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Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  no.503 Concepción  2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622011000100006 

Atenea N° 503- I Sem. 2011: 111-131

 

ARTICULOS

 

El mapuzugun, una lengua en retroceso*

Mapuzugun, a language in recession

 

Hans Gundermann1, Jaqueline Canihuan2, Alejandro Clavería3, César Faúndez4

1 Antropólogo, Doctor en Sociología, profesor e investigador en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo (IIAM), Universidad Católica del Norte. E-mail: hgunder@ucn.cl
2 Lingüista, Magíster en Lingüística, investigadora independiente. Chile. E-mail: kaniwan@gmail.com
3 Antropólogo, Doctorando en Antropología, Universidad Católica del Norte.Chile. E-mail: alcla-ver@hotmail.com
4 Antropólogo, investigador independiente.Chile. E-mail: cesar_faundez@gmail.com


RESUMEN

Este artículo presenta resultados de un estudio de evaluación de la competencia lingüística mapuche con su lengua originaria, el mapuzugun, en las regiones del Biobío, Araucanía, Los Ríos, y Los Lagos. Se destaca la heterogeneidad inter e intrarregional de la vigencia de la lengua nativa. La distribución recesiva de la lengua originaria y la dinámica que adquiere en tiempos modernos permiten definirla como un idioma en rápido retroceso ante el avance del castellano.

Palabras clave: Bilingüismo, pueblo mapuche, competencia lingüística, desplazamiento.


ABSTRACT

This article presents the results of an evaluation study of Mapuche people’s linguistic capacity in their original language, Mapuzugun, in Southern Chile in the regions of Biobío, Araucanía, Los Ríos and Los Lagos. The study shows a high degree of heterogeneity among and between regions in the use of the native language. The recessive distribution of the original language and the dynamic acquired in modern times allows us to define it as a language quickly losing ground to Spanish.

Keywords: Bilingualism, Mapuche People, linguistic competence, displacement.


 

INTRODUCCIÓN

LA inestabilidad en el bilingüismo, la competencia entre lenguas y los fenómenos de desplazamiento son comunes en la dinámica de las comunidades plurilingües de cualquier parte del mundo. La tendencia general durante el siglo XIX y, sobre todo en el XX, es a la expansión de lenguas y variedades constituidas en nacionales y oficiales, en desmedro de aquéllas subnacionales, regionales y de minorías étnicas. Con más fuerza en las últimas décadas se asiste a la difusión de lenguas globales o generales a grandes regiones del planeta (Romaine, 1996: 69). Resulta frecuente en la dinámica de las lenguas indígenas de Latinoamérica una transición desde el monolingüismo indígena, pasando por un bilingüismo sin diglosia con competencia por dominios, a la eventual desaparición de la lengua vernácula1. El mapuzugun2, la lengua originaria del más numeroso pueblo indígena de Chile, se encontraría, según la evidencia hasta ahora publicada, sujeto a una dinámica de este tipo3. En efecto, atendiendo a la información provista por un estudio patrocinado por el Ministerio de Educación en 2003 y publicado más tarde (Vergara y Gundermann, 2005) y a los resultados de la Encuesta Mapuche del Centro de Estudios Públicos en 2006 (Zúñiga, 2007), la lengua mapuche presenta un contingente de hablantes, rurales y urbanos, visiblemente disminuido. La tendencia observable es al decrecimiento de los hablantes y a una disminución de los niveles de competencia entre aquellos que todavía la mantienen4.

Las dos recientes investigaciones que mencionamos se basan en encuestas masivas y desarrollan inferencias acerca de la vigencia y el cambio sociolingüístico; con alcance a las regiones del sur de Chile la primera (Vergara y Gundermann, 2005), y a éstas y la Región Metropolitana la segunda (Zúñiga, 2007). No habiéndose realizado con arreglo a mediciones directas, los resultados alcanzados por los estudios indicados suscitaron algunas dudas acerca de la fiabilidad de la información alcanzada a través de declaraciones de conocimiento y competencia. Un reciente estudio sociolingüístico de amplia cobertura en el sur de Chile (Gundermann et al., 2008) ofrece la posibilidad de ampliar y discutir con más detalle la tesis del desplazamiento5 del mapuzugun por el castellano y, a la vez, de hacerlo con resultados alcanzados mediante la aplicación de procedimientos de medición directos e indirectos.

En las páginas que siguen entregaremos antecedentes, primero, acerca de la metodología de la investigación de base. Luego presentaremos resultados del test de competencia en mapuzugun y antecedentes provenientes de la encuesta de caracterización sociolingüística de hogares, a partir de los cuales pueden realizarse inferencias acerca de algunos cambios en la distribución del bilingüismo. De allí nos dirigiremos a una discusión de la dinámica sociolingüística, para concluir con un intento de definición del tipo de desplazamiento que tan intensamente afecta a esa lengua.

MATERIAL Y MÉTODO

La información aquí presentada proviene de una investigación cuya fase de campo se realizó entre mayo y julio de 2007 en las regiones del Biobío, la Araucanía , y las actuales de Los Ríos y Los Lagos. El estudio se diseñó con base a encuestas y consideró, complementariamente, un componente cualitativo de entrevistas a personalidades culturales y políticas mapuches. Las encuestas fueron de tres tipos: una de atributos sociolingüísticos a hogares mapuches, otra de actitudes referidas a lengua y cultura indígenas y una tercera de medición de competencia. La aplicación de estos instrumentos contempló el uso de la lengua nativa por parte de entrevistadores, hombres y mujeres, hablantes competentes en el mapuzugun. Con ello se buscó, además, disminuir durante el proceso de entrevista la posibilidad de ocultamiento y autorrepresión lingüística. Las consultas a personalidades culturales y sociales mapuches tuvieron por objeto facilitar la contextualización de la información obtenida por medio de los instrumentos de encuesta.

El estudio se circunscribió a 58 comunas con mayor presencia de población mapuche (igual o superior a 8% según el último censo nacional de población en 2002), con lo cual se garantiza la representación directa del 82% de la población mapuche residente en las regiones del centro sur del país. La limitación de cobertura se fundamenta en el significativo número de municipios con baja densidad de población mapuche, y las limitaciones del marco muestral: el INE no entrega información a nivel de vivienda, que permita identificar en terreno los hogares que se declararon pertenecientes al pueblo mapuche en el último censo, y sólo se cuenta con información al nivel de entidades censales y manzanas. Dentro de la agrupación de las 58 comunas definidas como la población objetivo se utilizó un muestreo estratificado por residencia (rural / urbana) a partir de la información proveniente del Censo de Población y Vivienda 2002 (INE, 2002). y por el grado de competencia conocido en el uso de la lengua mapuche según la encuesta CASEN 2003 (MIDEPLAN, 2003), lo que diferenció comunas con alta y baja competencia (se empleó como demarcación el criterio de un tercio de la población declarada hablante). Con lo anterior se buscó obtener estimaciones más precisas y con niveles de error estadísticos similares en cada estrato. La selección de la muestra se realizó por conglomerados, facilitando la identificación de los hogares a encuestar. El procedimiento de selección de las unidades muestrales fue multietápico debido a la existencia de más de un nivel de sorteo (entidad o manzana censal, hogar e individuo)6. Para estimar los errores muestrales a priori, se supuso que la selección corresponde a un muestreo aleatorio simple para estimadores de proporción con varianza máxima y un nivel de confianza de 95%.

El tamaño de la muestra ascendió a 2.017 hogares con 7.801 integrantes de estos últimos, a los que se aplicó el cuestionario con preguntas de caracterización general, cultural y sociolingüística. Al interior de ellos se previó entrevistar igual número de personas de 10 años o más, sorteadas aleatoriamente dentro de cada hogar encuestado mediante una tabla de selección aleatoria o de Kish (uno por hogar), a los que se aplicó un test de actitudes y uno de evaluación de competencia en mapuzugun. Finalmente se consideraron 2010 casos. La información resultante fue luego elaborada, lo que consideró la preparación de los cuestionarios para su ingreso a medio magnético, la codificación de las preguntas de respuesta abierta y la validación final de los datos. Las fichas del test de competencia fueron contrastadas con el archivo de audio que contenía la grabación de la entrevista y codificadas por la investigadora encargada del análisis de este componente del estudio. Mediante el proceso de validación de los datos se detectaron y corrigieron los errores cometidos durante el trabajo de campo y de ingreso de la información. Este proceso comprendió el diseño de la malla de validación y un listado de combinaciones de respuesta que no es posible que ocurran en la experiencia de los hablantes. Complementariamente, se desarrolló un programa computacional de validación que permitió identificar el error detectado y desplegar el registro erróneo para su edición final. Realizadas la depuración y correcciones previamente descritas se estuvo en posición de efectuar análisis de datos, para lo cual se empleó el programa Statistical Package for Social Sciences (SPSS) versión 10.0. Las distribuciones de datos y tablas se prepararon con arreglo a un protocolo de análisis que incluye las dimensiones y atributos que interesaba medir en el estudio. Información secundaria (informes y publicaciones originadas en estudios previos) y aquélla originada en las entrevistas cualitativas se emplearon para contextualizar e interpretar los datos de encuesta7.

LA DISTRIBUCIÓN RECESIVA DEL BILINGÜISMO

La aplicación del test de competencia por parte de hablantes desarrollados representa una oportunidad, privilegiada, para advertir la permanencia y el reemplazo o desplazamiento del mapuzugun. A su vez, datos de conocimiento y empleo de la lengua nativa y el castellano por parte de la generación de los padres y los abuelos según las declaraciones de los entrevistados constituye también una buena posibilidad de evaluación del cambio8.

La variación de la competencia evaluada a través de los resultados del test interhablantes. El test de medición de competencia fue construido con la finalidad de disponer de un medio de evaluación directa de las habilidades de producción en la lengua indígena por parte de la población mapuche. Su diseño se basa en instrumentos del mismo tipo aplicados en Latinoamérica. Discrimina entre hablantes y no hablantes del mapuzugun y, al interior de los hablantes, entre pasivos y activos en los niveles de competencia básica, intermedia y alta (para mayores detalles, confróntese Gundermann et al., 2008). De su aplicación resulta que un 61,7% de la población mapuche de 10 años o más no tiene competencia efectiva de algún tipo en su lengua. Esta es una proporción muy alta de personas, que se acerca a casi dos tercios del total. Muchos mapuches monolingües del castellano posiblemente conozcan algunos saludos y algo de vocabulario, pero no pueden comunicarse siquiera de manera básica o elemental con el mapuzugun. A la inversa, un 38,3% del total sí tiene competencia. La competencia básica (un 4,0%) e intermedia (un 9,6%) expresan grados de conocimiento, como lo indica cada una de las expresiones. Tienen en común ser insuficientes para una buena comunicación con la lengua mapuche. Ninguna de las dos puede entenderse, para la mayoría de los casos, como una etapa de aprendizaje. El grueso de ellos corresponde a personas adultas o que ya desarrolló competencias comunicativas. Una competencia alta es poseída por un 24,7% de las personas mapuches, especialmente adultos y adultos mayores. Corresponde a la proporción de la población que posee el mayor capital lingüístico en su idioma. Entre ellos se encuentran algunos mayores y ancianos que, además, dominan mejor su lengua que el castellano; pero como sabemos hoy día esto es más la excepción que la regla. En situaciones de bilingüismo como las presentes, la lengua recesiva (la que retrocede y es desplazada) puede poseerse sin que las personas la empleen activamente en la comunicación con otras. Entienden en mayor o menor medida, pero no hablan. Este fenómeno está presente, pero su cuantía no es muy significativa: sólo un 5,2% del total es pasivo.

Los resultados del test de competencia confirman que hay zonas en que el mapuzugun ha desaparecido, en otras se conserva poco y en unas cuántas se mantiene vital. La Tabla 1 muestra esta variación según regiones administrativas. Las regiones de Los Ríos y de Los Lagos presentan la situación más problemática de permanencia de la lengua. Apenas un 6,7% de la población mapuche de la zona -principalmente mayores y ancianos- posee competencia alta y ésta se concentra en las comunas cordilleranas de la provincia de Valdivia. La competencia intermedia y la básica manifiestan porcentajes exiguos, lo que en su conjunto habla de la interrupción de la continuidad de la lengua. Como resultado, un 90,8% del total no tiene competencia alguna en la lengua originaria.

En una posición intermedia se encuentra la Región del Biobío, pero recordando que allí se presentan dos zonas con un marcado contraste. Por una parte, el área pehuenche en la comuna de Alto Biobío con muchos hablantes competentes de todas las edades y, por otra, el sur de la provincia de Arauco (comunas de Lebu, Cañete, Los álamos, Contulmo y Tirúa), con una situación parecida a la de algunas áreas de las regiones de Los Ríos y Los Lagos. Tomado en su conjunto, sólo un 10,8% de de las personas tiene competencia alta, un 6,9% competencia intermedia y un 2,3% competencia básica. En consecuencia, un 80,0% no tiene competencia alguna en su lengua y son monolingües del castellano.

Tabla 1. Distribución de la competencia con el mapuzugun según regiones de residencia: Biobío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos (en cifras ponderadas y proyectadas).

En la Región de la Araucanía las cosas mejoran considerablemente, pero sin que la situación allí presente pueda ser considerada libre de problemas.

Apenas un poco más de la mitad de las personas mapuches tiene competencia en su lengua (un 51,6%), pero sólo un tercio del total (33,2%) demuestra una competencia alta. Una competencia alta es la situación de dominio a la que se debe aspirar para asegurar la vitalidad de la lengua. Pero, junto con personas que pueden desenvolverse fluidamente con su idioma, encontramos también un 13,1% de los casos con competencia intermedia y un 5,3% con competencia básica. Los demás son hablantes exclusivos del castellano. La Región de la Araucanía mantiene entonces el mayor reservorio de hablantes del mapuzugun en el sur de Chile, aunque no debe olvidarse que el desplazamiento de la lengua también allí se hace presente.

Otro factor relevante de variación en la vigencia de la lengua mapuche es la residencia rural o urbana. Como cabe esperar, la permanencia del idioma es mucho mayor en las zonas rurales que en los pueblos y ciudades del sur de Chile. Los resultados indican que los hablantes son escasos en el grupo de residentes urbanos (un 6,0% de alta, un 5,3% de intermedia y un 2,1% de básica) y aumentan bastante en las zonas rurales (un 33,0% de alta, un 11,5% de intermedia y un 4,8% de básica). Las fuertes diferencias entre uno y otro grupo pueden explicarse por la enorme presión que recibe la gente indígena urbana para hablar el castellano, así como la ausencia de estímulos y de redes sociales suficientes para la transmisión y uso de la lengua propia cuando se la posee.

Las mediciones de competencia justifican un juicio pesimista acerca del declive intergeneracional de la lengua originaria. La Tabla 2 presenta cifras ponderadas y proyectadas al conjunto de la población mapuche del sur de Chile según tramos de edad en decenios. Es notoria la correlación entre competencia y edad. Por ejemplo, sólo un 14,3% de aquéllos entre 10 y 19 años tienen competencia, especialmente básica e intermedia y con un buen número de pasivos. Algo similar se repite con los del tramo entre 20 y 29 años, entre quienes sólo un 19,4% manifiesta alguna competencia. ocurre a la inversa entre los mayores. En el tramo de edad de 70-79 años un 73,3% tiene competencia, la mayoría en el nivel de alta.

Tabla 2. Distribución de la competencia en mapuzugun según estratos de edad en el sur de Chile (regiones del Biobío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos).

Conocimiento y empleo del mapuzugun y castellano por parte de la generación de los padres y los abuelos. La Tabla 3 ordena según categorías de edad y de generación (la de los progenitores: la madre y el padre, y de los abuelos: abuelo y abuela paterna y materna) las respuestas entregadas por los respondientes de la encuesta a hogares ante la pregunta acerca de cuál era o es la lengua que habla o hablaba cada uno de estos tipos de parientes. Se le pidió a los entrevistados que, de acuerdo a su experiencia y conocimientos, asignara a cada uno de sus padres y de sus abuelos en la categoría de los que hablan o hablaban, exclusiva o principalmente, mapuzugun, castellano, o ambas lenguas de manera similar. Se advertirá que es una pregunta por frecuencias de empleo y no por calidad de desempeño. Tampoco lo es exactamente por competencia, en el sentido de conocimiento y capacidad de producción, pero resulta útil de considerar porque el empleo exclusivo o mayoritario ayuda a dimensionar qué lengua o lenguas se poseen, en qué momento y con qué frecuencia relativa se las usa, considerando además que en la generación de los padres y de los abuelos existían contextos lingüísticos en que mapuzugun y castellano podían emplearse extensivamente. De esta manera, sus resultados son de interés por partida doble: permiten una visualización de la distribución del bilingüismo durante los últimos 80 años, aproximadamente, y ayudan a formar una imagen del reemplazo por el castellano que aqueja al mapuzugun durante el último siglo y de la dinámica que toma el bilingüismo durante este lapso.

Tabla 3. Lengua empleada por la generación de los padres y la de los abuelos en las regiones de estudio según categorías de edad de los respondentes.

Como era esperable encontrar, mientras más atrás en el tiempo nos situemos (en la generación de los abuelos de los respondentes adultos y adultos mayores) con más frecuencia se califica a los antecesores como hablantes exclusivos del mapuzugun o que al menos hacían o hacen uso prevalente de él. Algo digno de notar es la rapidez del declive del mapuzugun cuando se pasa de una a otra generación en favor, sea del empleo equivalente de las dos lenguas, sea del monolingüismo castellano: ambos se incrementan a medida que el primero declina. De esta manera, en cosa de tres o cuatro generaciones se pasa de un monolingüismo funcional mapuche (se puede saber algo de la otra lengua, pero no se la emplea notoriamente) cercano a la mitad de los casos, a otro que no alcanza a un quinto del total en la generación de los padres y, además, circunscrito a ciertas áreas geográficas.

Durante el siglo XX el bilingüismo mapuzugun-castellano es un fenómeno de gran envergadura en las cuatro regiones consideradas por el estudio. Con todo, su distribución y evolución serían diferentes según las zonas y momentos que se considere. Porcentajes que oscilan entre poco más de la mitad y un quinto de los casos corresponden a bilingües en la generación de los padres y la de los abuelos, con una variación a la baja si consideramos los parientes de los respondentes más jóvenes. El castellano está también extensivamente incorporado, sea bajo formas de bilingüismo, o como monolingüismo. Este último estado se encuentra en todas las generaciones con porcentajes que oscilan entre dos tercios y un quinto de las personas, con frecuencias menores en la generación de los abuelos y en el grupo de los padres de los respondentes mayores. La presencia estable del castellano también depende de las zonas que se considere. En la provincia de Arauco y la región más meridional los procesos de reemplazo lingüístico son más tempranos que en las restantes áreas, por lo que el castellano está presente de manera más extendida y sostenida en el tiempo.

Los resultados anteriores se refieren a realidades rurales, más favorables al mapuzugun mientras más atrás en el tiempo nos remitimos. A la inversa, mientras más nos acercamos en el tiempo (la generación de los padres), mayor incidencia tienen los hogares mapuches urbanos. Los datos reunidos ponen en evidencia la fuerte presencia del castellano en la vida urbana mapuche, en la generación de los padres e incluso en la de los abuelos. El monolingüismo castellano prevalece en la generación de los padres de los mapuches urbanos de las regiones del Biobío, Los Ríos y Los Lagos, y en la de los abuelos se aproxima al 40%. El empleo de la lengua mapuche y castellano de manera equivalente en ambas generaciones de estas dos regiones también es bajo. Como en otros aspectos, la Región de la Araucanía pone de manifiesto en sectores urbanos la mejor situación relativa para el mapuzugun. Aquellos antecesores de la generación de los padres o de los abuelos hablantes exclusivos o mayoritarios del castellano son proporcionalmente menos que sus equivalentes en las otras regiones estudiadas. Por consiguiente, el uso del mapuzugun (en posición dominante, o en conjunto con el castellano) también es mayor.

PERMANENCIA Y DESPLAZAMIENTO DEL MAPUZUGUN EN LA POBLACIÓN MAPUCHE DE LAS REGIONES DEL SUR DE CHILE, DISCUSIÓN DE RESULTADOS

Los resultados alcanzados con el test de competencia arrojan un contingente de hablantes del mapuzugun, rurales y urbanos, visiblemente disminuido. De la población mapuche de 10 años y más sólo un 38,3% serían hablantes de su lengua, parte importante de los cuales, además, presenta niveles básicos o intermedios de desempeño. Una pequeña proporción de los hablantes son pasivos (entienden, mucho o poco, pero no hablan), lo que para fines de comunicación efectiva decrece la proporción de aquéllos con capacidad de producción verbal en la interacción social cotidiana. La restante comunidad indígena es monolingüe del castellano. Posiblemente muchos de estos últimos tengan algún conocimiento (conocen algunas palabras, identifican términos, entienden algunas frases, etc.), pero no son capaces de generar una interacción siquiera básica en lengua mapuche con un hablante más desarrollado. Todos los indicadores invocables son convergentes y refuerzan esta definición.

Por otra parte, el poco más de un tercio de hablantes resultante de la medición de competencia debe considerarse como el indicio de un estado de decrecimiento de la comunidad de hablantes y no como una situación estabilizada. En efecto, tanto si se considera la distribución de los hablantes según estratos de edad como las declaraciones de prevalencia de uso por parte de la generación de los padres y los abuelos según categorías de edad de los entrevistados (jóvenes y adultos de menos de 40 años y adultos y mayores de 40 años o más), se advierte un constante y progresivo retroceso de la competencia y el empleo del mapuzugun. Esa progresión es notablemente ordenada y así se puede apreciar desde los resultados del test de competencia. Por lo demás, las observaciones informales que se logran en la interacción con personas mapuches, la percepción de ellos mismos acerca de lo esporádico del uso de la lengua, la aceptación de que una mayoría de los ámbitos de interacción comunicativa están penetrados extensivamente por el castellano, las propias declaraciones de personalidades culturales y políticas del pueblo mapuche lo atestiguan sobradamente y confirman el sentido general de los resultados presentados.

Estudios previos basados en encuestas también entregaron resultados sombríos y comparten la preocupación por el extendido retroceso del mapuzugun; uno de ellos se limitó a las regiones de vida mapuche tradicional del sur de Chile y el otro consideró en la muestra la extendida distribución geográfica actual del pueblo mapuche, Región Metropolitana incluida. En el primero, para comunidades escolares rurales indígenas en áreas de implementación del Programa de Educación Bilingüe Intercultural del Ministerio de Educación, los resultados arrojan para la Región del Biobío un 45,6% de personas con 18 años o más, auto adscritas como mapuches, que manifiestan poseer algún grado de competencia en la lengua nativa. En la Araucanía este porcentaje se empina a un 67,1% y en las de Los Ríos y Los Lagos baja a un 33,1%. Conviene recordar que tales resultados se originan de localidades con alta concentración mapuche y mayor conservación relativa de la lengua; es sabido también que entre niños y adolescentes se encuentran las distribuciones menos favorables a la lengua (Gundermann, 2005: 55-56, 68-70 y 86-87). En este mismo estudio y con diferencias originadas en la especificidad de la dinámica regional del bilingüismo son muy evidentes los indicios de un sostenido retroceso de la lengua nativa (Gundermann, 2005: 64-66; 81-83; 94-95)9. En el segundo, el análisis de la Encuesta Mapuche 2006 del Centro de Estudios Públicos (CEP, 2007) consigna un 43,6% de hablantes entre activos y pasivos (rurales y urbanos, incluida la Región Metropolitana ) (Zúñiga, 2007:18)10. Este mismo autor concluye su artículo manifestando una viva preocupación por la rápida disminución del bilingüismo mapuche11.

La variación en las proporciones de hablantes y en las características que el dominio de la lengua adopta (los niveles de competencia) según regiones, áreas y tipos de residencia pone en evidencia la considerable heterogeneidad del bilingüismo mapuzugun castellano en el sur de Chile. Suficientemente indicativas son las diferencias por regiones que manifiestan los datos de las tablas 1 y 3. Proporcionan también indicios de la existencia de importantes asincronías dentro de un proceso general que se orienta por tendencias de reemplazo. Tales diferencias debemos considerarlas un reflejo o resultado de la ausencia de uniformidad en el proceso de cambios lingüísticos.

El bilingüismo mapuzugun-castellano es un hecho de larga data en la experiencia lingüística mapuche. Con posterioridad a la incorporación de la Araucanía y su sujeción a la administración del Estado nacional a finales del siglo XIX, se estructura un sistema de relaciones sociales entre mapuches y "chilenos" muchísimo más intensa que en el pasado y, complementariamente, se difunde paulatinamente la educación básica misional y fiscal12. Ello arrancó antes en el área meridional mapuche13 y en la zona de Arauco. Algunos lugares aislados y con visibles fricciones interétnicas, como en el Alto Biobío, lo hacen todavía más tarde. Las demandas de aprendizaje del castellano se refuerzan entre sí: la educación formal difunde la lengua nacional que se requiere para enfrentar una vida social y económica progresivamente más integrada a regiones en que los indígenas van constituyéndose como minorías demográficas; las necesidades de comunicación derivadas de una progresiva intensificación de la relación con castellano hablantes en pueblos y ciudades, espacios laborales o agencias públicas estimulan la adopción del castellano, lengua que puede adquirirse tempranamente en establecimientos educacionales14. El proceso de adquisición de la lengua oficial se amplifica a medida que se profundiza el patrón de integración mapuche a sus regiones y que se generaliza la educación pública (y la conscripción militar). Las migraciones y movilidad a centros urbanos cercanos y al centro del país se hacen más intensas desde mediados del siglo XX. Nuevos cambios en la residencia y la movilidad espacial se hacen presentes durante las últimas décadas (Gundermann y González, 2008; Gundermann, González y De Ruyt, 2009). Iniciándose el presente siglo el castellano es ya una lengua ampliamente dominante.

Durante largo tiempo los hablantes indígenas transmiten, emplean y cultivan activamente su lengua a medida que se difunde y masifica la lengua nacional. No obstante, con el incremento de la dependencia económica y las relaciones externas, la difusión cada vez más amplia del castellano, el empleo de esta lengua en prácticas de comunicación internas que antes no la ocupaban, y con la caída del prestigio social del mapuzugun, la reproducción de la lengua nativa sufre presiones cada vez más intensas. Como consecuencia de lo anterior, la cantidad de hablantes disminuye, se interrumpe el proceso de aprendizaje por las nuevas generaciones, se la emplea principalmente en asuntos de comunicación internos y tradicionales15. En cosa de un siglo se transita, con desfases según las regiones que se examinen, de un monolingüismo extendido a un bilingüismo subordinado de la lengua extraña, para de allí transitar a uno más inestable (hacia las décadas de mediados del siglo XX). Este bilingüismo no se estabilizó ni diferenció funciones sino que, por el contrario, abrió paso al bilingüismo subordinado de la lengua originaria y al monolingüismo castellano dominantes hoy. Podría pensarse que la lengua logra reproducirse (emplearse y transmitirse) y por ello mismo mantenerse vital, aunque sólo en algunas partes, habida cuenta de las considerables variaciones encontradas. Ello por desgracia es sólo parcialmente cierto. Lo es en el sentido que hay regiones y zonas particulares en su interior donde se mantiene más vigorosa. Esa proposición es también válida para microzonas y, sobre todo, para grupos locales y redes parentales. otro tanto se puede decir de familias, por desgracia pocas que, yendo un paso más allá de sus lealtades culturales, despliegan con sus hijos un sostenido esfuerzo de inculcación y ejercicio de la lengua. No lo es en cuanto a aspectos decisivos de la vida social del mapuzugun en una posición de bilingüismo subordinado, aun en aquellas áreas de mejor conservación. En éstas como en las otras, aunque con avances mayores o menores en el desarrollo del reemplazo, el proceso general de cambios es el mismo. En efecto, la lengua quedó o está cada vez más quedando relegada a las generaciones de mayores y ancianos sin que se produzca una transmisión extensiva de la misma. Su empleo se limita a quienes la manejan, su frecuencia de uso se enrarece y las situaciones sociales que la implican son casi exclusivamente intraétnicas. Expresión definida de todo lo anterior son las muy desfavorables distribuciones de la lengua en niños, adolescentes y adultos jóvenes.

CONCLUSIONES

Los datos obtenidos de la aplicación de un test de competencia lingüística ponen en evidencia un bilingüismo mapuzugun-castellano claramente desfavorable para la lengua mapuche. Tomados en su conjunto, los resultados de la medición de competencia en cuatro regiones del sur de Chile y a residentes indígenas rurales y urbanos muestran la universalidad del castellano (y, por tanto, la ausencia de monolingüismo mapuche), al mismo tiempo que una proporción de bilingües apenas algo por encima de un tercio de la población indígena (un 38,3% del total). Según esto, la lengua vernácula ha llegado a ser minoritaria.

El bilingüismo estudiado es considerablemente heterogéneo. y lo es por partida doble: por la variación en los niveles de competencia lingüística en mapuzugun y por la variedad de situaciones de vigencia inter e intrarregionales. En cuanto a lo primero, destaca el que poco más de un tercio de los hablantes presenta dificultades de producción con su lengua, situándose en niveles intermedios o básicos. y a esto se asocia la variación del nivel de competencia por tramos de edad, donde aquellos hablantes de generaciones más jóvenes presentan con más frecuencia problemas de desempeño con su lengua. En cuanto a lo segundo, el bilingüismo presenta notorias diferencias según la región que se considere: la del Biobío con un área conservadora y otra con fuerte desplazamiento; la de la Araucanía con un estado relativo de vigencia de la lengua indígena mejor, aunque también con diferencias zonales, locales y entre los grupos y redes parentales, a veces en un mismo sector; las regiones de Los Ríos y Los Lagos, a su vez, manifiestan una situación de pérdida de la lengua mapuche muy avanzada y, al interior de este panorama poco esperanzador, sectores donde el grado de desplazamiento no es tan profundo.

Dicho de manera sintética: el mapuzugun transitó durante el último siglo desde un monolingüismo mapuche generalizado con, proporcionalmente, pocos bilingües, hasta el estado recesivo actual en que el número de hablantes y la competencia lingüística de aquellos que lo mantienen retrocede rápidamente. Durante un momento intermedio, por razones históricas antes en algunas áreas, más tarde en otras, un bilingüismo extendido caracterizó el panorama sociolingüístico mapuche. Sin embargo, no se estabilizó ni se diferenciaron dominios y funciones específicas para la lengua vernácula y el castellano, con lo cual más bien se desarrolló un bilingüismo sin diglosia con competencia por dominios.

Ahora bien, este resumen sucinto describe el curso de los cambios, pero no explica por qué ellos tomaron esa trayectoria y no otra16. Al respecto, conviene distinguir niveles de explicación: uno histórico estructural, externo y, otro, correspondiente a lo que Salas (1992: 47) denominó "la posición personal" o interna sobre la lengua. Acerca del primero, hemos dado a entender que desde finales del siglo XIX en adelante, a medida que las regiones meridionales se estructuran, al mismo tiempo y como parte de ello se desarrollan activos procesos de integración mapuche. El incremento exponencial de las relaciones sociales y económicas con espacios regionales en proceso de modernización, junto a la vinculación progresivamente más intensa con agentes culturales privados y públicos (por ejemplo, escuelas misionales y del Estado), incide en la paulatina generalización del bilingüismo. En este nuevo sistema de relaciones la lengua nativa resultó relegada cada vez más a los espacios sociales intraétnicos. En las décadas presentes la vida social y económica está crecientemente referida hacia afuera (expansión de las migraciones, aumento de la movilidad laboral, acceso a medios y tecnologías de comunicación y transporte). Tocante a lo segundo, los proyectos de familia y persona se orientan cada vez más en dirección a la integración con el resto de la sociedad (vida urbana, acceso a educación, profesionalización, movilidad socioeducacional). Por vía de consecuencia, entonces, las prácticas comunicativas de los grupos y redes sociales mapuches internas, distribuidos ahora sobre espacios sociales cada vez más distendidos, se castellanizan extensivamente. En paralelo y reforzando lo anterior, las valoraciones sobre la lengua se hacen plurales y ambiguas. El valor subjetivo otorgado a la lengua compite con nociones como las de "civilización" y "progreso", asociados a la vida moderna y al castellano. En no pocos casos se adopta una perspectiva abiertamente desvalorada y negativa sobre ella. De esta manera, disminuyen visiblemente las condiciones sociales y subjetivas internas favorables a la continuidad de la lengua.

Visto históricamente lo anterior, todo apunta entonces en el sentido que desde los contextos sociales -regionales, y durante el último medio siglo también el nacional e internacional- surgen presiones para una masiva castellanización. Mientras ella ocurre y desde las propias condiciones sociales internas a la sociedad mapuche la reproducción de la lengua se hace más dificultosa, generándose una inflexión recesiva. Esta consiste en el abandono de la lengua en la casi totalidad de los dominios de comunicación lingüística intraétnica, y en la interrupción de su transmisión intergeneracional. Logrado esto, nos encontramos plenamente en la dinámica de retroceso presente.

NOTAS

1 Adelaar (1991: 83-138) hace una caracterización del panorama sudamericano actual. Para una discusión más general, véase Crystal, 2001, y Hagége, 2002.

2 Utilizamos la grafía del mapuzugun propuesta por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CoNADI).

3 Vergara y Gundermann, 2005; Zúñiga, 2007.

4 Existen estudios sociolingüísticos previos del mapuzugun y lenguas andinas del norte de Chile. Se llevaron a efecto con base en observaciones de campo, análisis de fuentes secundarias, estudios de caso o cuantificaciones de alcance local y regional. Un listado no exhaustivo incluye a Alvarez-Santullano y Contreras, 1995; Chiodi y Loncón, 1995 y 1999; Croese, 1983; Durán, 1988a y b; Durán y Ramos, 1986 y 1987a y b; Fernández, 1986; Fernández y Hernández, 1984; Forno, 2003; Giannelli, 2005; Gundermann y Godoy, 2005; Gundermann, González y Vergara, 2007; Hernández, 1993; Hernández y Ramos, 1979, 1983 y 1998; Lagos, 2004; Salas, 1992, 1996; Sánchez, 1993-1994; Sepúlveda, 1984. Construyen una base de conocimientos significativa para dimensionar el bilingüismo mapuche contemporáneo y su dinámica.

5 Hablamos de desplazamiento para denotar la dinámica de reemplazo del mapuzugun por el castellano en la sociedad mapuche en tanto que comunidad bilingüe, a consecuencia de un juego complejo de factores históricos y sociales tanto externos como internos.

6 Las unidades primarias de muestreo se seleccionaron con probabilidad proporcional a su tamaño, medido éste en cantidad de hogares o familias mapuches. La selección de las unidades secundarias de muestreo, los hogares, se hizo con probabilidad igual. En el área urbana, en cada manzana se seleccionó en promedio 5 hogares, y en el área rural, en cada entidad censal se seleccionó en promedio 20 hogares. Finalmente, para el test de actitudes y el de medición de competencia, fue necesario sortear al azar en cada hogar una persona de 10 años o más.

7 El trabajo estadístico del estudio de base se benefició de los conocimientos y experiencia de Ernesto Castillo, profesional que integra el observatorio Social de la Universidad Alberto Hurtado.

8 Entregamos la información indispensable por limitaciones de espacio.

9 "En cosa de tres generaciones la situación se ha invertido… (el castellano pasa): de lengua secundaria a lengua dominante y de lengua especializada a lengua general. El mapuche, de lengua general a lengua minoritaria y, según las tendencias actuales, lengua en proceso de desplazamiento que se aproxima a fases críticas de pervivencia" (Gundermann, 2005: 83).

10 Se habrá advertido que las proporciones de hablantes que arroja uno y otro estudio difieren bastante. Ello es atribuible a las distintas muestras y universos de referencia: comunidades escolares rurales con alta presencia indígena en zonas de mayor conservación relativa de la lengua; mapuches rurales y urbanos del sur de Chile y la Región Metropolitana y, en la más reciente investigación, mapuches rurales y urbanos de las cuatro regiones meridionales de residencia tradicional mapuche. Cambian también los registros de edad que se consideran para efecto de cómputos. No obstante, en la más reciente investigación, los resultados del test de competencia (medición directa) son inferiores en 8,3 puntos porcentuales de los que arroja la encuesta a hogares (medición indirecta basada en autodeclaraciones de competencia). Esto último es atribuible a los métodos e instrumentos y sólo parcialmente a las muestras. Es decir, que cuando se trabaja con declaraciones de competencia se tiende a incluir individuos que bajo un escrutinio directo (test de competencia) no logran calificar como hablantes. Algo incide la tendencia de los entrevistados por aparecer -ante entrevistadores mapuches hablantes competentes en su lengua- integrando hogares con más haberes lingüísticos que los que efectivamente poseen. Cuestión asociable también al aumento de la identificación mapuche y a cambios en la valoración de la cultura indígena. Por otra parte, el instrumento empleado para registrar comprensión y producción declarada -un instrumento que quiso ser sensible a todas las condiciones de posesión de la lengua, aun las más elementales- incluyó un cierto número de casos con conocimientos tan básicos de la lengua que con el filtro del test ya no pudieron quedar inscriptos como hablantes. Nótese que los resultados van a contracorriente de lo supuesto en el sentido de que con un instrumento de medición indirecto se esperaba encontrar subdeclaración de competencia. y, por el contrario, con este último se obtiene sobredeclaración.

11 "Tanto los datos presentados… como las consideraciones hechas… sobre la vitalidad etno-lingüística del mapudungun son alarmantes. obsérvese que no hay contradicciones: todo apunta en la dirección de una lengua minoritaria que está siendo abandonada por un número sustancial de sus hablantes" (op. cit., 22).

12 En esta región se lleva a efecto una progresión, junto con el retroceso del manejo exclusivo o principal del mapuzugun, hasta aproximadamente la década de 1960, en que el bilingüismo se extiende y generaliza. La dinámica lingüística en la Araucanía hasta esa generación sería la de un aumento de la adquisición del castellano sin pérdida en la proporción de hablantes de la lengua vernácula. Como sabemos, desde aquel entonces los vectores de transformación tomaron otra dirección. Habría entonces un punto de inflexión reciente que en el caso de las zonas williche se produjo, conjeturamos, durante la primera mitad del siglo XX, precediéndole algo equivalente a lo de la Araucanía.

13 La evolución de la realidad lingüística de los williche de las regiones de Los Ríos y Los Lagos es análoga a la Araucanía y Arauco en cuanto a la tendencia al desplazamiento de la lengua aborigen, pero sus inicios son más tempranos, se presentan heterogeneidades propias y los resultados del desplazamiento son más avanzados. Esta extensa zona meridional manifiesta hacia finales del siglo XIX una todavía importante presencia de la lengua originaria, aunque ya con un bilingüismo extendido en aquellas áreas más relacionadas a grupos de población castellano-hablantes (Chiloé y Llanquihue, en particular). A su vez, las comunas cordilleranas de la actual provincia de Valdivia poseen un capital lingüístico y, suponemos, una historia lingüística menos intensamente afectada por la sobreimposición del castellano.

14 Los inicios de la incorporación moderna del castellano en la sociedad mapuche y el papel que en ello le cupo a la escuela misional han sido tratados por Durán y Ramos (1988).

15 Debemos insistir, si de suyo no se hizo evidente, en la necesidad de contar con suficientes etnografías de las prácticas lingüísticas. Estudios de dominios lingüísticos y ámbitos de uso del mapuzugun y castellano, prácticas de code switching, procesos de enseñanza y aprendizaje de la lengua nativa, la cuestión de la lealtad cultural y lingüística, aspectos referidos al prestigio de la lengua, etc., son cada vez más necesarios para afinar el conocimientos de las dimensiones socio-lingüísticas del bilingüismo mapuche. Ello supone estudios insensivos en hogares, con periodos de observación prolongados, el uso de entrevistas focalizadas y de grupo, etc. No es suficiente, aunque representa un paso indispensable, el conocimiento de las prácticas lingüísticas al interior de una familia mapuche (Hernández y Ramos, 1983). Tampoco de ello puede derivarse una suerte de promedio del bilingüismo en su conjunto. La generalización de resultados en la investigación etnográfica es teórica (Strauss y Corbin, 1990).

16 En otro trabajo hemos presentado una discusión y detalles acerca de lo que consideramos un argumento explicativo suficiente para entender la dinámica recesiva de la lengua mapuche (Gundermann et al., 2009).

 

REFERENCIAS

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Recibido: 20.11.09. Aceptado: 15.06.10.

* Este artículo se preparó con base en la información generada por el estudio "Perfil sociolingüístico de comunidades mapuche de la VIII, IX y X Región" (CONADI - UTEM) y el Proyecto Fondecyt N° 1060973 "Comunidades translocales: grupos y redes sociales indígenas en un contexto de postcomunalidad".