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Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  n.489 Concepción  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622004048900010 

 

Atenea 489 I Sem. 2004: 123-136

ENTREVISTA

Neruda Viaja a Inglaterra o entrevista con terremoto1

Sara Vial

Periodista. Columnista de diarios La Segunda de Santiago y La Estrella de Valparaíso. Valparaíso, Chile. E-mail: pluervial@123.cl


En Valparaíso caían
alrededor de mí las casas
y desayuné en los escombros
de mi perdida biblioteca
entre un Baudelaire destruido
y un Cervantes desmantelado.

"El corazón amarillo" (1974)

Se aprestaba para viajar por primera vez a Inglaterra el año 1965. Iba a recibir su Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Oxford y
también sería distinguido en las universidades de Essex y Cambridge.

De pronto, mientras escribo apresurada en mi vieja Underwood de la no menos vieja oficina de la agencia general de La Nación en Valparaíso, la proyección de una conocida sombra me hace dar un brinco en el asiento.

–¿Quieres hacerme una entrevista exclusiva? –me pregunta sorbiendo su pipa inglesa y paseándose por la oficina como un león escapado de la jaula.

–Hay muchos periodistas que me quieren hacer esta entrevista, los galgos de El Siglo andan en persecución mía hace varios días y nada han conseguido. Son buenos periodistas, pero yo ya sé lo que me van a preguntar. En cambio, esto será bueno para ti… y también para mí.

Después (malicioso):

–No tendrá gracia si no es ahora.

Recién se sonríe y prosigue dando las órdenes consiguientes:

–¡Eso sí, querida: lo primero es lo primero!: Llamas por teléfono a tu director, que es buen amigo de mis versos, Jenaro Medina se llama, y tú le dices que ¡acabas de lograr encontrarme!, que andaba escondiéndome de los periodistas, pero que tú has usado unas artes especiales para dar con mi secreto paradero, y que ha sido tanto tu esfuerzo por dar esta primicia al diario que lo único que quieres es asegurarte que te van a publicar la nota, porque no vamos a trabajar de balde después de tanto esfuerzo de tu parte, ¿no te parece? Puedes decir que yo he consentido finalmente por una deferencia especial al diario y a su corresponsal también, pero que tengo mucho trabajo que hacer y esto es solamente al verte tan entusiasmada enviando sabuesos en procura mía.

Mientras mi cara petrificada debe haberle resultado hilarante, me agregó, riendo ya de buena gana:

–Hasta le puedes agregar por cuenta tuya que El Siglo se pondrá de muy mal humor al serle arrebatada esta primicia absoluta.

Por cierto, la respuesta del director fue instantánea. Concedido todo el espacio que necesitara. La extensión corría por mi cuenta. Cuantas carillas quisiera. Que enviara buenas fotos y abundantes. Que me lanzara a todo vapor. ¡El "golpe" estaba magnífico! Que no me tragara nada. Etc.

"La Sebastiana", Valparaíso, Chile.
Entrevista de Sara Vial a Neruda. Biblioteca de "La Sebastiana". Fotografía del periodista gráfico Guillermo Estay Meneses

 

SIN QUE LA ENTREVISTA NO MEREZCA CORRECCIONES...

Sin que signifique exactamente eso, y sin que, a estas alturas de la vida y la muerte, no sea una pericia sacarla desde el fondo del mar, como una vieja ancla llena de caracoles, vamos a imaginarnos que el tiempo no ha pasado, que todo está por suceder, que yo no salgo todavía de mi estupor, y que lo cierto es que debo publicarla tal como fue reproducida por el diario, con gran respeto al entrevistado, que tuvo oportunidad de leerla… pero también de un modo poco imaginable. De igual modo, yo debo reconocer que se me perdió la entrevista cuando tuve la idea de colocarla dentro de un libro (Neruda en Valparaíso, 1983, Ediciones Universitarias de la Universidad Católica de Valparaíso) y para poder hallarla tuve que pedírsela prestada al escritor Alfonso Calderón, que me facilitó una fotocopia.

Todo iba bien. Las fotos, inmensas, a cuarto de página.

Neruda afirmado con expresión de lontananza en el largo escritorio que había hecho construir en la hermosa terraza de "La Sebastiana", sus ojos viajeros cerca del mamapundi que parecía irse rodando él por el mundo y yo, en el lado de enfrente, copiando de memoria (no usaba grabadora) la conversación del poeta que tenía una naturalidad borgiana.

El reportaje, como ya pertenece al olvido, hay que decir que fue publicado el 28 de marzo de 1965. Y que a los pocos minutos de estarse vendiendo, yo lo leía completamente sumergida en las páginas, que empezaron a aletear cada vez más fuerte. Y fue así como en momento tan indiscreto se dejó caer el más cruento terremoto de los que no terminamos de habituarnos en Valparaíso.


Y MIENTRAS, EL POETA SE IBA VOLANDO

Como sea, el reportaje salió destacadísimo y como fuese está recuperado de los escombros, en tanto el poeta se marchaba volando. Después, por carta, se encargaría de preguntar el estado de cada uno.

Dije yo al empezar a escribir en aquella ocasión tan peregrina, que Pablo Neruda era un hombre que creía ante todo en las palabras de su Memorial: "Nadie pasó cerca de mí sin compartirme". Igual la lejanía.

Es un país que no conoce, pero al que se siente ligado por sus jóvenes años en Rangoon, colonia inglesa, también desde su amor por su colección de pipas inglesas, por los bellos grabados ingleses que pone a cabalgar en sus casas y los viejos muebles que aprecia como fino coleccionador.

Las más conspicuas universidades se disputarán el honor de recibirlo. A ellas arribará nuestro poeta con su canto de océano, traductor de Shakespeare. Está invitado a Rumania, a Hungría, a Francia y a Moscú, donde vuelve después de tres años a integrar el jurado del Premio Lenin de la Paz, del que es miembro. Personalidades de unos quince países forman un jurado internacional entre los que se encuentra el vicepresidente de China, el poeta Aragón, el escritor Ilya Ehrenburg. El Presidente es el único ruso, además de Ehrenburg. El galardón lo obtuvieron antes, entre otros, Picasso, Nehru, Federico Curie, Lázaro Cárdenas y el propio Neruda.

LA CASA EN LA ALTURA O EL RELOJ DE SOL Y NIEBLA

Subimos a la casa flotante del entrevistado, a la proa de navío que posee en un puerto que también es "inglés", nos dice sonriendo. Esa misma tarde se marchaba a Isla Negra, desde "La Sebastiana", y desde allí, a la ausencia por un año, o más. Tras las altas ventanas, mientras subíamos por la estrecha escalerilla de barco, crece una niebla espesa que cubre en el instante la vieja fisonomía británica del puerto. Entonces no lo dije... ¿pero seguirá tan británico Valparaíso?

La casa es como un faro enclavado en lo alto de los cerros, al centro de esa niebla matinal o vaguada que mece la altura que vamos subiendo.

Hay veleros que asoman en los muros viajando con sus velas hacia el pasado. Todo parece en fuga, como su propio dueño en esta casa que se contornea en el aire como una cinta multicolor. Van ondulando en el aire ventanales y lámparas de barco, mapamundis que miran hacia abajo, faroles, linternas, máscaras africanas y pascuenses y pequeñas y misteriosas puertas inesperadas. Las increíbles cosas que perduran rescatadas del mar de las subastas. Al fin llegamos arriba. Un caballo gigante, de cartón piedra, traído de una talabartería de Temuco. Mejor dicho, izado, pues no cupo por ninguna puerta y hubo que levantarlo por los aires con un tecle, hasta depositarlo en la terraza. Luego, ahí mismo donde lo había depositado el viento, el poeta iba a construir la hermosísima biblioteca, adornada con un gramófono, con grabados ecuestres, artesanías y juguetes de vidrio, puesto que su airoso caballo menos aún podía seguir bajando por las escaleras para llegar al living de "La Sebastiana", donde jugueteaba un caballito de carrusel francés. Todo es así. Llaves en forma de delfines para el agua. Literas de camarote junto al pequeño barcito, que aún no tiene pero tendrá, una especie de puerta color rosa, trenzada, por la que se verá con mayor claridad que si fuera otra puerta.

El, en tanto, ha ido a hacerse un electrocardiograma y lo exhibe con satisfacción. Al parecer, lo lee muy bien.

Nos sentamos en la mesa de pino, sin poder abarcarlo todo en tan breve tiempo, y Neruda dice:

–¿Sabes una cosa? Si yo fuera creyente, diría que Valparaíso es la mejor obra de Dios. Y que aunque pobretón, no podría hacerse de otra manera.

Sonríe.

–La ciudad antípoda de Valparaíso en el mundo es Viña del Mar. El reloj de flores de Viña es el retrato de la mentalidad de Viña. Mientras que la naturaleza y el hombre hicieron de Valparaíso un verdadero reloj de sol o de niebla (sic).


EL GRAN MUSEO DEL PACIFICO DEBE ESTAR AQUI

–Le faltan, claro, cosas. Además de mejores casas y agua potable, lo que le falta es el Gran Museo del Océano Pacífico. Es triste que mientras los moais de Isla de Pascua son llevados a museos de Europa, no esté alguno de ellos en un parque público de Valparaíso. Anduve una vez buscando con un regidor un local para un museo imaginario y hallamos un gran edificio antiguo, en el Parque Italia. Estaba ocupado por la Armada, a quien se lo traspasó la Municipalidad. Pero la Armada, en un gesto de amor, podría devolverlo a la ciudad. Remozándolo podría ser una hermosa casa. Allí estarían representadas todas las culturas de la costa del Pacífico e islas del océano, entre ellas la nuestra. Todo lo que se refiera a la historia de Valparaíso, cuadros, modelos de barcos. Hay coleccionistas que con mucho agrado cederían objetos que de otro modo pueden perderse. Entre esos donantes estaría yo. En el Banco Edwards hay unos cuadros muy hermosos del ingles Wood. Pero el museo tendría que estar en Valparaíso. No en Viña. Allá todo huele a casino.

Ríe de nuevo, con esas arruguitas traviesas en los ojos...


MI VERDADERA PROFESION ES CONSTRUCTOR

Al preguntarle cómo llegó a Valparaíso, a "La Sebastiana" (como si yo no lo supiera mejor que nadie), se sienta en su sillón de cuero negro, que llama "La Nube" y pone los pies sobre la montura de camello que lo complementa.

–No te hagas la lesa, querida. Fue por esa carta de quince páginas que me mandaste a Santiago, ¿recuerdas? Una carta tan viva que me animó a venir a conocer la casa. Coincidió con mi grave cansancio de Santiago, que ya experimentaba hacía un tiempo. Se ha vuelto demasiado populoso, por su capacidad, tornando la vida imposible para los habitantes. Esta casa, según me lo contaste, la construyó en su obra gruesa un español enamorado de Valparaíso. La terraza fue planeada como cancha de helicópteros y había destinado un piso para hacer una inmensa pajarera. Pero murió sin terminar la casa y quedó la obra abandonada por más de doce años. ¿O no es así como me lo contaste?

–Sí, ¡pero yo lo estoy entrevistando...!

–Todos nos enloquecimos. Era lo que yo soñaba… Y déjame continuar. Tú alteras las cosas por modestia. Bueno, la casa quedó a medio cielo, sin maderas, sin vidrios, sin puertas, sin ventanas, pero en mis manos terminó de nacer y formarse. Mi verdadera profesión es constructor. No hay nada más hermoso que algo que va naciendo, haciéndose delante de nosotros. Hay el rigor de los materiales que impiden el capricho excesivo y la lucha contra esos materiales, para darles humanidad.

Y con paciencia, con tiempo, fue trazando las puertas que disenó, los azules faroles de la entrada, la escalera de caracol que encontró en un remate de Valparaíso.


EL CABALLO TORNASOLADO DE TEMUCO

De pie en una esquina de la biblioteca está el hermoso caballo de cartón piedra, de tamaño natural, como si esperara las fotografías.

–Yo era niño en Temuco. El caballo pertenecía a una talabartería del pueblo y yo lo veía cada mañana, cuando iba a la escuela; le tocaba la nariz y se la sobábamos. Ya la tenía desteñida. Con el tiempo volví al pueblo y quise comprarlo, hace poco tiempo. Era demasiado alto el valor que puso el dueño. Volvió a pasar el tiempo y se quemó la talabartería. Sólo salvó el caballo con la cola chamuscada por las llamas, pero ileso. De allí fue a parar a la subasta. Yo les pedí a Camilo Mori y Maruja que se mantuvieran alertas. Ellos lo remataron en nombre mío y aquí está, muy orgulloso desde entonces. Julio Escámez pintó su bello cuerpo de color celeste y dorado fuego, esto último en homenaje al fuego del cual se salvó. Como quedó sin cola, mis amigos trajeron montones de colas de todos colores, negras, castañas, colorinas, café. Colas verdaderas. Ahora, elegantemente enjaezado, con montura, gallardos estribos de madera, riendas, el caballo nos mira contento, firme y simultáneo en sus cuatro patas, esperando al fotógrafo que lo retrate por primera vez.


EN SACOS PAPEROS RECIBI MIS LIBROS INGLESES

Neruda muestra su complacencia.

–Será una de las grandes satisfacciones de mi vida. Al revés de lo que se cree, debo mucho a Inglaterra en el sentido cultural. Es uno de los pocos países del mundo que no he visitado. Como la gente tiene cultura francesa y mucho debemos a Francia, no se piensa en esto. Pero yo a los 22 años me fui a la India, esa colonia con fuerte influencia inglesa. Allá leí a T.S. Elliot, a D.H. Lawrence, a muchos autores. Yo tenía allí un amigo, pues viví muy solo. Mi amigo inglés se llamaba Leonel Wendt y me mandaba sacos paperos en bicicleta, llenos de libros ingleses. Este amigo era un gran pianista. Y lo más curioso, tocaba al piano las tonadas de Humberto Allende. Todo esto pasaba en 1929. Es por eso que desde lejos me viene esta relación con Inglaterra, con sus libros. Conozco las calles, el idioma inglés, las tabernas inglesas, leídas en Stevenson y en Dickens, y además conservé para siempre la costumbre de leer en inglés. Casi todo lo que leo es inglés, incluyendo las novelas policiales, a Agatha Christie, Conan Doyle. Para mí es bastante.

Hace una pausa para encender la pipa.

–Al mismo tiempo y de una manera misteriosa, mi poesía tiene lectores en Inglaterra. Mis poemas han sido transmitidos por la BBC de Londres. Por eso me invitan ahora de las universidades para mi gran sorpresa y honor.

Sonríe entrecerrando los ojos con su modo característico.

–Me siento como un huaso que llega a una gran ciudad. Pero trataré de hacerlo lo mejor posible. Estaré allí dos meses.

Interior biblioteca de "La Sebastiana".Fotog. de Guillermo Estay Meneses.

Caballo de la talabartería de Temuco en "La Sebastiana". Fotog. de Guillermo Estay Meneses

Neruda y Sara Vial. Fotog. de Guillermo Estay Meneses.



PRIMERA EDICION EN ESPAÑA DESDE LA GUERRA CIVIL

Numerosas obras suyas se editarán este año coincidiendo con su aparición en diversos países. En España, por primera vez después de la guerra civil, que él reflejó dolorosamente en su poesía, serán editados este año sus Cien sonetos de amor, en Madrid, con fotografías de Sergio Larraín. Y bajo el sello de la Editorial Lumen. En París, Gallimard ofrecerá una edición francesa de Residencia en la tierra y de los Cien sonetos de amor. En Rusia acaban de editarse, a su vez, estos poemas en una antología en que aparecen fragmentos de Estravagario y otras obras traducidas por Margarita Aligier.

En Chile aparecerá este año un nuevo libro: Arte de pájaros, hermosa edición sobre los pájaros, que auspicia el Museo de Arte Contemporáneo y que ilustran 16 grabadores a todo color. Una edición similar aparecerá en Buenos Aires por Losada, con ilustraciones de Julio Escámez y Héctor Herrera, también en colores. Neruda ama extraordinariamente a los pájaros. Conoce los nombres de todos los pájaros de Chile. Posee discos de una belleza salvaje, que duran horas haciendo oír el canto de los pájaros amazónicos. Sus eléctricos gritos en la selva, frescos y misteriosos como la propia naturaleza, nos hacen pensar que de ese sonido elemental brota todo cuanto existe.


POESIA EN GALPON DE ESQUILA DE LA PATAGONIA

Neruda confía en la capacidad del hombre de nuestro pueblo para sentir la poesía.

–Mi contacto con la masa popular me hace pensar, sobre la poesía, que uno de los pueblos más receptivos es el pueblo chileno. Yo he leído mis versos en sitios que hubieran espantado a poetas del pasado. En un galpón de esquila de la Patagonia, por ejemplo. Leyendo a los esquiladores, interrumpiendo su faena. Y he hallado esa sensibilidad que no se haya a veces en los ateneos. En pocos países del mundo un poeta es escuchado con tanta atención y dignidad como en nuestro pequeño país.

Parece un poco fatigado. Hace una pausa, pero prosigue:

–No olvidemos que Chile fue descubierto por un poeta, el único poeta y caballero. Lo demás son historias. Ercilla y el Padre Las Casas representaron el Renacimiento, altas ideas de la más alta cultura de la época, en que no eran transmitidas por los ejércitos. El único poema épico español fue La Araucana.

El tiempo ha avanzado. Son las cuatro y media de la tarde.


ME EXIGEN TENGA LA ALTURA DE LA MUNICIPALIDAD DE EL QUISCO

Pero ha sufrido un rudísimo golpe. Antes de irse de Chile. Un golpe irónico, del que no oculta la amargura.

–Yo fundé Isla Negra con el doctor Raúl Bulnes y el capitán de navío Eladio Sobrino. Cuando llegamos no había ricos, ni servicios higiénicos, ni electricidad, ni árboles. Yo los planté, junto con ellos. Y después de treinta años de amar la isla, de mis libros escritos sobre ella, del que escribió Carlos Rozas Larraín sobre Isla Negra, de dar su nombre a mi Memorial (de lsla Negra), de convertirla en mi propio sello literario, la Municipalidad me escribe una carta. No me pide mucho.

Quiere verme a la altura de sus reglamentos. Pero si yo tuviera la estatura de la Municipalidad de El Quisco, no podría darle sombra a nadie. Ya una vez, cuando volví de Europa, encontré mis árboles arrasados por la orden municipal. Ahora quieren hacerlo de nuevo. Dicen que estoy fuera del Reglamento de Arborización. Y, entre tanto, dinamitan las rocas de la isla, las están dinamitando semana a semana. Tengo cartas de lectores que me dicen que ya no reconocen mi paisaje. Yo dediqué a esas rocas un libro, entero, Piedras de Chile, con fotografías de Antonio Quintana. Allí están las milenarias piedras salvadas de la dinamita, la Estatua ciega, el Toro, el Marinero muerto, el Teatro de los dioses. Las piedras, las portentosas presencias que han conversado conmigo con un lenguaje ronco y mojado, mezcla de gritos marinos y de advertencias primordiales, como dice al comienzo mi libro Piedras de Chile.


LA CARTA

Y al que dijo: "mi amor fue maderero y todo lo que toco lo convierto en bosque....", hoy le ha escrito esta carta la Municipalidad de El Quisco:

Señor Don
Pablo Neruda
Avda. Isla Negra s/n
Presente,

Cúmpleme comunicar a Ud. debido a reclamos formulados por vecinos a su propiedad relacionados con la altura de los árboles que posee y como están fuera de arborización según Art. Nº 12, que dice: No se podrá plantar árboles o arbustos mayores de 2.20 metros de altura, a menos de 1.50 de los medianeros, y sólo se aceptará un árbol mayor de esa altura por cada 50 m2 de terreno. Por tanto este Departamento de Obras solicita a Ud. proceder a la corta o desmocharlos en su totalidad, para evitar nuevos reclamos y dar finiquito a esta anomalía, cumpliendo así con la Ordenanza local de Construcciones y Urbanización.

Saluda atte. a Ud.

Raul E. Lagos Cisternas.
Inspector de Obras Municipales

   

Cuando hice ademán de devolverle la carta, la rechazó con desesperado gesto:

–¡No me la devuelvas! No quiero volver a leerla en mi vida.

Pero agrega todavía:

–Tú ves la casa de Axel Munthe en Capri. Se conserva, se preserva como era. Y tal como fue él, enamorado del paisaje. ¿Cómo contestar esta misiva? Decirles que avancen y luego destruyan todos mis árboles y que derriben mi casa y como ya están terminando con las rocas, con lo único que no se atreverán es con el mar, y al no poderlo exterminar, tendrán que dejarlo fuera de sus reglamentos. Pues con el mar sí que la Municipalidad no se la puede.

Al decir esta última frase, recién sonríe. Ha estado demasiado tenso. Son las cinco de la tarde, debe partir a Isla Negra.

–Si quieres álgo más, mándame preguntas a la Isla.

¿Por qué no escribió más prosa?

–Porque no sé escribir en prosa.

¿Qué piensa del escritor que se convierte en periodista?

–Son dos oficios que se parecen y se diferencian con profundidad.

¿Le gustaría escribir teatro?

–No.

¿Qué cualidades humanas son esenciales para usted ?

–Nunca la inteligencia, siempre la bondad.

¿Dónde se lanzó la edición más alta de sus Veinte poemas?

No sé. Siguen siendo los Veinte poemas los más editados.

¿Se han gastado ellos o siguen viviendo?

–Viven.

¿Qué aconseja a los poetas que sufren su influencia?

–En arte hay que matar al padre, me decía Picasso.

Si no hubiera nacido en Chile, en el sur, ¿de qué forma habría nacido?

–Si no hubiera nacido en Chile me hubiera negado a nacer.

¿Qué es la poesía ?

–Susurro, trueno, canto.

De los poetas que han muerto y que recuerda con mayor cariño....

–Federico García Lorca, Miguel Hernández, Rojas Giménez, Paul Eluard, Nazim Hikmet.

¿La importancia de la mujer en su vida?

–¡Ahí están mis libros!

¿Las formas clásicas en poesía?

–Sin las formas clásicas no hay estructura. El cambiarlas es buscar nuevas dimensiones.

¿Está la poesía más lejos del hombre? ¿Subsistirá en una era interplanetaria?

–La poesía fue el primer Sputnick entre los planetas. Y continuará como gran medio de comunicación.

¿Tiene miedo a la muerte?

–La muerte no existe.

¿Qué agregaría a sus Memorias de O Cruzeiro?

–Ya lo sabrás, Sarita, cuando las escriba.

¿Qué más sabremos del poeta? ¿Regresará tal vez de Europa para el Año Nuevo, con un Nobel que por fin se trajo? Y sus árboles, en Isla Negra, ¿continuarán creciendo fuera de reglamento y le esperarán altos, como sus versos, o desmochados por la arborización municipal?

 

NOTAS

1La presente entrevista fue realizada por su autora para el diario La Nación el 28 de marzo de 1965. Fue reproducida en Neruda en Valparaíso, Ed. Universitarias de Valparaíso, 1983.