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Ciencia y enfermería

versión On-line ISSN 0717-9553

Cienc. enferm. v.14 n.2 Concepción dic. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-95532008000200004 

CIENCIA y ENFERMERÍA XIV (2): 21-30, 2008

ARTÍCULOS

AGRESIÓN Y VIOLENCIA EN LA ESCUELA COMO FACTOR DE RIESGO DEL APRENDIZAJE ESCOLAR*

AGGRESSION AND VIOLENCE IN SCHOOL AS A RISK FACTOR OF SCHOOL EDUCATION

 

PATRICIA CID H.**,ALEJANDRO DÍAZ M***.,MARIA VICTORIA PÉREZ.****,MATILDE TORRUELLA P*****, Y MILADY VALDERRAMA A.******

** Enfermera. Magíster en Enfermería. Departamento de Enfermería. Facultad de Medicina. Universidad de Concepción. Chile. patcid@udec.cl

*** Psicólogo. Doctor en Psicología. Departamento de Psicología. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Concepción. Chile. adiazm@udec.cl

****Psicóloga. Doctora en Psicología. Departamento de Psicología. Facultad Psicología. Universidad de Concepción. Chile. marperz@udec.cl

***** Enfermera. Magíster en Educación. Departamento de Enfermería. Facultad de Medicina. Universidad de Concepción. Chile. mtorruel@udec.cl

****** Enfermera. Magíster en Enfermería. Departamento de Enfermería. Facultad de Medicina. Universidad de Concepción. Chile. mvalderrama@udec.cl


RESUMEN

Un problema actual y creciente de salud en la comunidad escolar es la agresión y violencia observada entre los estudiantes, siendo de tal intensidad que ha provocado incidentes negativos en niños y adolescentes, como dificultad en el aprendizaje y abandono escolar, observándose esta problemática transversalmente en diversos contextos culturales y sociales. Esta revisión bibliográfica tiene como objetivo apreciar como se da la agresión y violencia entre los escolares, los factores que están involucrados en estos eventos, así como también identificar algunas intervenciones que se han llevado a cabo para prevenir y tratar estas conductas, y los resultados obtenidos. Dentro de los factores que se relacionan con la agresión escolar están los de tipo individual, familiar, escolar y del ambiente. Las intervenciones realizadas han tenido como foco a los padres, profesores y/o alumnos(as), obteniéndose resultados positivos en aquellas con enfoque integral.

Palabras Claves: Agresión, violencia, riesgo escolar, intervención, enfermería.


ABSTRACT

A current problem and increasing health in the school community is the observed aggression and violence among students, being of such intensity that has led to adverse incidents in children and adolescents, such a difficulty in learning and school dropout, having this problem across various cultural and social contexts. This bibliograpbical revisión has the objective to appreciate how the aggression and violence occurs among students,the factors that are involved in these events, as well as to indentify some interventios that have been carried out to prevent and treat these conducís and results. Within the factors that are related with the school aggression are: those of individual type, familiar, school activities and school atmosphere. The interventions made the parents responsibles, teachers and students in general, the results of these objectives has been positive.

Key words: Aggression, violence, scholar risk, interventions, nursing.


 

INTRODUCCIÓN

Un problema actual y creciente de salud en la comunidad escolar es la agresión y violencia observada entre los estudiantes, siendo de tal intensidad que ha provocado incidentes negativos en niños y adolescentes, como dificultad en el aprendizaje y abandono escolar, observándose esta problemática transversalmente en diversos contextos culturales y sociales.

La presente revisión bibliográfica nace como inquietud frente a las respuestas emitidas por los niños, que cursaban su primer año básico de educación formal, a una entrevista estructurada que formó parte de una investigación longitudinal cuyo propósito era identificarlos mecanismos o factores de riesgo y protectores asociados a los procesos de abandono y permanencia en el sistema educacional. Se preguntó a los niños que les gustaba y que no les gustaba de sus profesores, de sus compañeros y de su escuela. En ambos tipos de preguntas las respuestas fueron muy similares repitiéndose con frecuencialas siguientes frases: "me pegan", "me aislan", "se burlan".

Diferentes estudios informan que los episodios de agresión y/o violencia en las escuelas producen en los niños daños físicos y emocionales, estrés, desmotivación, ausentismo, e incluso efectos negativos en el rendimiento escolar por estrés postraumático en los afectados (Gumpel & Meadan 2000; Verlinde, Hersen &Thomas 2000; Henao, 2005; Smifh &Thomas,2000).

Las conductas agresivas o violentas que perciben los niños de parte de sus compañeros pueden pasar desapercibidas por el personal de la escuela, como también por algunos padres que consideran estos comportamientos típicos de la edad y que los ayudan a crecer (Rodríguez, Seoane & Pedreira, 2006). Otra situación que dificulta la valoración del problema es el pacto de silencio entre agresores y agredido (Gumpel & Meadan 2000; Cerezo, 2006).

De acuerdo al estudio de violencia en establecimientos educacionales en Chile, la agresión y violencia en los ambientes de estudio constituyen un problema que requiere una pronta intervención. De este estudio, un 45% de los estudiantes señaló haber sido agredido y, a su vez, el 38% declaró ser agresor. La mayoría de los estudiantes de 10 a 13 años percibió agresión psicológica, como ser ignorados, recibir insultos o garabatos, burlas, descalificaciones, gritos y rumores mal intencionados en los espacios de recreos y de deportes (Ministerio de Educación [MINE-DUC],2006).

Las conductas de agresión y violencia alteran el ambiente escolar repercutiendo negativamente en el aprendizaje. Un buen clima escolar que favorece el aprendizaje estaría definido por tres factores: no violencia, ausencia de perturbaciones para estudiar y amistad (Ascorra, Arias & Graff, 2003).

Esta revisión bibliográfica tiene como objetivo apreciar como se da la agresión y violencia entre los escolares, los factores que están involucrados en estos eventos, así como también identificar algunas intervenciones que se han llevado a cabo para prevenir y tratar estas conductas, y sus resultados.

¿Que se entiende por conflicto, agresión, agresividad y violencia?

"Los conflictos son situaciones en que dos o más personas entran en oposición o desacuerdo de intereses y/o posiciones incompatibles donde las emociones y sentimientos juegan un rol importante.. "(Unidad de Apoyo a la Transversalidad, 2006, p. 12). La agresión y la violencia son conflictos, "la agresión es una respuesta hostil frente a un conflicto latente, patente o crónico", y la violencia se asocia a un conflicto "en el que no se sabe cómo regresar a una situación de orden y respeto de las normas sociales" (Unidad de Apoyo a la Transversalidad, 2006, p. 14).

Maturana refiere que las emociones influyen en que una acción sea de agresión o de una caricia, desde esa perspectiva conceptua-liza la agresión como la emoción a través de la cual el otro es negado directa o indirectamente como un legítimo otro en coexistencia con uno (In: Comité Paulista para a década da cultura da Paz, 2003).

Para Oteros (2006) la conducta agresiva es socialmente inaceptable ya que puede llevar a dañar física o psicológica a otra persona, la agresividad en la etapa escolar puede aplicarse a acciones agresivas (conductas), a estados de ánimo (sentimientos subjetivos), a impulsos, pensamientos e intenciones agresivas, y a las condiciones en que es probable que se adopten conductas agresivas (estimulación ambiental).

Pintus (2005) conceptualiza la violencia escolar como una manifestación que se da en el espacio de las relaciones humanas en el contexto de las instituciones educativas. Las consecuencias vivenciales de esta violencia son negativas, como sentirse lastimado, dañado, despreciado, menospreciado, disminuido, y/o

Características personales del niño

Los niños aproximadamente hasta los siete años de edad obedecen a los adultos sin cuestionar las reglas impuestas, de tal manera que consideran que un acto es correcto o incorrecto y que un acto incorrecto merece castigo. Después de los 11 años desarrollan la capacidad para razonar moraímente, las reglas maltratado.

Algunos autores identifican que los factores que inciden en que un niño sea agresivo o violento, o esté en riesgo de desarrollar estas conductas, son diversos (Henao, 2005; Verlinde et al., 2000). Así agrupan los factores de riesgo en tres ámbitos: personales, de su familia y del ambiente escolar.

Sin embargo, Verlinde et al. (2000), al realizar una revisión de la literatura sobre causas y correlaciones de la violencia entre los niños, reconocen además de los aspectos individuales, familiares, escuela/pares, el aspecto societario/ambiental y esquematizan muy bien los factores de riesgo para la violencia escolar (Tabla 1). Estos autores tienen presente en su estudio, lo expuesto por Pepler y Slaby (1994), que la agresión entre las niñas se desarrolla y se expresa en forma diferente (In: Verlinde et al., 2000) son modificables y evalúan situaciones específicas para su aplicación (Papalia, Wendkos &Duskin, 2005a).


Los adultos han confundido las interacciones agresivas entre los niños con juegos propios de su edad, como se mencionó anteriormente, lo que ha llevado a una distorsión de la realidad (Papalia, Wendkos & Duskin, 2005b). Es importante diferenciarlas conductas agresivas del juego, de la agresión y violencia propiamente tal, para poder identificar la dimensión de este problema y tomar medidas para su tratamiento y prevención (Gumpel & Meadan, 2000).

En otros estudios se ha observado que los niños que se caracterizan por ser irritables, con bajo autocontrol, muy activos y con problemas de atención e impulsividad presentan más probabilidades de mostrar problemas de conducta y conducta antisocial que los niños que no presentan tales características (Ayala, Pedroza, Morales, Chaparro y Barragán, 2002). En el mismo sentido De la Barra, Toledo y Rodríguez (2003) encontraron que los escolares catalogados por los profesores como agresivos/desobedientes en su primer año escolar persistieron con este tipo de conductas seis años después.

Ambiente familiar

Para algunos investigadores los problemas de conducta y rendimiento escolar del niño evidencian los conflictos de sus padres (Ruiz & Gallardo, 2002; Jadue, 2002). La modernización ha impactado en la estructura y función de las familias chilenas, afectando la socialización de los hijos y su educación (Jadue, 2003).

Jadue (2003) indica que los cambios en la familia, cómo familias con un solo padre o familias disfuncionales, constituyen un riesgo inminente que se suma a otros factores dañinos que pueden afectar la educación chilena. El efecto de ello se observa en un menor rendimiento escolar, en el abandono del sistema educativo, en las manifestaciones conductuales desadaptativas y en las expresiones emocionales negativas de los niños.

Ruiz y Gallardo (2002) observaron en su estudio que los hijos/as de familias negligentes manifestaban poca adaptación general en el aspecto psicológico, inferior rendimiento escolar y mayor distracción en el aula. También se señala que un niño o niña con abandono familiar le será más difícil manejar los traumas en la etapa adulta (Marty & Carvajal, 2005).

Familias disfuncionales incompletas, con manifestaciones de agresividad, mala integración social y familiar, rechazo e irresponsabilidad en el cuidado y atención de sus hijos y con presencia de alcoholismo, fueron características de las familias de niños de 9 a 11 años diagnosticados con conductas agresivas (Noroño, Cruz, Cadalso & Fernández, 2002).

En cuanto a los hijos/as pertenecientes a familias que presentan violencia intrafamiliar, un estudio realizado en Nicaragua muestra que un 63% de los hijos de familias con este problema repiten años escolares o abandonan la escuela en promedio a los nueve años de edad, y son tres veces más propensos a asistir a consultas médicas (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 1998).

Se han observado efectos perdurables en el desarrollo de los niños y niñas que viven en hogares violentos. Ellos y ellas pueden presentar en el futuro, pocas habilidades sociales y conductas agresivas, de tal manera que los niños que han sufrido violencia durante su infancia, serán adultos agresores (Fondo de las Naciones Unidas [UÑICEF], 2006). Aprehendiendo esta conducta y repitiéndola, dañando con ello a sus seres queridos, y a los más vulnerables dentro de la familia: sus hijos e hijas.

Desde el punto de vista de los factores protectores de la familia asociados a una menor agresión del niño es importante destacar la organización familiar, la orientación a alcanzar metas, la tendencia a la religiosidad, y la cohesión familiar (Ayala et al., 2002).

Ambiente escolar

Los niños en un estudio realizado en escolares de segundo básico declararon que les gustaba ir a la escuela para aprender, pero les disgustaba el desorden y la violencia de sus compañeros (Valderrama et al., 2007).

Maturana y Dávila (2006) expresan que la educación es fundamental "pero no en términos de aprendizaje de materias, sino en términos de convivencia". Para Maturana (2001) es primordial enseñar a un niño/a a respetarse y aceptarse, sólo así aprenderá a respetar y aceptar a sus compañeros y vivir en armonía con su entorno. Los niños tienen que aprender a ser, aprender a hacer, aprender a aprender y aprender a convivir. En la escuela el niño aprende sobre la vida y aprende a convivir, siempre que este ambiente sea propicio para desarrollar estas capacidades.

Las interacciones sociales con sus profesores y compañeros son de suma importancia para el desarrollo académico y social del niño, las opiniones que recibe de ellos le condicionan positiva o negativamente sobre su valía personal, lo que repercutirá posteriormente en su motivación y rendimiento académico (García &Doménech, 1997).

Freiré (1997) señalaba que "si se respeta la naturaleza del ser humano, la enseñanza de los contenidos no puede darse alejada de la formación moral de los educandos" (p. 34). Este autor considera que si los profesores van guiando a los niños en la construcción de su conocimiento formarán seres humanos libres, justos y equitativos, para desenvolverse en la sociedad. Del mismo modo, si los profesores fomentan las buenas relaciones interpersonales, el trabajo en equipo, la amistad, entre otras, contribuyen al desarrollo de la empatia, de prácticas de aprendizaje cooperativo, incremento de la motivación escolar y la participación de los educandos en el proceso educativo (Guil & Mestre, 2004).

Verlinde et al. (2000) observaron que los niños que tuvieron profesores que mantenían el orden en la sala de clases y proporcionaban claras guías para una conducta aceptable, mostraron menos agresión en los cursos superiores. En cambio, los que tuvieron un profesor débil y un ambiente caótico presentaron mas agresión en sus otros años de estudios y tendieron a formar o reunirse más con grupos antisociales.

En el estudio de Francia (2003) los niños indisciplinados manifestaron maltrato físico y psicológico por parte de sus educadores, ellos presentaron factores de riesgo como desatención, carencia afectiva, violencia familiar, entre otros; lo que hacía que los niños fueran de difícil manejo, e irremediablemente maltratados por sus profesores. Conducta que no soluciona la indisciplina y agrava la situación, al sancionar y castigar se promueve la violencia y el desamor (Maturana & Dávila, 2006).

Entre los hallazgos del Primer Estudio de Convivencia Escolar desarrollado en Chile, llamó la atención la poca consideración que refirieron los alumnos a la resolución de problemas que se plantean en el centro educacional, y que alteran la convivencia escolar (Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo, 2005).

Para Cerezo (2006) se está viviendo un fenómeno en las escuelas llamado bullying, o agresiones sistemáticas entre compañeros en las aulas, está dinámica de agresión y victimi-zación no se lleva a cabo frente a los adultos y sólo se hace visible cuando constituye un problema mayor. Los agresores o bullies actúan "movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar, mientras que el alumno víctima se encuentra indefenso" (Cerezo, 2006 p. 27).

Los bullies y las víctimas, comúnmente son niños, y muestran escaso autocontrol en sus relaciones sociales: Los bullies son más grandes que sus compañeros y más fuertes, se creen líderes, sinceros, con alta autoestima, con actitud negativa hacia la escuela y con bajo rendimiento escolar, en cambio, las víctimas se consideran tímidos, con menor fuerza física, y de baja ascendencia social (Cerezo, 2001).

Ambiente social

Los niños continuamente están recibiendo mensajes dañinos de su entorno. Por ejemplo, en los contenidos de sus asignaturas se valoran las guerras, muchos de sus familiares resuelven sus conflictos con gritos o insultos, en la televisión las noticias que impactan son de violencia, igualmente las de otros medios de comunicación. Se ha observado efectos negativos de la violencia televisiva sobre la cognición, la emoción y la conducta infantil (Pérez-Olmos, Pinzón, González-Reyes & Sánchez-Molano, 2005). Los niños imitan a sus familiares o héroes televisivos, y expresan sus emociones negativas con golpes y ofensas hacia los otros.

Intervenciones

Jadue (2003) indica que el rol de la escuela es fundamental en el desarrollo personal y valórico de los niños, expresa que hay que enseñar a los niños a sobrellevar las vicisitudes de la vida, trabajar con los recursos personales internos de los alumnos, logrando así disminuir riesgos de déficit educacional y de deserción escolar.

Positivo fueron los resultados de un programa de intervención educativa en padres con hijos diagnosticados con conductas agresivas, destinado a modificar los modelos educativos agresivos en la familia. Después de cuatro meses de aplicación del programa de intervención educativa, la responsabilidad de los padres en la educación y cuidado del niño aumentó y se redujeron las manifestaciones de agresividad en el medio familiar (Cruz, Noroño, Fernández, & Cadalso, 2002).

Shapiro (1997) afirma que los juegos cooperativos han demostrado disminuir significativamente la ira y la agresión entre los niños. Al evaluar los dos primeros años del programa "juego del buen comportamiento (JBC)" aplicados a niños de primeros básicos, se observó que los niños diagnosticados al inicio del programa con conductas de timidez, agresión, hiperactividad o inmadurez emocional no presentaron cambios durante el primer año, pero sí disminuyeron estas conductas en el segundo año de intervención (Pérez, Rodríguez, De la Barra & Fernández, 2005). Los niños sin conductas disruptivas ni agresivas que participaron en el JBC no modificaron su conducta durante el primer ni segundo año de aplicación del programa (Pérez, et al., 2005). Es importante apreciar que este programa se puede aplicar a niños y niñas con o sin alteración de la conducta, pues ellos aprenden normas en forma entretenida compartiendo con sus compañeros.

Un esquema para la eliminación de la violencia propuesto por Martínez-Otero (2005) considera que directivos, profesores, trabajadores del sistema escolar, niños, padres y familias son parte de la comunidad educativa y es su responsabilidad participar en resolver y prevenir la violencia escolar (Tabla 2).



Los adultos que son parte del ambiente escolar deben pesquisar la intensidad y frecuencia de las agresiones entre los escolares y establecer una disciplina consistente que vaya a solucionar este problema. Las vías específicas favorecedoras de la convivencia escolar son: la disciplina, la negociación, la mediación y el fomento de la sana competencia social (Martínez-Otero, 2005).

Es necesario comunicarse con niños y niñas y determinar que tipo de agresión recibe o realiza el niño y considerar los factores de riesgo, sean estos personales, familiares, escolares y/o situacionales, para poder intervenir a tiempo y facilitar su normal desarrollo infantil (Verlinde et. al, 2000).

La familia y la escuela tienen responsabilidades en la educación de los niños, estableciendo una comunicación escuela-familia, donde la escuela sea un espacio abierto a las familias de los alumnos y de sus profesores, facilitando la socialización de los niños (Rivera y Milicic, 2006; Kliksberg, 2005).

Es importante reconocer el rol que el equipo de la salud tiene en las diferentes etapas de la intervención que se señalan en el esquema de Martínez-Otero. Estos equipos funcionan en los Centros de Salud Familiar y mantienen una estrecha comunicación con los establecimientos educacionales y las familias de los escolares, de tal manera que su participación se debe observar desde la primera etapa de intervención. Un programa eficiente del equipo de salud, y en especial del profesional de enfermería, se orienta a la promoción de un ambiente saludable en la comunidad escolar, y a intervenciones en los diferentes niveles de prevención del problema de agresión y violencia escolar.

En el nivel de prevención secundaria en salud, se establece un diagnóstico de riesgo de violencia en base a indicadores, tales como los señalados en el esquema de Martínez-Otero. Este diagnóstico se enriquece y permite visualizar la problemática a los actores, si se realiza en forma participativa con los estamentos de la comunidad escolar (profesores, padres, escolares y administrativos).

La intervención precoz e integral permitirá solucionar o detener el avance de la violencia en situaciones de complejo manejo. Con ello se evita en gran medida el efecto negativo de la violencia en el progreso académico de los escolares y el abandono del sistema educativo, que en muchas ocasiones promueve en estas personas conductas antisociales.

Una interesante forma de trabajo factible de ser aplicada por profesionales del área de la salud, y en particular de Enfermería, es el modelo ecológico propuesto por la Organización Panamericana de la Salud, que aborda acciones a nivel (1) individual, (2) de las relaciones del grupo más cercano, (3) de la comunidad y (4) del microsistema escolar (Concha-Eastman, 2008; OPS - Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (GTZ), 2008).

El modelo ecológico propuesto por la OPS-GTZ, plantea acciones a nivel individual, de las relaciones más cercanas, comunitario y nivel social. En los niveles individual y familiar, puede ser aumentar el apoyo mediante visitas domiciliarias a familias con hijos en edad escolar y en situación de riesgo. Así como en los controles de salud escolar detectar características que hagan sospechar la presencia de niños/as agredidos o agresores, o violencia intrafamiliar. Especialmente, llevar a cabo entrevistas con los profesores y las profesoras para planificar actividades educativas y de intervención en equipo.

A nivel de las comisiones de Educación y Salud es posible efectuar abordaje interdisciplinario e intersectorial para prevenir, tratar y rehabilitar este problema.

CONSIDERACIONES FINALES

Existen conflictos, conductas agresivas y violentas en los niños que asisten a establecimientos educacionales básicos, afectando las relaciones interpersonales y por ende el ambiente escolar. Este fenómeno se asocia a diversos factores tanto del niño, como de su familia, de su entorno escolar y social.

Para disminuir este problema, es necesaria la participación de la comunidad escolar en establecer normas de respeto en los establecimientos escolares que incluyan las relaciones entre alumnos/as, profesores/as, apoderados/ as, directivos/as, administrativos/as y personal de salud escolar. Es importante llegar a un consenso sobre la disciplina que se impondrá sobre ciertos actos que dañan a los niños, socializándolos con las familias y sus hijos que integran la comunidad escolar.

Los equipos de salud familiar y dentro de ellos el profesional de enfermería, tiene la posibilidad de establecer estrategias de acción frente a los niños y familias en situación de riesgo de violencia.

Es responsabilidad de todas las personas que interactúan en la comunidad escolar participar en acciones que favorecen la convivencia escolar: pesquisando las conductas agresivas e identificando a agresores y víctimas para establecer medidas protectoras y tratamientos oportunos, estableciendo una comunicación permanente con los niños, fomentando el respeto y creando ambientes agradables para el aprendizaje, educando con afecto y firmeza. Sólo con la participación de toda la comunidad escolar se puede prevenir y/o tratar este problema que afecta la salud y la educación de los niños.

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Fecha Recepción: 03 agosto 2007. Fecha Aceptación: 30 septiembre 2008.

*Este trabajo forma parte del Proyecto FONDECYT N°1040622 denominado "Mecanismos de riesgo y protectores asociados a los procesos de abandono y permanencia en el sistema educacional".