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Atenea (Concepción)

versão On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  no.504 Concepción  2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622011000200013 

Atenea 504 II Sem. 2011
pp. 221-223
ISSN 0716-1840

RESEÑAS

 

Fernández de Oviedo, Gonzalo. Sumario de la Natural Historia de las Indias. Estudio, edición y notas de Álvaro Baraibar. Universidad de Navarra, Iberoamericana-Verbuert, 2010. Biblioteca Indiana, 26, Centro de Estudios Indianos (CEI). ISBN 978-84-8489-554-1 (Iberoamenticana), pp. 337.

 

Rodrigo Faúndez Carreño1

1 Universidad Autónoma de Barcelona. E-mail: rodrigoalberto.faundez@campus.uab.cat

 

MUCHOS trabajos circundan al Sumario de la Natural Historia de las Indias, aunque pocas ediciones críticas de rigurosa anotación filológica. Como bien señala el contemporáneo editor, gran parte de las ediciones del mercado utilizan como único referente textual la edición de Enrique Vedia de 1852, para la Biblioteca de Autores Españoles (BAE) dirigida por Ribadeneyra. Dicha edición no utiliza como marco de fijación textual la princeps de 1526, que supone una lectura más cercana a los deseos editoriales de Gonzalo Fernández de Oviedo. Baraibar es cuidadoso al cotejar las diversas ediciones y sus testimonios, con el fin de reconstruir el estema ideal y fijar el texto. Tiene presente la edición princeps de 1526 de la Biblioteca Nacional de Madrid, del Palacio Real y de la John Carter Brown Library.

Introduce algunos aspectos necesarios para los lectores modernos, como la modernización de la grafía sin alcance fonético y su puntuación. Respecto este último punto, destaco su esmero en mantener la oralidad que caracteriza el discurso de Oviedo en el Sumario, texto escrito de memoria y sin fuentes documentales a mano. También es novedosa la edición, en cuanto integra una serie de materiales provenientes de la edición princeps de 1526, como los dibujos que el mismo Oviedo confeccionó para ilustrar su relato de la naturaleza americana y su índice original, que Baraibar enmienda. La edición de 1526 cuenta ochenta y nueve capítulos, tres de los cuales provienen de una mala compaginación (de los cajistas o el mismo Oviedo). Baraibar enmienda esta lectura con una tabla de equivalencias entre las ediciones previas, que le permite compaginar el índice y corregir con ochenta y seis capítulos. También incluye las anotaciones marginales de Oviedo sobre algunas materias que identifica, en su propia anotación, bajo un asterisco.

Estos elementos filológicos se complementan con un estudio preliminar breve que arroja algunos datos biográficos de Oviedo (1478-1557) como su vida en Italia (1499-1502) y posterior arribo al Nuevo Mundo en 1514, como veedor de las fundiciones de oro en La Española. Su biografía, interesante en méritos de servicios a la corona, permite contextualizar el significado y sentido del Sumario; obra acotada, en que Oviedo imita a los clásicos y busca exponer de manera ágil y sencilla al emperador Carlos V las magnificas condiciones geográficas, naturales y materiales de las Indias Occidentales. Me gusta la definición del texto, como "Guía de Viajes" (23) en la cual se plasman algunos datos prácticos para los futuros transeúntes a América: datos sobre las comidas, la mordedura de murciélagos, los árboles medicinales, etc. Sin perder de vista el proyecto comercial que significó para la Corona.

Es conocido que el modelo historiográfico del madrileño proviene de Plinio, quién dedicara su Naturalis Historia al emperador romano Vespasiano. Oviedo, lo sigue inicialmente al dividir la estructura narrativa del relato en: Tierra Firme, geografía, habitantes, costumbres, fauna, flora y recursos naturales (Cap. 1-11); pero modifica a partir del capítulo 11 y circunscribe solo a hechos relativos de la historia natural.

Sigue a Plinio y organiza la obra en Fauna: animales terrestres (Cap. 11-27), aves (Cap. 28-48), pequeños animales que rastrean (entre los cuales integra la serpiente, el cocodrilo y la iguana) (Cap. 49-61). Flora: árboles (Cap. 67-78), Plantas y hierbas (Cap. 79-80). El capítulo 81 (de miscelánea) lo define Baraibar como un cajón de sastre, donde Oviedo habla de diferentes temas como las garrapatas y piojos; los Camayoas (hombres que se visten y viven como mujeres); el trueque de mujeres entre los indios; la elaboración de sal a partir del agua de mar; las piedras preciosas y el comercio entorno a ellas. Finaliza la obra describiendo la infinidad de recursos materiales del Nuevo Mundo: las minas de oro; pescados y pesquerías y las perlas (Cap. 82-85), como destacando la importancia del viaje hacia el mar del Sur, punto estratégico para el comercio de las especies (Cap. 86).

En el Sumario se relatan sólo aspectos del entorno natural; deja de lado los hechos relativos a la Historia humana, que formaron parte de la Historia general de las Indias del mismo Oviedo. El método historiográfico que utilizó el madrileño proviene de la experiencia empírica de lo "visto y lo vivido" que asevera la objetividad de su discurso; como también, algunas fuentes de autoridad provenientes de nobles y altos personajes de la corte que han viajado a las Indias. Es interesante destacar que a través de estas citas a personajes ilustres contemporáneos, Oviedo hace protagonista a la corte como fuente de autoridad, compartiendo con ella lo objetivo de la experiencia empírica del Nuevo Mundo.

Este aspecto contemporáneo del método de veracidad del texto permite a Baraibar abordar, aunque someramente, el problema con el pasado, el método de Plinio y sus conocimientos de la naturaleza del globo. Se introduce el debate tópico "antiguos y modernos" desde la perspectiva del discurso imperial. Oviedo cuestiona el conocimiento natural de los antiguos por no haber llegado Roma al mar océano, fuera de las columnas de Hércules, lo que justifica su "conciencia de superioridad" ante el giro epistemológico que significó la habitabilidad de la zona tórrida. Este interesante aspecto permite que el editor reflexione sobre la importancia que cumple el descubrimiento del Nuevo Mundo en la aceleración del canon de lo Moderno.

Respecto a este último punto no deja de observar Baraibar que si bien Oviedo utiliza los marcos tradicionales de la cultura occidental para explicar lo desconocido y, desde allí, resignificar la nueva realidad americana, dentro de su discurso se gesta una conciencia protocriolla que integra la realidad americana desde un punto de vista indigenista. Me gusta el ejemplo, entre los animales que rastrean, de la Iguana. Señala Oviedo, citado por Baraibar: "Llámase iuana, y escríbese con estas cinco letras, y pronúnciase i, e con poquísimo intervalo, u, e después, las tres postreras, ana, juntas e dichas presto: así, que, en el nombre todo, se hagan dos pausas de la forma que he dicho" (31). Estos elementos, constitutivos del texto, hacen a Baraibar coincidir con el discurso canónico de la importancia de Oviedo en la conformación de un canon protocriollo de la realidad americana; pero no olvida el editor reflexionar sobre el papel hegemónico que cumple la colonización de lo imaginario del discurso historiográfico oficial.

Su edición finaliza haciendo algunas reflexiones generales sobre la anotación del texto y excusa la poca profundización del trato de los indigenismos, que remite a bibliografía para el especialista. Creo que estos importantes aspectos filológicos, hacen de la presente edición una preliminar, que ha devuelto a los lectores un texto claro, ameno y por sobre todo bien fijado.