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Ius et Praxis

versión On-line ISSN 0718-0012

Ius et Praxis vol.17 no.2 Talca  2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-00122011000200001 

Revista Ius et Praxis, Año 17, N° 2 2011, pp. XI ; XIV

 

Presentación

 


Los ultimos meses han sido dificiles para las universidades públicas, entre ellas, nuestra Universidad de Talca. En efecto, el surgimiento de un movimiento estudiantil especialmente critico de la situación universitaria actual junto con haber puesto en evidencia los serios problemas que aquejan al sistema, con sus extendidas "tomas" ha puesto en riesgo a varias de las universidades públicas al punto de estar algunas de ellas con grandes dificultades ya no para seguir compitiendo sino que incluso para sobrevivir en los casos más extremos. Se instala así; la paradoja que un movimiento estudiantil que quiere asegurar, proteger y fortalecer la educación pública de calidad puede terminar matando o hiriendo gravemente a no pocas universidades del sistema pú blico.

En el planteamiento de las reivindicaciones de los estudiantes, y no sólo de ellos, las que se recogen bajo el a estas alturas ya internacionalmente famoso "eslogan" de "Educación pública, de calidad y sin fines de lucro", se comprende a nuestro juicio una legitima y necesaria preocupación por un sistema universitario que en el fortalecimiento progresivo de su liberalización ha terminado por desvirtuar lo que debe entenderse por "Universidad". Se ha llegado a un punto en que la reactividad del Estado en materia de Educación pública desgraciadamente ha superado todo límite razonable y prudente. Ahora bien, no se trata de suscribir una visión estatista de la sociedad, sino simplemente de exigir que el Estado se haga cargo de verdad y con prioridad de un tema que no puede quedar entregado al libre juego de las reglas propias del mercado.

Tenemos un Estado que, desde hace varios año con la complicidad y pasividad de varios gobiernos de distinto color politico, no se ha ocupado ni preocupado por la situación de las instituciones públicas de educación. Esto apareja consecuencias, y estas son graves. En la formula actual, para graficarlo crudamente de entrada, pareciera que más importan las tecnicas de marketing, que los proyectos de verdaderas universidades (léase con mayuacutesculas y subrayado), las que sin tener la misma (ni cercana) posibilidad de invertir recursos en publicidad se ven perjudicadas por una competencia que, a estas alturas, es -por decir lo menos- desleal en el terreno de la captación de estudiantes.

Pues bien, una de las manifestaciones que demuestran la crisis del sistema es que algunas autodenominadas universidades (léase con minuscula y sin subrayado) operan sin problema alguno a partir del lucimiento estetico de alguno de sus edificios (a veces ni siquiera), a pesar de preocuparse minimamente por tener buenos académicos, buenas bibliotecas y buenos laboratorios. La razón de la escasa preocupación por estos factores que desde nuestra perspectiva parecen elementales -por ser de la esencia de toda verdadera universidad- no puede ser otra que la deficitaria importancia que allí se asigna a la investigación seria y de calidad. No se entienda lo que acá planteamos como una observación teñida de maniqueísmo en donde solo lo público es lo bueno y lo privado es siempre lo malo. De hecho, existen en Chile muy buenas universidades privadas (tradicionales y no) que, bajo criterios de seriedad y excelencia, se deben excluir de la critica anterior.

Pero lo cierto es que la contienda es desigual y está pasando la cuenta. En esta realidad y con la actual reactividad estatal (que parece no dar un giro) a la hora de fortalecer sus propias universidades es muy difícil competir, sin generar tensiones con la calidad y la idea misma de (verdadera) universidad compleja que abrazamos. ¿Acaso esto es lo que se quiere para nuestras universidades? Lamentablemente el resultado de esta crisis ya se muestra: nunca antes las Universidades privadas habían estado más fortalecidas.

El esquema de la supervivencia de la universidad pública, de calidad y sin fines de lucro, como lo es el caso de la Universidad de Talca, siempre ha sido laborioso, pero gracias a una gestión académica ejemplar ha sabido instalarse en un puesto de privilegio en el sistema universitario. Así se reconoce por todos. Sin embargo, la situación vigente de reactividad estatal y un movimiento estudiantil que no ha sabido proteger de manera prudente sus propias universidades ha venido a añadir unas dificultades hasta ahora no previstas, las que obligarán a la comunidad de nuestra Universidad a redoblar esfuerzos para poder continuar siendo la mejor universidad pública de regiones, con un sistema de formación profesional pionero, y una reconocida apuesta por la investigación y la extension de calidad.

Es necesario entonces que el Estado asuma la tutela privilegiada de sus propias Universidades, que en el esquema actual comenzarán a tener problemas de desarrollo, poniendo en serio peligro todo lo que se ha avanzado hasta ahora, especialmente en sus instituciones de mayor reconocimiento tanto nacional como internacional. Urge que el Estado chileno abandone su reactividad en materia de educación pública y apueste decididamente por ella. Y desde luego, las universidades que no alcanzan el estándar de calidad que permite estar frente a una verdadera universidad no deben ser objeto de esta tutela urgente y privilegiada, bajo ninguna excusa.

Con todo, a pesar de este escenario desfavorable, y aqui ponemos la nota de esperanza, nuestra Universidad pone a disposición de nuestros lectores el vol. II de Ius et Praxis correspondiente al presente año, más convencidos que nunca de la trascendencia de la investigación y su difusión en la construcción y desarrollo de la verdadera universidad, que es la universidad a la cual nos sentimos convocados para desplegar nuestras mejores energías.

Espero que nuestros lectores sepan valorar este volumen en forma especial, que coincidiendo con el 20 aniversario de nuestra Facultad, lo ofrecemos a la comunidad jurídica como una modesta demostración de nuestro firme compromiso con los valores propios de la universidad tal y cual la entendemos.