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International Journal of Morphology

On-line version ISSN 0717-9502

Int. J. Morphol. vol.25 no.4 Temuco Dec. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-95022007000400035 

 

Int. J. Morphol, 25(4): 899-906,2007.

 

Estudio Ultrasonográfico de las Estructuras Nerviosas del Canal Vertebral a Nivel de la Articulación Atlantooccipital en Caninos Adultos

Ultrasonographic Study of the Nervous Structures of the Vertebral Canal at the Atlantooccipital Joint Level in Adult Dogs

 

*Pilar Sepúlveda Varas; *Marcelo Gómez Jaramillo; **Marcelo Mieres Lastra & **Marcela Cabrera Osorio

* Instituto de Farmacología, Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Austral de Chile.
** Instituto de Ciencias Clínicas Veterinarias Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Austral de Chile.

Dirección para correspondencia


RESUMEN: Los objetivos de este estudio fueron describir y comparar, mediante el ultrasonido, las estructuras nerviosas que se encuentran en el canal vertebral a nivel de la articulación atlanto-occipital en caninos adultos de talla corporal pequeña y grande. Se utilizaron 20 caninos adultos clínicamente sanos: 10 caninos de talla corporal pequeña (peso < a 10 kg) y 10 a caninos de talla corporal grande (peso > a 20 kg). Se realizó el examen ultrasonográfico con un transductor de 7,5 MHz, utilizando para ello el espacio atlantooccipital como ventana ecográfica. Se midieron diámetros verticales y horizontales del saco dural y médula espinal, y áreas del saco dural, médula espinal y espacio subaracnoídeo. Se calcularon razones entre algunas mediciones. Las estructuras estudiadas se observaron ecográficamente de modo similar en los caninos de ambos grupos. La duramadre se observó como una línea hiperecoica continua, adherida al borde óseo del canal vertebral. La médula espinal se observó como una estructura ovalada hipoecoica, con un parénquima homogéneo. Los diámetros verticales y horizontales del saco dural, médula espinal y las áreas del saco dural, médula espinal y espacio subaracnoídeo fueron significativamente menores (p<0,05) en los caninos de talla corporal pequeña. Las diferencias entre las áreas de médula espinal entre los grupos fue menor a 0,1 cm2 y entre las áreas de saco dural y espacio subaracnoídeo fue de aproximadamente 1 cm2. Se concluye que el ultrasonido permite visualizar adecuadamente la médula espinal y estructuras asociadas en la región de la articulación atlanto-occipital en caninos adultos. Finalmente, existieron diferencias mínimas en los valores de áreas de médula espinal y notoriamente mayores en los valores de áreas del saco dural y espacio subaracnoídeo entre ambos grupos de animales.

PALABRAS CLAVE: Articulación atlantooccipital; Caninos; Ultrasonido.

SUMMARY: The goals of this study were to describe and compare by ultrasound the nervous structures in the vertebral canal at the atlanto-occipital joint region in small and large size adult dogs. A total of 20 healthy adult dogs were selected for the study. They were 10 small dogs (< 10 kg) and 10 large dogs (> 20 kg). Ultrasonographic examination was performed with a 7,5 MHz transducer and using the atlanto-occipital space as an echographic window. In transverse images, vertical and horizontal diameters of the dural sac and spinal cord and areas of the dural sac, spinal cord and subarachnoid space were measured. Some ratios between measurements were also calculated. Analysed structures were observed in a similar way in both groups of dogs. The dura mater was observed as an echogenic continuous line and attached to the bony border. The subarachnoid space has an anechoic appearance. The pia mater was observed as a thin echogenic line covering the spinal cord surface. The spinal cord was observed as an oval hypoechogenic structure inside the vertebral canal and with a homogeneous parenchyma without differentiation between gray and white matter. Vertical and horizontal diameters of the dural sac and spinal cord and areas of the dural sac, spinal cord and subarachnoid space were significantly different (P<0,05) in both group of dogs. Differences of spinal cord areas between small and large dogs were minimal (<0,1 cm2), compared with differences between dural sac and subarachnoid space areas (around 1 cmx). In conclusion, ultrasound allows an adequate examination of spinal cord and associated structures at the atlanto-occipital joint region in adult dogs. Differences between groups are minor in areas of spinal cord and larger in areas of dural sac and subarachnoid space.

KEY WORDS: atlanto-occipital joint, dogs, ultrasound.


INTRODUCCIÓN

Existen pocos reportes sobre el uso de la ultrasonografía como método de evaluación del canal vertebral y médula espinal en caninos. Algunos estudios a través de laminectomías han reportado la apariencia de la médula espinal en caninos sanos (Nakayama, 1993; Finn-Bodner et al., 1995; Hudson, 1995; Hudson et al, 1995; Jones, 2002). En equinos, se ha utilizado el espacio atlantooccipital como una ventana ecográfica "natural" de aproximación, observándose y describiéndose satisfactoriamente las estructuras nerviosas a nivel de esta articulación (Gollob et al., 2002; Audigié et al., 2004). En caninos, en tanto, no se encontraron en la literatura estudios ecográficos realizados en esta región anatómica. En fetos humanos en gestación y niños, ha sido utilizado para observar la médula espinal a través de la incompleta osificación del arco posterior de la columna vertebral (Raghavendra et al., 1983; Rubin et al., 1988; Brezner&Kay, 1999; Dickef al., 2002; Simanovsky et al., 2004). En adultos, se utiliza en pacientes con arcos vertebrales incompletos, como en el caso de la espina bífida, o después de efectuar una laminectomía (Rubin et al., 1988, Mugge et al., 1991). La ultrasonografía intraquirúrgica en humanos ha sido descrita para evaluar patologías de la médula espinal tales como tumores, siringomelia, quistes, traumas, mielomalacia y hernias de discos intervertebrales (Mantalvo & Quencer, 1986; Mantalvo et al., 1990; Mirvis & Geisler 1990; Matsuzaki et al., 1992; Mimatsu et al., 1992; Maiuri et al., 1997; Regelsberger et al., 2005).

El objetivo de este estudio fue describir y comparara través del ultrasonido, las estructuras nerviosas que se encuentran en el canal vertebral a nivel de la articulación atlantooccipital de caninos adultos clínicamente sanos de talla corporal pequeña y grande.

MATERIAL Y MÉTODO

Animales. Se utilizó un total de 20 caninos mestizos adultos clínicamente sanos, 10 de talla corporal pequeña (> a 10 kg) y 10 de talla corporal grande (< a 20 kg). El peso promedio de los caninos de talla corporal pequeña (grupo P) fue 7,74 ± 1,09 kg y los de talla corporal grande (grupo G) 24,34 ± 2,33 kg.

El criterio de selección utilizado para incluirlos en el estudio consideró adicionalmente los siguientes aspectos: Caninos adultos mayores a 1,5 años, comprobado en base a cronometría dentaria, animales clínicamente sanos, examinados bajo la supervisión de un médico veterinario, para descartar cualquier patología de origen nervioso, alta calidad de la imagen ecográfica transversal de la articulación atlantooccipital, puntos de medición claramente visibles en la imagen ecográfica transversal de la articulación atlanto-occipital.

Examen Ecográfico. El examen ecográfico (Ecografo Pie Medical 300 S PANDION Vet®) se realizó en modo B con un transductor mecánico sectorial convexo de 7,5 MHz. Previo al examen ecográfico se procedió a sedar a los caninos con xilacina 2%, en dosis de 2 mg/kg vía endovenoso. Una vez sedados, se depiló la región cervical dorsal, desde la segunda vértebra cervical hasta 2 cm rostral a la protuberancia occipital externa. Cada animal se ubicó en la mesa de examen en decúbito lateral derecho, posicionando la columna vertebral paralela a la mesa de trabajo y flexionando la cabeza en 45°. El transductor se ubicó de manera perpendicular a la columna vertebral, en la depresión ubicada en el centro del triángulo formado por las alas del atlas y la protuberancia occipital externa, utilizando de este modo el espacio atlanto-occipital como ventana ecográfica.

Primero, se obtuvo una vista longitudinal de la articulación atlanto-occipital en la que se visualizó la duramadre, médula espinal y espacio subaracnoídeo. Posteriormente, el transductor situado en la misma región anatómica se giró en 90°, lográndose de esta manera, una vista transversal de la articulación en estudio y de las estructuras mencionadas. La apariencia ultrasonográfica de la médula espinal, meninges, espacio subaracnoídeo, y estructuras óseas fue evaluada, utilizando para ello las imágenes transversales de la articulación atlanto-occipital. Estas estructuras fueron descritas en términos de forma, ecogenicidad (anecoico, hipoecoico, hiperecoico o de ecogenicidad mixta), ecotextura (homogéneo y heterogéneo) y continuidad (irregular o continuo).

Morfometría. A continuación, en la misma imagen ecográfica transversal de la articulación, se procedió a realizar las mediciones de las estructuras en estudio, las cuales se mencionan y describen a continuación:

- Diámetro vertical del saco dural (DVSD): se obtuvo midiendo la máxima distancia existente entre el borde dorsal y ventral del saco dural.
- Diámetro horizontal del saco dural (DHSD): se obtuvo midiendo la máxima distancia existente entre el borde lateral derecho e izquierdo del saco dural.
- Diámetro vertical de la médula espinal (DVME): se obtuvo midiendo la máxima distancia existente entre el borde dorsal y ventral de la médula espinal.
- Diámetro horizontal de la médula espinal (DHME): se obtuvo midiendo la máxima distancia existente entre el borde lateral derecho e izquierdo de la médula espinal.
- Perímetro del saco dural (PSD): se obtuvo delimitando el contorno completo del saco dural, y de esta manera poder obtener el valor del área del saco dural.
Perímetro de la médula espinal (PME): se obtuvo delimitando el contorno completo de la médula espinal, y de esta manera poder obtener el valor del área de la médula espinal (AME).
Área del saco dural (ASD) y área de la médula espinal (AME): calculado automáticamente por el ecografo, a partir de las medidas de PSD y PME, respectivamente.
- Área del espacio subaracnoídeo (AES): se calculó como la diferencia entre ASD y AME.

Posteriormente, para estimar la relación existente entre la médula espinal y el saco dural, se calcularon razones entre estas estructuras.

Análisis Estadístico. Para establecer si existieron diferencias significativas en las variables estudiadas entre los 2 grupos de animales, se compararon los promedios obtenidos mediante una prueba paramétrica (test estadístico t de Student). En el caso de variables no paramétricas los resultados se analizaron a través del test de rangos de Wilcoxon. Se utilizó un valor de P<0,05. El programa computacional utilizado fue el Statistix versión 8.0 para Windows (Statistix 8, Copyright© 1985-2003, Analytical Software, USA).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Descripción Ecográfica. En los caninos de ambos grupos, la duramadre se observó como una estructura hiperecoica continua adherida al borde óseo (Fig. 1). Esta marcada línea hiperecoica que se observó definiendo lo que es el saco dural, podría representar, de acuerdo a lo señalado por Finn-Bodner et al; Hudson (1995) y Jones, una combinación de la duramadre y la aracnoides. Kónig & Liebich (2005) describen que en caninos existe un espacio capilar, el espacio subdural, entre la duramadre y la aracnoides, mientras que Dyce et al. (2003) señalan que este espacio no existe en caninos vivos. En este estudio, en tanto, la aracnoides no fue observada a través del ultrasonido como una estructura separada, y esto tampoco ha sido reportado en otros estudios ultrasonográficos realizados en caninos.

El espacio subaracnoídeo dorsal y ventral en ambos grupos de animales fue observado como una zona anecoica entre la capa compuesta por la duramadre y aracnoides y la superficie de la médula espinal (Fig. 1), debido a la presencia de líquido cefalorraquídeo (LCR), lo que coincide con lo descrito en estudios realizados en caninos (Finn-Bodner et al; Hudson 1995 y Jones), así como también en estudios realizados en humanos (Kawahara et al, 1987; Rubín et al; Mugge et al) y equinos (Gollob et al; Audigié et al).


  Fig. 1. Imagen ecográfica transversal del canal vertebral a nivel de la articulación atlanto-occipital en un canino adulto. 1. Duramadre; 2a. Espacio subaracnoídeo dorsal; 2b. Espacio subaracnoídeo ventral; 3. Piamadre; 4. Parénquima médula espinal; 5. Borde óseo del canal vertebral.

El ancho del espacio subaracnoídeo dorsal y ventral fue variable entre los dos grupos de animales. En todos los animales de talla corporal grande, el espacio subaracnoídeo tanto dorsal como ventral a la médula espinal se observó bien definido y simétrico, al contrario de lo observado en animales de talla corporal pequeña, en que este espacio fue más variable en su tamaño y definición. Esto concuerda con lo reportado por Lamb (1994) y Fourie & Kirberger (1998) en estudios mielográficos realizados en la región toracolumbar y cervical en caninos adultos, respectivamente, quienes señalan que las razas caninas grandes tienden a tener espacios subarac-noídeos uniformes y paralelos tanto dorsal como ventral a la médula espinal, mientras que en caninos de razas pequeñas este espacio tiende a ser menos uniforme y asimétrico. También es importante considerar que estudios mielográficos indican que el espacio subaracnoídeo ventral es normalmente más estrecho que el dorsal a nivel de las dos primeras vértebras cervicales, debido a que en la región atlanto-occipital se encuentra el ensanchamiento dorsal del espacio subaracnoídeo, formando la cisterna cerebelomedular (Lamb).

La piamadre se observó, en los caninos de ambos grupos, como una delgada línea hiperecoica continua cubriendo la superficie de la médula espinal (Fig. 1), lo que coincide con lo descrito en estudios realizados en caninos por Finn-Bodner et al. y en humanos por Teele & Share (1991). Por otra parte, Rubín et al. en un estudio realizado en humanos observaron el ligamento denticulado, sin embargo, este ligamento no fue visualizado en este trabajo, y tampoco ha sido reportado en estudios ultrasonográficos realizados en caninos.

La médula espinal se observó, en los caninos de ambos grupos, como una estructura ovalada hipoecoica situada al centro del canal vertebral, y con un parénquima homogéneamente hipoecoico con pequeñas líneas hiperecoicas, sin poder diferenciar entre materia blanca y gris (Fig. 1), similar a lo descrito por Finn-Bodner et al; Hudson (1995) y Jones en estudios realizados en el canal vertebral de caninos adultos de diferentes razas a nivel cervical, torácico y lumbar. También es similar a lo descrito por Rubín et al. y Dick et al. (2002) en humanos, y por Audigié et al. en equinos. Las líneas hiperecoicas encontradas en el parénquima de la médula espinal en los animales de este estudio, coinciden con lo reportado en humanos por Hertzberg et al. (1990) y en caninos por Finn-Bodner et al. quienes las atribuyeron a pequeños vasos sanguíneos que se encuentran dentro de la médula espinal.

El canal central se observó como una o dos líneas hiperecoicas en el centro de la médula espinal en algunos animales de ambos grupos (figura 2), al igual que lo descrito en estudios ultrasonográficos realizados en caninos por Nakayama; Finn-Bodner et al.; Hudson (1995); Jones y Tanaka (2006). Finn-Bodner et al, señalan que la razón de encontrar una o dos líneas en el centro de la médula espinal aún no esta claro, y podría indicar una variación real en el diámetro del canal central. Otra posibilidad, de acuerdo a los mismos autores, serían cambios en la resolución del equipo de ultrasonido, a pesar de controlar y estandarizar la escena técnica, incluso la distancia focal y profundidad, el ángulo de incidencia y la frecuencia.


  Fig. 2. Imagen ecográfica transversal del canal vertebral a nivel de la articulación atlanto-occipital en un canino adulto de talla corporal grande. 1. Canal central; 2. Estructura tubular con paredes hiperecoicas.

En algunos caninos de ambos grupos fue posible observar una pulsación sincronizada de la médula espinal. Según lo descrito en humanos por Rubin et al. y lo descrito en caninos por Finn-Bodner et al. la pulsación de la médula espinal observada en algunos animales, probablemente representa la pulsación de las arterias espinal ventral y espinales dorsales que, por estar en contacto con la médula espinal, causarían una pulsación referida a esta.

El borde óseo del canal vertebral se observó hiperecoico y homogéneo en todos los animales del estudio (Fig. 1), semejante a lo descrito en caninos por Nakayama; Finn-Bodner et al; Hudson (1995), Jones y Tanaka. Esto, de acuerdo a lo señalado por Hudson (1995), estaría dado por la naturaleza absortiva y reflectiva del hueso, lo cual produce un bloqueo de las ondas de ultrasonido y, por consiguiente, los ecos de los sonidos son reflejados hacia el transductor.

En 6 caninos de talla corporal grande se observó ventral a la médula espinal, en el espacio subaracnoídeo, una estructura tubular de paredes hiperecoicas y de centro anecoico (Fig. 2). Se determinó mediante el sistema doppler que presentaba pulso. Esta estructura no fue visualizada en ningún animal de talla corporal pequeña. Esta estructura no ha sido descrita en la literatura revisada. Al presentar pulso y presentar paredes y lumen, se podría suponer que es un vaso arterial. De acuerdo a Evans (1993), Dyce et al. y Kónig & Liebich, en la porción ventral de la médula espinal en la región atlanto-occipital, se generan las ramas de la arteria vertebral que se anastomosan con la arteria espinal ventral para formar la arteria basilar. Probablemente, una de estas ramas arteriales podría ser la estructura observada.

Mediciones Ecográficas. En el Tabla I se puede observar que al comparar ambos grupos, los valores promedio de todos los diámetros obtenidos (horizontales y verticales) en caninos de talla corporal pequeña fueron significativamente menores (p<0,05) que los valores encontrados en caninos de talla corporal grande. En ambos grupos, los diámetros verticales (1,14 ±0,11 y 1,51 + 0,08 en caninos de talla corporal pequeña y grande, respectivamente) y horizontales (1,63 + 0,09 y 1,99 + 0,12 en caninos de talla corporal pequeña y grande, respectivamente) del saco dural fueron bastante mayores a lo reportado por Gómez et al. (2005), quienes encontraron un rango para el diámetro vertical entre 0,70 y 0,84 cm, y para el diámetro horizontal un rango entre 0,88 y 1,12 cm, en caninos de diferentes razas y tamaños. Esta diferencia la atribuimos a que ellos realizaron mediciones en segmentos más caudales de la columna cervical, entre la 3a y 7a vértebra (C3 a C7), lo que concuerda con lo señalado por Evans y Dyce et al. quienes indican que la médula espinal, y por lo tanto las meninges asociadas, disminuyen de tamaño caudal a la Ia vértebra cervical (Cl). Respecto a los diámetros de la médula espinal, Finn-Bodner et al. reportaron valores promedio para el diámetro vertical de 0,57 cm en caninos de talla corporal mediana (14,4 + 2,13 kg), valor que se localiza entre los valores encontrados entre caninos de talla corporal pequeña (0,56 + 0,04 cm) y caninos de talla corporal grande (0,60 + 0,02 cm) en este estudio. En relación al diámetro horizontal de la médula espinal, Fletcher (1993) y Dyce et al. señalan que la médula espinal en caninos adultos, sin especificar tamaño corporal o raza, presenta su máximo diámetro horizontal a nivel de Cl y es de aproximadamente 1 cm, valor inferior a lo encontrado en los animales de ambos grupos de este estudio (1,21 ± 0,05 y 1,31 ± 0,06 en caninos de talla corporal pequeña y grande, respectivamente).


En la Tabla II se puede observar que al comparar ambos grupos, las áreas del saco dural (1,45 + 0,19 y 2,38 + 0,15 en caninos de talla corporal pequeña y grande, respectivamente), médula espinal (0,55 ± 0,04 y 0,64 + 0,05 en caninos de talla corporal pequeña y grande, respectivamente) y espacio subaracnoídeo (0,91 + 0,15 y 1,74 + 0,14 en caninos de talla corporal pequeña y grande, respectivamente) fueron significativamente mayores en caninos de talla corporal grande (p<0,05). Esto podría parecer obvio, ya que caninos más grandes tenderían a tener estas estructuras más voluminosas que caninos pequeños. Sin embargo, contrario a lo esperado, la diferencia entre las áreas de médula espinal de caninos de talla corporal pequeña y grande fue mínima, menor a 0,1 cm2, comparado con la diferencia encontrada entre las áreas de saco dural y espacio subaracnoídeo entre estos dos grupos, de aproximadamente 1 cm2 (Fig. 3). Estos resultados sugieren que la gran diferencia entre caninos de talla corporal grande y pequeña no es el área de la médula espinal dentro del canal vertebral, sino que es el área del saco dural, y por consiguiente el área del espacio subaracnoídeo.



Fig. 3. Imágenes ecográficas transversales del canal vertebral a nivel de la articulación atlanto-occipital ilustrando las diferencias en los diámetros verticales (A) y horizontales (B) del saco dural y médula espinal entre un canino adulto de talla corporal grande y un canino adulto de talla corporal pequeña.

En relación a lo anterior, en la figura 4 se observa que los valores significativamente mayores (p<0,05) de las razones entre diámetros horizontales de médula espinal y saco dural (Rl), diámetros verticales de médula espinal y saco dural (R2) y áreas de médula espinal y saco dural (R3) en los caninos de talla corporal pequeña comparados con los de talla corporal grande, sugieren que el espacio subaracnoídeo a nivel de la articulación atlanto-occipital es relativamente de menor tamaño en caninos de talla corporal pequeña que en los caninos de talla corporal grande, lo que coincide con lo reportado en caninos por Morgan et al. (1987) en la región lumbar, Lamb (1994) en la región torácica y Fourie & Kirberger (1998) en la región cervical.


Fig. 4. Promedio ± DE de las razones Rl, R2 y R3 en caninos adultos de talla corporal grande y pequeña.

Morgan et al. señalan que si el espacio subaracnoídeo es relativamente de menor tamaño en caninos de talla corporal pequeña que en los caninos de talla corporal grande, estudios mielográficos en caninos de talla corporal pequeña requerirían dosis de medio de contraste por kilo de peso menores que caninos de talla corporal grande. Además Fourie & Kirberger indican que esto debiera ser tomado en consideración cuando se evalúan mielogramas, debido a que caninos de talla corporal pequeña podrían parecer tener una médula espinal más gruesa que caninos de talla corporal grande. Además, creemos que sería relevante observar que la extracción de líquido cefalorraquídeo (LCR) en la cisterna cerebelomedular en caninos pequeños debiera ser efectuada con mayores precauciones que en caninos grandes, ya que existiría mayor probabilidad de puncionar el tejido nervioso y producir un traumatismo directo sobre el parénquima de la médula espinal.

Se concluye que el ultrasonido puede utilizarse satisfactoriamente como una herramienta de examen de la médula espinal y estructuras asociadas a nivel de la articulación atlanto-occipital en caninos adultos. Finalmente, existen diferencias entre caninos adultos de talla corporal pequeña y grande en los diámetros y áreas del saco dural, médula espinal y espacio subaracnoídeo a nivel de la articulación atlanto-occipital. No obstante, estas diferencias fueron mínimas en los valores de áreas de médula espinal y notoriamente mayores en los valores de áreas del saco dural y espacio subaracnoídeo entre ambos grupos de animales.

 

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Dirección para correspondencia:

Dr. Marcelo Gómez Jaramillo
Instituto de Ciencias Clínicas Veterinarias
Facultad de Ciencias Veterinarias
Universidad Austral de Chile
Campus Isla Teja, Casilla 567,
Valdivia-CHILE

Fono: 56-63-221071 Fax : 56-63-221473

Email:marcelogomez@uach.cl

Recibido : 28-08-2007 Aceptado: 29-09-2007