, que se transformó en la primera música generacional, distingue a los jóvenes, internalizándose en el imaginario cultural juvenil y marcando las identidades grupales, producto de su consumo o de la creación.

- La estética que identifica a los estilos juveniles, marcados, por ejemplo, por el pelo, la ropa, accesorios, entre otros.

Nos encontramos con producciones culturales que se construyen a partir de revistas, murales, graffitis, tatuajes, videos, músicas. Estas producciones cumplen la función de reafirmar las fronteras del grupo y también de promover el diálogo con otras instancias sociales juveniles.

Es a partir de estos elementos, que se puede hablar de una diferenciación del mundo juvenil del mundo adulto, lo cual ha sido tratado por algunos autores bajo la clave de ruptura generacional.

2.4. PROYECTO EDUCATIVO:

Para el Ministerio de Educación en Chile, el Proyecto Educativo Institucional es un instrumento de planificación que contiene explícitamente las definiciones fundamentales de una organización escolar. "Sirve para explicitar las opciones y definiciones institucionales, orientar y articular todos los procesos que ocurren en un establecimiento educacional y clarificar a los actores las metas de mejoramiento, brindando sentido y racionalidad a la gestión institucional" (Educarchile, 2009).

3. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

El estudio se define como no experimental, transaccional-exploratorio y descriptivo. Es transaccional-exploratorio porque se trata de una exploración inicial en un momento específico; generalmente se aplica a problemas de investigación nuevo o poco conocidos, como en el caso particular del Liceo Luís Cruz Martínez, donde no se registran estudios de similares características a un levantamiento de perfil identitario de alumnos. Finalmente, es descriptivo porque se hace una descripción de los factores que intervienen en el fenómeno estudiado.

La investigación se plantea como un estudio cualicuantitativo; recoge del paradigma cualitativo la aplicación de una entrevista semiestructurada; y del enfoque cuantitativo, el uso de una encuesta cerrada y uso de estadígrafo de tendencia central.

El objetivo de la investigación consiste en identificar un conjunto de rasgos distintivos de los alumnos, insumo para la elaboración de un perfil identitario, todo esto desde una impronta convivencial e inclusiva.

Los objetivos específicos se pueden expresar así:

1. Identificar niveles de autonomía y capacidad crítica que manifiestan los alumnos del Liceo Luís Cruz Martínez, frente a su proceso de enseñanza/aprendizaje,

2. Identificar el tipo de relaciones sociales que mantiene el alumno del liceo Luís Cruz Martínez con pares, profesores, familia y entorno educativo en general.

3. Identificar expresiones y rasgos distintivos juveniles presentes en los alumnos del liceo Luís Cruz Martínez.

4. Identificar los intereses personales, sociales y culturales que demandan los alumnos del Liceo Luís Cruz Martínez.

Para la recolección de la información se elaboran dos instrumentos una entrevista semiestructurada y un cuestionario. El primero sentó las bases para confeccionar el segundo, es decir, permitió definir categorías y la estructura del cuestionario. Éstas son: autonomía, capacidad crítica y autocrítica, uso del tiempo libre y actividades relacionadas, confianza, tolerancia y dependencia emocional, comunicación y expresión con familia y amigos y proyectos de vida juvenil (ver Tabla 1).

 
Tabla 1. Categorías y estructura del Cuestionario

 

3.1. UNIDADES DE ANÁLISIS:

La población está constituida por todos los alumnos del liceo Luís Cruz Martínez y se aplica un muestreo al azar intencionado a través de la estrategia que el mismo establecimiento propone: primero elige en forma azarosa quienes participan en este estudio e intencionan la participación de los alumnos de acuerdo al horario de clases (Tabla 2).

 
Tabla 2. Distribución de muestras

Características de las muestras:

- Edades entre 14 y 18 años.
- Muestra compuesta por 51% damas y 49% varones.
- Alumnos de diferentes grupos sociales.
- Alumnos con buen rendimiento académico en la enseñanza básica.

4. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE DATOS

Los hallazgos evidenciados permiten analizar los datos y son presentados bajo los siguientes criterios: se analiza por categorías a la totalidad de la muestra, luego por estratos (alumnos de primero, segundo, tercero y cuarto), se considera la totalidad de los alumnos encuestados como el "general" de ellos. A modo de resumen, se presenta el análisis de una pregunta por cada categoría (Gráfico 1).

 
Categoría Datos de identificación

Según el Gráfico 1 se puede apreciar que existe una mínima cantidad de alumnos que posee descendencia de pueblos originarios; un 16% se identifica perteneciente al pueblo Atacameño, un 4% con Aymaras y un 3% con la cultura diaguita.

Según indica el Gráfico 2, el 86% del total de los consultados respondió que organiza su tiempo para poder estudiar y realizar paralelamente otro tipo de actividad, siendo el nivel más alto cuarto año medio con un 92%, seguido por un 89% en segundo medio, 82% en primero medio, y por último, un 78% en tercero medio. Según la información obtenida a partir de la entrevista semi estructurada, los alumnos señalan "que son capaces de estudiar y a la vez realizar otras actividades de tipo ocio y cultural". Esto podría explicar los buenos resultados académicos frente al bajo porcentaje: 4% de estudiantes que prefiere sólo estudiar demuestra la capacidad manifiesta de organizarse y probablemente priorizar entre sus actividades.

 
Categoría Autonomía, capacidad crítica y autocrítica

Según el Gráfico 3, un 42% la muestra total declara estudiar un día antes de la prueba; 14% dice hacerlo todos los días; un 38% de éstos dice dedicar los fines de semana al estudio y un 6% cree no tener la necesidad de estudiar. En el análisis en detalle por cada nivel, los alumnos de segundo y tercero medio dicen estudiar un día antes de la prueba, mientras en cuarto medio un 35% se inclina por esta opción y en primero medio es un 30%. En el caso de los alumnos que declaran estudiar todos los días, es en primero medio donde se da el porcentaje más alto con un 28%, segundo y tercero medio comparten en esta respuesta un 15% de las respuestas, y en el caso de cuarto medio, ninguno de ellos dice estudiar todos los días. Los alumnos que estudian los fines de semana van en aumento desde primero a cuarto medio, habiendo en primero un 30% de alumnos que lo hacen, en segundo y tercero un 32% y en cuarto con la mayor cantidad de respuesta un 56%. Por último, en el caso de los alumnos que asumen que no le es necesario estudiar encontramos un 10% en primero y cuarto medio y un 4% en tercero y segundo.

El Gráfico N°4 indica que los alumnos del liceo se inclinan en porcentajes similares hacia actividades de tipo musical y otros, 31% y 37%, incluyendo en 'otros' la participación en actividades de tipo religioso.

 
Categoría Uso del tiempo libre y actividades relacionadas

En cuarto medio las preferencias por la música son de un 19%, por la pintura un 6%, un 46% de alumnos se inclinan al dibujo siendo éste el porcentaje más alto, tanto para ellos como para el resto de los cursos, y la opción de "otros" donde reconocían hacer otra actividad muchos coincidieron con el deporte, algunos también respondieron diciendo que no hacían ninguna actividad, con un 29%.

En tercero medio un 25% de los alumnos se inclina hacia la música, un 6% a la pintura, 10% al dibujo y un 58% a otra actividad, que contiene también respuestas donde reconocen no hacer ninguna actividad.

En segundo medio los alumnos tienen una alta preferencia por la música marcando un 42% esta preferencia; se observa ausencia total de respuestas en lo que respecta a la pintura, un 30% dice practicar dibujo y un 28% dice o no practicar ninguno o realizar alguna actividad no declarada en el cuestionario.

En primero medio los porcentajes más altos se encuentran respuestas como la música y la no práctica de actividades u otra no declarada con un 33% y 34%, respectivamente; un 28% dice gustarle el dibujo y un 4% la pintura.

De acuerdo a la Gráfica N°5 es posible señalar que los alumnos se sienten poco identificados con las tribus urbanas actuales; el 88% de los encuestados no se siente parte de ellas, teniendo como mayor índice los alumnos de cuarto medio con un 100% de respuestas negativas a esta pregunta, seguido por tercero medio con un 96%, un 78% en segundo y un 80% en primero.

 
Categoría Comunicación con familia- amigos y expresión juvenil

De lo anterior se infiere que pocos son los alumnos simpatizantes de alguna tribu urbana; esto podría deberse al alto nivel de integración que tienen en forma general dentro del establecimiento y en la sociedad, sin querer decir que los que pertenecen son inadaptados o no aceptados por la sociedad en general, recordando la literatura consultada, las tribus urbanas corresponden a una corriente donde los alumnos o jóvenes sienten la necesidad de manifestarse contrarios al medio donde están insertos, produciendo una sub-cultura con códigos y reglas propias de ésta.

El gráfico N°6 indica la cantidad de alumnos que desea continuar estudios superiores al momento de terminar la enseñanza media, casi el 100% de los encuestados responden afirmativamente a esta pregunta, exceptuando los alumnos de primero medio; esto pudiera deberse a que ellos aún ven distante esta situación.

 
Categoría proyectos de vida juvenil

5. CONCLUSIONES

A partir de los análisis podemos establecer las siguientes conclusiones.

Respecto a la identificación de niveles de autonomía y capacidad crítica, se podría concluir que éste es un grupo de estudiantes posee un alto grado de gestión autónoma del aprendizaje, son capaces de tomar decisiones por sí mismos, teniendo en cuenta varios puntos de vista, tanto en el ámbito intelectual como en el moral -dentro del nivel de desarrollo evolutivo en que se encuentran. Dedican tiempo al estudio en paralelo a actividades recreativas y de ocio, sin afectar esto su desempeño académico.

Poseen habilidades sociales de adaptación, son capaces de adecuarse a situaciones nuevas propias de las exigencias del medio social y escolar. Respecto a las relaciones sociales, se sienten integrados y respetados por sus pares y la comunidad educativa en general, perciben a sus profesores cercanos y son respetuosos con los compañeros que pertenecen a etnias originarias. Son jóvenes que poseen una sólida formación valórica; al interior de sus familias se transmiten principios y valores orientadores de la vida adulta, que también son reforzados por el establecimiento educacional.

En relación a las expresiones y rasgos distintivos juveniles, una de las formas más habituales de expresión es la música, el dibujo y el uso de las tecnologías. Internet se convierte en el principal medio informativo y comunicativo. Entre los rasgos distintivos, destaca la tolerancia, la aceptación de sí mismo y de los demás, identificándose ampliamente con los valores que fomenta el establecimiento.

Respecto a intereses personales, sociales y culturales, manifiestan grandes expectativas sobre el futuro; en su mayoría pretenden continuar estudios superiores; entre las preferencias destaca el área de la salud; por su parte, formar una familia se registra como la última opción.

En relación a la participación juvenil, como instancia de formación y vínculo hacia el mundo adulto, se aprecian bajos niveles de formación, no se evidencian prácticas ni intervenciones de inclusión juvenil que permita a este grupo de alumno jugar un rol activo en su proceso educativo. Si bien existe la organización dirigencial "Centros de alumnos", el alumnado resiente la existencia de una participación real, es decir, que posean un mínimo de consideración de sus opiniones.

Finalmente cabe destacar que en todo proceso reformulatorio de Proyectos Educativos Institucionales, debiera existir participación del estamento estudiantil, donde los alumnos se conviertan en actores de la realidad y sus rostros cobren nombres y apellidos. Considerar sus particularidades y subjetividades puede convertirse en una poderosa herramienta en favor del sentido de pertinencia e identificación del alumno con la unidad educativa, junto al fortalecimiento del compromiso y motivación de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje, dado el alto grado de identidad que pudiera alcanzar con la unidad educativa.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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